DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a bicyclesarecool. Yo solo me adjudico la traducción.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)
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Capítulo 35
Cuando mis padres conocen a Edward por primera vez, es un accidente.
Eso creo.
La semana antes de Navidad, mi mamá anuncia que vendrán de visita, que consiguieron una oferta maravillosa en un lugar de California por las fiestas, que necesitan un retiro romántico y...
Los interrumpo con un montón de ewws y les digo que está bien. Creo que solo quieren dejar su auto en mi casa para no tener que pagar los cargos del aeropuerto.
Alice y Jasper ya están en Texas, mandándome montones de fotografías del tipo acaso-no-estás-celosa de sus días soleados, y ofrecieron su habitación para que mis padres duerman ahí.
—Puede que esté desordenada —admite Alice al teléfono—. Siéntete libre de ordenar lo que quieras ahí, pero quizá evita el cajón de la mesita de noche.
Conociendo sus extraños hábitos sexuales, estoy feliz de obedecer.
Tan pronto como abro la puerta, sé que no puedo dejar que mis padres se queden ahí. Creo que ni siquiera yo podría quedarme ahí. Apesta a hierba y perfume, hay ropa y cds esparcidos por el suelo y el escritorio, botellas vacías de vino y maquillaje por todos lados.
Salgo de la habitación, cerrando la puerta y dándome cuenta de que tendrán que quedarse con mi habitación y que tendré que quedarme en el sofá.
La noche anterior a cuando se supone que llegarían, cierro la tienda temprano y encuentro a Edward en mi casa, sus brazos llenos de herramientas de limpieza y cerveza.
—Hagámoslo —dice, tan determinado que no puedo evitar reír.
En realidad, él simplemente me hace compañía. Mientras barro el piso de la cocina él toma de su cerveza y señala las manchas que me perdí.
Él se ríe con fuerza cuando escondo todas sus cosas en mi clóset y cajones, asegurándome de que todos los rastros de "un chico duerme aquí" se vayan.
—No saben de mí, ¿cierto? —pregunta, divertido—. ¿Estás avergonzada de mí?
Le arrojo una almohada.
—Creo que mi mamá de hecho sufriría un derrame si supiera que estoy saliendo con un doctor. Jamás escucharía el final de eso.
Él frunce el ceño.
—Me gustaría conocerlos en algún momento.
—Créeme, no quieres hacerlo —le digo, rodando los ojos.
Está a punto de decir más, puedo verlo, pero el timbre suena.
—Oh, quizá sea la pizza —suspiro, mi estómago ruge en anticipación.
—Yo atiendo, tú sigue escondiendo los detalles de nuestro sórdido amorío.
Lo golpeo con otra almohada cuando sale hacia la puerta.
Toma un minuto entero escucharlo gritar hacia las escaleras.
—Bella, tus padres están aquí.
Mi estómago cae y estoy jodidamente corriendo por las escaleras, casi chocando con Edward cuando llego al final.
Mi papá está por la puerta, su rostro probablemente tan rojo como el mío, y mi mamá sonriendo de una forma que solo dice, te atrapé.
—Llegaron antes —jadeo—. Pensé que no llegarían hasta mañana.
Mamá deja su bolsa en el sofá, sonriendo mientras mi papá habla.
—Tu madre estaba ansiosa por verte.
Pura mierda.
Quiero acercarme a Edward, o al menos tomar su mano, pero sé que en el segundo en el que lo haga, se convertirá en un Asunto.
—¿Nos presentarás a tu amigo, Bella? —pregunta, con falsa modestia, fingiendo inocencia.
Y ahí es cuando sé que ella sabía. Hizo esto apropósito, sabía que estaba viendo a alguien y sabía que no le diría ni mierda al respecto.
Brevemente me pregunto si necesito asesinar a Emmett.
—Este es Edward —murmuro, señalándolo con el pulgar tan fuerte que lo golpeo en el pecho.
Puedo ver que está tratando de no reír mientras me rodea, extendiendo su mano para saludar primero a mi padre, luego a mi mamá.
—Es lindo conocerlos —dice con su voz encantadora.
Cuando el timbre suena, la pizza me da un poco más de tiempo antes de la inquisición.
Edward se burló de mí cuando le dije que pidiera dos pizzas, pero mientras mis padres devoran una de ellas, intercambiamos una mirada, mis ojos burlándose y mi pierna presionándose contra la suya mientras nos sentamos alrededor de la mesa de la cocina.
Todos comienzan a lanzar preguntas a la vez.
Edward pregunta:
—¿Cómo estuvo el camino?
Mamá comienza su interrogatorio con:
—¿Cómo conoces a Bella?
Papá evita los ojos de todos y se pregunta en voz alta:
—Me pregunto qué tan efectivas son las cerraduras de tus puertas.
—Eres todo un policía —me río, pero él frunce el ceño.
—Esta no es la mejor parte de la ciudad —murmura, obviamente incómodo por toda la jodida situación.
Únete al club, papá.
—Y mamá, Edward trabajaba en el Starbucks cerca de Ballard.
Puedo ver como se desanima un poco.
Bella sale con un barista no es exactamente material para presumir al pequeño pueblo.
Sin embargo, duda por un segundo, los engranes visiblemente girando en su cabeza.
—¿Trabajaba? ¿Qué haces ahora, Edward?
Me mira tratando de contener mi pánico y sabe que ha dado en el clavo.
Edward aprieta mi rodilla por debajo de la mesa, obviamente disfrutando todo.
—Ahora estoy haciendo mi residencia en el Pediátrico de Seattle.
Juro por Dios que todo se queda tan callado que creo que mis padres quizá caigan muertos, sus bocas abiertas y los ojos completamente alarmados.
Quiero gritar: "ES UN DOCTOR, ¿ESTÁ BIEN? ESTOY ENAMORADA DE UN JODIDO DOCTOR, ESPERO QUE ESTÉN FELICES".
Oh por Dios, estoy enamorada de un jodido doctor.
Miro la forma en la que él contesta sus preguntas, su fácil sonrisa. Está acostumbrado a hablar de su trabajo, hablando con personas viejas acerca de mierda que les interesa.
Nadie se interesa acerca de lo absolutamente bueno que es, acerca de la forma en la que siempre quema el queso fundido o el hecho de que se sabe cada palabra de Buenos muchachos, que quiere adoptar un perro pero sabe que no tiene el tiempo suficiente para realmente hacerlo.
Les da a mis padres su discurso bien ensayado, ese acerca de sus planes de carrera, pero no les dice acerca de los niños que ayuda a salvar, o los niños que no. Ellos no logran ver lo mucho que se preocupa acerca de cada paciente individualmente, lo mucho que pesa en él.
Mi mamá sigue mirándome como diciendo, ¿cómo demonios conseguiste un hombre como este?
Solamente puedo encogerme de hombros. Quién carajos lo sabe.
Cuando Edward se va, les enseño mi habitación y el baño, mi papá aliviado de finalmente tomar una ducha.
—Un doctor, ¿eh?
Recuerdo las palabras que Edward dijo todos esos meses atrás.
No quiero ser solo un doctor.
—Mamá —gimo, sabiendo que no tiene sentido. Su trabajo es lo único que le importa. El estatus y la seguridad que implica.
—Parece ser lindo —me dice.
—Lo es.
—¿Y te hace feliz? —pregunta mamá, mirando alrededor de mi habitación, sus dedos pasando por los cuadernos llenos en mi cómoda.
La pregunta me extraña, pero asiento.
—Eras una niña tan extraña y retraída, ¿sabes? Siempre escribiendo en tus cuadernos, encerrándote en tu habitación.
—Vaya, gracias.
—No lo digo de una mala manera —explica—. Yo solo… me preocupaba por ti. Emmett era tu único amigo, y luego comenzaste a salir con ese chico inútil y te mudaste y supuse… que terminarías sin hogar y desempleada y siendo adicta al crack.
—Jesucristo, mamá. —Siento las lágrimas picar mis ojos. ¿Realmente tenía una opinión tan pobre de mí?
—Pero ahora estás en la escuela y tienes un empleo y sales con un chico muy lindo. Yo solo… estoy orgullosa de ti, eso es todo.
Sé que sus intenciones son buenas, que ella solo quiere que sepa que estoy haciendo algo bien.
Finalmente.
Pero no puedo evitar la amargura que se asienta en mi pecho como una roca. He hecho toneladas de amigos, me creé una reputación por mí misma como una buena música. Estaba a punto de manejar mi propia tienda. Crecí un poco pero no era tan mala antes, ¿cierto?
—Gracias —murmuro, dejándola que me abrace antes de que siga husmeando en mi habitación en paz, tomando mi lugar en el sofá.
Debajo de la áspera cobija que Alice hizo de viejas camisetas, le envío una disculpa a Edward, por todo.
Su respuesta es rápida: ambos tenemos padres que son un poco demasiado.
Quiero reír. ¿Un poco demasiado?
La subestimación del año.
Tomo un respiro. Emmett tiene el día libre mañana para poder llevarlos a explorar la ciudad mientras yo estoy en la tienda, cenaremos juntos e intercambiaremos obsequios. La mañana siguiente, los llevaré al aeropuerto.
Y luego, estoy libre y despejada.
Jodida feliz Navidad.
Mil gracias a las chicas que dejaron sus reviews:
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Espero se animen a dejar el suyo y nos leemos pronto :)
