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Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


Resumen:

No entendía como es que había terminado con una cita con la prima de Marui pero no podía quejarse porque se lo debía a su amigo come dulces, se le hacía divertido estar con ella, era como una niña a pesar de tener 17 años, era linda si lo pensaba bien... si definitivamente el día en el parque de diversiones había sido simplemente perfecto


Parque De Diversiones

- L-Lamento la tardanza - ladeo la cabeza observando a la prima de Marui, Sakuno se llamaba, un lindo nombre justo como ella justo en ese momento, se veía hermosa sin duda alguna y las miradas de algunos chicos que pasaban por allí se lo demostraban porque no evitaban verla tan descaradamente - No hay problema, no llegue hace mucho - comento y ella solo asintió, se veía linda, ahora entendía porque era la chica que más peticiones de citas tenía en la universidad, si toda ella era hermosa.

- L-Lamento que mi primo te haya obligado a hacer esto pero si no quieres ir no hay problema, juro que no le dire - aseguro ella mientras bajaba la mirada, quiza lo decía porque parecía querer salir huyendo o porque después de todo había aceptado obligado por el come dulces, es que no era su culpa que por andar hablando en clases y molestarlo con bolitas de papel el profesor le pusiera un trabajo de más de quince hojas sobre el Imperio Romano aunque su clase no tuviera nada que ver con eso.

El pelicereza lo había fulminado con la mirada teniendo que cancelar su cita en el parque de diversiones con su adorada prima por lo que él tenía que ir en su lugar - No hay problema, en serio - contesto no tan seguro y ella solo suspiro - Bien - dio media vuelta comenzando a caminar, al parecer ella si que había notado que no estaba seguro de su cita en el parque de diversiones - Espera - la llamo pero ella solo siguio con su camino, noto que caminaba más a prisa, entonces recordo algo que lo hizo darse un golpe mental.

Marui le había comentado que desde que era una niña sus padres nunca estaban en casa por lo que siempre estaba con él pero que algunos niños en el colegio la molestaban diciendo que sus padres no estaban con ella porque no la querían, que sufría en el colegio porque siempre estaba sola, no tenía muchos amigos en ese entonces, su amigo también le había dicho que ella era muy sensible, que odiaba sentirse que estaba interfiriendo en los planes de las personas, que se llamaba a sí misma un estorbo.

Camino más a prisa para tomarla de la muñeca provocando que esta girara sobre sus talones para quedar cara a cara y abrio los ojos sorprendido, sus hermosos ojos caoba estaban a punto de derramar lágrimas, quería golpearse por provocar que esos hermosos ojos se vieran así - Lo siento, de verdad, me esforzare para que el día en el parque de diversiones sea perfecto - aseguro mientras la jalaba con un poco más de fuerza y poder abrazarla, sintio sus tímidas manos sujetarse a sus brazos y sonrió un poco, trataría para que todo fuera perfecto.


El parque de diversiones era enorme en pocas palabras además de que había demasiada gente pero lo que más llamo su atención eran los niños que corrían mientras gritaban pasando de juego en juego - Es increíble - aseguro la cobriza llamando su atención por completo - ¿Nunca había estado en un parque de diversiones? - pregunto aunque sabía que no se refería a eso - Mis padres nunca tenían tiempo, no fui una niña normal así que si, nunca había estado en uno por eso mi primo se ofrecio en traerme - contesto ella y él abrio los ojos asombrado.

Tenía que ser una broma, cualquier niño iba a uno pero bueno ellos no eran especialmente cualquier persona, eran gente adinera quiza para su desgracia - En ese caso recomiendo que empecemos por la montaña rusa - sugirio este mientras la tomaba de la mano entrelazando sus dedos para comenzar con el camino, se detuvieron en la fila a la espera y Sakuno miro por todos lados hasta que sus ojos brillaron por un puesto de algodón de azúcar, se veía delicioso - Supuestamente tu primo no puedes comer mucha azúcar pero supongo que no se lo diras ¿cierto? - pregunto este al notar lo que ella veía.

Sus ojos caoba brillaron mientras asentía - Te comprare uno después - prometio mientras la fila avanzaba, se veía emocianada, parecía como una niña pequeña en su primera visita, según sabía Marui la mimaba demasiado porque decía que era especial, estaba empezando a pensar que era más que especial, era como si estuviera conociendo el mundo y él quería ser la persona que se lo enseñara, ansiaba hacerlo.


Su cabello estaba un tanto revuelto y él aún sentía las piernas desfallecer, era una descarga de adrenalina tremenda - ¿Estas bien? - le pregunto Seiichi a la cobriza que asintió con una enorme sonrisa en el rostro - Fue muy divertido - aseguro y él solo rió, esa no era la palabra para describir la emoción porque había sido ella quien estaba casi al borde del llanto antes de subir, se estaba arrepintiendo pero al final había logrado que subiera para gritar como nunca porque juraba que nunca había gritado de esa manera.

- Vamos por ese algodón de azúcar - nuevamente la tomo de la mano para comenzar a andar, su amigo no se equivocaba al decirle que los hombres siempre la miraban porque incluso chicos que tenían pareja por lo que veía se le quedaban mirando, lo mejor era hacerles pensar que eran pareja - Gracias por esforzarse para que me divierta - murmuro ella con la cabeza baja y él nego con la cabeza - No me había divertido de esa manera - aseguro deteniendose delante del puesto pidiendo un algodón de azúcar para ella puesto que a él no le gustaban demasiado.

- ¿No quieres tú? - pregunto y nego con la cabeza - No soy partidiario de esas cosas - señalo mientras tomaban asiento en una de las bancas, él necesitaba descansar un poco, extrajo un dulce de leche para llevarselo a la boca mientras ella degustaba de poco en poco esa cosa rosa porque era una cosa según él - ¿Nunca sales a algún lado sin Marui? - pregunto con curiosidad mientras la veía acomodar un mechón de cabello y llevaba a sus labios un poco del algodón que en ese momento se le antojo demasiado.

- No conozco a mucha gente así que siempre estoy con él, siempre salimos juntos - contesto con un leve rubor en sus mejillas, esa chica era muy linda, ahora entendía porque hasta Sanada se sonrojaba en su presencia - ¿No has tenido pareja? - pregunto y ella se medio atraganto con el algodón por lo que de inmediato se apresuro a darle leves golpes en la espalda, eso contestaba a su pregunta de verdad - Sigue la casa embrujada - hablo tomando su mano después de ese pequeño incidente, no le dio tiempo a decir algo porque solo la tomo de la mano.


Seiichi solamente reía al ver las expresiones de miedo de Sakuno que estaba sujetando con fuerza su brazo debido a los cursos de sustos de la casa embrujada, había gritado más fuerte que cualquier persona que hubiera escuchado, en cierta parte era graciosa, la casa estaba vacía por lo que solo iban ellos dos - ¿Q-Qué es eso? - pregunto con miedo mientras señalaba una luz blanca al frente, él ya había estado allí antes, era solo una luz pero ella parecía a punto de llorar - Nada - trato de tranquilizarla y de no reir pero era imposible.

Ella se detuvo negando con la cabeza - N-No pienso pasar por a-ahí - aseguro y él solo nego con la cabeza, tenían que pasar forzosamente porque por ahí estaba la salida - Vamos, no pasa nada - la jalo de la mano pero ella se sujeto de algo negando con la cabeza mientras sus ojos se tornaban rojos, no tenía nada de espanto pero ella estaba al borde del llanto, parecía una niña pequeña, la verdad es que no entendía como es que había terminado en una especie de cita con la chica que seguía aferrada a algo con tal de no pasar por el resto de la casa embrujada.

- Sakuno sueltate, no es nada malo - aseguro y ella se solto con suavidad sujetandose con más fuerza a su brazo, para ser pequeña tenía fuerza y no una de mujer, si que era fuerte - V-Vamos - sonrió para jalarla con suavidad de la mano y colocarla delante de él pasando las manos por su cintura para caminar de esa manera, por instinto ella coloco sus manos sobre las suyas para seguir con el camino, ella estaba medio temblando, se escucharon algunos golpes y ella se solto para abrazarlo con fuerza enterrando por completo su rostro en su pecho.

Era una niña pequeña de verdad, la separo con suavidad notando que ella no aflojaba el agarre por lo que por último instinto la tomo de las caderas para cargarla al estilo koala y continuar hasta la salida, una vez afuera la tomo de la barbilla para que lo mirara a los ojos - ¿Te has divertido? - pregunto con calma y ella encarno una ceja - Todo perfecto excepto por la casa del terror - contesto ella con una suave sonrisa entonces no logro evitarlo y acorto la distancia entre sus labios para besarla con suavidad.

La noto tensarse pero después le correspondio con tímidez, apostaba que era su primera vez y le gustaba saberlo, después de terminar el beso por falta de aire ella se escondio en el hueco de su cuello y él la sujeto con cuidado... si definitivamente el día en el parque de diversiones había sido simplemente perfecto, se había divertido como hace no mucho que hacía además de que había conocido un poco más a la prima de su amigo Marui, a quien no dejaría ir en lo absoluto porque sin duda alguna le gustaba demasiado y cuando algo le gustaba luchaba por quedarse con ese algo, Sakuno no era un algo pero igualmente la sentía parte de su alma por lo que la necesitaba y no la dejaría ir en lo absoluto.


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Espero les haya gustado.

Gracias por leer.

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