FACTORES EXTERNOS

Se había dejado llevar por sus impulsos y ahora no tenia el control. Como siempre Don Lorenzo tenia razón. Suerte para ella que el había esperado a la reacción de secuestradores sin delatar su posición.

No sabia donde acudir, Sara tenia a Toño apuntándola a la cabeza y Andres apuntaba a Pepa.

Pero antes de que pudiera hacer nada mas se escucharon dos disparos y dos cuerpos cayeron al suelo.

Los que quedaban en pie se miraron los unos a los otros, no comprendían nada, ninguna había disparado.

D.L: (hablando por el micro) ¡¿Que diablos a pasado?! ¿Quien ha disparado?

Lucas: Toño y Andres han caido.

Pepa: Los disparos han venido de fuera.

Pepa seguía apuntando a Chejo que por suerte o por desgracia estaba desarmado. Por suerte porque si lo hubiese estado estaría apuntando a Silvia. Y por desgracia porque disparar a una persona desarmada se considera homicidio y no se puede alegar defensa propia.

Pepa no quería mirarla, notaba su mirada clavada en ella, suplicándola, pidiéndola que acabase con todo aquello y la sacase de allí. Pero Pepa no podía mirar, si lo hacia la invadiría el dolor y Chejo se aprovecharla de aquello.

Lucas Sara y Don Lorenzo llegaron a su lado. Y entonces sucedió. El mundo desapareció a su alrededor, su cuerpo se inmovilizo y solo existía ella. Allí, sentada en aquella silla con las manos atadas y amordazada, sus ojos suplicantes y llenos de miedo. Quería correr hacia ella y hacer que todos sus demonios desaparecieran pero allí estaba quieta y con sus ojos clavados los suyos.

Pero entonces, cuando nadie lo esperaba Bermejo saco el arma que había estado escondiendo en su espalda y apuntó a Silvia usándola de escudo.

La expresión de todos cambio de repente. Creían tener la situación controlada pero aquello lo cambiaba todo. Si disparaban podían dar a Silvia, dar en el blanco o fallar. Si fallaban Chejo apretaría el gatillo..

Pero no sabían que tenían las espaldas cubiertas y que los mismos que habían disparado anteriormente volvieron ha hacerlo dando de lleno en la cabeza del Chejo sorprendiendo a todos los presentes.

Todo había acabado pero estaban desconcertados. ¿Quien coño había disparado?

A Don Lorenzo no le importo, se acerco a su hija, la abrazo, la tapo con su chaqueta y la beso en la frente. Alli se quedaron los dos sentados en el suelo abrazados.

Lucas y Sara corrieron a fuera, querían saber quien les había ayudado y al salir se encontraron de lleno con Curtis, Kike, Rita y Povedilla que entraban corriendo.

Todos se amontonaron al rededor de Silvia, todos preocupados. Todos menos Pepa, que mantenía la misma posición que tenia minutos antes. Quieta y paralizaba miraba a Silvia y en sus ojos veía pánico dolor y tristeza. No podía moverse, la impotencia se había apoderado de ella. Todos estos días había deseado que este momento llegase, que su pelirroja dejase de estar en peligro pero no había pensado en que haría después, que pasaría, como debería reaccionar, como reaccionaria Silvia a su sola presencia.... al fin y al cabo todo aquello era culpa suya..el miedo a que Silvia la odiase y la culpase por todo aquello hizo que las lagrimas aparecieran en el rostro de Pepa.

Vino la ambulancia, la atendieron, estaba débil, cansada. Se la llevaron al hospital, su padre fue con ella y Pepa seguía en la misma posición. Su mirada ahora se encontraba perdida y sus pensamientos vagaban por mundos de miedos y dudas.

Su sobrina la despertó del trance.

Sara: Tita, Pepa vamos salgamos de aquí, Curtis y Kike se encargan. Vamonos.

No dijo nada, miro a su sobrina, se abrazo a ella apoyando el peso de su cuerpo en sus hombros y comenzó a caminar hasta el coche.

Mientras Sara y Pepa llegaban al coche Rita y Pove explicaban a Lucas como habían llegado allí.

Rita: Pues hacia varios días que mi Silvica no aparecía por comisaria y tan enferma que estaba no se pensé en ir a verla a de mas la Pepica estaba de vuelta y conociendo a Silvia,,, bueno pues como tengo las llaves de casa de Silvia para cuando se queda con la Sabinica ya sabes es su madrina..

Pove: Rita... no te enrolles...

Rita: ¡A mi me vas a decir que no me enrolle cuando el que se enrolla como las persianas y encima se atasca siempre eres tu!

Bueno el caso es que estaba tomando un café y como normalmente siempre me lo tomo con ella pues me dio un arrebato y me fui para su casa a ver como se encontraba porque aquí el señor comisario no decía na y claro.. ahora pues lo veo logico.. porque.. dios.. con lo que ha pasado la zagala..

Pove: Rita....

Rita: si si Joseluis que no me enrollo si! El caso es que llegue a casa y me encontré pues con todo lo que dejasteis alli informes pruebas.. todo...y cuando digo todo...

Lucas: No!

Rita: Me hirvió la sangre y llame a mi Joselu..

Pove: Y claro yo me fui tan rápido como pude para casa del a inspectora Castro pero no me esperaba todo aquello Rita solo me había dicho que fuese corriendo. Bueno el caso es que encima de la mesa estaban todas las planificaciones que habías realizado y...

Lucas: Y decidisteis actuar sin decir nada...No creo que como comisario Don Lorenzo lo apruebe.. pero os estará agradecido de por vida. Y no solo el, todos nosotros. Gracias chicos.

Y entonces las vieron aparecer. Sara cargaba con el cuerpo cansado de Pepa. Se callaron. Terminó la conversación, montaron en sus respectivos coches y se dirigieron al hospital. Nadie quería estar lejos de Silvia ahora, aunque tampoco sabían que hacer o decir al estar con ella.