La Fuerza del Pasado

UnrealDreams

Capítulo 35

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"silueta del hombre que duerme en mi cama,

con alma del río que quita mi sed,

riega mis senderos hasta que florezca el edén,

que la humedad es fresca al amanecer.

te robaré algún cabello,

para amarrarlo a la trenzas de mi pelo,

y si te vas me iré contigo,

sin movimiento nos perderá el tiempo."

Bebe (Como los olivos)

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Ginny suspiró levemente mientras observaba el perfil de Harry que se encontraba durmiendo a su lado. Esa noche todas las reglas se habían roto, al amanecer la batalla finalmente comenzaría, esa era una noche de despedidas.

La pelirroja se apegó un poco más al cálido cuerpo de su amado que ante la cercanía se removió un poco abrazándola y hundiendo su nariz entre sus cabellos, aspirando su aroma.

Ginny cerró los ojos sintiendo su corazón latiendo con rapidez en su pecho, sintiendo la textura de la piel de esa persona amada contra la suya, esa noche le había sabido a despedida, miró el rostro dormido del héroe, y dirigió su mirada a la ventana, no tardaría en amanecer, unas cuantas horas más, muy poco tiempo.

Los labios de la pelirroja buscaron los de su príncipe quien le respondió aún en sueños despertando sólo para ella. una vez más, sólo para olvidar por unas horas que tal vez, no volverán a estar juntos.

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El sol comenzaba a asomar por el cielo, Harry se terminó de colocar su túnica y acomodar todas sus cosas en su cinturón, de este pendía la espada de Gryffindor, y su varita iba en su brazo.

Miró por última vez la figura de la pelirroja que yacía dormida cubriendo su delicado cuerpo con las cálidas cobijas rojas de la cama, la mirada esmeralda del mago se suavizó, se inclinó y besó la mejilla de esta, acarició suavemente su cabello antes de apartarse y salir de la habitación, sin mirar atrás.

Tenía que ir a organizar todo, para que pudieran partir, la batalla comenzaría al atardecer.

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Abajo, Draco despertó también y con delicadeza apartó la figura durmiente de la vampiresa, y comenzó a vestir y a preparar las ropas para su "amada".

Se miró al espejo, sus ojos grises volvían a estar en su sitio, al igual que sus cabellos rubios, los que se amarró en una coleta y luego se colocó bien la capa de terciopelo cubriéndose el cuello con ayuda de su camisa la marca de la mordida.

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Harry vigiló que todos estuvieran listos, comenzó a crear varios trasladores, para ir al sitio y retornar en caso de ser necesario, si alguno era herido de gravedad y no podía seguir luchando debía de regresar de inmediato, y cuando estuviera mejor si aún seguía la batalla debía retornar.

En la enfermería Madame Poppy junto con otros se estaban alistando para lo que venía, teniendo todas las pociones que pudieran necesitar en grandes cantidades.

Los que se iban a quedar, estaban comenzando a mejorar las barreras y colocando alarmas por si el enemigo venía a atacar, de esa manera si el colegio era agredido, algunos que estuvieran en la batalla llegarían a ayudar, debían de mantener a salvo a los alumnos, también, esta era una medida que se había implementado en los otros colegios y para esos momentos estaban haciendo lo mismo.

-Harry ya están todos listos para partir, tenemos que irnos ya para acomodarnos en el sitio –dijo Ron llegando al sitio, Harry le miró y asintió dándole una sonrisa suave, era increíble como su amigo había cambiado en esos cuatro días, se notaba maduro, listo para la guerra y aunque sabía que tenía miedo, al igual que él, se veía dispuesto a morir si eso significaba ganar, Hermione llegó a su lado, seguida con los miembros de Gremio, los cuales también lucían listos.

Harry les sonrió suavemente y ellos le respondieron, los ojos verdes fueron en dirección al bosque donde comenzaban a salir varias siluetas lideradas por Remus Lupin quien lucía muy diferente de como había partido hacía tres días, vestía ropas diferentes y parecía más enfocado, más vivo, a su lado Damián se observaba también mayor, Harry no quería que fuera, pero el chico al escucharlo se limito a reír y decirle que esa no era su decisión, él iría, porque pelearía por los suyos.

-Los lobos han llegado –informó a McGonagall quien asintió apuntando algo y mandó a uno de los de la Orden a llevarles los trasladores correspondientes a ellos, al mismo tiempo que detrás de la manada asomaban varios centauros armados hasta los dientes.

-Es hora de irnos –anunció Harry una vez fue informado que todos estaban listos, detectó a Draco en la entrada de donde descansaban los vampiros dándole la señal de que ellos ya tenían los trasladores, por obvias razones los vampiros no llegarían sino hasta el atardecer.

Pronto en el colegio sólo quedaron los alumnos, algunos pocos maestros y varios miembros de la Orden y el gremio, en caso de que llegaran demasiados heridos y no pudieran seguir luchando ellos los remplazarían hasta que estuvieran listos.

Ginny envuelta en la sábana blanca los vio desaparecer desde la ventana del cuarto, con mirada seria rogando que todo fuera bien.

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Voldemort miró como sus hombres se alistaban para la guerra y luego comenzaban a desaparecer, al cabo de unos segundos, él mismo partió.

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El valle de Godric, parecía desolado, un pueblo fantasma, un pequeño cementerio a la lejanía y los restos de la casa de los Potter, como un mausoleo al recuerdo de una familia feliz.

Y ahí de pie en lados opuestos de aquel gran lugar, cada ejército se miraba esa no sería una simple batalla para intentar defender algún lugar o algunas personas, o para destruirlo o realizar matanzas, esa era la batalla final, la batalla que lo decidiría todo.

Harry desde la parte alta de esa colina miraba como todos se acomodaban al igual que los mortífagos, y detectó la figura lejana de Voldemort mirándole y sintió un dolor en su cicatriz pero la ignoro no haciendo ni una sola mueca.

Nadie pareció siguiera parpadear cuando llegaron gigantes de ambos lados, los lobos de ambos lados se gruñeron unos a otros y se escuchó algún aullido de guerra entre las filas.

Ambos ejércitos midiéndose mutuamente, dispuestos a ir con todo.

Fue el atardecer y la aparición de los vampiros a ambos lados lo que anunció la batalla.