CAPITULO: 36

Narrador externo

Estos días de espera habían sido horribles, sobre todo para Bella, no había querido separarse de Anthony ni un momento, por miedo a que se pusiera mal y no estar cerca. En cada momento que le subía un poquitín la fiebre y no quería tomar jarabe se le rompía el corazón, pues si resultaba ser cáncer eso no sería nada comparado con lo que le esperaba. Edward intentaba repartirse entre Liz y Anthony. No quería que su hija pensara que sus padres le habían olvidado, y estaba un rato con ella, luego aprovechaba cuando los demás estaban cuidándola para ir con Bella y Tony. Pero la desesperación se veía en su rostro con cada cosa que le pasaba a Anthony, ya fuera una queja por una molestia, tener fiebre o ponerse a llorar.

Emmett intentaba con todas su fuerzas hacerlo más ligero, ayudar en todo lo que podía a su hermana y cuñado. Pero en este momento pocas cosas estaban en sus manos, pues los niños solo querían estar con sus padres. Rosalie también estaba allí para jugar con Liz y con Tony, cuando él quería. Y darles un poco de tiempo a los padres para descansar y despejarse un poco.

Alice y Jasper actuaban igual a sus hermanos, hacían sus esfuerzos por para estar con los niños, pero no pasaba de un rato, pues enseguida pedían estar con sus padres. Los cuatro estaban pasando sus dos últimas semanas en Forks y deseaban que por lo menos acabaran bien, y no se tuvieran que ir con un mal sabor de boca.

Esme ayudaba a Bella en todo momento, tenía miedo de dejarla sola y que algo le pasara a ella también. Mientras Carlisle hacía sus guardias y volvía a casa, con la esperanza de encontrar algo diferente a como lo hacía dejado antes de irse.

Pov Rosalie

Estaba en la cocina con Alice y Esme preparando algo para la comida, el resto de la familia andaba por la casa en diferentes actividades y mi papá, en el hospital como de costumbre. Sin embargo cuando escuché la puerta principal abrirse fruncí el seño y me dirigí hacia ella detrás de las demás. Creo que todos nos extrañamos igual de la llegada de mi papá a esa hora. Cuando lo tuvimos enfrente y vi la expresión de desconsuelo en su rostro recordé que ese día esperábamos los resultados de la muestra del tumor y no tuvo que decir nada para que todos supiéramos… Anthony tenía cáncer.

- Me llamó el pediatra. –dijo y se detuvo para ver a los niños, que iban tomados de las manos de Emmett.

- Luego saludan al abuelito. – les dijo mi novio y levantó a cada niño en un brazo. – Nosotros tenemos un juego pendiente. –y se los llevó dándonos una última mirada a todos.

- Es cáncer, mi niño tiene cáncer. –dijo Bella casi histérica mientras Edward la abrazaba, en este punto todos teníamos los ojos llenos de lágrimas.

- Sí, Bella. Eso dijeron los resultados. Tenemos que empezar con la quimioterapia lo más pronto posible. –habló mi papá y vi que Esme iba a abrazarlo, al igual, Alice se refugió en Jasper y yo me quedé con ambas manos en mi vientre, deseando tener ya a mi bebé en los brazos.

- ¿Cuándo hay que ponerle el catéter? –dijo Edward. Su voz se quebró varias veces mientras hablaba y las lágrimas también se derramaban por sus ojos y sus brazos envolvían a Bella con angustia.

- Mañana mismo, no tiene caso perder tiempo. –aclaró papá.

- Hay que decírselo a Tony y Elizabeth. –habló Bella quitándose las lágrimas de los ojos y respirando profundo. Luego tomó a mi hermano de la mano y se encaminó hacia donde estaban Emmett y los niños, yo los seguí porque necesitaba abrazar al hombre que amaba y que me prometiera que nuestro bebé siempre estaría bien.

Cuando llegamos a la habitación estaban los tres sentados en el suelo con unas piezas de construcción alrededor, la niña se veía feliz, no para de jugar y enseñarle las cosas a mi novio. Emmett preocupado, jugaba con Liz aunque no hacía mucho caso a los juguetes. Y Anthony triste, miraba como su hermana y su tío jugaba, y estaba callado, no decía nada. Cuando mi novio nos vio, alzó ambas cejas y yo le hice una seña para que se acercara a mí.

- Mamá y papá vienen, después terminamos aquí ¿de acuerdo? –les dijo a los niños y les hizo una caricia en la mejilla antes de ponerse de pie.

Cuando pasó al lado de Bella y Edward les dio una palmadita en el hombro a manera de apoyo y luego fue hasta mí. Yo lo halé fuera de la vista de los niños y luego me aferré a él como si de eso dependiera mi vida, porque lo necesitaba demasiado.

-Rose tranquila… - dijo abrazándome y acariciando mi espalda, el abrazo no era muy fuerte pues entre nosotros teníamos a nuestro bebé.

-Tiene cáncer, Emmett. Esta enfermo… yo no quiero que nuestro bebé pase por eso… prométeme que él estará bien – dije llorando desesperada. Sabía que le había hecho una pregunta que no estaba en sus manos que se hiciera realidad o no, pero deseaba con todas mis fuerzas que mi bebé siempre estuviera bien.

-Tranquila amor – dijo consolándome y llevándome al comedor donde estaban todos desconsolados. Mi hermana se abrazaba fuertemente a Jasper y él la tenía en el interior de sus brazos acunándola como una niña pequeña, para calmarla, pero de poco servía pues él no estaba mucho mejor. Papá también consolaba a Esme y le daba palabras de aliento para calmarla, pero escuchaba también sus sollozos. Emmett y yo nos sentamos con ellos, a la espera de que mi hermano y Bella salieran.

Pov Edward

Nos quedamos a solas con los niños y yo todavía no estaba seguro de poder decirles nada, estaba impresionado por la fuerza y la determinación de Bella. Ella se sentó en el suelo y yo la seguí, quedamos alternados, ambos con un niño a cada lado.

- Tenemos que decirles algo. –habló ella y ambos la miraron. – ¿Anthony, recuerdas el otro día que fuiste al hospital y te pusieron un suero en el brazo? –el niño asintió y frunció el seño, Elizabeth se nos quedó mirando sin entender.

- El suero es una medicina que se inyecta en el brazo. –le dije a la niña y ella me vio con los ojos muy abiertos. No le gustaba hablar de agujas.

-Tenemos que ir al hospital otra vez, Tony, y te van a poner algo parecido aquí. –le señaló el lugar debajo de su clavícula.

- ¿Por qué está enfermo le ponen eso? –preguntó Elizabeth y mientras el niño se mostró entre confundido y asustado.

- Sí, amor, es para que se cure. –Le dije.- Pero no va a doler mucho. Sólo un poquito al principio y podremos venir a casa el mismo día y mirar una película todos juntos. –les prometí.

- ¿Y me van a llevar a mí también? –preguntó Liz mientras Anthony parecía seguir sin saber qué hacer.

- No, tus tías y tíos se van a quedar contigo. –le aclaró Bella. – Tony, tu papá y yo vamos a ir contigo y todo va a estar bien. Serás muy valiente ¿verdad? –le rogó un poco y el niño comenzó a llorar en silencio. – No llores. –le pidió y lo abrazó. – Mañana iremos, pero ahora podemos hacer otra cosa ¿quieres helado? –le ofreció como premio de consolación, Tony no dijo nada, pero Bella de todas formas se puso de pie y lo llevó con ella.

- ¿Quieres helado tú también? -le pregunté a Elizabeth viendo en sus ojos que Bella la había herido al olvidarla así. Ella asintió y me extendió los brazos.

Yo la tomé y salí con ella caminando lentamente, buscando palabras para consolarla y hacerle saber que la amábamos como siempre, pero que Anthony necesitaba más cuidados ahora. No las encontré. Por eso me limité a acunarla contra mi pecho y tararearle una canción en el oído. Después tendría que hablar de esto con Esme y mi papá, porque la enfermedad de Tony y el que Bella y yo estuviéramos destrozados por dentro… no significaba que pudiéramos herir a Elizabeth. Cuando iba a subir por las escaleras me di cuenta de que toda la familia estaba en el salón, esperando a que dijéramos algo. Seguramente Bella pasó de largo.

-Vamos a comer helado, ¿Queréis? – dije intentando parecer lo más sereno posible, aunque por dentro me moría de ganas de salir corriendo y cuando volviera todo estuviera bien. Todos en la sala sacaron una sonrisa triste, pero se levantaron y vinieron con nosotros. En la cocina, Bella miraba las tarinas de helado enorme que teníamos, para cuando a Rose se le antojaba, con el niño en sus brazos. La vi rebuscar, desesperada, pero no encontraba nada.

-Hija – la llamo Esme acercándose. Bella levantó la mirada para ver a su madre – Yo las busco cielo, siéntate – le dijo. Bella asintió y se sentó en la mesa acunando Anthony en sus brazos. Con ver como estábamos todos, ya sabía que el día de hoy sería muy largo.

Pov Bella

Estábamos en la habitación de hospital con el pediatra. Edward y yo nos sentamos de un lado de la cama, Carlisle y mamá se quedaron de pie muy cerca y el otro médico preparó todo para colocarle el catéter a Anthony. Él no estaba dormido, sino medio sedado, como somnoliento. Cuando le pusieron anestesia local debajo de la clavícula él apenas protestó, yo le sostenía el hombro que tenía más cerca y Edward hacía lo mismo con las piernas.

Vi al pediatra limpiar el área y ponerle unos trapos estériles, colocarle la anestesia y luego introducir una aguja grande debajo de la clavícula, quise cerrar los ojos, pero no lo hice. Movió la aguja adentro varias veces y luego vi salir algo de sangre, él sonrió y sacó la aguja, dejando dentro una parte, luego le puso un tapón especial y un parche encima.

Yo no entendía bien eso, pero por la expresión del médico y de Carlisle, supe que estaba hecho, fue tan sencillo como aquello.

- Listo, mañana podemos iniciar con la quimioterapia, imagino que preferirán dársela en casa… -nos dijo el pediatra y todos miramos a Carlisle.

- Es decisión de ustedes. –nos dijo a Edward y a mí.

- ¿Tú puedes hacerlo en casa? –pregunté.

- Sí, claro. Ahí no tendrían ayuda de una enfermera para cuidarlo, pero él estaría más cómodo. –nos aclaró.

- Entonces es definitivo. Que sea en casa. –habló Edward y yo asentí.

- Perfecto, mañana en la mañana te entrego los medicamentos, Carlisle. No se los recetaré yo, pero un oncólogo amigo mío me estará apoyando.

- Entiendo. –respondió mi suegro.

Luego, el médico se marchó y nos quedamos a solas con Anthony, esperando a que se le pasara la somnolencia para darle algo de comer y poder llevarlo a casa, ansiaba tenerlo arropado conmigo en cama, viendo algo que a él le gustara sólo para sentirlo tranquilo y poder pensar que sólo por un momento… era feliz. Pero por el momento me tenía que conformar con estar cerca de su cama acariciando su rostro. Edward me tenía abrazada, me refugiaba en sus brazos y me consolaba en su hombro. Mientras, tanto Carlisle como mamá nos miraban con tristeza a nosotros y Tony. No me importó, no me importaba dar pena, lo único que quería era que mi hijo estuviera sano a mi lado. Y poder ser una familia tranquila.

-Amor tranquila – me susurro Edward. Fue en ese momento cuando me di cuenta de que mi respiración era agitada por culpa de mi llanto.

Pasamos allí unas horas esperando, cuando fue saliendo de la somnolencia empezó a quejarse de que le molestaba. Carlisle le dijo que no se tocara, que le molestaba ahora pero que se le acabaría pasando. Ahora nos encontrábamos mamá y yo en la habitación con Anthony, Edward y Carlisle había ido a preguntar si podíamos llevarnos ya a mi hijo a casa.

-Mami, quedo i a casa (Mami, quiero ir a casa) – murmuró.

-Pues ya nos vamos – dijo Edward entrando – Nos acaban de decir que nos lo podemos llevar a casa, mañana papa vendrá a por la quimio y se la aplicará él mismo en casa – me dijo Edward calmado.

-Venga amor, que te vestimos y vamos a casa – dije sacándolo de la cama con cuidado.

Vestí a mi hijo lo más rápido que pude teniendo cuidado de no haberle daño en el catéter que le acababan de poner. Al llegar a casa, ya habían acostado a Elizabeth y yo me llevé a Tony conmigo a la cama. No quise contestar lo que empezaron a preguntar mis hermanos y cuñadas, dejé que fueran Edward y Carlisle lo que respondieran a sus preguntas, mientras mamá me ayudaba a preparar a Tony para dormir.

-Bella hija, yo lo llevo – dijo cogiéndole de mis brazos. Iba a protestar pero vi en la mirada de mi madre que me lo suplicaba.

Pov Edward

Habíamos madrugado para explicarle a Anthony que ahora su abuelo le iba a dar un poco de medicina, y que tenía que ser fuerte. ¿Cómo se le explicaba un niño de casi cuatro años que le iban a dar medicamente que le haría sentirse mal más tarde?

-Buenos días – dijo Alice entrando en pijama a la cocina donde estaba yo.

-Hola – dije con pesadez, mi ánimo en los últimos días era deprimente.

-¿Y Bella? – me preguntó abrazándome.

-Duchándose, cuando papá llegué lo despertaremos y le intentaremos explicar – dije encogiéndome de hombros.

-Tienes mala cara, hermano – dijo acariciando debajo de mis ojos, seguramente las ojeras que se me habían formado, por las noches en el hospital y ahora con lo de Anthony. Había dormido muy poco en los últimos días.

-No es nada, enana – dije intentando sonreír.

-Hola – saludó Emmett entrando con su peculiar pijama, o sea, en calzoncillos.

-Emmett… por favor… - susurró Alice mirándolo con una sonrisa.

-Yo voy cómodo así, no sé por qué os quejáis tanto – dijo. Escuchamos la puerta abrirse y se me encogió algo, sabiendo que ese era mi padre. En solo unos minutos, lo teníamos en la cocina con nosotros.

-¿Cómo durmieron? – pregunto mirándonos a todos. Vino hasta mi lado y apoyó una mano en mi hombro.

-Como se ha podido – dijo Alice encogiéndose de hombros. Emmett asintió de acuerdo con mi hermana.

-¿Y Anthony? – me pregunto seriamente.

-En la habitación, lo vamos despertando mientras lo preparas – dije.

-Sí, llévalo a la habitación que hay libre en vuestra planta, la he preparado para atenderlo bien – dijo mi padre, asentí y subí las escaleras lo más rápido que pude y entré en mi habitación. Bella abrazaba a nuestro hijo, y me fijé que ya estaba despierto.

-Papá ya está aquí – le dije, ella me miró y asintió. Me fui a sentar a su lado.

-Mi vida, ahora por esto que te pusieron ayer, te van a poner un poco de medicina – dije señalando el catéter y él me miro asustado.

-No – dijo escondiendo su rostro en el pecho de Bella.

-Amor, es para que te pongas bien – le dijo Bella. Para que te sientas bien después de pasar un calvario pensé.

-Mira pequeño – dije cogiéndolo y levantándome para llevarlo a la habitación que me había dicho mi padre – Tienes que ponerte bueno rápido, porque tienes que jugar mucho con Liz y cuando el bebé de tía Rose nazca tienes que cuidarle mucho – dije sonriendo – Pero primero tienes que dejar que el abuelo te cure para que estés fuerte – Entré en la habitación y me asusté cuando la vi. Parecía una sala de hospital. Aunque por las paredes había fotos de toda la familia. Bella a mi lado también se sorprendió. Mi padre entró detrás de nosotros con una bolsa parecida a la del suero, pero supuse que sería la quimio.

-Ayer cuando estábamos en el hospital pedí que lo prepararan – nos aclaro mi padre. Me indico que lo dejara en la camilla y así fue.

-No quedo (No quiero) – se quejó.

-Amor, solo será un rato. Papá y yo vamos a estar aquí contigo – le dijo Bella. Me fui a un lado de la camilla y dejé a Bella en la otra.

Papá le quitó la playera y el parche sobre el catéter, luego limpió bien el área con desinfectante para la piel y se puso unos guantes, conectó la bolsa del suero al catéter y abrió el conducto, por donde empezaron a caer las gotas.

La espera fue larga y se me hizo eterna, Anthony lloraba a ratos y trataba de tocar el catéter, tuvimos que detenerlo cada vez, le cantamos y conversamos con él para distraerlo, hasta que finalmente, toda la sustancia pasó y mi papá puso otra bolsa de suero más pequeña, en ella había inyectado algunas medicinas, esta vez la pasó más rápido. Cuando también se terminó la quitó y volvió a poner el parche en su lugar.

- ¿Y ahora? –preguntó Bella.

- Voy a revisarlo. –afirmó y le colocó el termómetro antes de revisar su pulso y su presión con un brazalete especial para niños. Hasta que terminó volvió a hablar. – Él está bien. Lo último que le pasé son medicinas para disminuir el malestar que le va a entrar, pero de todas formas no lo va a quitar.

En ese instante como si Anthony confirmara su teoría, comenzó a tener arcadas y vomitó. Yo estaba listo con una palangana en forma de riñón de las que usan en los hospitales y se la puse. Lo poco que tenía en el estómago salió y él se calmó un momento, aunque estaba llorando.

Bella lo abrazó y le habló al oído tratando de calmarlo mientras yo limpié un poco y tomé otro recipiente por si volvía a vomitar. A los pocos minutos sucedió otra vez, sólo que ahora ya no salió nada, pues mi niño tenía el estómago completamente vacío.

- Va a seguir así un rato. –dijo mi papá con pesar y acarició la mejilla de Tony antes de ir y sentarse en el otro extremo de la habitación.

Ya nos había advertido que así sería y lo estábamos esperando, pero le agradecí que se quedara ahí, pues tanto a Bella como a mí nos daba seguridad el tenerlo cerca. Anthony volvió a tratar de vomitar y yo le froté la espalda para darle consuelo, sabiendo que eso era apenas el principio de todo lo que mi niño iba a vivir.

Pov Alice

Cuando mi hermano salió de la cocina me quedé sola con Emmett. Me había dado cuanta que tanto a mi hermano como a Bella se les había ido el brillo que tenían en la mirada siempre. Pues aunque no tenía hijos, suponía que tener un hijo enfermo tendría que ser horrible. Y Esme tuvo que pasarlo, pero ella a diferencia de Bella y Edward lo hizo sola y con una enfermedad crónica.

-Oye, ¿Dónde está mi hermano? – me preguntó Emmett, saliendo del silencio donde ambos nos habíamos metido.

-Durmiendo. Esta noche no ha sido la mejor de nuestras vidas y a conseguido dormirse tarde – le expliqué - ¿Y mi hermana? – le pregunté pues, por lo normal, Rose siempre se despertaba antes que él.

-No ha dormido bien, el bebé ha estado muy inquieto por sus nervios y ahora está descansando – dijo encogiéndose de hombros.

-Hola – dijo Esme entrando con Elisabeth en sus brazos.

-¿Qué hace la princesa de la casa despierta tan pronto? – pregunté mirando a mi sobrina, pero sabía que me contestaría Esme pues la niña tenía el rostro escondido en su pecho.

-Ha tenido una pesadilla, y se despertó llorando cuando Carlisle se iba. Él subió para que bajara a calmarla, y ahora empieza a hacerlo – nos explicó. Me dio curiosidad por saber qué pesadilla tuvo, pero le preguntaría más tarde a Esme si había conseguido saber algo - ¿Carlisle llegó? – pregunto dándole la niña a Emmett para preparar el desayuno.

-Sí, está arriba con los tres – dije seria. Mi suegra asintió mientras dejaba escapar un suspiro.

-¿Por qué no me has despertado, Alice? – preguntó Jasper entrando también en calzoncillos.

-Se te veía muy tranquilo durmiendo. ¿Qué haces tú también así? – le pregunté señalándolo.

-Fue así como me acosté. Además no me dio tiempo porque pensé que había pasado algo al ver que no me despertaste – me dije seriamente – Buenos días mamá – dijo dándole un beso a su madre. A Emmett que jugaba con Liz lo saludó con la mano y se acercó a darme un beso.

Bajamos al salón a pasar allí el rato mientras papá estaba con Anthony. Estuvimos jugando con Liz, distrayéndola cada vez que preguntaba por sus padres. Rosalie bajó con nosotros y se sentó con Emmett a ver la película y Esme se fue a preparar la comida, que decía que llevaría horas. Me había contado que Liz había soñado que estaba sola, y no había nadie en casa. Me sorprendí por el sueño, pues era muy pequeña para soñar cosas así. Al rato papá bajó serio, y con la misma mirada de tristeza que teníamos todos. Esme vino detrás de él, se la veía ansiosa por saber cómo salió todo. La niña estaba distraída con los dibujos.

-¿Cómo ha ido todo? – preguntó Emmett poniéndose serio al mirar a mi padre.

-Bueno… ahora se siente algo mal. Pero no puedo hacer nada contra eso. Es parte del proceso – dijo lamentándose. Abrazó a Esme consolándola, así mismo lo hizo Emmett con Rose y Jasper conmigo.

-No entiendo por qué un niño tiene que estar pasando esto – dijo Esme - ¿Edward y Bella como están?

-Mal – dijo siendo sincero – Intentan ser fuertes, pero se les ve mal. Se han quedado con él. Hasta que se sienta un poco mejor.

-Abue… - dijo Liz llamando a Esme – Teno hambe (Tengo hambre)- dijo acercándose a ella.

-Ahora comemos princesa – se apartó las lagrimas que habían comenzado a caer y la cogió en brazos.

-¿Y mami y papi? – preguntó.

-Con el hermanito, ¿Te acuerdas que esta malito? – le preguntó ella. La pequeña asintió – Pues mamá y papá están cuidándolo, pero cuando esté bien, vendrán con nosotros - le explicó.

-No, los quedo ahoda (No, los quiero ahora) – dijo y comenzó a llorar, con un llanto alto, tanto que me quedé segura de que Edward y Bella lo escucharon. En parte la entendía, apenas habían estado con ella desde que Bella había salido del hospital.

-Shh – comenzamos todos para calmarla. Pero no sirvió, continuó llorando y escuchamos bajar las escaleras. Pensé que sería mi hermano pues Bella no se separaba de Anthony pero no era él, sino ella.

-¿Qué le pasa a mi niña? – dijo cogiéndola de los brazos de Esme. Todos nos quedamos mirando cómo había conseguido calmar a la pequeña con tan solo cogerla.

-Quedo que tu y papi estén conmido (Quiero que tu y papi estén conmigo) – dijo abrazándola.

-Pero eso no puede ser cariño, ya te dijimos que Anthony estaba malito y que teníamos que cuidarlo mucho. Y tu prometiste que nos ibas a ayudar - dijo caminado a la escalera.

-Pedo yo que a mis papis (Pero yo quiero a mis papás) – Bella la abrazó fuertemente para consolarla.

-Lo sé mi vida, pero tenemos que cuidarlo – dijo entrando en la cocina – Mamá ¿Tienes algo de comida? – preguntó mirando a Esme.

-Claro, ahora mismo te pongo un plato – dijo caminado para la olla. Todos nos sentamos en la mesa, con ellos.

-¡Papá, puedes venir! – escuchamos gritar a Edward. Bella se tensó, al escuchar a Edward. Papá caminó rápidamente a las escaleras y subió. Bella quería seguirlo pero, Liz no la soltaba.

Pov Carlisle

Entré en la habitación preocupado por el tono de voz que utilizó Edward, cuando entré vi al niño con las mejillas arreboladas y los ojos cerrados, respiraba algo agitado.

- Tiene fiebre. –me dijo pasándome el termómetro, lo miré y era cierto.

- No puedo darle más medicina que la que le he pasado en el suero. Desvístelo, aquí tenía listas compresas por si eso sucedía. –le dije y vi cómo empezaba a quitarle la camiseta a Tony. Me acerqué con el recipiente con agua fresca y las toallas, las mojé hasta dejarlas empapadas. – Así, en el cuello, las axilas y las ingles. –le indiqué los lugares estratégicos para ponerle las compresas frías y lo hicimos juntos.

Pude haberle dicho que un baño era lo mejor, porque definitivamente actuaría más rápido, pero no quería tener el niño vomitando en la tina, era mejor así.

BUENAS!

ESPERO QUE OS GUSTE EL CAPITULO, AUNQUE TAMBIEN ES ALGO TRISTE COMO EL ANTERIOR. MUCHAS GRACIAS POR TODOS VUESTROS COMENTARIOS, OS LO AGRADEZCO MUCHO A TODAS. MUCHAS GRACIAS kykio88 POR TODO LO QUE ME AYUDAS.

TENGO ADELANTO, SOLO HACE FALTA UN COMENTARIO Y YO ENVIO EL ADELANTO.

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