Cap.37. La excursión de Perona Parte 1.

─¡Esas piernas mocoso! ¡Ve más rápido! ¡Usa tu instinto!

─¡¿Quieres cerrar la puta boca?!-grito el muchacho, esquivando un brazo de las hierbas, que intentaba atraparle.

Mihawk sonrió satisfecho, el entrenamiento no había finalizado todavía, aunque el chico no hubiera encontrado la caja, si había aumentado sus reflejos y velocidad. La cuestion era que mejorara algo, no estaban de acampada porque sí, teniendo un castillo donde dormir y comer decentemente.

Lastima que de nada sirviera estar al raso si Zoro siempre tenía que acabar igual, con un montón de plantas tras él. Como había prometido a las plantas no intervenir, cosa que cumpliria, Zoro tuvo que apañarselas solo, corriendo como un loco de un lado a otro y trepando por los muros de piedra. Tenía las manos heridas, y casi todo el cuerpo lleno de mordiscos de plantas, había acabado librándose de ellas muchas veces gracias a las enredaderas que había en el lado este de ese sitio lleno de plantas odiosas que no hacían más que intentar comerle sin piedad alguna.

─Si solo corres no lograras nada-comento Mihawk de brazos cruzados caminando tranquilamente siguiendo al chico, por raro que parezca, caminaba al mismo tiempo que Roronoa corria.

Zoro esquivo otra planta, esta había sido más lista que el resto, y de un color un poco más oscuro que el resto. Le había estado esperando oculta entre las otras plantas y se lanzaba a por él en muchas ocasiones, y no siempre en el mismo sitio. La acabó llamando Rebecca, (en honor a Marc y sus parodias de Rebecca XD) y a la planta no le pareció un buen nombre pues le había pillado mucha manía.

Dado que el tiempo había finalizado y todas las plantas estaban bien despiertas, Zoro regreso al mismo sitio por donde podía escapar. Con mucho esfuerzo, pues sus manos estaban vendadas y aun le escocían las heridas, subío por las enredaderas, de vez en cuando saltando para que las plantas no le dieran mordiscos en el trasero, una vez a una altura segura, empezó a insultarlas. Una mala idea provocarlas, puesto que tendría que ir al día siguiente no, al otro a enfrentarse a ellas, había decidido no seguir un patrón, pues Rebecca, la lider de las plantas, parecía haberle pillado el tranquillo a que fuera cada x tiempo a buscar la caja. Seguramente estaría tramando la forma de atrparle y zamparle ahora mismo, podía notarlo en su mirada, a pesar de que era una planta y no tenía ojos, pero simplemente lo notaba.

Suspiro sentandose en el suelo.

─Tío, esto es demasiado. Llevo no sé cuantos días con esto y no encuentro la puñetera planta-se estiro al suelo con los brazos detrás de la cabeza-mejor me hecho una siesta.

Su maestro llegó a su posición con la mirada seria tan caracterizante en él. Alzo una ceja al ver al chico en esa pose y encima durmiendo con un moco inflandose como un globo, por favor, al menos podría no ser tan simple.

─¿Y ya esta? ¿Te pones a dormir y abandonas?

Zoro frunció el ceño sentandose.

─Mira, cada uno tiene un modo de hacer sus cosas, y yo he decidido que voy a dormir un poco, esas puñeteras plantas son inteligentes y si pruebo de conseguir esa puta caja otra vez no saldre vivo-regresó a su posición-¿Por qué no vas a tu castillo y miras a ver si la tía fantasma se ha marchado?

─Cualquiera diria que no te caer bien.

─Es que NO me cae bien-gruño-¿Tienes idea de lo que es aguantar a una persona cuyo objetivo es joderte todo el rato?

─Ni te lo imaginas de cuanta idea tengo...-dijo con una vena en la frente.

Ahí acabó la conversación.

Su maestro decidió que ambos volverían al castillo, por lo que Zoro estuvo muy satisfecho, no era una persona a la que el descanso le gustara mucho, siempre tenía que hacer alguna cosa ya que su cuerpo estaba acostumbrado al ejercicio y cualquier faena física. Pero si de esta forma podía dejar de lado eso de estar buscando una caja en medio de plantas carnívoras, vale, podía aguantar un día. Sonrió ampliamente empezando a tararear una cancioncilla que había cantado algunas veces con Luffy en la noche que sus maestros se fueron de juerga, ellos aprovecharon para jugar de todo y divertirse. ¿Alguien tenía idea de las miles de canciones que su amigo se sabía? Mihawk le miro de reojo, curioso, su alumno tenía una jenuina sonrisa en los labios, incluso parecía más joven de lo que era, a veces parecía tener más de trece años. El Shichibukai se dejo inundar por la buena atmosfera que había adquirido el ambiente entre ellos dos, casi podía decir que el chico estaba bailando al ritmo que canturreaba.

Y decidió preguntarle sobre esa inusualmente repentina felicidad que mostraba.

─¿Y esa cara de tonto? Pensaba que esta isla era deprimente para ti-inició la conversación.

Zoro le miro sorprendido antes de sonreir otra vez encogiendose de hombros.

─ No sé, en parte me gusta volver al castillo para descansar y eso. Así podre darte una paliza en el shogi, dormir, comer...y me acordado de lo divertido que era estar en la sede de la Marina, con Luffy, Nami, el Ero-Cook, Ren, Law y los demás-Mihawk inconscientemente frunció el ceño al oir el nombre del chico del gorro-Pero...-miro al ojidorado-Esto, tú vivías antes aquí..¿No te sentías...solo?

─No. Me es indiferente estar solo que acompañado.

La respuesta era sí.

Pero no iba a darsela a Roronoa. Su respuesta pareció haber, de alguna forma, desilusionado al menor. "Pensaba que al menos conmigo no se sentía como un viejo amargado..." enseguida regresó ese incomodo silencio entre ellos dos, que habían experimentado con anterioridad, no solía gustarle mucho al peliverde, lo que ensombreció la situación aun más. Mihawk se rasco la nuca, incomodo y no del todo seguro de decirle algo al chico. No estaba acostumbrado a esto, y nunca lo estaría.

─Contigo y esa chica fantasma se me hace más...entretenido-dijo de repente.

Zoro le observó de lado, siendo recompensado por una sonrisa del Ojo de halcón.

─Y me gustaria mucho esa partida de shogi, al menos conoces las reglas y eres bueno.

─¿Shanks no las conocía?

─Roronoa, Shanks no conoce ni las piezas de sus calcetines...

Zoro alzo una ceja.

─Pero si no usa cal...

─Ahí esta la gracia, mocoso, él cree que tiene.

. . . .

Tras una hora o dos de camino al castillo, entre que el peliverde se desviaba del camino cada dos por tres, y peleas ocasionales que había entre ellos por tonterias absurdas, por fin llegaron, y no había más que decir que el peliverde estaba muerto de hambre.

Por eso, ignoro completamente a la pesada de Perona cuando fue a recibirles de un modo poco amistoso, y fue corriendo a la cocina, buscando entre armarios y la nevera comida, lo más curioso de todo no era el que no quedara migaja de pan alguna en la gran cocina de paredes rojo oscuro y decoración tan antigua como el mismo castillo. Sino el hecho de que Zoro no se perdió ni una sola vez en su trepidante viaje hasta ella. Con dos rios de lagrimones enormes, el chico dejo caer su cara ladeada en la mesa, las lárgrimas caían directamente al suelo creando un charco. ¿Por qué no había comida?

─¡Yo solo quería algo para comer, lo que fuera que pudiera calentar en condiciones!-lloro el peliverde.

¡Que injusto era!

Perona apareció junto a Mihawk, que inspecionó la cocina para comprobar que no había nada para comer, ni una lata de sardinas.

Se llevo una mano a la barbilla, pensativo.

─Que raro, juraría que aún quedaba comida suficiente para pasar esta semana...

─¡Aahh! ¡Dejad de ignorarme, par de idiotas no adorables! Tengo hambre, y mis fantasmas también, y estoy aburrida, muy aburrida, así que quiero comida y algo de diversión, ¡Ya!-exigió moviendo los brazos de arriba a abajo flotando en el aire.

Zoro le señalo con los ojos rojos y los dientes en sierra.

─¡Cierra el pico de una puta vez! ¡Yo llevo días sin comer algo que no fuera un pescado muy raro que te hace cagar cada quince minutos!-le espeto, dejando de lado el hambre que tenía. Poco le duró, porque su estómago le recordo que no había comido nada esa mañana.

Perona le arreo con el paraguas mientras volvía a flotar para librarse del chico, que saltaba con la espada desenvainada intentando cortarla, estaba hasta los huevos de esa idiota quejica, sino fuera porque era una chica, le...

─Oye, mocosa, ¿Has dicho, tus fantasmas?-interrumpió el Shichibukai en la pelea de los niños, la pelirrosa puso una mueca, negada a contestar, puesto que se olia una buena bronca...

─Un momento, acaso dices que...-el peliverde analizó la situación, girandose lentamente hacia la chica con la boca muy abierta.

Esta se mordió el labio ladeando la cabeza, evitando a los otros dos.

─¿¡NO ME JODAS QUE LE HAS DADO DE COMER A TUS FANTASMAS NUESTRA COMIDA?!-grito Zoro señalándole acusatoriamente con los ojos desencajados y la lengua fuera.

─¡No grites arbusto idiota y horrible! Mis pobres fantasmas tenían hambre y yo también, mientras que vosotros nos dejasteis aquí solos y abandonados para ir a entrenar a este idiota-señalo a Zoro, antes de ponerse en un escenario oscuro, iluminada con un foco entre lágrimas-Es tan penoso que ni siquiera puede encontrar su propia habitación...snif...me siento tan insegura con él por las noches...a lo mejor se cuela en mi habitación y...

─¡DEJA DE DECIR IDIOTECES!-interrumpió la escena el ofendido con cara enfadada anime.

Mihawk se masajeo las sienes. Entre tantos gritos y peleas de esos mocosos acabaría por volverse loco, esto era el colmo, esa niña no solo les dejaba sin comida, sino que encima ni se disculpaba, y por supuesto tendría que ir él a por comida.

Pero le daba miedo dejar a ese par solos, a lo mejor cuando volvía ya no habia castillo.

─A ver, dejad de gritar de una vez.

Ambos obedecieron y se pusieron serios, menos la pelirrosa que se miraba las uñas con una mueca. Hacía tiempo que no se las arreglaba, necesitaba con urgencia un pintauñas de su color cuanto antes, no quería parecerse a ese arbusto en lo que a descuido de imágen. Por favor, debería darle verguenza ir con esas pintas por la calle, ese pelo verde claro, urgh...ya podría teñirselo...

─Dada la situación, me veo obligado a salir de la isla y traer comida-los ojos de Zoro se iluminaron. Había una oportunidad pefecta de alejarse de esa insoportable niña quejica y conseguir comida, preferia un millón de años la compañia de ese hombre a estar con ella.

─¿Cuándo nos vamos?

Mihawk le miro negando con la cabeza.

─Tú te quedas, Roronoa. No sé cuándo volvere, así que necesito que te quedes y cuides de ella-señalo a la chica-conoces el río que hay cerca de aquí, id a pescar o recoged frutos salvajes de color naranja, SOLO naranjas, los demas son venenosos. ¿Entendido?

─Tú me odias, ¿Verdad?

El espadachín más grande puso los ojos mientras se iba a prepararse. Roronoa le siguió hasta su cuarto, pidiéndole por favor que le llevara con él o sino que le permitiera matar a la chica. A pesar de las continuas suplicas del peliverde, lo que más le extrañaba era que le hubiera seguido sin perderse. Zoro se le engancho a la pierna llorando como un descosido, abrazandose a ella, como si no hubiera mañana.

─¡Por favor, Mihawk! ¡Hare lo que sea!

─Estás ridiculo, pareces un imbècil mocoso, dejalo ya anda...-aconsejo el adulto, colocándose su capa y espada en la espalda.

─¡Esto no es justo, exijo un abogado!

(¬.¬U) Mihawk.

─Ahora mismo te pareces a ese idiota pelirrojo...

El chico intento contestar, pero Mihawk se lo impidió.Viendo que esa guerra estaba perdida se cruzo de brazos y observó como el adulto dejaba la isla entre la se quedo atras, con pucheros, al menos hasta asimilar la idea en su cabecita, entonces un sonrisa escalofriante cruzó sus labios.

"Estamos solo nosotros dos solos...lo que significa..."

─Ehh...-balbuceo el peliverde con muchas gotas en la cabeza.

La chica siniestra se reía con un aura oscura alrededor.

─Esto no es bueno...

TBC...

como siempre, en el proximo es más largo, así tengo más material xD

Adios y muchisimas gracias por leer.