Capitulo 37
La realidad de una propuesta
Cuando llegaron al templo, llevaban más de veinte humanos que rescataron de la cueva donde se hallaban, afortunadamente no estaban completamente invadidos por las semillas del mal, pero detrás del todo el grupo venia Saeki cabizbaja pensando en todo lo que había sucedido e inconscientemente estaba invocando una tempestad que en cualquier momento descargaría toda su furia en la región. Ozuno había notado esto y obligó a su guardiana en alejar la tormenta y respetar los tiempos de las estaciones, ella por supuesto no sabía cómo hacerlo así que decidió alejarse del templo. La chica corrió distanciándose del lugar hasta que su figura se perdió en el bosque, Vasara la miraba irse sintiendo mucha rabia hacia su amo.
Ya después que atendieron a las personas y dieron la orden de llevarlos hacia sus respectivas aldeas, Ozuno se reunió junto con todos los monjes y con Zaou para que les explicara con detalles lo que había hecho y como consiguió la ubicación de la madriguera del monstruo. Mientras adentro se debatía una charla que duraría por largo rato, afuera se encontraban los cuatro guardianes del gran monje sacando sus propias conclusiones.
-Ese Zaou es un canalla… ¿Cómo rayos consiguió la cueva?-
-Lo más impactante es que no nos dijo nada, ni siquiera al amo Ozuno...- Goki se sentó en una roca buscando encajar las piezas del gran rompecabezas llamado Zaou.
-Es muy simple amigos Zaou le gusta trabajar solo, y mejor para nosotros porque así no tenemos que encargarnos de los problemas y asuntos que no nos conciernen, sino que le dejamos todo a él y listo-
-¿A qué te refieres Sago?- exclamó el guerrero Zenki dubitativo.
-Muy fácil pelirrojo ¿Qué hacemos nosotros sirviendo a un simple humano teniendo el poder suficiente de hacer lo que nos plazca? Dejemos que sea Zaou que se encargue de todos mientras nosotros disfrutamos de nuestra libertad-
En ese momento el líder de los demons se acercó hasta el guerrero verde colocándose frente a él –Como se nota que aún sigues siendo un novato, a pesar de que el viejo sea un simple humano ¡tiene el poder de encerrarte por siempre en una roca sin ningún esfuerzo!, él cuenta con un poder mucho más allá de los nuestros así que si planeas revelarte piénsalo dos veces…o acabarás en una roca como cualquiera de las bestias que él ha cerrado-
-¡Ja! tu lo que estas es enojado por lo que dijo Saeki…si en realidad te importa tanto deberías de enseñarle a no atacar a sus propios compañeros- antes de que Vasara enterrara uno de sus cuernos en su colega, Goki lo detuvó con una pregunta muy intrigante. -¿Entonces explícame porque nunca nos dijo nada del paradero de la cueva o porque jamás le dijo algo al amo Ozuno? Si en realidad fuera tan compañero como dices la historia fuera otra-
-Ya se los dije le gusta trabajar solo…y si tanto dudan de Zaou háganle las preguntas a él no a mi- y con esto el joven demon se fue del lugar internándose en uno de los caminos del patio.
######################################################Saeki estaba sentada a las orillas de un río distinguiendo el nadar a los peces, ya estaba más calmada y reflexionaba sobre lo que había pasado hace unas horas atrás. Ya pronto amanecería así que tarde o temprano tendría que volver al templo pero ahora Zaou y su hermano Sago la había desacreditado frente a su Amo y por ende harían todo lo posible para que ella sea sacada del grupo o peor aún ser encerrada en una roca, Saeki no estaba loca y mucho menos se imaginó lo que le dijo Zaou en la montaña esa noche y lo más seguro era que él haría una rebelión y ella tenía que detenerlo. Mientras corría por los caminos que la llevaría de vuelta a Yura, una extraña sensación la invadía por dentro cada vez más latente con cada paso que la acercaba a la aldea, un mal presentimiento la invadía por dentro y ella solo pensaba que no fuera lo que estaba pensando. Antes de llegar a la entrada de la aldea notó de nuevo las mismas nubes negras pero esta vez se acercaban por el mismo camino, ya casi encima de ella, se presentaba su nuevo enemigo.
-Por fin te encontré hermanita, nunca pensé que te fueras tan lejos-
-¿Qué quieres Sago?- la chica demon no esperaba que fuera su propio hermano el que fuera a su encuentro pero aún asi no le impresionaba la versatilidad que tenia para cambiar de opinión libremente.
-Quería hablar contigo algo muy importante que te beneficia igual que a mí-
-¿Es sobre Zaou, cierto? Pues no quiero nada de ese ser-
-Hermana la propuesta de Zaou es muy beneficiosa para todos, ¿no ansias la libertad?-
-revelarnos contra el amo Ozuno no es libertad…es muerte instantánea-
-No entiendes, pase lo que pase iremos al mismo destino si seguimos con él, ¿nunca te preguntaste que pasaría con nosotros cuando el viejo monje se muera?...Saeki nos va a encerrar en monumentos de piedra para que quedemos como los eternos guardianes del mundo, ¡No tendremos ninguna libertad y mucho menos una vida! ¡Solo somos sus títeres que él maneja a su voluntad y cuando ya no esté sencillamente nos guardarán hasta que venga otro titiritero y nos manipule de nuevo!, ¿Esa es la vida que tu quieres llevar?-
-Hermano yo…-
-si te nos unes podremos librarnos de él y tu podrás vivir sin necesidad de luchar todo el tiempo, hasta podrías hacer tu vida con Vasara. Solo imagínate…vivir tranquilamente junto con él haciendo lo que quisieran sin nadie que les dé ordenes…en cambio si continuas con el viejo de Ozuno lo que harás es separarte para siempre de tu maestro sellados en columnas de roca sin saber hasta cuándo volverán a verse- Saeki veía a su hermano y en todo lo que decía tenía razón, ella desde que conoció a su líder siempre ha querido estar junto a él y de pensar en el solo hecho de que serian separados posiblemente para siempre la hacía entristecerse, su amo no podría hacerles eso tan cruel de usarlos como herramientas y luego encerrarlos para siempre. Saeki luchaba con sus pensamientos y sentimientos, el deber y la razón la hacían dudar de lo que tenía que hacer así que corrió hacia la aldea si ver a su hermano, este la dejó ir sabiendo que había logrado su objetivo, una sonrisa perspicaz se dibujaba en su rostro mientras se alejaba.
Las imágenes de todo lo que había vivido durante esos meses con Vasara pasaron como un pergamino que se abre dejando ver lo que ha dibujado en su interior, las miradas, los reclamos, las órdenes, las charlas amenas, las enseñanzas, las sonrisas y las risas, recuerdos que la hacían llorar y palpitar su corazón velozmente, todo eso desfilaba en su mente dejándola exhausta pero un olor familiar la hizo volver a la realidad de que ya había llegado al templo, miró a todos lados buscando a su maestro, preguntó a varios de los aprendices si lo habían visto respondiéndole con la misma respuesta: No lo he visto. Después de recorrer todo el recinto se sentó cansada en el suelo pero instantáneamente una sombra la cubría por detrás.
-¿Para qué me buscabas?- su corazón volvió a latir de prisa y ella se levantó del suelo mirando a la persona principal de sus recuerdos. –Maestro necesito preguntarle un asunto importante, ¿Qué pasara con nosotros cuando el amo Ozuno se muera?-
La pregunta fue sorpresiva pero intentó respóndele lo más claro posible -No lo sé…pero lo más seguro es que Ozuno nos selle haciéndonos dormir eternamente-
