HOLOOOOO! UNA TREMENDA DISCULPA. ESTE CAPI DEBIO LLEGAR DESDE LA SEMANA PASADA, PERO NO LO PUDE TERMINAR EN EL TRANSCURSO DE LA SEMANA, ASÍ QUE FUE HASTA ESTA SEMANA QUE LO PUDE IR CHECANDO. ESPERO QUE LES GUSTE Y NUEVAMENTE MIL PERDONES POR LA TARDANZA.
Capítulo 37
Intente zafarme de su agarre, pero el que me tuviera contra la encimera recargando su peso sobre mi cuerpo y su brazo alrededor de mi espalda me impedían que me moviera, mis intentos de empujarlo era en vano, ambos estábamos en forma, teníamos buena fuerza, pero él seguía siendo más fuerte.
-Déjame en paz – dije pujando para poder alejarlo, no era bueno tenerlo tan cerca.
-No hagas esto – susurro sobre mi oído.
-No, no quiero tener nada que ver contigo, no hasta que me digas la verdad –
-Ya te dije la verdad y también te dije que no me gusta que me rehúyas –
-¡¿Cómo no voy alejarme?! – Yo seguía aún tratando de alejarlo de mí, pero era imposible, me tenía muy bien atrapada entre la encimera y su cuerpo – tú mismo me alejaste, me rehuías, algo paso estoy segura, no soy la niña ingenua de hace años, la que se sonrojaba por cualquier cosa –
-Lo sé – Peeta beso mi cuello – te conozco muy bien –
-Entonces debes de saber que estoy muy enfadada – en esta ocasión empuje con todas mis fuerzas, aprovechando que estaba algo distraído por tratar de meter su mano entre mi ropa. Él se sorprendió al sentir mi empujón al grado que dio dos pasos hacia atrás.
-Kat, bonita… -
-No, nada de bonita, si no me dices con lujo de detalles que sucedió ese día, estas traicionando mi confianza, porque te conozco, sé que no me estás diciendo algo y quiero saberlo, no voy a permitir que me distraigas con tus caricias –
No sé cuánto tiempo paso, él solo me veía muy serio, así como también cerraba y abría las manos; esperaba que todo este asunto no lo llevara a tener una crisis, en especial por mi rechazo, pero también no iba a permitir que siguiera ocultándome cosas, necesitaba saber que había pasado entre ellos, aunque fuera doloroso.
-Esa noche ella espero ahí hasta que yo termine de guardar todo, solo me platicaba de que planeaba ir a visitar a sus hijos, de que quería ampliar su negocio e ir al capitolio por cosas más actualizadas, tonterías que a mí no me interesaban – Peeta no espero más y termino por hablar, yo decidí que no iba a decir nada hasta que él hubiera terminado - cuando al fin le dije que me tenía que ir, me dijo que si la podía acompañar a su casa, ya que cuando iba caminando hacia la panadería unos hombres a lo lejos la molestaron, dijo que no sabía quiénes eran pero que tenía miedo de que aun estuvieran por ahí –
Yo no pude evitar poner los ojos en blanco y lanzar un quejido por esa mentira, pero estaba segura que eso mismo había dicho Jill, que era su treta para ver que Peeta la acompañara.
-Le dije que pues solo podía acompañarla un tramo, que no me podía desviar, que también pensara eso la próxima vez que saliera de su casa a esas horas, y vestida así – esto último lo susurro, así que me dio una idea más certera de cómo iba vestida esa mujer - digo, todos sabemos que el distrito es muy pequeño y nos conocemos todos o la gran mayoría, pero no faltan un par de tipos que se pasen de la raya – él se encogió de hombros.
Por un segundo paro su relato, tal vez esperando que yo dijera algo, pero simplemente me cruce de brazos, él se estaba desviando un poco de su relato, por lo que solo le hice una señal con la cabeza para que continuara.
-Bueno ella acepto eso y salimos de la panadería, cuando yo le dije que tuviera una buena noche, porque ya tomábamos caminos diferentes ella… - tome aire, porque estaba casi segura de qué era lo que seguía, más por toda la duda que hubo no solo al hablar si no también cuando bajo la mirada – me tomo del cuello y me beso –
-¿en la boca?- pregunte aunque sabía la respuesta, mientras que también sentía como el estómago me daba un vuelco.
-Si, Kat yo la aleje y le dije que ¿Qué estaba haciendo? La verdad fue un momento muy incómodo –
-¿Qué paso después? – sentía que en cualquier momento salía a buscar a esa mujer y reclamarle, pero también estaba muy enfadada con Peeta, ocultarme algo así era peor a que si me lo hubiera dicho en el momento.
-Nada, solo la aleje y le dije que no volviera acercarse, la deje ahí parada y regrese aquí –
-¿Por qué me estuviste evitando si solo paso eso? –
-Porque cometí el error de no decirte nada, no sabía que hacer al respecto, odio ocultarte las cosas –
-Johanna específico que Jill iba por ti, ¿Cómo es que no dijo nada de Fred? Si se supone que ella solo la vio salir de la panadería un día que estuvieron los dos –
-Por eso fue la pelea de ellos, el día que él durmió en casa de Haymitch, ella fue a buscarme para preguntar qué había pasado específicamente, ella me creyó y fue ahí donde saco la conclusión de que Jill iba por mí, que Fred no tenía nada que ver con ella –
-Debiste decirme, ahora ya no sé qué pensar, no estoy tan segura de tu relato, no se si la cosa paro ahí – le dije la verdad a mi esposo, me sentía muy confundida, me molestaba que no me tuviera la confianza para decirme que había pasado algo.
-es que la cosa no paro ahí Kat – Peeta se acercó a mí pero sin tocarme.
-¿Qué dices? –
-Dos días después ella vino aquí, cuando yo cuidaba a Tara mientras tú estabas en la escuela –
No pude decir mucho, esto definitivamente me hizo sentir muy mal, al grado que lo empuje y salí de la cocina, no sabía a donde iba, pero el hecho de que esa zorra se parara en mi casa me fastidiaba mucho, era algo increíble, no tenía vergüenza ni dignidad, Peeta ya la había rechazado y aun así tuvo el descaro de acercarse a su casa, donde viven su hija y esposa.
-Kat, espera – él me tomo del brazo, deteniendo mi caminar – no pasó nada –
-¿no? – Dije sarcásticamente - ¿Cómo se atreve a venir a mi casa? ¿De estar de buscona con mi esposo en mí casa? ¡Con mi hija aquí! –
-Bonita vas a despertar a Tara – él me rodeo para tratar de calmarme.
-¿entro? – era mucha indignación.
-Por supuesto que no, no paso jamás esa puerta –
-¿Qué te dijo esta vez? – trate de poner mis brazos en jarra pero su abrazo me lo impidieron.
- Primero empezó con una disculpa por lo anterior, yo le dije que mejor se fuera y que dejara las cosas así, que tenía que ir a cuidar a Tara, ella me dijo que seguramente estaba dormida, que era una niña muy bonita, ya sabes empezó con elogios hacia ella –
-Como se atreve hablar de mi hija – me molesto mucho eso, no sabía cómo por qué, pero me molesto que se refiriera a mi hija – seguramente dijo que se parecía a ti o cosas así –
-Pues… si, por ahí iba, hasta que le dije que tenía que entrar que estaba ocupado, que por favor no regresara, que yo no quería problemas y pasar por situaciones incomodas como la de la otra noche, pero ella me impido cerrar la puerta y me volvió a insistir que le diera una oportunidad, yo le dije que no hiciera eso –
-Si será buscona – comente.
-Le dije que yo amaba a mi familia, que ella sabía que lo mejor era que nos dejara en paz, ella termino interrumpiéndome para decirme que… - él me abrazo con fuerza – Kat te lo voy a decir tal cual me lo dijo, pero debes prometer que no harás nada, tienes que pensar que ya paso y que yo las amo y no pasó nada entre esa mujer y yo, por favor –
-¿pues qué te dijo? – no podía creer que hubiera más, que esa mujer hubiera llegado tan lejos, solo sentía en ese momento unas ganas inmensa de irla a buscar para decirle sus cosas y también una hueco terrible en el estómago.
-Promete que estarás tranquila –
-Habla de una vez –
-Ella dijo que no le importaba que yo estuviera con ustedes, que ella… bueno que ella podía hacerme pasar un rato muy agradable, que no era necesario que nadie más supiera –
-No puede ser – susurre.
-yo no daba crédito de sus palabras, dijo que siempre le he atraído y que estaba segura que no me iba a arrepentir de nada, que solo le diera una oportunidad de demostrarme que tenía razón –
-se estaba… vendiendo – fue lo único que pude decir, mientras trataba de separarme de él, aunque al sentir mi reticencia, él me abrazo con mayor fuerza. No sabía cómo reaccionar ante eso, más clara no pudo ser y todo esto había pasado en mis narices, yo no había chistado nada - ¿Por qué rayos no me dijiste? Ahora esa mujer ha de creer que puede hacer lo que se le pegue la gana, que yo vivo en una burbuja con los ojos cerrados o algo así –
-Claro que no, yo le dije que no quería seguir escuchándola, yo… la termine empujando fuera del umbral y le dije que parara, que entendiera que yo no estaba interesado, y la verdad no se lo dije así como te lo estoy contando, esta vez fui algo… agresivo con ella, también le dije que más le valía no volverse acercarse a mi o alguien de mi familia, incluso le dije que se alejara de todos mis amigos, que no quería meter una demanda por acoso –
-No sé qué voy hacer cuando la vea – esto último lo dije más para mí.
-Nada, solo olvidemos este trago amarga, sé que me equivoque al no decirte nada, pero yo no quiero que esto nos aleje, yo te amo mi bonita, eres la única, amo a mi familia y jamás me involucraría con alguien así, tú me conoces, sabes todo de mí, por favor dejémoslo así, no le des el gusto –
-Es que… - sus palabras me envolvieron, él tenía razón lo conocía muy bien y sabía que me estaba diciendo la verdad, pero eso no quitaba mi molestia por no haberme contado nada, por creer que yo no me enteraría; hasta esa misma mujer pudo haber puesto el veneno y ella podría haberme dicho en cualquier momento, incluso sembrado más mentiras.
Trate de alejarme porque estaba muy enfadada, sabía que él tenía algo de culpa por callarse, pero Jill era mi objetivo, sabía que en el momento que la viera no me contendría, así como también le daría una buena reclamada a Fred y tal vez el resto de nuestros amigos por no decirme nada.
-Vamos bonita – él no me soltó, empezó a pasar su nariz por mi oído, mentón e incluso sobre parte de mi cuello, mientras que sus brazos no me soltaban – no estés enfadada –
-Me conoces, no lo puedo evitar – yo sentía que sus caricias me empezaban ablandar, que entre más forcejeo él aprovechaba para tocarme – Peeta no –
-Si amor – beso mi cuello – no quiero que estemos enfados, no dejemos que esa mujer se salga con la suya, debemos estar bien, te juro que no pasó nada, Tara y tu son mi mundo, no sería tan estúpido para perderlas por algo que no vale la pena – otro beso en mi mandíbula.
-yo… - él sabía muy bien donde tocarme, que hacer para que fuera flaqueando – déjame Peeta, esto…-
-¿quieres darle a Jill el gusto de alejarnos? – él me vio directo a los ojos, aflojando su agarre, dejándome la decisión de parar ahí, de tomar la decisión de enojarnos, alejarnos o de perdonar y hacer nuestros lazos más fuertes, comprendernos y amarnos para el resto de nuestras vidas, reviviendo aquellas palabras que nos dijimos al tostar el pan.
-No claro que no – esta vez fui yo quien ataco sus labios, no le di tiempo de reaccionar mientras me colgaba de su cuello y metía mis dedos entre sus risos, dejando que mi boca fuera demandante y controlando el beso en todo momento – no vuelvas a ocultarme nada ¿entiendes? – dije cuando me despegue de él – y menos cosas como estas que se pueden mal interpretar –
-oh mi bonita, claro que no, no volveré cometer ese error, te amo y no quiero que nada nos separe – él empezó a dejar un reguero de besos sobre mi rostro, mentón y finalmente en mi cuello, mientras que yo me apretaba a él haciendo más fuerte mi agarre a su cuello.
-¿Cómo te atreviste a besarla y luego venir a besarme? – Dije entre susurros – odio eso – y era verdad, no soportaba esa idea, no quería que nadie más tocara a Peeta de esa manera, que nadie se acercara a esos tiernos labios, solo eran míos; me molestaba mucho que esa mujer hubiera acercado no solo sus labios a él si no también su estúpido cuerpo.
-No Kat, yo no la bese, fue ella y la aleje, tu eres la única – me susurro en mi oído mientras sus brazos me envolvían hasta llegar a mi espalda baja.
-No quiero volverla a ver junto de ti, no sé de qué sería capaz – dije sobre su oído, provocando un estremecimiento por todo su cuerpo.
-No lo hará, le deje las cosas muy claras –
-Me gustaría también irle a dejar las cosas claras, nuevamente – él iba a protestar pero no lo deje, apretándome más hacia él y posando mis labios sobre los suyos de manera posesiva y demandante a la vez, tratando de hacerle ver que esos labios eran solo míos, que nunca más debía de permitir que alguien se le acercara de esa manera.
Peeta aprovecho que mis brazos estaban alrededor de su cuello para poner su mano en mi cintura y empezar a meterlas entre la ropa para tocar mi piel directamente.
Yo empecé a caminar hacia atrás jalándolo a él conmigo para que llegáramos más cerca de las escalares, pero todo esto lo hice sin despegar mis labios ya sea de los suyos o de su rostro, torturándolo un poco de vez en cuando dándole jalones a su lóbulo de su oído derecho, que era el más sensible.
-Oh Kat –alcanzó a decir.
-No vuelvas a dejar que esa mujer se te acerque, no vuelvas a dejar que nadie se te acerque de este modo –
-Claro que no amor – esta vez fue él quien ataco mi boca, con posesión y anhelo – solo tu -
Estuvimos un buen rato besándonos hasta que vi que no avanzábamos hacia mi objetivo, que eran las escaleras; él tenía sus manos debajo de mi playera, mientras que yo seguía colgada de su cuello, cuando de repente sentí que me tomo de la cadera con fuerza, indicándome que lo ayudara y enroscara mis piernas alrededor de su cintura para que así pudiéramos avanzar más rápido a nuestro objetivo, nuestra habitación.
Al entrar a la habitación prácticamente lo hice sin playera, no sé cómo se las ingenio Peeta para cargarme y quietármela, aunque yo le ayude en esa parte, jalando la suya a la vez para que quedáramos en condiciones similares.
Mis ansias de él eran muy grandes, después de sentirme rechazada, traicionada, incluso insegura y triste, eran un factor que nos tenía a ambos al borde. Peeta como siempre, sabía muy bien que hacer o decir, sabía perfectamente que era lo que me gustaba, así como también yo sabía lo que a él le gustaba; si hace más de 15 años me hubieran preguntado si alguien me conocía al 100% hubiera contestado que nadie, tal vez Prim se hubiera acercado un poco pero al grado de cómo Peeta me conocía, nadie más lo había.
Fue una noche larga para ambos, llena de caricias, besos e incluso plática, dejando a un lado el tema de Jill, pero reencontrando la confianza para contarnos las cosas y evitar cualquier situación similar, acordando contarnos siempre todo, por mínimo que fuera, así como también molesto e incómodo. Lo único que esperábamos esa noche fue que Tara nos diera tregua y despertara un poco más tarde de lo común, aunque era muy improbable que sucediera, ya que ella tenía muy marcados sus horarios.
N/A: UFFF Que muchachos, de verdad que la confianza es el pilar para buenas relaciones, me ha encantado escribir este capitulo, tal vez nos hubiera gustado leer algo mas cachondo pero respetemos a las mentes inocentes. Mil gracias a todos por leer hasta este punto, me impresiona las personas que han leído los tres fics en tiempo record, es genial. Muchas gracias todos los que se toman un tiempo para comentar, saben que en cuanto pueda les mando un PM para agradecerles. Cuídense mucho y nos estamos leyendo por aquí.
