37. La trampa

- ¿Dónde estamos? – Preguntó Emy

- ¿No recuerdas este lugar? – Voldemort disfrutaba aquel instante

- No ¿Debería hacerlo?

- Creo que sí

- Es un desván viejo y ruinoso, como no me recuerde a ti, no sé a qué te refieres

- ¿Ni siquiera el olor?

- ¿Olor? – Emy inspiró para entender a qué se refería – Huele a moho y a quemado

- Yo aún percibo el aroma de Lily...

- ¡Maldito bastardo!

- ¡AH! ¿Ya has recordado?

- Disfruta mientras puedas

- Aquí me arrebataste a tu hermana y yo te arrebate a tus padres... Un trato justo ¿No te parece?

- Pagarás por ello, no te quepa la menor duda

- Sí tú lo dices...

- ¿Se puede saber qué quieres?

- Bueno, te he traído aquí para que entres en razón, Emy

- No creo que seas la persona... la cosa más apropiada para hablar de razón

- Puedes decir lo que te venga en gana, zorra, cuantos más insultos, más halagas a mis oídos

- Entonces te diré uno solo... asquerosa sangre sucia

- Ten mucho cuidado, Emily, o alguien al que aprecias morirá – Voldemort agarraba fuerte del cuello a Emy – Te enseñaré una cosa

- Quita tus pezuñas de mi precioso cuello o tendré que hacerte daño

- Está bien, mira aquí

- Es una simple palangana con agua ¿Por fin te lavarás y dejarás de oler a mugre?

- Debes mirar con atención

Emy miró fijamente al agua mansa que había allí y entonces una imagen apareció. Un mortífago tenía atado de pies y manos a Remus y le apuntaba con su varita, luego la imagen cambió para mostrar a otro en la misma situación pero con Arabella, luego otro con McGonagall y con Ginny. La cara de Emy cambió por completo.

- Ahora me escucharás con mayor atención... Una insolencia más y tu joven amiga sufrirá las consecuencias

- Canalla

- ¡Chist! Me han dicho que andas detrás de un asqueroso licántropo ¿No te da vergüenza? ¡La Unión de las Cuatro Sangres detrás de un animal monstruoso!

- ¿No sé de qué te extrañas? Mi tío, por parte de madre, es una sabandija sin nariz, con los ojos rojos como semáforos y con la sangre putrefacta

- Te advertí que no te andarás con insolencias

Voldemort se llevó la mano al brazo y acto seguido el mortífago que estaba con Ginny le lanzó un "Crucio". Emy no podía oír los gritos de dolor de Ginny pero sí podía ver su cara.

- Está bien, está bien, lo retiro

- Eso está mucho mejor... Te aseguro que si mato a ese individuo te hago un favor

- Si matas a alguien más relacionado conmigo, vas a tener que buscarte otro puesto dentro del mundo mágico

- También tenía entendido que tu posición no está muy clara ¿Perteneces a los bueno o por el contrario quieres fundar tu propio lado tenebroso?

- Yo tengo muy clara mi posición

- Solo te lo digo para que puedas usar la razón... Yo ya tengo mucho seguidores, si te unes a mí, te adorarán como a su señora... A mi lado, seríamos muy grandes y poderosos

- Debes tener muy poca capacidad de vocabulario, no has tardado mucho en decir tu palabra favorita... poder... la voy a utilizar "puedes meterte tu poder por el puto culo"

- No, no, no, no, NO... esas no son palabras que deba de utilizar una joven dama como tú, no – dijo Voldemort acercándose mucho a ella

- ¿Alguien te ha explicado lo que es la pasta de dientes? TE APESTA EL ALIENTO, CERDO

- Para ser mi señora tienes que infundir temor sin groserías

- ¿Es qué acaso temes que te pueda robar a tus seguidores? Quizás el que no es bastante convincente eres tú...

- ¿Quieres que te lo demuestre?

- Adelante

- A ti no podría hacerte daño... pero a ellos sí... – Voldemort repitió la operación, esta vez la víctima fue la profesora McGonagall – Nuestra vieja profesora no resistirá mucho los ataques del Cruciatus. Es una lástima que no puedas oírla ni ella a ti, así podrías despedirte y decirla que va a morir por tu insolencia

- Te lo advierto, Tom, si no paras voy a hacer que te arrepientas

- Estoy deseando que vuelvas a mostrarme tu poder... como por ejemplo el hecho que puedas aparecer y desaparecer en Hogwarts

- Claro, ahora mismo te lo explico ¿Es que crees que soy imbécil?

- No, querida, sólo creo que harás lo que yo quiera mientras tenga a tus seres queridos

- Me estás cabreando, Tom...

- Muéstrame de lo que eres capaz – Esperó a que ella diese el siguiente paso pero no ocurrió nada – Entiendo... He considerado que este lugar debía de estar tan bien protegido como tu colegio... así que una vez dentro hemos activado los hechizos para no poder desaparecer de aquí... Tendrás que salir por la puerta y no te lo voy a poner fácil

- No estaba contemplando la posibilidad de desaparecer pero gracias por informarme

- Entonces ¿Qué estabas haciendo?

- Pues estaba pensando en toda esa información que tienes y en quien te la ha suministrado

- Tengo mis medios

- Tienes una panda de inútiles ¿Acaso piensas que Samantha Street ha recibido esa información sin ser clasificada? No, no, no... esa no es la palabra, la palabra es... modificada – Emy disfrutaba de la cara de cabreo que tenía Voldemort

- ¿Cómo sé que no estás cambiando ahora esa información?

- En serio, tío, te creía mucho más listo... Un camelo, de unos chavales de quince años, se te ha colado hasta el fondo

- No te pases o el siguiente es Lupin y no será un Cruciatus

- ¿Le preguntaste cómo recibió toda es información? ¿Te creíste en serio que yo me llevaba mal con Harry? ¡Por amor de Dios! Eres un ingenuo

- ¿Cómo la recibió?

- Pregúntaselo a ella, tenía tanto miedo de Dumbledore y de mí que no hizo otra cosa que meter la pata continuamente, lo supimos en cuanto llegó. El "Imperius" se te va de las manos o es que ella es una mortífaga muy mala

- No dudes que lo haré – Voldemort estaba furioso tocó su brazo y apareció la imagen del mortífago con Remus – Ahora tu amigo lobo morirá

- De verdad me das mucha pena, creo que ya es hora de que dejes de jugar con cacharritos a las cocinillas – Emy de un manotazo tiró la palanca y el agua se derramó por el suelo

- ¡OH, conmovedor! ¿No quieres ver a tu amigo morir?

- Una de las cosas que más me joden en esta vida, es que me hagan pasar por tonta. Tú deberías saber que soy mucho más inteligente que todo esta lisonja que te has montado

- ¿Es que crees que tus amigos no están siendo atacados?

- Sé perfectamente que ellos no están en esa situación, el despacho de Remus no ha estado tan arreglado en su vida, ni lo estará... Creí que tú eras un mago de verdad no de esos que salen en la tele ¿Cómo se llaman? ILUSIONISTAS – Emy se reía a carcajadas

- Maldita zorra ¡CÁLLATE!

- No, por favor, no me mates – Emy reía sin cesar, que no le pudiera matar no significaba que no pudiera reírse de él y aquello era muy gratificante – Perdóname, no está bien que una se ría de sus mayores

- Te voy a cerrar esa boca de golpe – Voldemort con un gesto de varita hizo aparecer las imágenes, a tamaño natural, de Lily y de James - ¡Ah, se te ha cortado de cuajo la risa!

- Sí, eres un aguafiestas

- De momento son una ilusión pero yo podría convertir esa ilusión en verdad...

- ¿En serio? – Emy intentaba que aquellas dos imágenes no la afectaran pero no resultaba fácil – No me digas más... todo si unimos nuestros poderes

- Sí que eres una chica lista

- Déjame pensar, uh... no

- Eso lo dices por que ahora no puedes olerla – Voldemort dio un movimiento de varita y un hilo de humo pasó por delante de la nariz de Emy – Tu querida hermana siempre olía a flores silvestres... lavanda

- No

- Quizá sea porque no puedes oír su voz

- En eso estás completamente equivocado, la tengo grabada en mi cabeza como si de un cd se tratara

- ¿Un cd?

- Estás pasado de moda – Emy se rió por la sugerencia

- ¿Realmente no te gustaría volver a abrazarla, a besarla, a quererla?

- Yo ya la quiero, no tengo que volver a hacer nada de eso

- ¿Tampoco buscar su consejo, sus charlas, sus cuentos?

- No – Emy sentía como su corazón se hacía cada vez más pequeño

- ¿No quieres saber si ellos están orgullosos de ti y de Harry?

- Sé que lo están

- Quizás... si volvieras a hablar con ellos... quizás... ellos estarían... enfadados por cómo les has suplantado con respecto a Harry

- ¡NO! ESO NO ES ASÍ

- ¡AH! Este punto te duele

- Sí – Emy cerró las manos como ahogando a alguien por el cuello – Te lo vuelvo a advertir, no me toques las narices, Tom, no te conviene

- ¿Qué me estás haciendo? – Voldemort apenas podía respirar - ¿Qué magia es esta?

- Y ahora me voy a ir – Emy se dio la vuelta y fue en dirección a la puerta

- Te dije que no te lo pondría fácil – Voldemort se rió al ver la cara de Emy cuando abrió la puerta y había una pared de piedra

- Me olvidé

Fue hacia él, le dio una patada muy fuerte en la entrepierna, que le hizo doblarse de dolor, y con las mismas comenzó a girar sobre sí misma convirtiéndose en un remolino de viento y saliendo de allí en forma de nube. Tardó un rato en encontrar la salida, la habitación estaba en un subterráneo que, a la vez, era un verdadero laberinto. No pudo evitar recordar la última vez que había estado allí y la nube se oscureció. Por fin encontró la salida y traspasó la puerta por las rendijas, el aire fresco de la noche la hizo elevarse, estaba claro que ella era una nube cálida. Recordó el nombre del pueblo donde habían hallado a Lily, Hangleton. Se aproximó a un pequeño bosque que había allí y se volvió a convertir en la Emy corpórea, eso sí un poco despeinada, anduvo diez pasos por allí hasta que desapareció. Emy decidió aparecerse en Hogsmeade, donde la gente parecía muy impaciente por refugiarse en sus casas. Fue directa a Las Tres Escobas y se encontró con Roberta cerrando el pestillo.

- Vete al colegio, lo están atacando

Emy no tuvo que oír nada más, echó a correr con todas sus fuerzas en dirección al castillo, la noticia la había cogido por sorpresa, un ataque, ella había accedido a ir con Voldemort justo para que no se produjera aquello. Cuando estaba a punto de llegar al portón vio que unas ocho personas venían corriendo de frente a ella, seguidas por otros tantos pero en cuanto traspasaron los límites de Hogwarts desaparecieron. Emy se quedó allí de pie inmóvil, veía al otro grupo de gente, eran Harry, Sirius, Remus, Snape, Flitwick, Fred, George y Ron. Quería acercarse a ellos pero era incapaz de dar un paso al frente o hablar para que la oyeran, simplemente se quedó allí escuchando lo que ellos decían. Snape estaba hablando muy célebre.

- He de reconocer que habéis luchado con gran maestría y valor, me siento orgulloso de haber contribuido a vuestro especial aprendizaje. Nunca pensé que en la batalla responderíais de mejor manera que en las clases, os felicito Ronald Weasley y... Harry Potter

- Vuestra familia está hecha de una pasta especial. Cuando me plantee tener hijos, le preguntaré a Molly y a Arthur qué fórmula especial utilizaron. Volvamos al castillo tengo que encontrar a Arabella

- He visto tus duelos, Harry, Emy estará orgullosa de ti en cuanto se lo cuente...

- Vendrá enseguida, como la otra vez, no la siento muy lejos y sé que está a salvo. Si no llega a ser por Ron antes, nada de esto hubiese pasado, gracias amigo

- ¿Yo? ¿Pero qué dices? Has estado fabuloso, Harry, te has cargado a unos diez dementores y a seis mortífagos... Esta noche has demostrado de nuevo ese temple que te caracteriza en momentos de máxima tensión

- Tu padre y tu madre estarán orgullosos de ti, Harry, desde donde quiera que estén, estoy seguro que esta noche han visto el hijo tan valiente que tienen

- Gracias "tío"

Emy lloraba sin consuelo ¿Cómo había sido tan estúpida? Voldemort lo único que quería era ganar tiempo. Ella había faltado a su deber, había fallado, el colegio había sido atacado por mortífagos y dementores... Ella había permitido que aquello pasara... se las había dado de lista y había caído en la trampa como un ratón con un trocito de queso. ¿Para qué servía todo aquel poder si no podía defender a los suyos? Si le hubiese pasado algo alguno de los que ella quería, no se lo perdonaría en la vida. Las lágrimas inundaban su rostro, su visión se nublaba, se sentía fatal, la cabeza le daba vueltas, su estómago necesitaba vomitar, el corazón se le salía del pecho ¿Cómo había podido permitir aquello? Jamás volvería a subestimar a Voldemort... Emy cayó desmayada en el suelo. Cuatro vientos surgieron al mismo tiempo, cuatro luces provenientes de los cuatro puntos cardinales se aproximaron a su cuerpo. Los cuatro Fundadores la envolvieron con sus vuelos hasta hacerla desaparecer.

- ¡GINNY! LA DEJÉ ALLÍ CON ELLA – Harry estaba histérico

- Tranquilízate y cuéntamelo despacio – Dijo Dumbledore agarrándolo de los hombros

- Ginny y yo estabamos en la enfermería cuando un dementor entró. Puse a Ginny a salvó en una esquina de la habitación, tapándola con todo lo que tenía alrededor. Luego derroté al dementor y apareció Arabella diciéndome que me necesitaban abajo porque estabamos siendo atacados y que ella se ocuparía de Ginny y la pondría en un lugar seguro... Luego me marché – Harry se tapaba la cara con las manos ¿Cómo no había podido sentir que no era ella? - ¡QUÉ IMBÉCIL SOY!

- No te culpes, cualquiera hubiese podido robar la poción multijugos y añadirla cualquier objeto de Arabella... creo que ya sé quien ha sido – Dijo Dumbledore

- SAMANTHA STREET, ELLA ESTABA EN EL EXAMEN Y RECOGIÓ MI POCION – Exclamó Ron

- Creo que estás en lo correcto

- Si le ha pasado algo, nunca me lo perdonaré

- Sirius acompaña a Harry y a Ron a buscar a Ginny – Ordenó Dumbledore

- Voy

Los tres salieron de allí corriendo y fueron a la enfermería. La imagen era igual de desoladora que la del Gran Comedor. Esquivando las muchas camas que se amontonaban, lograron llegar a la esquina, allí estaba la barricada que Harry había formado para defender a Ginny. Todo estaba tirado de mala gana pero no había rastro de Ginny por ningún lado. Comenzaron a preguntar por ella a los que estaban allí. Harry fue cama por cama mirando a las personas que estaban convalecientes, preguntó a los que podían responderle si habían visto a alguien cuando habían llegado, todos le respondían que ya había gente en las camas. Harry se estaba dando por vencido cuando se encontró con Neville.

- ¿Has visto a Ginny?

- No, no la he visto, lo siento Harry

- ¿Había alguien cuando llegasteis a la enfermería?

- Sí, estaba la profesora Figg y ahora que lo mencionas, ella también estaba buscando a Ginny... Se la veía muy cabreada pero supongo que es por el ataque

- ¿Sabes a dónde se dirigió después?

- Creo que fue a nuestra sala común

- Gracias, Neville, muchas gracias – Harry se dio la vuelta para llamar a Sirius y Ron – Vámonos, tengo una pista

Los tres salieron de allí y fueron corriendo a la torre de Gryffindor. Pasaron por el cuadro y llegaron a la sala, estaba abarrotada de alumnos histéricos por los acontecimientos. Harry vio a las compañeras de curso de Ginny y fue directo a ellas.

- ¿Habéis visto a Ginny?

- No, se supone que está en la enfermería

- Quizá esté en algún cuarto de las chicas ¿Podéis ir a todas y mirar a ver si está allí?

- Claro, Harry, ahora mismo

Las cuatro chicas subieron hacia las habitaciones y bajaron a los diez minutos.

- Lo siento, Harry, no está en ninguna habitación. He preguntado y nadie la ha visto... De verdad que lo siento – repitió la chica al ver la cara de decepción del muchacho

- Gracias... buscaremos en todo el castillo, dividámonos – Harry estaba desesperado

- Lo siento Harry no es buena idea, no sabemos sin Samantha aún se encuentra en el castillo

- ¿Tampoco está Hermione en las habitaciones? – Preguntó Ron

- No, ella tampoco está allí

Se fueron de allí para comenzar a buscar en todo el castillo. Aula a aula, sala a sala buscaron por todos los pasillos cuando Harry se paró en seco.

- ¿Y tú dices que sé comportarme en momentos de tensión? Soy gilipollas ¿Para qué tenemos el mapa del merodeador? – Harry se hubiese dado de bofetadas

- ¡Claro! Vamos a buscarlo

Subieron por las escaleras de las mazmorras, habían buscado en todas las casas, le habían pedido a los prefectos de las diferentes casas buscar allí por si acaso Ginny se hubiese refugiado en alguna de ellas pero no había rastro de ella en ninguna. Harry había pensado en el mapa cuando se estaba planteando que estuviese escondida en algún pasadizo secreto. Llegaron al vestíbulo, allí estaba Dumbledore, McGonagall, Lupin, Snape y Flitwick.

- ¿Algún rastro de Ginny o Hermione?

- No – contestó Ron con abatimiento

- A mí no me busquéis más – la voz de Hermione inundó la estancia, era fuerte y orgullosa y venía de la puerta destrozada de la entrada

Todos se dieron la vuelta y vieron pasmados como Hermione traía atada de pies y manos a Samantha Street.

- Creo, director, que se nos ha colado una rata multijugos, se estaba haciendo pasar por la profesora Arabella Figg – Hermione sonreía por su caza

Dumbledore se acercó a ellas y miró a Hermione.

- Muy bien hecho, eres una bruja muy lista... Ya me ocupo yo

Hermione sonrió y salió corriendo hacia Ron para fundirse en enorme abrazo.

- ¿Estás bien, cariño? – Preguntó ella cariñosamente

- Estaba muerto de miedo por no saber dónde estabas, menos mal que estás bien... pero Ginny no aparece y creemos que Samantha Street la ha hecho algo

Nadie se dio cuenta que Harry que se había acercado a la mortífaga, había sacado la varita y la estaba apuntando directamente a la cara.

- ¿Qué has hecho con ella? Maldita hija de puta ¿DÓNDE ESTÁ GINNY?

- HARRY, TRANQUILO, así no lograremos nada – Sirius tiraba de él para atrás

- Harry, por favor, entra en razón, tenemos métodos más efectivos – Añadió Dumbledore

- TENGO GANAS DE ARRANCARTE LA CABEZA – Harry estaba rojo y se puso morado al ver que ella se estaba riendo - ¿TE ATREVES A REÍRTE? AHORA VERÁS – Harry volvió a sacar la varita pero, antes de pronunciar un hechizo, Snape le arrancó la varita de las manos. Jamás en la vida se vio una mirada de odio semejante, Harry hubiese matado a su profesor de pociones con sus ojos

- Cálmese jovencito y no me haga retirar lo que dije antes

Todos volvieron la mirada a la mortífaga, que ahora gritaba sin consuelo. De su brazo comenzó a salir humo e inmediatamente su manga comenzó a prenderse con un fuego anaranjado y caliente, como si del sol se tratara. Dumbledore sacó su varita para impedir aquello pero ningún hechizo que lanzaba era capaz de detenerlo. Samantha Street estaba quemándose por completo, prendida absolutamente en fuego y gritando como un cochinillo al ser sacrificado.

Hermione no podía presenciarlo y se refugió en los brazos de Ron, tapándose las orejas con las manos. La profesora McGonagall cerró los ojos pero el resto se quedó allí inmóvil sin poder hacer nada. Harry siempre había pensado que morir quemado debía ser horrible pero que con los humos te desmayabas enseguida. Aquel no fue el caso, el fuego consumió toda su piel y no paraba ahí, para quemar la carne viva y llegar hasta incinerar los huesos. Harry tampoco fue capaz de mantener la mirada, la escena era lo más horrible que había visto en su vida.

- Eso es lo que hace Voldemort a quien le falla – Dijo secamente Dumbledore