Cuando las maestras nos dieron hasta el medio día libre para ir de compras lo primero que pensé fue en ir a la tienda de artefactos mágicos, no porque necesitara algo realmente, sino porque nunca se sabe que se puede encontrar, podría haber alguna reliquia extraña o algún artefacto de gran utilidad; cuando le dije a Sucy y Akko ambas aceptaron acompañarme ahí primero, Akko con su ánimo de siempre y Sucy fingiendo desinterés pero aceptando de todas formas, sé que quería acompañarme, pero no podía acceder tan animadamente, esa máscara de desinterés que llevaba siempre no se lo permitía, pero al fondo sabía que tan solo era una chica tímida que no sabía bien como expresar sus sentimientos, o terminaba por hacerlo de forma peculiar.
No había pasado mucho del… incidente entre Sucy y Akko cuando estábamos en Arcturus, pero en esos días puedo decir que la conocí más de lo que muchos días normales en la academia me habían ayudado a saber de ella, el simple hecho de dormir junto a ella había sido algo memorable, me había hecho feliz. Sucy se me había hecho más interesante mientras la conocía, pero al mismo tiempo me di cuenta de que su interés se inclinaba hacia Akko, quizá incluso desde antes de que ella misma se diera cuenta, sé que el no haber tenido amistades hasta ese punto la había dejado en una situación donde entender sus emociones era difícil incluso para ella, y no es que yo haya sido de muchas amistades, pero sentía que había leído tanto sobre ello que quizá podía tener un poco más de perspectiva de la que Sucy tenía, o eso me gustaba creer.
— ¿Y qué te gustaría encontrar Lotte? —me preguntó Akko sacándome de mi burbuja de pensamiento.
—No estoy segura, pero ya veremos cuando lleguemos ahí, nunca se sabe que se puede haber —le dije sonriente, con esa sonrisa que había aprendido a poner ante todos sin importar demasiado lo que pasara en mi interior.
— ¡Esta bien! —respondió Akko y siguió caminando distrayéndose con los aparadores, Sucy solo nos seguía sin prestar demasiada atención a sus alrededores.
Sucy y Akko habían hablado, las cosas se habían "solucionado" y habían acordado una amistad, yo sentía que Akko había dejado el asunto atrás, pero como era de esperarse no pensaba que Sucy lo hubiera hecho, y entre esas capas que ella ponía alrededor de si, como una rosa negra y llena de espinas que no quería ser molestada, yo sentía que se ocultaba una verdad diferente, una en la que ella aún no sabía como tomar lo que paso y como sentirse al respecto, quizá la idea no dominaba su pensamiento, pero en algún recóndito lugar dentro de ella podía sentir que esa duda seguía viva y sin que ella lo entendiera y superara quizá se decidiría por no dejar entrar a nadie más a su corazón.
«Necesitas más una amiga que una pareja», pensaba al verla caminar a mi lado «una amiga que te ayuda a pasar por los espinosos matorrales y sea tu apoyo en el camino que hay después», decía tal vez para ella, o tal vez para mí, intentando convencerme de que mi amistad le haría un mayor bien «y aun así… ¿estará tan mal si yo deseo ser algo más?», me decía, pensando seriamente en lo que debía hacer.
— ¡Llegamos! —dijo Akko, y en efecto, antes de darme cuenta nos encontrábamos frente a la tienda de artículos mágicos.
—Perfecto; entremos —dije disimulando lo mejor posible el conflicto en mi interior y tratando de seguir el entusiasmo de Akko.
Después de saludar al encargado las 3 nos separamos para revisar las cosas nuevas que habían llegado, comúnmente diferenciándolas con la vista, cualquier cosa que nos pareciera no haber estado ahí la última vez que habíamos ido.
—Puedo sentir tu conflicto —escuché decir a una voz que no reconocí. Di un vistazo a la tienda y no vi a nadie que pudiera haberme hablado, por lo que seguí buscando y me incliné para revisar un baúl antiguo que del que no tenía recuerdos —así que la quieres pero no quieres decírselo ¿verdad? —dijo de nuevo la voz—, volví a ver alrededor de la tienda y después, de la nada, en mi hombro pude reconocer la luz de un hada, tuve que taparme la boca con la mano para no gritar.
— ¿Quién eres? ¿qué es lo que deseas y por qué no quieres que te vea? —le pregunté ante la luz que estaba usando como cobertura.
—Me gusta decir que soy un hada del amor, después de todo pocas tienen tanta experiencia en ello como yo, desde finales felices hasta trágicos —dijo el hada mientras la luz disminuía; yo seguía hincada ante el baúl para que los demás no notaran algo extraño. Cuando la luz bajó lo suficiente para verla lo primero que distinguí fueron los colores rojo y negro y los ojos azules en el rostro de una chica como de mi edad; el hada que se encontraba sentada en mi hombro tenia cabello pelirrojo, un color de piel con un ligero toque dorado y llevaba un vestido de influencia victoriana y gótica, pero sin ser pomposo o exagerado, de longitud media, no muy entallado ni muy flojo, cuya parte céntrica era negra pero los pliegues de los costados rojos y los detalles del color contrario a la tela sobre la que estaban bordados. El vestido cubría los hombros pero no tenía mangas, los lazos del bodice en rojo resaltaban mucho sobre el negro y sus accesorios y calzado no eran menos peculiares, lleva una capa negra de interior rojo, un sombrero de prominente color rojo con detalles rojos y unas cuantas plumas del ultimo color, levantadas en diagonal hacia atrás y unas botas altas que apenas dejaban ver sus rodillas cubiertas por medias negras después de la parte donde el vestido hacia corte, como su bodice estas tenían lazos rojos sobre fondo negro y lucían una plataforma alta y gruesa. Debo admitir que la primera impresión que su atuendo me dio fue la de un mosquetero, con todo el porte con el que suelen representarlos en la cultura popular, e incluso tal vez con más.
—Por supuesto que con más porte —dijo la pequeña hada materializando una espada Rapier que empujó ligeramente contra mi mejilla— mi indumentaria es digna sin duda de mostrar una mayor elegancia que la referida en las páginas escritas por Dumas —dijo con voz aristocrática.
—Está bien, está bien, cálmate —dije intentando disminuir su exaltación, ante ello enfundó su espada y se sentó de nuevo cruzando las piernas—, está bien, vayamos un paso a la vez, ¿eres un hada que vive en alguno de estos objetos verdad? —le pregunté directamente intentando no ofenderla o provocar que se exalte de nuevo ya que tenía un aura de dama regia que se insultaría fácilmente si no usaba las palabras adecuadas.
—En efecto Miss Lotte, el objeto cuya trayectoria he decidido seguir desde hace años es una antigua pluma fuente hecha en Birmingham a principios del siglo XIX, busca en el baúl, seguro la reconocerás —me dijo, y así lo hice, hasta sentir en el fondo la forma de una pluma y sacarla del baúl.
—Sin duda debe ser esta —dije al verla, la pluma lucia antigua en verdad y compartía los colores que el hada en mi hombro vestía, parecía estar hecha de madera cubierta con alguna especia de resina para su protección, era de color negro, con grabados florales en rojo y una pequeña gema del mismo color incrustada en la punta de la tapa.
—Sí, esa es, no tienes idea de cuanta historia ha presenciado esta pluma —me dijo el hada, levantándose y recargándose contra mi cuello—, ¿Qué opinas? ¿Salimos juntas de este sitio? Tenía tiempo sin encontrar a alguien que llamara mi atención… puedo ayudarte a conseguir a esa chica —dijo a mi oído, causando que me estremeciera ligeramente.
— ¡Alto! Escucha, no es de buena educación meterse en la cabeza de otras personas, pensaría que alguien que parece dar tanto valor a los modales como tu sabría algo como eso —le dije moviendo las cosas del baúl para que pareciera que aún estaba buscando, el hada comenzó a reír levemente.
—Escucha, no fue necesario excavar demasiado, lo que sientes es tan fuerte que casi puedo tocarlo, y no solo en ti, tus pensamientos y deseos están rondando casi como una niebla a esa chica, es obvio lo que sientes y por quien lo haces así que no me acuses de cosas que no he hecho. Ante esas palabras solo pude suspirar.
—Vaya, en serio tienes afinidad por estas cosas.
—No es una habilidad especial ni nada, cuestión de práctica solamente.
—Pero dime una cosa, eres un hada muy compleja, de gran poder mágico, muy diferente a las hadas menores que deciden habitar objetos, así que ¿Por qué lo haces?, ¿Por qué ligarte a esta pluma? Podrías estar haciendo lo que quisieras ahora.
—Hmm… —dijo el hada sentándose—, buena pregunta, pero la respuesta no es nada compleja, es precisamente por esa libertad de hacer lo que quiera que he decidido seguir la historia de esta pluma, míralo como un capricho, uno que nunca ha fallado en darme entretenimiento dejándome presenciar y ser parte en ocasiones de historias que no olvidaré y que me hacen sentir viva, como si el mundo fuera diferente, uno en el que no importa la época o lugar, algunas cosas son las mismas, como los sentimientos, o las vidas de las personas, si, quizá su entorno cambie pero los sucesos suelen repetirse y eso, me es realmente interesante.
—Ya veo —dije pensando cómo interpretar la elaborada respuesta que el hada me había dado.
— ¿Entonces? ¿Qué opinas de mi propuesta? —me preguntó, yo tan solo seguí viendo la pluma.
—Aunque me gustaría acceder no estoy segura de poder llevar esta pluma conmigo, se ve antigua y costosa, eso sin saber siquiera que gema es la que tiene incrustada.
—No se diga más —dijo el hada levantándose de mi hombro, quitándose la capa y haciéndola desaparecer, enseguida pude ver como sus alas aparecían ante mis ojos, como si hubieran quitado de encima de ellas la tela que las cubría—, es incómodo usar una capa con las alas, así que evito materializarlas a menos que las necesite, también es practico si necesito cambiar mi tamaño y pasar por humana rápidamente, no pierdo tiempo haciéndolas desaparecer —dijo comenzando a aletear.
— ¿Qué piensas hacer? —le pregunté levantándome.
—Asegurarme de que el encargado sienta que le haces un favor llevándote la pluma —dijo levantando vuelo y extendiendo su mano para tomar control de la pluma que estaba sosteniendo.
Me levanté y vi como el hada haciendo levitar la pluma tras de ella se acercaba al mostrador, no muchas personas pueden ver o hablar con las hadas, y entre más poderosas sean más pueden controlar quienes las ven o quienes no, sin embargo las hadas como ella saben cómo hacerse notar si lo desean. Para ese momento Sucy se encontraba observando una extraña flor aparentemente seca que se encontraba dentro de una cúpula y Akko intentaba abrir una especie de pequeña alcancía o caja fuerte. El encargado se encontraba jugando solitario sobre el mostrador con una vieja baraja cuando la "pluma flotante" se le acercó.
—Wow, wow, wow ¿Qué está pasando aquí? Si esto es alguna broma pueden parar ahora —dijo el encargado, pude escuchar que el hada rió al escuchar eso pero era la única que lo sabía.
Enseguida la pluma se le acerco y comenzó a picarlo por todo el cuerpo evadiéndolo mientras el intentaba tomarla.
— ¡Esta bien señoritas, ya fue suficiente! —dijo el encargado ahora cubriéndose de la pluma en vez de intentarla atrapar.
—Yo no estoy haciendo nada —dijo Akko confundida.
—Tampoco soy yo —dijo Sucy.
—Yo… creo que tal vez desperté por accidente al hada que se encontraba en esa pluma —dije nerviosa.
— ¿¡En serio!? —dijo el encargado, ahora moviéndose de un lugar a otro de la tienda intentando evadir la pluma— ¿puedes verla? ¿te dijo algo? —me preguntó acercándose.
—Al parecer quiere que la lleve conmigo, me pidió de favor llevarla de vuelta a un lugar que no entendí bien —le dije improvisando.
— ¿¡Y por qué me ataca a mí!? —preguntó dando manotazos al aire.
—Bueno… le dije que no podía, que era propiedad de la tienda y que se veía costosa como para comprarla, después de eso aprecio molestarse.
— ¡Está bien, está bien, que pare, puedo negociarlo! —cuando dijo eso la pluma se detuvo—, uf, gracias —dijo retomando al aire y recargándose contra el mostrador mientras el hada con la pluma o "la pluma flotante" se puso a levitar a mi lado.
—Lo lamento, no quise causar este problema —dije disculpándome.
—Algunas cosas no pueden evitarse —dijo Sucy.
—Si, además es genial haber encontrado una pluma así de especial —dijo Akko
—No es taaan especial para mí —dijo el encargado recuperando la compostura—, escucha, no me es conveniente tener por aquí eso si tiene una especie de maldición o un hada molesta, suficiente tuve ya con la Shooting Star, a mi jefe no le importa si la tienda es atacada por un objeto mágico o si yo estropeo algo, al final del día el costo saldrá de mi paga, así que te propongo algo —dijo sentándose en una de las sillas de la mesa para el té.
— ¿Qué cosa? —pregunté.
—Lo de esos baúles nuevos aún no está en el inventario, si algo pequeño como esa pluma desaparece no debería haber ningún problema, después de todo ustedes son clientes constantes, así que hagamos algo, compren una cosa, lo que sea, y consideren esa pluma un bonus ¿Qué les parece?
—Me parece una buena idea ¿pero está seguro de que no quiere fijar un rango de precio para compensar? no me sentiría bien llevándome algo costoso como si nada, incluso parece tener un rubí en la punta —le dije tomando la pluma que levitaba y mostrándosela.
—Hmmm, no lo sé, parece falso —me dijo riendo después de verlo detenidamente y entendí que era mejor dejar así las cosas.
—En ese caso yo me llevaré esta Ricinus —dijo Sucy, sosteniendo la extraña flor rojiza en la cúpula que estaba viendo hace poco.
—Me parece perfecto —dijo el encargado caminando para ir del otro lado del mostrador.
—Yo llevaré esto, sea lo que sea —dijo Akko poniendo sobre el mostrador una especie de extraño adorno blanco de apariencia metálica en forma de lirio.
—Y yo esto —dije tomando del baúl en el que estaba la pluma una pequeña caja de madera color rojo, estaba ornamentada, me llamo la atención y podría servir para guardar la pluma entre otras cosas, además no podía irme sin comprar algo, no me sentiría bien.
—Excelente elección señoritas —nos dijo mientras le pagábamos, nos dio una cordial despedida y después nos dirigimos a la salida.
—Cuidado con esa pluma, no parece ser buena idea hacer enojar al hada que se ha adueñado de ella —dijo el encargado antes de que saliéramos.
—Gracias, lo tendré —dije al salir.
Una vez afuera me di cuenta de que el día se había nublado y el viento estaba algo más fresco que al entrar.
—Claro que el rubí no es falso, pero tiene razón en la parte de no molestarme —dijo el hada apareciendo de nuevo sentada en mi hombro.
—Creo que él sabía que era real, pero complicaría más las cosas si lo dejaba al descubierto —le dije.
— ¿Estás hablando con el hada Lotte? —dijo Akko entusiasmada, yo solo asentí.
—No la interrumpas ahora Akko, deja que Lotte descubra si podemos confiar en el hada o no —dijo Sucy empujando a Akko para que caminara por delante— mejor decide a que tienda vamos ahora.
— ¡Si! —dijo Akko entusiasmada de nuevo y comenzando a caminar mas rápido.
—Esa Sucy es una chica difícil, hay mucho por hacer —dijo el hada.
—Oh no, no comiences con eso, todo esto pasó tan rápido, yo ni siquiera acepte nada, tu tomaste la situación en tus manos para venir conmigo.
—Ya me lo agradecerás, te prometo que te ayudare a encontrar la felicidad —dijo materializando lo que parecía ser una pequeña tasa de té y tomando un sorbo.
—Por cierto ¿cuál es tu nombre? Pareces tomar toda la información que deseas de mi pero ni siquiera te has presentado como se debe.
— ¡Oh cierto! Lo lamento, me vi envuelta en la emoción del momento —dijo desapareciendo la taza y levantándose—, mi nombre es Amy, un placer —dijo haciendo una pequeña reverencia, levantando los pliegues de su vestido.
—Igualmente, es interesante que tengas un nombre Inglés de origen Francés, ¿es por eso que parecen gustarte ambas culturas?
—No, mera coincidencia, en cierta época gran parte de Europa se regía por similares costumbres, principios y tendencias de moda, yo simplemente he tomado para mí un poco de todo lo que me ha gustado sin importar la tierra de origen, así es como se disfruta más de la vida, así que si quieres hablar de culturas considera mis gustos una mezcla más que otra cosa, aunque si algo debo mencionar es que prefiero muchas cosas a la antigua.
—Oh, entiendo —dije mientras veía como Sucy y Akko daban la vuelta en la esquina de la calle, dirigiéndose hacia el mercado.
—Ahora, si me disculpas —dijo Amy dejando salir un bostezo—, voy a dormir un poco.
— ¿Qué no acabas de despertar de un laaargo sueño?
—Hey, eso no cuenta, dormir en forma espiritual ligada a un objeto para un hada como yo es más parecido a un coma que a un sueño verdadero, quizá no esté consciente pero no descansa el cuerpo, ¿se necesita dormir con un cuerpo para que éste descanse no lo crees?
—Disculpa, tienes razón, estaba pensando en un hada menos compleja.
—No te preocupes, la confusión suele ser común, que me comporte como un hada menor no me convierte en una, solo hay que tomar eso en cuenta.
—Lo tendré en mente, y… si quieres dormir de forma normal ¿dónde piensas hacerlo? Ahora necesito conseguir cosas para un viaje, no puedo dejarte en algún lado seguro o quedarme estática.
— ¿Has visto ratatouille?
—Si pero esa idea no me parece…
—Demasiado tarde —me interrumpió y antes de que me diera cuenta saltó a mi cabeza y recorrió la capucha de mi uniforme sobre ella.
— ¿Sabes? Si no estuviera nublado y hubiera ya pensado en ponerme la capucha por mi cuenta no te dejaría salirte con la suya.
—Sí, sí, entiendo… recuérdame preguntarte que shampoo usas, tu cabello es tan suave —la escuché decir mientras sentía como daba vueltas recostada en mi cabello.
— (Suspira) ella va a ser todo un problema —dije resignándome a la situación en la que me encontraba.
