Gracias Aspasita, xxm3chxx, Nany hatake, Sofii Hatake, Ryu Akai, Tiny Lizard y a Kakaxsaku.

El capítulo anterior, record en lectores, ¿por qué será? U.Ú jajaja

...Cap. 37: No light ...

Kakashi se abrochó los pantalones y se acercó.

- Sakura...- dijo con una sonrisa nerviosa.

Ella levantó la vista del suelo. Sus ojos verdes antes rebosando vida eran ahora opacos.

- Tengo que irme. - dijo ella triste y desviando la mirada se puso en pie.

Él no se lo podía creer.

- ¿Por qué? No te vayas.- dijo avanzando temeroso hacia ella y la cogió de la mano.

Ella no contestó. En su lugar se cubrió lo que pudo con lo quedaba de su vestido. Se sentía mas desnuda que si no llevara nada de ropa, y no quería.

- Es tarde, Ino debe estar preocupada.- dijo ella con la voz vacía buscando sus zapatos con la mirada.

A Kakashi le entró el pánico. Tiró de su mano hacia él y la abrazó fuerte. Enterró la cara en su cuello. Ella parecía una muñeca ¿Dónde había ido toda su pasión?

- No te vayas, - comenzó a rogar -, no te vayas, quedate conmigo ...- murmuraba en su pelo.

Ella sintió que en su abrazo, en su pecho cálido, su cuerpo entraba en calor, y el frío se iba por la ventana. Y pudo empezar a expresarse con mas claridad.

- Lo mejor será que me vaya.- dijo ella mirándolo con una expresión agridulce. - Los dos lo necesitábamos pero sabes que no debo quedarme.

Él la miró perplejo ¿de qué demonios estaba hablando?

- No, - dijo él intentando convencerla -, no necesitaba esto, te necesito a ti, a todas horas, todos los días.

Los rasgos de la joven se endurecieron. Se separó de él y se cruzó de brazos ocultando sus pechos.

- ¿Y mañana?¿Qué pasará mañana? Cuándo vuelvas a asustarte ¿Volverás a echarme de tu casa ? Siempre habrá una duelo, una misión y tú no aceptas que es mi trabajo, igual que el tuyo. Morir no es algo que debieras temer, al menos antes no lo hacías.

- Puedo aceptar mi muerte, pero no la tuya.- dijo muy serio.

- Entonces tenemos un problema.- dijo ella igual de seria.

Kakashi se quedó un rato en silencio, asimilando lo que ella decía. Tenía razón pero para él era imposible, era antinatural. Verla en peligro y no intervenir era como ordenar a su corazón que dejara de bombear sangre. Y empezó a perder los nervios. No podía perderla. Pero tampoco soportaba la idea de que su vida corriera peligro. No lo entendía ni él mismo. No debería ser tan difícil siendo los dos shinobis.

- No sé lo que me pasa. - dijo él pasándose la mano por el pelo. Empezó a caminar por la habitación intentando calmarse y aclarar las ideas.

Pese a lo que se pudiera pensar, Sakura volvió a sentarse. Lo miraba, esperando, algo. Kakashi con el ceño fruncido y muy serio luchaba consigo mismo.

- No creo que pueda volver a ir en una misión contigo.- dijo él de repente, como para si, pero después la miró para asegurarse de que ella lo había oído.

Sakura asintió.

- Ya lo suponía.- dijo ella bajito.

Entonces Kakashi empezó a hablar sin parar, atropellando las palabras, con tanta prisa por que ella entendiera que no atendía a hablar de forma comprensible.

- Sakura, entiéndeme. Te conozco desde que tenías doce años, fui el primero en ponerte un kunai en las manos, me he pasado media vida protegiéndote... - decía mirándola sin dejar de caminar .- Un día desapareces, de la noche a la mañana, sin decir adiós, y me imaginé miles de cosas, me sentí tan culpable que...

Ella sacudió la cabeza. Él respiró hondo y continuó.

- Y te vi allí, en Suna, y eras otra persona.- le dijo muy serio.- Pusiste mi vida boca arriba, Sakura.

Ella se sonrojó un poco ante el recuerdo y desvió la mirada. A él le hizo gracia que después de todo lo que habían hecho juntos, ella sintiera pudor en determinados momentos. Y él se relajó un poco.

- De repente, sin tiempo a digerirlo, fuiste mía.

Ella lo miró y la intensidad de su mirada bicolor la dejó sin aliento. Él nunca hablaba de sus sentimientos y que lo hiciera, y de esa manera, la turbaba.

Kakashi se acercó un poco y le terminó de abrir su alma.

- Nunca he sentido esto por nadie, nunca, jamás. Ni siquiera imaginaba que yo...- apretó los puños, aun le costaba. Y entonces cambió.

- Pero cuando, - cogió aire -, cuando te atacaron, la segunda vez, perdí el juicio.- dijo bajando la cabeza. Era un mal resumen, pero no le salían las palabras, ni pensaba que hubieran palabras adecuadas para describirle lo que sintió entonces. Aún guardaba en su cuerpo ese dolor tan horrible, y dudaba que alguna vez desapareciera. Y ese dolor, ese miedo era el que había guiado su mente los últimos días.

- Sakura, - dijo él sentándose a su lado -, comprendelo. Después de estar tantos días esperando a que abrieras los ojos, Tsunade me dice que tienes que retar a tu maestra. Yo, yo...- y se estrujó la cabeza-, no podía perderte otra vez, no puedo. - terminó de decir mientras levantaba la cara.

La joven estaba concentrada en cada una de sus palabras y en su propia reacción a ellas.

- Me hiciste daño, Kakashi- dijo ella con voz impersonal -, me hiciste creer que tenía la culpa de lo que le pasó a Lare.

- No es así, - respondió él rápido-, yo quería convencerte de que aceptaras la clemencia del Hierro, y pensé que si te dejaba, ya no tendrías motivos para quedarte. Al fin y al cabo, si yo no te hubiera buscado ...- dijo de repente algo abatido-, recuerda que tú en un principio no querías romper tu matrimonio.

Ella se enfadó un poco.

- Deja de sentirte culpable. Fue mi decisión. Siempre lo ha sido. Y mis errores también son míos.

Él la miró un poco confuso y dijo:

- Aún así, cuando apareciste aquí, te resultó tan sencillo, creíste que ya no te quería con tanta facilidad... - parecía decepcionado.

Sakura se puso en pie y él la siguió con la mirada. Recordar aquel tiempo, con la muerte de Lare sobre su conciencia le hacía subir la bilis por la garganta. Ella se impuso su propio martirio y buscó al peor verdugo. Lo miró de nuevo, fría. Él no debió haber accedido.

- Si pudieras imaginar por lo que pasé.- dijo ella.

- Lo sé, Sakura.- dijo él acercándose a ella. Él le acarició la mejilla. Y ella no lo rechazó.- He pasado por lo mismo antes. Por eso lo aproveché. Quería que me odiaras.

Ella guardó silencio. Tenía alguna idea de lo que estaba hablando. Era casi seguro que era relacionado con el Sharingan. Y a pesar de todo lo que habían llegado a significar el uno para el otro, él nunca le había hablado del tema. Era posible que sí entendiera lo que la muerte de esa niña supuso para ella.

Pero se equivocaba. Nunca podría odiarlo. Porque aunque había ignorado los motivos que le llevaron a herirla así, ella lo conocía, y sabía que era una buena persona. Eso fue lo que la llevó casi a la locura. Hubiera sido mas fácil si él fuera de otra manera.

- Pero ya no lo soporto.- dijo él viendo que ella seguía sin hablar.- No soporto que me odies.

- No te odio, Kakashi.- Y ambos revivieron un momento delicado entre ellos. Él esperaba que terminará la frase como lo hizo él, pero en su lugar ella le cogió la mano.- Tengo muchos motivos para odiarte pero supongo que soy una tonta. - Y sonrió, un poco. Y a él se doblaron las rodillas como varillas de paraguas.

- Sakura...- maulló.

Ella bajó la cabeza y miró sus manos juntas.

Kakashi se impacientaba. Soltó su mano, la cogió de los hombros y la obligó a prestarle atención.

- Sakura eres lo único que tengo.- ella se apartó y se alejó .

- Eres mi mujer. - él seguía hablando, siguiéndola. La fuerza de las palabras la debilitaban, necesitaba sentarse y lo hizo en el sofá.

- Eres mi familia.- él se arrodilló frente a ella.

- Eres la madre de mis hijos. - y enterró la cara en su regazo.

- ¿Qué tengo que decir para que lo entiendas?¿Qué tengo que hacer para que te quedes?

Sakura terminó de romperse y lo abrazó por el cuello pegándolo a su pecho, comida por la angustia. Quería desesperadamente perdonarlo, lo necesitaba, lo necesitaba a él. Y pensó en lo que mas la había defraudado . Los celos infantiles no tenían importancia y el intento de alejarla de sus amigos habían provocado el efecto contrario. Que la hiciera creer que ella tenía la culpa de la muerte de la niña fue lo mas doloroso de todo, pero lo que mas la hundió, lo que dejó su autoestima a la altura del betún fue que dejara de confiar en ella, que diera por hecho que no era rival. Había removido complejos de la infancia que creía superados. Él debería haberla apoyado y ella habría sido mas fuerte. Acogiéndolo en su pecho, sintiendo la respiración sobre su corazón, sintiendo los brazos protectores a su alrededor, ella se fue tranquilizando. Se separó un poco y lo tomó de la cara.

- Entrename, Kakashi, vuelve a entrenarme.- rogó ella con decisión.

Él la miró sorprendido, habría esperado otra cosa, algo mas difícil.

- ¿Qué?

- Vuelve a entrenarme como hacías antes, si lo haces, me sentiré mas fuerte.- ahora era ella la que le imploraba.

A él le llamó la atención que dijera sentiré en lugar de seré.

- ¿Por qué es tan importante para ti? Ya estabas entrenando...

Ella lo cortó y le dijo simplemente.

- Porque eres mi sensei.

Kakashi se estremeció, a sus ojos verdes e inocentes todo era tan sencillo como eso, `con ella todo era mas sencillo de lo que parecía. Y la abrazó fuerte, fuerte. Era un canalla, la había defraudado de tantas maneras distintas que necesitaría varias vidas para compensarla.

- Te entrenaré, si es lo que quieres.

Ella salió de su abrazo y lo miró, esperando no haber imaginado.

- ¿De verdad?

- Claro, por algo has sido siempre mi alumna favorita.- dijo él queriendo sonreír.

Pero no pudo, se quedó congelado, extasiado, en la expresión de Sakura, en sus ojos. Ella empezó a sonreír y él pudo ver, casi palpar, que la luz que tanto había echado de menos, volvía poco a poco a su mirada. Era como ver amanecer.

Y se dio cuenta que durante todo el tiempo que habían estado juntos, ella había brillado de esa manera, no porque lo amara ni porque él estuviera enamorado de ella. Era la esperanza, la esperanza de un futuro juntos, a pesar de las tragedias, a pesar de las misiones, la esperanza de robarle un poquito mas de tiempo a la muerte para estar juntos. Una calor especial inundó poco a poco sus pulmones, ese sentimiento debía ser muy contagioso. ¿Qué mas podía hacer? ¿De qué servía hablar tanto cuando todo se resumía a sentimientos, a cosas intangibles?

Dejo descansar su frente sobre la de ella y cerró los ojos. Durante un tiempo no hubo mas que la respiración del otro. Lo necesitaban para asimilar que a pesar de todo podían volver a tener lo que tenían antes, mas o menos. Después él se separó y tras apartarle el flequillo empezó a darles suaves besos por la frente, la nariz, las mejillas despacio. Esta vez fueron besos tibios, dulces, sin pretensiones. Ella gimió y levantó un poco la cara buscándolo.

- Kakashi...

Él la acarició con la nariz e inclinando su rostro , tomó sus labios entre los suyos. En silencio, sin prisas, se consolaron el uno al otro en la sensibilidad de sus bocas. Kakashi la abrazó todo lo que pudo a su cuerpo, arrodillado entre sus piernas. Sakura entremetió los dedos en los cabellos cortos de su nuca y él suspiró. La boca del hombre se volvió mas apasionada , la abrió y ambas lenguas salieron al encuentro. El estómago se volvió duro y las piernas flojas. Sus grandes manos subieron por su espalda, la cogieron de la cabeza y la apretó contra él. Su saliva era adictiva y cuanto mas bebía mas quería.

Sakura se soltó buscando aire. Él aprovechó para recorrer su garganta. Ella se estremeció. Kakashi fue saboreando la piel y cuando llegó a la fina linea del pulso se quedó allí un poco. Sentía los latidos de su corazón en la comisura de sus labios y el suyo se adaptó al mismo ritmo. Bajó las manos hasta los hombros, y la miró. Ella tenía los ojos entrecerrados. Acarició los mechones cortos de su melena. La luz de la farola le daba un aspecto melancólico o tal vez era él. Mas bonita que nunca, vulnerable, entregada a él, le daba una última oportunidad de hacer las cosas bien.

En algún momento ella había abierto los ojos y lo miraba, expectante. Él levantó una ceja y sonrió. No era la sonrisa soberbia y intimidatoria con la que quería haberla dominado antes. Era la sonrisa seductora y pícara que hacía que las mariposas de su estómago bailaran la conga de Jalisco. Y ella sonrió también, de repente ansiosa ante las expectativas.

Entonces él pasando una mano por la espalda y otra por debajo de las rodillas, la cogió en volandas y con un pequeño tirón se la echó al pecho. A Sakura se le escapó una risita nerviosa al creer que se caía. Kakashi se relajó al escucharla. Ella se enganchó a su cuello y él la llevó al dormitorio.

Una vez allí, frente a la cama, dejó que se escurriera de su abrazo. Sakura quedó frente a él, sentía el colchón presionando en sus piernas. Él subió las manos a sus hombros y mirándola a los ojos empujó el vestido hacia abajo. Después hizo lo mismo con el sujetador. Las dos prendas cayeron al suelo.

- Sientate.- le susurró él y ella trepó a la cama. Se sentó al estilo seiza.

Kakashi la miró divertido, parecía una estudiante a punto de recibir una lección. Desde luego él no iba a enseñarle arreglos florales. Se bajó los pantalones y los calzoncillos, y quedó desnudo. A él no le tembló el pulso pero a Sakura le subió un suave rubor. Aunque no apartaba la vista de su entrepierna. El hombre se reprimió de saltar sobre ella, era tan hermosa que hacía tambalear su determinación.

Él subió a la cama y se sentó de igual forma frente a ella, rodilla contra rodilla. Sakura lo miró a la cara y él empezó a recorrer con sus manos callosas la piel de los hombros y los brazos hasta llegar a sus pequeñas manos y tomarlas entre las suyas.

- Entonces...¿estás conmigo?- preguntó Kakashi en voz baja.

Ella asintió y él sonrió. Quiso acariciar su mejilla y tuvo que esforzarse por no soltar sus manos.

- ¿Te gusta Sasuke?

Sakura abrió los ojos de par en par, la pregunta la pilló por sorpresa. Y desvió la mirada, no porque tuviera que ocultar sino porque no era una cuestión tan fácil. Finalmente volvió a mirarlo y dijo:

- Sí.- dijo ella. Aunque el rostro de Kakashi quería parecer apacible sus ojos temblaron levemente. Sakura soltó una mano y la puso sobre el de repente desbocado corazón del hombre.

- Pero estoy enamorada de ti.- dijo la joven. Hubiera sido un poco ridículo que Kakashi exhalara el aire como si hubiera estado aguantado la respiración, no era un niño pequeño. Pero que ella fuera tan sincera era un arma de doble filo, tenía que tener cuidado con lo que le preguntaba si no quería sufrir un infarto. Puso su mano en su pecho, sobre la de ella.

- Esta noche hemos hecho muchas tonterías.- dijo ella viendo que él se había quedado un poco descolocado. Posiblemente, si Sasuke no hubiera aparecido, en ese momento momentos estaría con Darui.

Kakashi se rascó la nuca. Tonterías era un eufemismo.

- Anko se marchó en cuanto salimos del bar. Por lo visto no soy muy simpático cuando bebo.

Sakura sacudió la cabeza y él se arrimó. Poniendo sus labios sobre su frente murmuró:

- No aguanto que nadie te toque...

Ella se separó y levantó una ceja.

- ¿No iras a empezar otra vez? Tú me dejaste ¿recuerdas? Soy libre.

- Eras, Sakura, eras.- dijo él echándose sobre ella. Sakura lo retó con la mirada antes de que él atrapara su boca con la suya. Y se hicieron el amor. Despacio, con toda la noche por delante ya no había prisa por demostrar nada, solo sentir como la primera vez, recordando lo que les gustaba que les hicieran, redescubriendo cada centímetro de piel, reescribiendo su historia. Una historia que había empezado demasiado rápido aunque habían estado predestinados desde siempre.

Cuando él entró en ella, los dos fueron dejándose llevar. La sensibilidad de sus cuerpos los fue arrastrando como la marea, el vaivén de las olas los empujaban cada vez mas lejos, lejos de la arena, dejándolos solos, uno con el otro. La liberación llegó lentamente. Intentaron contenerla en un dique de voluntad porque era el único momento en el que realmente eran uno, pero la presa acabó de romperse. Y la explosión de energía los destruyó por entero. Ahora solo quedaba renacer.

Kakashi tiritaba en el cobijo de su suave garganta y sintió humedad en su mejilla. Y la miró. Las lágrimas se escurrían por su bello rostro y él dejó de temblar.

- Sakura...

Ella con sus grandes ojos verdes, brillantes y llenos de luz, sonreía. Lo miro y lo abrazó por el cuello.

- Kakashi, te quiero, te quiero mucho.- decía ahogándose.

Él la rodeó con sus brazos y se sentó, tirando de ella y pegándola a él. Y empezó a besarle la cara, secando la humedad de su piel.

- Siempre, estaremos juntos, Sakura. Nunca volveremos a separarnos, nunca, mi amor...- decía intentando no ahogarse también. Y los primeros rayos del sol brillaron en el sudor de sus cuerpos.

... No light de Florence and The Machine ...

You are the hole in my head. You are the space in my bed.
You are the silence in between
What I thought and what I said.

You are the nighttime fear.
You are the morning when it's clear.
When it's over, you're the start.
You're my head, you're my heart.

No light, no light in your bright blue eyes.
I never knew daylight could be so violent.
A revelation in the light of day,
You can't choose what stays and what fades away.

And I'd do anything to make you stay.
No light, no light.
Tell me what you want me to say.

You want a revelation.
You want to get right.
But it's a conversation
I just can't have tonight,

You want a revelation,
Some kind of resolution.
You want a revelation.

Eres el agujero en mi cabeza.
Eres el espacio en mi cama.
Eres el silencio entre
lo que pensaba y lo que dije.

Eres el miedo en la noche.
Eres la mañana cuando es clara.
Cuando se termina, eres es el comienzo.
Tú eres mi cabeza, eres mi corazón.

Sin luz, sin luz en sus ojos azules.
No sabía que la luz del día puede ser tan violenta.
Una revelación en la luz del día,
No puedes elegir lo que queda y lo que se desvanece.

Y yo haría cualquier cosa para que te quedaras.
Sin luz, sin luz.
Dime lo que quieres que diga.

Quieres una revelación.
Quieres hacerlo bien.
Pero es una conversación
Que no puedo tener esta noche

Quieres una revelación,
Algún tipo de resolución.
Quieres una revelación.

A estas alturas no hace falta decir que esto no es un songfic, pero en esta canción empezó todo. Os la recomiendo.