Celery: Pero eso pudo ser por miles de razones, Sam. No pienses siempre en la peor opción.
Swarek: Pero, ¿por qué él está ahí?
Celery: ¿Y por qué no estás tú?
Swarek: ¡Tienes razón Celery! Ese es mi lugar…
McNally: ¿Preparado para nuestro día de compras?
Nick: ¡Claro! Ha sido idea mía, ¿no? –dijo Nick intentando parecer convincente-.
McNally: ¡Pues vamos allá!
Nick: ¡Tiembla centro comercial! –exclamó un poco convencido Nick-.
Sam volvió a repetir la misma rutina de la madrugada anterior. El coche de Collins seguía en la misma posición y sintió la misma sensación de desagrado en el estómago, pero esta vez estaba resuelto a reclamar lo suyo y a poner todo en su lugar. Buscó un lugar donde estacionar su camión y curiosamente encontró la misma plaza que ya le iba siendo familiar.
La puerta de entrada al edificio de Andy se abrió y en cuestión de segundos, ellos estaban en el coche de Collins sin que a Sam le diera tiempo siquiera a reaccionar. Vio con impotencia como el coche desaparecía por la calle y tras unos segundos paralizado, decidió que no iba a darse por vencido. Por un momento pensó que se había vuelto loco, pero iba a hacerlo… Decidió seguirlos.
Con cuidado para no ser descubierto, se mantuvo a cierta distancia de ellos. Cuando vio la tremenda cola que se había formado en los accesos, entendió a donde se dirigían: el centro comercial. Aquello no había comenzado como él había previsto, pero ahora se estaba convirtiendo en una pesadilla. Odiaba los centros comerciales, pero ella los amaba y estaba dispuesto a cualquier cosa por reconquistarla y tenerla de vuelta a su lado de nuevo.
Con el lío que había en el acceso al Centro Comercial acabó por perderlos. ¿Dónde demonios se habían metido? –se preguntó un poco desanimado-. Aunque era bastante temprano, el hecho que fuera sábado había animado a una gran cantidad de gente a acercarse al recinto. Había aglomeraciones por todas partes sin excepción. En un principio había comenzado a buscarlos de manera desordenada, pero al no lograr su objetivo, decidió hacerlo planta por planta y tienda por tienda. Finalmente los localizó. Andy abría el grupo con una sonrisa de oreja a oreja, mientras sostenía una bolsa de una conocida cadena de decoración, Collins por su parte, cargaba un montón de bolsas con motivos infantiles, así como un enorme oso de peluche. Todavía estaba lejos de donde ellos estaban, así que se dispuso a hacerse el encontradizo, esperando a que ellos, que caminaban por la calle principal, llegaran a unas de las calles adyacentes. Corrió para llegar a la calle secundaria, vio como pasaba Andy por delante de él y se dejó llevar por sus dotes de interpretación.
Swarek: ¡Dios mío, Collins! ¡Pareces un árbol de navidad! Hahaha…
Nick se giró un tanto desorientado, sin saber muy bien quién le estaba hablando y se topó de bruces con Sam Swarek.
Nick: ¡Oh, Inspector Swarek! Me ha pillado desprevenido, no esperaba verlo.
Swarek: Ya me imagino… ¿De compras?
Nick: Sí, he venido con… -dijo señalando hacia delante con el dedo, pero ella ya no estaba-.
McNally: Nick –dijo girándose-. ¿Qué te parece si entramos en esa? Me han dicho que tienen los cochecitos de bebé muy bien de precio.
Pero Nick no estaba donde se suponía que debía estar, así que deshizo los pasos que había hecho un minuto antes, y entonces lo vio. ¿Sam? ¿Qué hacía él ahí? ¿Y qué hacía hablando con Nick?
Swarek: ¿McNally? ¡Qué sorpresa!
McNally: ¿Sam? ¿Qué haces tú en un centro comercial? –preguntó ella extrañada mientras sus piernas comenzaban a temblar-. Hasta donde yo sé, tú odias los centros comerciales…
Swarek: ¡Cómo la mayoría de los hombres! Bueno menos Collins –dijo con sarcasmo-. Él parece ser la excepción que confirma la regla…
Nick: Bueno, yo… -dijo mirando primero a uno y después al otro-.
McNally: Nick ha sido muy amable en acompañarme, pero tú no has contestado a mi pregunta. ¿Qué haces aquí? Veo que las cosas están cambiando… Por más que te suplicara, nunca conseguí que me llevaras a un centro comercial.
Sam la miró fijamente, esperando que se le ocurriera una respuesta convincente.
Swarek: Yo… yo estoy haciendo tiempo para ir a recoger a Sarah a la estación.
McNally: Así es que estás haciendo tiempo, ¡eh!
Swarek: Sí, ya sabes… me he levantado pronto…
McNally: Más bien parece que no te hayas acostado todavía –dijo Andy viendo la barba incipiente y la ropa arrugada de él-.
Nick: ¿Por qué no nos apartamos? Nos hemos quedado en medio y no dejamos pasar a la gente.
McNally: ¡No hace falta! ¡Ya nos vamos!
Swarek: Parece qué habéis comprado muchas cosas…
Nick: Sí, casi todo es para el bebé –dijo Nick señalando un rincón menos concurrido-.
Swarek: Ah, para el bebé… No sabía que querías comprar cosas tan pronto…
McNally: En realidad no iba a hacerlo, pero a veces una chica necesita irse de compras…
Swarek: ¿Puedo? –preguntó Sam señalando una de las bolsas-.
McNally: No queremos retrasarte… ¿A qué hora llega Sarah?
Swarek: Todavía tengo un rato.
McNally: Por favor, dile que sigue en pie lo que hablamos por teléfono, cuando me llamó para decirme que venía a visitarte.
Swarek: ¿Ella te llamó?
Nick: Chicos, siento interrumpir, pero estoy sediento. ¡Mirad! Ahí queda una mesa libre… -dijo cogiéndolos a ambos por los hombros y haciendo que lo acompañaran-.
McNally: Sí, ella me llamó –dijo Andy contestando a la pregunta de Sam en cuanto llegaron a la mesa-. Ella y yo hablamos a menudo…
Swarek: ¡Me alegro!
Nick: ¿Qué queréis? Será mejor que vaya a hacer cola, sino no conseguiremos nunca nada para beber. ¿Zumo de manzana, Andy?
McNally: Sí, gracias.
Nick: ¿Inspector?
Swarek: Un café cargado.
Nick: ¡Portaros bien! –dijo Nick guiñando el ojo-.
Sam miró con desconfianza a Nick mientras éste se alejaba.
McNally: Tienes una pinta horrible… ¿Has tenido una noche movidita?
Swarek: Sí, bueno… algo así…
McNally: ¿Por esa razón no viniste al Penny?
Swarek: Se me hizo tarde…
McNally: De hecho, debí avisarte que después del Penny íbamos a mi casa.
Swarek: Sí, lo sé. Oliver me envió un mensaje.
McNally: ¡Ah! Podías haber venido a mi piso…
Swarek: Lo hice, pero cuando llegue la fiesta había terminado. Vi cómo salían por la puerta los últimos invitados.
McNally: Eso ya era realmente tarde… Igual ya no eran horas de visitas, aunque mi casa siempre está abierta para el padre de mi hijo.
Swarek: No quise interrumpir… Vi cómo se apagaban las luces.
McNally: Eso fue muy considerado por tu parte… ¿Desde cuándo eres tan considerado? Antes hacías las cosas sin importante las consecuencias…
Swarek: Desde que no sé exactamente qué terreno estoy pisando.
McNally: ¿Qué no sabes qué terreno estás pisando? Yo creía que era llano, pero tú te estás empeñando en hacerlo parecer la Cordillera de los Andes.
Swarek: ¿La Cordillera de los Andes? Ahora que las cosas se están normalizando, la señorita decide pedir el traslado…
McNally: Y claro, estás molesto, porque no vas a poder estar detrás de mí, diciéndome lo que puedo y lo que no puedo hacer…
Swarek: ¿Tanto te molesta que me preocupe porque los dos estéis bien? –preguntó señalando el abdomen de Andy-.
McNally: Sabes perfectamente, que sé cuidar de mi misma.
Swarek: Cualquiera lo diría, después de lo que estuvo a punto de pasar el otro día…
McNally: Tú me enseñaste lo que es ser policía, a que cuidara la espalda de mi compañero…
Swarek: Y Collins es un buen muchacho…
McNally: Sí, lo es –dijo sonriendo mientras miraba hacia el mostrador de la cafetería-. Pero lo hubiera hecho por cualquiera que fuera mi compañero. Eso también me lo enseñaste tú…
Swarek: Sí, un compañero es un compañero…
McNally: Pero Nick fue mi tabla de salvación cuando volvimos de la operación encubierta. Tienes que entenderlo… Él me ayudó a superar lo nuestro, me dio mucho sin exigirme nada a cambio…
Sam asintió con la cabeza, aunque los celos impedían que fuera razonable.
Swarek: ¿Y cómo has quedado con mi hermana? –preguntó Sam cambiando de tema antes de salirse de sus casillas-.
McNally: En que nos veríamos mientras ella estuviera en la ciudad, para charlar un poco y ponernos al día.
Swarek: Me gusta que os llevéis tan bien.
McNally: No es difícil llevarse bien con ella.
Swarek: Ahora veo que es así, pero antes que me dispararan nuestra relación era casi inexistente.
McNally: ¿Qué pasó?
Swarek: Pasaron cosas... cosas que nos separaron… ¡Mi familia es complicada, McNally!
McNally: ¿Cómo yo?
Swarek: ¡Touché! Hahaha...
Nick sonrió desde el mostrador de la cafetería, viendo como Andy y Sam reían. Llevaba un rato haciendo tiempo con el pedido en una bandeja, para que pudieran hablar, pero si tardaba más el café de Swarek iba a estar helado, así es que se dirigió de nuevo hacia la mesa.
Nick: ¡Por fin! ¡Aquí tengo vuestras bebidas!
McNally: ¡Gracias Nick!
Swarek: Umm, gracias Collins… -dijo dando un sorbo al ya casi café helado, bajo la mirada temerosa de Nick-. Será mejor que me ponga en marcha. Ahora sí que voy con el tiempo justo…
Nick: Andy, ¿qué te parece si vamos a la estación con Sam?
McNally: No… no sé. Tampoco quiero que molestemos…
Swarek: ¡Tú no molestas! –dijo mirando de reojo a Nick-. Sarah se pondrá muy contenta cuando te vea.
