Notas: ¡Al fin! Acabé este capítulo… quedó un poco largo. No diré nada más porque siento que daré spoilers XD

En fin, agradezco mucho su paciencia y sus comentarios. Espero disfruten mucho la lectura.


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Capítulo 35: Guarida compartida.

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Durante el tiempo que estuvo por su cuenta, Danielle se movía principalmente por la Zona fantasma debido a que su núcleo fallaba en el mundo humano. Rápidamente tuvo que aprender cómo sobrevivir en ese hostil ambiente. Una de sus primeras lecciones fue que no debía entrar a cualquier territorio pues los fantasmas son seres muy territoriales; los buenos lugares para habitar eran peleados y solo los más poderosos lograban apoderarse de ellos. Aunque para los menos poderosos había algunas opciones para tener una casa cómoda y segura. Unos se basaban en su número, formando pequeñas poblaciones y cuidándose entre sí. Otros, obtenían la protección de un fantasma poderoso que les dejaba habitar en su guarida, como cuando ella estuvo refugiada con Pandora.

Así que, considerando lo poderoso que su padre es, realmente no le extrañaba que haya conseguido que un terreno tan grande y amplio se convirtiera en su guarida.

Mientras recorría el lugar, Danielle pensó que era interesante cómo cada parte de la guarida reflejaba la personalidad de Vlad. Con un exterior aparentemente aterrador e imponente que ahuyentaba a cualquiera que intente acercarse, pero que al pasar esa parte se encontraba un interior muy diferente. Vlad era un experto en aparentar ser aterrador cuando en realidad era un hombre muy sensible. Aunque había algo más en el ambiente que la chica no lograba identificar por completo. Era como si al mirar ciertos elementos del lugar, le hicieran pensar en Danny. Suponía que eso era muestra de la influencia que el muchacho tenía en Vlad. No importaba, ella estaba muy emocionada por estar en la guarida de su padre, más aún porque el hombre le ofreció que de desearlo, ése podría ser su hogar. La propuesta significó mucho para Danielle, pues aunque había sido recibida en otros lugares por amigos o buenos conocidos, incluso los Fenton; ninguno de ellos eran su familia y ninguno de esos lugares podría considerarlos como su verdadero hogar. Por lo tanto no dejó que la tensión entre sus padres apagara esa felicidad. Ignorándoles y dejándoles atrás, levantó el vuelo hacia la cabaña que se veía a los lejos.

Sin embargo, cuando estuvo más cerca se detuvo de golpe, llena de sorpresa al tener una mejor vista y notar con mayor cuidado los detalles de la cabaña. Era idéntica en estilo a las otras casas que el halfa mayor poseía en su tiempo en el mundo humano; el recordó de inmediato a la cabaña donde nació y creció, donde vivió buenos momentos entrenando para una misión que haría a su padre orgulloso de ella, pero también fue el mismo lugar donde Danny le hizo ver la terrible verdad sobre su padre y los otros clones. Aún era muy doloroso recordar lo mucho que Vlad la lastimó, pero las cosas eran muy diferentes ahora; su padre cambió, se arrepintió por el daño que le hizo, pidió por su perdón y ella se lo concedió con toda sinceridad. Eso era pasado, ya no importaba, ahora ella era amada por sus dos padres, aunque ellos estén peleados.

Respiró profundo al estar frente a la puerta, soltando un pequeño respingo cuando solo necesitó tocar un poco el pomo para que esta se abriera, como si Vlad haya salido de ese lugar con tanta prisa que no la cerró. Sonrió al dar el primer paso para adentrarse a la cabaña. Recorrió con la mirada lo que veía, admirando el diseño del lugar mientras caminaba por la sala, poniendo atención en cada detalle por más insignificante que fuera. Los muebles distribuidos en la sala y la mesita en el centro con una maceta con una pequeña planta moribunda, claramente de origen humano. Los colores eran cálidos, el suelo de madera y Danielle se dio cuenta que pese a la similitud no era para nada igual a la cabaña que Vlad usó como laboratorio de clonación. Esta tenía la sensación de un acogedor hogar, excepto porque se veía descuidada y las diversas plantas que adornaban el lugar necesitaban agua.

Encontró un elegante comedor justo después de la sala, antes de doblar por el pasillo y admiró la cocina que le quedó al lado izquierdo. Enseguida estuvo frente a las escaleras, las cuales subió a toda velocidad; una vez en la segunda planta miró con interés las primeras dos habitaciones que le quedaban a la derecha pero sin entrar en realidad. A juzgar por la decoración, claramente no eran para ella. Aún había una habitación más en el fondo del pasillo que resultó ser un muy amplio y hermoso estudio, como el que Vlad tenía en su antigua casa, con varios estantes llenos de libros y un escritorio elegante más un par de sillones. La última habitación de esa fila era un amplio baño, aunque con tanto lujo y comodidad, sospechaba que cada cuarto tenía uno propio. Era curioso como la cabaña parecía ser mucho más espaciosa por dentro de lo que se veía por fuera. Siguió la curva del pasillo, abriendo la puerta de la primera habitación a su mano izquierda y tuvo que cubrirse la boca para contener la exclamación que estuvo por hacer. Corrió para estar de pie en el centro mientras miraba a su alrededor con una enorme sonrisa en su rostro, este lugar se sentía mágicamente diseñado para ella.

"En realidad, sí prestaste atención." Murmuró para sí misma con ojos húmedos.

Cuando aún vivía con el halfa mayor, algunas veces le comentó cómo soñaba decorar su cuarto. En ese tiempo la respuesta de él siempre era que su misión era más importante. Ella nunca pensó si eso estaba mal hasta que Danny le abrió los ojos… pero sentía su corazón conmoverse al darse cuenta que Vlad no pasó por alto su sueño ni lo había olvidado como ella siempre creyó. Todo estaba allí, con lujo de detalles. Desde su tono de azul oscuro preferido en las paredes con algunas estrellas pintadas en ellas, dejando espacio para que colocara otras, si lo deseaba; más los detalles en morado y magenta en los muebles. Aunque ya había algunas cosas en la habitación, como libros, ropa e incluso unos adorables peluches sobre la cama, claramente aún no estaba concluida.

"¡Podré terminar de decorarla yo misma!" Dijo emocionada mientras flotaba, dejándose caer en la cama riendo como niña pequeña, tomando en sus brazos una de las suaves y esponjosas estrellas de peluche. Su risa se cortó al notar una peculiar lámpara sobre la mesita junto a la cama, su núcleo pulsando de emoción cuando la reconoció y apresuradamente la conectó, su mirada perdiéndose de inmediato en la magia de la galaxia de luces que se iluminó sobre ella. No había duda que todo esto era para ella, su padre aun sin saber si Danielle aceptaría o no vivir con él había hecho esto para ella.

"¡Danny tiene que ver esto!" Exclamó poniéndose de pie de un salto, corriendo para bajar a donde sentía clara la presencia de sus padres.

Una vez abajo, frenó en seco cuando notó a los dos halfas mayores en la sala, enfrascados en medio de una muy agitada discusión. Danielle aún no era muy buena ocultando su presencia sin embargo trató de hacerlo lo mejor que podía para no interrumpirles. Sus manos apretando la estrella de peluche que llevaba en sus brazos, sintiéndose angustiada por la forma en que Danny casi gritaba a Vlad, caminando en círculos diciendo que "no era posible" una y otra vez. El mayor por su parte trataba de tranquilizar al alterado muchacho.

"¡Se supone que terminamos!" Gruñó Danny con irritación en voz, apretando los puños. "Lo nuestro se terminó… ¿Cómo es posible que ésta sea mi guarida también? ¿Es por algo que tú hiciste? ¿Porqué…? No podemos seguir siendo pareja, no quiero ser tu pareja… ¡Te devolví tu estúpida gema!"

En cuanto Danny gritó su última frase, hubo un silencio tan tenso en el ambiente, que incluso hizo a Danielle sentirse muy incómoda. Aún desde su escondite, la chica podo notar que las expresiones de ambos reflejaban una gama de emociones enorme, tanto que ella no podía identificarlas todas, solo reconocía que las palabras de Danny les hayan dolido a ambos. Mantuvieron un extraño concurso de miradas, como si estuvieran retándose. Vlad fue el primero en desviar la mirada para evitar la del muchacho, Danielle pasó saliva por lo quebrado que se veía su padre.

"¿Cómo podemos romper esto, Plasmius?" Preguntó el muchacho lleno de frustración.

"No sé." Vlad se defendió. "Ocurrió poco a poco, solo fui sintiendo que esta isla ya no era mía por completo…"

"No me refiero solo al asunto de la guarida, sino a todo esto." Danny interrumpió cortante, señalando con una mano el espacio entre ellos. De nuevo se encontraron mirándose en silencio, comunicándose de forma que Danielle no lograba entender.

El mayor de los halfas dio un leve asentimiento murmurando que entendía y la pequeña halfa bajó la mirada acongojada. No podía seguir viendo esa escena, no recordaba estar a favor de la relación romántica entre los mayores pero había algo que se sentía fuera de lugar al verles discutir de esa forma. Dejaba una mala sensación ver a Danny hablar con tanto rencor, contrario a su normalmente dulce forma de ser, amable trato con los demás, su gran corazón… esas cosas que Danielle siempre relacionó con el muchacho. Además, la voz de Vlad sonaba fría, demasiado similar a la de los malos recuerdos que ella tanto quería borrar. Aferrándose a su peluche, retrocedió para evitar interrumpirles o escuchar más cosas que no le correspondían.

"Danielle, sé que estás allí." La voz de su padre llamándola, le hizo saltar y quedar fija en su lugar, instintivamente dejando que su invisibilidad la cubriera cuando Danny giró alarmado por su presencia. Vlad siendo rápido en entender que la niña temía ser regañada por escuchar a escondidas, agregó: "No estás en problemas, querida…"

Su tono de voz había cambiado radicalmente al hablarle a la niña, siendo dulce e instándole a dejarse ver con una sincera sonrisa, pero Danielle tenía la mirada fija en Danny, quien no sabía cómo reaccionar al enterarse que ella estuvo allí por una parte de la conversación. El muchacho se secó un par de lágrimas con una mano mientras con la otra acarició su distendido vientre y con pasos tambaleantes buscó sentarse en el sofá más cercano rechazando la ayuda que Vlad ofreció de inmediato. Eso fue suficiente para que la niña se moviera lo más rápido que pudo para ayudarle siendo ahora visible, asintiendo al agradecimiento que Danny le murmuró mientras ambos tomaban asiento.

"No tenías que escuchar nada de eso." Comentó el muchacho, apenado de que su hija le haya escuchado en plena discusión con Vlad.

"Fue sin querer, de verdad no era mi intención espiarles." Danielle dijo mirando a ambos de forma alterna, con expresión de disculpa. "Solo bajé porque…"

No pudo terminar su frase al darse cuenta que por un momento olvidó porqué había corrido hacia la sala en primer lugar. Giró hacia su padre de ojos rojos al recordar sobre su habitación, Vlad no necesitó que ella dijera nada para entender, además estaba el peluche de estrella como evidencia, el cual que había dejado en la mesita del centro de la sala al ayudar a Danny.

"Así que, ¿Has decidido cual habitación tomarás?" Preguntó el mayor con casualidad, un aire de complicidad en su mirada que hizo a Danielle recuperar su anterior felicidad y asintió velozmente. "Espero te haya gustado mucho."

"Claro que sí, me encantó… muchas gracias." Dijo Danielle sin ocultar la emoción que sentía al respecto y eso tuvo un buen resultado en Vlad, pues de inmediato se vio más animado. Por su parte, Danny estuvo confuso al no saber de qué hablaban los otros dos, pero se abstuvo de preguntar. La chica no estaba segura si era porque le enojaba la cercanía cada vez mayor que ella tenía con su padre, o porque estaba aún agitado tras su discusión o simplemente porque no interesaba. Como fuera, contrario a lo que originalmente pretendía al bajar, Danielle no mencionó nada sobre la habitación preparada para ella. En vez de eso decidió aprovechar que el ambiente estaba un poco más relajado que antes y cambió el tema a algo que sin duda interesaría a los dos mayores, preguntando tímidamente si es que había algo de comer para más tarde. Reprimió una sonrisa triunfal al ver que tal y como imaginó, captó la atención de sus dos padres al mencionar la comida.

"Tengo comida…" Respondió Vlad un poco vago al recibir miradas interrogantes. "Pero creo que justo aquí en la cabaña solo quedan algunos enlatados y no estoy seguro de si han vencido la fecha de caducidad. Tengo una reserva mejor en mi laboratorio…"

"Pues ve a buscarlo." Danny prácticamente escupió la orden, y tras un respiro agregó. "Espero tengas algunas ciruelas allí."

El hombre puso una expresión de confusión sin comprender bien porqué Danny mencionaba esa fruta en especial, a lo que Danielle solo sonrió divertida pues ella sabía que era una de los antojos muchos que Danny negaba tener. Adelantándose a cualquier comentario de los mayores se levantó, tomando la mano de Vlad mientras expresaba sus intenciones de querer acompañarle y conocer su laboratorio. Se sorprendió un poco de que Danny no tuviera objeciones con eso, incluso el mayor parecía estar esperando la negación de parte del menor. Tampoco se quedaron a cuestionarlo, su padre saliendo de inmediato y ella le siguió de cerca.

Estuvieron caminando en silencio un rato, tan solo alejándose de la cabaña siguiendo la orilla del lago. La niña aún estaba impresionada de lo hermoso que se veía el paisaje, lo verde de las plantas, las flores hermosas y lo cristalino del agua, hacían olvidar la tétrica y espesa arboleda que estaba en los bordes de esa isla. Aunque no podía disfrutar del tanto del paisaje como le hubiera gustado, pues la mente de Danielle volvió a la discusión de sus padres que recién presenció, trataba de descubrir cómo se sentía al respecto, cómo su vida sería afectada porque ellos estén juntos o separados. Estaba tan perdida en sus pensamientos que se sobresaltó cuando sintió la mano de su padre tocar su hombro, el hombre mirándole con cierta preocupación y animándole a que le dijera rondaba su mente.

"Danny está muy molesto." Observó la niña en voz baja, "¿De verdad esta guarida de es ambos? ¿Y… qué pasará ahora? Siempre pensé que Amity Park, o al menos Fentonworks, era la guarida de Danny…"

"Lo era, creo que es parte de lo que le tiene molesto." Respondió Vlad un poco pensativo, observando atento las reacciones de la menor. "¿Te preocupa que Daniel esté molesto? No tienes por qué estarlo… es conmigo únicamente con quien está enojado."

"Pero entonces, ustedes… ¿no hay posibilidad de que vuelvan a estar juntos?" Preguntó Danielle tímidamente, quizá era por la parte infantil de su mente que deseaba a sus padres juntos, con ella, todos como una familia.

"Danielle, ¿Quieres que estemos juntos?" Vlad murmuró genuinamente sorprendido, deteniendo su camino para ponerse frente a ella.

"Ustedes son mis padres," la niña dijo a modo de explicación, desviando sus ojos al hermoso lago, algunas lágrimas rebeldes bajando por sus mejillas. "¿Cómo no quererlo? Quiero que este lugar sea mi hogar. Los quiero a ambos, quiero que sean de verdad mis padres, mi familia."

"Somos tu familia, querida." El mayor le sonrió, limpiándole la humedad de las mejillas. "Hija, aunque Daniel y yo no estemos juntos como pareja… ambos te queremos, cuentas con ambos para todo lo que necesites, tienes nuestro amor y esta es mi guarida tanto como lo es de Daniel, entonces este es tu hogar también."

"Pero quiero que todos nos quedemos aquí." Sollozó, sintiéndose angustiada y como una niña pequeña al estar llorando por la separación de sus padres los cuales nunca estuvieron juntos en primer lugar.

Agradeció mucho cuando Vlad le capturó en un abrazo, sus brazos rodeándole cariñosos; ella se aferró al traje de su padre e instintivamente buscó pegar su mano a esa fuente de calor que le daba tanta calidez y una sensación de seguridad. Escuchó al hombre decir que todo estaría bien y volver a repetir que sin importar cómo terminen las cosas ellos seguirían siendo su familia, sus padres. Sintió que era cargada y con confianza se colgó del cuello de Vlad, apoyando su cabeza en el hombro de él, cerrando los ojos dejando que la agradable sensación de ser mimada por su padre le hiciera tranquilizarse. Pronto estuvo tan relajada que no se percató que se habían movido hasta que sintió que era depositada en un sofá, abriendo los ojos confundida.

"Creí que dormías." Vlad comentó en tono de disculpa creyendo que le despertó y quizá así había sido, pues Danielle no reconoció el lugar donde se encontraban. Notando eso, el mayor aclaró. "Estamos en mi laboratorio, espera aquí mientras saco de la nevera las provisiones."

"¿En… tu laboratorio?" Repitió aun un poco aturdida, solo para prestar verdadera atención a su alrededor, sorprendiéndose de lo que veía.

El halfa mayor había dicho que su laboratorio se encontraba en el gran risco del otro lado de la isla, pero Danielle no esperaba que estuviera en una cueva dentro de la piedra. Eso lo hacía muy diferente a aquel lugar donde Vlad llevó a cabo sus experimentos de clonación y aquel donde ella casi fue desestabilizada. Del techo caían algunas estalactitas que servían de columnas; en las paredes de piedra tenía colgados algunos cuadros y otros recuerdos de los Packers, ese equipo de fútbol que a su padre tanto le gustaba. Ella estaba cómodamente sentada en lo que era un sofá cama, las almohadas y las sábanas allí le hicieron saber que el mayor dormía en ese lugar. Desde su posición podía ver al fondo una gran computadora de apariencia muy compleja conectada a otras maquinarias a los lados, había también unos estantes con diversos instrumentales que ella no lograba identificar. Y además una nevera desde donde Vlad sacaba algunos víveres, aunque también había guardado allí varios tubos de ensaye.

"Es muy impresionante." Dijo la chica después de un rato y Vlad detuvo su labor momentáneamente para dedicarle una leve sonrisa tomando el cumplido, orgulloso de su trabajo con el lugar. "¿Por qué lo construiste hasta aquí? Es decir, tan lejos de la cabaña… los Fenton tienen su laboratorio justo en la casa y antes tú también lo tenías bajo la mansión…"

"Este también iba a estar bajo la casa." Vlad le explicó mientras continuaba sacando cosas de la nevera. "Lo mudé poco después de que me enteré del embarazo de Daniel." Su tono de voz se hizo triste. "Pensé que no querría tener algo que pueda dañar a mi familia justo junto o debajo de ellos. Por eso poco a poco fui pasando las cosas de allí a aquí."

"Eso es muy considerado," ella murmuró para sí misma, sus ojos pasando de nuevo por el lugar e inevitablemente recordó en cómo el laboratorio Fenton la pone nerviosa cada que estaba en esa casa y sabía muy bien que a Danny le hace sentir incluso paranoico. Si bien no era lo mismo, Vlad siendo un inventor y no un cazador como los Fenton, ambos laboratorios contenían cosas peligrosas para fantasmas. Danielle entendió perfectamente porqué su padre se decidió a mover de sitio su laboratorio. Sobre todo con el bebé en camino. Se sintió conmovida por ello, pensando que esa guarida sería un lugar perfecto para vivir.

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Fue imposible para Vlad no sonreír levemente ante el último contrario de Danielle, observó por el rabillo del ojo cómo se ponía de pie para comenzar a investigar con interés entre las cosas que había en el laboratorio. Le murmuró un "se cuidadosa" para que ella tenga en cuenta que no debía tocar nada de lo que veía allí por seguridad. Se sintió un aliviado de verle con el ánimo de nuevo levantado, era preocupante y doloroso ver lo triste que le dejó haber escuchado la discusión que tuvo con Daniel momentos antes. Vlad sabía que a la niña le afectaría que dos personas a quienes quería tanto no puedan llevarse bien, pero todo tomaba un aspecto más intenso ahora que ella admitió quererles juntos, como sus padres. El hombre lamentaba mucho no poder ofrecerle eso a su hija.

Por mucho que Daniel trató de ocultarlo, el halfa mayor se percató que el otro había sentido su conexión con la isla y que sabía el significado de que la propiedad fuera ahora compartida entre ambos. No pudo evitar hacer un pequeño comentario pues realmente necesitaba saber qué es lo que el menor pensaba al respecto. Debía admitir que ya se esperaba que el otro halfa estallara, claro que Daniel odiaría compartir propiedad de una guarida con él. Vlad era consciente de que era una prueba de que su vínculo de pareja aún no desaparecía por completo, tal y como Kryogen insistía, por mucho que ambos se entercaran a negarlo. Cuando el muchacho recalcó que le devolvió la gema y pidió que hiciera lo posible por romper ese vínculo que ambos sabían estaba allí, Vlad ya no encontró fuerzas para luchar así que solo asintió.

No mintió al decirle al muchacho que el asunto de la guarida había ocurrido poco a poco, notando cómo él ya no tenía tanto reclamo sobre la isla… pero sí se guardó para sí mismo un detalle importante. Algo que él sospechaba era el responsable de que eso ocurriera. Las gemas de la unión estaban aún el fondo del lago, como un par de banderas de parte de sus propietarios. En el momento lo hizo para mantenerlas alejadas de él, porque verlas le partía el corazón. Kryogen estaba a su lado pero el fantasma no dijo nada al respecto y conociendo al médico, sin duda sabía que Vlad llegaría a su propia conclusión. Ahora con la petición de Daniel se preguntó si sacándolas y destruyéndolas también estaría terminando con el vínculo de pareja… pero admitía que no tenía el valor de averiguarlo ni de decirle al menor al respecto.

"Estás pensando en él." Escuchó a Danielle decir justo detrás de él casi haciéndole saltar, el hombre frunció el ceño al mirarla, sacudió la cabeza y colocó otra lata dentro de la caja que usaría para transportar las provisiones que necesitaría por el día. Ella rió un poco, "claro que sí, tienes esa expresión de cachorro golpeado que pones cada que piensas en Danny."

"¿Disculpa? ¿Cómo que cachorro golpeado?" Su expresión ofendida era falsa, y era delatada por el color en sus mejillas, sintiéndose avergonzado de que una niña sea capaz de decir que en efecto, estaba divagando sobre la persona que amaba.

"Es algo bueno. Es señal de que le amas." Ella se apresuró a decir, aunque claramente estaba disfrutando del sonrojo del mayor. Su hija se acercó un poco más para poder tocarle con cariño en el rostro, haciendo que sus ojos se conectaran cuando ella habló de nuevo, con demasiada seguridad en su voz. "No debes rendirte, padre."

Vlad quedó sin palabras, muy sorprendido por la forma en que su hija contradecía lo que recientemente estaba pensando, como si ella fuera capaz de leer que él en efecto se había rendido. La menor pasó a tocar suavemente el borde de su núcleo, Vlad dejándole hacerlo de nuevo aun con las palabras de Kryogen sobre que debía "destetarla" rondaron en su mente. Ella ya no hacía eso para alimentarse sino para unirse más a él y en este caso para que él sintiera su sinceridad.

"Danny está muy molesto, es verdad." Danielle siguió, "le dolió mucho que le hayas mentido y traicionado su confianza, porque de verdad te amaba, confiaba ciegamente en ti. Una traición de ese tipo… no se perdona fácil. Yo lo hice, porque aun con todo nunca dejé de sentir amor por ti. Quizá Danny aún te ama también… no lo sé, él no habla de eso conmigo. Y sé que la relación romántica entre ustedes no me compete mucho, pero realmente creo que no debes rendirte en obtener su perdón. Sé que Danny no es tan rencoroso… te perdonó una vez ¿no?"

El intento del hombre por hablar fue interrumpido por un pequeño dedo en sus labios, y aprovechando su conmoción, Danielle continuó.

"Les he visto sufrir por el otro mucho tiempo. Tú aún le mas y puedo ver lo importante que es nuestra familia para ti. Hiciste mi habitación de ensueño, una linda casa, una guarida segura… así que prométeme, padre," hizo una pausa ubicar ambas manos en el núcleo acelerado del mayor, dando más intensidad al momento. "Prométeme que no te darás por vencido tan fácil, prométeme que harás todo para que podamos estar todos juntos, por mí y por mi futuro hermanito."

Vio los ojos verdes de su hija brillando con emociones y también los sintió en la energía que emanaba de ella, Vlad se sintió más que impactado, lleno de duda y miedo por lo que ella le pedía. No estaba seguro de poder alcanzar la fantasía de su hija y temió que eso le hiciera decepcionarse de él, no quería fallarle. Además él no estaba tan seguro de que Daniel le amara aún. Ella debió darse cuenta de esos sentimientos y se lanzó sobre él, abrazándole fuerte mientras le transmitía sus hermosas esperanzas por medio de su energía. Eso le hizo tomar la determinación de que no debía romper los sueños de su querida hija. Se dio cuenta que estaba paralizado y sin dudarlo la abrazó con mucha fuerza.

"No sé cómo estará mi relación con Daniel." Inició el mayor. "Pero te prometo hija, que no me rendiré para que podamos ser una familia, que podamos estar juntos en paz. Solo perdóname si no es suficiente…"

Ella negó con la cabeza, callándole y dejando que su energía amorosa sea la que hablara. Vlad reprimió un suspiro, pensando que mantener esa promesa a la niña sería muy complicado, Daniel estaba determinado a sacarle de la vida de sus hijos y a romper su relación de pareja para siempre. El hombre pensó que con lo terco que era Daniel, aunque Vlad quiera conservar ese vínculo el menor podría encontrar alguna forma de romperlo, quizá no podía hacer mucho al respecto… pero si había algo por lo que aún podía y anhelaba luchar, eso eran sus hijos.

Padre e hija permanecieron un momento envueltos en el abrazo, hasta que al fin pudieron separarse, Vlad recordándole a la menor que debían volver a la cabaña antes que pase más tiempo y Daniel comience a preocuparse por haberle dejado ir con él. De la nevera del laboratorio obtuvo cosas suficientes para preparar cena pero Daniel especificó que quería frutas, así que debían pasar por los árboles para recoger algunas. El hombre platicó brevemente que en los últimos meses estuvo viviendo por completo en el laboratorio, durmiendo y cocinando allí también. La niña murmuró que eso explicaba por qué la cabaña se veía tan descuidada. Al dejar el risco, Vlad sostenía la caja con provisiones mientras caminaban, haciéndole un gesto a Danielle para indicarle que le siguiera hasta donde sabía había un árbol de esas frutas que Daniel pidió y también otras que quizá el muchacho apreciaría.

"Asegúrate de llevar varias ciruelas." Danielle comentó acomodando las frutas en la caja, Vlad asintió sin pensar mucho en ello pues sabía que el otro halfa siempre había mostrado gusto por frutas fantasma, pero la niña agregó algo que le hizo detenerse con sorpresa. "También son para el bebé."

"¿Cómo que… para el bebé?" Preguntó genuinamente curioso por la forma casi juguetona que Danielle trataba el asunto.

"Danny lo niega, pero todos sabemos que es uno de sus antojos principales." Ella dijo en voz baja, incluso mirando a los lados asegurándose que la información sea solo para Vlad, luego su tono de secreto cambió a uno de advertencia. "¡No le digas que yo te dije!"

Rió divertido por ello, poniendo su dedo índice sobre sus labios prometió guardar el secreto que se le había confiado. La niña se carcajeó con él y después de haber cosechado lo que podría considerarse suficientes frutos (ciruelas, principalmente) ambos siguieron su camino. Danielle estaba ocupada mirando el lago, caminando tan cerca de la orilla que sus zapatos se mojaban un poco riéndose de ello. Vlad podía suponer que muy pronto ella pediría nadar o algo similar por lo que se adelantó a ello.

"Aún es temprano," dijo Vlad, "y apenas cominos al dejar la guarida de Kryogen. Si Daniel no tiene problemas podemos encontrar un buen lugar para entrar al lago antes de cenar, si lo deseas."

"¿En serio?" Ella preguntó con ojos verdes brillando de emoción, Vlad contagiándose de su felicidad al asentir, en gratitud recibió en pequeño abrazo fugaz de parte de la niña y enseguida ella aceleró sus pasos, incluso volando un poco.

Llegando a la cabaña, Vlad no pudo evitar que el extraño sentimiento de nostalgia le invada al entrar de nuevo al lugar que estuvo esquivando por meses. Recordaba cada cosa que había ocurrido allí, buenos y malos recuerdos por igual; aunque por lo que Daniel había dicho, él no era el único en sentirse de esa forma. Se sorprendió un poco de que al regresar, el muchacho aún estuviera sentado en el sofá, dormitando apoyado levemente en uno de los almohadones que le adornaban. Se preguntó si Daniel estaba evitando adentrándose en la cabaña o era porque había desperdiciado mucha energía antes y eso le tenía debilitado. Danielle fue quien se acercó a él, moviéndole levemente para avisarle que habían regresado y que llevaron las frutas que quería.

Vlad se dirigió directo a la cocina, dejando las provisiones a un lado, encargándose de poner en el refrigerador las cosas que necesitaban conservarse y tomando las diversas frutas para lavarlas. Mientras las cortaba en trozos para hacer una ensalada escuchó brevemente la conversación de los menores, ellos habían quedado sentados en el sofá, Danielle enseguida tomando en sus brazos de nuevo su estrella de peluche. El muchacho preguntó al respecto y la niña dijo que después le enseñaría lo sorprendente que era su habitación, Daniel estaba por indagar pero a parecer el bebé le distrajo pues la niña de inmediato exclamó "quiero sentir las pataditas". Vlad no les podía ver con claridad pero era capaz de imaginar lo que ocurría, entristeciéndose por no poder formar parte de ese momento. Bajar la mirada a las frutas no ayudó a su lamente, ese era uno de los antojos de Daniel pero él no lo sabría de no ser por Danielle, era triste para él que se estuviera perdiendo tantas cosas del embarazo. Recordaba la gran emoción que sintió al saber que sería padre de nuevo y extrañaba sentir esa juguetona chispa que era el núcleo de su hijo.

Suprimió sus tristes pensamientos para poder terminar de preparar la ensalada de frutas, también se tomó un tiempo para preparar un par de sándwiches por si alguno de ellos tenía hambre antes de que pueda preparar la cena. Unos minutos después hubo acomodado todo en un par de platos y tomándolos, se dirigió hacia donde estaban los menores. Ellos continuaban cuchicheando, la niña tenía la mano sobre el vientre de Daniel, quien al verle llegar se removió haciendo una seña para que Danielle dejara en paz a su hermanito, diciendo estar hambriento. A pesar de que había cierta tensión en el ambiente, fue fácilmente ignorado dado que cada halfa tomó algún bocadillo, el muchacho devorando todas las ciruelas antes de tomar un sándwich y darle grandes mordidas.

"No tiene tomate." Daniel observó después de un momento, abriendo su sándwich para examinarlo con el ceño fruncido. Vlad estaba a punto de asegurarle que no le había puesto nada tomate, pues recordaba no eran de su agrado, pero el menor le sorprendió con sus siguientes palabras. "¿Por qué? ¿Acaso no tienes tomates aquí? Quiero tomate."

"Sí, tengo unos… pero…" El hombre notó que el chico estaba por hacer otro reclamo así que enseguida se defendió. "¿Me pides tomate? Pero a ti no te gusta el tomate. La última vez que te di un sándwich con tomate enviaste un tornado contra mí. Literalmente."

"¿De qué hablas, Plasmius?" El joven halfa trató de fingir demencia, pero Vlad podía ver en los ojos verdes de Daniel rastros de diversión que delataba sabía perfectamente a qué se refería. Danielle por su cuenta, les miraba a ambos con confusión. El halfa mayor estaba por hablar pero no el chico no le dejó. "No importa, te digo que quiero tomate ahora."

La frase del muchacho fue autoritaria y Vlad sintió su boca abrirse en sorpresa mezclada con confusión; no entendía a qué se debía el cambio pero dado que Daniel se veía muy enojado al respecto no se detuvo a investigarlo, se levantó y se dirigió a la cocina en busca del único tomate que tenía en su caja de provisiones. Mientras lo cortaba en rodajas, su agudo oído captó parte de la conversación de los otros halfas, la risueña frase de Danielle de "al bebé le gusta algo que a ti no" seguida del siseo de Daniel para callarla. Vlad reprimió la risa pero cuando se acercó con el pedido del otro halfa, este le fulminó con la mirada en señal de que sabía él había escuchado la conversación, retándole a hacer un comentario. El hombre fue lo suficientemente sensato para guardar silencio, incluso cuando de pronto el muchacho se devoraba las rajas de tomate solas. Afortunadamente la próxima en hablar fue Danielle, quien ya no se veía interesada en comer.

"Danny, ¿Por qué no vamos a dar un paseo por el lago?" Preguntó la niña con emoción en su voz. "Mi padre dijo que podría nadar… vamos, sería muy divertido."

"¿Ir al lago?" Daniel parpadeó impactado por el pedido de la menor y después si se fijó en Vlad, sus ojos extrañamente no reflejando hostilidad sino solo pura preocupación "¿Es seguro?"

"Lo es," el mayor respondió al instante, "conozco muy bien el lago, algunas zonas son buenas para nadar otras para pescar. Podríamos…"

"Vayan ustedes." El muchacho interrumpió el intento de explicación de Vlad. "Estoy cansado, creo que dormiré una siesta… pero ustedes pueden ir y divertirse."

"¡Lo haremos!" Danielle dijo dando un salto al ponerse pie, la gran emoción que ella tenía por ir a chapotear se le estaba contagiando a Vlad, aun cuando él nunca había entrado al agua con fines de diversión. Miró a Daniel una vez más para confirmar que el muchacho no tuviera problemas con que estuviera a solas con su hija y en respuesta recibió un gesto despreocupado con la mano, mientras el chico tomaba los últimos trozos de fruta que quedaban dejando el plato vacío. La niña se puso muy feliz, agradeciendo por el permiso concedido y antes que alguien pueda decir algo más, sus pasos apresurados se dirigieron a la salida mientras llamaba por su padre.

"Me encargaré de los platos." Vlad alcanzó decirle, ella rodó los ojos en respuesta adelantándose, desapareció por la puerta. El hombre estuvo inmóvil por un momento, francamente impactado por la situación. Era la segunda vez que Daniel simplemente le deja llevarse a la niña sin oponerse para nada, siendo que el muchacho insistía tanto en que no le permitiría verla después de… oh, es por eso mismo, Vlad pensó con dolor ante su realización de que esto no era más que Daniel dejándole tener unos últimos momentos de convivencia con ella.

"Apresúrate y ve con ella, antes que se impaciente." El murmullo de Daniel le sacó de sus pensamientos, asintiendo mientras tomaba los platos sucios con intenciones de llevarlos a la cocina. Notó que el chico trataba de acomodarse en el sofá de nuevo, seguramente para volver a dormir y no resistió hacer un comentario.

"Estarías más cómodo en una cama, ¿Puedes subir tu solo?" El halfa mayor hizo una seña hacia el pasillo donde estaban las escaleras a las habitaciones, el Daniel comprendió bien pero no se tomó bien su preocupación, incluso pareció ofenderse.

"Puedo flotar solo, Plasmius." Gruñó el menor, muy irritado. "Estoy embarazado, no moribundo."

"Lo digo porque desperdiciaste mucha energía antes…" Le recordó, a lo que el joven solo hizo un gesto fastidio. Era claro que Daniel estaba determinado a ignorarle. Vlad pensó que lo mejor sería no seguir molestándole así que evitó su guardó sus comentarios y se dirigió a cocina para encargarse de los platos, así poder alcanzar a su hija en el lago.

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Fue un gran alivio para Danny que el halfa mayor no insistiera en el tema y desapareciera por la cocina. Por mucho que se negaba a darle la razón, era consciente de que desperdició energía valiosa momentos antes. Sin duda por eso fue que terminó dormitando en el sofá y también era por eso que estuvo tan hambriento, la poca energía que su núcleo conseguía absorber y procesar del ambiente no era suficiente para mantenerle a él junto a su inquieto bebé. Agradeció que Vlad haya preparado bocadillos sin que tuviera que pedírselo, Danny terminó comiendo más de dos tercios de lo que el mayor colocó en la mesa.

Soltó un suspiro cuando estuvo casi solo, aun podía sentir la presencia de Vlad cerca, moviéndose en la cocina y el sonido del agua mientras lavaba los platos. Hizo todo lo posible por ignorarle, lo último que quería era volver a estallar y discutir con el mayor cuando Danielle aun rondaba por allí. Danny aun sentía mucha culpa por el malestar que percibió en su hija tras presenciar una de sus discusiones con Vlad, si bien ella no debió espiarles, ellos debieron ser más maduros y no armar una escena cerca de la niña. Fue esa culpa lo que le impidió negarse cuando Danielle le pidió permiso para acompañar a Vlad en busca de provisiones, o al menos trató de convencerse de ello. Pero después, respecto al lago… Danny de nuevo no encontró razón para objetar, sus instintos dominando su razón al hacerle sentir que su hija estaría perfectamente a salvo estando en la guarida de sus padres, más aún en compañía de uno de ellos…

Se sobresaltó cortando ese último pensamiento, impactado de lo que ello significaba, negó con la cabeza reacio a aceptarlo. Gruñó enojado preguntándose qué ocurría con él. Sin duda estar en la isla estaba afectándole demasiado. Tuvo que respirar profundo para calmarse, acariciando al pequeño en su interior quien pareció alterarse en respuesta al estrés que él sentía. Dado que había acabado su comida, se levantó con intenciones de buscar un lugar mucho más cómodo que el sofá para recostarse, no quería aceptarlo pero Vlad estaba en lo cierto al decir que estaría mejor en una cama. Danny se sentía agotado física y emocionalmente tras los eventos del día.

A esas alturas de su embarazo caminar era muy tequioso aun en su forma fantasma, por lo que Danny se movió flotando hacia el pasillo donde sabía que estaban las habitaciones. Pese a que le dijo a Vlad que no tendría problemas para subir, el cansancio hizo sus movimientos tambaleantes hasta que se vio obligado a apoyarse en la pared más cercana, inmediatamente soltando un respingo de sorpresa por lo que sus sentidos registraron. Era lo mismo que había estado teniendo en su percepción desde que llegó a la isla pero completamente amplificado. Su naturaleza curiosa le hizo cerrar los ojos y pasó su palpa por la pared ignorando lo que su tacto le decía, centrándose solo en sus sentidos fantasmas. Esa era su conexión con el lugar, con su guarida.

Danny sabía que las cosas de la Zona fantasma no era más que ectoplasma en sus diversas formas y sin duda eso era lo que le hacía poder conectarse con su entorno. Si se concentraba lo suficiente, era capaz de percibir detrás de su mente cada parte de esa enorme isla, como si un mapa mental se creara en él. Los detalles variaban, algunos más claros y otros borrosos. Rió al entender que estaban basados en sus recuerdos, así que no podía tener detalles de las zonas de la isla que no había explorado. Era algo maravilloso e increíble, como la mayoría de las cosas que venían con sus poderes.

Por mucho que le irritó al principio darse cuenta de que la isla era su guarida, ahora que analizaba las sensaciones con más calma, no pudo luchar contra la sonrisa que se dibujó en sus labios. Era algo tan agradable que invadía su núcleo al reconocer su guarida, su hogar, su nido… donde él y su familia podrían estar seguros, protegidos, completamente a salvo. Danny no recordaba sentir eso en meses. En algún tiempo, relacionó su habitación en Fentonworks como su guarida, algo que desapareció sin que se diera cuenta, siendo obvio cuando dejó de proteger Amity Park con tanta pasión. Recordaba que en su mente comenzó a considerar esta isla como su casa, pero creyó que tras lo ocurrido con Vlad eso cambiaría. No esperaba que se volviera aún más intenso, que incluso estuviera conectado con el lugar. Sin embargo, su sonrisa se esfumó cuando recordó que no era el único dueño del lugar, Vlad también lo era. Ilusamente se preguntó de nuevo qué significaba, aun negándose a creer que era porque ellos seguían siendo pareja, tal y como Kryogen insistía.

"¡Daniel!" El mencionado literalmente dio un brinco cuando escuchó la voz de Vlad junto a él, haciéndole despertar de su trance. El halfa mayor le veía con total preocupación, comentando algo de que le había intentado llamar un par de veces y no respondió. Danny hizo todo lo posible por ocultar lo impactado que estaba de que estuvo tan perdido en experimentar esa nueva conexión con la isla que no supo cuánto tiempo estuvo allí flotando mientras acariciaba la pared.

"Estoy bien." Alcanzó a murmurar, al fin quitando su mano de donde estuvo. Notó que Vlad estaba por tocarle para darle su ayuda para moverse y Danny siendo terco le rechazó, esquivando su toque al continuar su camino hacia arriba.

"¿Está seguro? ¿Qué fue eso? Te estuve llamando." Vlad insistió siguiéndole, alerta, como si esperaba que en cualquier momento cayera desmayado. "¿El bebé está bien? ¿Necesitas energía?"

"Ambos estamos bien." Dijo cortando la lluvia de preguntas del mayor. "Mis reservas aguantarán hasta que Danielle esté dormida, ve a jugar con ella, yo dormiré un rato."

Admitía que estaba manipulando a Vlad para que le dejara solo, pues sabía no rechazaría la invitación de pasar tiempo con su hija y por la forma en que los ojos rojos del otros se desviaron, no fue tan sutil como creía. Se decidió a ignorar eso y continuó su camino, pero frunció el ceño cuando notó que instintivamente se estaba dirigiendo a donde sabía estaba la habitación principal. La misma que, en lo que parecía un tiempo muy lejano, compartió con Vlad. El orgullo hizo a Danny querer cambiar de dirección y tomar otra habitación, siendo la que estaba junto a la principal su opción más cercana. Sus ojos abriéndose con impacto cuando el otro halfa capturó su muñeca antes de que siquiera tocara el pomo de la puerta.

"No allí." Vlad usó un tono que era casi cercano a la advertencia, su mirada cambiando de la lastimosa que había tenido desde que Danielle huyó al lago, a una tétricamente seria. Eso no le gustó para nada al joven, por lo que tiró de su muñeca tratando de liberarse del firme agarre del otro comenzando a sentir furia. El hombre pareció darse cuenta ello y soltó de inmediato la mano del menor, cuando volvió a hablar lo hizo en un tono más suave. "Disculpa… es solo que te recomiendo uses la principal… o cualquier otra, pero no ésta, por favor."

"¿Se supone esta es mi guarida también, no?" Bufó Danny, cansado del comportamiento de Vlad quien solo atinó a asentir en silencio como respuesta. "Entonces, puedo entrar donde me plazca… tú no vas a impedirme escoger donde quiero dormir."

"Pero Daniel…"

Vagamente escuchó el intento del hombre de tratar de poner alguna excusa para detenerle pero fue tarde, Danny ya estaba abriendo la puerta y dado que estaba inusualmente oscuro, golpeó la pared atinándole al interruptor de la luz. Cuando la habitación se iluminó, el joven halfa quedó completamente boquiabierto por lo que le recibió. Estaba tan impactado que incluso sus pies tocaron el suelo, retrocediendo un par de pasos, chocando con el mayor quien le sostuvo por reflejo, evitando que la impresión le hiciera caer. Danny sintió sus ojos verdes humedecerse y aún en contra de su voluntad las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas mientras daba pasos temblorosos hacia dentro de la habitación.

"¡¿Qué significa esto, Plasmius?!"

Prácticamente gritó Danny, sus manos extendiéndose para señalar la habitación. Se fijó en las paredes pintadas de un color verde suave combinado con crema y detalles en un lindo tono de naranja. Los muebles seguían el mismo patrón de colores, había estantes, una silla y varias cajas aún por abrir; pero Danny ignoró todo eso, su atención quedó completamente sobre la inesperada cuna en el centro de la habitación. Era algo fuera de lo que se había permitido imaginar, era bonita y tierna, de colores pacíficos y con dibujos caricaturescos de animales cachorros, el leoncito del frente resaltando de los demás. Sus pasos le llevaron hasta estar junto a la cuna, sus manos recorrieron el barandal y el colchón que aunque todavía no tenía mantas pero sí había un par de almohadas decorándolo.

"No quería que lo descubrieras." Escuchó a Vlad decir detrás de él.

"No te entiendo." Dijo Danny con voz afligida, girando para encarar al mayor. "¿Porqué…?"

"Es lo que ves." Respondió el hombre con simplicidad, algo que hizo a Danny irritare. Vlad desvió la mirada y explicó. "Después de que supe de tu embarazo… inicié muchos proyectos: la barrera que ya viste, junto con un escudo que solo nos dejaría entrar a nosotros, mover mi laboratorio, remodelar y reorganizar la cabaña… pero este era uno de los más especiales, junto con la habitación que hice para Danielle…"

"¿Para Dani?" El chico interrumpió con voz entrecortada, recordando que su hija había mencionado algo de que debía enseñarle la habitación que su padre hizo para ella, recordó el peluche en forma de estrella que Danielle cargaba y se preguntó si Vlad hizo algo similar pera dedicado a su otra hija.

"Le puse temática del espacio, como sé que le gusta." Vlad comentó y dado que Danny estaba demasiado impactado como para hablar el mayor continuó. "Ella ya me había hablado antes de cómo le gustaría que sea así que traté de cumplir sus…"

"¡Espera!" Danny le cortó con brusquedad. "¿Por qué Vlad? ¿Por qué preparar una habitación para ella si pensabas destruirla?"

"Es algo complicado." El hombre vaciló y eso hizo a Danny enfurecer aún más si es que era posible.

"¡¿Complicado?!" Danny siseó apretando los puños, sus ojos brillando azules. "Solo respóndeme, ¿Era parte de tu mentira? ¿Lo hacías para convencerme de que estabas interesado en ella? ¿Hiciste todo esto para fingir ser un buen padre mientras encontrabas el momento para asesinar a Dani?"

"No… no es… eso" Vlad tartamudeó, algo muy raro en él pero que Danny no prestó atención, enfrascado en repetir sus preguntas con exigencia sin notar que su cuerpo de nuevo liberaba energía amenazante enfriando el ambiente. El mayor tratando de llamar su atención para detener el desperdicio de energía pero su esfuerzo era en vano.

"¿Qué pasaba por tu mente, Plasmius? ¿Cuál era tu gran plan?" Escupió con dolor y rencor, su tono de voz descontrolado.

"Bien, te diré la verdad." El halfa mayor cortó la lluvia de reclamos, debiendo levantar la voz para que el otro le escuchara en medio de sus gritos, cuando le tuvo en silencio por la sorpresa habló de nuevo. "Preparé una habitación para Danielle en la casa, porque una parte de mi quería que ella estuviera aquí junto a nosotros… porque siempre supe que no iba a poder dañarla de verdad."

"¿Qué?" Danny frunció el ceño sin entender del todo.

"Una parte de mi lo supo siempre." Vlad explicó más calmado pero con tono apagado. "Estaba avergonzado del extremo al que llegue cuando la creé… incluso los clones no sonaban tan descabellados comparado con eso… creí que podría borrarlo, para que tú nunca supieras lo que hice. Pero en el fondo siempre supe que no podría dañarle. Ella es mi hija y es tuya también… aun cuando tenía el arma en mis manos, sabía que no podría hacerlo y al final así fue… Mi puntería es precisa, eso lo sabes, de haber querido realmente sí hubiera dado en el blanco…" La voz del hombre tembló. "No sabes cómo me arrepiento de ello y lo tonto que me siento… pero ahora me doy cuenta que necesitaba eso, para redescubrir lo importante que ella es para mí."

"¿Crees que voy a creerte esa ridiculez?" Negó con la cabeza, sin importar que Vlad no lo haya logrado al final, la intención estuvo allí y puso a Danielle en grave peligro. Ese tema lo habían discutido demasiado como para volver a tocarlo, así que con voz firme agregó. "No intentes defenderte ahora."

"…como quieras." Vlad murmuró por bajo y el silencio reinó entre ellos por un largo rato. Danny recuperándose de su repentino ataque de furia y el mayor evitaba su mirada pero la resignación se sentía en incluso en su presencia, el muchacho no estaba seguro cómo interpretar eso. Giró para darle la espalda al hombre, sus ojos verdes fijándose de nuevo en la cuna… como todo en la casa, se notaba que nadie había estado trabajando en ello por meses.

"Esto… ¿estaba aquí el día que… tu y yo…?" El halfa menor sintió su garganta se cerraba.

"Lo estaba." Vlad le cortó, evitando que Danny mencionara su separación, una parte del menor estaba agradecido por ello.

"¿Por qué no querías que lo viera?" Preguntó el muchacho genuinamente curioso, Vlad había estado muy determinado en evitar que Danny abriera esa puerta, su agarre fue incluso violento al tratar de detenerle.

"Iba a ser una sorpresa." El mayor respondió, su postura también un poco más relajada ahora que ya no hablaban de Danielle. "Creí que sería una linda sorpresa para ti, hacer todo el cuarto del bebé y enseñártelo cuando esté cerca el nacimiento… pero luego de lo que pasó entre nosotros ya no volví a la cabaña, no pude terminarlo. Además… sospechaba que te enfadaría."

El muchacho cerrando los ojos con fuerza, sintiéndose confundido. Además de su furia aún viva por el tema de Danielle, debía admitir que una parte suya se emocionó al ver tantas cosas dedicadas a su bebito, pero también le dolió mucho. El gesto le recordaba al atento hombre del que se enamoró, que estuvo tan emocionado de saber que sería padre, su amorosa pareja, el hombre en quien confiaba y que le amaba, con quien soñó tener una vida feliz, criando a sus hijos. Podía verle en cada detalle, su dedicación y atención, su amor… Danny sollozó dándose cuenta de lo mucho que extrañaba a ese hombre e inmediatamente sintiéndose un tonto por extrañar a alguien que quizá nunca existió. Todo lo que vivió con él fue mentira y ya no podría ver a Vlad de nuevo de esa forma.

"Es demasiado para procesar." Danny pronunció con dificultad, controlando sus sollozos, poniendo una mano en su agitado núcleo y otra sobre su hijo. "Ya no sé qué pensar… sobre esto, sobre ti…"

"No me importa lo que creas sobre mí, Daniel." El hombre habló con voz baja, muy cerca de él, pues en algún momento de la discusión se habían acercado. "Puedes pensar lo que quieras de mi… pero el amor que siento por mi hijo, eso nunca fue una mentira. Creía que al menos, sabías eso…"

Desvió la mirada sin saber qué decir, descubrir de lo que Vlad era capaz de hacer a su hija le hizo cuestionarse todo. Incluso pensó que su bebé podría estar en peligro con Vlad, pero el halfa mayor no había hecho más que cuidar de él desde que se enteró del embarazo. Danny no estaba seguro de nada y eso le angustiaba mucho pues la llegada del bebé se acercaba, no se sentía preparado en ningún sentido. Miró de nuevo a su alrededor, se preguntó si Vlad había comprado también algo de ropa para llenar los closets, o si compró pañales. Era otro asunto en el que estaba muy mal preparado, pues además de un par de biberones no había comprado nada para su pequeño. De hecho no tenía idea de qué tanto necesitaría, quizá debía preguntarle a Maddie, su madre sería la única persona que podría guiarle en ello… aunque su bebé sería mitad fantasma y sin duda tendría necesidades extras.

"Yo aún no compro nada para él." Murmuró más para sí mismo que para el otro halfa.

"Esta es tu guarida también." Habló el hombre después de lo que había parecido un eterno silencio, "todo lo que hay aquí es tuyo y es de nuestros hijos."

"¿Y eso qué? No es como si pueda solo cargar las cosas y llevarlas." Rodó los ojos, fingiendo no saber a qué se refería el mayor. Sin embargo, no podía negar que una parte suya estaba triste porque no se quedaría en esa maravillosa cabaña. Ese lugar tenía todo para sus hijos, con un bosque tenebroso bordeándola para protegerla, con capacidad para proveerles de alimento y refugio seguro. Si tan solo…

"O podrías quedarte…" El mayor dijo y los ojos de Danny se abrieron con incredulidad porque Vlad se haya atrevido a sugerirlo.

"No, ni lo digas." Gruñó con seriedad, "esta será mi guarida pero no puedo quedarme aquí."

"¿Por qué no?" Vlad preguntó casi de inmediato. "Además, sabes que cuando el bebé nazca, necesitará…"

"Lo sé, Plasmius." Danny le interrumpió antes de que le recordara una de las cosas que más le tenían inquieto sobre la llegada del bebé. Kryogen le había comentado sobre la necesidad del pequeño halfa por el ambiente de la Zona fantasma, pero él trataba haber lo posible por no pensar en ello ni en las consecuencias y complicaciones que eso tenía. Negó con la cabeza, "encontraré otro lugar."

"Daniel, este lugar…" Fue muy notorio cómo la voz del mayor se le atoró en la garganta, "lo he preparado para que sea seguro y cómodo. Si no quieres quedarte aquí por mí, yo podría irme y dejarte la guarida, lo hice para ti después de todo."

Danny le miró un momento con total incredulidad por lo que Vlad había dicho, por mucho que resentía al mayor por todo lo que había hecho, sabía muy bien lo importante que esa isla era para él. Fue su refugio tras huir del espacio y el trabajo que le había puesto era simplemente invaluable, además era el único hogar que tenía. Danny no le quitaría eso al hombre, por muy malvado que sea, así que negó con la cabeza.

"He dicho que no," declaró con tono autoritario. "No quiero quedarme aquí. No sé cómo ocurrió en primer lugar que de pronto estamos compartiendo la propiedad…"

"Creo saber cómo…" El hombre confesó y eso capturó la atención de Danny, al tener los ojos verdes sobre él, Vlad explicó. "¿Recuerdas la vez con el rey fantasma? ¿Recuerdas cuando te expliqué que la espada de su caballero era una señal? Era también una forma de marcar el territorio en nombre del rey, así fue como Amity terminó en su dominio…"

"¿Eso qué tiene que ver?" El menor preguntó impaciente, estaba agotado y quería que Vlad fuera al punto.

"Esa es la forma en que muchos fantasmas reclaman un territorio." Siguió el mayor, "colocando algún ítem de su pertenencia, en el centro de la tierra en cuestión. Te aseguro Daniel, que no hice esto a conciencia. De hecho no lo recordaba, cuando la propiedad se volvió compartida no pensé directamente que fuera por ello sino hasta mucho analizarlo…"

"¿Qué hiciste?" Exigió saber Danny comenzando a sentirse nervioso al respecto.

"Las gemas." Vlad dijo con una expresión triste. "No tuve el valor para destruirlas, así que las tiré en el fondo del lago…"

"En el centro de la isla." Completó el menor, sintiendo un pequeño escalofrío cuando Vlad asintió, haciendo todo lo posible por mantenerse serio siguió hablando. "Fue como una señal de que ambos reclamábamos esta tierra. Entonces, es muy sencillo… sácalas y destrúyelas. Quizá así, también dejaremos de ser pareja."

Debía admitir que fue un muy cínico con su última frase, pero Danny estaba ya había pasado por todo tipo de emociones en esos pocos minutos que estuvieron hablando. El enojo siendo más fácil de lidiar que todo las confusas emociones que burbujeaban en su interior; y ver a Vlad con su mirada roja herida por sus frases le traía cierta satisfacción, le hacía sentir que no era el único que sufría. No hizo caso a lo que sea que el mayor trató de decirle en su defensa, y dando un último vistazo a la hermosa habitación para bebé, dio unos pasos para dirigirse a la salida. Su cabeza punzaba, como si tantas emociones y estrés estuvieran afectándole incluso físicamente. Eso se combinaba con el agotamiento que tenía desde antes y recordó que en algún momento de la discusión liberó energía, así que debía quedarle muy poca. Sintió que se tambaleaba demasiado, tocándose la sien cuando tuvo un pequeño mareo y se sobresaltó cuando sintió fuertes brazos sostenerle mientras la deliciosa energía cálida invadió su ser.

"Daniel… creo que…" Vlad trató de hablar pero Danny se lo impidió al negar con la cabeza.

"No hables más… por favor." Pidió con la voz débil. "No tiene caso, no hay solución… y francamente, solo quiero dormir."

"Eres demasiado terco." Escuchó al mayor decirle pero no encontró las fuerzas para replicar, sintió la piernas le fallaban y sus ojos se entrecerraron mientras su núcleo pulsaba fuerte en busca de absorber todo lo que pueda de esa energía tan familiar. Pese a lo difícil que era para su orgullo, no opuso resistencia cuando sintió a Vlad levantándole en sus brazos con delicadeza, saliendo de la habitación del bebé para ir a la principal dejándole en la cama.

"Ve con Danielle." Murmuró después de unos minutos, su energía recuperándose rápido aunque no suficiente. El hombre frunció el ceño a punto de contradecirle, Danny suspiró. "Mis reservas están aceptables… solo estoy cansado, aguantaré hasta la noche. Si no vas ella va a asustarse y ya nos tardamos mucho…"

"De acuerdo, pero estaré pendiente de tus reservas." Vlad dijo en un tono de advertencia que le saco al menor un bufido mientras rodaba los ojos. Aunque en realidad no le enfadaba que el hombre estuviera pendiente de sus reservas, era importante para su pequeño hijo que no se quedara con tan poca energía. "Trata de dormir y no hagas nada para desperdiciar más energía."

Gruñó su asentimiento y el mayor le miró una vez más con intensos ojos rojos, analizando qué tan fuerte se sentía su presencia, debió encontrarse satisfecho con lo que encontró pues después soltó la mano que Danny no se había dado cuenta tenía unida a la suya y se dirigió a la puerta, perdiéndose por el pasillo. El joven halfa se reacomodó en la cama, siendo cuidadoso en sus movimientos al notar que el niño en su vientre estaba quietecito, durmiendo quizá. Sus ojos vagaron un poco por la habitación, su núcleo dando un pequeño salto con los recuerdos que le invadieron. No era solo el lugar donde se entregó a su pareja por primera vez, también fue donde lloró y decidió devolverle la gema al otro halfa. Ahora que estaba a solas, sintió que podía pensar mejor, analizar la nueva información que recibió, respecto a las gemas, respecto a la guarida que ahora compartía, a Vlad preparando un hermoso nido para la familia.

Apretó las sábanas al pensar en las gemas, dejándole un extraño sabor amargo. Desde que notó que el mayor ya no llevaba la suya siempre se preguntó había hecho con ellas. Una parte suya creyó que las había destruido pero ahora que sabía la verdad, Danny sintió… ¿alivio? Sus mejillas se calentaron con irritación y vergüenza a la vez, había dicho al mayor que quería que las destruyera, que rompiera lo que quedaba del vínculo de pareja, entonces ¿Por qué sentía alivio de saber que las gemas aún existían y que aún estaban a su alcance? Derramó pequeñas lágrimas al reconocer que una parte suya aun valoraba mucho esas gemas y lo que representaban; su vínculo con su pareja, con el padre del pequeño halfa que crecía en su interior. Su razón le decía que Vlad ya no era el hombre del que se enamoró, pero eso no cambiaba que el hombre era su pareja, ni lo que Danny todavía sentía por él. Negó fuertemente con la cabeza ahuyentando esos pensamientos, o no podría conciliar el sueño. Se acurrucó de costado en la espaciosa cama y cubriéndose con las sabanas como un capullo protector, cerró los ojos para tratar de descansar antes que deba volver a enfrentar a su pareja para absorber más energía.

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Vlad ya sospechaba que las cosas terminarían complicándose de alguna forma por hacer esa parada en la isla, pero no esperaba que fuera tan rápido. Aunque podía entender la frustración de Daniel, el muchacho logró herirle en lo más profundo al pedir de forma repetitiva que rompiera su vínculo de pareja de una vez por todas. Tampoco tenía esperanza de que las cosas entre ellos funcionaran, solo quería que estuvieran en paz por el bien de sus dos hijos. Estuvo asustado cuando Daniel descubrió la habitación que inició a preparar para el nuevo bebé, temió que el hala menor lo tomara de mala manera. Además que se sintió decepcionado. Esa no era la forma que imaginó enseñarle el cuarto al otro halfa. Era una sorpresa especial que en su mente utópica iba a ocurrir con ellos celebrando por su próxima paternidad, no con Daniel reclamándole por sus acciones, echándole en cara su error.

La discusión que tuvieron debió ser muy intensa para Daniel, tanto que sus energías bajas hicieron que estuviera a punto de desmayarse y Vlad no tuvo más remedio que cargarle hasta la cama. Fue algo de esperarse que el muchacho no quiera estar cerca de él en esos momentos, incluso si era para absorber la energía que necesitaba, había sido muchas emociones en muy poco tiempo. Así que ya no insistió más y le dejó en paz, sonriendo para sus adentros cuando le dijo que fuera con Danielle. Podría significar nada, pero era como si el joven confiara en que cuidaría de la niña… eso era mucho más de lo que esperaba obtener.

Para cuando Vlad llegó al lago, encontró a Danielle sentada en la orilla del pequeño muelle del lago con sus pies colgando y rozando el agua de forma juguetona. En un principio le extrañó ver que estaba en su forma humana, pero al acercarse para a ella, entendió su razón y una gran sonrisa se dibujó en labios. La niña debía sentirse en tan segura como para dejar su núcleo dormir y descansar un rato, bajando la guardia por completo. Eso le hizo realmente feliz y sin dudarlo dejó que su propio anillo apareciera, dejándole en su forma Masters. Ella sonrió al verle y traviesamente movió sus pies un poco para salpicar agua mientras el hombre se sentaba a su lado, logrando mojarle consideradamente pero eso no le molestó para nada al mayor, incluso compartió su risa a carcajadas imitándola para salpicarla a ella también. Era una diversión sin sentido que se sentía muy bien, Vlad disfrutó mucho de ese momento hasta que ambos estuvieron empapados y cansados de ese mini juego.

"¿Cómo está Danny?" Preguntó la niña, sorprendiendo a Vlad. Consideró que quizá Danielle de nuevo había escuchado su discusión de nuevo, su hija debió deducir lo que pensaba pues enseguida agregó: "¡No, no les espié! Es solo que… incluso desde aquí pude sentir su presencia alterarse y después… puf, casi se esfumó. Iba a ir pero sabía que tú estabas con él."

"Discutimos un poco y después solo necesitaba un poco de energía." Vlad comentó a su hija, quien asintió notoriamente aliviada. Murmurando por lo bajo de nuevo tenía la mirada de cachorro golpeado, algo que el mayor prefirió ignorar. Soltó un suspiro antes de continuar. "Es muy difícil tener una conversación con Daniel sin terminar en discusión… no confía mucho en mí."

"Pero debes estar de acuerdo que es un gran progreso que me haya dejado venir contigo al lago." Danielle hizo la misma observación que él hizo antes y eso le sacó una sonrisa a Vlad. "Yo creo que sin importar que tanto discutan ahora, él está comenzando a ceder ¿no crees?"

"Por supuesto, es una gran victoria." Reconoció el mayor, acariciando la cabeza a su hija de forma cariñosa.

Ella quedó complacida al ver a Vlad con el humor mejorado y dio por cerrado el tema, informando que deseaba nadar. Vlad le escuchó con atención a Danielle decirle que mientras esperaba recorrió parte de la orilla, mencionando emocionada que incluso había descubierto que había peces fantasmas. Vlad explicó vagamente sobre cómo había comprado los primeros ejemplares en sitios de pesca de la Zona fantasma para poder poblar el lago. Él era el responsable de la mayoría de las cosas que estaban allí, ya sea comparados o creados o construidos, ese lugar era solo rocas y un poco de pasto cuando él llegó. Cuando Danielle preguntó si podría aprender crear cosas, Vlad solo pudo asentir, aunque no estaba seguro de qué tanto cambio podría hacer alguien que no tenía propiedad sobre la guarida.

Pronto ambos saltaron al agua entre risas. Vlad no se había dado la oportunidad de disfrutar de las pacíficas aguas de ese lago, así que fue una experiencia impresionante para él. Danielle no tardó mucho en inventar pequeños juegos para ellos dos, aventurándose cada vez más en el interior del lago, persiguiendo algunos peces e incluso capturando uno. Hizo una mueca cuando el mayor le pidió que lo liberara, pues aún era muy pequeño. Vlad no pudo resistir hablar un poco sobre el aspecto científico del ecosistema que poco a poco se formaba en la isla y estuvo un sorprendido de que la niña escuchara con atención, incluso haciendo preguntas, aprendiendo la nueva información como una esponja. El hombre realmente olvidó por completo sus preocupaciones y angustias, perdido en la felicidad que le daba convivir con la menor.

Estuvieron jugando hasta que Danielle anunció estar hambrienta de nuevo, algo que no le extrañó a Vlad. En parte por la energía que gastaron nadando, y también porque la niña recién tenía un núcleo completamente funcional, ahora que no tenía que estar gastando esfuerzo en mantenerse estable no sería raro que ella comenzara a crecer. Vlad sonrió al decirle que prepararía algo delicioso para la cena y tras ello salieron de agua, ya con el cielo verdoso de la zona fantasma comenzando a hacerse de un tono más oscuro de verde, símbolo de que la noche estaba cayendo. Ambos usaron su intangibilidad para quedar completamente secos, comenzando su camino de regreso a la cabaña pero de pronto un aire frío comenzó a sentirse, haciendo a su hija temblar ligeramente.

"Vaya, no estaba así de frío antes." Observó Danielle, el hombre se sorprendió un poco de verla tan sensible al frío considerando que la niña heredó el núcleo frío de su otro padre. Quizá aún faltaba mucho para que ella al fin sea capaz de expresar esos poderes. Notó a su hija temblar aún más cuando el frío de pronto se hizo mucho más significativo, así que Vlad no dudó en activar su transformación, pasando un brazo por sus hombros para pegarla a su cuerpo, cubriéndola con su capa y permitiendo que cuerpo liberara calor.

"El clima de la isla ha estado muy inestable los últimos meses." Informó mientras continuaban su camino hacia la cabaña, escuchó el sonido de interrogación de su hija, llena de curiosidad y Vlad le explicó. "Cuando tomé reclamo sobre esta isla para hacerla mi guarida, poco a poco su clima se adaptó a mi hasta que quedó similar al que había en Wisconsin, pues ese era mi antiguo hogar… quizá un poco más cálido por mi tipo de núcleo."

"¿Pero?" La niña le animó a continuar después de que él había quedado en silencio un rato pensando en cómo continuar.

"Pero repentinamente comenzó a tener descensos de temperatura de forma impredecible." Continuó el mayor. "Bajó tanto la temperatura que mantener las plantas fue un problema muy grande, tuve que pedir ayuda de un experto… aun así no salió muy bien. Afortunadamente a las últimas semanas se ha estabilizado bastante, solo se vuelve así de frío por las noches. Supongo solo era por efecto de la transición."

"Porque Danny es de núcleo frío." Su hija razonó y Vlad asintió. Él también había llegado a la conclusión de que esos cambios en la isla se debieron a que Daniel se volvió el segundo propietario, a pesar de que el muchacho no estaba allí, su núcleo frío influenció mucho la guarida. O podría ser que precisamente era su ausencia por lo que estaba haciendo tantas irregularidades con el clima.

La caminata fue corta, entrando rápido a la comodidad y calidez de la cabaña. Agudizando sus sentidos Vlad podía percibir la presencia de Daniel aún en la habitación principal, estable y con un nivel aceptable de energía. Supuso que tendría tiempo para cocinar algo para su hija. Hizo un guiso caliente y también puso un poco de leche para calentar; todo para ayudar a Danielle a lidiar con el frío que había afuera. Se sentó junto a ella a comer, ambos estando en su forma humana y cuando la chica preguntó si no sería necesario llamar a Daniel para que les acompañe, Vlad aseguró que no lo mejor sería llevarle su cena más tarde, para no interrumpir su descanso. Ella asintió, mostrándose de acuerdo con la idea y apenas iba acabando su comida cuando soltó un gran bostezo.

El mayor acompañó a la niña hasta su habitación, sintiéndose muy feliz de que Danielle estuviera satisfecha con lo que preparó para ella. Ahora que ya la noche caía la lámpara de galaxias se veía mucho más impresionante. Con ternura arropó a su hija para dejarla descansar y le dio un beso de buenas noches antes de salir. Suspiró al cerrar la puerta, no estaba seguro de qué pasaría al día siguiente cuando sea hora de ir a FentonWorks, por muy permisivo que Daniel se estuvo comportando ese día, seguía enojado, sin perdonar y por lo tanto podía imaginar que el trato de estar lejos de sus hijos seguía en pie. Mientras servía un poco de caldo de verduras para el halfa menor, Vlad pensó que esta sería su última oportunidad para tratar de establecer algún tipo de tregua que le dejara ser parte de la vida de sus dos hijos… ese era su único objetivo ahora y estaba dispuesto a todo por ello, incluso suplicaría de rodillas si era necesario.

Con una bandeja en mano se dirigió a la habitación principal, tocando suavemente y llamando el nombre del menor, al no recibir respuesta se preocupó e ingresó al cuarto. Daniel estaba apoyado contra el ventanal que dejaba una vista al lago y el mayor se sintió un poco decepcionado al suponer que todo ese tiempo fue vigilado, que el otro halfa no confiaba en él para estar con Danielle sin vigilancia. Respiró profundo y en silencio dejó la bandeja que llevaba sobre la mesita junto a la cama. Un rápido flash le hizo recordar que hacía varios meses también le llevó comida a Daniel hasta la cama, solo en ese tiempo, eran una pareja feliz. Sacudió esos pensamientos y se fijó en el halfa menor. Era muy claro que Daniel sabía que él estaba allí, sin embargo el muchacho no volteó a verle sino que mantuvo su rostro dirigido al paisaje. Entonces, Vlad notó que sus hombros temblaban, como si estuviera sollozando y con pasos dudosos comenzó a acercarse, frenando cuando el joven habló con voz entrecortada.

"Eres cruel. Mentiroso, manipulador, egoísta, rencoroso. Malvado." Sus palabras fueron como una aguda puñalada en el corazón de Vlad, pero tampoco podía negar ninguna de sus acusaciones, recibiendo sin replicar cada golpe. "Eres de lo peor. Solo piensas en ti mismo y haces daño incluso a quienes dices amar. ¿Cómo esperas que deje a mis hijos cerca de alguien así?"

Sintió su núcleo agitarse, con la pregunta del muchacho. Pensando en cómo podría convencer a Daniel de cambiar de idea, para que le deje formar parte de la vida de sus hijos, pero reconocía que todo lo que el menor acaba de recriminarle era cierto. Él era malvado, era el villano de la historia… y él mismo arruinó su oportunidad de probar que había cambiado. Bajando la mirada, el halfa mayor hizo lo único que le restaba: suplicar.

"Por favor, Daniel…" Dijo con voz suplicante y angustiada, tragando amargamente. "No me separes de Danielle. Ella es todo lo que me queda. La amo… te prometo que no le haré daño. Incluso si debe ser bajo supervisión… te lo suplico."

Un intenso silencio fue lo único que recibió en respuesta, Daniel aún le daba la espalda y el corazón de Vlad pareció quebrarse más de lo que ya estaba. Era como si sus palabras fueran nada para el menor, haciéndole considerar dejarlo todo allí. Pero le prometió a Danielle que no lo haría, que no se rendiría. Así que aunque quería darse la vuelta e irse, permaneció allí esperando por si el otro halfa le diría algo. Y su espera fue recompensada.

"Creo que empiezo a creerte." Daniel declaró con voz apenas audible, era claro que lloraba y eso estaba angustiando más al halfa mayor. "Al verte hoy con ella, actuando como si de verdad te importara, como si la amaras… me es difícil recordar que no debería creer en nada de lo que dices o haces… No hago esto por ti." El muchacho declaró, al fin dando la vuelta para mirar a Vlad, sus mejillas húmedas con lágrimas pero una gran determinación brillaba en sus ojos. "Eres el culpable de tu propia amargura y soledad, pero no puedo prohibirle a Danielle que vea a su padre, ella te ama y está muy ilusionada con reconstruir su relación padre-hija. Lo peor es que incluso el bebé sigue adorándote, poniéndose feliz cada que te siente… No te atrevas a lastimarles, Plasmius."

Vlad estaba paralizado, procesando lo que le acababan de decir y lo que eso implicaba, Daniel le miraba intensamente esperando por su respuesta y el halfa se apresuró a hablar con toda la sinceridad de su corazón. "No lo haré, te prometo que no les lastimaré."

"Más te vale. No tienes idea de hasta dónde puedo llegar cuando se trata de mis seres queridos." Incluso entre sus lágrimas, la advertencia que brilló en los ojos azul hielo de Phantom era tan oscura, tan profunda que el mayor no estuvo seguro si la imaginó.

Daniel tembló, como si sus propias palabras le afectaran de alguna forma y su llanto se intensificó tanto que a Vlad le fue imposible continuar observando a la persona que amaba en tal estado. La combinación de los intensos sentimientos que la buena noticia le daba, más sus instintos fantasmas le impulsaron a actuar para otorgar consuelo al gestante de su cría. A pesar de tener el resonante eco de las discusiones que tuvieron antes, se arriesgó a ser rechazado de nuevo, extendiendo su mano brillante con energía hacia Daniel. La punta de sus dedos rozó la mano del muchacho y se alivió al no recibió protestas, sino que el otro aceptó su energía. Daniel tenía la vista pegada al suelo y su llanto no había disminuido, pero se aferró al toque de Vlad entrecruzando los dedos.

Un muy audible respingo de sorpresa se le escapó al mayor cuando súbitamente el muchacho se abalanzó sobre él. Sin romper la unión de sus manos, Daniel rodeó el torso de Vlad con su brazo libre, hundiendo el rostro en el pecho del mayor en un incómodo abrazo. Su mente tardó varios segundos en reaccionar, totalmente en corto circuito mientras sentía a Daniel llorar contra él, su cuerpo tenía ligeros espasmos que acompañaban a los ahogados sollozos y las lágrimas que humedecían su camisa. De pronto sintió la energía fría llegar a él, dejándole sentir pequeños esbozos de la angustia del menor; sin saber qué debía hacer solo atinó a pasar su brazo por los hombros del otro, sosteniéndole y permitiéndole descargar contra su pecho todas sus emociones.

"¿Por qué, Vlad? ¿Por qué tenías que arruinarlo?" Junto con las preguntas, Daniel le dio un pequeño golpe en el pecho que dolió en el interior de su ser. "Éramos felices, y yo… yo te amaba. De verdad de te amaba… nuestra pequeña familia, la arruinaste. Antes que incluso comenzara, lo arruinaste todo."

"Daniel, lo lamento," respondió sintiendo tanto enojo contra sí mismo que temió le llegara al menor por el vínculo de energía. "Fui un idiota… si hubiera algo que pueda hacer…"

"Sí, eres un idiota. Ya es tarde." Daniel sollozó, apoyando su mejilla contra su pecho. Vlad se tensó, no sabía cómo lidiar con la confusión que le causaba tener al muchacho en sus brazos. No entendía por qué Daniel se aferraba físicamente a él mientras sus palabras le apartaban. Sospechaba que tampoco el menor estaba seguro de ello, así que Vlad pensó que lo mejor sería apartarse, ambos necesitaban aclarar sus emociones. Sin embargo, sus intenciones fueron notadas por el otro, quien afianzó el agarre que tenía sobre su mano y con la otra tocó con suavidad el sitio donde su núcleo pulsaba.

"Daniel. No hagas eso." Vlad advirtió poniéndose un poco a la defensiva, no era que le molestara el toque del muchacho, era sutil y casi tierno pero llevaba consigo recuerdos del amor que alguna vez hubo entre ellos, convirtiéndolo en algo incómodo.

"Lo siento," se disculpó el menor sonando avergonzado, comprendiendo a qué se refería Vlad, alejando su mano del núcleo. "Es solo que… estoy muy sentimental, quizá es… este lugar. No sé, solo necesito… por un momento, necesito sentir… que no estoy solo."

"No lo estás." Respondió sin pensarlo, la unión de sus energías le ayudaba a comprenderle pese a que sus palabras eran vagas. "Aunque ya no estemos juntos o me odies, te apoyaré de la forma que me lo permitas. Incluso si consiguiera… romper nuestra unión de pareja… yo estaré para ti cuando me necesites."

"Haces difícil dejar de amarte." Murmuró el halfa menor, dejando a Vlad boquiabierto. El hombre no podía creer lo que escuchaba y su silencio fue aprovechado por el muchacho quien le miró a los ojos. Esta vez, el mayor estaba demasiado atontado como para poner resistencia cuando le tocaron tímidamente sobre el núcleo. El muchacho habló con voz un poco temblorosa, "Necesito saber, Vlad… ¿Me amaste? ¿Aún me amas?"

"Claro que te amo," declaró de inmediato, francamente extrañado de la pregunta del menor. Incluso un poco ofendido de que le cuestionara eso. "No puedes poner en duda mis sentimientos hacia ti, Daniel… nunca te atrevas a cuestionarlo."

"Oh." Daniel hizo un pequeño ruido, sus ojos desviándose al ventanal junto a ellos, como si estuviera meditando lo que escuchó. Cuando la mirada verde regresó hacia el mayor, estaba tan llena de dudas y temores que Vlad calló sus comentarios esperando que el otro halfa continuara. "¿Me amas lo suficiente como para esperar por mí?"

Los pensamientos de Vlad se arremolinando en su mente, llenos de contradicción. Apenas unas horas antes, cuando Daniel le exigió que rompiera su unión de pareja a toda costa, se veía tan decidido a ello. Por mucho que su corazón saltaba de alegría, feliz de que le hayan otorgado el permiso de estar cerca de sus hijos, completamente extasiado y deseoso de perderse en la esperanza que la pregunta de Daniel le daba… su razón le advertía que debía cuestionarse el motivo de la acciones del chico. Podría ser cosa de las hormonas del embarazo, podría ser el impacto de que compartían guarida… o porque una oportunidad fue lo que Vlad confesó querer a cambio de la ayuda que brindó a Danielle. El joven debió percibir el debate que se llevaba dentro de Vlad, su desconfianza, su inseguridad y la forma en que levantaba sus barreras. Daniel bajó la mirada un momento y con su siguiente acción logró que los pensamientos de Vlad se esfumaran bruscamente. Entró mucho más en su burbuja personal, sus pies despegándose un poco del suelo para alcanzar estar a su altura y sus labios rozaron los suyos en un beso superficial, tan fugaz que apenas lo sintió pero que detuvo la respiración del mayor, su mente en blanco y su corazón latiendo tan fuerte que parecía se le escaparía.

"Siendo honesto, no puedo prometerte nada." Daniel habló con voz temblorosa, evitando la atónita mirada de Vlad mientras una preciosa coloración en sus mejillas delataba lo abochornado que estaba por sus propias acciones. "Quisiera poder volver a verte como el maravilloso hombre que me enamoró. En verdad quisiera pero… aún estoy enojado y no confío en ti… "

"¿Por qué me besaste?" Preguntó sintiendo la garganta cerrada, no fue un reclamo, solo trataba de entender por qué Daniel se contradecía a sí mismo repetidamente.

"Estoy… confundido." Daniel murmuró, las lágrimas apareciendo de nuevo en sus ojos. "Me confundes demasiado. Ver… lo que has hecho aquí por nosotros… que nos cuides… me hace creer… pero también recuerdo lo que hiciste y no puedo…"

"Te amo, Daniel." Cortó Vlad. "Te amo, con tanta intensidad y sinceridad como el día que nos hicimos pareja. Mis sentimientos por ti no se apagarán. Entiendo que no estés listo para perdonar lo que hice… pero yo te amo tanto que te esperaré toda mi existencia si es necesario."

"¿Aún… si nunca…?" El menor se movió nervioso.

"Sí, incluso si nunca llegara." Vlad le dedicó una sonrisa triste, levantando una mano para quitar las lágrimas de las mejillas de su pareja. Sintió un poco de incertidumbre respecto de dónde les dejaba esa conversación, y dado lo que ocurrió en su última discusión, no quería estresar más al muchacho. Sin embargo, hubo algo que no resistió preguntar. "Entonces… ¿Aún quieres que destruya las gemas?"

El menor se tensó, su mirada desviándose de nuevo hacia el ventanal, mirando el lago donde los símbolos de su unión como pareja yacían. Sinceramente, si lo que Kryogen tanto decía sobre las parejas fantasmas, Vlad dudaba que algo tan sencillo como romper las gemas fuera a cortar su vínculo. Aun así sintió como si un gran peso se levantara de su pecho cuando Daniel negó levemente con la cabeza.

"Déjalas allí." Murmuró el menor finalmente y Vlad no pudo luchar contra la sonrisa que se dibujó en su rostro. Daniel lo notó y frunció el ceño, de pronto recuperando esa actitud arisca que el mayor ya se había acostumbrado a lidiar. "Sigo enojado, no lo olvides. Deberás esforzarte mucho si quieres que eso cambie."

"Lo sé, lo haré." Dijo el hombre con seriedad. Daniel soltó un pequeño bufido y ahora con sus emociones controladas, se apartó de Vlad lo más que pudo sin romper la unión de sus manos y así poder continuar absorbiendo la energía que necesitaba para llenar sus reservas. Decidiendo que habían tenido suficientes emociones por un día, el mayor cambió el tema a algo casual. "Te traje cena."

Daniel agradeció con simplicidad, dirigiéndose hacia la cama y Vlad tuvo que seguir sus movimientos. El ambiente se hizo muy incómodo en cuanto ambos estuvieron sentados a las orillas de la cama, era algo diferente a la tensión que antes les rodeaba. Aún podía percibir irritación de parte de su pareja, pero también había algo más que no lograba identificar y con tal de mantener la paz prefirió ignorarlo, mirando hacia otro lado mientras el otro luchaba por comer con una mano. Daniel claramente también buscaba cómo evitar el silencio incómodo pues repentinamente habló comentando que a comida estaba buena.

"Son ingredientes del mundo humano, ¿Dónde los conseguiste?" Preguntó Daniel con curiosidad.

"Contrabando." Vlad respondió encogiéndose los hombros. "A los fantasmas les atrae mucho todo lo que viene del mundo humano. En la zona hay varias líneas comerciales de objetos introducidos como contrabando. Las reglas de Walker no detiene a los comerciantes."

El menor rió un poco antes de volver a su sopa, devorándola rápidamente hasta dejar el plato vacío, bebiéndose también el vaso de ectoplasma que Vlad le llevó. Aún les faltaba un par de horas para completar el proceso de transferencia de energía y dado que después de eso pretendía dormir, el mayor dijo que llevaría los platos sucios para luego continuar hasta que las reservas del muchacho estuvieran llenas. Daniel no tuvo objeciones, así que el hombre tomó la bandeja y rápidamente bajó a la cocina, no resistiendo el impulso de lavar los platos. Además así le daba un tiempo a Daniel para que estando a solas aclarara sus pensamientos, siendo sinceros eso también lo necesitaba él.

No le tomó más de unos minutos dejar todo limpio y tranquilamente subió de vuelta a la habitación principal. El muchacho no estaba en la cama, a juzgar de la luz del baño que se veía a través de la puerta entreabierta era allí donde se encontraba. Esperó con un poco de inquietud a que Daniel saliera, escuchando el agua del lavamanos correr. El joven halfa se asomó en la puerta y preguntó si es que podría darse un baño en la mañana antes de salir. Vlad asintió con despreocupación, recordándole al menor que esa era su guarida también así que podía hacer lo que guste en el lugar y quedarse cuanto quiera. Daniel entrecerró los ojos en advertencia a que no volviera a tocar ese tema.

"Claro, puedes darte un baño. Incluso cambiarte de ropa si quieres." Comentó Vlad señalando el closet, su pareja arqueó una ceja en expresión interrogante. El mayor sintió sus mejillas calientes al explicarse, "hace un tiempo compré algunas ropas para ti… pero dudo que te queden cómodas por el bebé… así que puedes tomar algo de lo mío."

"Si tienes algún pantalón muy holgado, lo tomaría." Daniel dijo de forma vaga. "Es que estos… comenzaron a quedarme un poco apretados en los últimos días."

Asintió entendiendo, por muy grandes que ese pijama que el muchacho llevaba, ahora en su semana dieciocho de embarazo el crecimiento del bebé se esperaba se incrementara de forma drástica. Debía admitir que le emocionaba mucho eso, saber que su hijo crecía dentro de Daniel, sin embargo al mismo tiempo le asustaba. A partir de la semana siguiente ya no sabía que esperar, siendo ese tiempo que su propio embarazo terminó, ahora solo tendría los datos de los clones de guía. Dejando esas preocupaciones de lado, se acercó al closet comenzando a hurgar en busca de algo que pueda ser cómodo para Daniel. El otro halfa le observó con curiosidad, y cuando Vlad encontró lo que buscaba, giró para entregárselo a Daniel quien lo recibió, simplemente murmurando gracias por el gesto.

Lo que ocurrió después fue algo inesperado y casi irreal para ambos; el menor trató de moverse para volver al baño y cambiarse pero trastabilló, haciendo que Vlad por reflejo le capturara en sus brazos para evitar que cayera. Daniel tenía sus ojos verdes enormemente abiertos, mirando directo a los azules oscuros del mayor con sorpresa por la repentina cercanía. En una mano aún llevaba el pantalón mientras que la otra había terminado en el hombro de Vlad. El hombre por su cuenta, tenía una mano en el brazo de Daniel y la otra en su cintura, manteniéndole firme contra su cuerpo. De nuevo aquella tensión se hizo presente, por un momento ninguno de los dos pudo reaccionar, tan solo podían continuar mirándose y perdiéndose en la mirada del otro. Vlad tembló cuando sintió la mano de Daniel bajar de su hombro a su pecho y los dedos fríos tocaron su núcleo con curiosidad. No era un toque era dulce ni amoroso, únicamente transmitía una abrumadora sensación de nostalgia.

Vlad dudó, momentos antes pensó que las acciones de Daniel era cosa de las hormonas y lo emocional que estuvo. Pero ahora, no estaba seguro a qué culpar. Tampoco era que el mayor tuviera objeciones, había extrañado mucho el tenerle en sus brazos, el poder estar cerca sin recibir reclamos ni rechazos, Vlad extrañaba mucho a su pareja. Su núcleo se aceleró y liberó energía ante el toque frío; Daniel pareció ser consciente que estaba tocando de forma muy íntima al otro halfa y sus mejillas se sonrojaron intensamente. El hombre se sintió hechizado al estar tan cerca de su pareja, de la persona que amaba tanto y un impulso nació en su corazón. Lo hizo lento, asegurándose que Daniel supiera sus intenciones, inclinándose sobre él con la mirada fija en sus labios, mientras se relamía ligeramente los suyos. Le tomó de la barbilla y los ojos verdes se cerraron al tiempo que sus labios se entreabrían recibiendo los de Vlad en un pequeño beso. El roce fue tan suave como el anterior, separándose pero aun estado tan cerca que sus alientos se mezclaban y dado que no vio rechazo en los ojos verdes no dudó en repetir su acción.

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Varias alarmas se activaron en la mente de Danny cuando notó a Vlad inclinarse en dirección a sus labios. La parte racional de su mente le gritaba que debía detener eso, pero estando perdido en los ojos azul oscuro y en la agradable energía que le llegaba directo desde el núcleo del mayor, no pudo reaccionar. ¿Cómo terminó en esa situación? se preguntó alarmado. Después de haber observado lo feliz que Danielle era en compañía de Vlad, su plan para esa noche era solo hablar con su pareja sobre sus hijos. Pero la cercanía del hombre, sumándose a que momentos antes estuvo extrañando la versión idealizada de él, le hizo perder control sobre sus emociones. Estando tan vulnerable, en verdad deseó poder perdonarle, pero la traición aún estaba muy fresca en su corazón y ni el amor podía borrarla. Por eso le pidió esperar. Sin embargo, no podía decir porqué terminó besándole la vez anterior, no quería meditarlo, se dijo a sí mismo que había sido un momento de debilidad y nada más.

Entonces, ¿Por qué no opuso resistencia cuando fue Vlad quien le besó? ¡Detenlo! Se ordenó a si mismo cuando sintió otro besito. La mano que estaba sobre el pecho del mayor, apretó la tela de la camisa blanca al sentir a su pareja volver a unir sus labios, moviéndolos tentativamente, valorando su reacción. Y contrario a lo que su razón le decía que debía hacer, Danny siguió los movimientos del hombre, haciéndose partícipe del beso que no duró mucho. La siguiente vez, los labios de ambos se encontraron en medio camino, estampando sus bocas, iniciando un beso más intenso. El contacto se sentía demasiado bien como para detenerse, así que Danny cerró fuerte los ojos mientras disfrutaba cómo Vlad saboreaba sus labios, devorándole como sólo él era capaz. Y cuando sintió su lengua hacer presión contra su labio inferior, el muchacho no dudó en abrir la boca recibiéndole.

De pronto, fue como si nada importara, solo la sensación de tener a su pareja cerca de él. Soltó la ropa que tenía en su mano, dejándolo caer al suelo, para poder rodearle el cuello. Permitió profundizar el beso cada vez más, robándole el aliento hasta que la falta de aire les hizo separarse agitados únicamente para volver a buscarse, atraídos por una fuerza que Danny no podía explicar. Sintió las manos del mayor en su cintura, pegando sus cuerpos aún más de tal forma que podía sentir el calor del núcleo eléctrico, haciendo que el suyo reaccionara con fuertes pulsos fríos. Apenas alcanzó reprimir un gemido cuando sintió los dientes de Vlad atrapar su labio inferior al apartarse y sintió su sonrojo aumentar al estar un poco decepcionado de no sentir los afilados colmillos. Se miraron a los ojos un momento, el muchacho sintiendo un estremecimiento al toparse con ojos rojos, el núcleo bajo su palma pulsaba acelerado y la energía que recibía había comenzado a cambiar, transformándose en una erótica.

El mayor claramente le estaba dando oportunidad para detener eso si así lo quería, y Danny sabía que sería lo correcto a hacer. Aún sentía enojo al pensar en lo que Vlad hizo, el haberse dado unos besos no le hacía perdonarle, pero era imposible no derretirse ante los avances de su pareja. Además, su cuerpo estaba muy sensibilizado. Dado que Vlad parecía estar esperando por él, el chico se puso de puntitas en busca de otro beso que le fue concedido de inmediato. De nuevo la lengua del mayor estaba en su boca, las manos de Vlad bajaban sinuosas por sus caderas. Él correspondió las caricias al enredar sus dedos en los cabellos plata, mientras su otra mano se movió alrededor del núcleo eléctrico, tocando con erotismo sintiéndole reaccionar al estímulo de una forma que hacía el suyo vibrar.

Su pareja le empujó levemente, haciéndole dar pequeños pasos hacia atrás; sus piernas temblando como gelatina por los deliciosos besos que no dejaban de llegar. Cuando sus rodillas rozaron el borde la cama, pensó que sería mejor estar sentado allí o podría caer. El movimiento que hizo para subir a la cama les obligó a separarse, aunque Vlad aprovechó eso para pasar al cuello del menor. Tembló cuando le sintió lamer su piel, mientras sus manos le guiaron gentilmente hasta conseguir tenerle recostado con el cuerpo del mayor casi sobre él. Gimió bajito al sentir succiones en su cuello cada vez más fuertes, debiendo aferrarse a la amplia espalda de su pareja. Tocarle fue muy placentero, así que continuó pasando sus manos por los músculos bien trabajados, sintiendo como se tensaban bajo su toque. Pronto su núcleo ya no era el único que reaccionaba a las atenciones, su cuerpo también reflejaba la excitación en él.

Una mano de Vlad acarició su pierna, encontrando su camino en la parte interna de su muslo y reconociendo lo que el mayor quería, Danny separó las piernas dejando lugar para que su pareja se colocara entre ellas, estremeciéndose visiblemente cuando sintió la pelvis del otro presionar contra la suya de forma candente. Reconoció la dureza que se frotó contra su muslo se sintió completamente orgulloso de cómo podía dejar a su compañero con solo besarle, su cuerpo había cambiado mucho con el embarazo, pero sentir a Vlad excitado por él le gustó mucho. También supo que habían pasado el punto de no retorno; ambos estaban siendo presas de la lujuria. Deseó de tener a su pareja más cerca, sentir su energía erótica recorrerle el cuerpo, estar envuelto en su aroma… liberó energía fría invitando a su compañero. Pero Vlad estaba conformándose con besar su cuello, chupando y mordiendo, más algunas caricias en su muslo y su cadera. Danny sabía lo que quería, y dado que su pareja no se lo daba, se decidió a exigirlo.

"Vlad… Ah," Habló entre jadeos. "Tus colmillos… muérdeme. Quiero sentir tus colmillos."

El hombre gimió al escucharle y Danny echó la cabeza hacia atrás, arqueándose lo más provocador que pudo. Su núcleo vibrado mientras movía su cadera hacia arriba para frotarse con su pareja quien gruñó grave contra su piel. El joven halfa sonrió para sí mismo al sentir los afilados colmillos extendidos aun cuando Vlad estaba en su forma humana, reaccionando al instante a sus provocaciones.

"¿Estás seguro, Danny?" Preguntó su pareja con voz ronca, su aliento chocando contra su oído. Fuera de lo excitante que fue, debía admitir que le impactó escuchar a Vlad llamarle Danny, el hombre no lo había hecho desde que se separaron.

"Sí… hazlo, muérdeme."

Su súplica al instante se convirtió en un chillido cuando sin previo aviso los colmillos se enterraron en su piel, en una mordida fuerte y salvaje, rompiendo los tejidos y sintió el ectoplasma que se escaba de la boca de Vlad manchar su camisa de pijama. Tuvo que llevarse una mano a la boca para tratar de contener sus gemidos, pues el hombre mantuvo su mordida un momento solo para extraer sus dientes y volver a clavarlos. Su cadera moviéndose en pequeñas embestidas que causaban una deliciosa fricción, el núcleo de Danny pulsó cada vez más acelerado, tan extasiado por las sensaciones que su energía comenzaba a escaparse hacia el ambiente.

Su cuello quedaría terriblemente marcado pero no le importaba, capturó el torso de su pareja atrayéndole y Vlad gruñó en su mordida cuando sus pechos entraron en contacto, sus núcleos uniéndose con energía intensa. Danny ahogó un grito, temblando, su cuerpo entero casi convulsionando con la placentera electricidad que sentía entrar en él, clavándose en su núcleo y estimulando cada punto erógeno de su cuerpo. Estaba en la cúspide del placer y su agitada respiración era visible como un humo frío por la energía que se le había escapado de golpe. Después de unos momentos, Vlad le soltó, apartándose lo suficiente para observarle desde arriba con curiosos ojos rojos. Danny dejó sus manos caer flácidas a los lados, sintiéndose débil, su respiración pesada poco a poco recuperándose.

"¿Acabaste…?" Vlad dudó y Danny notó que su aliento también era visible. Enseguida, sintió mejillas arder, muy avergonzado por lo que acaba de pasar y de lo que ese hombre era capaz de hacerle con solo atender su cuello.

"¡Estoy embarazado!" Siseó en su defensa. "Todo mi cuerpo está… sensible, muy pero muy extra sensible a todo."

La sonrisa que se dibujó en el rostro del hombre tenía clara autosatisfacción y orgullo, Danny frunció el ceño no conteniéndose las ganas de darle un ligero golpe en su hombro. Ese momento de pausa, fue como un balde de agua fría que cayó sobre Vlad. El chico pudo ver las emociones cambiar en sus ojos, incluso el color rojo se esfumó y su expresión se convirtió en una que él ya había visto antes. Era la misma que puso aquel día que le besó por primera vez, justo antes de que desapareciera, dejándole solo en aquel trozo de tierra en medio de la nada. Antes de poder pensarlo, el miedo le recorrió violentamente, pensando que sería desastroso si Vlad le abandonara con dos hijos… por reflejo trató de rodearle el cuello con los brazos, en un intento por mantenerle con él. El pánico en él solo aumentó cuando el halfa mayor tomó sus manos, retirándolas gentilmente de su cuerpo y se apartó, quitándose de encima de él. Respiró aliviado al ver que Vlad se sentaba junto a él, tomándole de la mano para transmitirle energía que compensara la que había desperdiciado.

"Vlad, porqué…" habló con intenciones de preguntar por qué se detuvo cuando, Danny todavía podía percibir en su energía que la excitación no había desaparecido para nada de su cuerpo y fugazmente lo corroboró al mirar lo abultado en sus pantalones.

"¿Qué significa esto, Daniel?" Preguntó el hombre. La extrema seriedad en su tono sumándose a que de nuevo volvía a ser Daniel, hizo que bajara la mirada. Al no recibir respuesta, Vlad siguió. "Sé que no me has perdonado… entonces ¿Qué fue esto? ¿Fue solo sexo?"

El halfa menor abrió la boca pero nada salió de ella, en realidad no sabía por qué habían terminado en esa situación. Si bien Vlad le besó primero, Danny pudo haberlo evitado o frenarlo. Escuchó a Vlad soltar un resoplido, sin decir nada más, haciendo sus propias conclusiones dado que él no era capaz de darle una respuesta. Eso dejó a Danny con una horrible sensación amarga, y no le tomó más de un segundo tomar una decisión. Lo más rápido que pudo, se movió girando en la cama, aprovechando la sorpresa del otro para poder colocarse a horcajadas de él. Se había soltado del agarre del mayor, así que usó ambas manos para acariciar el núcleo todavía acelerado, jugando un poco con los botones de la camisa que estaban en el camino. Cuando Vlad consiguió reponerse de la sorpresa y quiso replicar, le calló con un beso corto en los labios, dejando que sus frentes estuvieran juntas después.

"Admito que no sé qué significa esto." Danny comentó siendo completamente sincero, dejando que su propia energía fluyera hacia el núcleo del mayor para que sintiera su sinceridad a través del vínculo. "No quiere decir que volveremos a estar juntos solo por… esto. Eso solo que… se siente bien y…"

"Es solo sexo." Vlad bufó, cortando al menor.

"Tal vez… no lo sé, quizá." Respondió Danny sintiéndose apenado, mortificado incluso. "En dado caso, sería injusto que solo yo haya… es decir, tu aun no…"

"No importa, no lo pienses demasiado, ya pasó." El hombre le dijo con calma incluso riendo un poco, tratando de restarle importancia, pero su cuerpo le traicionaba al reaccionar ante el más mínimo movimiento que Danny hacía sobre él.

"Puedo hacer que disfrutes." El menor susurró en un tono travieso, ondulando su cadera, frotando su trasero contra la entrepierna de su pareja quien no pudo reprimir un gemido. Vlad le miró analizando la situación, tratando de resistir lo que claramente quería y Danny le dio una caricia a su núcleo, comenzando a desabrochar los botones, sonriendo orgulloso al ver el deseo en los ojos del hombre.

"Te arrepentirás en la mañana." Comentó el mayor y Danny solo pudo reír un poco por lo bajo, sin detener su labor hasta tener la camisa blanca abierta.

"Sin duda." Respondió con sinceridad, pero eso no evitó que delineara el núcleo del mayor, sus dedos fríos rozando la piel que se erizaba bajo su tacto.

Se le escapó un pequeño gemido cuando de pronto el mayor volvió a besarle, Danny correspondiéndole. Esta vez ambos parecían ir con todo, besándose con mucha pasión y el halfa menor no perdió tiempo, acarició los pectorales sonriendo en el beso al tocar los pezones endurecidos, jugando con ellos. El hombre gruñó, sus manos fijándose en la cadera de Danny, murmurándole al oído que se moviera. Jadeó al sentir la excitación volver a su cuerpo rápidamente siendo afectado por las atenciones de su pareja, temblando al sentirle cada vez más salvaje. Vlad ya no estaba con vaciles, sus manos no estando quietas, abriéndose paso para meterse en los pantalones de Danny para poder tocarle directamente. Ambos no podían dejar de tocarse, encontrando las ropas estorbando el camino de sus manos. El muchacho rió cuando la desesperación de Vlad fue tal que usó intangibilidad para despojar a ambos de sus ropas, tirándolas con descuido al suelo.

Para la mortificación de Danny, una vez se encontró desnudo sobre su pareja en igual de condiciones, su confianza pareció abandonarle. Nervioso por la forma en que Vlad le recorría con la mirada, tomándose su tiempo para admirar su cuerpo. El muchacho incluso cruzó sus brazos sobre su torso, abrazándose a sí mismo al ser consciente de que su pareja le observaba tanto porque su figura había cambiado muchísimo desde la última vez que estuvieron en una situación similar. Sin embargo, Vlad fue extremadamente dulce y compresivo. Besándole y acariciándole, murmurando con jadeos sobre lo atractivo extra que el embarazo le daba. Ya más tranquilo, volvió a perderse en el momento, estremeciéndose cuando el hombre llevó una mano a la entrepierna de Danny dándole algunas caricias en su virilidad y después bajó más corroborando la humedad de su canal. El menor gimió y sus propios colmillos estaban visibles, mordiendo el hombro de su pareja cuando con un movimiento suave, al fin le sintió dentro después de tantos meses. Fue algo especial, una sensación abrumadora al ser uno con el hombre que a pesar de todo todavía amaba.

"¿Puedes moverte, Danny?" Escuchó a Vlad susurrarle por el oído, habiéndole dado al chico un tiempo, pero por la forma en que sus manos casi pellizcaban su trasero estaba muy ansioso por que el vaivén iniciara.

Asintió con una sonrisa coqueta, comenzando a mecerse lentamente, ajustándose a la sensación de tener a su pareja en su interior y también experimentando con el ritmo hasta encontrar uno que no le causara molestias en su vientre distendido. Era lo que le gustaba de esa posición, estando él arriba se sentía en total control del acto, además sentía a Vlad invadiéndole muy profundo. También le gustaba cómo el hombre se lo comía con la mirada, sus manos en sus caderas ayudándole a mantener un ritmo que les fuera placentero. Su núcleo no había dejado de liberar pequeñas ondas de frío que se unían a la estática caliente que el mayor emitía, la lujuria de ambos sintiéndose en el ambiente. Pero un pequeño dolor en su pecho, le hizo frenar pese a lo bien que se la estaba pasando. Instintivamente supo lo que necesitaba, sus manos posándose en el núcleo del mayor, tomando energía para reponerse.

"Interesante." Murmuró para sí mismo al darse cuenta, que debía absorber energía de Vlad solo para que su núcleo no tenga problemas con la energía que se le escapaba por el acto sexual.

El hombre le miró con preocupación y aunque Danny alegó estar bien, su pareja negó con la cabeza y en cuidadosos movimientos consiguió girarles, reacomodándoles para que el muchacho quedara sobre su costado. Murmurándole sensual un "Te gustará, te lo aseguro, Danny."

Vlad le abrazó por detrás, de tal forma que una de sus manos encontrara su lugar sobre el núcleo del menor quien cerró los ojos ante lo agradable del contacto directo. La energía de su pareja siendo depositaba justo donde lo necesitaba en forma de rayos eléctricos que le habían temblar por el toque de erotismo que tenía. Apenas hizo un gemidito cuando Vlad usó su mano libre para levantarle una pierna, abriéndose paso en su húmedo canal, uniéndose de nuevo y empezando a embestirle. Con una mano Danny se aferró a la que su pareja tenía sobre su núcleo, y la otra bajó entre sus piernas, tocándose mientras disfrutaba de la nueva posición. Vlad le besaba el cuello, hombro y su espalda mientras le hacía el amor con fuerza, sacándole al halfa menor gemidos cada vez más fuertes. Cuando los embates del hombre comenzaron a ser erráticos, supo que Vlad estaba muy cerca de su clímax, de la misma forma que él lo estaba. Un pensamiento cruzó su mente nublada de placer, y no dudó en compartirlo con su pareja.

"Dentro, Vlad." Jadeó Danny, girando el rostro para poder encontrarse con los ojos rojos de su pareja. "Acaba dentro…quiero que me llenes."

La sorpresa no le duró mucho al hombre, comprendiendo de inmediato que estando Danny ya embarazado no tenía caso ser cuidadoso. Vlad no hizo ningún esfuerzo por ocultar lo complacido que eso le hizo sentir, sonriendo ampliamente, aceleró sus embestidas hasta que con un gruñido grave derramó su semilla en lo profundo del cuerpo del menor. La sensación fue relativamente nueva para el joven halfa, y fue suficiente para llevarle al orgasmo. Le fascinó demasiado, sentir cómo era llenado y marcado por dentro por su pareja, de la misma forma que los rayos fuertes marcaron su núcleo. Danny cerró los ojos, el silencio reinando entre ambos mientras disfrutaban la sensación post orgásmica, recuperando el aliento y el pulso normal de sus núcleos. Hizo un ruido cuando Vlad se movió, saliendo de su cuerpo y apartándose. El muchacho no dijo nada ni se movió, en parte porque estaba agotado y en parte porque no quería romper la paz.

"Voy por algo para limpiarnos, Daniel." El mayor murmuró y vio al hombre desaparecer por el baño.

Al instante, Danny sintió sus ojos llenarse con lágrimas, aunque ahora no sabía exactamente porqué lloraba. Era una mezcla de lo maravilloso y placentero que se había sentido estar con ese hombre; más el enorme nudo en el corazón que le dejaba escuchar al mayor decirle cariñosamente Danny solo para volver al Daniel, no parecía hacerlo a consciencia pero no cambiaba que le dolía. El halfa mayor regresó con una toalla en sus manos, caminando hacia él con su cuerpo aun desnudo, sensualmente cubierto de marcas que Danny mismo hizo sin siguiera pensarlo durante la pasión. Era una vista muy erótica, costándole mucho desviar la mirada para evitar ser invadido por la lujuria de nuevo. Vlad subió a la cama, acercándose a Danny por la espalda de nuevo y aunque no estaba totalmente pegado a él, la cercanía se sentía muy íntima. Fue gentil al limpiarle, suavemente tocando su piel, quitando los diversos fluidos e incluso le ofreció cargarle a la ducha si lo deseaba. Danny negó, con ojos aguados y la pregunta de si estaba bien no tardó en llegar.

"Estoy muy cansado." Fue lo único que el muchacho alcanzó murmurar, no le extrañó que el mayor se tomara un momento para analizar cómo estaba la energía en su cuerpo.

"Tus reservas no se sienten tan bajas, Danny." Comentó Vlad, sin detener su trabajo de limpiarle. "Pero aún deberás tomar más para que estén completas… pero… ¿Estas bien? ¿Te duele algo? ¿No te lastimé, o sí?"

Algo en la forma tan preocupada que sonaba su voz hizo a Danny perder los estribos, de inmediato enfureciéndose. Odió que Vlad se comportara tan amoroso, atento y dulce con él, mirándole con ojos cariñosos, tocándole con confianza como si de nuevo las cosas entre ellos estuvieran bien solo por haber tenido sexo. Si bien era cierto que Danny extrañaba ser tratado de esa forma y deseaba que la solución fuera así de sencilla; no podía dejar pasar el hecho de que ese hombre le traicionó y lastimó a su familia. Lo peor era que no podía culpar del todo al otro halfa, él mismo lo había buscado, dejándose llevar por la lujuria y lo disfrutó tanto que de no estar tan agotado querría repetirlo… ese pensamiento le hizo sentirse aún más furioso, pero también avergonzado.

"¡No me toques, Plasmius!" Siseó Danny y bruscamente golpeó la mano de Vlad, alejándola de su cuerpo. Aprovechó que estaba dándole la espalda para ocultar sus ojos llenos de lágrimas, encogiéndose lo más que podía, deseando tener la voluntad para levantarse y huir. El halfa mayor, que había saltado de sorpresa por el repentino cambio en el otro, se mantuvo en silencio por unos momentos pero respetando la petición del otro. Danny podía sentir su mirada clavada en su espalda, deduciendo a qué se debía la reacción del chico, hasta que finalmente soltó un suspiro de resignación y habló con voz sería.

"Sabía que te arrepentirías. Pero aunque no te guste todavía necesitas mi energía." Dijo Vlad, extendiendo una mano brillando de energía rosa hacia el menor.

Danny le odió por ello pues sabía era verdad, necesitaba sus reservas llenas para alimentar a su bebito mientras estuviera en FentonWorks, no tenía otra opción. Sin embargo, la parte de estar arrepentido era más compleja, tanto que ni él mismo sabía cómo sentirse respecto a lo que ocurrió. Si bien haber tenido sexo con el hombre fue un impulso que no debió seguir, no podía asegurar que estaba completamente arrepentido, se había sentido muy bien en el momento y había satisfecho una necesidad que Danny estuvo ignorando por meses. Obviamente, se negaba a admitirlo en voz alta. Respiró profundo dándose valor y al fin giró para poder tomar la mano que le ofrecían, estremeciéndose cuando el flujo de energía se reinició. El erotismo se había desvanecido, quedando solo su agradable calidez, llenando lentamente sus debilitadas reservas.

Debía esperar unas dos horas más para que sus reservas estén completas, pero sus ojos se cerraban del cansancio, a pesar de que comenzó a sentir movimientos en su interior. Como siempre, su bebé decidiendo ponerse activo justamente cuando Danny pretendía dormir; se sonrojó al pensar que era sorprendente que la criatura no se haya puesto inquieta por tanto ejercicio que sus padres hicieron. Salió del estupor cuando sintió una patadita muy fuerte, de esas que normalmente le causarían dolor por la energía del niño pero que esta vez la electricidad se disipó como si nada. Recordó que al estar unido con Vlad, el halfa mayor era capaz de absorber la energía de su hijo. Tan cansando como estaba, Danny solo buscó su comodidad, removiéndose en busca de más de esa energía cálida que no solo le nutría sino que también evitaba que su hijo le electrocutara.

"¿Daniel?" llamó Vlad, y los ojos del muchacho se abrieron con sorpresa al darse cuenta que sin percatarse terminó apoyado en el hombro del hombre, con sus dedos de la derecha entrelazados con la izquierda del otro halfa.

"No hablemos ahora… por favor. Discutamos mañana." Murmuró el muchacho, sin moverse de su posición.

Vlad pareció pensárselo unos eternos segundos, antes de asentir para luego sorprender a Danny al llevar sus manos unidas a su pecho haciendo que la palma del chico quedara contra su núcleo, el flujo de energía incrementándose por estar en contacto directo con la fuente. Le tomó unos momentos debatir sus opciones, llegando a la conclusión que después de lo que hicieron, era irrelevante si se acurrucaba en la atrayente y familiar calidez. Así que Danny rodó acercándose más al hombre, usándole de almohada cerró los ojos, dejando que la energía y el aroma masculino le adormecieran. No se quejó cuando Vlad le rodeó con un brazo, y sintió cómo les cubría con una sábana. Ninguno de los dos quiso continuar tratando de averiguar qué significaba lo que recién vivieron, o porqué parecían buscarse, solo disfrutaron. Danny se dijo que ya tendría tiempo para arrepentirse o lamentarse de haber caído de nuevo en las redes de ese hombre.

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Notas: Pues... emm...

No tenía planes de que los halfas llegaran tan lejos… a la hora de escribirlo solo salió así. Sin duda les traeré muchas complicaciones en muchos sentidos XD. Pero bueno, el casi lemon es un pequeño regalo para todos y espero no les moleste...

Eso sí, si la paranoia me domina después, cambiaré el Rating del fic.

Sé que hubo demasiadas descripciones de lugares de la guarida, pero en especial el laboratorio de Vlad me lo imagino como el que tiene en The ultimate enemy, solo que mucho más cuidado.

Los antojos de Danny curiosamente casi no han mencionado. Sobre las "Ciruelas del dragón" (me inspiré en la "Fruta del dragón") Danny dice que le gustan en el capitulo 19. Según Torrent of terror a Danny no le agradan mucho los tomates en su sándwich, me pareció divertido que como a muchas personas eso cambie en su embarazo.

Y no se me ocurre que más decir, así que solo quiero dar las gracias a los que llegaron a leer hasta este punto. Gracias por su paciencia, espero hayan disfrutado la lectura.

Hasta la próxima.

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