El demonio que conoces.

El Mustang se detuvo frente a la licorería. Erika comprobó su pistola y se la guardó en la espalda. Bajó del coche y entró en el comercio. Fue sin dudar hacia el mostrador y habló con el vendedor:

-Buen día- dijo sonriendo con simpatía.

-Buen día- saludó el joven admirándola de pies a cabeza- ¿En qué puedo servirle, señorita?

-Quiero una botella de escosés Craig cosecha 1975 o anterior.

-¡Vaya!- exclamó el vendedor- ¡Usted si que sabe lo que desea…!

Fue a buscar el pedido y regresó con la botella en la mano.

-Además de tener muy buen paladar.

-Gracias- Erika sonrió aún más.

-¿Algo más?

-No. Cárguelo a mi tarjeta.- le dijo entregándosela.

-Con mucho gusto.

El joven fue hacia la caja y pasó la tarjeta por el posnet. Observó un momento. La volvió a pasar. Levantó la vista y miró a Erika con seriedad.

-Me temo que su tarjeta no tiene fondos suficientes para hacer esta compra.- le dijo amablemente.

Ya lo sospechaba…. Últimamente solía tener ese problema. Maldita crisis económica.

-Oh….- dijo ella con un gesto de tristeza- entonces…. Tendrá que aceptarme efectivo- dijo extrayendo su pistola y apuntando al vendedor.

El joven se quedó paralizado por la sorpresa.

-¡DAME LA BOTELLA!- le gritó- ¡AHORA! ¡RÁPIDO!

Él le obedeció.

-Puedes quedarte con la tarjeta- le dijo mientras retrocedía hacia la puerta.

Corrió hacia el coche, subió y arrancó saliendo a toda prisa. Avanzó unas calles y pronto un coche patrulla estuvo tras de ella.

-Infelices…- dijo- ¿Por qué no perseguís criminales de verdad?

Perdió a la poli en unos pocos kilómetros. No había sido difícil. Ella era una excelente conductora. Además, sabía que nadie iba a esforzarse mucho por perseguir a una tía loca que se había llevado una costosa botella de whisky… pero seguramente emitirían una alerta para su búsqueda. Ese era el menor de sus problemas ahora.

Entró a la casa y Garth estaba ahí.

-¿De dónde vienes?- le preguntó

-Estuve de compras- respondió tomando su mochila del armario.

-¿Y a dónde vas?

-A investigar un caso.

-¿Ah…si…? ¿Tú sola?

-Si… ¿Tienes algún problema?- le preguntó perdiendo la paciencia.

-La verdad…sí. ¿Por qué tienes esas cosas en tu mochila?

-¡¿Esculcaste mis cosas?!

-Gabriel dijo que te vigile….

-¡Eso no incluye invadir mi privacidad!- se quejó.

-No te dejaré salir si no me dices que es lo que planeas….

-Quisiera ver que lo intentes…

-No me pongas a prueba….- le advirtió el joven.

-De acuerdo… voy a hablar con ese demonio. ¿Satisfecho?

-No….Llevas milenrama entre tus cosas… no sirve para invocar a los demonios… sirve para hacer pactos con los demonios…

-No voy a hacer ningún trato… Garth… te lo prometo.

-¿Y qué tienes en mente?

-Yo… no quiero que se sienta obligado a venir…quiero que se sienta invitado a venir. Tengo entendido que es algo extravagante ¿Está claro?

-Bien.

- Necesito que distraigas a Chris esta noche, necesito la casa sola. Si no sabes nada de mí para mañana a la mañana, dile lo que he hecho.


Maldita urbanización. Casi era imposible encontrar un cruce de caminos de tierra para llamar un demonio…Enterró la caja con todos los elementos y esperó, nerviosa, escondida bajo su capa.

-¿Buscas un trato, cariño?- dijo una voz a su espalda.