¡Hooola! ;)
Desde el último capitulo que subí no he dejado de recibir reviews que, como siempre, me han sacado una sonrisa, pero a la vez me dejaron pensativa. Os cuento el porqué. Cuándo acabé de escribir el Epilogo, aún y querer desconectar, mi mente es así de puñetera y me pedía más (jaja), lo cual hizo que no dejara de crear posibles momentos Caskett - con salto de tiempo incluido -, hasta que un día acabe abriendo un nuevo documento de word y me puse a escribir soltando todo lo que había estado imaginando y pensando.
En un principio no iba a subirlo, el final de la historia era lo que leísteis en el Epilogo, PERO después de leer varias reviews y darme cuenta que ese más que algunos/as pedíais (también por contenido) era lo que yo en su momento ya escribí, me dije: ¿Por qué no? ¡Dáselo! Y es precisamente lo que os traigo.
Quiero remarcar que lo que vais a leer no es una continuación con futuros capítulos por delante. Sólo se trata de un capitulo extra, nada más.
¡Espero que os guste!
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UNEXP. EXTRA
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April 2th, 2017
Poco a poco, consciente y agudizando el oído empezó a despertarse. Estirando y flexionando las rodillas se giro del lado opuesto estirando el brazo con una sonrisa en el rostro. Al instante sus ojos se abrieron comprobando, como su mano le había alertado, que el lado izquierdo de la cama estaba vacío. Decepcionada, se tumbó boca arriba al mismo tiempo que alcanzaba el teléfono de la mesita de noche para hacer el recorrido habitual entre sus aplicaciones más concurrentes; correos, twitter, etc.
Sintiendo la urgencia de levantarse para ir al cuarto de baño, trastabilló al ponerse en pie volviéndose a sentar al borde de la cama. Cerró los ojos ocultándose el rostro con la mano. Respiró hondo y los abrió. Miró a su alrededor y al ver que el leve mareo había cesado, volvió a levantarse. Suspiró. Caminó hasta el cuarto de baño – en el mismo dormitorio – dando un pequeño spring, cerrando la puerta tras de sí en el momento que se arrodillaba hacía el inodoro.
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April 4th, 2017
Aunque no pudiese evitar añorar el espacio extra que la casa de los Hamptons les habría facilitado para este tipo de celebraciones, se sentía aliviada de que todo estuviera yendo realmente bien.
- ¿Alguien ha visto a Emma? ¡No me puedo creer que haya perdido a mi hija! - exclamó Julia recogiéndose su cabellera pelirroja con ambas manos.
- No puede haber ido muy lejos – anunció Richard cruzándose con ella de camino a la cocina – Cerré la puerta con llave – añadió mostrándole las llaves que guardaba en el bolsillo de sus vaqueros.
- La he visto subir al piso de arriba con Kyra y Valeria hace un rato – anunció Kate pasando por en medio de ambos – Deberían ir bajando, la carne está casi lista. Por cierto, necesito un par de manos extra en la cocina para bajar las bebidas... – especificó alejándose hacia la cocina.
- Voy a avisar a las chicas, tú ayuda a tu prometida – bromeó la pelirroja.
. . .
Richard se detuvo en la entrada, observándola mientras se desenvolvía con naturalidad en aquella cocina. Concentrada.
- ¿Vas a quedarte ahí de pie mirando o vas a ayudarme?
- Si supieras – se le acercó abrazándola por detrás, susurrándole al oído – cuanto me gusta cuando te pones así tan... – dijo bajando las manos a sus caderas.
- No sé si eres consciente de que la casa está llena de gente y podría entrar...
- Sí – la besó en el cuello.
- Vale. ¿Y no te importa? – sonrió rehuyéndole.
- No... – respondió distraído subiendo sus manos por debajo de su blusa.
- ¡Castle! – protestó pegando los codos a su cuerpo evitando que siguiera subiendo.
Katherine dejó los utensilios que ocupaban sus manos en el mármol, centrándose en él durante los siguientes dos minutos. Asegurándose de no escuchar ni ver a nadie alrededor, se volvió hacía él besándole sin reprimendas.
- ¿Lo ves? – se separó acercando los labios a su oído con las manos apoyadas en su cintura – No eres el único que lo desea... – susurró – Pero – puntualizó – ahora no es el momento.
- No veo porqué no – la atrajo hacia él.
- Porque tienes a once personas en el patio deseando empezar a comer. Trece si nos contamos a los dos – le besó una vez más antes de poner distancia entre ellos.
. . .
Las conversaciones y las risas llenaban la parte trasera de la casa.
Katherine se sentó al regazo de Richard observando a las niñas (y no tan niñas) jugar con Alex, el pequeño del grupo.
- Hoy vamos a dormir todos del tirón. - comentó Julia mirando a sus hijos con una mano entrelazada con la de su marido.
- Respecto a eso. ¿De verdad no queréis quedaros? Hay habitaciones de sobra...
- Os lo agradecemos, pero preferimos volver a Nueva York aunque lleguemos de madrugada.
- Está bien... ¿Quién quiere helado de postre? - dijo en voz alta consiguiendo captar la atención de varias personas, pequeños incluidos.
- ¿Helado? Yo creía que...
Los testigos de aquel casi desliz por parte de Richard se rieron mientras Katherine retiraba la mano de su boca.
- ¡Ven conmigo, anda!
. . .
- Cariño, deberías llevarlo tu. Eres su padre.
- ¿Vamos a tener la misma discusión cada 4 de Abril? Yo soy su padre y tú mi prometida, y no veo...
Kate resopló sonoramente.
- ¿Qué? - enarcó una ceja – ¿Qué ocurre?
- Me gustaría que dejaras de llamarme "prometida".
- Creía que te gustaba la idea de...
- Castle, ya lo hablamos. Y ahora tampoco es el momento. Tú hija y los demás nos esperan con el postre.
Con el mechero en las manos encendió las velas y salió dejando que fuera él quien se ocupara del pastel de cumpleaños.
. . .
- ¿Tu no deberías de estar a su lado? - comentó Martha a su sobrina, quien se había instalado entre ella y su padre.
Al terminar los cánticos Richard besó a su hija deseándole feliz cumpleaños. Ella se abrazó a él manteniendo la vista en el extremo de la mesa. Antes de soplar se abrió paso hasta llegar dónde estaba Kate. La agarró de la mano y tiró de ella dejándola en brazos de su padre.
- Ahora sí – dijo situándose detrás del pastel.
Aprovechando los aplausos después de que hubiese soplado, Rick pasó la mano por la cintura de Kate acercando los labios a su oído.
- Fue cosa suya. – susurró, besándola en la mejilla.
Con una leve sonrisa asintió haciéndose un hueco en la mesa cogiendo el cuchillo para empezar a cortar y repartir.
- ¿Y los regalos? - preguntó la niña.
- ¿Regalos? No hay regalos...
- Claro que los hay. Un cumpleaños sin regalos no es un cumpleaños – argumentó sacando una risa a todos los presentes.
- En tal caso, primero repartimos el pastel y luego...
- Olivia, ¿te importa seguir repartiendo? – dejó el cuchillo en la mesa – Voy a por el champán.
Richard miró preocupado la manera airosa con la que abandonaba el patio tratando, a su vez, de esconderlo sonriendo y atendiendo a la fiesta.
- Richard, ¿y el champán? – anunció Peter con su porción de pastel en el plato – Tu hija se merece un brindis.
- Kate ha ido a por él, pero de eso hace ya diez minutos – recordó la mujer de éste.
- Probablemente la haya llamado Martin - dijo improvisando al comprobar el reloj de pulsera – Cuando hablan pueden pasarse horas... Voy a ver.
Con paso desenfadado se alejó subiendo directamente a las habitaciones.
- ¿Kate? ¿Estás aquí? – llamó a la puerta de su dormitorio.
Sin obtener respuesta entró despacio. Acercándose al cuarto de baño al ver la puerta entreabierta.
- ¿Otra vez? – dijo al verla sentada en el suelo con la espalda apoyada en la bañera.
- ¡Mierda, el champán! Se me había olvidado... ¡Ahora bajo! – trató de levantarse.
- No te preocupes – la ayudó - Les he dicho que estarías hablando con Martin por teléfono. Y ha sonado de lo más convincente. ¡Hasta yo me lo he creído!
Kate le sonrió apoyado la mano en su mejilla.
- Gracias.
- ¿Todavía no te han llamando?
- No... Supongo que no será nada que no pueda esperar a saber mañana.
- ¿Seguro que estás bien?
- Mejor. Mejor que hace cinco minutos – se refrescó el rostro con agua fría.
- Tómate tu tiempo.
Richard la besó en la sien y volvió al piso de abajo pasando por la cocina a por las dos botellas de champán.
Poco después Katherine salía con el teléfono en la mano disculpándose por la ausencia.
- Castle, cualquiera diría que temes que se emborrache – bromeó Dale por la escasa cantidad de champán que acababa de servirle.
- Así esta bien - retiró la copa.
- ¿Podemos brindar ya? ¡Quiero los regalos!
Todos se levantaron con la copa en la mano repitiendo "Por Kyra" o "Feliz cumpleaños" después de las primeras palabras por parte de su padre. Katherine se llevó la copa a los labios bebiendo un escaso sorbo, sintiendo los ojos de Richard en ella.
- Ahora si, ¿verdad? - preguntó Kyra impaciente.
. . .
Quince minutos después, el suelo a su alrededor estaba cubierto de envoltorios de papel de todo tipo. Mientras, en la mesa se apilaban los regalos, entre ellos la caja del nuevo iphone.
- Papá falta el tuyo.
- Lo sé y lo siento mucho cariño, pero no ha llegado. Me aseguraron que estaría aquí por la mañana, pero...
- ¡Papá! - se quejó.
- ¡Justo a tiempo! - exclamó Kate bajando las escaleras.
Kyra se dio la vuelta centrándose en la caja que sostenía entre sus manos.
- ¡Acaba de llegar! – compartió una mirada de alivio con Richard – Todo tuyo – se lo entregó.
- ¡Cuánto misterio! - comentó Peter.
Kate buscó a Julia con la mirada pidiéndole que grabara ese momento. A su lado, Valeria no dejaba de sacar fotos con la cámara de sus padres.
- ¿Caramelos y confeti? – comentó decepcionada antes de encontrar el primer regalo.
Los comentarios fueron in crescendo a medida que los demás observaban o preguntaban curiosos qué era.
- ¿¡Es mi pasaporte!? - exclamó estupefacta nada más abrirlo.
- ¿Usando sus contactos, capitana Beckett? - bromeó Castle a su lado.
- Conozco gente que conoce gente - sonrió orgullosa.
Ver su reacción hacia que todos los hilos que había tenido que mover para hacerlo a escondidas hubiese valido la pena.
- ¡Mola! - manifestó Kyra maravillada al escuchar aquel comentario.
- ¿Significa eso que te vas de viaje, Kyra? – intervino Martha sabiendo de lo que hablaba.
Kate tomó asiento en la silla que antes ocupaba Richard tratando de esconder la media sonrisa por el comentario de su tía. Siendo testigo de su reacción, Kyra apartó los dulces de un arrebato hasta descubrir un sobre decorado imitando los colores del tejido tartán en el fondo de la caja. Con una sonrisa persistente lo sacó y lo abrió. En su interior, una funda de plástico – opaca por un lado y transparente por el otro – protegía el verdadero regalo.
- ¿Y bien? – se agachó a su lado intentando verle la cara.
- ¡Me voy a Escocia! - gritó de repente lanzándose a su cuello sin soltar el billete de avión.
- Supongo que esto significa que hemos acertado.
- ¡Es perfecto! ¡Te quiero! ¡Te quiero! ¡Te quiero!
En medio de esa efusiva muestra de cariño y risas, Katherine se disculpó precipitándose al interior de la casa al reconocer la procedencia de la llamada. Richard tragó con dificultad haciendo un esfuerzo mayor que la primera vez para disimular.
. . .
Dejando caer el teléfono al sofá se acercó al mueble bar con las palabras de la enfermera retumbando en su cabeza. Con el vaso medio lleno se retuvo a si misma cuando el olor de aquel viejo y exquisito whisky inundó sus fosas nasales. Sin ni siquiera probarlo, lo dejó en el mueble bar volviendo al sofá.
En los siguientes veinte minutos se incorporó, recostándose e incorporándose de nuevo, varias veces. Respiró hondo tratando de recordar algunos ejercicios de sus clases de yoga para tranquilizarse. Las ganas de llorar la abofetearon. Con la respiración atropellada se quedó echa un ovillo hasta que su cuerpo se relajó. Ya no sentía el miedo de la incertidumbre. En aquel momento eran nervios de miedo a lo desconocido, a afrontar los fantasmas del pasado.
Minutos previos a que los invitados empezaran a despedirse, se acercó a su padre con una sonrisa, evitando cualquier contacto con Richard.
- ¡Katie! Tú tía y yo nos vamos a ir. Gracias por la invitación – la abrazó.
- A tí por venir. A los dos.
- Peter se ha ofrecido para llevarnos al aeropuerto – se les unió Martha - ¿Nos vemos en una semana?
- Antes incluso... – murmuró demasiado alto
- ¿Va todo bien?
- Cosas del trabajo – mintió quitándole importancia – No os preocupéis.
Detrás de ellos se les unieron la Familia Barbara-Shumway, quienes también subieron al Land Rover de Peter. Cinco minutos después volvían a esta solos. O casi.
- Papá, ¿puedo quedarme a dormir en casa de Valeria esta noche? Porfi, porfi, porfi...
- No crees que...
- ¡Puedes! ¿Por qué no? - se precipitó Kate a contestar dejándole con la palabra en la boca.
- ¿Olivia, tu qué dices? – intervino Richard creyendo interpretar la intención de sus palabras.
- Que puede quedarse siempre que quiera.
. . .
Beckett dio la espalda a la puerta mientras Richard la cerraba con llave. No más esfuerzos para aparentar que todo iba bien cuando su vida acababa de dar un giro inesperado después de aquella llamada. Sentada en la escalera se cubrió la cara con ambas manos antes de echarse a llorar. Menos de quince minutos aguantando y ya sentía que la noticia la asfixiaba.
- Kate...
Algo iba mal. Muy mal. No soportaba verla tan frágil y mucho menos escuchar su llanto. Beckett no era una mujer que dejara ver su fragilidad con frecuencia, todo lo contrario. Pero los dos últimos días los episodios de mareos y vómitos la habían cambiado. No obstante, era consciente del gran esfuerzo que hacía para ser la misma de siempre; la mujer qué conoció y de quién se enamoró.
- Sea lo que sea buscaremos una solución – la acunó en sus brazos- Tengo dinero. Haré lo que sea por...
La repentina risa nerviosa de Kate le dejó confuso. Y aunque hubiera deseado mirarla a los ojos, ambos se mantuvieron sentados en la escalera, ella abrazada a él con la cabeza apoyada en su pecho.
- ¿Lo que sea?
- Lo que sea – dijo firme.
- ¿Incluso ir a comprar pañales?
Katherine notó como sus brazos se tensaban a su alrededor.
- ¿Pañales? – repitió asimilando el significado de aquella frase.
- Pañales – volvió a decir – biberones, chupetes... - agregó dejando la lista incompleta.
Con el silencio asentado en ellos, ella apartó sus brazos con cariño para aferrase a uno de ellos apoyando la barbilla en el hombro, alzando la mirada para verle el rostro. De un arrebato, Rick se levantó empezando a caminar nervioso y absorto a cualquier sonido, incluida la voz de Kate.
- Richard – insistió por enésima vez – ¡CASTLE! – gritó finalmente.
Como si acabara de volver en sí, se giró haciaella y fue a su encuentro besándola con ímpetu sosteniendo su rostro entre sus manos. Ella dejó entrever una sonrisa con respuesta aquella reacción.
- ¡Eres Maravillosa! – susurró a centímetros de sus labios antes de alzarla del suelo sin previo aviso.
- ¡Castle! – gritó aferrándose a él – ¡Estás loco! – le acusó risueña.
Al llegar a su dormitorio la dejó encima de la cama sentándose a su lado. Cómo si de su primera vez se tratase, le subió la blusa despacio y apoyó la mano en su barriga.
- ¿Notas algo? - comentó divertida.
- ¿Tú? - preguntó negando previamente – Siempre me he preguntado que se siente sabiendo que hay alguien que crece aquí dentro.
Kate contrajo la barriga con una sonrisa nerviosa por el cosquilleo que aquel tierno movimiento le produjo.
- Rick... ¿Crees que estoy preparada?
- ¿Acaso crees lo contrario?
- No lo sé... No sé si lo estoy. No sé sí...
- Shht.. ¡Ven aquí!
Se refugió en aquel abrazo que él le ofrecía.
- Te haré una pregunta y quiero que la respondas sin miedo. ¿Vale? – asintió – Kate, ¿quieres tener el bebé?
- No lo sé... – admitió con un hilo de voz – ¿Tú?
Richard sonrió negando con la cabeza. La separó de él y la miró a los ojos.
- No sé trata de lo que yo quiera. Si tu me dices que no estás preparada, lo aceptaré y seguiremos con nuestras vidas igual que hasta hoy. Créeme, tu decisión no va a influir en lo que siento por ti – con las manos entrelazadas las acercó a su labios y se las besó – Voy a estar a tu lado quieras o no seguir con el embarazo. Always.
Odiaba sentirse tan emocional. No era de llanto fácil, nunca lo había sido, pero su cuerpo estaba cambiando y tenía sus consecuencias.
- Hormonas... – se encogió de hombros sonriendo. Recibiendo un beso del hombre que había trastocado su vida en muchos sentidos.
- Te quiero – susurró secando sus mejillas con el pulgar.
- Mañana tengo visita con el ginecólogo a las 8:30am. ¿Vendrás conmigo? - él asintió – Espero haber tomado una decisión para entonces...
Acariciando su mejilla tras besarle, abandonó la habitación para encerrarse en el cuarto de baño. Había sido un día muy largo y agotador. Su estomago no admitía más comida y la cama no dejaba de llamarla. Vestida con su camiseta de manga corta de Stanford salió dispuesta a dejar atrás aquel martes de abril. En la cama, se acurrucó al lado de Richard, quien también con el pijama puesto, ya estaba en la cama, leyendo el libro que había empezado la noche anterior
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April 5th, 2017
La alarma de su smartphone iluminó la habitación aún a oscuras.
Poco a poco, consciente y agudizando el oído empezó a despertarse. Estirando y flexionando las rodillas se giró hacia el lado opuesto estirando el brazo para detener la alarma. Tumbada boca arriba miró hacia el lado izquierdo de la cama que como ya se imaginaba, estaba vacío. Con una sonrisa se incorporó permaneciendo sentada durante unos minutos. Sintiendo la urgencia de levantarse para ir al cuarto de baño, apartó la ropa de cama y descalza se encaminó hacia allí.
Delante del espejo hizo una mueca de desaprobación al ver que sus ojeras no habían desaparecido. Abrió el grifo de la ducha dejando correr el agua por unos segundos antes de ponerse debajo.
Pasados los minutos rutinarios de cada mañana, salió del cuarto de baño en dirección al vestidor. Con ropa interior, maquillada y peinada siguió abriendo y cerrando cajones y pasando piezas de ropa hasta encontrar algo cómodo que la convenció. Al descolgar los vaqueros y su camisa favorita de burberry, se dió la vuelta para escoger el calzado quedándose absorta delante del espejo de cuerpo entero de una de las puertas del armario. Inconsciente se puso de lado poniendo y sacando barriga con ambas manos al lado.
- No tienes ni idea de todo lo que se me está pasando por la cabeza en este momento.
Sobresaltada dio un paso atrás topando con el banco acolchado situado en medio del vestidor y dónde había dejado la ropa.
- Como los viejos tiempos – sonrió pícaro abrazándola.
- ¿Llevas mucho aquí?
- Lo suficiente para ver lo bien que te sienta el embarazo – la atrajo hacia él besándola en el cuello.
- ¡No empieces que nos conocemos! – rió queriendo deshacerse de él.
Antes de permitir que se fuera la acercó delante del espejo quedando ambos encuadrados en él.
- ¿Qué quieres decirme con eso, Castle?
- Preguntar más que decir – aclaró.
- Entonces... – vaciló – Antes de que me preguntes nada, mírame bien y quédate con la imagen del cuerpo que tengo ahora porqué dentro de unas semanas habrá cambiado y no dejará de...
No pudo terminar. Richard la giró y la besó con la euforia del momento.
- Creo que nunca me acostumbrare a tus besos pasionales – rió divertida.
- ¿Tienes idea de lo feliz que soy?
- Acabo de hacerme una idea.
Con aquella respuesta volvió a besarla, esta vez más comedido pero sin esconder la felicidad que sentía en aquel momento.
- ¡Ya basta de besos! Debo ir a vestirme o llegaremos tarde.
Beckett eligió los zapatos de tacón plano, recogió la ropa y dispuesta a salir del vestidor, Richard fue detrás de ella cargándola a sus hombros después de obligarla a darse la vuelta.
- Da gracias a que tienes la visita con el ginecólogo. De lo contrario no te dejaba salir de la cama en todo el día.
Kate soltó una carcajada buscando su ropa a un lado y a otro de la cama mientras él le besaba la barriga.
- Que ganas tengo de verla crecer...
- ¡Lo veras! Ahora haz el favor de salir de encima o llegaremos tarde.
- ¿A qué hora era la visita?
- Ocho y media – se incorporó recogiendo la ropa del suelo.
- Osea, dentro de media hora.
- ¿¡QUÉ?! Mierda... – musitó.
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Los miedos que la noche anterior la habían acosado seguían presentes, las preguntas se repetían una detrás de otra en su mente, pero había tomado una decisión. Tenía nueve meses para prepararse y preguntar todas las dudas que fueran apareciendo.
- ¿En que piensas?
- Muchas cosas – le sonrió mirándole a través de las gafas de sol – En Kyra, en nosotros, en él o ella – apoyó la mano en la barriga– En la reacción de la gente cuando lo sepan... El trabajo...
- Lo solucionaremos – le sostuvo la mano aprovechando que estaban parados en el semáforo. Kate le besó – Ya que has sacado el tema – habló con los ojos pendientes de la carretera para no equivocarse de cruce – ¿Cuándo crees que será el mejor momento para decírselo a Kyra?
- Prefiero mantenerlo en secreto unos días más. Semanas, en realidad – rectificó.
- Me parece bien – aceptó.
Katherine se terminó el batido que llevaba bebiendo desde que habían salido de casa antes de que Richard encontrara aparcamiento.
- Sé que no se va a ver mucho, pero tengo ganas de verlo – puso una mano en su barriga.
- Ojalá Kyra se lo tome con las mismas ganas que tu. O con menos, pero se lo tome bien...
- No te preocupes. Le hará ilusión. No tienes más que fijarte en como trata a los Shumway, a Alex en especial.
- Tienes razón...
- ¿Vamos?
Esperándola que saliese del coche, se acercó al lado del copiloto y le abrió la puerta.
- Impaciente...
Risueña, se bajó del coche colgándose el bolso en el hombro.
Con las manos entrelazadas se alejaron del aparcamiento hacía las puertas del hospital. Ambos ansiosos por conocer a quien ya les había cambiado la vida.
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Creo que puedo intuir lo que me vais a decir...
Algunos pensaréis que tal y como lo he dejado da para más, y no os lo voy a negar. Claro que da para más, da para ver como se las apaña para que trabajo y embarazo sean compatibles (por el ritmo de vida a la que ella esta acostumbrada), la reacción de Kyra, el nacimiento del bebe, etc. Seamos sinceros, podría sacar muchos temas, pero llega un momento que hay que saber frenar y ese " (...) ya les había cambiado la vida." es mi punto y final.
Lo que os pasó a muchos al finalizar el Epilogo, en realidad es lo que me ocurrió a mi en su día. No podía creer que esto hubiese terminado y de algún modo necesitaba este capitulo extra para ayudarme a cerrar la historia en mi cabeza; o esa era la intención... haha.
No vais a ser los únicos que echen de menos los avisos en el correo cada semana, os lo aseguro. Prometo hablar con mis ideas a ver si para dentro de unos meses (sean los que sean) nos podemos volver a leer.
¡GRACIAS! :)
