Gracias a Takehiko Inoue por crear este increíble manga, todos esperamos una continuación.

CAPITULO 37

-500. -pronunció Kaede en voz alta después de ver entrar al balón en el aro. Se refería al número total de lanzamientos que había hecho aquella tarde. Se encontraba en una de los pocas canchas callejeras que había en la ciudad, a la que siempre había ido cuando no había podido entrenar en Shohoku. Se secó el sudor de la frente con la banda del codo y miró la hora en el reloj que llevaba en la mochila.

Vaya... ya son las 8 de la tarde, descubrió sorprendido, aún no me acostumbro a que la luz del día dure tanto.

Metió el balón en la mochila y se acercó a su inseparable bici, que no parecía notar el paso del tiempo. Mientras hacia todo aquello se le vino a la mente que había olvidado ir a ver el partido de su ex-capitán, Takenori Akagi, a pesar del recordatorio de Ayako.

Mierda...

-Hey.

Rukawa que estaba de espaldas a la voz, se giró lentamente. Aquella voz era de chica y creía saber de quién, pero le parecía tan improbable que no podía ser...

-Yumiko.

-¿Como estás, Kaede?

Rukawa se tomó su tiempo en responder, ya que antes le echó un largo vistazo a la chica. Iba vestida de paseo, con un vestido azul marino de manga corta y unas sandalias de verano blancas, llevaba su largo pelo dorado suelto y el viento lo movía de un lado a otro, lo que sumado a sus rasgos caucásicos, le conferían un aspecto solemne y glamuroso. Tenía que admitirlo en su fuero interno, cuando la veía así, no podía evitar sentirse algo inquieto.

-Bien.

-Ya... esto, mira, lamento haber reaccionado de una manera tan exagerada aquella vez en tu casa, es solo que... fue muy brusco y me asusté un poco.

-Tiene sentido. -contestó Rukawa.

La chica suspiró suavemente, parecía haberse quitado un peso de encima. Se agachó lentamente y se sentó en el suelo, apoyándose en la verja de metal. Una de las cosas que siempre le habían gustado a Rukawa de ella era esa sencillez y despreocupación por las cosas banales y superficiales, como por ejemplo ensuciar un vestido. El jugador de baloncesto la imitó y se sentó a su lado, aunque a una prudencial distancia.

-Así que... ¿todavía te gusto? -le preguntó ella, que necesitaba preguntarlo directamente.

Rukawa la miró con sorpresa, pues no se esperaba una pregunta tan directa. Se tomó unos segundos en responder, pues ni él mismo estaba seguro de la respuesta.

-Yo... no lo sé.

Ambos se quedaron en silencio un par de minutos. Fue Yumiko quién terminó rompiéndolo.

-Sendoh se pasó ayer por casa... me pidió una segunda oportunidad, me dijo que había sido un estúpido y que no volvería a portarse como un gilipollas.

Rukawa volvió a tomar su tiempo para intervenir.

-¿Y tú que le respondiste?

-Que necesitaba tiempo para pensar.

-Y hoy vienes a verme a mi.

-Exacto. -contestó Yumiko, mirándole a los ojos directamente. -Tú me contaste que llevas estás por mi desde hace años y yo... también tengo que admitir que siempre me he sentido un poco atraída hacia ti. Es decir, no enamorada ni nada de eso, pero eres un chico guapo Kaede, eso está a la vista. -finalizó con una pequeña risita, quizás para destensarse ella misma.

- Yo... - Rukawa se quedó en silencio unos segundos.

-Vaya... quién diría que el imperturbable Kaede Rukawa, el rey del hielo podía dedicarle más de cinco segundos a algo que no esté relacionado con el baloncesto. -comentó Yumiko en tono humorístico, pues tampoco quería hacer de aquello un drama. -Mira yo tampoco tengo las cosas demasiado claras, así que haremos una cosa. La semana que viene se hará la tradicional fiesta de final de trimestre en Kainan, es algo así como un baile aunque nada de etiqueta y eso. Pásate y de paso podemos hablar del asunto.

La chica se levantó y Rukawa hizo otro tanto. El joven no encontró ninguna excusa convincente para poder eludir el evento.

-Está bien.

-¡Ah, casi se me olvida! Hazme el favor de invitar al resto de tus amigos de Shohoku, contra más gente mejor.

-¿Amigos? ¿Te refieres a esos payasos ruidosos del equipo? -le preguntó Rukawa incrédulo.

-Ya me has oído. -le contestó la chica, que ya le había dado la espalda y alzaba la mano a modo despedida.

-Te despides como los pandilleros. - dijo Rukawa lo suficientemente fuerte para que ella lo escuchara.

xXx

Cuando Mitsui hizo aparición en el gimnasio, comprobó satisfecho que este se hallaba completamente vacío, pues a pesar de ser verano ya eran las 8pm de la tarde y comenzaba a atardecer.

Qué suerte que Miyagi no fue tan capullo como para negarme las llaves del gimnasio, pensó el veterano jugador satisfecho.

Sin más dilación, empezó con unas entradas sencillas a canasta, para activar los músculos del cuerpo. Cuando vio que su cuerpo ya estaba caliente y preparado, se fue a la esquina derecha de una de las pistas con una caja llena de balones y comenzó a lanzar triples uno detrás de otro hasta que la vació. Todos los tiros entraron.

De repente Mitsui escuchó unos aplausos.

-Hohoho, esa es una buena técnica de tiro, desde luego. - comentó el entrenador Anzai, que se había deslizado dentro del gimnasio sin que Mitsui se diese cuenta.

-¡Entrenador! -exclamó el chico sorprendido, acercándose rápidamente al lugar donde estaba el anciano y haciendo una profunda reverencia.

-Continua Mitsui-kun, continua. -le animó Anzai, que al parecer quería ver a su pupilo lanzar más triples.

-¿Eh? Ah, claro.

El joven recogió todas las pelotas esparcidas por la pista y se preparó para realizar la misma batería de triples desde la parte central. Sin embargo, al saber que su idolatrado maestro lo contemplaba con atención, comenzó a perder la concentración y a fallar más tiros.

-No estás sincronizando el salto con los brazos Mitsui-kun. -le comentó el entrenador cuando Mitsui acabó la caja una vez más.

-Lo sé Anzai-sensei. Lo siento.

-No tienes que ponerte tenso porque yo esté aquí Mitsui, sé de lo que eres capaz perfectamente. -Anzai dijo todo esto mirando a Mitsui directamente a los ojos, con lo que imbuyó a este de una determinación absoluta.

-Je, tiene razón... -contestó el antiguo mejor jugador de todo Japón. Empezó a recoger los balones una vez más y antes de comenzar a lanzar de nuevo, finalizó – Como siempre.

Estuvo alrededor de una hora más lanzando triples y todo ese tiempo el entrenador Anzai permaneció allí, contemplándole en silencio. Cuando terminó, se acercó a Anzai, algo sonrojado a causa del esfuerzo.

-¿Qué tal lo he hecho?

Anzai sonrió. - Como siempre Mitsui. Como siempre.

Mitsui cerró el puño con un claro gesto de satisfacción y se sentó en el suelo.

-Realmente echabas de menos esto ¿eh?

El joven levantó la cabeza sorprendido, aunque contestó casi de inmediato. -Muchísimo. Yo... -se quedó en silencio otra vez, parecía buscar las palabras adecuadas- creo que nunca podré perdonarme por el tiempo perdido durante aquel año y medio. Quién sabe lo que podría haber logrado junto a Akagi y Kogure. O en que universidad estaría ahora.

Anzai le escuchaba atentamente, porque sabía que su discípulo necesitaba desahogarse.

-Todo por mi debilidad. Por no ser capaz de afrontar las lesiones y volver más fuerte, como Sakuragi. Por no tener espíritu de equipo y abandonarle a usted, a Akagi, a Kogure... a Shohoku. -los ojos de Mitsui comenzaron a empañarse. -¡Mierda! ¡Si tan solo yo...!

Pero fue interrumpido por el contacto de la mano de Anzai en su cabeza.

-El pasado ha huido y lo que esperas está ausente... pero el presente es tuyo.

Mitsui levantó la cabeza, aún emocionado. -Entrenador Anzai...

-Tú ya has pagado tus deudas, no debes seguir flagelándote por los errores del pasado, Mitsui. -le interrumpió el anciano con serenidad. - Ya eres mejor jugador que en la secundaria primaria. Y tu yo "real" prevalece. Debes dejar el pasado atrás de una vez por todas y mirar hacia adelante. - Anzai comenzó a retirarse lentamente, dejando a un Mitsui sentado y aún reflexionando sobre las palabras que su maestro acababa de dedicarle.

xXx

Yohei miró por cuarta vez su reloj. Sakuragi aún no llegaba y ya iban a ser las siete de la tarde, media hora más tarde de lo que habían acordado. Se encontraba junto al río, el lugar a donde él y sus amigos siempre acudían cuando tenían que tratar temas serios los unos con los otros. Y el de aquella tarde era muy serio.

-¡Hey! -sonó la voz de Sakuragi a sus espaldas.

-Hola, Hanamichi. -saludó Yohei, bastante parco en el saludo.

Al notar el tono de voz de su amigo, Sakuragi mudó el rostro hacia uno igual de serio que el de su amigo.

-¿Ocurre algo, Yohei? -preguntó Sakuragi, que no quería andarse por las ramas con él. No después de los últimos acontecimientos.

El aludido tardó en contestar, parecía estar debatiendo algo interiormente. -Haruko me ha contado que os besasteis hará cosa de una semana.

Aquella respuesta sacudió a Sakuragi, aunque lo último que quería hacer era perder la calma.

-Ya veo. -contestó. La boca se le había secado de repente. -¿Cuando?

-Ayer por la noche, después de salir del cine fuimos a cenar a una pizzeria y me lo contó.

-Joder... ¿Y hablasteis de algo más?

-Sí. Hemos decidido romper. -contestó Yohei con una serenidad que sorprendió a Sakuragi, hasta para tratarse de Yohei. -No me gustan los embrollos Hanamichi y tú mejor que nadie lo sabes. Haruko no tiene claros sus sentimientos por ninguno de los dos, así que prefiero hacerme a un lado. Además yo... yo nunca debí salir con ella. Siempre me ha reconcomido la conciencia, al fin y al cabo... es... Haruko. -finalizó Yohei con una sonrisa entre triste y melancólica.

Sakuragi no dijo nada, tan solo se acercó con paso decidido a su mejor amigo y lo abrazó con fuerza. Dos segundos después Yohei correspondió el abrazo.

xXx

-¡Venga chicos, cinco vueltas más! -ordenó Miyagi con energía.

Era viernes y el equipo de Shohoku estaba realizando el último entrenamiento de la semana y como no podía ser de otra manera, Miyagi no pensaba aflojar.

-¡Hiroto, Kichi, Kotaro, Kaito y Taiga, ánimo! -les animaba Ayako desde la banda, pues sabía que los de primer año siempre eran los que más sufrían con esa clase de entrenamientos.

Fue acabar la última vuelta y todos los novatos y parte de los veteranos se tiraron al parquet reventados. Miyagi tomó la palabra, con Haruko a su derecha y Ayako a su izquierda.

-Recordad chicos, las clases han terminado hoy y el lunes nos vamos por segundo año consecutivo a Shizuoka durante diez días, ya que como todos sabéis el Nacional comienza el día dos. Todos los que aún no hayáis pagado, debéis hacerlo durante hoy o el fin de semana.

¡Mierda!, pensaron tanto Sakuragi como Mitsui. A los dos se les había olvidado pagar.

Miyagi estaba a punto de despedirlos cuando sucedió algo muy inusual. Rukawa rompió el circulo de jugadores y se situó junto a Haruko y sus senpais. Nadie se atrevió a decir nada.

Lo primero que hizo fue carraspear. -Solo quería comentaros que todos los miembros del equipo estáis invitados al evento de fin de trimestre que organiza Kainan este fin de semana.

Dicho esto, se encaminó hacia los vestuarios sin decir una sola palabra más y dejando a los demás con la palabra en la boca.

-¿Pero se puede saber de que habla este zorro? -peguntó Hanamichi en voz alta.

-Ni idea. -contestó Miyagi. -Me informaré sobre el asunto. En fin, sobre lo de Shizuoka ya está todo dicho, buen fin de semana y no lleguéis tarde el lunes.

El grueso del equipo enfiló hacia los vestuarios, mientras que Miyagi se quedó hablando con Ayako sobre asuntos del viaje y Mitsui preguntándole a Haruko sobre su hermano.

-Hoho, veo que ya habéis acabado el entrenamiento. -dijo Anzai, que había entrado en el gimnasio, una vez más sin que nadie se diese cuenta.

-Así es, entrenador. -contestó Miyagi con su habitual formalidad. -Ya tenemos listos todos los preparativos para el viaje a Shizuoka.

-Ah, sí, sobre eso... He pensado que tú deberías quedarte aquí, Miyagi-kun.

-¿Eh? -se sorprendieron todos los presentes.

-He pensado que deberías entrenar tu tiro de media distancia, tal y como hizo Sakuragi -kun el año pasado. Tu juego en lineas generales es muy sólido y ya eres un gran director de juego, pero sigues teniendo la laguna del lanzamiento exterior y no hay ninguna duda de que nuestros rivales se aprovecharán de esta circunstancia para flotarte*. -explicó pausadamente Anzai. -Imagínate la sorpresa que podrías dar si de tu porcentaje del 22% desde los 5 metros pasases a un 40-45% de acierto.

-Pero sensei, Miyagi-san es el capitán. -interrumpió Haruko tímidamente. -Se supone que el capitán siempre debe viajar con el equipo, para liderarlo.

-Estoy seguro de que Mitsui-kun podría suplir a Miyagi-kun muy bien, hoho. -contestó el anciano.

-Seguro. -respondió Mitsui con seguridad.

No pienso titubear más. Eso ha terminado.

-¿Qué te parece, Miyagi-kun? - le preguntó Anzai.

El chico se quedó callado unos segundos y compartió una leve mirada con Ayako, que asintió.

-Hagámoslo.

xXx

-Vaya, así que se trata de eso, suena divertido. ¡Gracias Ayako!

Sakuragi colgó el teléfono bastante animado.

Así que una fiesta ¿eh? Quizás pueda hablar con Haruko para aclararlo todo.

El pelirrojo se echó un rato en el sofá, pues a pesar de que solo eran las siete de la tarde, los últimos entrenamientos estaban siendo realmente exigentes. El joven jugador parpadeó unas cuantas veces y cayó dormido profundamente. Dos horas más tarde, que a él le parecieron cinco minutos, el timbre de la calle sonó. Se levantó a regañadientes a contestar, aunque la sorpresa que le produjo la voz le quitó el malhumor de un golpe.

-¡Gori!

xXx

-Ya hace veinte minutos que debería estar aquí. -protestó Takamiya.

-Ese capullo llegando tarde como siempre. -añadió Okuso.

-Venga tíos, ya sabéis como es Hanamichi, no sé ni para que os gastáis. -dijo Noma risueño. -Por cierto, ¿seguro que nosotros también podemos ir a esa fiesta de Kainan?

-Oye, a nuestra manera nosotros también somos miembros del equipo, vamos a animarles a todos los partidos. - argumentó Takamiya.

-O a casi todos. -replicó Okuso con una risita.

Era sábado y el grupo se había reunido enfrente de la estación que más cerca les quedaba a todos para ir al instituto Kainan juntos.

-Por ahí viene. -señaló Yohei, como de costumbre el más silencioso de todos.

La pandilla vio acercarse a su último miembro a ritmo pausado, algo extraño en el pelirrojo, que siempre irrumpía con fuerza en todas sus quedadas.

-¡Vaya, si hasta se nos ha puesto guapo! -exclamó Takamiya con humor, lo que provocó las risas de Noma y Okuso.

El pelirrojo enrojeció avergonzado y alzó el puño amenazador. -¡Calla, lo que tú tienes que hacer es adelgazar!

Yohei se paró a observar más detenidamente a su amigo. Pelo ondulado y teñido de rojo, como de costumbre, camisa blanca arremangada, vaqueros de color azul claro y botas marrones. Al ver que el resto seguía haciendo coñas, el chico suspiró divertido. Nunca cambiarían.

-Venga, movámonos de una vez.

xXx

Mientras tanto, en el instituto Kainan los eventos ya habían comenzado desde las cuatro de la tarde. Sora estaba sentado en las gradas del pabellón, contemplando la fiesta que había en la pista mientras charlaba con un par de chicas muy impresionables.

-Bueno, probablemente entre en alguna gran universidad como Shintai o Rakuzan... o puede que vuelva a Estados Unidos... - pero una voz interrumpió su retahíla.

-¡Shimizu, Sora Shimizu!

El capitán miró curioso al lugar de donde provenía la voz. Provenía de un chico que estaba al pie de las gradas, al parecer también iba a Kainan, aunque a juzgar por su aspecto era de primer año. Se disculpó con las chicas asegurándoles que volvería enseguida y bajó las escaleras a buen ritmo, pues no quería que el asuntó con aquellas dos se enfriara. Agarró al chico de primer año por el hombro con brusquedad.

-¿Qué diablos pasa?

-¿Eh? ¡Ah, si...! -parecía haberse quedado sin palabras al ver a Sora de cerca. -Si, esto, hay unos chicos que preguntan por ti en la entrada del instituto.

-¿Qué? ¿Y para eso me llamas? Despáchalos o déjales entrar, me da absolutamente igual. -respondió Sora irritado.

-Es que dicen que vienen por invitación de Shimizu-san...

Sora, que ya se había girado para iniciar su regreso a su "entretenida" charla con aquellas dos chicas, se giró bruscamente.

-¿¡Yumiko!? ¿Cómo dices que son esos tipos?

-Pues son bastante altos, uno debe superar el 1'90...

Sora rechinó los dientes.

¡Sendoh!

xXx

-Vaya, menudo ambiente, ¿no? -comentó Sae nada más escuchar la música que provenía de todo el recinto que era el instituto Kainan.

-Ya lo creo. -contestó Ayako entusiasmada. -Este instituto es mucho más grande de lo que me imaginaba.

Ella, Miyagi, Mitsui y Sae habían quedado juntos para ir a la fiesta, pues apenas conocían al resto. Se suponía que era una "cita" de parejas, aunque algo más distanciados les seguían Yasuda, Kakuta, Hiroto y otros miembros del equipo. Ayako vestía un sencillo conjunto formado por vaqueros y blusa blanca y Sae un vestido veraniego de color azul. Miyagi por su parte vestía polo y tejanos, en Mitsui solo cambiaba el polo por una camisa de manga corta negra.

-Tío, espero no encontrarnos con Sora o Kyota, solo nos joderían la noche. -le confesó Ryota a Mitsui.

Este sonrío burlón. -Date por satisfecho si solo nos encontramos con uno de los dos.

Cuando fueron llegando a la entrada, advirtieron una especie de tumulto y alguna voz acalorada.

-¿Estás de broma Yumiko? ¿Has invitado a estos tipos? -sonaba la exaltada voz de Sora.

-Pues sí, la verdadera presidenta del consejo de estudiantes, Amano-san, lo dejó bien claro: podemos invitar a quién consideremos oportuno. -respondió con contundencia su hermana pequeña. -No eres el dueño de Kainan Sora, deja de actuar como tal.

-Tch, hablaremos en casa -Sora profirió una mirada asesina a todos los presentes antes de darles la espalda e ir de vuelta al pabellón.

El chico más alto del grupo que estaba delante de los miembros de Shohoku y que presumiblemente habían sido la causa de la discusión entre los hermanos Shimizu, se giró y sonrió mientras se rascaba la cabeza, su seña de identidad.

-Qué dramático.

Mitsui le sonrío irónicamente a Miyagi.

-Te lo dije.


Capitulo bastante flojo, soy consciente de ello, pero la verdad es que quería actualizar para demostrar que no he abandonado el fic y no me veía capaz de extenderme más en este. En fin, por una u otra cosa no he podido actualizar antes, mis más sinceras disculpas. En cuanto al capitulo, pues eso, sé que es flojete pero es que se me hace muy dura esta etapa de transición antes del Nacional.

Saludos!