Hola, hola! Terminé el capítulo ayer, pero era muy tarde, así que lo dejé para hoy. No sé si podré subir de semana en semana porque tengo los exámenes de la universidad en enero y voy a estar estudiando, pero lo intentaré. Disfrutad.


—Date prisa —increpo cruzándome de brazos.

Miro la puerta cerrada. Tan solo con saber que Tamsin está a tan solo unos pasos y no puedo abrazarla, me da mucha rabia. En serio, creo que todos se han propuesto interrumpirme cuando estoy con ella. Debería de ponerme un cartel que diga: "No estoy disponible". Resoplo con impaciencia y parece que Freya se lo toma con más calma al verme de los nervios. Vuelvo a insistir para que empiece a hablar. Veo que me va a soltar una de las suyas…

—Vale, vale, no te impacientes —levanta las manos en señal de rendición—. Tu trato quedará completamente finalizado en cuanto lo hagas. Si te niegas, seguiré apareciendo delante de ti una y otra vez hasta que lo aceptes. ¿Queda claro?

—Sé cómo funciona. Tengo una parte de Spriggan.

—Cierto, no me acordaba.

—Eso es lo que interesas por mí…Bueno, ¿qué quieres?

—Necesito que vayas a Sudáfrica en primer lugar —Freya se saca un mapa del bolsillo y me lo entrega—. Tienes que ir a hablar con una de las Musas de la Luz y pedirle una pluma. Dile que te envío yo y sabrá cuál es. Cuando la tengas, tendrás que ir a Dinamarca. Allí, una de las Musas de Evony te dará algo a cambio de la pluma, una cajita. No la pierdas, no la abras y que no se entere la Morrigan.

—¿Solo eso? —dudo.

—Sí, eso es todo. Parece fácil, pero no lo es. Te veo en dos semanas.

—¿Dos semanas? El viaje…

Freya desaparece dejándome con la palabra en la boca. Odio cuando hace eso, pero no me queda más remedio. ¿A qué se referirá con lo de las dos semanas? Yo no le echo más de un par de días porque, teniendo en cuenta que puedo aparecer en Sudáfrica en un segundo y al otro estar en Dinamarca…No creo que sea para tanto, pero ha dicho que no era tan fácil. Algún truco tiene que haber. Supongo que Trick debe de saber quiénes son las Musas de esos sitios y si tienen algo de malo. Iré a preguntarle antes de marcharme…

Tamsin sigue en el sofá, moviendo la cabeza levemente al ritmo de la música. Sonrío con ternura porque es demasiado mona y no quiero separarme de ella. Sin embargo, una vez que lo haga, podré pasar con ella todo el tiempo que tengo. Me siento a su lado y la observo hasta que ella se quita los auriculares.

—Sabes que me arrancaría el corazón antes de hacerte daño, Tamsin —digo con seriedad.

—Lo sé. No es la primera vez que lo oigo. ¿Cuál es la mala noticia?

—Tengo que irme durante un tiempo.

—¡No! ¿Por qué? ¿Por ese estúpido trato?

—Freya necesita algo de unas Musas y tan solo serán unos días, una semana como mucho.

—¿Qué pasa conmigo? No quiero que te vayas.

—Tamsin, tengo que hacerlo para librarme de ella y no te voy a dejar para siempre. ¿Sabes qué? Hagamos un trato. Yo te dejo mi corazón y, cuando vuelva, me lo das. ¿Te parece?

—Dame tu corazón…¿literalmente?

—Literalmente.

—Pero…

—Tranquila, no me voy a morir sin él. Soy la Soul Keeper ¿recuerdas? No me pasará nada mientras que lo tengas tú.

Tamsin se abraza a mí rodeando mi cuello con sus brazos. Cuando voy a devolverle el abrazo, me acuerdo de sus heridas y dejo las manos en sus caderas con suavidad. Me susurra que no me vaya al oído y un escalofrío estremece mi cuerpo por completo. Al oír su voz, tan cerca, casi suplicante, algo dentro de mí se muere lentamente. No quiero hacerlo, pero si no lo hago, Freya no parará de interrumpirnos. Creo que eso sería incluso mucho peor. Siento el corazón de la rubia Valquiria latir a un ritmo acelerado y me separo un poco de ella, pero se niega a soltarme y vuelvo a caer entre sus brazos.

—¿Estás bien? —le pregunto preocupada.

—Sí —su voz tiembla y ella respira hondo—. Pero no te vayas.

—Tamsin…¿Qué pasa?

—Nada. No quiero que te vayas, eso es todo.

—Serán unos días, te lo prometo. Además, te voy a llamar todo el tiempo, tienes el anillo y si me necesitas, me puedo teletransportar en unos segundos.

—No voy a poder sobrevivir a esto sin ti —me abraza más fuerte—. Lauren me ha dicho que me haces eso de las Súcubos para que no me duela cuando me cura…

—Lo siento. No quería hacerlo, pero odio verte sufrir y todo esto es un poco mi culpa.

—¿Qué dices? Es culpa de Alexander. Tú no me has hecho esto.

—Tendría que haber dejado que me matase a mí y no a ti, Tamsin.

—¡Que no digas tonterías! —ella se separa de mí y me mira con mala cara antes de levantarse—. Me voy a la cama.

—Pero…—me quedo un segundo sin saber qué hacer.

¿Qué se supone que es eso? Lo ha dicho como si estuviese cabreada, pero ¿es una invitación para acompañarla o no quiere que la siga? Veo que sus poderes para confundir siguen intactos. Algún día, la entenderé por completo…Finalmente, decido seguirla y llego arriba justo cuando ella entra en mi habitación. Al asomarme por la puerta, la encuentro tumbada de espaldas a esta. Sonrío y no sé por qué. Camino hacia ella, pero oigo un ruido y giro la cabeza para mirar hacia las escaleras de nuevo. Noto algo raro en mi hombro por el rabillo del ojo. ¿Me he manchado la camiseta? Me dijo bien y compruebo que son pequeñas gotitas de agua. No, son…¿son lágrimas? ¿De Tamsin? Por eso no quería separarse de mí, lloraba. Vuelvo a oír el mismo sonido y voy hacia las escaleras olvidando las lágrimas. No parece que haya nadie abajo. Me encojo de hombros y me doy la vuelta. ¡Por Odín! Qué susto me he llevado.

—¿Lo vas a hacer o qué? —estaba detrás de mí.

—Que sí. Freya, no seas pesada. Mañana sin falta voy, pero déjame estar con ella una noche. Solo te pido eso.

—Vale, pero mañana te largas a cumplir el trato.

Os juro que le daba con la mano abierta si no desapareciese tan rápido la muy…Tranquilízate, Lena. Piensa en Tamsin…en la cama…En dos zancadas me planto en la habitación y me tumbo junto a ella. La abrazo por la espalda, teniendo mucho cuidado de no rozar su espalda. Gracias al espacio que queda entre nosotras, ella se da la vuelta, quedando boca abajo con la cabeza sobre sus manos, y me mira algo triste.

—Lena.

—¿Sí?

—Cuando acabes con el trato, vamos a estar juntas como antes ¿verdad?

—Te lo prometo —me acerco un poco y le doy un rápido beso—. Al que nos moleste, me lo cargo.

—Tampoco hay que ser tan drástica —ríe ella feliz—. Con que lo dejes un poquito K.O. sobra.

—No te preocupes por eso —acaricio su pelo despacio—. ¿Tienes sueño?

—Un poco —Tamsin se encoge de hombros y hace una mueca de dolor.

—Tranquila, duérmete.

—¿Segura? No quieres que…

—Tammy, duérmete. Te prometo que estaré aquí cuando despiertes. No me voy a ningún lado sin darte el beso que te mereces por ser tan fuerte en mi ausencia.

La Valquiria cierra los ojos y, en sus labios se dibuja una sonrisa. Parece tan feliz y tranquila cuando está así…Deseo que eso se vuelva en una costumbre y lo parezca siempre cuando estemos más tiempo juntas. Que, por otra parte, espero que sea dentro de poco porque no voy a aguantar mucho más tiempo sin estar con ella tranquilamente. A veces, desearía ser un Fae normal, o incluso humana, si se me permitiese estar con ella tan solo unas horas más. ¡Por Odín! Parezco una condenada a muerte…Voy a volver a estar con ella en nada. Me pongo dramática cuando tengo sueño ¿vale?

Tamsin no tarda mucho en quedarse dormida. Lo sé porque sus constantes vitales comienzan a tomar un lento y constante ritmo y puedo ver a través de sus sueños. Es gracioso, casi poético, como el cerebro reacciona a ciertos estímulos y ella es capaz de soñar que estamos felizmente juntas. Lo que no sé es de quién es ese perro. Viendo ese alegre sueño combinado con su preciosa sonrisa, caigo rendida con la mano cogiendo la de Tamsin.


¿Qué os ha parecido? Sé que era cortito, pero quería dejarlo en ese momento tan feliz. Buena semana y hasta la próxima.