3 MERODEADORES SLYTHERIN

Autor: severusphoenix


CAPÍTULO 36: "El sorteo de los Weasley"

Un exhausto Tom Riddle durmió hasta más tarde la mañana siguiente, junto con Dudley y Harry. Severus saboreó el silencio de la casa y su café leyendo El Profeta Diario. Era sábado y él tendría que irse el domingo por la tarde. Fue interrumpido de sus pensamientos melancólicos por la entrada triunfante de Petunia, sin contar con ninguna ayuda.

Petunia se estaba sintiendo mucho mejor esa mañana, y había logrado ducharse y vestirse sin ayuda. Bajar las escaleras había sido una empresa lenta, pero lo había conseguido. Ella se sentó frente a Severus sonriendo con orgullo. Severus sólo había bebido una sola taza de café , así que torció el labio, y alzó su taza de café.

El aroma del tocino terminó por levantar a los niños que bajaron medio dormidos. Severus le recordó a Harry y Dudley con desgana que iba a irse de Dragonsrest después del almuerzo del día siguiente—. ¿Hay algo especial que les gustaría hacer hoy día?

Dudley pareció perplejo y Harry inseguro—. Bien, por lo que ha comentado, va a estar muy ocupado una vez empiece el año escolar. Así quizás deberíamos pasar un día tranquilo. No hemos tenido muchos de esos —dijo Harry con una sonrisa traviesa.

Severus rodó los ojos, pero estuvo de acuerdo con que el verano había sido muy ocupado—. Estoy seguro de que podemos ver que ha sido del dragón de Gringotts por la tarde —Severus se sentía curioso acerca de la ceguera del dragón, y como iban a tratarla en la Reserva.

Una de las lechuzas de los Malfoy llegó con un ulular imperioso y Severus tomó la nota atada en una pata. Andromeda y su hija deseaban una entrevista con Tom y, Severus asumía, darle un vistazo al lugar. Dumbledore los había respaldado, y Nymphadora estaba ansiosa de tomar el trabajo para ayudar a Tom a prepararse para sus EXTASIS. Andromeda, no obstante, era más precavida. De todos modos, las dos brujas esperaban ser recibidas esa tarde.

Severus suspiró, bueno, el día no iba a ser tan relajado como le hubiese gustado, pero cuando menos quedaría resuelto lo de la enseñanza de Tom. Envió una respuesta por medio de la lechuza de Lucius, diciendo que tenerlos a todos para la cena estaría bien. Y que luego Tom y Nymphadora (¿Por qué le habrían impuesto tal nombre a la pobre chica?) decidirían un horario para las clases. Lucius indicaba que él y Draco iban a acudir a otro juego de quidditch, y que prometían llevar a Harry y Dudley a los juegos siguientes cuando empezara la temporada escolar.

Tom bajó las escaleras con cansancio por fin para un desayuno tardío. El estrés por volar sobre un dragón casi ciego, esperando que Yvane pudiera guiarlo lo había agotado. Dudley y Harry habían estado jugando tranquilamente damas chinas con Severus, quien no recordaba el juego muggle así que estaba en desventaja. Petunia había ido al jardín para disfrutar del sol antes de ser convencida a participar del juego.

Tom se les unió en la sala y observó el juego con curiosidad. Los juegos del orfanato siempre tenían piezas faltantes, y de todos modos ninguno se veía como este. Los niños saludaron con entusiasmo a Tom, presintiendo otro blanco fácil para su juego.

Finalmente, todos se unieron a Petunia en el jardín, y Severus y Tom se sometieron a algunos juegos de tablero. Tinker les sirvió el almuerzo con la ayuda de un silencioso Dobby, quien hizo una mueca con los ojos preocupados al ver a Tom. Dobby había decidido con renuencia que el Maestro de Pociones no tenía malas intenciones, y que su viejo amo Lucius Malfoy hasta ahora no había hecho nada malo. Pero el joven amo Tom... no podía entender como podía ser parte dragón y no ser un mago oscuro. Pero ya no era apto para decidir por su cuenta. El amo Malfoy había atado su magia fuertemente a Tinker, y le había ordenado servir al Maestro de Pociones y a todos los que vivían allí, incluido al mago-dragón. Él sirvió la comida y miró con tristeza que el amo Harry Potter lo miraba con sospecha.

Los habitantes de Dragonsrest sorbieron su té y charlaron acerca de Hogwarts y se rieron especulando acerca de las reacciones de los Weasley a lo que los gemelos tenían planeado. Tom esperaba que Percy pudiera aceptarlo, él sospechaba que así seria ya que Percy había dicho en un momento que el sombrero había titubeado entre colocarlo en Ravenclaw o Gryffindor en su caso. Severus contestó otras preguntas acerca de Hogwarts y Tom comparó las respuestas a como eran las cosas en los 40's.

La vida con Armando Dippet como Director de Hogwarts no parecía muy diferente a como era ahora. Algunas cosas eran más relajadas, reflejando formas más modernas de pensar, y aparentemente ya no existían castigos físicos, aunque si bien los castigos más extremos ya habían dejado de usarse en sus tiempos.

Más tarde, los cuatro magos cruzaron la planicie para llegar al complejo donde los ojos agudos de Severus notaron unos cuerpos de un blanco enceguecedor moviéndose en el bosque cercano, y llamó la atención de los niños hacia ellos.

—¿Qué son? —susurró Dudley.

—Unicornios, usualmente hay aquí una manada o dos en las Reservas. Los dragones rara vez los molestan, y a los unicornios les gusta estar cerca de otras criaturas mágicas —contestó Severus.

Ellos los observaron con cuidado, hasta que ya no se vio rastro de las criaturas.

—¿Podemos buscarlos para verlos de nuevo? —preguntó Harry pensativamente, mientras seguían su camino hacia el complejo.

—Puedes, pero los unicornios prefieren a las damas. Puede que tengas más suerte si te acompaña tu tía Petunia cuando se sienta mejor. Ellos se acercarán un poco más a ella —contestó Severus.

Tom sonrió burlón a Severus, y el Maestro de Pociones rodó los ojos. Él NO iba entrar en una discusión concerniente a la pureza, y todo lo demás, que era necesaria para interactuar con unicornios con un par de niños de diez años de edad.

El grupo fue recibido cálidamente por la gente del complejo mientras iban camino a los corrales de Sanación. La Reserva esta fascinada de tener un Panza de Hierro Ucraniano rescatado de los Goblins de Gringotts, pero ellos sabían que aquello no debía haber sido una tarea sencilla, ni barata.

El grupo fue conducido al lugar correcto y Yuan les dejó entrar. El Verde Galés anciano que vivía allí de forma permanente era altamente apreciado por ser capaz de curar a otros dragones. La magia de los dragones a veces no reaccionaba bien con los hechizos de los magos, sino que pociones y otras formas indirectas de curar funcionaban mejor. Había llevado siglos de prueba y error, desde que habían iniciado las primeras Reservas para descubrir siquiera un puñado de conjuros que funcionaran bien en dragones.

Los dragones que conocían magia curativa era escasos y alejados entre ellos, y eran celosamente custodiados por las Reservas. Los directores de Reservas podrían perdonarse entre ellos si se quitaban a algún dragón, a menos que se tratara de un dragón sanador.

Yvane pudo escuchar al Verde Galés antes de verla, y pensó que ella debía ser muy anciana.

—. . . y le dije a ella que un anca de ganado es todo lo bueno que quieras, pero que yo siempre preferí un jugoso venado joven —la anciana sanadora divagaba—. Esos ciervos viejos son demasiados rancios.

El Panza de Hierro rescatado estaba escuchando a la anciana con docilidad.

¿Te encuentras bien...? —tardíamente Yvane se dio cuenta de que desconocía el nombre del dragón rescatado.

El dragón se rió un poco amargamente—. Yo mismo casi lo había olvidado. Me llevó varios minutos recordarlo. Me nombraron Astrid, cuando aun vivía entre los míos.

Yvane simpatizó silenciosamente, y el Verde parloteó—. Un nombre bonito, jovencito, el mio es... hmm... ¿te lo dije más temprano, no es así? Ya me acordaré —la dragona canturreó de garganta, abstraída—. Ah, sí. Hazelette. Mi jinete lo gritaba bastante —ella se rió por lo bajo feliz—. Mi madre colocó sus huevos en un sitio con Avellanos mágicos muchas veces, y le gustaba usar la palabra 'Hazel'(*) cuando podía.

Ella esta trabajando en mis ojos y esta funcionando bien, con sólo un tratamiento ya puedo ver un poco las formas. Me llevará semanas, aun con tratamientos diarios, para restaurar mi vista. Ella no esta segura de lo bien que podrían recobrarse mis ojos, pero está haciendo todo lo posible —Astrid se escuchó a medias esperanzado y a medias resignado.

Así es, tus ojos estaban en mal estado. Ustedes los jóvenes esperan que con un solo hechizo todo vaya a estar bien —parloteó Hazelette—. Me recuerda de un Colacuerno Húngaro que tuvo una refriega con un grupo de brujas que andaban buscando cascarones viejos de huevos alrededor de su nido . . . ¡Que descalabro!

Astrid suspiró y se acomodó para escuchar otro recuerdo desconectado. Era agradable escuchar a otro dragón, sin importar las divagaciones y balbuceos.

El grupo se escapó mientras podía.

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Severus Snape se encontraba sentado en la mesa de los profesores, observando como los estudiantes ingresaban al Gran Comedor a ocupar los asientos. Ya extrañaba a Dragonsrest y su gente. Ya había llamado dos veces por fuego con recomendaciones de último hora, y solamente se había ido por una tarde. El día anterior, Nymphadora y Andromeda Tonks se había limitado a darle una larga mirada, y después parecían haberse llevado bien con Tom. Eso le daba por lo menos el alivio de saber que existían dos personas más allí de ser necesario.

Durante la visita del Auror, Severus le había explicado como ellos habían preparado la casa de Spinner's End como una trampa para mortífagos. Hugo Savage lo encontró hilarante. Severus le había entregado con renuencia la clave de las alarmas a Lucius. Odiaba tener que perderse si alguna presa caía en las trampas, pero él no podría responder prontamente a la alarma encontrándose en Hogwarts. Y en realidad Lucius no debería haberse mostrado tan jubiloso por eso.

Albus estaba sonriendo radiante como siempre, y Severus hizo lo único que pudo. Se rehusó a mirarlo. Sus Slytherins asintieron y sonrieron a su Jefe de Casa. La mayoría de ellos tenía una expresión de curiosidad en sus rostros. Terrence Higgs sonrió feliz al ver a Severus, y este asintió como saludo. Él pronto iba a empezar a alejarlos del Señor Oscuro.

McGonagall pronto tuvo a los de primer año avanzando hacia el frente, o, en el caso de los gemelos pelirrojos, brincando de excitación. Minerva aun se veía descontenta, Charlie Weasley le había narrado historias de horror de los gemelos todo el año pasado. Ella se había terminado resignando a tener que soportar al par de bromistas impenitentes por siete años.

Como siempre, el profesorado había hecho apuestas acerca de las selecciones de las casas, y Severus estaba anticipando vencerlos a todos. Todos los otros profesores se habían reído cuando él había dicho que los gemelos Weasley no iban a ser sorteados en Gryffindor. Todos creían que era un apuesta a prueba de tontos, claro que había ayudado el que no tuviera que decir en donde creía que ellos iban a quedar.

Escuchó como iban sorteándose con lentitud. La chica Chang fue a Ravenclaw, como él esperaba. No hubo muchas sorpresas en realidad. Y después llegaron a Fred Weasley, y el Sombrero Seleccionador fue colocado sobre su cabeza.

Pasó un largo rato y el sombrero seleccionador finalmente dijo—: Esta BIEN, si estás tan seguro... ¡HUFFLEPUFF!

Hubo un momento de perfecto silencio, y luego la mesa de Hufflepuff vitoreó feliz. Hubo una pequeña explosión en la mesa de Gryffindor, y la voz de Charlie pudo escucharse protestando que debía haber algún error.

George fue el próximo y el sombrero dijo con voz irritada—: Bueno... ¡Hufflepuff!

Los gemelos se unieron al grupo de tejones con enormes sonrisas. Ellos iban a controlar la Casa en un mes, estaban seguros.

Charlie estaba poco menos que pidiendo a gritos que los volvieran a sortear, y una profesora McGonagall muy agitada le dio un golpe en la parte de atrás de la cabeza con la nómina de los alumnos, diciéndole que la cortara. Percy, sin embargo, ostentaba una sonrisa de satisfacción en la cara, y captando la mirada de Severus levantó su vaso de jugo de calabaza en un brindis y recibió una media sonrisa torcida en respuesta.

Albus anunció que la fiesta comenzaba, aun viéndose un poco desconcertado.

Minerva se sentó junto a Severus exhibiendo aun su asombro.

—¿Cómo lo supiste, Severus? —preguntó en voz baja. Severus sólo alzó una ceja—. Bueno, no me importa. Sólo estoy feliz de que no serán mi dolor de cabeza —miró al extremo de la mesa a la horrorizada profesora Strout. Sí, ella ya había soportado a varios Weasley, y ahora era el turno de otro.

Dumbledore le dio un par de miradas sospechosas. Y Severus se dedicó a comer, componiendo mentalmente una nota a Harry concerniente a los gemelos Weasley . . . lo que le vino a recordar.

—Minerva, probablemente hayas escuchado que tengo la custodia legal de Harry Potter —Minerva lo miró de forma sospechosa y asintió—. Él sabe muy poco acerca de sus padres. Su tía ha sido más asertiva ahora que están fuera de la situación abusiva, y yo le pude contar cosas de Lily. Sin embargo, es más difícil contarle cosas de James Potter. Le he contado unas anécdotas que suenan graciosas, y que su padre era bueno en encantamientos y transfiguraciones, pero pensé que tu podrías escribirle algunos recuerdos que tengas de él.

Minerva le sonrió un poco llorosa—. Es tan dulce de tu parte el pensar en eso para Harry. Por supuesto que puedo hacerlo.

Severus quedó congelado con espanto. Ella acababa de llamarlo 'dulce'—. No soy dulce. Estoy siendo práctico —para su disgusto ella sólo le sonrió y le dio unos golpecitos en el brazo.

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Fred y George se debatieron sin resultados contra las sábanas, e insultaron a sus compañeros de cuarto. Los gemelos habían estado tratando de establecer unas cuantas reglas con los otros de primer año cuando de repente ese santurrón Cedric, de tercer año, había llegado y los había regañado. Cuando los gemelos habían objetado, éste había agitado su varita atrapándolos en sus camas, y las sabanas no los dejaban ir sin importar lo que hicieran.

Los traidores de primer año lo habían aclamado, y Cedric les había anunciado que el encantamiento duraría hasta las 7 a.m., así que era mejor que se pusieran cómodos. Los gemelos habían terminado por rendirse y escuchado amurrados como sus compañeros de habitación se reían por lo bajo hasta quedarse dormidos.

—Oye, Fred, ¿cree que deberíamos haber escogido Slytherin? —preguntó George.

—No, ellos nos tendrían atados del techo —contestó Fred con aire sombrío.

Se quedaron dormidos cuestionándose la sabiduría de su elección.

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N.d.T.: Hazel es avellana/o. Hazelette seria 'Avellanita' o 'Castañita' o algo así. (ejem, vaya nombre para una dragona LOL)

Harry Potter, personajes y su mundo © de J.K. Rowling y varias otras compañías. Fanfiction sin fines de lucro, sólo con fines de entretención.