Varias semanas después de su internamiento, House fue dado de alta. Lisa y Tamy fueron a buscarle al centro para llevarle de vuelta a casa, cuando Tamy se reencontró con su padre no lo soltó, le abrazó durante largo rato y besó intensamente su mejilla, le había echado de menos todo este tiempo. House respondió al cariño que le brindaba su hija con los brazos abiertos, con ella era diferente, no había necesidad de ocultar nada, pellizcó su mejilla y la tomó de la mano para salir juntos del centro. De camino a casa se detuvieron a comprar en el supermercado, House tenía la nevera vacía. Cuddy le ayudó a cargar las bolsas hasta casa junto a Tamy que cargaba una que contenía pocas cosas, se había empeñado en ayudar. House las retuvo en su apartamento todo el tiempo que pudo, deseaba pasar tiempo con ellas, así que las invitó a cenar, también llamó a Wilson para que se uniera a ellos.

Mientras tanto se pusieron manos a la obra con la cena, House, que vestía un delantal empezó a preparar la salsa, Cuddy picaba la cebolla y Tamy ponía la mesa. Se sentía bien junto con las personas más importantes de su vida a su lado, ahora más que nunca tenía fuerzas para salir adelante, pero antes debía hablar con su hija y contarle todo lo que había pasado. Le preguntó a Cuddy si le parecía bien que se sentaran a hablar con Tamy, y aunque no esperaba esa reacción por su parte, aceptó, los tres se reunieron en la cocina.

- Cariño, creo que te debemos una explicación.- tomó asiento en uno de los taburetes y sentó a Tamy sobre su pierna buena.- Sé que has estado enfadada porque no nos hemos visto mucho estos meses, ¿Verdad?

La pequeña asintió bajando la mirada.

- ¿Te acuerdas cuando me puse enfermo y me ingresaron en el hospital? No pudieron hacer nada por mi pierna, poco a poco iba empeorando y tomé la decisión de hacerme una operación muy arriesgada pero mamá lo impidió.- miró a Cuddy.- No quería poner en peligro mi vida, así que me hicieron una operación diferente a lo que yo quería, por eso me falta parte del músculo.- se tocó la pierna.

- ¿Te duele todos los días desde entonces? – clavó su mirada azul en la de su padre.

- Así es, por eso tomé pastillas, para que me aliviaran el dolor, pero no podía dejar de tomarlas a todas horas y eso me enfermó, por eso me internaron.

- ¿Cómo cuando comes muchas chuchearías y te apetecen más pero no puedes comerlas porque te duele la barriga después?

- Eso mismo, has dado en el clavo.- House y Cuddy sonrieron cómplices.

- ¿Ahora qué harás para que no te duela?

- Tomaré unas pastillas menos fuertes.

- Yo te las esconderé si tomas muchas, no quiero que te vayas otra vez.

- Me parece bien.- besó su cabeza.- Pero quiero que sepas que nunca más volveré a dejarte, a dejaros.- observó a la madre de su hija.- Lo que hice está mal y no se volverá a repetir.

- ¿Por eso te enfadaste con mamá? ¿Por qué cambió la operación?

House asintió.

- ¿Ya no os queréis? – miró a sus padres buscando una respuesta.

House no supo que decir, se mantuvo en silencio.

- Claro que nos queremos, ¿Sabes por qué? Porque tenemos una preciosa hija en común, y eso nos acompañará el resto de nuestras vidas. Gracias a papá tú estás aquí, por eso nunca dejaré de quererle.

Tamy quedó satisfecha con la respuesta de su madre y simplemente sonrió.

House sintió como su corazón volvía a latir de nuevo, después de tanto tiempo, esa mujer había conseguido traerle de nuevo a la vida. La amaba.

Cuddy se levantó del taburete donde estaba sentada secándose una lágrima que ahora recorría su mejilla.

- Vamos a seguir con la cena, se no está haciendo tarde y James vendrá en cualquier momento.

Tamy dejó a sus padres solos y mientras Cuddy se movía con soltura por la cocina, a House le había costado más tiempo reaccionar.

Media hora más tarde cuando todo estaba listo, House sirvió dos copas de vino.

- ¿Qué te parecería que me llevase a Tamy unos días a New York? – bebió de la copa.

- ¿A New York?

- Sí, me han pedido que vaya a dar un par de conferencias en distintas universidades, al parecer se han interesado en mí después de resolver algunos de los casos de los hospitales en los que trabajé tras salir de la facultad. Casos nada comunes al parecer.

- No sé, ¿Quién se quedará con ella mientras das esas conferencias? Además, tiene dos recitales de piano muy pronto.

- Solo serán dos semanas, además no todos los días tengo que dar conferencias, serán unas pequeñas vacaciones. Podrías venir.

- Sabes que no puedo, no tengo vacaciones hasta finales de agosto.

- Y si encuentro a alguien que venga con nosotros y cuide de ella mientras doy la conferencia, ¿Me la podría llevar?

Cuddy dudó unos segundos pero cuando vio la lo ilusionado que estaba el padre de su hija con la idea, no pudo decir que no.

- Está bien, pero solo si te acompaña alguien.

- Gracias.- se acercó a ella y plantó un beso en su mejilla.

Salió de la cocina con una sonrisa.

- ¿Y el tío Jimmy por qué no viene ya? Seguramente está en la cama con alguna enfermera sexy que se ha ligado mientras yo no estaba.- gritó House en el salón.

- ¡House! – Cuddy le reprendió saliendo de la cocina.

Su House estaba de vuelta.