37. La Cena

Las semanas y los meses que le siguieron a la muerte de los Potter fueron duras para todos. Los Potter habían sido una familia mágica muy popular y sus muertes fueron un golpe duro para la comunidad mágica entera. El ministro de magia, Millicent Bagnold, fue y hasta habló en su funeral.

Nadie, por supuesto, estuvo más afectado que James. Se tomó muy duro la muerte de sus padres. Nadie lo había visto venir, menos él. Pasó la semana después de sus muertes haciendo los planes para el funeral y después se encerró en el Valle de Godric, saliendo sólo para los entrenamientos de auror.

Lily no sabía qué hacer. No sabía cómo ayudar a su esposo. James parecía fuera de alcance. Sirius se mudó de regreso al Valle de Godric el primer par de semanas y Remus estaba ahí muy seguido. La única persona que se mantenía alejada era Hermione.

Lily había ido a visitarla una semana después con una nota de James disculpándose sinceramente. Lily dijo que se sentía muy culpable de ese día. Hermione sabía que James no pensaba que ella tuviera verdaderamente la culpa, pero un parte de ella sentía que sus acusaciones tenían razón en parte. La culpa que sentía respecto a sus muertes amenazaba con deprimirla seriamente, aunque tenía el cuidado de ocultar sus sentimientos.

Lily, Sirius y Remus le pedían que fuera a ver a James, pero ella sentía que era necesario darle espacio, aunque le dolía estar lejos de James más de lo que todos sabían. James era la unión a su pasado. Fue hasta que dejó de tener contacto con él cuando se dio cuenta de lo que significaba verlo a diario.

Las vacaciones y el año nuevo fueron y vinieron. Ella y Remus pasaron una Navidad callada en Hogwarts. Después de haber pasado el Decreto 47, Remus fue incapaz de encontrar trabajo y el pequeño salario de Hermione no fue suficiente para mantener su apartamento, así que lo tuvieron que dar de baja. A decir verdad, Hermione se sentía mejor en Hogwarts. Por lo menos en la escuela no se tendría que preocupar de ser visitada en cualquier momento por la noche y que se llevaran a Remus.

Reportes justamente de esto pasándoles a familias mágicas con mestizos salían en los periódicos diarios. El Profeta nunca imprimió nada acerca el Decreto 47, excepto cuando fue declarado.

A pesar de no haber encontrado un trabajo, Remus raramente tenía un momento libre. Se había convertido en un miembro extremadamente útil de la Orden. Dumbledore lo mandaba frecuentemente un poco largas con personas con más experiencia de la Orden. A veces él y Hermione se separarían de seis a nueve días, muchas veces ella sin siquiera saber dónde se encontraba.

Hermione se mantenía todo lo ocupada posible con ambos trabajos. Amaba ayudar a los profesores y amaba su trabajo con la Orden. Los estudiantes habían regresado y para el encanto de Hermione un Weasley ya atendía al Colegio de Magia y Hechicería Hogwarts. Bill Weasley se volvió rápidamente de los favoritos de maestros y alumnos. Hermione observaba todo feliz desde lejos, cuidando no acercarse demasiado.

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Hermione estaba sentada silenciosamente en uno de las suites (cuartos) que compartía con Remus en Hogwarts. Estaba leyendo un libro, disfrutando del tiempo libre que rara vez tenía, cuando llegó Remus.

Tan pronto como lo vio, Hermione saltó de alegría y corrió hacia él. –Estás en casa,- dijo, apretándolo cariñosamente. Él la abrazó de regreso con la misma firmeza.

Remus se había ido por tres días a una misión de la Orden. No se suponía que regresaría hasta dentro de dos días.

-¿Qué pasó?- preguntó ella. -¿Por qué están de regreso tan rápido?- Guió a Remus al sillón y lo hizo sentarse. -¿Tienes hambre? ¿Quieres algo de tomar?

-No, estoy bien,- dijo Remus. –Sólo vente a sentar. Te extrañé.- Ella se sentó a su lado y se acurrucaron aún más cerca.

-¿Entonces por qué regresaste antes? ¿Salió bien la misión?

Remus suspiró. –No, la información que teníamos era mala.

-Maldita sea,- murmuró Hermione.

-Lo sé,- acordó Remus. –No había nada, no Mortífagos, no escondites, nada.

-Estábamos tan seguros de que la información era verdadera,- dijo Hermione decepcionada.

-Necesitamos más inteligencia. Necesitamos alguien dentro,- dijo Remus. –La información que recibimos venía de alguien que escuchó una plática. Eso es difícilmente confiable. Debimos de haber sabido mejor.

-Teníamos que agarrar la oportunidad,- dijo Hermione. –Al menos están a salvo.- Remus había ido a la misión con James y con Sirius.

-Viendo la misión secamente, fue todo un fracaso,- dijo Remus. –Por cierto, James nos invitó al Valle de Godric para una cena de anti-celebración.

-No lo sé,- dudó Hermione.

-Hermione,- dijo Remus. –Han pasado cuatro meses desde que no lo ves, y además te mencionó especialmente a ti.

-Sólo está siendo buena persona,- dijo. –Hay una razón por la cual no nos hemos visto desde el funeral.

-Ya se ha disculpado…

-Lo sé,- dijo Hermione. –Y acepté sus disculpas. Pero yo…- no pudo continuar, pues no sabía cómo completar la oración.

-No entiendo por qué has construido esta pared entre tú y James. Hizo un error. Estaba afligido. Acababa de perder a sus padres.

-Lo sé,- dijo ella quedamente.

-¿Lo vas a castigar para siempre por ese error?- preguntó él.

-No lo estoy castigando,- insistió ella.

-Él siente como si lo hicieras. Odia que no hablen entre ustedes.

-¿En serio?

-Por supuesto,- dijo Remus. –Se siente terrible por todo lo que ha pasado.

-No lo sabía.

-Lo sé,- la compadeció Remus. –Pero puedes hacer que las cosas mejoren. Ven a la cena hoy.

-Okey,- accedió. –Iré.

Una hora y media después, ambos Remus y Hermione estaban esperando frente a cierta puerta en el Valle de Godric. Lily abrió la puerta y los invitó a pasar emocionada.

-Estoy tan feliz de que vinieras,- dijo Lily efusivamente. –Escuchen chicos, tenemos que estar en nuestro mejor comportamiento muggle hoy.

-¿Qué?- se rió Remus.

-Nada de magia,- dijo ella. –Sirius va a traer a Laura con él esta noche.

-Laura,- dijo Hermione sorprendida. -¿Por qué?

-Aparentemente,- dijo Lily con una sonrisa. –Ambos se han vuelto algo.

-¿Quieres decir que están juntos?- preguntó Hermione incrédula.

Lily asintió. –Se lo ha tenido muy guardadito. Ni siquiera James sabía. Sirius se lo acaba de confesar.

-¿Por qué era un secreto?- preguntó Remus.

Lily encogió los hombros. -¿Quién conoce a Sirius? Saben lo misterioso que le gusta ser, obsesionado y peligroso. –Lily se rió.

James entró al cuarto. –Hey,- los saludó felizmente. –Qué gusto que hayan venido,- les dijo recibiendo a ambos pero mirando a Hermione.

-Gracias por habernos invitado,- respondió Hermione. Compartieron una sonrisa privada. Lo había echado mucho de menos.

-¿Lily les dijo sobre la cita de Sirius?

-Nos acaba de decir,- dijo Remus. –No puedo creer que haya mantenido el secreto por tanto tiempo. Pensé que sólo eran amigos. Ni me daba cuenta que se veían mucho.

-No me dijo mucho,- dijo James. –Todo lo que me quiso decir es que la quería traer a la cena para así poderla conocer mejor. Cuando lo presioné sobre eso, admitió que las cosas entre ellos se estaban poniendo serias.

-Eso es bueno, verdad,- dijo Hermione quedamente.

-Claro que lo es,- dijo Lily. –Sirius necesita un poco de diversión. Todo lo que hace es entrenar y trabajar e ir a las misiones de la Orden. Está en una necesidad desesperada de un poco de tiempo para relajarse.

-¿Pero no le ha dicho lo que es?- preguntó Hermione.

-Noup,- dijo Lily. –Creo que puede ser un poco temprano para dejar caer toda la bomba de la magia en ella.

-¿En serio?- preguntó Hermione. -¿Cómo pueden esperar tener una buena relación si él le está ocultando quien él es?

-Éste es nuestro momento para irnos,- dijo Remus. –Una vez que las chicas empiecen a quejarse de nuestro comportamiento, es mejor estar en otra sala.

James se rió y él y Remus salieron del cuarto rápidamente.

Lily le pidió a Hermione que la ayudara en unas últimas cosas en la cocina. Movieron platos de la cocina al comedor. –Así que, ¿cómo es la vida de casados?- preguntó Hermione.

-Buena,- dijo Lily. –Diferente de cómo había pensado.

-¿Cómo?- preguntó Hermione.

-No lo sé,- dijo Lily pensativa. –Es mucho más difícil de lo que esperaba, pero mucho más especial. Creo que te das cuenta de muchas cosas del otro que no te esperabas.

-Por ejemplo,- la invitó a seguir Hermione.

-No lo sé, sólo cosas,- dijo Lily, evadiendo un poco la pregunta. -¿Qué hay de ti y de Remus?- preguntó. -¿Han hablado del futuro?

Hermione encogió los hombros.

Lily abrió la boca para preguntar otra cosa cuando sonó un golpe en la puerta. –James,- llamó ella. -¿Puedes abrir?

-Claro,- dijo él de regreso.

-¿Lista para conocer a esta persona Laura?- preguntó Lily.

-Eso creo,- dijo Hermione con un suspiro. –Aunque no sé cómo ella pretende conocernos si no podemos ser tan honestos sobre quiénes somos.

-Compórtate, Hermione,- dijo Lily. –Por Sirius.

-Claro que lo haré,- dijo Hermione.

Recibieron a Sirius y a Laura y todos se fueron inmediatamente al comedor. Todos disfrutaron de una cena agradable y buena conversación. Laura estaba haciendo lo mejor que podía para ser amigable y caer bien. Hermione pensó que se estaba esforzando demasiado, pero no podía negar que Sirius se veía feliz.

Al finalizar la cena Sirius y Hermione se pusieron de pie para lavar los platos y Laura también se puso de pie para ayudar.

-No, está bien,- dijo Lily a Laura inmediata, pero amablemente. –Eres un invitado.

-No, no me importa, en serio,- dijo Laura con rapidez, agarrando unos cuantos platos.

Lily las guió a la cocina. –No tengo nada de jabón,- le susurró a Hermione. –Siempre uso mi varita.

Hermione se rió.

-¿Qué?- preguntó Laura.

-Nada,- dijo Hermione rápidamente. –Es sólo que a Lily se le acabó el jabón. No es muy buena en esto de los quehaceres de la casa,- la molestó.

-Está bien,- dijo Laura. –Yo tampoco estoy segura de serlo. Siempre los puedes echar en la lavadora de trastes.

-No tengo,- dijo Lily. –No se preocupen, podemos dejarlos en el fregadero.

-Okey,- dijo Laura, depositando los platos ahí y regresando al comedor por más.

Tan pronto como se hubo ido Hermione se empezó a reír y Lily le dio un golpe amistoso en el hombro, -¿no soy buena en los quehaceres de la casa, eh?

-Lo siento,- se rió Hermione. –Es sólo que ambas crecimos muggles y ahora no podemos ni lavar los platos sin nuestra varita.

Lily también se rió. –Lo sé. Ah, está bien, sólo tendré que esperar. Hazme un favor. Mantén a Laura fuera de la cocina en lo que hago un poco de té.

-Okey,- aceptó Hermione. Regresó al comedor e interceptó a Laura. –Realmente no tienes que ayudar a limpiar. Lily ya lo tiene.

-¿Estás segura?- dijo Laura con incertidumbre.

-Sí,- contestó Hermione. -¿Por qué no vamos con los chicos y actuamos como si ya hubiéramos acabado?

Laura se rió. –Okey.

Hermione y Laura entraron a la sala donde James, Remus y Sirius estaban a la mitad de una conversación. Pararon de hablar tan pronto como las vieron entrar.

Laura se sentó al lado de Sirius y Hermione al lado de Remus. -¿De qué estaban hablando los tres?- preguntó Hermione.

-Sólo trabajo,- dijo Sirius evasivamente.

Laura rodó los ojos. –Olvídate de preguntar por los detalles, Hermione,- dijo Laura. –Nunca había conocido a nadie tan cerrado respecto a su trabajo en toda mi vida. ¿Todos son así?- Laura les preguntó a Remus y a James.

-¿Como qué?- preguntó Lily, emergiendo de la cocina con café.

-Tan reservados acerca del trabajo,- dijo Laura.

-Bueno,- dijo Lily cuidadosamente. –No hablamos mucho de eso.

Hermione tosió para ocultar su risa. Todos se sentaron mirándose en silencio. No quedaban muchos temas de los que hablar. Ambas Hermione y Lily se morían por saber los detalles de la misión de los chicos, pero no lo podían discutir enfrente de Laura. Todos se aliviaron cuando sonó el timbre.

-Yo voy,- dijo Lily.

Se fue como por un minuto antes de llamar frenéticamente a James. Su voz era tan urgente que todos saltaron y corrieron hacia la puerta. Estaba a medio camino de ellos cuando vieron que traía bajo su hombro a un hombre que estaba doblado por la mitad, lo venía casi cargando.

-Es Dung,- dijo apenas respirando.

James avanzó más que los demás para aliviar a Lily del peso de Mundungus Fletcher.

-Vienen para acá,- resolló. –Todo era una trampa. Estarán aquí en cualquier minuto.

-¿Qué? ¿Quién viene?

-Ya Saben Quién,- dijo Dung. –No saben que están de regreso. Piensan que estará sola en la casa.

-Tranquilo, Dung,- dijo Sirius acercándose. -¿Qué pasa?

-Oí algo que dijeron unos compañeros míos hablando,- dijo. –Me dieron mala información antes. Era para sacarlos a ustedes de la casa.

-Dung fue su fuente,- exclamó Hermione. –Ni siquiera es un miembro de la Orden.

-No empieces, Hermione,- dijo Sirius. –Dung tiene muchas conexiones y útiles. Conoce gente.

-Claro,- se burló Hermione.

-¿Cuánto tiempo tenemos, Dung?- preguntó Remus.

-No estoy seguro.

-¿Dices que vienen por Lily?- preguntó James.

Dung asintió.

-¿Por qué?- preguntó.

-No lo sé,- contestó Dung. –No me quedé ahí a averiguar. Creí que tenía que llegar aquí antes para alertar con el tiempo posible.

-Tenemos que salir de aquí,- dijo Hermione. –No somos competencia para ellos solos. Tenemos que avisar a la Orden.

-¿Qué está pasando?- preguntó Laura. -¿De qué están hablando? ¿Quién viene? ¿Debemos hablar a la policía?

Todos voltearon a ver a Laura. Ninguno de ellos se acordaba de que ella estaba ahí. Y ahora todos se daban cuenta de que tenían un problema más grande aún. No habría forma de sacar a Laura del Valle de Godric por aparición. Todos voltearon hacia Sirius simultáneamente, quien tenía una sonrisa en la cara. –Creo que todos deberían desaparecerse de aquí a algún lugar seguro. Yo pondré a Laura segura.

-No te podemos dejar solo,- dijo Hermione. Te matarán.

Laura dejó salir el aire que tenía guardado. –Sirius, ¿qué está pasando?- preguntó casi al borde de la histeria. -¿Quién te va a matar?

Hermione sacó su varita y apuntó a Laura. –Stupefy.

Sirius la atrapó antes de que cayera al piso. -¿Qué estás haciendo?- le gritó a Hermione.

-Se estaba abanicando y no había tiempo para explicarle las cosas. Quizás si hubieras sido honesto con ella desde el principio…

-No tenemos tiempo para esto,- dijo James, cortando su argumento. –Lily, Hermione, ambas salgan de aquí a alertar a la Orden. Remus, Sirius, Dung y yo nos quedaremos aquí y los detendremos.

-No,- dijo Lily inmediatamente.

-Por favor hagan lo que digo,- rogó James. –Están tras de ti. No sé por qué y no me importa en este momento. Sólo te quiero mantener a salvo.

-No te dejaré.

-Tienes que cooperar,- dijo James.

-Tiene razón,- dijo Hermione. –Si Voldemort va a venir necesitamos ir por ayuda.- Tomó el brazo de Lily y le dirigió su mirada hacia Remus. –Estaremos de regreso,- prometió.

-Apúrense,- dijo con los labios Remus.

Hermione asintió e intentó aparecerse, pero no pasó nada. Miró con horror a Lily. –No me puedo aparecer,- dijo la última.

-Yo tampoco,- dijo Hermione. Voltearon hacia los chicos. –Están aquí.