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XXXVI

La curva del olvido

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La curva del olvido.

Así se le llama a esa parte de nuestra memoria que no recuerda nada antes de los dos o tres años de vida.

Aunque se dice de casos extraordinarios en donde hay ciertos recuerdos que permanecen intactos pero la mayoría de la gente prefiere no creer en eso. En charlatanerías. En escuchar a alguien decir que su memoria más vieja es despertándose en su cuna porque es relativamente imposible recordar desde esa edad.

Sakura nunca se preguntó si podría ser real.

Los recuerdos nunca fueron cosa suya. Ella prefería desecharlos. Además de que no había alguno que quisiera conservar que no estuviera manchado de tristeza y dolor.

De lamentos y súplicas.

De tormentas y ventiscas.

De nieve, fuego y heridas.

Recuerda pocas cosas del lugar donde la convirtieron en eso.

Recuerda el azul del cielo en ese pequeño tramo de traslado de un edificio a otro. Recuerda la nieve cuando llegaba el invierno. Recuerda las hojas secas cuando llegaba el otoño. Recuerda las flores cuando llegaba la primavera. ¿Cuánto tiempo estuvo ahí para recordar todo eso con tanto detalle en cada estación? ¿Cuántas veces se repitieron las estaciones?

Y, sin embargo, nada cambió.

Nada…hasta que la conoció.

Y de ella recuerda todo. Todo lo que alguna vez estuvo dormido. Todo eso que estuvo sellado pero… ¿Por qué? ¿Por qué estuvo sellado en primer lugar? ¿Quién le hizo olvidarse de ello?

De un recuerdo pasa a otro y ahora está nevando.

Y también está llorando porque ha hecho algo terrible. Algo por lo que nunca podrá ser perdonada aun si ha sido convincente la manera en que Mikoto le ha implorado que hiciese eso. Pedirle acabar con su vida por alguien a quien acaba de conocer. Alguien a quien apenas ha nombrado. Alguien quien no la va a recordar.

El bulto que sostiene en sus manos ensangrentadas no sabe nada. No tiene ni idea de lo que le ha obligado a hacer con tal de mantenerlo con vida. No tiene ni idea de todo lo que le ha arrebatado esa noche por el simple hecho de nacer.

Entonces…si tanto lo odia, si tanto quiere desconocer su existencia, si tanto le causa dolor solo verlo ¿por qué lo sostiene como si fuera todo su mundo?

La nieve sigue cayendo y ella es incapaz de detenerse a descansar o atender el dolor de la piel desprendida de sus pies.

Está cansada.

Está agotada.

Está herida por dentro y también por fuera.

Pero estar así...caminando sin detenerse...Caminando hasta que los pies le sangren es una buena forma de morir…o de cumplir con una penitencia autoimpuesta.

Mientras tanto él...Él no sabe nada. Sigue sin saber.

"Pero estás en mis brazos…Y sé que si caigo, tú también lo harás. Porque eres tan ignorante de lo que sucede. Porque eres tan indefenso. Porque eres tan pequeño. Porque recién has nacido en este mundo que se cae a pedazos"

¿Para qué nacer en un mundo en esas condiciones?

Muchas veces le hizo esa pregunta a Mikoto.

¿Qué fue lo que le respondió?

Egoísta. Egoísta. Mikoto egoísta.

Se ha ido y la ha dejado sola. Se ha ido para no volver. Se ha ido y le ha dejado con un ser que babea y hace gestos que no puede comprender. Un ser que no sabe lo que ha hecho. Un ser que no sabe nada y que sigue sin saber…

Egoísta, Mikoto.

Egoísta, ella.

Egoísta, él…

—"Quizá lo sea pero… ¿no sería maravilloso si este niño pudiera cambiar al mundo con solo nacer?"

¿Cómo?

¿Cómo podría ese ser que duerme, sueña, babea y hace gestos raros, cambiar algo?

—¿Cómo…? —murmura, deteniéndose con él en brazos.

Observando como luce.

Observando como sueña.

Observando como duerme.

Como un príncipe heredero hijo de la dama de hielo.

Con pestañas encrespadas, con mejillas suavecitas, con la nariz enrojecida, con la boquita fruncida. Ella no se da cuenta de la manera en la que lo mira hasta que él abre los ojos y la observa.

Cambiar al mundo con solo nacer…

Pero ¿a qué mundo se ha referido?

¿Al que es palpable y cambia de manera constante sus praderas, océanos y valles o…?

¿Al que ella representa?

Cambiar al mundo…Cambiarla a ella.

—Eres… —el primer apretón de manos es ese que el príncipe propicia apretando su anular con diminuta fuerza—hermoso…

La luna sobre tus ojos.

El fuego sobre tus ojos.

Y ahora recuerdo tu nombre…

El nombre que la dama de hielo te ha dado.

El nombre que por tanto tiempo he olvidado.

El que tú me hiciste olvidar con solo tocarme la mejilla y estimular esas capacidad con las que has nacido.

Olvidar.

Haces que te olvide con solo tocarme.

Pero no quiero...No quiero olvidarte. No ahora que te he encontrado…No ahora que te aferro y te siento entre mis brazos, pequeño e indefenso. ¿Por qué quieres alejarme? Mikoto te ha dado su vida pero tú estás sacándome de la tuya…

¿Por qué? ¿Por qué estás quitándome las pocas memorias que he comenzado a tener sobre ti?

O quizá no lo sabes…No lo sabes. ¿Cómo podrías saberlo? Eres solo un bebé. Un hijo de esta tierra seca de criaturas malditas de ojos rojos. Pero no eres como yo.

Eres eso por lo que todos van a pelear para poseer.

Eres la amenaza más grande de tus futuros enemigos.

Eres el tesoro de tu madre.

Eres la convicción de tu padre.

Eres legado de tu hermano.

Eres el futuro del mundo.

Sangre escurre por la clavícula.

Ahora sabe quién es.

Eres todo para mí.

Y entonces la curva del olvido no existe más cuando deja de beber de él porque ha hecho un efecto inverso tan pronto ha clavado sus dientes en su cuello.

Ha dejado de succionar con hambre y violencia, y solo existe él y las constelaciones a su espalda. Los viajes a los confines del mundo, a galaxias cercanas, a estrellas enanas a punto de morir.

Sus sentidos nunca se han sentido tan amplificados a su entorno como ahora. Nunca ha visto tan claro el cielo, nunca ha sentido tan detallada la textura del cuerpo humano, nunca ha olido un aroma tan confortable, nunca ha oído el sonido de las cigarras tan nítido…

Y nunca ha sentido tanto miedo por soltar la mano de alguien.

No puede hablar. Y aunque pudiera nada saldrá de su boca pues su garganta está entumecida. Y sus ojos arden como los mil demonios mientras lo mira a él.

Y él a ella.

La curva del olvido es él.

Como si hubiese existido un tipo de conspiración en la que solo hasta este momento se ha dejado ver y se han reconocido.

Él se lo ha quitado todo pero ahora se lo ha devuelto. No sabe cómo, no sabe por qué, no sabe dónde ni cuándo, solo tienen conciencia del aquí. Del ahora. De la mancha roja que colorea el pavimento pintada por la sangre de alguien a quien se ama.

Todo este tiempo…Todo este tiempo la búsqueda que Sakura ni siquiera se molestó en iniciar estuvo resuelta desde el comienzo.

Su memoria más antigua…Su memoria más significativa no es a cerca de ella despertando entre pesadillas, es sobre él tomando su mano, aferrándose a la vida. Y su memoria más reciente también se trata de él. Puede ver cortinas arriba, cortinas que son amarillas y puede ver su sonrisa…pero ahora él no está sonriendo ni mucho menos.

Está en blanco.

Está desorientado.

Mareado por la sangre que Sakura le acaba de drenar, desorientado por lo que acaba de pasar, desesperado por hablar. Pero nada, nada sale de su boca, ni un mísero sonido. Ni un mísero grito, ni un mísero reclamo.

Se está desgarrando, se está quebrando. Siente como arde, siente como algo caliente recorre su espina dorsal y como cada vértebra se mueve. ¿Qué pasa? ¿Por qué de pronto ya no la ve a ella y solo ve el cielo?

Ah, está recostado y ella le sostiene con tal ímpetu y fuerza como si fuera cristal y temiera que se rompa.

Sasuke quiere hablar pero siente que ni siquiera el aire circula bien.

Dios…¿por qué siente que todo arde?

Sakura lo ha mordido con fuerza pero no es como para que esté en ese estado de convulsión.

Como si todo por dentro estuviese siendo envenenado y estuviese pasando por las etapas de una mutación o algo similar.

Y Sakura…Sakura solo puede sostenerlo como si la vida se le fuera en ello.

La manera en la que reacciona su cuerpo en tanto Sasuke lo hace ahora es de miedo. Apenas él se ha movido ella lo ha cogido, recostándolo en el suelo. Como si fuera una extensión de él. Los aceros en su costado no son nada cuando ella los extrae y la herida cicatriza a una velocidad de terror.

Sabe lo que le pasa…O al menos tiene una idea ahora que todos sus recuerdos han retornado, como si pudiera viajar a cada uno siendo ellos una recopilación muy bien ordenada en donde ella pudiese elegir cuál ver.

Está despertando. La naturaleza con la que ha nacido no solo le ha hecho recordar quién es Sakura y qué cosa es él.

Sakura tiene una idea muy clara de que Sasuke es un escudo muy poderoso como letal. No solo ha sellado tantos años de recuerdos suyos por mero instinto la primera vez, además de los propios, ha sellado su propia naturaleza. Y Sakura lo único que ha hecho ha sido estimular, con el calor de su boca y el hambre que brota, todo eso con solo morderlo.

Similar a cuando lo hizo en el algo similar en el pasado…

Sasuke nació con el veneno natural del virus circulando su sistema pero en un estado inactivo. A la vista de cualquier ser humano: como un recién nacido muerto. Pero su propio sistema decidió protegerlo de esa manera hasta que Sakura, empujada por la desesperación de Mikoto al verlo inerte y no oír ni un llanto proveniente de él, lo mordió creyendo que así podría reanimarlo sin saber que él no necesitaba nada de eso.

Había nacido así.

Y ahora que lo ha vuelto a hacer, esa naturaleza inactiva ha saltado violentamente a su estado puro.

Y está desgarrándolo. Su parte violenta y animal está arrasando con todo su ser humano bueno y displicente como si se hubiese vertido una ponzoña conversora por todos sus órganos y tejidos, trayendo a la vida a esa otra parte con la que ha vivido toda este tiempo sin siquiera saberlo.

Todos los años creyéndose solo, todos los años creyendo en Kakashi, da igual todo lo bueno y lo malo que ha sido o ha hecho. Él siempre ha sido eso.

—No…Por favor— pide Sakura en un lamento tan desesperado que no sería posible de reconocer viniendo de ella. Pero es que todo ha cambiado. O quizá simplemente todo ha vuelto a como debió ser. Su manera ansiosa con la que sujeta su mano, la manera en la que la está matando ver todo el dolor que Sasuke está sintiendo—. Por favor…Vuelve… —pero tiene que atravesarlo. El azabache tiene que atravesar esos minutos tortuosos y reestablecerse para luego volver. Volver con ella—. Vuelve a mí…—impotente de no poder hacer algo para disminuir su dolor, solo une sus frentes—. Vuelve a mí, Sasuke.

Ah, está nevando.

Está cayendo nieve en lugar de lluvia.

Y el fuego líquido que hace unos segundos sentía arrasar con todo en su interior, se detiene. Se detiene al mismo tiempo que ha abierto los ojos por puro reflejo. Por un incentivo. Por alguien llamando su nombre.

Está nevando.

Tal y como aquella vez.

Dicen que el ser humano es incapaz de recordar algo más atrás de los dos y tres años. Ah, pero qué oportuno que él solo sea la mitad de eso.

Su memoria más vieja…Sasuke también posee una.

El espectro…El espectro llorando. Delineado por la línea blanquecina de un cielo en invierno. El espectro tiene ojos como las esmeraldas, reliquia de reyes que conservan en una bóveda, y cabello rosa, como la flor más extraña que nace, vive y crece en un ecosistema frío, oscuro y cubierto de barro.

Sakura ha sido lo primero que ha visto al nacer.

Y también ha sido lo primero al ahora renacer.

"Porque tú ya habitabas este mundo, esperando por mí. Por eso no conozco un mundo donde no existas"

Dios…Qué bella es. Qué bella es sonriendo con la gracia desconocida que ha tocado su alma y corazón, mirándolo a él, acariciando su mejilla, susurrando cosas que no puede comprender.

—Sa-Saku…ra…

—Sí. Soy yo.

Vaya.

Qué maravillosa vista y qué maravillosa calma es la que siente.

El cielo está increíblemente brillante con rastro de anillos de fuego como si bolas ardientes estuviesen bajando de él.

A unos metros de ellos todo está en llamas. A unos cuantos más hay cadáveres de Draugs y soldados. Y más allá…más allá no importa ya.

Es la escena más bella y trágica de sus vidas por ahora, y la más significativa luego de tanto.

Se siente…como si estuviese recién saliendo del vientre de su madre. Se siente extraño en un mundo que lo es aún más. También siente frío pero la sensación dura poco pues alguien ha tomado sus manos, calentándolas. No hay sonidos, no hay lamentos, no hay nada además del deseo de empezar a alzar sus voces y decir cualquier incoherencia. Dejar que lo que sea brote del alma de sus corazones ahora que esa fragilidad les propone tomar dos caminos.

Bendición o maldición.

¿Qué se supone que debe decidir cada uno de ellos ahora?

Sasuke, aún aturdido y con la capacidad del habla inactiva por el momento, no se mueve pues aún siente como algo del fuego reluciente en sus entrañas sigue presente. Pero Sakura, más recuperada por beber su sangre, está aguda en cada uno de sus sentidos, advirtiendo de la amenaza que hace que sus vellos se ericen y se aferre a Sasuke con uñas y dientes, apartándose del impacto del arma que encaja con violencia en uno de los escombros a sus espaldas antes que en ellos.

Con los reflejos de un felino, Sakura toma a Sasuke y se pone a salvo junto con él lejos del ataque tan pronto sucede segundos después.

Precisa, perceptiva y veloz como suele ser, vuelve a alejarse del segundo impacto, y entre la nube de escombros vislumbra el arma que los amenaza, relacionando de quién demonios se trata.

La naginata de doble filo.

Chasquea los dientes cuando oye el clic y ve como se segmenta, de nuevo, en tres partes, abarcando más radio de ataque.

—Maldito infeliz… —masculla tomando con una mano un trozo de lámina desprendida de los escombros, usándolo como escudo. El filo de la naginata perfora la superficie, encajándose en esta para tirar de ella y dejar expuesta a Sakura junto con un indispuesto y debilitado Sasuke.

Sasuke.

Sobre su cadáver…

Sobre su cadáver y su alma maldita retorcida volviendo del más profundo de los infiernos va a tocarle un cabello.

Alejándose lo suficiente y depositándolo a él a una distancia en la que no pueda ser herido, responde al ataque amarrándose a la cadena que une la Naginata a propósito solo para tirar de ella y obligar al usuario a acercarse lo suficiente para atestarle un golpe de frente y directo en toda la máscara que lo cubre, agrietándola.

¿De dónde…?

¿De dónde ha provenido esa variación de fuerza tan brutal? Es lo que se pregunta el intruso cuando siente como todo el material de su máscara se revienta, mandándolo, además, a varios metros lejos por el impacto.

—¡A-Argh…! —expone un grito y hay algo en los circuitos y en los polímeros de todo su traje que comienza a fallar en respuesta a la masiva violencia con la que ha resentido el ataque.

Y es muy claro cuando Sakura se percata de ello y una mezcla de sorpresa y rabia se apodera de ella cuando ve como el traje del intruso comienza a presentar variaciones reversibles en su forma y tamaño.

Hinata le platicó una vez sobre ello.

Sobre un tipo de trajes hecho de materiales con memoria de forma.

El intruso siente como las aleaciones metálicas de su traje negro se mueven regresando a su forma original como un resorte.

Ya no es un cuerpo fornido y robusto el que tiene delante. Debajo de esas telas inteligentes, debajo de esas capas adyacentes de tejido está una silueta más delicada. Más pequeña. Más delgada.

La persona frente a ella se pone de pie con dificultad, quitándose la máscara rota sin nada más que ocultar.

Sakura cierra las manos volviéndolas puños. Les ha estado viendo la maldita cara todo este tiempo.

—Tú…

El intruso…es una mujer.

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I

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No le ha quedado más remedio que quitarse la máscara.

Aunque parte de ella quiere que se grabe su rostro, otra, la que no es insensata y casi siempre es leal, cree que es una mala idea.

Todo desde el inicio ha sido una mala idea. Sin el respaldo de nadie salvo el de su propio juicio es que viajó kilómetros hacia Konoha. Hacia esa ciudad maldita conformada de riquezas a base de mentiras. Hacia la cuna de lobos. Hacia la investidura de una dictadura que no hace más que alimentar a un solo hombre.

Siempre visualizó Konoha como la ciudad de las mentiras.

De las mentiras y las máscaras.

De la inmoralidad y las desgracias.

Vida de nadie, tierra de sacrificios y remordimientos. Con guerreros deshonestos y escorias con blancos atuendos.

El nombre de S.H.I.N.O.B.I. recorre cada duna y rincón en plena sequía, traspasa valles y erupciones de hielo y fuego, hasta llegar a oídos de su gente.

Y lo que se dice de ellos nunca es bueno. Pero justificar que ha ido hasta ahí por mera influencia de lo que se dice alrededor de la poca tierra habitada por el hombre que aún queda sería mentira.

Está ahí por propósitos muy específicos.

Por influencias emocionales que, a pesar de que sabe no debería sentir, se han apoderado de ella y la han llevado hasta ahí.

Hasta esa mujer.

Lotus.

Hay un odio desconocido emanando de su cuerpo.

Sakura lo sabe por la manera en la que tensa su cuerpo y por como la mira. Recibir ese tipo de reacción tan pronto la ven no es algo nuevo pero…no es alguien que recuerde de algún lugar. No sabe quién es pero por como la está detallando religiosamente ella sí la reconoce. Y eso, de alguna forma, le hace estar en desventaja. ¿De dónde? ¿De dónde la conoce?

Intenta recordar donde ha visto una estructura facial como la de ella, pero nada. No hay recuerdos de cabellos marrones y ojos oscuros. Ni siquiera el lunar bajo su mejilla izquierda le es familiar. Pero si la mira con tanto resentimiento es porque hay historia detrás de todo eso aunque Sakura, en estos momentos, no se preocupe por recordarla.

Sus prioridades han cambiado.

Sasuke sigue en el lugar donde lo dejó pero ¿Por cuánto tiempo podrá mantenerlo alejado?

Está aturdido, está confundido, y el efecto de su recién restaurada naturaleza le mantiene incapaz de coordinar mente y cuerpo.

Vuelve su mirada al frente.

No le interesa quien sea ella pero cualquier persona que amenace a Sasuke debe ser por el motivo por el que Sakura ha jurado protegerlo con su vida desde el día que nació. Desde el día en que fue consciente de su particularidad. Desde el día en se volvió la amenaza más grande de toda una dictadura. Y la situación pinta a que si esa persona no está de su lado, entonces está en contra de ellos. Es lo único que necesita entender.

—Tú provocaste el fallo eléctrico de Konoha hace tiempo ¿no es así? —acusa Sakura aunque no necesita que le responda—. Tu empujaste los Draugs desde el edificio la otra vez —continúa enlistando, intentando encontrar una conexión de un suceso con el otro que le dé un motivo—. Tú intentaste encerrarnos hoy también— No le responde. En su lugar vuelve a tomar su naginata, volviendo a su forma original, apuntándole—. ¿Quién eres?

—¿Por qué tendría que decírtelo? —Sakura frunce el ceño.

No tiene un arma con la cual defenderse salvo valerse únicamente de sus habilidades motrices recién restauradas pero aún si pudiera moverse libremente, Sasuke está detrás de ella aún con signos de debilidad. Y ciertamente no sabe cuáles son las órdenes que le han emitido a la persona que tiene en frente, de tratarse de alguien que esté bajo el mando de un tercero.

—Intentaste matarnos. Es razón suficiente —dice, furiosa, colocándose frente a Sasuke—. No eres de S.H.I.N.O.B.I. —dice y parece que si hubiese alborotado a una bestia con solo decir aquello.

La naginata baila entre el aire, cortándolo hasta alcanzar a Sakura, quien se cubre con lo primero que tiene a su alcance. Una lámina oxidada que fácilmente se rompe pero que le da el suficiente tiempo para hacer que su contrincante vuelva a acercarse.

A pesar de ser un arma de alcance medio hay ciertos movimientos predecibles que deben hacerse para maniobrar con ella, y si no puede hacer frente con el arma, puede hacerlo con su usuario en una batalla de corto alcance.

— No me compares con esa escoria —gruñe la castaña como si la comparativa hubiese enardecido sus entrañas. Es la resolución que Sakura necesita para no lamentarse por si la deja medio muerta.

Y mientras eso sucede Sasuke se mantiene en un estado de frustración consigo mismo por no poder moverse como quisiera.

Está notablemente dañado tanto física como mentalmente. Y debido a ello ni siquiera su sentido de la vista enfoca bien.

¿Qué…? ¿Qué es lo que acaba de pasar? ¿Qué es…?

Poco a poco la nitidez vuelve a su mente, manteniendo un caos ordenado.

Sakura.

Ha visto sus ojos una y otra vez. En su mente se repiten de todas formas. Ninguna parecida a la otra. Y de pronto…ya no más. Deja de verla. Deja de sentirla. Deja de estar a su lado por un largo tiempo que parece una eternidad pero que tampoco recuerda.

"Vuelve a mí, Sasuke…"

Ha dicho su nombre y cuando lo ha hecho todo el dolor se ha detenido. Y solo ella ha existido en su campo de visión. Tan similar a aquella vez…Ese recuerdo que repite y repite sin cansancio. Ella en medio del caos, en medio de la caída de un imperio, de los suspiros de dolor desde el centro de la Tierra, viendo como las criaturas vivas que la habitan se destrozan unas con otras. Pero Sakura siempre estuvo ahí. Desde el principio de sus pesadillas…O de sus sueños olvidados.

Ha dicho su nombre antes.

Y ha dicho su nombre ahora.

Y tal como él ha prometido solo verla antes de sentir como le clavaba los colmillos, nuevamente solo puede jurar verla a ella.

Está…frenética.

Su imagen es tan borrosa tanto por la rapidez con la que se mueve como por el hecho de que él apenas y enfoca algo. Está…luchando contra alguien. Pero…está ahí. Y si se mueve así debe significar que sus heridas han sanado. Suelta una risita inadecuada para el momento en el que se encuentra.

Le ganó a ese imbécil, piensa.

A Sasori.

Ha podido hacer algo por ella.

Algo de lo que seguramente hay un mundo por hablar pero…

Pero…

La cabeza…La cabeza le duele horrores y le está matando. Tantas imágenes retenidas del pasado. Tantos fragmentos desechos de su vida en Rhoda. Tantos fragmentos por igual estando en Konoha. Desmenuza cada uno a una velocidad de miedo y solo deja aquellos donde aparece ella. Desde su osadía, su impertinencia, sus amenazas, sus malos tratos hasta pasar a su primer beso. Y luego todos los demás. Y luego ese juramento silencioso tomando sus manos.

Y luego…hay algo en ella que no es normal.

Está mintiendo.

Siempre estuvo mintiendo.

Sus ojos frágiles, las pequeñas veces que le mostró algo más allá de la máscara que todo soldado debe portar…Todo eso…

Todo este tiempo…Todo lo que dijo, todo lo que hizo…

Pero a su mente vienen de nuevo los recuerdos nuevos. Los que han estado sellados por tantas estaciones.

Y de nuevo, el ahora.

Ella está luchando pero ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Por quién…?

Todo eso está jodido.

Todo siempre lo ha estado.

Pero no tiene tiempo de pensar cuando la segunda naturaleza que existe en él decide que es tiempo de tener algo de protagonismo.

Tiene…sed.

Como si por décadas su garganta no hubiese tocado algo para saciarla. Ah, maldición, la garganta le arde. Los ojos le lloran. ¿Qué pasa? ¡¿Qué demonios le pasa?!

—Ah….Ah…—da bocanadas de aire con dificultad mientras siente como una brasa ardiente le raspa la garganta cada que traga.

La silueta de Sakura se vuelve un borrón intrépido que va de un extremo a otro con una velocidad sobrehumana pero él puede verla en cámara lenta.

Ha comenzado a llover…pero la lluvia luce extraña.

Sasuke levanta la mano y puede tocar las gotas suspendidas antes de que impacten en el asfalto.

Son demasiado lentas.

O quizá él…

¿Debido a qué su cuerpo se mueve? No es por decisión, es por un rastro de comportamiento natural en…lo que sea que ahora es él.

En dos segundos pasa de estar inmóvil a estar en medio de ellas. Y todo sigue siendo tan lento. La manera en la que puede coger con facilidad el arma enemiga y tirar de ella con todo y aquella mujer extraña le hace sentir náuseas. Y mareado cuando la realidad deja de ser tan lenta y recupera su ritmo normal.

Sakura no lo ha visto venir. ¿En qué momento se ha puesto de pie?

¿Y cómo ha llegado hasta donde están ellas y ha hecho tal movimiento?

El usuario de la naginata gime debajo de un poco de escombro, incrustada al hoyo que ha generado su cuerpo ante el impacto de ser lanzada con tal fuerza. El funcionamiento de su traje parece fallar de nuevo pues son visibles las ligeras chispas que expulsa y Sakura sabe que es cuestión de tiempo para que uno pierda y el otro gane.

Pero no se siente como si la victoria fuera a sentirse satisfactoria.

De hecho, toda esa situación se ha salido fuera de su órbita.

Si alguien le preguntara en ese momento sobre algún plan, no sabría qué decir. No hay plan, no hay nada en lo que piense que no sea en la manera en la que la imagen de Sasuke se haya vuelto el escenario más improbable y peligroso de todos.

Los ojos le brillan, rojos como dos piedras volcánicas fundidas en el centro del corazón de la Tierra. Calientes, abrasadores, potencialmente devastadores. Y la manera errática en la que respira y en la que se mueve solo le hacen pensar a Sakura que está pasando por una de las fases más desesperantes de todo neófito abusado por el desconocimiento de un virus hostil.

Pero es diferente.

A ella le administraron el virus.

Sasuke…nació con él.

Por eso… ¿Cómo? ¿Cómo puede estar soportando tal fase conservando un poco de lucidez? A pesar de que respira y gruñe entrecortadamente, las venas que se le marcan en brazos y cuello son una reacción instintiva a estarse resistiendo.

No quiere perder.

Pero tampoco sabe cómo ganar.

El usuario de la naginata advierte volver a la lucha cuando la percibe, gracias a sus sentidos aumentados, ajustar su arma y avanzar de frente a ellos. Pero Sasuke es diez veces más rápido. Está inestable…y codicioso por lo que no sabe es capaz de hacer. No es él quien pide a gritos saciar esa sed devastadora, es la parte que no domina la que quiere emerger. Y Sasuke, parece, luchar contra ello, aunque no sepa propiamente qué demonios le sucede.

—¿C-cómo…? —El trayecto de la naginata no se altera cuando roza lo suficiente el brazo de Sasuke, desgarrándole el uniforme, pero es como si lo esperara. Como si supiera que de todos modos va a herirlo pero sentir dolor fuera el menor de sus pensamientos.

Recibiendo la herida directo en su costado derecho, a Sasuke le mueve más la parte violenta de acabar con su contrincante que preocuparse por si la herida va a sanar o no. Repitiendo el mismo movimiento, tira del arma hacia él y sin darle tiempo al usuario de fragmentarla y enredarlo con la cadena que las une, la parte en dos desde el centro.

La castaña solo ve las partes de su arma esparcirse en el espacio antes de sentir como todo su cuello cruje. En un movimiento no previsto Sasuke lo rodea con una de sus manos, atrayéndolo solo para abrir su boca y amenazar con morderla hasta que Sakura interviene, sujetándole el brazo.

—Suéltala —pide la Fenrir con la voz matizada de tensión.

Sasuke no está en sus cinco sentidos como para saber qué demonios es lo que hace y lo que conlleva beber sangre en el estado en el que se encuentra. Sakura sí. Sabe más de lo que debería porque lo ha vivido en carne propia.

Y no puede…

No puede dejar que él comience a cometer crímenes.

No puede dejar que se pierda en la locura.

Aquella chica poco le interesa.

No es por ella, es por él.

—Tú…pidiéndole algo así —suelta la castaña con dificultad aun sintiendo la presión en su cuello.

Lo sabe. Sabe que es una ironía. Sabe que es una petición absurda.

Pedirle que rechace su naturaleza.

Es algo que, con el tiempo, va a suceder. Si no es ahora, será algún día. Y Sakura puede ver, de manera cinematográfica, los peores escenarios venideros. Sasuke en medio de un baño de sangre. Sangre de, posiblemente, la gente que ama. Sin remordimiento ni nada.

Todo porque ella no ha sabido cuidarlo.

Por abandonarlo.

Por haber dejado su crianza y su crecimiento en manos extrañas.

El despertar de un mitad-mitad es incluso más violento que el de un alterado como ella, y lo sabe más que nadie. Sasuke no razona pues lo único que sus ojos ven es rojo.

Es como pedirle a un animal que no sienta hambre. Que no se alimente. Que muera de inanición.

No.

"No eres un monstruo…porque solo te veré a ti"

Es pedirle que no sea eso en lo que ella ya se ha convertido.

—Te veo… —suelta inesperadamente y algo mengua la fuerza con la que Sasuke continúa apretando el cuello contrario—. Sasuke…Te veo.

¿Qué está mal?

¿Qué poder tiene ella sobre él?

La usuaria de la naginata se lo pregunta.

Se lo pregunta como todo lo demás por lo que ha ido hasta ahí en su nombre. Y mientras sucede todo de manera lenta se concentra en él. En ese extraño soldado que no figuraba en ninguno de sus registros. ¿Quién es y de dónde ha salido? ¿Quién es y por qué luce desencadenado y abatido? ¿Quién es y por qué una mujer que no conoce la piedad como Lotus le muestra ese tipo de expresión?

Capaz de sentir.

Capaz de hacer ese tipo de gesto.

¿Quién…?

Qué…increíbles ojos.

Tan parecidos a los de…

—…Itachi.

Sasuke termina de reaccionar. Parte por Sakura, parte por el nombre que ha salido de los labios de esa extraña mujer. Como un animal con los reflejos expuestos a la más mínima provocación, dirige su mirada a quien sujeta con firmeza.

—Ese nombre…—la mano que rodea su cuello poco a poco cede—. Repítelo.

¿Cómo…?

¿Cómo es que lo sabe?

Ambas se cuestionan.

Ambas callan.

Ambas tienen secretos que aún priorizan seguir manteniendo así.

—Creí que lo habías matado —dice la castaña a Sakura, restándole importancia a la mano de Sasuke aún en su cuello y a su comentario—. Por eso él…

Pero lo cierto es que para Sakura todo apenas recae en su mente. De lo que habla y a quien se refiere. Todo eso comienza a dibujarse tenuemente. Ligeros trazos, débiles pinceladas. ¿Qué más ha olvidado?

Mucho antes de Sasuke. Mucho antes de su nacimiento. Mucho antes de las noches tristes y frías…

Antes del invierno…existió la primavera.

Por supuesto no es la primera vez que compara los ojos de Sasuke con los de Mikoto, y ahora sabe la razón. Pero más allá de eso…

Estuvo también…

"No olvides estos ojos…Porque voy a destruirte cuando te encuentre. Voy a destruirte porque me has arrebatado todo"

Él.

—…él te odia.

El altamente sospechoso.

El altamente prioritario.

—¿Quién te envía? —pregunta Sakura.

—Tú lo conoces. Tú destruiste su vida. Tú le arrebataste todo.

Si todo lo que apenas se ha asentado en las memorias de Sasuke es cierto…Entonces…

—¿Conoces a ese hombre? —cuestiona Sasuke, recuperado. Como si las brasas ardientes que hace poco lo tenían alborotado nunca hubiese existido. Y Sakura, a su lado, solo se pregunta cómo es que él sabe de…—. Contéstame.

Pero la desconocida no habla, y aquello le desespera más. Odia el misterio y ahora entiende por qué.

Distrayéndose por la manera en la que Sakura sujeta su brazo, la castaña se aparta de él, alejándose varios metros de ambos.

—¿Cómo conoces ese nombre? —le pregunta Sakura a él.

—¿Es esa tu primera pregunta? —contradice a la Fenrir. Hace unos minutos no podía dejar de verla como si fuera su más importante deidad. Ahora…

¿Qué tanto ha visto el otro como para preguntarle eso? Para Sakura es claro que tanto en ella como en él algo ha despertado pero no están sueltos a las palabras en ese momento. Al menos Sakura solo tiene un objetivo en mente.

—Solo responde —insiste en saber.

El nombre de Itachi ha estado sepultado por años en su mente. ¿Cómo es que Sasuke tiene conocimiento sobre él si no era más que un recién nacido aquella noche?

—No lo sé gracias a ti —dice en tono de reclamo al final. Y la respuesta es obvia.

—Los archivos…—deduce mientras Sasuke devuelve la mirada hacia la desconocida.

—¡Oye tú! Ese hombre…Itachi. ¿Qué sabes de él? —la chica frunce el ceño, obtusa. Y en tanto Sasuke da un paso al frente Sakura lo sujeta del brazo, reacia a permitirle dar un maldito paso más—. Suéltame.

—No si lo que pretendes hacer es una estupidez.

Qué desfachatez…Pero no puede sentir un sentimiento tan negativo con solo verla. Lo ha sabido siempre, y lo odia. Odia sentirse desarmado cuando ella decide mirarlo, tal como la primera vez.

Él debajo y ella de pie, y su espada apuntando hacia su rostro en medio de fuego y destrucción.

Dios, qué escenario tan reiterativo.

Ahora que sus recuerdos se expanden a un escenario mucho más viejo puede sentir la misma emoción.

Sus ojos siempre terminan chocando, y cuando lo hacen sus mundos y sus propios fantasmas también lo hacen.

"No me mires así", piensa, lastimándose. "No me mires como si fuera…"

En aquél entonces e incluso ahora el pensamiento que ambas Sakuras comparten, a pesar de estar en líneas de tiempo distintas, es el mismo.

Ellas sujetando todo su mundo.

Ayer, un bebé.

Hoy, un hombre.

—¿Sabes? Estoy un poco harto de estar rodeado de mentiras —confiesa, afectado. Sakura se mantiene en silencio, observándolo como si antes no se hubiese detenido a hacerlo con detalle. ¿Qué es lo que se ha perdido de esos ojos? Ahora entiende muchas cosas. Cosas que Sasuke posiblemente no porque, quizá, se siente en medio de un plano en el que no tiene un sitio.

A dónde pertenecer.

De dónde provenir.

Las memorias están en su mente pero nadie le explica.

La única persona que podría hacerlo está sujetándole el brazo como si no quisiera que se fuera.

¿Es así?

—¡Sakura!

Tendría que ser ella la adecuada para percatarse del peligro pero ha sido Sasuke quien los ha puesto a salvo a ambos antes de que las lluvia de disparos alcancen a tocarlos.

La usuaria de la naginata, en tanto, también retrocede por su lado. En medio de ellos un campo minado. Apenas pongan un pie fuera ahí van a ser atravesados por los proyectiles y si se descuidan también lo harán creyendo que están a salvo. No lo están. Se les ha olvidado en qué situación se encuentran y en dónde.

Y la voz de Konohamaru solo les ha traído a la realidad.

Konohamaru.

Tan pronto Sasuke lo ve, algo en su pecho se contrae. Algo palpita. Algo…lo llama. Con frustración se sostiene la cabeza. Las absurdas ideas en su mente ya no son tan absurdas y todo lo que sabe de él deja de ser trivial ahora.

Y Sakura, presa de una fuerza desconocida, no sabe cómo reaccionar.

¿Qué hace ahí?

Mira al niño siendo detenido oportunamente por un agitado Sasori junto otros más a los que no reconoce de inmediato.

Lo mira, desesperado y luego mira a Sasuke, ajeno al estruendoso ruido de los disparos, lidiando con algo más.

—¡Sakura! ¡Sasuke! —grita el menor , y Sasuke, presa del instinto, solo levanta el rostro mirándolo con ojos rojos. No hay nada entre ellos a pesar de que en realidad existe escombro y muchas estructuras deshechas que los separan, además de fuego.

Finalmente está expuesto y, cuando lo hace, Konohamaru no es el único que lo mira con el rostro deformado en consternación.

—¿Qué demonios…? —Naruto, quien se mantiene detrás, se percata de ello. Al resto le toma unos segundos más solamente.

—¡Váyanse de aquí! —vocifera Sakura a Sasori, quien aferra a Konohamaru de no hacer una idiotez pero poco se ha percatado de que Naruto está fuera de sus límites cuando lo ve salir de donde se encuentran hacia la senda donde es un blanco fácil.

Lo demás sucede en cuestión de nada.

Hay sangre brotando en el espacio como si fueran partículas. Como si fueran gotas de lluvia. Como si fueran copos de nieve.

¿De quién es?

Todo es lento, de nuevo.

Naruto ha cometido una imprudencia y, por supuesto, Sasuke también. Uno por intentar recuperar a su hermano de toda la vida y él otro por recuperar algo que, se supone, le pertenece.

Sasori ha sido lo suficientemente rápido para atrapar a Naruto con los hilos de su mano derecha mientras que con la izquierda ha desviado la trayectoria de la mayoría de las balas al tirar de las armas y noquear a los soldados que han aparecido. Pero no todas, por supuesto, han terminado fuera del objetivo.

Naruto implora que le vuelva la voz para poder gritar el nombre de Sasuke y Konohamaru siente que el pecho se le contrae dolorosamente cuando ve a Sakura cubrir el cuerpo del soldado recibiendo un par de disparos.

¿Resentimiento?

¿Cuál?

Los disparos cesan pero aún queda un soldado rezagado, aunque claramente indispuesto a intentar algo, está lo suficientemente cerca del objetivo.

Cerca de ellos.

Cerca de Sakura y Sasuke.

Los gritos de Konohamaru se oyen más y aunque Sakura no está herida de gravedad, sabe que la herida sanará. Pero se demorará un poco. Podría acelerar el proceso. Podría…

—¡Ah, se escapa! —Deidara es quien avisa, señalando a la tambaleante chica desconocida moverse entre los escombros. Cuando Sasori apunta hacia ella, Sakura le detiene.

—¡Deja que se vaya! —gime un poco, pero audible.

Y parece como si la respuesta no solo fuera para él sino también para Sasuke quien luce estático por lo que acaba de pasar. Quiere, por supuesto, centrarse en la herida de Sakura pero su mente está tan revuelta que no puede ordenar nada.

Hablar. Mirarla. Reñirle. Contradecirle. Sonreírle. Gritarle.

Ni una neurona conecta con otra como debe de ser.

Solo sabe que está ahí, desangrando pero sanando a una velocidad de miedo. Y sabe por qué.

Porque ha bebido de él.

Y porque él no es lo que siempre ha querido ser.

¿Qué demonios…? ¿Qué demonios es él?

Ella no va a decirle nada.

No le ve intensiones, al menos no ahora, de aclarar algo.

Naruto tenía razón…

¿Kakashi también la tenía?

"En Konoha no vas a encontrar nada…"

Pero…la encontró a ella.

¿Cómo podría eso significar nada? Pero además de ella hay otra persona que podría tener respuestas.

Uchiha Itachi.

Es el momento adecuado. Es el momento que ha estado esperando. ¿No ha sido por eso por lo que ha ido?

—No…

Ah, le ha tomado de la mano.

Y es porque quizá él ha hecho el gesto de apartarse de ella para seguir el camino que ha tomado la desconocida. No es una invitación a seguirla, simplemente Sasuke ha sentido que es otra manera de conseguir respuestas pero Sakura, tan perceptiva y tan pendiente de él ahora como nunca antes lo ha estado, lo mira con un brío inusual en los ojos.

Es la primera vez que hace ese tipo de mirada.

—No vayas…

Ah…¿Por qué le dice eso?

—Tu no decides por mí —¿Y por qué él le responde así?—. ¿Qué diferencia habría de antes y ahora? Ya lo hiciste una vez. Dejarme.

Duele.

Duele mirarse como si fueran enemigos y a la vez como algo más que amigos. Duele porque Sakura sabe que es cierto pero duele más porque Sasuke no entiende la gravedad de lo que intenta descubrir.

Todo este tiempo Sakura ha hecho las cosas mal.

No solo con Mikoto.

Sino con todo.

Con su vida.

Con las personas con las que se ha involucrado creyendo que podría tener una vida placentera y normal.

Sasori.

Hinata.

Konohamaru…

¿Qué podría hacer para remediar su error? ¿Qué podría hacer para sentir que por primera vez hace lo correcto? ¿Qué podría hacer para ponerlo a salvo a él?

Los planes han cambiado. Todo su mundo, sus reglas, sus leyes, todo. Todo por él.

Segundos antes de que Sakura sienta la frecuencia de la tierra y de más pisadas enemigas aproximarse, Sasuke ya lo anticipa. Sakura sabe que si quedan ahí van a arrastrarlos a ambos con un futuro incierto. Pero si deja que se vaya…

—¡Ayúdalos! ¡Has algo!

Konohamaru aún grita, desesperado. Naruto se libera de los hilos de Sasori, y el último parece estar dispuesto a arrastrarlos a todos por medio de ellos y hacer que se callen.

Podría esperar que hiciera eso pero también significaría que no pararían de buscar donde se ocultan. Y, además, no pueden salir de las murallas.

No tienen un plan.

Y ha arrastrado a mucha gente en el proceso.

Todos han hecho lo que ella les ha pedido…Como una dictadora. Es eso a lo que están acostumbrados. Y ella está más que acostumbrada a ganarse el odio del mundo debido a sus actos.

Pero ya nadie más tiene que pagar por sus culpas.

Mucho menos él.

Tiene que dejarlo ir…Por esta vez…Pero no con esa mujer.

—Tienes razón…—le responde, apática. Puede que anticipe los movimientos de ataque, puede que incluso sienta como su rango de percepción de sonidos se expande, pero él nunca podría anticipar lo que ella lo que ella piensa. Lo que ella decide—. Tendré que hacerlo de nuevo.

Abandonarle.

Pero tiene que hacerlo de tal forma que parezca una traidora.

Que parezca que nada los une.

Que parezca que se odian.

El soldado rezagado está ahí, y Sakura sabe por qué es que lo ha dejado vivo. Necesita una coartada para ellos. Para Sasuke. Para Konohamaru. Para Hinata.

—¿Q-Qué…? —las pupilas del azabache se encojen cuando siente un dolor punzante en su cuello. Uno, incluso, más fuerte que el anterior. Sakura está mordiendo. Mordiendo con la violencia de una bestia que pretende dejar una marca imborrable. Y duele. ¡Duele! —. ¡¿Qué hac-…?! —incapaz de finalizar su oración siente como Sakura lo voltea quedando su espalda pegada a su pecho, rodeándolo con fuerza con ambos brazos mientras continúa.

Esa es…la sensación punzante que ha omitido sentir antes.

Y ahora se siente mucho más fuerte y dolorosa.

Los ojos tibios de Sasuke se entrecierran y ve muchas caras pasmadas. Entre ellas…Konohamaru.

Entre ellas, Naruto.

Entre ellas, ese imbécil de Sasori.

¿Qué está haciendo?

¿Por qué está mordiéndolo?

¿Por qué lo hace con tanta furia?

¿Por qué-…?

Cuando voltea y se topa con su mirada: El espectro.

El espectro está…

—"…llorando" —como el de sus memorias.

Como el de sus sueños. Como el que lloraba siempre encima del cuerpo de la ensangrentada mujer de blanco. Como el que le prometió tantas cosas en silencios con solo mirar el universo a través de sus ojos.

De nuevo siente sueño.

Ah, no es que sienta sueño. La aguja que hay en el otro lado de su cuello sale y es cuando se percata que Sakura, desde el inicio, siempre ha estado preparada para abandonarlo.

Y para mentirle.

—¡A-Ah! ¡Monstruo! —así es, piensa ella cuando oye al soldado ponerse de pie y correr en dirección contraria.

Eso es lo que necesita que crea.

Eso es lo que necesita que diga.

Eso es lo que necesita que todos piensen.

—"Si es para mantenerte a salvo…, voy a ser el monstruo que todos quieren"

La fuerza con la que Sasuke pelea para liberarse es proporcional a la que Sakura usa para no dejarlo ir. Y la sangre de Obito que le ha inyectado solo le ha hecho las cosas más fáciles, mismo frasco que aún escondía entre sus ropas.

—Sa…Saku-…—la Fenrir detiene su mano, esa que está por desvanecerse antes de tocar su rostro, y la aferra a la suya—. M-mentiste…—dice refiriéndose al frasco y ha haber dicho haberse roto durante su pelea con el supuesto intruso.

—Sí. Mentí en todo —tal confesión es lo último que Sasuke alcanza a escuchar.

Ya no hay dolor. Sakura ha dejado de morderlo. Y todos lo han visto. Nadie debe tener duda al respecto. Y eso es de lo que se asegura cuando Naruto, imprudente como esperaba que fuese, se acerca a ellos con el más claro gesto de repulsión y miedo sobre ella.

—¡¿Qué le hiciste…?!

—Tómalo —dice aun aferrada a él. Con su boca manchada de su sangre. Con sus impulsos más deseosos por no soltarlo a pesar de que debe hacerlo. Naruto apenas la mira, histérico, rabioso, con la ira en sus ojos. Pero es hasta que la mira que se percata la manera tan devota con la que mira a su amigo—. Por favor… —pide en un hilillo de voz, y es la primera vez que suplica delante de alguien más.

Sasuke, adormecido dentro de sus sueños de manera no voluntaria, no sabe nada.

Y la remembranza vuelve a ella sin que pueda evitarlo.

Y él…él no sabe nada. Sigue sin saber.

Como ayer.

Como ahora.

Es mejor así…Que no sepa nada más.

Que no sepa que le acaricia los cabellos y el rostro una última vez.

Que no sepa que humedece su mejilla con un par de gotas saladas.

Que no sepa que deposita un beso en su frente mientras se le parte el alma.

—Tómalo. Y llévatelo…—aprieta su mano con el rostro cabizbajo sin dejar de mirarlo. Observando como duerme. Observando como sueña. El príncipe heredero de la dama de hielo...—. Llévatelo lejos como si fuera lo último en tu vida.

—¿Eh?

El cuerpo de Sakura se tensa cuando los pasos, que antes ha sentido aproximarse, ahora están casi encima de ellos. No puede…No puede dejar que los detengan a todos.

Solo están tras ella.

—¡Tómalo ya! —dice desenfrenada casi pasándole con violencia el cuerpo inconsciente de Sasuke a sus brazos, dándole la espalda para recoger su arma sin mirar atrás porque si lo hace…Si vuelve a mirarlo…

—¡Sakura! —Ah, Konohamaru…

—¡Tenemos un acuerdo, Sasori!

Y no hace falta decir más.

Así como tampoco hace falta mirarlo para convencerse que no es solo Konohamaru quien dibuja un gesto de desolación cuando lo dice.

Sakura es una persona horrenda…El tipo de persona cruel por orillar a otros a hacer lo que les pide. Por pedirle algo así a él. Sasori, en cambio…De él siempre ha sabido que su corazón está lleno de bondad. Y ha sido su culpa haberlo convertido en lo que ahora es.

Pero a veces la fortaleza y la fuerza tienen que provenir de las desgracias.

Aunque, en el caso particular de ella, su fortaleza son los recuerdos que ahora tiene.

"Los recuerdos que tenemos son los que necesitamos para existir, Sakura"

Mikoto.

—Cuida de él —es lo último que dice al rubio antes de desaparecer de su vista.

Solo los recuerdos brumosos en acuarelas…de cómo éramos.

Ah…Con que así se siente abandonar a alguien.

Esa sensación amargar que se amplifica con cada paso que da lejos de ellos.

Poco a poco deja de escuchar los gritos desesperados de Konohamaru. De pronto, se detienen. No lo sabrá pero se imagina que ha sido necesario noquearlo para callarlo. Y puede imaginar su carita llorosa y desecha en dolor y tristeza mientras es cargado por alguien, quizá Sasori o Deidara, en brazos.

Puede imaginarse también, mientras clava su espada en los Draugs que tiene en frente a medida que corre, el rostro decepcionado y confundido de Ino. La ha visto muy a lo lejos, y también ha visto la expresión de miedo que ha hecho cuando ha mordido a Sasuke como si fuera una bestia.

La expresión de ella y de todos los que estaban ahí.

Esa siempre fue la reacción esperada por el mundo.

Se supone que para eso fue que la re-diseñaron.

Haz de ella una mujer a la que todo el mundo quiera temer.

Solo ha hecho lo que, desde un principio, tuvo qué hacer.

Mostrarle al mundo cuan peligrosa es…mordiendo a la persona que más…

Ah…La lluvia se ha detenido. Pero su rostro está húmedo. Y sus ojos y manos arden pero no es debido a la sangre caliente y tóxica de los Draugs con los que acaba la que hace que se sienta así.

Es como aquella noche…Una de tantas.

La primera noche de depravación. Ella desmembrando cuerpos de soldados y Draugs sin consideración. Y en su pecho una cicatriz reciente. Carne abierta ahí resentida por el trasplante de un corazón ajeno. Volviéndola loca. Volviéndola salvaje. Terminando con la vida de alguien a quien también quiso para dárselo a ella.

¿Qué expresión puso esa persona cuando le era arrebatado ese corazón?

La expresión de Sakura era de horror.

Estar a su lado en una plancha de acero contigua y no poder hacer algo más además de gritar. Sangre por todos lados. Carne por todos lados.

¿Mikoto se lo perdonaría alguna vez?

¿Fugaku lo habría hecho?

Nunca supo qué era lo que él pensaba. Su mente era impenetrable a pesar de que era muy fácil de leer debido a sus gestos y acciones.

¿Qué cara estaba haciendo Fugaku esa noche? La noche en la que ambos fueron capturados. La noche en la que su corazón fue arrancado con furia para dárselo a ella.

La línea frontal que hay ahora en frente solo son Draugs previamente aniquilados. La línea blanca detrás de ellos son todos soldados. Todos apuntándole. Hay reflectores y muchos vehículos de transporte. Hay civiles y hay francotiradores.

Lotus. Por orden del Canciller quedas bajo arresto.

Resistir y seguir luchando.

Esa decisión fue la que llevó, aquella noche, a esos soldados a herir a Fugaku en la plancha a un lado de ella. Por haberse resistido y por haber decidido pelear es que él está muerto.

—No…No lo está…—musita atrapada en sus memorias, llevando la mano vacía al corazón. Ese que late muy fuerte. Ese que no ha sido un regalo pero que vive dentro de ella.

—¡No te muevas! —amenaza el líder del escuadrón, advirtiendo al resto para presionar el gatillo tan pronto dé la orden.

Si pelea… ¿qué obtendría de todo eso?

Solo aumentaría las ansias de quienes ha dejado atrás en volver y ayudarla. Porque así son las personas frágiles y bondadosas. Y, si eso sucediera, sería su culpa también.

Da un paso al frente, estirando el brazo que sostiene su espada, soltándola.

Pero nadie se acerca.

Cada uno sabe la amenaza que Sakura representa con o sin un arma.

Nadie lo hace…Hasta que una presencia similar a la de Danzou lo hace de tal forma que parece burlarse de ella.

—Jaque.

Sakura, impávida hasta ese momento, dibuja una mueca no mayor a una sonrisa. No esperaría menos de él. Del sobrino del Canciller.

En ajedrez, sacrificar a la Reina es un movimiento muy común. Todo movimiento es aceptable con tal de no hacer morir a su Rey.

Porque si el Rey muere, el juego se acaba.

Sakura no puede dejar morir a su Rey.

Y hasta este momento todos han tenido la idea errónea de que, para Sakura, su Rey es Danzou.

Qué ignorantes...

No puede dejar morir a Sasuke.

.

.

Continuará...


A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.

No me manoseen ;-;


Notas.

Hay muchas emociones alborotadas dentro de mí con este cap. Y ha sido un poco difícil ya que al final decidí no cambiar de escena y no meter otro suceso salvo este porque siento que es muy importante. Por eso decidí que todo fluyera sin interrupciones y pues...creo que fue buena idea (?)

Otro punto importante es: la identidad del intruso. A pesar de que no digo propiamente su nombre es un personaje de la serie original. Y por las características que les di quiero creer que ya saben su nombre. Este personaje será importante en la historia pero para mí tiene un significado muy profundo en honor a una personita hermosa que ya no está en este mundo.

Me debatí mucho tiempo en si integrarlo o no. Al final lo he hecho. Así que es una especie de homenaje para cierto ángel que mira desde el cielo.

Por supuesto su relación en la historia es completamente ajena a mis sentimientos, pero el personaje de "inserte el nombre misterioso" será muy relevante. Al menos nos queda claro que está ligado fuertemente a Itachi.

Volviendo al capítulo. Bueno chicas, Sasuke es el bebé. Ya lo sabían evidentemente jajaja había dado muchas pistas, pero espero que tras leer este capítulo entiendan la importancia de la conexión entre Sakura y Sasuke.

Aún no sabemos por supuesto, más a detalle sobre la naturaleza de Sasuke. Pero créanme que me dedicaré a desmenuzar esa parte también. Aun hay mucha información por mostrarles pero quería que este capítulo fuera especialmente emocional.

Tanto mostrar los sentimientos de Sasuke al sentirse confundido, como los de Sakura.

Como dije, emocional.

Espero que lo hayan disfrutado.

Y muchísimas gracias, nuevamente, por el apoyo a la historia 3 No saben lo feliz que me pone recibir sus comentarios y sus mensajes de apoyo. Y muchas gracias por la paciencia. Como sabrán intento darle la misma atención a las demás historias que tengo, además de que trabajo y pues...ya saben ese rollo xD

En fin...¿teorías?

Yo sé que tienen mucho qué decir jajajaja

Besos.

Rooss out.