Bien, mi plan era acabar esto en un par de capítulos más. Pero esta idea comenzó a dar vueltas en mi cabeza y después de pensarlo me dije "bueno, es una forma de convencer a Peeta… si, probablemente sirva. Creo. Jaja" así que aquí está un nuevo capítulo.

Gracias a mis lectores y reviewers, perdonen que a veces no conteste pero casi siempre checo las reviews en el celular y no puedo contestarlas ahí…

Los Juegos del Hambre, sus personajes y todo lo relacionado son propiedad de Suzanne Collins.


Capítulo 36

Una boda

Peeta's POV

Me observo en el espejo y trato de disimular mi desagrado por toda esta situación. Mis hermanos ríen y bromean mientras se prueban sus respectivos smokings y mi padre nos supervisa en silencio. Ahogo un suspiro y me limito a indicar que este me queda bien, para poder marcharme a los probadores, quitarme este ridículo traje y salir corriendo de aquí.

Mi padre me permite marchar, sin hacer escandalo alguno, pese a las protestas de mis hermanos. Apresuro el paso y me dirijo directamente a casa de Haymitch. No quiero volver a casa, porque el caos reina ahí, con mi madre supervisando un montón de preparativos inútiles (ayudada de unas resignadas Miriam, Marilyn y Merryl, una Merrin al borde de la histeria y una muy molesta Katniss)

Entro en la casa sin anunciar mi presencia y me dirijo directamente a la alacena donde Haymitch guarda sus bebidas. Hay una botella de whisky abierta, la cual tomo y me sirvo en un vaso. Bebo un trago y no puedo evitar hacer una mueca de disgusto: no entiendo porque alguien bebería esto de manera voluntaria. Sabe horrible.

-Ah… así que la presión de la boda finalmente ha podido contigo, ¿eh?

Haymitch entra, exhibiendo una sonrisa sarcástica. Volteo los ojos y tomo otro sorbo. Vuelvo a hacer una mueca.

-Es un infierno- le digo y él se encoje de hombros.

-No sabría decirte. Jamás he planeado una. O asistido a una. ¿Aunque quizás tú y Katniss quieran invitarme a la suya?

Hago una nueva mueca de desagrado, pero esta vez no es por la bebida. Haymitch continúa sonriéndome sarcástico. –Oh, es verdad. Eso no podrá ser. Una pena, en verdad.

No voy a caer en su juego. Sé lo que pretende, pero no voy a tener esta conversación con él. Si no la he tenido con Katniss, ¿Qué le hace pensar que hablare con él sobre mis sentimientos respecto a esta suicida misión en la que ha embarcado a mi amada?

-¿No vas a decir nada? ¿Entonces a que has venido?- me pregunta, sentándose frente a mí- sinceramente, espero que no a beberte lo que queda de mi whiskey. Triket se rehúsa a enviarme más y esa es mi última botella. La estoy reservando para un evento especial. Una celebración.

-¿Celebración de qué?

Haymitch sonríe, enigmático. -¿Y cómo esta Katniss? Apostaría a que está feliz de la vida, ayudando en la planeación de esta hermosa boda, ¿eh? ¿Es toda dicha y felicidad?

Suelto un bufido, molesto. Sé a dónde quiere llegar, pero me rehúso a caer en su trampa. No debería haber venido. Pero no podía volver a casa. El ambiente esta pesado y mi situación con Katniss es… delicada. Ha sido complicada desde que Haymitch la convenció de apoyar en la rebelión, pero desde que mi hermano Rye anuncio su compromiso, se ha vuelto sumamente inestable. Discutimos por cualquier cosa, pero siempre paramos antes de llegar a la verdadera raíz del problema. También tenemos muchísimo sexo, pero es más una forma de sacar frustración que de intimidad.

De hecho, creo que hoy estamos más alejados que nunca.

-No te tortures- me dice Haymitch, apretándome el hombro en un gesto afable- Katniss te ama. Y aunque quisiera, no puede dejar de hacerlo.

-Pero no quiero que quiera dejar de amarme.

-Ah… bueno, sabes lo que quiere, ¿no?

-Pero no puedo dárselo. No puedo estar de acuerdo con que arriesgue su vida.

He caído. Bien, supongo que tenía que tener esta conversación con alguien, aunque no sea la persona adecuada.

Haymitch se encoge de hombros. –Entonces no sufras.

Vuelvo a soltar un bufido.

Como si fuera tan sencillo.


Cuando vuelvo a casa, ya ha oscurecido. Me dirijo a mi habitación, ignorando el alboroto de la cocina, donde mi madre probablemente aun este gritándole órdenes a las chicas y quizás, a mi padre y a mis hermanos.

Sé que estará molesta conmigo por negarme a ayudar, pero esta boda me parece algo tan… bueno, no quiero decir "horrible", porque me alegro por mi hermano y su prometida, pero hay tantas cosas…

Un par de horas después, Katniss finalmente entra al cuarto y se deja caer a mi lado, enterrando su cabeza en la almohada. Le acaricio el cabello y espero, dejándola que sea ella quien hable primero.

-Creo que Merrin se pone peor con cada día que pasa- me dice- parece que no hay límite para el dolor de un corazón roto.

Asiento con la cabeza y permito que Katniss acomode su cabeza sobre mi regazo. Continuo acariciando su cabello y ella me observa con los labios muy apretados. Sé que hay mil cosas que quiere decirme, pero eso nos obligaría a afrontar el problema que ambos fingimos que no existe. No es una situación que pueda permanecer por siempre así, pero hacemos un esfuerzo por pretender que sí.

-A veces pienso en todas las cosas que no podre tener- me dice y al parecer se ha armado de valor para enfrentar nuestro problema. Mi valiente Katniss. Suspiro y continuo acariciándole el cabello- nunca quise una gran boda blanca. Ni siquiera casarme. O tener hijos. Pero es tan injusto que no sea mi decisión.

-Lo sé.

-Pero ese no es el verdadero problema- continua, como si no me hubiera escuchado- el problema no es que no pueda tener esas cosas. Una boda es un papel a firmarse y los hijos son solo el resultado natural del sexo. Si pudiera tener tu amor, solo con eso me bastaría.

-Lo tienes…

-Algún día vas a casarte- me dice, silenciándome con uno de sus hermosos dedos sobre mis labios- y no me digas que no. Tus padres insistirán y eso es natural y no podrás negarte eternamente, porque parte de esta vida que el Capitolio nos obliga a llevar incluye matrimonio e hijos para todo hombre y mujer libre. Y entonces me perderás.

-Eso no…

-Siempre me he preguntado qué les pasa a las esclavas cuando sus amos se casan y las esposas no les permiten conservarlas.

Se me hiela la sangre. Yo tampoco estoy seguro. No he querido preguntar que va a pasar con Merrin y Miriam. Pero sé que no se irán con Rye. Al menos, no lo creo.

-Katniss...

Me besa suave y sensualmente y se incorpora, para colocarse a horcadas sobre mí. La rodeo con mis brazos y la beso, acariciando su espalda. Sé que debería decirle algo, pero no sé qué. Hay cosas en las que no había pensado y supongo que ha sido egoísta de mi parte fingir que no hay peligros en esta vida que llevamos. Que al final, podremos seguir como estamos.

Hay muchas cosas en las que ninguno de los 2 pensamos cuando la "compre" hace ya casi un año.

Pero hay que empezar a pensar en ellas ahora.


La boda tiene lugar un par de semanas después. Merrin y Miriam van a quedarse una temporada con nosotros, mientras se arregla su viaje al Capitolio. Es todo lo que he averiguado que ocurre con las esclavas "desechadas"- son enviadas al Capitolio. Quizás ahí las envían a su versión de burdeles, tal vez son ejecutadas. No quiero pensar en ello.

Miriam me asegura que van a estar bien y que no debo preocuparme. Me pide que no piense en ellas y que disfrute la fiesta. No puedo. No sé cómo mi hermano puede. No sé porque no le ha insistido a su esposa que le permita conservarlas, aunque ya no sea para sus antiguas labores. Ambas son buenas trabajadoras y podrían ayudarlos en su nuevo hogar.

Pero no creo que él haya pensado en eso y cuando yo lo he sugerido, me ha ignorado.

Todo este asunto es terrible.

Y no hay nada que pueda hacer.


Dos días después, Katniss ha ido a casa de Haymitch para entregarle algo que los rebeldes le han dado la noche anterior. No me ha dicho nada, pero no es necesario. Soy perfectamente consciente de cada uno de sus peligrosos movimientos.

Llamo a la puerta de Haymitch y tomo aire. Él abre y me sonríe, sarcástico. Supongo que siempre supo que esto pasaría. Katniss es obstinada y más cuando es por una buena causa y solo era cuestión de tiempo para que yo la entendiera.

Bueno, tal vez no la entiendo, pero voy a apoyarla. No porque crea que es lo correcto (aunque lo es) sino porque la quiero viva, la quiero feliz…

Y la quiero conmigo.


Bueno, creo que lo voy a dejar aquí. Espero que no suene forzado… aunque creo que sí. Jaja. Una parte de esto siempre fue parte de la idea original, pero me fui desviando y creo que aunque funciona, no es tan… natural como me gustaría.

¡Gracias por leer!

PD. Hoy se estrena "en llamas", ¡espero que eso me dé más inspiración! ¡Solo nos quedan 2 capítulos más!