IMÁGENES

Imagen 37: La mascota de Tobi

Por Okashira Janet

Esta imagen esta dedicada especialmente para Ro0w'z quien donó la imagen para el fic, espero te agrade el resultado. Spoilers manga 615.

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—¡Hidan-sempai, Hidan-sempai!

—¿Podrías callarte? —Hidan giró a ver a su indeseado compañero preguntándose si alguien haría escándalo si lo ahorcaba y se lo ofrecía a Jashin-sama como sacrificio.

—¡Tengo hambre! —Tobi alzó ambos brazos al cielo y empezó a agitarlos.

—¿Y a mí qué? —Hidan lo miró de reojo frustrado, su líder no debió haberlo puesto en pareja con semejante engendro, por todos era conocido su afán de matar a quien sea que lo exasperara, por esa razón llevaba años siendo compañero de Kakuzu (ventajas de ser dos inmortales). Pero como Kakuzu había salido de urgencia le habían dado a Tobi como si fuera un perrito acompañante, quizás era que buscaban que lo matara y así deshacerse de él.

—¡Hidan-sempai, Hidan-sempai! —Tobi empezó a correr en círculos, ¿se podía ser tan estupido?, la única razón por la que aún no le clavaba su lanza en el estomago era porque no le gustaba que lo utilizaran, ¿creían que llegaría anunciando que había matado a Tobi?, ¡ja!, se los llevaría de vuelta completito (o lo menos maltrecho posible) para gran horror de Deidara.

—¿Ahora que quieres?

—De verdad tengo hambre. —El enmascarado llevó una mano a su estomago, Hidan imaginó que debajo de la mascara estaba teniendo una mirada de cachorro abandonado.

—Aguántate.

—¿Usted no tiene hambre Hidan-sempai? —El adorador de Jashin arqueó una ceja, no era exactamente que no tuviera hambre si no que no había muchas opciones estando en medio de un bosque y cazar algún animal lo retrasaría de sus funciones debido a que tendría que prender una hoguera y asarlo, prefería esperar a encontrar una aldea y sería mejor si tenía bar.

—Solo camina.

—Uh… —Tobi empezó a arrastrar los pies, era patético, casi como un niño que sólo había crecido en altura.

Por el bosque sólo se escuchó el ruido de sus pies sobre las hojas, silencio, un par de aves a los lejos, silencio…

—¡Hidan-sempai!, ¿falta mucho para llegar a dónde sea que vamos a ir?

—¿Ni siquiera sabes a donde vamos? —Hidan lo sujetó del cuello de su capa, al instante Tobi se puso a manotear chillando que iba a ahorcarlo y pidiendo ayuda a Deidara.

—No sé como es que sigues vivo. —Hidan lo soltó conteniendo sus malas pulgas.

—¡Gracias por no ofrecerme de sacrificio Hidan-sempai! —Tobi alzó dos dedos en la señal de la victoria.

—Jashin-sama se enfadaría si ofrezco semejante basura.

—¡Gracias a Jashin-sama también! —Tobi revoloteó feliz a su alrededor, ahora entendía porqué cada que Deidara volvía a la guarida tenía dolor de cabeza y quería fulminar con la mirada a quien sea que se atravesara en su camino.

—¿Por qué el líder te ha aceptado eh? —Sin dejar de caminar lo miró de reojo.

—Es porque había una vacante. —Tobi canturreó.

—A veces el líder también es muy raro. —El jashinista se encogió de hombros.

—¿Puedo cantar? —Tobi pasó ambas manos tras su espalda y se balanceó en la punta de sus pies.

—Haz lo que quieras. —Hidan en realidad no era tan amargado como Kakuzu así que pensó que no le afectaría demasiado soportarlo… craso error.

Si tú fueras gay, —Tobi empezó a menear la cabeza—estarías ok. —Al instante la cabeza de Hidan dio un severo latigazo para girar a verlo, ¿qué mierdas estaba cantando?—Te diría guay y me encantaría.

—¿Qué clase de mierda de canción es esa? —Lo interrumpió al instante mirándolo fijamente.

—Es la canción con la que hago enojar a Deidara-sempai. —Tobi confesó meneando los brazos de arriba abajo.

—¿Sabes que cuando alguien me hace enojar su cabeza rueda por el suelo? —Bufando Hidan sujetó al chico por la capa y se lo arrimó tanto que su nariz rozó con la mascara anaranjada.

—Eso suena doloroso. —Tobi se encogió de hombros y Hidan lo soltó automáticamente, no, no, eso era lo que los demás querían, que se lo cargara y se deshicieran de él, ¡no les daría semejante placer!, se lo tiraría en los brazos a Deidara, sano y salvo.

—Dame paciencia Jashin-sama. —Rezó bajito mientras Tobi se paraba de cabeza diciendo que había aprendido a hacerlo cuando era niño—. ¡Solo sigue caminando cabeza de naranja!

—¡Que grosero! —Tobi se colocó de pie nuevamente y se cruzó de brazos fingiendo enfado.

—Y a todo esto, ¿por qué traes una mascara?, ¿eres tan feo o algo así?

—No, al contrario. —Tobi se abrazó a si mismo—. Soy tan atractivo que tengo que ocultarme del resto del mundo para no ser violado sin misericordia.

—Si claro. —Por pura y simple precaución Hidan dio un paso lateral para alejarse de él, un hombre que cantaba una canción de gays y luego hablaba de violaciones no le daba buena espina.

—Oh Hidan-sempai, —Tobi señaló con un dedo al frente—, ¡veo comida!

—¿Dónde? —Hidan giró al instante.

—¡Ja, lo time!, ¿cómo va a haber comida en medio del bosque?, usted también tiene hambre, ¿cierto?

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Hidan no podía creerlo, le había pegado un capo a Tobi hacía exactamente dos horas con quince minutos y el chico aún seguía quejándose ruidosamente y lloriqueando, ¡era para matarlo!, sólo sus deseos de venganza en contra del resto de Akatsuki lo mantenían cuerdo para no haberlo asesinado aún.

—¡Oh, mire Hidan-sempai!

—Vuelve a decirme que hay un plato de ramen colgando de una rama y hundiré tu fea y naranja cabeza en el suelo.

—¡Una chica! —Tobi chilló como si en vez de haber visto una chica hubiera divisado una cucaracha. Por inercia Hidan siguió la dirección que apuntaba su dedo, para su sorpresa efectivamente había una chica ahí, llevaba un morral café al hombro y los estaba viendo con contenido horror.

—Eh, tú. —Antes de que pudiera agregar otra cosa la chica echó a correr, Hidan frunció el ceño, ¡ninguna mujer estupida se le hacía la escurridiza!, apenas entrecerraba la mirada para echar a correr y alcanzarla cuando sorpresivamente Tobi apareció frente a ella y la hundió en un apretado abrazo.

—¡Ah! —La joven dejó escapar un gemido antes de ser encerrada en el oprimido agarre del enmascarado.

—¡Mire Hidan-sempai, la he atrapado!, ¡es tan mona! —Hidan se rascó la nuca sin ser capaz de entender cómo es que Tobi había llegado tan rápido hasta ella, pero decidió no quebrarse mucho la cabeza con ello. La chica se estaba debatiendo en los brazos de su compañero, tenía el cabello largo y muy negro, fuera de eso no había gran cosa que destacar, usaba una holgada chaqueta y unos nada sensuales pantalones.

—Dame. —Antes de que Tobi o la chica pudieran decir algo le arrebató a la joven el morral que tenía al hombro y se echó al suelo con las piernas cruzadas a modo árabe, con algo de suerte conseguía comida. Tobi se quedo atrás de él restregándose contra la chica como lo haría un gato y diciendo que era la cosa más bonita que había visto en días.

—¿Qué piensas hacer con ella? —El jashinista zafó los cordeles que mantenían cerrado el morral y giró a ver de reojo a Tobi que se encontraba abrazando la cabeza de la chica contra su pecho y asfixiándola un poco en el proceso. Ahora que caía tenía un rostro bonito, piel muy blanca, mejillas sonrojadas y ojos… —Es un Hyuuga.

—¿Un qué? —Tobi que ya le había amarrado las manos tras la espalda diciendo "sé buena chica" giró a verlo con signos claros de no estar entendiendo.

—Es una familia de Konoha. —"So estupido", habría querido agregar.

—¿Konoha? —Tobi ladeó la cabeza luciendo más idiota de lo normal.

—Nos darán buena paga por sus ojos.

—¡¿Qué?! —Tobi chilló y volvió a apretar la cabeza de la chica contra su pecho, ambos estaban arrodillados sobre el suelo, ella luciendo sonrojada y asustada y él siendo tan ridículo como siempre.

—La Nube siempre esta detrás de técnicas visuales, fíjate que no tenga un sello sobre la frente y lo tenemos hecho.

—¡Si lo tiene, tiene un sello! —Tobi chilló demasiado agudo como para creerle en realidad, además empezó a cubrir frenéticamente la frente de la chica con su fleco.

—Deja de mentir. —Hidan gruñó y se asomó dentro del morral, había un poco de pan y fuera de eso nada de importancia—. ¿Qué te importa lo que le pase?, mala suerte por toparse en nuestro camino.

—¡Quiero que sea mi mascota! —Tobi gritó a voz en cuello—. Tobi es un buen chico, por eso Tobi quiere tener una mascota, la mascota de Tobi.

—¿Estas insinuando que deseas tener mujer? —Hidan achicó los ojos girando hacía él, el rostro de la joven se puso tan rojo que pareció que de un momento a otro explotaría.

—¿Mujer?, —Hidan miró a la chica, a Hidan y de nueva cuenta a la chica—, Tobi quiere que esta mujer sea su mascota.

—Escucha Tobi, —Hidan se puso de pie con lentitud, el enmascarado se encogió al notar la diferencia de alturas dado que él y su prospecto a mascota se encontraban de rodillas sobre el pasto—, ¿sabes para que sirven las mujeres, cierto?

—¡Para cocinar!, —Tobi contestó al instante alzando un dedito feliz—, cuando cocina Konan-sempai siempre sabe rico, pero cuando Deidara-sempai lo hace todo explota.

—Bueno, —Hidan se rascó la mejilla—, si sirven para eso, pero hay otra cosa.

—¡Para limpiar!

—No, era…

—¿Para decirle al líder que ha olvidado lavar sus calzoncillos?

—No, lo que…

—¿Para ordenarles a los demás lo que tienen que hacer?

—¡Las mujeres sirven para follar! —Hidan interrumpió su sarta de ideas enrevesadas, al instante tanto Tobi como la chica empezaron a temblar y quizás fue su imaginación pero le pareció que la muchacha escondía el rostro tras la capa de Tobi como si así pudiera escapar de él.

—¿Follar? —Tobi le tapó las orejas a su futura mascota—. No lo escuches, no es cierto.

—¡Sí que lo es!, —exasperado Hidan se dirigió a ella—, tú nombre, ahora.

—Hy-Hyuuga Hinata. —La chica tembló como hoja al viento, tenía sus ojos claros muy abiertos y sus manos temblaban suavemente. Seguramente tenía una idea muy precisa de quienes eran, ningún ninja que se preciara de serlo desconocía el significado de Akatsuki y el alcance de sus fuerzas.

—¿Has follado antes Hyuuga Hinata?

—¡N-no! —La chiquilla exclamó en un jadeo y se escondió aún más entre la capa de Tobi.

—¿Tu has follado Tobi?

—No, creo que no. Tobi es un buen chico. —Asustado el enmascarado se abrazó a la chica—. Tobi solo quiere una mascota para alimentar y jugar cuando éste aburrido.

—Oh, —los ojos de Hidan brillaron—, si que vas a jugar con ella, créeme.

—¿En serio Hidan-sempai? —En su voz pudo leerse la emoción—, ¿puedo quedarme con ella?

—Claro, claro. —Divertido Hidan se pasó las manos tras la espalda—. Cada noche una y otra vez podrás jugar con ella. —A esas alturas la chica ya temblaba casi convulsivamente, Tobi en cambio parecía bastante fuera de ruedo.

—¿Por qué habría de jugar con ella en la noche?, a esa hora todos duermen.

—Es la idea Tobi. —Hidan sonrió malignamente.

—¡Hidan-sempai me da miedo! —El enmascarado lloriqueó y se puso de pie aún sin soltar a la chica que se aferró a él más por sostenerse a algo que por otra cosa.

—¿Cuántos años se supone que tienes?, ya deberías saber de esto, si quieres te doy una demostración. —La chica chilló asustada y se encogió como un gato arisco, en acto reflejo Tobi la colocó tras él.

—Tobi no sabe que quiere hacerle a su mascota, pero parece que no es nada bueno.

—Hasta que captas algo, —Hidan rodó los ojos—, de cualquier manera decide, ¿la vas a tener como tu mujer o me la das para vender sus ojos?

—Tobi quiere una mascota. —Se alcanzaba a detectar un leve puchero.

—¡He dicho que decidas!

—¡Mujer, Tobi quiere una mujer!

—De acuerdo.

—Mujer mascota… —El enmascarado susurró muy bajito encogiendo los hombros, Hidan arqueó una ceja y Hinata se aferró a él sintiendo que el corazón le latía desesperada y dolorosamente contra el pecho. Venía regresando de una misión, ¡estaba tan cerca de Konoha!, se había distraído porque había sido una misión en solitario la mar de sencilla y ¿qué resultaba?, ¡había caído presa de una pareja Akatsuki!, antes que la tocaran prefería suicidarse, ya ni siquiera podía respirar con normalidad.

—Como sea, esa mujer traía pan, ¿quieres?

—¡Sí, Tobi tiene hambre! —Y sin más volvió a sonar alegre y despreocupado como siempre, el jashinista rodó los ojos, vaya tipo raro.

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Hinata despertó en la noche, abrió los ojos y pudo ver la mascara naranja de Tobi a escasos centímetros de su rostro, en lo alto la luna brillaba.

—Oye mujer mascota. —El joven puso un dedo frente a dónde debía estar su boca—. Hidan-sempai dijo que en la noche tú y yo podíamos jugar. —Por un momento Hinata sintió un pánico visceral, pero cuando el joven la tomó de la mano y le dijo que quería aventar piedras al río sintió como su estomago se relajaba.

—Ha-Hai. —Sabía que Hidan era demasiado fuerte para ella, pero con un poco de suerte lograba escapar de este chico enmascarado, hasta el momento no había leído nada acerca de un integrante de Akatsuki con semejante atuendo, quizás no era tan fuerte como los demás.

—Ven, ven. —Una mano enguantada sujetó su mano y sintió que la ponían de pie de un solo movimiento, a unos cuantos metros Hidan dormía de manera pesada. Ambos jóvenes se movieron por la espesura del bosque, en medio de la oscuridad Hinata veía lo que podía de él, tenía el cabello oscuro y rebelde, cuerpo delgado y considerablemente alto, la presión que ejercía en su mano era minima, pero por alguna razón le pareció que era mucho más fuerte de lo que aparentaba.

—¡Aquí esta el lago! —El chico gritó feliz, Hinata entreabrió los labios, ¡estaban tan cerca de Konoha!—. Este lago siempre me ha gustado, de niño venía a aventar piedras.

—¿De niño? —Titubeante Hinata soltó su mano, él se giró hacía ella.

—¡Nunca podía aventarla más lejos!, siempre caía antes.

—¿Antes de que? —Su mente empezó a hacer conexiones rápidamente, ese chico, ese enmascarado frente a ella pertenecía a Konoha.

—Ya le voy cogiendo el truquillo. —El muchacho se agachó, tomó una piedra y la lanzó sin buenos resultados, se hundió luego de rozar una sola vez en el lago— ¡Waa!, ¡¿por qué no puedo?!

—Hum… —Hinata tomó una piedra con cierta reticencia, pero finalmente la lanzó al lago, la piedra dio tres pequeños saltos antes de hundirse.

—¡¿Cómo hiciste eso?! —Parecía genuinamente emocionado.

—Uh… Kib… ¡es decir!, un amigo me enseñó. —El rostro le enrojeció, sus enemigos no tenían porqué saber acerca de sus personas cercanas.

—¡Enséñame! —Hinata lo miró atentamente, sin entender porqué el sentimiento que parecía brotar de él no era la ingenuidad si no la soledad.

—D-de acuerdo. —Estuvieron más de tres horas arrojando piedras y cuando finalmente la roca del joven dio tres saltos y se hundió en el agua ambos dieron exclamaciones de felicidad.

—Gracias por eso.

—¿Eh? —Hinata giró a verlo ladeando la cabeza, sin entender porqué repentinamente su voz infantil y chillona se había vuelto tan seria.

—Siempre quise hacer algo como esto con otra chica de Konoha.

—¿Otra chica? —Y había algo que se le estaba escapando en todo eso.

—Vuelve a casa, las mujeres deberían vivir más que los hombres.

—No entiendo… —Hinata lo miró fijamente, él suspiró y se quitó la máscara, por un segundo su corazón se saltó un latido. El hombre frente a ella tenía dos rostros, uno hermoso con toda la realeza de los Uchiha, pero la otra parte de su rostro estaba surcada por cicatrices que remataban en una pupila en la que giraba amenazador el Sharingan.

—¿Qui-quien es usted? —Dio un paso atrás sin entender, se suponía que el único Uchiha que quedaba con vida era Sasuke, ¿qué estaba pasando?

—No soy nadie. —Las aspas del sharingan giraron y Hinata supo que inevitablemente olvidaría todo—. Regresa a tu aldea, tú y yo nunca nos conocimos.

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—¿Qué hiciste qué? —Hidan apretó un puño sintiéndose más exasperado que nunca en la vida.

—Y como si quieres algo debes dejarlo libre, si regresa fue tuyo si no nunca lo fue, ¡entonces decidí dejar libre a mi mascota!, así si regresa…

—¡Nunca va a regresar! —Hidan le puso un puñetazo en la cabeza que lo mando al suelo.

—¡Kya!, ¡Hidan-sempai, que malo!

—Con esto acabas de desperdiciar la única oportunidad de tu vida de tener una mujer, ¿me escuchaste?, ¡la única!

—¡Tobi es un chico bueno!, ¡Tobi solo quería una mascota!

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Obito Uchiha miró la escena que se desarrollaba frente a sus ojos, justo cuando Naruto parecía titubear, justo cuando extendía su mano hacía él, para abrazar su plan, para alcanzar juntos una ilusión eterna Hinata Hyuuga se metió en medio y le plantó una bofetada.

No pudo evitarlo, la miró con sorpresa. Aquel día habían tirado piedras al río bajo la luz de la luna, en ese entonces no había necesidad de matarla, no cuando algo dentro de ella le recordó lejanamente a Rin, no cuando ella también era una de las chicas de Konoha, de la aldea que en su momento tanto había amado.

Pero ahora era esa chica a la que le había perdonado la vida la que volvía a inclinar la balanza de la guerra, era ella quien le infundaba nuevos ánimos a Naruto con sus palabras.

Enojado frunció el ceño, ¡si solo la hubiera matado en ese instante!

Vuelve a casa, las mujeres deberían vivir más que los hombres.

Pero él le había dicho eso, se lo había dicho pensando en Rin, pero a fin de cuentas, al final, la había dejado ir por sus propias palabras. Y aún así ella estaba ahí, en primera fila, peleando al lado de un hombre que era por si mismo la bandera de una guerra, ¡de la cuarta guerra ninja!

Hinata Hyuuga.

Cerró los ojos pensando que a pesar de que se volviera a meter de esa manera en su camino era poco probable que pudiera matarla sin remordimientos. Después de todo había sido una buena mascota para Tobi.

¡Y entonces Deidara-sempai, mi mascota y yo tiramos piedras contra el río y las veíamos botar y…!

Tobi… no me importa.

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Notas de Okashira Janet: Me gusto más de lo que creí en un principio (risas).

Agradezco a:

Maribelteka

Lilipili

Stefany BM

a-satoshi

sasuhinakushinata

Acantha27

Rocio Hyuga

Elena

Zaol1996

Ishtarneko

NANA-chan53

Annie Thompson

Hinaruhy

Ari

Gaby L

Namikaze Rock

Akuma Chibi03

Aoi-chan

Mitthens Nott

Pandemonium Potter

Natali

A todos muchas gracias por leer. Les recomiendo que vean "El viaje de Chihiro" sé que es un clásico y que ya casi todo mundo lo vio, pero yo siempre lo posponía porque me aburrían los primeros diez minutos, pero por fin pude pasar el inicio ¡y lo ame! (rueda de emoción). Me voy que estoy en exámenes (voy a la mitad, tan triste).