Capítulo 37: Despertar
DECLAIMER: Avatar the last airbender y sus personajes no me pertenece, pero la trama de esta historia sí.
-Azula-
Cinco días, ocho horas y contando, al menos ahora me podía pasear por el hospital y no estaba conectada al suero con el calmante. No habían sido los mejores cinco días pero definitivamente no los peores. No mucho había cambiado, salvo que ahora debíamos lidiar con algo completamente nuevo; el acoso de la prensa. El hospital ya había evitado que los periodistas entraran, pero eso no evitaba que algunos se hicieran pasar por visitantes o enfermos, así que básicamente no podía caminar mirando hacía el frente, por mis ojos… Ozai era conocido como "el asesino de los ojos dorados", y todos sabían que solo su familia los tenía. Pero algún día se olvidarían o por lo menos eso esperaba.
Zuko estaba progresando aunque preocupaba el hecho de que no despertara, estaba básicamente en coma, en ese ámbito solo quedaba rezar a los espíritus para que despertara, pero volverá.
- No entiendo, ¿por qué no despierta? – Pregunto Toph sentada a su lado, poniendo una mano sobre su corazón, era su manera de chequearlo.
- Quien sabe, pero es Zuzu, volverá.
- Nunca te había escuchado tener tanta fe en tu hermano.
- Misterios de la vida. De todas formas hoy viene Katara, quizás la necesite.
- ¿Cómo Haru te necesita a ti? – No pude evitar sorprenderme por aquel comentario, fue como una breve luz que se fue apagando pasado el segundo.
- ¿Para que me necesitaría él? – Sentí como si me hubiera apuñalado a mi misma, una parte de mi decía 'reacciona Azula, dio su vida por ti', mientras que la otra trataba de ocultarse.
- Mujer, estas más perdida de lo que pensé – Se dedico a mover a Zuko y apoyarlo en su lado izquierdo, si estaba mucho tiempo en una posición le saldrían escaras.
- Lo se… te equivocas si crees que no me gustaría estar a su lado, básicamente dio su vida por mi, porque era una idiota que no se podía controlar en aquellos momentos. Desearía ser alguien quien valiera la pena salvar, pero solo soy un frasco dañado que no se atreve dar la cara a sus padres ni a él mismo – Vi a mi hermano tendido en la cama, había pasado por tanto – A veces desearía ser fuerte como Zuko.
- No siempre fue así.
- Lo se, por eso es fuerte, Ozai trato de quebrarlo, y aunque dañado y todo supo seguir adelante.
- Si, pero a él le tomo años, tu llevas menos de un mes, todavía tienes mucho que aprender, y podrías empezar ahora dándole una visita a la madre de Haru.
- ¿Tengo qué?
- Si.
-Katara-
Podía escuchar las voces de Azula y Toph dentro de la habitación. Finalmente podía venir a ver a Zuko aunque fuera solo quince minutos, con autorización de mi medico y gracias a tío Iroh finalmente lo podía ver.
- ¿Qué hacen? – Pregunte mientras entraba con la ayuda de una enfermera.
- Nada, nos íbamos yendo – Respondió Toph mientras empujaba a una espantada Azula - Azula tiene que hacer una visita importante.
- Oh, buena suerte. – Las dos se marcharon en conjunto con la enfermera que me dejo sola con Zuko. Finalmente podía verlo, estaba lleno de tubos, pero si eso lo mantenía con nosotros, bienvenido sean los tubos.
Tome sus manos, a diferencia de lo que pensaba estaban calidas, según los médicos tenía fiebres, que por lo usual comenzaban en las mañanas y terminaban al anochecer. Pensaban que era un virus, no era el primero ni el último con lo mismo en todo el hospital. Azula incluida, a la que realmente no le preocupaba, decía sentirse normal y aprendió a ocultarlo, la entendí, a ninguna le gustaba estar encerrada en una habitación.
Puse la piedra que perteneció a mi madre en sus manos, si alguna vez necesite su ayuda, fue en este momento… no podía creer que Sokka hubiera encontrado la piedra, mamá la usaba como collar. Gran-gran me contó que perteneció al padre de mamá, siempre paso de madre a hija, solo que mi abuelo fue hijo único y se encargo de dejárselo a mamá. Tiene siglos, quien sabe cuantos.
Realmente espere que funcionara como lo hizo conmigo supuestamente, fui al baño de la habitación y tome dos toallas de mano y las humedecí en agua, puse una sobre su cabeza y otra cercana a la herida, dado que no podía desvendarlo y realmente no sabía si esto funcionaria. En los últimos tres días había tratado de mover el agua, pero no podía saber si las ondas en el té eran hechas por mi o por que simplemente se movía la taza.
Me enfoque en Zuko, en el agua, en curar, tomo bastante de mi poco tiempo para que todos los demás pensamientos de mi mente se alejaran, pude sentir una calidez en mis manos, mientras sentía que mi mente viajaba lejos de ellas, se sentía como volar, como si con mis brazos cortara las nubes al pasar. Abrí mis ojos, ya no estaba en la habitación de Zuko, donde sea que estuviera, podía sentirlo cerca, solo tenía que seguir adelante.
Podía ver a personas caminar debajo de mi al pasar, la mayoría iba en la misma dirección que yo, unos pocos con esfuerzo trataban de ir en la dirección contraría, algunos iban ligeros, otros parecían que cada paso pesaba cien kilos, algunos parecían que fueran a rendirse y otros luchaban con todas sus fuerzas. Pero al final podían salir, a veces solos, otras veces con ayuda, no podía ver quienes eran los que ayudaban, pero si podía ver las caras felices de aquellos pocos antes de desaparecer. No pude saber nunca cuanto tiempo paso, pero pareció una eternidad, no pude encontrarlo fácilmente pero pude ver a alguien a quien conocía bien, era Haru. Iba en contra de la corriente, pude ver que cada paso que daba era más difícil que el anterior, pero iba rápido, con una sonrisa en el rostro. No podía verme y yo no podía alcanzarlo realmente; entonces escuche que alguien gritaba su nombre, él paro, pude ver en él que algo se liberaba, entonces se largo a correr como si sus pies volaran, hasta que desapareció de mi vista entre la neblina.
Solo entonces pude sentirlo incluso más fuerte, corrí, volé… no se realmente pero pude entender a Haru, cuando lo más importante para ti te esta llamando vas lo más rápido que puedas, no importa las dificultades, no importa nada. Fue como si todas las nubes desaparecieran de mi vista y ahí estaba él corriendo hacía mi tan rápido como yo hacía él. Tome su mano, tenía en ella la piedra de mi madre, se sintió como un abrazo de ella. Finalmente podíamos regresar.
Antes de ver todo negro y escuchar gritos asustados, pude ver algo azul, así como también sentir su mano estrechándose en la mía.
-Iroh-
Iba a ver a mi sobrino, y asegurarme que la joven Katara no se sobre exigiera, cuando diviso a una asustada enfermera salir de la habitación, aparentemente iluminada con una luz azulada; asustado por tal reacción considerando que los dos se encontrarían allí camine rápidamente para encontrarme con algo nunca esperado.
Sus manos, y casi todo Zuko estaban cubiertos por una luz azul, sobretodo el área de su herida y su cabeza. El cabello de la joven Katara estaba como flotando. Toda la gente cerca de la habitación se acerco para luego alejarse asustada.
Deje mis propios miedos a un lado y me acerque a ella, entonces aquel color azul comenzó a desvanecerse, pude atajarla antes de que se desvaneciera, unos de los paramédicos reacciono y fue en mi ayuda, entre los dos la tomamos, pero no pudimos moverla muy lejos, algo nos lo impedía, era Zuko, tenía su mano tomada. Lo mire, estaba despierto mirándome a mi, diciéndome claramente con su mirada, que "no la iba a dejar ir". Aún con tubos saliendo de su boca, medio sentado, con todo el cuarto en conmoción al verlo despertar tras aquel espectáculo.
-Azula-
Toph me hizo ir a ver a la madre de Haru, estaba en la cafetería del hospital, no me gustaba ir allí, la única vez que aparecí, parecía que todos estuvieran observándome a escondidas, tuve la misma sensación apenas traspase la puerta. Pude ver a la madre de Haru sentada sola comiendo un emparedado, su mirada era melancólica, pude ver que comía porque tenía que comer, no porque quisiera, realmente conocía esa sensación. No sabía que decir, ¿Qué lo sentía? Bueno si lo sentía, realmente me sentía culpable por lo de Haru. Aunque básicamente no tenía la culpa de su decisión. Camine lentamente, Toph no me apresuro; pude sentir que la gente me observaba, pero no ella, sus ojos tristes estaban en otro lugar, probablemente orando por su hijo.
- Ho…ho…la – Rompí su trance, me observo extrañada, como tratando de descifrar donde me hubiera visto antes, me mire la ropa pero no había nada extraño, tendría algo en el rostro, de hecho hace un tiempo que no me veía en el espejo, pude sentir con mis manos que mi cabello era un desastre, miré a Toph por si tenía algo que decir de mi rostro, para recordar que Toph era ciega. Mi mirada se dirigió a la madre de Haru nuevamente, se veía asustada y sorprendida al mismo tiempo, bueno eso era mejor que enojada; pero alguna forma verla enojada me pondría menos ansiosa, tendría más lógica. Mire nuevamente a Toph, no sabía que decir, solo quería irme. Escuche una silla raspar en el suelo antes de que me sumergieran en un abrazo, era extraño, familiar, se sintió como en un recuerdo lejano… si, pude recordar los ojos de mamá, la abrace devuelta, pude sentir las lagrimas recorrer mi rostro… deje que mi mente olvidara, cuanto necesitaba a mamá en estos momentos.
Después de ese extraño episodio me llevo a un baño, pude ver porque estaba tan espantada, estaba más delgada, más allá de lo saludable, prácticamente podía ver los huesos de mi rostro, mi piel era más blanca de lo que ya era normalmente y la piel debajo de mis ojos estaba morada, como si me hubieran golpeado en ellos.
- Parezco un fantasma – Dije tocándome el rostro, mientras ella trataba de hacer algo con la maraña de mi cabello.
- Casi no pareces tu misma, no te reconocí… no puedo creer que en menos de dos semanas hayas terminado en este estado – Pude notar el tono de reproche en el comentario… supongo que si pusiera más de mi parte estaría mejor.
- Bueno, a mi favor he tenido mejores días – No opino nada, era de suponer que estos eran los peores días para ella misma también.
Me tuvo allí hasta que logro hacer una coleta y me viera algo decente.
- Lo siento – Si no fuera por mi, no estaría pasando tan malos días.
- No tienes porque, Haru decidió quedarse con ustedes aún pese a todos los peligros – No pude ver su rostro a través del espejo, las lagrimas nublaron mi visión.
- Pero si no hubiera sido tan estupida, él… - Tapo mi boca sin dejarme terminar.
- No te culpes a ti misma, la forma más fácil de huir del dolor para ambas, es culparte a ti. Que tú tienes la culpa por haber entrado en pánico en medio de un tiroteo, pero siendo sincera conmigo misma, si hubiera estado en tu posición probablemente hubiera estado peor - Pude sentir sus lagrimas – Haru sintió que debía protegerte, sintió que valías la pena salvar, y lo hizo incluso a costo de la suya propia. Ahora tienes que ser fuerte Azula, porque como él pensó que valías todo, pensare de la misma forma que él… lo vales.
- ¿Pero que puedo hacer yo? ¿Cómo lo valgo?
- No lo se, uno se tiene que probar a uno mismo… así que es tiempo que comiences a probarte a ti misma, y no precisamente para los demás, sino para ti misma. Y hay algo que puedes hacer en estos momentos, ve a verlo… te necesita, como probablemente lo necesitaste alguna vez.
Nunca espere esas palabras… de nadie. En sus ojos tristes pude notar la misma mirada de mamá, quizás es algo de madres. Esa mirada me quito cierto peso de encima y al mismo tiempo sentí que algo en mi despertó… quizás solo era tiempo de seguir adelante, vivo o muerto, Ozai no puede hacernos más daño, tenemos que seguir hacia delante.
Me llevo a Haru, pude ver en el rostro de las enfermeras que no me aprobaban estar allí, pero eso no me importo, ahora que estaba cerca, no podía volver atrás. Finalmente llegue hasta su habitación, si pensé que Zuko estaba lleno de tubos, no había visto a Haru, su madre acaricio sus cabellos y yo no me atrevía a acercarme.
- Haru, Azula ha venido a verte – Su madre susurro en su oído, no supe nunca si fue mi imaginación o no, pero jure escuchar un bip extra en las maquinas. Me acerque a él, un poco nerviosa inste a tomarle su mano derecha, estaba fría, pro suerte las mías que solían estar más tibias de lo normal lo abrigarían un poco.
- Haru… Haru, se que estás allí, no se si puedes escucharme pero se que estas allí… tienes que volver, por tu madre, por tu familia, por nosotros, tienes que volver… Haru, te estamos esperando, espero por ti – en esos momentos pude escuchar el cambio que los doctores no se pudieron explicar después, el monótono y débil latido de su corazón se volvió fuerte y decidido. Lo supe entonces, era su manera de responder "estoy aquí, no me rendiré… volveré".
-Toph-
Deje Azula cuando iban a entrar a la habitación de Haru, sabía que les tomaría un tiempo, fuera capaz de admitirlo o no, Haru era importante para ella, no sabía si eso llegaría a algún puerto o no, solo la vida lo sabrá.
Este hospital era como una bolsa llena de gente, con suerte día a día iba mejorando en sentir mis alrededores, claro todo era mejor sin zapatos, pero no todo es perfecto en la vida. Pude escuchar a unas personas un poco asustadas por decirlo menos, puedo asegurar que por lo menos uno mojo sus pantalones… vamos! estuve en medio de un tiroteo y ninguno de mis cercanos lo hizo, ¿Qué puede asustar tanto a esta gente? Tengo que admitir que me asuste un poco al notar que toda la algarabía provenía de la habitación de Zuko, ¿No le había pasado nada? ¿Cierto?.
En ese momento, aunque no fue de mi agrado admitirlo, puedo decir que corrí lo más rápido que pude, al mismo tiempo choque lo más rápido que pude, a mi favor, estaba usando zapatos, si no los hubiera tenido puesto, no hubiera chocado con nadie.
Entonces pude sentirlo, pude escuchar el latido de su corazón como siempre fue, estaba despierto, estaba rodeado, pero no me importo prácticamente me abalance.
- Toph… eso dolió – Tosió, aparentemente recién le habían quitado las cosas de la garganta, pero lo abrace, lo extrañaba.
- Cuidado con la herida, aún tiene que revisarla – Tío Iroh sonaba a sonrisa, solo entonces me percate que básicamente no era la única que lo abrazaba.
- ¿Katara? – Puse mi mano sobre la de ella, estaba durmiendo - ¿Qué paso?
- Créeme mi querida Toph que también nos gustaría saber, estaba todo azul, entonces Zuko despertó – Puse sentir que tío Iroh estaba perplejo, pero feliz a la vez.
- Creo que hizo conmigo, lo mismo que hizo por ella misma cuando le dio aquella fiebre la noche anterior – Su voz estaba rasposa, tío Iroh le dio un vaso con agua.
- ¿Lo azul, que según Aang es de agua control? – Así que Katara tiene lo suyo también, yo levanto paredes, y ella despierta a Zuko, me está comenzando a gustar esto.
- Considerando que uso las toallas mojadas, es una buena idea, no creo que ninguno de los enfermeros asustados que llegaron a verla pudieran dar una mejor explicación – Pude sentir que Zuko sonreía – Se siente bien tener de vuelta… aunque para ti pasaron unas cuantas noches anteriores, unas cinco.
- Se sintió como si fue por mí, estaba llamándome de alguna forma, no puedo recordar bien, es como un sueño que se aleja rápido – Pude sentir como todo se normalizaba en los alrededores, aparentemente solo quedaba una enfermera, pero a la vez podía escuchar los murmullos de lo que había pasado, probablemente esto se convertiría en noticia de alguna forma u otra.
- Quien sabe lo que viste sobrino, pero si haz olvidado es porque quizás no debieras recordarlo – Pude sentir a Tío Iroh poner la mano sobre su cabeza, apuesto que desearía hacer lo mismo que yo.
- Pero si recuerdo algo, fue como ver mi vida en un segundo – Su pulso se aceleró, ¿nerviosismo? ¿Ansiedad? ¿Felicidad? – Lo es he amado como si fueran míos, pero son realmente míos… Tío, son MIS hijos.
Wow, en el momento que iba a decir algo, se sintió como un portazo retumbo en la habitación, para cerrar posteriormente de la misma forma.
- ¿Nos… nos perdimos de algo? – Era Aang, prácticamente recuperando el aliento, con Teo a su lado de la misma, no pude evitar sonreír ante eso, quien sabe de qué huían… ni quien sabe cómo llegaron aquí… pero que, estaba feliz.
- OHHH SI, nos sabes de cuánto.
Hice este capítulo, enferma a mediados de agosto?... y créanme que jure que lo había subido… pero no.
Muchas gracias por sus reviews… a todos. Cuídense mucho y nos vemos en un próximo capítulo ^^.
Espero les haya gustado este.
Aralys
