BPOV

Espié a Jacob mientras se marchaba para asegurarme de que no tuviera problemas. ¿Por qué Jasper escondería a Edward?, sé que tiene sus razones, pero me cuesta aceptar el hecho de no saber dónde está.

Michael todavía no cree en mi historia. Estará buscando por todo el castillo aliados que no poseo. Algún día tendrá que darse cuenta…

Regresé a la sala de música con el balde de agua limpia. Ángela ya no estaba. Seguramente me buscaría.

- Ángela- llamé intentando no levantar mucho mi voz mientras caminaba por los pasillos. Espero que esté bien…

No me había puesto el pañuelo para tapar mis ojos, esperaría hasta encontrar a mi amiga. Los pasillos principales estaban vacíos, las sirvientas no se atrevían a andar en ellos de día cuando pudieran ser fácilmente encontradas por el invitado, lo que las llevaría a una muerte certera.

Detecté los pasos ligeros de mi amiga, regresando de la lavandería.

- Ángela- dije cuando nos encontramos-gracias al cielo que estás bien

- ¡Te fuiste por mucho tiempo! Creí… que…- dijo temblando.

- No pasó nada- mentí- siento haberte preocupado, pero tienes que confiar en mí cuando te digo que me sé defender

Asintió y caminamos de vuelta al salón de música. Cuando terminamos ese y otros dos salones más, ya estábamos cerca de la media noche. Regresamos a nuestra habitación donde otras ya estaban descansando. Tal vez sacrificaría mi sueño una vez más esa noche para investigar junto a Michael.

Esperé a que Ángela durmiera y abandoné la cama. Aunque ya una chica se había ido y quedaba una cama vacante, seguíamos compartiendo la misma, por lo reconfortante que es tener a alguien cerca si te despiertas en un lugar como este.

Caminé con sigilo hasta la puerta de Michael y di unos golpecitos en la puerta de madera. Inmediatamente se abrió. Michael parecía sorprendido por mi presencia.

- ¿Has podido encontrar algo?- pregunté cuando ya estaba adentro.

- No mucho… aunque entiendo lo que quieres decir con que este palacio no concuerda con los ingresos que debería estar recibiendo… Tienes razón, aunque explotara a cada habitante sería imposible mantener tanta opulencia.

- ¿Alguna teoría?

- Un negocio sucio tal vez… O está sonsacando a algún rey para que le dé todo el oro que pide

- Ambas parecen posibles- dije pensativa- necesito cortar toda sus fuentes.

- Ya te estoy ayudando- dijo de repente, rompiendo con el hilo de mis pensamientos- ¿Acaso no me vas a revelar el paradero de tus aliados?

Suspiré con profundidad y contuve el deseo de poner los ojos en blanco…

- Resolvamos este dilema primero.

No pareció muy encantado por mi proposición, pero tuvo que acceder al darse cuenta de que no cedería.

Acordamos con revisar la correspondencia de la reina. Si había información sobre sus negocios sucios, estaría en sus cartas.

- ¿Pero cómo supones que sin ser detectados encontremos toda esta información?- me dijo Michael dudoso.

- Lo haré yo- le dije y me observó como si me hubiera salido un cuerno entre los ojos- Bien… le pediré a mis… aliados que lo hagan- dije sintiéndome ridícula.

No estaba muy fuera de la realidad cuando dije que usaría a uno de mis aliados… El "espíritu" apropiado para la ocasión… y tenía el plan perfecto.

- Michael- dije pensativa- Voy a necesitar un favor

Desperté junto a Ángela antes del amanecer y tomé su mano para retenerla antes de que se levantara.

- ¿Qué sucede?- me dijo alarmada

- Necesito que hagas algo por mí. Necesito el resto del día

- ¿Otra aparición fantasmagórica?- me preguntó con una sonrisa.

- Una de las mejores.

Ángela cubrió mi ausencia mientras yo buscaba los materiales necesarios para mi nueva travesura. Tropecé con el guardia que ahora era el encargado de la sala de tortura, era fácil de reconocer, pues siempre se la pasaba en el depósito ansioso por una víctima.

Tomé su llave de su bolsillo.

- ¡Insolente!- dijo irritado dándome un par de bofetadas, controlé las ganas que tenía de dejarlo tirado en el piso y me alejé en silencio

Bajé hacia la sala de torturas cuando me aseguré de que nadie estaba mirando. Un escalofrío recorrió mi columna al recordar el lugar. Encendí una antorcha de la pared y la llevé conmigo.

El hedor era el mismo, los recuerdos del cuerpo sin vida me pasaban por la cabeza. Por suerte no estaba allí. El cadáver que estaría en el piso reemplazando al anterior sería el de Jessica si no la hubiese sacado a tiempo.

Tomé una barra de metal de entre las armas de tortura y la usé como palanca para romper las cadenas con los grilletes que estaban en la mesa. Con un fuerte Crack, la madera que estaba atornillada a las cadenas cedió, dejándolas libres para mi uso.

Tomé los grilletes, estaban cerrados ¿Qué llave usarían para estos?, mejor no me arriesgo a buscarla… Los llevé conmigo de todos modos para ver qué podía hacer con ellos.

Llegué hasta el estante y tomé uno por uno los alucinógenos. Ya los había usado antes en la comida de los soldados. Esta vez lo usaría de diferente forma. Tomé varios frascos y salí de la habitación sin cerrar la trampilla.

En el depósito había bastantes pedazos de alambre regados. Tomé uno de ellos y forcé la cerradura de los grilletes, con un sencillo movimiento se abrieron. Sonreí satisfecha y escondí todo en el depósito para buscarlo luego.

El guardia a quien le había robado la llave estaba rondando alrededor de la sala de torturas, salí sin que me viera y tiré la llave a sus pies para que pareciera que la había dejado caer por accidente. No esperé a ver si la encontraba o no. Ese no era mi problema.

Lo único que quedaba hacer era esperar.

Al atardecer entré en la habitación de Michael esperando su regreso. Acordamos encontrarnos aquí cuando el terminara con el favor que le había pedido.

Tenía varios papeles apilados en su escritorio, seguramente de otras investigaciones. Había algunos libros también, que estaban uno al lado del otro en un estante de madera

Libros de anatomía, filosofía, poesía… Le gustaba la lectura complicada. Entre ellos había una pequeña libreta. En su portada estaba una palabra que llamó mi atención.

"Arlequín"

Leí el título completo y decía:

"Investigación del ladrón enmascarado: El Arlequín"

¿Ha estado investigándome? Me sentí un poco perturbada, pero la curiosidad me carcomía y tuve que abrirlo.

Banhur… pensé reflexiva, esa fue mi primara ciudad

La recordaba perfectamente. El último día que estuve allí, unos estúpidos ladrones trataron de usar mi imagen para inculparme de sus crímenes. Mataron a uno de los soldados antes de que yo pudiera llegar. Mi estómago se encogió en tan solo pensarlo.

Seguí leyendo con los ojos abiertos como platos las últimas líneas de la página "Nadie sabe quién nos salvó ese día, excepto yo. El Arlequín es un ser misterioso, con propósitos que pude que no llegue a aprender. Pero salvó mi vida.

Los malditos que nos atacaron, fueron reconocidos como un grupo de ladrones que rondaban por la ciudad. Pretendían eliminar a los soldados, para tomar posesión de Banhur. Fueron encarcelados esta misma tarde"

¡Michael estuvo en la batalla! Sabía que no era un investigador normal…

- ¿Bella?- escuché una voz detrás de mí.

Me levanté como un rayo y miré a Michael asustada.

El no me veía a mí, sino a la libreta que sostenía. ¡Demonios, estaba tan concentrada que no lo escuché venir!

- Lo… lo siento, estaba esperando por ti y vi los libros… luego la libreta… no debí.

- No debiste- dijo irritado y tomó la libreta de mis manos con un rápido movimiento- Esta es parte de mi investigación, no es asunto tuyo.

Es más asunto mío de lo que te imaginas

- Lo siento- dije

- He estado siguiéndolo- confesó casi apenado- sé que todos creen que es un ladrón egoísta, pero yo sé que ha estado ayudando a las personas- Me ruboricé y vi como caminaba dando círculos en la habitación- siempre lo han juzgado erróneamente y el día en que… mataron a mi padre, si él no hubiera estado allí… yo… yo le debo la vida.

Me sentí terriblemente culpable. No sabía que el que había muerto era su padre. Debía estar llevando una tremenda carga en este momento, y no sería así si yo hubiese llegado antes.

- No le debes nada a nadie- se me escapó de repente y me miró irritado.

- ¿Cómo tienes tú el poder para decidir eso?- me quedé callada por un momento.

- ¿Trajiste lo que te pedí?- dije cambiando de tema.

El me pasó un saco, todavía claramente irritado y lo tomé evitando su mirada. Salí de la habitación en un apuro y no miré hacia atrás.

Caminé hasta el depósito y allí abrí el saco. Tenía un vestido blanco y un frasco de vidrio envuelto en algunas gasas. Sangre de ganado… perfecto pensé con un poco de asco. Pero en el fondo del saco había algo más. Un embrollo de tela negra que envolvía mi máscara blanca con una expresión burlona…

Le había pedido a Michael que contactara con Jasper para comunicarle que estaba pasando a la siguiente fase de mi plan, quería desesperadamente preguntarle sobre Edward, pero sólo metería en un lío a Jacob.

No esperaba que metiera mi traje de Arlequín en la bolsa.

La batalla está más cerca… pronto tendré que convertirme en el Arlequín una vez más.