NT: ¡Hola! ¿Como están? Aquí les dejo el capitulo nuevo.
KHR no me pertenece.
Aclaraciones:
* ... * = Pensamientos
-...- = Diálogo
~ Flash Back ~ = Recuerdos
(...) = Traduciendo Un idioma
((...)) = Interferencia de la Autora
POV = Cambio de Narrador.
Cap. 30 - Sucesión: Lealtad I
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Mitsuki se encontraba en la habitación que le fue asignada en la mansión Vongola, sola. Apenas habían terminado de arreglarle el cabello y maquillarla. ¡Al fin la habían dejado sola! Estaba colocándose en la muñeca derecha el corsage que le regalo Tsuna para la ocasión. La flor era del mismo color que las llamas del cielo y combinaba con su vestido, era una azucena.
Ella no era vanidosa, pero deseaba estar lo mejor presentable ese día. No quería avergonzar al Décimo Vongola, por lo cual se observaba constantemente en el espejo, por quinta vez en menos de diez minutos.
-Te vez hermosa. -escucho que le dijeron
La pelirroja ni se inmuto por la repentina voz, sabía que tarde o temprano aquella persona entraría en su habitación. Lo sorprendente era que no lo hubiera hecho antes.
-Hola Kyoya. -saludo al peli-negro a quien podía ver en la entrada de su cuarto, por medio del espejo de cuerpo completo que dispusieron para ella.- No sabes cuánto te he extrañado.
-Mentirosa. -contesto el guardián acercándose a la cama y sentándose en la orilla.
La chica no pude reprimir su risa. Era verdad que había extrañado al azabache pero no por ello desmentiría al chico.
-¿Y Ayaka? -pregunto al mayor. Creyó que la peli-negra llegaría antes y sería la primera en verla ya arreglada.
-Tengo entendido que fue a recoger su vestido. Algo así dijo el herbívoro. -Kyoya se dejó caer sobre la cama.
-Es Tsunayoshi. -le recrimino Mitsuki, volteando por fin a verlo.
-Por eso... el herbívoro. -repitió el guardián sin abrir los ojos.
-Moo~ Kyoya, eres todo un caso.- exclamo la chica con un puchero.
-Más importante. -dijo el chico sentándose de golpe en la cama.- ¿Qué es lo que pretendían al verse envueltas con estos herbívoros? Se suponía que te sacaron de Japón para alejarte de posibles peligros. Y ustedes van y se meten en uno mayor.
-No fue intencional involucrarnos con Vongola. Simplemente fue una coincidencia el conocer a Tsuna y los hermanos Bertesco. -el chico frunció el ceño, los hermanos no eran sus personajes favoritos.- fue solo una casualidad del destino. -La chica sonrió al recordar aquel día, era uno de sus días favoritos y de los que más atesoraba. Miro al mayor y al verlo con cara de asesino continúo su explicación, no quería quedarse sin pareja esa noche.- El intento alejarnos y dejarnos fuera de "su" mundo. Pero nosotras queríamos estar cerca de ellos, las pocas horas en que los tratamos el día que los conocimos nos agradaron. Fue nuestra decisión. Y no pretendemos nada.-Kyoya la miro con una ceja levantada, no creyendo lo dicho.- Y te recuerdo que salimos de Japón por tres razones, la primera; porque ganamos una beca que aceptamos para escapar de nuestra segunda razón; ¡Tú! -señalo al guardián- Tu sobreprotección estaba ahogándonos, aunque ya no vives con los tíos y ni los visitas, mandas a tus subordinados a que nos sigan... incluso para ir al baño.
-Malagradecidas. -murmuro Kyoya fingiéndose ofendido.
-Agradecemos que nos cuides. -le dijo la chica- Pero tú, exageras... -suspiro al ver que el mayor la ignoraba- Nuestra tercera razón fue para lograr mi meta, bien sabes a que se dedica la familia de mi madre y yo deseo seguir con ello. Quiero dedicarme a la tradición familiar, y para lograrlo necesito expandir mis horizontes, debo aprender más cosas y eso solo lo lograría si me iba de Japón... Italia es un buen país para aprender de las artes.
La chica le regalo su mejor sonrisa a Hibari, quería transmitirle la felicidad que sentía. El chico la miro detenidamente, entendiendo que ella estaba conforme con esa vida por el momento, suspiro con pesadez, su plan de enviarlas a casa en cuanto las encontrara se había arruinado. Podía ser un maldito sádico amante de las peleas pero tanto su hermana como Mitsuki eran las únicas personas que le importaban.
-¿Y Vongola? -pregunto Kyoya mirándola fijamente.
-Vongola... Vongola...-murmuraba Mitsuki buscando la mejor manera de expresarse sin que el contrario le recriminara ser una herbívora, odiaba que le dijera así. Continuo observándose en el espejo-...Digamos que conocer y entrar a Vongola, ha sido un bonus extra.
Mitsuki y Kyoya siguieron hablando, aunque en realidad era ella quien le contaba lo que habían vivido al lado del castaño y sus guardianes, omitiendo a pedido de Yukiko su atributo de la Nieve y su historia... tampoco era como si al azabache le importara aquel detalle.
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Tsuna se encontraba en el cuarto que antiguamente utilizaba en la mansión del Noveno, el traje que usaría esa noche descansaba sobre su cama, mientras él terminaba de revisar los papeles que entregaría durante esa semana a las familias para formar las Alianzas.
-Si no te apuras se te va a hacer tarde – la voz de Gelaro interrumpió en su alcoba; lo saco de su concentración.
-Tengo que acabar de leer estos papeles. Mañana será un largo día; y hoy una larga noche – contesto Tsuna terminando de firmar unos papeles.
-Yo solo pase a avisarte que acaban de llegar los demás guardianes.-anuncio Gelaro.
-Gracias. Solo hay que esperar entonces a las chicas. – dijo el castaño cerrando los folder y juntándoles en un solo lugar.
-Tsuna… Etto…-el guardián no sabía cómo empezar a hablar- sobre los demás guardianes… yo… bueno… lo siento, en verdad fui tentado por la curiosidad de tratarlos antes.
-Está bien.-contesto el Vongola comenzando a despojarse de sus prendas. Debía tomar un baño.- lo hecho, hecho esta. Pero aun no entiendo cómo te dejaste convencer, por mucha curiosidad.
-Quería ver como se comportaban sin tenerte cerca, quería armarme una idea propia de ellos- interrumpió la nieve– Aunque ahora en verdad me siento mal por engañarlos. Yo sé quiénes son ellos, pero ellos no saben quiénes somos nosotros.
Mientras Gelaro hablaba Tsuna ya se había adentrado al baño y oía a su guardián a través de la puerta.
-¿Y qué te parecieron? – cuestiono Tsuna desde la regadera.
-No creo llevarme bien con ninguno – dijo el peli-turquesa con pesar; era consciente del deseo de su jefe de que todos se llevaran bien. – Son un caos total. Reconozco que fue un martirio estar a su lado esta semana. No entiendo cómo le haremos para trabajar con ellos.
-Yo creo que Yukiko no tendrá problemas –dijo juguetonamente Tsuna desde el otro lado de la puerta.- Solo debes encontrar algo que tengas en común con ellos.
-Yukiko es una loca – dijo cariñosamente Gelaro – y ni creas que por ser tus guardianes dejare que alguno se le acerque. No…
-Lo se.-interrumpió el Vongola – sé que no quieres que alguien la lastime. Y siendo honesto, nadie la ha lastimado en esos arrebatos de amor de ella… bueno, creo que el que más le dolió fue el de Dino pero lo supero… ¡Ah! Y no olvidemos a Squalo – el comentario burlón le provoco un malestar al Bertesco – ese también le "dolió", su hermano le arrebato a su amor. Jajaja.
-¡Oye! – se quejó.
-Jajá…perdón…perdón –repetía intentando parar la risa – Pero no te preocupes de más. Yo tampoco dejare que alguien la lastime. Y por los chicos confió en que, en el caso de que ella en verdad se enamore de ellos no la lastimaran.
-Eso espero.-murmuro Gelaro.
-En cuanto a los chicos y tú; creo que solo deberías buscar algo que tengas en común con ellos.-decía el castaño que no escucho el murmullo del contrario – Encuentra ese algo y parte de ahí.
-No creo que tengamos nada en común.-dijo con seguridad Gelaro.
-¿En serio? -Pregunto Tsuna saliendo del baño.
El peli-turquesa volteo a mirar a su jefe quien iba saliendo de la puerta a su lado derecho. Al parecer el baño termino.
-Yo opino que en realidad tienes demasiado en común con ellos.-dijo el castaño.
-¿Qué?
-Lo que oíste, no te hagas el sordo indignado. -dijo juguetonamente el Vongola mientras comenzaba a vestirse.
-Yo opino igual – Primo apareció junto al lado del guardián de la nieve– Conozco a los guardianes de la décima generación y diría que al menos compartes 3 cosas iguales con cada uno de ellos.
-No te creo.-le informo Gelaro- Es imposible. He tratado con ellos una semana y no vi nada en común.
-No va a créete – dijo Neus apareciendo junto a ellos.- Dile por lo menos una cosa en común y tal vez te crea. Sabes que es un cabezota.
-Tienes razón. –dijo Giotto.
-¡Hey! –se quejó Gelaro por la burla de los mayores.
-Con el guardián de la tormenta -dijo Giotto ignorando su grito– tienes en común lo meticuloso. Con la lluvia…
-…que ambos son buenos con la espada.-agrego Tsuna acomodándose la camisa.
-Exacto. -confirmo Primo.- Con el sol y la niebla compartes tu sobreprotección con las chicas. Ryohei con su hermanita; y Mukuro con Chrome.
-Y yo con Yukiko. -concluyo Gelaro con pesar. Ambos jefes Vongola asintieron.
-Con la nube…mmm…-el jefe rubio pensaba la palabra correcta-… ¡lo antisocial!
Al guardián menor le dio un tic en el ojo; no le gusto la manera en que lo describieron. Tsuna y Neus rieron.
-Antes de que te de un ataque.-comento el castaño divertido- ¿podrías revisar los preparativos?
El guardián lo miro detenidamente, él estaba preparado para ser la burla de aquellos 3 por un rato pero al ver que no seria, suspiro. Tal vez Tsuna estaba tan nervioso como él, por lo cual no estaba para bromear.
-Déjamelo a mí – contesto amablemente.
-Gracias.
Gelaro comenzó a dirigirse hacia la entrada de la habitación pero una petición de su jefe lo detuvo unos instantes.
-Por favor dile a Hayato que venga a verme. Necesito hablar con él.
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En una sala privada de la mansión de la novena generación se encontraban Gokudera, Yamamoto y Ryohei, gracias a la privacidad que les ofrecía la sala a ellos se les unieron G, Asari y Knuckle. Discutían sobre la alegría de ver a Tsuna de nuevo; la sorpresa debido a su gran cambio; los nervios por la ceremonia; la emoción del comienzo de una nueva vida en Italia.
-El Décimo ha cambiado tanto.-dijo G y Asari y Knuckle asintieron de acuerdo.
-Sera un gran jefe.-dijo Asari.
-Me pregunto qué otras cosas habrá cambiado.-comento Yamamoto mirando el techo.
-Sawada ha madurado.-dijo Ryohei.
-Deberías de aprender del Décimo, cabeza de césped.-le dijo Hayato.
-¡¿Que dijiste cabeza de pulpo?! – exclamo Ryohei.
-¿En qué piensas, Asari? -interrumpió Knuckle.
-Me inquieta lo que paso esta mañana, con aquellos chicos. –contesto la lluvia mayor.
-¿Te refieres al pingüino y la chica?-pregunto G y el peli-negro asintió.
-Ahora que lo mencionas, aquel hielo era muy raro. –expreso Yamamoto
-¿En verdad creen que haya sido una ilusión lo que hicieron aquellos hermanos? –pregunto G.
-No confió en el.-dijo Gokudera.
-Eso ya lo sabemos.-dijo Yamamoto con una sonrisa.-Pero toda la semana los sentí muy ajenos a nosotros.
-Sí, yo también los sentí lejanos a nosotros.-dijo Ryohei.
-Quizás son desconfiados.-dijo Asari-Y sobre el chico, siento que ya lo he visto antes, pero no recuerdo de donde…
Eso dejo pensativos a los de la primera generación.
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Toc. Toc.
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La plática quedo suspendida al oír como tocaban la puerta.
-Adelante.-dijo Gokudera.
-¿Que sucede? -cuestiono Yamamoto un tanto curioso, la antigua generación siempre se marchaba en cuanto alguien ajeno a ellos aparecía, y se iban a desvanecer pero la voz de alguien conocido para ellos justo cuando la puerta se abría se los impidió.
-No deberían retirarse.-dijo Neus a los demás guardianes de la primera generación.
-¡¿Neus?! -grito Knuckle
-¡Hola~! -saludo la nieve mayor con gran alegría. Al fin podría hablar con alguien aparte de Giotto.
Nadie sabía qué hacer ante la repentina sorpresa de que otro antiguo estuviera ahí y más al verlo con el peli-turquesa, principalmente la primera generación. No había razón lógica para que un viejo conocido, como lo era Neus Bertesco, estuviera frente a ellos.
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((Marlene: Como si ellos fueran lógicos.
Angelice: Son fantasmas del pasado, ¿qué tiene eso de lógico?
Mar/Ang: ¡Cierto! ¡Cierto! #exclamaban al mismo tiempo, mientras alzaban los puños#
Tetsuna: ¡Cállense! #metiendo pan en su boca y pegándoles con el hierro con el cual se había encariñado desde que lo encontró debajo de la cama#
Marlene: #quitándose el pan de la boca y quedándose en el suelo donde estaba # Maldita Angelice no debiste de haber traído ese maldito tubo.
Angelice: #igual quitándose el pan de la boca# Tienes razón pero…se veía tan solitario que me dio pena y lo agarre.
Marlene: La próxima vez no te daré el control del cuerpo cuando salgamos a la calle.))
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Asari y G estaban conmocionados; ante ellos se mostraba el primer Bertesco y junto a él, se encontraba el chico que conocieron como el jefe de mayordomos y hermano de la chica albina... *Espera... ella dijo llamarse Yukiko Bertesco* pensó G. Debido al gran parecido que existía y del cual apenas era consciente, entre Gelaro y Neus Bertesco, quería golpearse contra la pared, pero sabía que además de que era innecesario, se vería ridículo porque la atravesaría. ¡Que inconveniente era ser solo un tiempo guardado por los anillos Vongola!
-Creí que no tenías contacto con ellos. -la voz de Gelaro mato el silencio en el que se habían sumergido unos minutos.
-Una cosa es que ellos desconozcan mi labor y, otra es que no me conozcan. La familia Bertesco siempre ha tenido una buena reputación. -explico la nieve mayor.
-Mmm...-Gelaro dejo de ver a su antecesor y dirigió su mirada a los demás guardianes al oír la pregunta alterada de G.
-¿Cómo demonios es posible que estés aquí?
-De la misma manera en que ustedes están aquí.-contesto Neus con una sonrisa despreocupada.
-¿Que...? -los otros tres guardianes de la primera generación se quedaron mudos
Lo cierto es que nunca trataron mucho al primer Bertesco por lo cual solo sabían algo de su personalidad y sobre su familia. Todos eran conscientes que Giotto y Neus eran grandes amigos, casi o igual que lo fue de Kozart, pero ellos nunca trataron mucho con aquellos viejos jefes. Estaban más concentrados en la prosperidad de Vongola, que en las reuniones de la sociedad a las que Giotto, como jefe tenía que asistir. Fiesta en donde conoció tanto al primer Bertesco como al primer Cavalleone.
-Siento interrumpir el reencuentro. -dijo burlonamente Gelaro, viendo a la nieve mayor.- Pero necesito pasar el recado de Tsuna, ¿lo recuerdas Neus, a lo que venimos?
-Cierto, lo olvide. -dijo el mayor avergonzado, riendo despreocupado mientras colocaba una mano detrás de su nuca.
-Siempre ha sido así.-dijo G.
Todavía no estaba claro cómo era posible que aquel antiguo jefe estuviera ahí, pero debía resignarse ante el hecho de que ellos tampoco habían cruzado palabra con Giotto, por lo cual aún había muchas interrogantes.
-Como sea. -la nieve menor suspiro, tampoco podía enojarse con el mayor debido que era como pelear con Yukiko.- Gokudera Hayato -el peli-plateado se tensó un poco al ser nombrado- Tsuna, quiere que subas a verlo, desea discutir algunos asuntos contigo.
-¿El Juudaime...?-pregunto un poco dudoso.
-¿Conoces otro Tsuna? -pregunto irónicamente el peli-turquesa.
Gokudera se molestó, aceptaba que su pregunta fue tonta pero no era necesario que el contrario se burlara. Iba reclamarle, pero su acción quedo solamente en su pensamiento al ver como los guardianes de la primera generación, desaparecían de golpe al oír como alguien tocaba la puerta.
-Adelante.-cedió el paso Gelaro tranquilamente.
-Chicos, siento molestarlos. -El noveno ingreso a la habitación.- Pero necesito hablar de algunos detalles con Gelaro y me dijeron que estabas aquí.
-¿En qué puedo ayudarte, abuelo? -pregunto el nombrado.
Los menores miraron con asombro al Bertesco, no sabían que aquel chico era pariente del jefe de Vongola.
-Tsk.-Gokudera estaba molesto, ya no entendía quién era en realidad aquel chico y eso lo irritaba.
-¿Esta bien todo? -pregunto la nieve.- Puedo ayudar con lo que sea.
-Sí, está bien todo. -dijo el jefe mayor con una sonrisa tranquilizadora.- Solo quería que ultimáramos los detalles de la ceremonia de sucesión.
-Está bien.-dijo el joven.
-Si es sobre la ceremonia yo también podría ayudar.-ofreció Gokudera, el también deseaba participar en la organización del evento de esa noche.
-No es necesario, Hayato. Tú debes solo concentrarte en la sucesión y lo que vendrá después. -Dijo el Noveno cariñosamente, quería a todos los amigos de su nieto.- Lo que tengo que tratar con Gelaro, solo él puede realizarlo.
-Pero...
-Además debes ir a ver a Tsuna, te lo dije ¿cierto? -interrumpió Gelaro. Sin esperar respuesta salió de la sala, indicándole a una sirvienta que pasaba por ahí que acompañara a la tormenta a la habitación del castaño.
Detrás de Gelaro salió Timoteo, seguido del guardián de la tormenta, quien quería seguirlos pero la chica del servicio le indico que la siguiera, que ella lo llevaría con el décimo.
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Hacia unos minutos que Hibari se había marchado, se encontraba de nuevo viéndose en el espejo, un poco nerviosa. No estaba acostumbrada a padecer de los nervios, lo cual la alteraba más… pero la realidad es que no podía estar en otras condiciones a sabiendas que en pocas horas estaría rodeada de gente sumamente importante y de la mano de la persona dueña de la noche. A sus nervios sociales se sumaban los sentimentales, ¿qué es lo que le diría Tsuna al vela arreglada? ¿Le gustaría? Esperaba que sí, porque a ella le había encantado el vestido con toques oriental que le habían escogido entre Yukiko, Yuni y Lussuria.
Sin poder evitarlo sonrió de felicidad, ella era la pareja de Tsuna esa noche… eso la hacía feliz.
El llamado a la puerta la regreso a la realidad.
-Adelante.-dijo ella, apartándose del espejo.
-Siento molestarte. –Dijo el recién llegado.- ¡Wao! Te ves fenomenal.
-Gracias. –dijo ella con una sonrisa.
Era una chica, por lo cual le gustaba ser alabada por su aspecto cuando hacia grandes esfuerzos por arreglarse.
-¿Nerviosa? –Cuestiono el invasor.
-¿Se nota tanto?
-No, la verdad es que no… pero debo decir que te conozco desde hace más de un año, así que llámalo intuición.
-¿Algún consejo? –cuestiono Mitsuki con una leve sonrisa.
-Solo puedo decirte que no pienses en que harás el ridículo, porque no es así, tú y Yuni son las chicas que más saben cómo desenvolverse en este tipo de situaciones. Además, Tsuna estará todo el tiempo contigo y nosotros también estaremos ahí, así que tranquilízate.
-Gracias. –Dijo Mitsuki con una gran sonrisa, se sentó en la orilla de la cama intentado ponerle fin a sus nervios.- ¿Todavía no llega Ayaka y Yukiko?
-No, siguen con las chicas que llegaron de Japón. Pero no creo que tarden.
-¿Has hablado con Tsuna sobre sus amigos? –Cuestiono Mitsuki con voz baja y sin mirar al contrario.- ¿Esta feliz de ver a Kyoko y Haru de nuevo?
-No, no he tenido mucho tiempo a solas con él, por lo que no hemos hablado sobre las chicas.
Los dos se quedaron callados, esperando a que el otro dijera algo. Después de casi cinco minutos y ver que la chica no hablaría, decidió seguir él.
-¿Sigues empecinada en llevar a cabo tu decisión? ¿No hay nada que te haga cambiar de opinión? Porque te repito, no estoy de acuerdo contigo…
-Pero me apoyaras ¿no? –lo interrumpió la pelirroja.
-Sabes que sí. Te considero una hermana, y por eso mismo solo deseo tu felicidad.
-Ya sabes lo que siento por Tsuna y no lo niego… pero entre nosotros existen dos sombras…
-Lo sé… No sigas… Hare lo que quieras. -Dijo con pesar, odiaba no poder oponerse a la chica.
-¿Eso significa que seguirás con el acuerdo? –pregunto la pelirroja mirándolo a los ojos.
-Sí, eso significa. –suspiro.
-Gracias Gelaro.
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Gokudera y la chica de la servidumbre estaban caminando hacia la habitación de Tsuna, al acercarse lograron escuchar unos gritos.
-¡Reborn! ¡¿Dónde has estado?!
-No grites Dame-Tsuna y fui a visitar a Dame-Dino para tranquilizarlo para la fiesta.-se escuchó la voz juguetona del ex-arcobaleno del sol.
-¿Qué le hiciste? – exclamo preocupado Tsuna.
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Toc. Toc.
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-Adelante.
-¡Décimo! – Exclamo Gokudera en cuanto entro a la habitación.- Me dijeron que desea verme.
-Acércate.-indico Tsuna mientras él tomaba asiento en un sofá que tenía en aquella habitación y dejando a lado la pelea con su tutor.
-Si.-el guardián velozmente tomo asiento en otro sillón frente a su jefe.
-Bueno Hayato, te llame porque te voy a decir cómo será la sucesión y tú se los explicaras a los demás.
-De acuerdo.
-Mira la sucesión será así.-dijo Tsuna empezando a explicar cómo se llevaría a acabo todo, de la fiesta, las parejas que tenían que tener, que tenían que hacer y decir en la ceremonia y muchas cosas más.
-¿Y a quien invitaras al baile, Hayato? ¿Kyoko, Hana, Haru? – pregunto el castaño.
-Aprovechando que no está la piña pues a Nagi.
-Hablando de ella, me llegaron rumores de que tú y Nagi… ya sabes.-dijo con una sonrisa divertida al ver el sonrojo de su guardián.
-¡No es verdad Décimo! ¡Son puros disparates! ¡Y no creo que Nagi tenga esos tipos de sentimientos hacia mí! – exclamaba la tormenta alterada.
-Pero te gustaría.-dijo Reborn con una sonrisa poniendo más rojo al pobre del peli-plata.
-¡Claro que no! – exclamo.
-¿No te gusta Nagi? – pregunto el Décimo.
-¿Eh? No es eso, no negare que Nagi es linda pero…
-¿Pero…?
-Ahh.-suspiro la tormenta cansado, ya ni sabía que decir.
-Hayato.-llamo serio el castaño por lo que el peli-plata volteo.-Tengo que hablarte sobre Mukuro…
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Minia terminaba de arreglarse para la ceremonia de sucesión, después de su nada agradable encuentro con Yukiko y las otras había corrido a su casa para arreglarse, esperando la llamada del Decimo Vongola para pedirle que fuera su pareja de esa noche. Durante la llamada que recibió en la mañana de parte de Gelaro, se enteró que había sido un día complicado para "su futuro esposo". Comprendió muy a su manera que estaba ocupado y por eso no había podido hablar con ella, por lo que prefirió arreglarse y simplemente esperar que él llamara.
Se acercaba la hora que la invitación a la sucesión decía y ella no había recibido la famosa llamada. Su madre ya le había dicho que terminara sus asuntos porque partirían en menos de diez minutos a la mansión Vongola, quería ser de las primeras en llegar.
Durante el transcurso a la mansión le explico a su madre que tal vez no podría pasar todo el rato con ella, porque Tsuna le pediría ser su pareja esa noche.
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Gokudera había regresado con los demás guardianes después de su plática con el Décimo. Se encontró con la fortuna de encontrar a Hibari en la sala apartado de los otros dos, pero al fin y al cabo en el mismo cuarto. El azabache le había ahorrado el esfuerzo de buscarlo y de tener que repetir dos veces la información que les daría.
-Hey, escuchen. -dijo el peli-plateado interrumpiendo la conversación entre Yamamoto y Ryohei.- Tengo que darles unas instrucciones de parte del Juudaime.
-¿Que sucede Gokudera? -pregunto Yamamoto al verlo un poco incómodo.
-¿Que te dijo Sawada? -cuestiono gritando Ryohei.
Hibari quien se mantenía en la esquina más alejada lo miro de forma amenazante. La tormenta suspiro, debía que ver la manera para decirles las cosas y que no armaran un revuelo. Comenzó con lo más sencillo del asunto, el cómo sería el proceso de la ceremonia de sucesión. Después les indico lo que debían decir, con sus propias palabras y el cómo procedería después de la fiesta. También aprovecho para anunciarles que el Décimo y él se ausentarían a mitad de la fiesta para ir a una junta de capos. Los guardianes querían acompañarlos, no querían que sus amigos corrieran riesgos, sin embargo a base de gritos y explicaciones Gokudera los convenció de que no armaran alboroto por querer ir; solo serían Tsuna, otro guardaespaldas y él. Después de explicar todo eso, la tormenta se quedó callada, buscando de nuevo la manera de contarles lo que sucedía...
-¿Qué es lo que ocultas? -cuestiono Yamamoto, notaba muy pensativo al peli-plateado.
-Lo que pasa es que...-Suspiro, debía decirlo tal como era.- No sé si Mukuro permanecerá como guardián... El Juudaime lo ha dejado libre de obligaciones.
-¿Qué? - el sol y la lluvia estaban estupefactos. Hibari quien hasta el momento había permanecido lo más lejos posible se acercó al sofá, mirando a la tormenta.
-¿Recuerdan que el Juudaime y Mukuro se fueron durante el desayuno? -pregunto el peli-plata. Ryohei y Yamamoto asintieron.- Ahí fue cuando...
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~Flash Back~
Cuando Tsuna le abrió la puerta a Mukuro de su despacho, la niebla se adentró al lugar. Sin siquiera sospechar a quien se encontraría ahí. Mukuro se detuvo a mitad de la puerta impidiéndole el paso a Tsuna, quien comprendió el porqué de su tensión repentina. El castaño coloco las manos en la espalda del mayor y lo empujo al interior del lugar. Cerró la puerta y fue el sonido del seguro lo que regreso al presente a Mukuro.
-Oya~ Oya~ que invitados más indeseados tienes Vongola.-dijo mordaz el guardián.
-Gracias por venir Bermuda, Jager. -dijo el castaño ignorando a su amigo y acercándose a sus invitados. Tomo asiento.
Los invitados del Décimo Vongola, eran Bermuda y Jager, quienes se encontraban en uno de los sillones de la habitación. La sola presencia de aquellos tipos alteraba a la niebla.
-Hablemos rápido Décimo. -dijo el ex-arcobaleno más pequeño- ¿Qué es lo que desea?
El Vongola dirigió su atención a su guardián que tenía el ceño fruncido, y seguía en el lugar donde lo dejo. Suspiro y le indico con un gesto de mano al mayor que tomara asiento también. La niebla se dirigió al tercer sillón de la sala, sentándose bruscamente y sin apartar su enojada mirada de los Vendicare.
-Kufufu~ ¿Qué es lo que planeas, Vongola? -pregunto molesto Mukuro.
-He pedido su presencia aquí -el castaño se dirigió a sus invitados- porque quiero que el contrato sobre la liberación de Mukuro se vuelva a hacer.
-¿Porque? -cuestiono Bermuda un poco desconcertado.
-Explícate Vongola. -exigió Mukuro.
-No quiero que Mukuro esté obligado a permanecer con Vongola, si no lo desea. -comenzó a hablar Tsuna- Le di a mis otros guardianes la oportunidad de decidir, por lo que no me parece justo que Mukuro no haya tenido la posibilidad de negarse. -todos entendieron que era debido al antiguo pacto- Razón por la que quiero cambiar las clausuras del contrato.
-No necesito de su lastima Vongola. -dijo el peli-piña fríamente.
-No es lastima Mukuro. -dijo el Vongola viéndolo a los ojos directamente, dándole a entender que no mentía.- Sé que odias la mafia y no deseo atarte aquí.
-Décimo, sabes mejor que nadie que Rokudo Mukuro...
-Lo sé. -el jefe Vongola interrumpió al Vendicare- Es por eso que seguiré haciéndome cargo de las acciones de Mukuro, solo quiero que él no esté obligado a permanecer junto a Vongola. Mukuro odia la mafia, no quiero que este atado al lugar que más repudia y odia. Como dije, YO personalmente me hare cargo de todas las acciones de Mukuro, Vongola no será involucrada en este nuevo trato. Solo mi persona.
-¿Que...?
-¿Está seguro? -Bermuda pregunto deteniendo el arranque de ira que tendría el ex-preso- Si Rokudo Mukuro llega a hacer algo en contra de las leyes de la mafia, tanto él como usted, serán llevados a Vindice para pagar la clandestina acción del sujeto en cuestión.
-Sí, estoy seguro. -contesto rápidamente el castaño, sin darle tiempo al contrario a replicar.
-Entonces serán cambiadas las clausuras pero también impondremos algunas para mantenerlo un poco al margen. -informo Bermuda.
-Claro. Siempre y cuando no sea obligado a permanecer en Vongola o a otra organización clandestina, además de que no tendrán vigilancia sobre él. Quiero que pueda caminar tranquilamente por la calle sin ser observado por algún miembro de Vindice.
-Está bien. Tiene mi palabra de que no vigilaremos sus movimientos.
Tsuna solo asintió, no podía hacer por el momento más. Hubiera deseado que Mukuro fuera liberado de cualquier tipo de vigilancia y que pudiera hacer uso de su vida libremente, pero también era consciente de que el Rokudo era alguien de gran poder y que podría ser considerado un peligro para las demás familias.
-En cuanto a lo de nuestras clausulas, le impondremos que al menos dos veces al año haga un trabajo para nosotros sin que pueda negarse. -el castaño miro a su amigo, quien tenía una expresión seria.- Que ni él ni su sequito se meta en asuntos de la mafia, si quiere una vida libre; la tendrá, muy lejos de este ambiente. -continuo Bermuda, mirando a los ojos a la niebla.- No puede matar a nadie y mucho menos a un mafioso sin razón.
-La mafia...
-Y que odies la mafia no es una justificación para una matanza. -aclaro Bermuda ante el argumento que daría la piña.
-Tsk.
-Si él estará libre del ambiente de la mafia, ¿en qué es lo que te ayudara? -interrogo Tsuna, ese punto no le quedó claro.
-Requeriremos en ocasiones sus excelentes ilusiones para algunos interrogatorios o en algo más. No se preocupe Décimo, cumpliré mi palabra de mantenerlo a raya de la vida de mafiosos.
-Entonces está decidido. -hablo Tsuna.
-Si Rokudo Mukuro decide permanecer en Vongola, entonces las cláusulas del contrato anterior serán las validadas Sawada Tsunayoshi.
-Me parece bien.
El Vongola y el Vindice continuaron hablando sobre algunos detalles y sobre la sucesión de esa noche, así como de él rumbo que tomaría la organización ahora, todo bajo la atenta mirada y oído de Mukuro. Quien a pesar de ser el protagonista del contrato, prefiero hablar en privado con su jefe, ex-jefe o lo que fuera.
Después de casi dos horas de hablar, por fin Bermuda se fue. Fue en ese momento en que Mukuro decidió encarar al Décimo.
-Mukuro, eres libre. -decía Tsuna mientras se trasladaba a su escritorio- Puedes hacer lo que desea. Toma tu decisión y perdón por haber tardado en darte la libertad que te mereces.
-¿Porque haces esto Sawada Tsunayoshi? -Mukuro estaba molesto y no sabía la razón exacta, lo único que podía pensar era que el castaño estaba ordenando en su vida y no le gustaba- Sabes mejor que nadie que no cumpliré exactamente las clausuras del contrato. Serás llevado conmigo a Vindice por algo que no hiciste.
El Vongola desde su lugar sonrió levemente ante las palabras del contrario. En verdad Mukuro no había cambiado ante sus ojos, siempre orgulloso, ¿y porque no decirlo ahora? Un poco Tsundere, bien podría decir un simple "Gracias", porque Tsuna estaba más que seguro que su guardián no haría nada contra las reglas que se le impusieron. En el poco tiempo en que lo vio disfrutar de su libertad supo que Mukuro no quería volver a prisión.
-Porque eras una importante persona en mi familia aunque a ti no te guste. -le dijo viéndolo directamente. La niebla se estremeció por el aura de determinación del menor- Además sé que cumplirás las clausulas, después de todo no quieres dejar solos a los chicos de Kokuyo ¿cierto? -el peli-piña frunció el ceño- Si tienes algún problema ven a verme aunque dudo que lo hagas. -Mukuro quería gritarle muchas cosas, estaba enojado... pero aun así ninguna palabra salía de sus labios.- Pero quiero que quede muy en claro que vengas a pedirme ayuda a MI y no a Vongola. -Tsuna sonrió aún más- Odias la mafia y te comprendo Mukuro, no es exactamente la mafia en donde quería vivir mi vida pero tengo que hacerlo para poder proteger lo más importante para mí. -el castaño suspiro- Además, ¿quién dice que no puedo hacer que el Resplandecer de Vongola que se dio durante el liderazgo de Primo regrese?
-Escuche tus planes para esta noche -por fin pudo articular palabras- ¿En verdad piensas llevar tan descabellado plan?
Tsuna se quedó un momento mudo, no supo que responderle. El guardián se preocupaba por él. Asintió con una sonrisa y busco un folder entre los muchos de su escritorio, cuando lo encontró se lo entrego al ilusionista quien dejo su postura molesta y lo abrió.
-Eso es lo que tengo planeado. -comento con pesar el Vongola mientras el guardián leía los documentos- Sera difícil y no es lo que quisiera hacer, pero ya revise todas las posibilidades que pudiera tener... en todas y en cada una, hay sufrimiento. Escogí la que tenía menos riesgos para mi familia.
-Yo...
-Mukuro...-el peli-piña dejo de revisar los papeles y lo miro.- No tienes que estar involucrado aquí. Eres libre en toda la extensión de la palabra, yo me encargo del resto. He dispuesto un departamento para ti y los chicos, en Roma. El vuelo sale a las 5:00 de la tarde. Alguien los llevara al aeropuerto... Te deseo una larga vida. Y estoy más que feliz de conocerte.
Mukuro se quedó sin palabras, su rostro mostraba su sentimiento de desconcierto. ¿Era libre? ¿En verdad podía hacer y deshacer su vida? Se quedó quieto y desorientado en su lugar. Tsuna sonrió y paso a su lado, dándole una palmaditas en su espalda como muestra de apoyo. Mukuro reacciono a medias, ante el tacto y solo pudo ver como el menor salía del despacho, sus piernas no respondieron y no pudo alcanzarlo.
~Fin del Flash Back~
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Los guardianes estaban mudos, el silencio reinaba la habitación después de que Gokudera terminara de contarles el nuevo contrato sobre el guardián de la niebla. Ahora se explicaban el porqué de la ausencia del guardián. Una parte de ellos se alegraba de que por fin Mukuro Rokudo fuera libre de la mafia, pero otra parte se entristecía al saber que no lo verían más.
-¿Entonces quien ocupara el lugar de guardián de la niebla? -cuestiono un poco más serio de lo normal Yamamoto.
-No sé. La verdad no le pregunte al Décimo sobre ello. -comento Gokudera- Tal vez Chrome o tal vez...
Dejo la frase incompleta, no quería pensar en nadie más como su aliado de la niebla. Cuando Tsuna se lo conto, por su mente curso la imagen de la chica albina, ¿ella sería la nueva guardiana de la niebla? ¿Ese par de hermanos ocuparían los lugares de sus amigos ilusionista? Porque ahora que lo razonaba Chrome contaba como una más del sequito del mayor.
El silencio regreso de nuevo al lugar... pero no duro mucho; un grito agudo se escuchó junto con el abrir abrupto de la puerta.
-¡Kyo-nii! – grito feliz Ayaka aventándose a abrazar a la nube quien no rechazo el gesto.
-Aunque me llames así, te ganaste un castigo.-le contesto seriamente Hibari.
-Tsk, así que no funciono.-dijo Ayaka con pesar, pues el "Kyo-nii" era un punto a su favor para que su hermano la dejara a veces hacer lo que quisiera.
Todos miraban consternados esa escena hasta que…
-¡¿ONII-CHAN?! –gritaron los guardianes sorprendidos. La chica los miro con una sonrisa Made in Hibari, definitivo, eran hermanos.
-Así es, mi nombre es Ayaka Hibari. Hermana menor de Kyoya por 3 años.-dijo orgullosa la chica.
-Definitivo son hermanos.-dijo Hayato al ver la arrogancia.- Esa arrogancia no se encuentra en cualquiera.
-Haha. Una hermanita. –dijo divertido Yamamoto.
-¡Hermanas menores Extremas! –grito Ryohei.
Mientras los demás hablaban sobre la nueva Hibari, Chrome se acercó al peli-plata al no ver a su Maestro ahí reunido con ellos.
-Hayato –llamo la atención del guardián, quien trago seco.- ¿Y Mukuro-sama?
¡Y ahí esta! Lo que no quería enfrentar, ¿cómo decirle a la tímida chica sobre que su maestro se había ido? ¿La estaría esperando a ella en el aeropuerto? Si le decía era posible que la chica todavía lo alcanzara y se fuera con él. Pero significaba perder a otra persona importante. Suspiro intentando serenarse y pensar... Lo pensó mejor y Tsuna no había dicho nada sobre que ella se fuera, tentó su suerte. Tal vez cuando ella se enterara más adelante por su jefe, él le daría la opción de irse también.
-No lo sé. Después de su plática con el Décimo no le he vuelto a ver.-dijo, no mentía del todo.
-Ya veo. –dijo preocupada.
-No te preocupes, ya a parecerá la piña.-dijo intentando hacer sonreír a la chica.
-Jóvenes amos, las habitaciones están listas. Pueden subir a cambiarse con tranquilidad.-dijo Bella con una sonrisa.
-Gracias, entonces me voy a ver a Mitsuki.-dijo Ayaka saliendo rápidamente.
Todos fueron a las habitaciones a cambiarse y arreglarse para la fiesta de sucesión que sería esa tarde. Por fin Sawada Tsunayoshi tomaría el puesto del Décimo Capo de la Famiglia Vongola, convirtiéndose así en Tsunayoshi D´ Vongola.
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La fiesta estaba comenzando. Todo estaba en orden; los invitados empezaban a llegar siendo recibidos por la servidumbre y guardianes del noveno. Así como todo estaba acomodado para el banquete. Varias personas conocidas para la décima generación se reunían ahí.
Los demás guardines se encontraban en el salón con sus respectivas parejas…
Ryohei vestía un esmoquin negro, camisa amarilla y corbata negra; Kyoko era su compañera esa noche y ella tenía puesto un vestido color amarillo, escotado con un moño del lado izquierdo, la falda le llegaba hasta las rodillas y traía unas zapatillas plateadas con flores. Su cabellera larga suelta. En su muñeca derecha traía el corsage, probando así que era pareja del sol, era un girasol.
Gokudera tenía puesto un traje ejecutivo negro, camisa roja y una corbata que complementado el atuendo, a pesar de estar en contra de tener compañía esa noche, pero está consciente que no podía asistir a la fiesta sin una. Con mucho esfuerzo y un gran sonrojo le pidió a Haru que fuera su compañera de esa noche, contra todo pronóstico ella acepto. Ella vestía un vestido rojo con negro en la parte baja, escotado con flores negras de encaje y un moño en el hombro izquierdo, su peinado era un chongo con un listón rojo de una flor. En su muñeca derecha traía el corsage, una dalia roja con blanco.
Yamamoto vestía un traje de tres botones negros, con una camisa azul y corbata negra. Le pidió a Hana ser su pareja con un leve sonrojo. Ella acepto al ver que las otras chicas ya tenían pareja. Kurokawa vestía un vestido azul plateado y negro en la parte de abajo, escotado, su cabellera suelta. En su muñeca derecha traía el corsage, era un Bachelor Button
Hibari vestía un traje ejecutivo color negro, camisa color morada y corbata negra. Se encontraba en la esquina más alejada del salón, moría por escaparse al jardín, sin embargo tenía que vigilar que nadie se pasara con su pareja, la cual vestía un vestido morado corto y bien escotado, botas negras y cabellera suelta ya que no gustaba de amarrarse el cabello. Ayaka platicaba con algunos socios de Tsuna que ella había conocido tiempo atrás, sentía a sus espaldas la mirada inquisidora de su hermano. En su muñeca derecha traía el corsage, era un loto violeta.
Los tres guardianes y sus parejas se encontraban juntos al lado de Chrome, quien tenía puesto un vestido índigo con el corset negro, escotado. En su muñeca derecha traía el corsage, era un lirio índigo. Nadie se había atrevido a contarle sobre Mukuro y el hecho de que su maestro era libre de Vongola tal como había dicho Tsuna, Gelaro era su pareja de esa noche el vestía. Gelaro vestía un traje corte italiano negro, una camisa color turquesa, corbata negra y sus inseparables orejeras.
Por su parte Yukiko era su compañera de esa noche de Quiang, vestía un vestido blanco largo. En su muñeca derecha traía el corsage, era una Mongolia. La pareja se encontraban hablando con la familia Millifiore, cuando escucharon aplausos llamando la atención de todos hacia las escaleras principales de la casa, desde donde bajaban tranquilamente 3 personas, el Nono, el Décimo y su pareja.
-Sean bienvenidos.-empezó a hablar el Noveno una vez que estaba más cerca de las personas ahí reunidas.- Hoy es un gran día para mí y la organización. En este día, doy por hecho mi retiro para entregarle mi puesto a mi nieto Tsunayoshi D´ Vongola. -dijo haciendo un ademan de mano dándole la palabra al joven cielo.
-Ante todo quiero agradecer que hayan venido hoy que es un día especial para mí y mi Familia. Como ha dicho mi abuelo, hoy él descansa por fin después de haber dado una guerra por mantener en alto a la organización. Hoy por fin podrá obtener un descanso merecido de su esfuerzo. Yo, Tsunayoshi D´ Vongola, seré quien tomara su lugar como Decimo jefe. Abuelo, te doy mi palabra, que Vongola seguirá en pie y en lo alto, grandes cambios surgirán con mi llegada pero eso no quiere decir que no siga Vongola en su resplandor. Por favor disfruten de la velada, en un rato más daremos inicio con la ceremonia.
Los invitados aplaudieron, volviendo a retomar minutos después sus pláticas individuales o se acercaron a donde estaban los dos jefes de Vongola para hablar con ellos. Entre los invitados se encontraba una rubia que miraba todo con molestia, por no decir odio. Observaba como su gran sueño se había arruinado y todo por una mujerzuela como ella la llamaba. Estaba convencida de que aquella tipa había embrujado a su adorado autonombrado prometido. Minia estaba enojada, furiosa, era capaz de arremeter contra la chica pelirroja pero una mano en su hombro derecho la detuvo, miro fulminante al dueño de aquella extremidad, encontrándose con Novikov, quien le recomendó hablar con Iemitsu, de seguro aquel viejo rubio la ayudaría.
-Joven Vongola. –saludo un apuesto joven rubio, de apariencia amable.
Tsuna lo miro con una sonrisa en los labios y se despidió de uno de su socio que lo había saludado en cuanto bajo las escaleras, para acercarse al rubio.
–Me alegra ser uno de los invitados de esta noche. -dijo el invitado en cuanto se acercó el castaño.- Déjeme decirle que espero la ceremonia con expectación. Y espero me permita elogiar a tan bella compañía que tiene esta noche.
-Señor Bill-dijo Tsuna estrechando la mano del invitado en forma de saludo.- Es un gusto verlo esta noche. Déjeme presentarle a mi pareja… Mitsuki Ichinose.
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NT: ¿Les gusto? Eso esperamos. ¿Merecemos RW? Doble capitulo en algunos momentos subiré el otro XD
