Capítulo 35: Esperanzas: Frente a Frente

Narra Terry:

Me duele mucho la cabeza, no se el porque, mi vista…según yo tengo los ojos abiertos pero no puedo ver absolutamente nada, y tampoco puedo moverme, esto no me esta gustando para nada, ¿Qué esta pasando? Lo último que recuerdo es a mi Pecosa, verla tan destrozada por la decisión que tome sin siquiera comentarle nada, como siento haberle hecho eso, pero era por su bienestar, por el de mi hijo, lo hice por el bien de ambos porque los amo y no dejaría que les pasara nada, espero que ella pueda perdonarme…seguido de allí, recuerdo que estaba dispuesto a regresar a la mansión Baker, cuando alguien me llamo y yo a la defensiva decidí encarar al desconocido que me saludo, pero no pude verle, ya que en ese momento sentí un golpe muy fuerte en la cabeza, seguido de una oscuridad profunda. Y ahora, estoy aquí, sin poder moverme y sin poder ver nada…¿en dónde se supone que estoy? No lo se.

(Fin de la Narración)

Mientras Terry continuaba preguntándose donde estaba, en un lugar algo alejado, en Nueva York, todos pasaban el mayor del tiempo en la mansión Andry ya que desde que se enteraron que la mansión Baker estaba siendo vigilada, ya no pasaban tanto tiempo allí, milagrosamente cuando Eleonor y Joselyn salían de la mansión no eran vistas por los vigilantes y lograban pasar desapercibidas, la mayoría del tiempo todos estaban en la mansión Andry que había allí en Nueva York, con respecto al Duque Grandchester…él ayudaba desde Inglaterra en lo que podía, ya que apenas un mes atrás tuvo que regresar a Inglaterra por asuntos importantes.

Mientras que en la mansión Baker. Joselyn desde ya hace algunos días, sentía que algo andaba mal, cosa que la hacia sentir intranquila, las únicas personas que sabían de eso…eran su tía Eleonor y su novio Charlie, y éste último estaba muy preocupado por ella, ya que por culpa de esos presentimientos, Joselyn casi no dormía ni comía.

-Josy come un poco-dijo Eleonor al ver que su sobrina solo estaba jugando con la comida.

-¿Eh?-dijo Joselyn volviendo en si.

-Por favor Josy come un poco-dijo Charlie preocupado, quien ese día había sido invitado por Eleonor a desayunar.

-Si-dijo Joselyn, pero durante el transcurso del desayuno siguió jugando con la comida.

Después de eso, los tres salieron de la mansión Baker con destino a la mansión Andry, iban todos sumidos cada quien en sus pensamientos, lo que fue interrumpido un momento después.

-Sra. Baker, srita. Grandchester, joven Charlie-escucharon que los llamaban a los tres, en ese momento voltearon a ver quien les hablaba, llevándose una gran sorpresa.

-Mónica-dijeron los tres al unísono algo sorprendidos.

-Moni…¿qué haces aquí?-dijo algo nerviosa Eleonor, pues de repente un presentimiento nada grato la azoto.

-Señora…lo que pasa es que…-dijo Mónica nerviosa mientras agachaba la mirada.

-¿Qué sucede Mónica?-pregunto Joselyn algo temerosa por la respuesta.

-Lo que sucede es que…el joven Mcgregor logro dar con el paradero de los señores Grandchester-dijo Mónica.

-¿Qué?-preguntaron los tres al unísono.

-Alto…¿dijiste señores Grandchester?-pregunto Charlie.

Mónica únicamente asintió y por petición de Eleonor los acompaño a la mansión Andry, donde todos ya los esperaban, pero su semblante de alegría cambio a sorpresa cuando vieron a Mónica, quien según lo que les habían dicho…era la mucama que estaría al servicio de Candy y Terry en la mansión de Pittsburg. Y al estar ya todos en la sala, la Sra. Mónica comenzó a relatar todo lo que paso(a excepción del embarazo de Candy, pues prometió no decir nada).

-¡¿Ellos se casaron?!-dijeron sorprendidas Annie, Karen, Joselyn, Eleonor, Ximena e Itzel.

-Así es, y al día siguiente después de eso…el joven Dylan apareció-dijo Mónica.

-No puede ser-dijo frustrada Eleonor.

-Desconozco a donde envió el señor a la señora-dijo Mónica.

-¿Entonces Terry se quedo en Pittsburg?-pregunto sorprendido Daniel.

-Así es, pero el detalle es que…-dijo nerviosa Mónica.

-¿Qué sucede?-pregunto Charlie.

-El joven Terry nunca regreso a la mansión Baker, yo tenia entendido que después de que fuera a dejar a la señora a la estación él regresaría a la mansión, pero nunca regreso, Ulises lo esta buscando desde esa tarde, pero no hay rastro de él…es como si la tierra se lo hubiera tragado-dijo Mónica muy preocupada.

-¿Mi hijo…desaparecido?-pregunto Eleonor.

-Así es señora, lo siento-dijo cabizbaja Mónica.

Un silencio se hizo presente en ese momento, todos estaban atónitos por lo que acababan de escuchar. Minutos después, el silencio fue interrumpido por Albert, quien se había puesto de pie con determinación, cosa que desconcertó un poco a los presentes.

-Esto no puede quedarse así, tenemos que buscar a Terry-dijo Albert.

-Yo estoy de acuerdo con Albert-dijo Archie, que igual se puso de pie.

-Yo solo quisiera saber donde esta mi hermana Candy-dijo cabizbaja Annie y con la voz entrecortada.

-Siento no poder resolver esa duda señorita, pero yo nunca supe a donde la envió el joven Terry, solo lo supo Damián el chofer…pero él aún no regresa-dijo Mónica.

-¿Qué le pasa a Josy?-pregunto preocupada Ximena al ver a su amiga muy débil.

Joselyn se había quedado dormida en el rezago de Charlie, se veía muy pálida por no alimentarse bien y pequeñas lágrimas salían de sus ojos(esta llorando dormida).

-Ahora entiendo-dijo Charlie mirando a Joselyn.

-¿Qué cosa?-pregunto Ximena.

-Josy desde hace un par de días ha estado muy intranquila, presentía que algo andaba mal, y eso provoco que no comiera bien, ni durmiera lo suficiente-dijo Charlie.

-Oh, pobrecita-dijo Itzel.

Albert en ese momento mando a llamar a una mucama, a quien le pidió guiara a Charlie a una habitación para que Joselyn pudiera descansar, éste agradeció a Albert y tomando en brazos a la chica…salió de la sala, junto con la mucama. Mientras los demás, se quedaban hablando, sobre como buscarían a Terry y como comenzarían a localizar a Candy.

Alejada de todas esas incógnitas, en Illinois, se encontraba una chica rubia que acababa de despertar, sentía una gran opresión en el pecho y eso también hizo que no pudiera dormir muy bien. Al principio no le tomo mucha importancia, pero al notar que aquella opresión no la dejaba…se preocupo mucho, en ese momento se incorporo un poco y comenzó a hacer una oración.

-Por favor Dios mío, protege a Terry, protégelo por favor, no se porque de repente me llego esta opresión en el pecho, me da miedo pensar que algo malo esta pasando, te suplico que cuides de Terry y no dejes que le pase nada-dijo Candy con la voz entrecortada.-Terry mi amor, no tardes mucho en volver…te extraño-dijo casi en un susurro mientras sentía como sus ojos se llenaban de lágrimas.

Estaba a punto de soltar en llanto, cuando de repente algo llamo su atención, pues de repente sintió un movimiento bajo(en su vientre), tratando de cesar los pequeños sollozos que habían agolpado su voz…presto atención a ese algo que había llamado su atención.

"No puede ser" pensó Candy sorprendida al ser participe de lo que estaba pasando.

-Mi bebé se mueve-dijo casi en un susurro, en ese momento se puso muy contenta y de un momento a otro se olvido de la realidad en la que estaba.-¡Terry!-grito muy emocionada.

En ese momento se escucharon pasos que se acercaban a la habitación, y al instante la puerta se abrió, a Candy en ese momento se le desapareció su sonrisa y salió de su ensoñación y aunque pareciera cruel, volvió a ser participe de la realidad que la agolpaba.

-Mi niña…¿qué ocurre?-dijo la Srita. Pony preocupada, viendo como Candy bajaba la mirada.

De repente los consejos de sus dos madres llegaron a su mente, y Candy lentamente fue levantando la mirada, ya que sabia tenia que ser fuerte por su bebé, así fue como en ese momento sonrió levemente.

-Srita. Pony…-dijo Candy contenta.-Mi bebé se movió-dijo ahora emocionada.

-Oh mi niña-dijo muy feliz la Srita. Pony acercándose y sentándose en la orilla de la cama.

-Se movió…apenas desperté-mintió Candy, ya que no quería decirle a la Srita. Pony sobre su opresión en el pecho.

-Seguramente fue para que te animaras-dijo la Srita. Pony sonriendo.

-¿Cómo?-pregunto Candy sin entender.

-Pienso que tu bebé pudo sentir tu dolor, el dolor que en este momento estas sintiendo-comenzó a explicar la Srita. Pony.-Y para en contentarte pues se movió, yo pienso que lo hizo…como si te dijera "mami no estas sola"-dijo sonriendo la religiosa.

Esas palabras por parte de la mujer mayor, hicieron que Candy comenzara a llorar(pero esta vez de felicidad), le hizo muy feliz haber escuchado esas palabras que eran muy ciertas, en ese momento no solo era ella sino también su bebé, admitía que sin Terry se sentía tan sola, pero en ese momento tenia que ser fuerte, tenia que ser positiva y no tenia que dejar que las esperanzas se esfumaran, tenia que hacerlo por su hijo, por aquella pequeña creatura que le regalo la vida. Sonriendo aún miro su vientre, mientras que con amor acariciaba éste.

-Si Srita. Pony tiene mucha razón, gracias, prometo ser fuerte-dijo Candy.

La Srita. Pony solo sonrió mientras hacia un leve asentimiento de cabeza, y después de eso dejo la habitación.

-Por ti mi precioso angelito seré fuerte…-dijo Candy que continuaba acariciando su vientre de 5 meses.-Pero tampoco hay que perder las esperanzas, veras que muy pronto papá regresara, y estaremos juntos, juntos otra vez-dijo aunque lo último lo dijo casi en un susurro, mientras en su interior rogaba porque eso se cumpliera.

Mientras que en Nueva York, todos estaban muy sorprendidos de lo rápido que podía llegar a ser Albert, ya que esa misma tarde…les informo que ya había contactado a los mejores oficiales de Chicago y también de Nueva York, cosa que logro dejar a todos boquiabiertos, solo quedaba que los oficiales llegaran y que comenzara la búsqueda para localizar tanto a Candy como a Terry, tan preocupados estaban en ese momentos los amigos de Candy(Annie, Archie y Albert) que en ese momento olvidar una pequeña pista del verdadero paradero de su amiga.

Narra Terry:

Maldita sea, llevo tratando de zafarme de lo que sea que me este sujetando un buen rato...pero no puedo, no soy consciente de donde estoy, y eso es lo que me esta preocupando, podría estar en un pozo y yo ni en cuenta(maldito sarcasmo), solo soy consciente de unos sollozos que se escuchan dentro de mi cabeza, los sollozos de mi adorada Pecosa, de mi dulce esposa. Sigo sin perdonarme el haberla dejado sola…pero todo fue culpa de mi maldito orgullo, a lo que se, se preguntaran ¿qué tiene que ver mi orgullo en todo esto? Muy sencillo, por hacerme el valiente…y por querer encarar al idiota de Mcgregor, tuve que dejar sola a mi Pecosa, hay veces en que por eso mismo me odio, y en esta vez no hare ninguna excepción.

Minutos después…Hay no, no puede ser, no puedo estar teniendo hambre en este momento, maldición, ¿Por qué Dios, por qué me haces esto…a mi? En mal momento me dio hambre, en primera porque no se donde estoy, seguido de que no puedo ver absolutamente nada y para acabarla no puedo moverme.

-Maldición-dije realmente irritado, a lo que me hizo darme cuenta que no estoy amordazado de la boca, me cae que los que me trajeron aquí no han leído las historias de suspenso.

Logro escuchar unos ruidos(si….aparte de los gruñidos de mi estomago), cosa que logro ponerme en guardia, no se porque lo hice pero esto no me daba confianza. En ese momento sentí un dolor muy fuerte en mi estomago, por un momento creí que la falta de alimentación me estaba azotando pero no, esto logro hasta sacarme el aire, no era un dolor cualquiera, éste fue ocasionado por un golpe que me dieron justo donde esta mi abdomen.

-¿Por qué…por qué hicieron eso?, ¿Quién esta allí?-pregunte jadeando.

-Ah, así que estas vivo-escuche que decían.

-Creíamos que morirías de hambre-escuche que dijo otro.

-¿Cómo?-pregunte.

En ese momento escuche pasos, sin duda se acercaban a mi, no tuve más que quedarme quieto, como desearía defenderme pero estoy atado a no se que, el chiste…no puedo moverme. En eso, una luz se visualizo ante mis ojos, apenas un rayito que se asomaba por el degradante techo de ese lugar, supe que me habían quitado la venda de los ojos(o lo que fuera que cubría mis ojos) y que los tipejos que me habían llevado allí ahora se encontraban de pie a mis espaldas.

-Buenas tardes niño bonito-dijo con sarcasmo uno de ellos.

-¿Quiénes son ustedes?-pregunte ignorando por completo su saludo.

-Tranquis, tranquis duquecito, eso a nosotros no nos corresponde decírtelo-dijo como si nada otro de ellos.

-¿Entonces a quien?-pregunte molesto, estos dos tipejos se están burlando de mi.

-Eso me corresponde a mi-escuche decir a alguien, cuya silueta se asomo por la puerta.

Conforme iba avanzando, se me fue haciendo más familiar, cuando finalmente cruzo el umbral y nos vimos frente a frente.

-Hola de nuevo…Grandchester-dijo él.

-Mcgregor-dije serio, pero realmente por dentro…estaba más que sorprendido.

Ahora sabia a la perfección, quien estaba detrás de todo esto.

Continuará…