CAPITULO 35
La nebulosa que me cubre es demasiado espesa para poder salir. Siento un cosquilleo que me recorre el brazo. Un olor demasiado familiar, pero que por mucho tiempo ha sido prohibido para mí se cola en mis pensamientos.
Sé que en alguna parte de mi cabeza estoy buscando desesperadamente a Edward, necesito verlo una vez más, saber que de verdad esto se acabó, que es definitivo y para siempre.
Por algún motivo masoquista necesito oírlo de su boca, saber que de verdad el amor que él siempre me proclamo termino así de fácil, así de pronto… por otra… con la que quiere pasar el resto de su vida.
Sé que al levantarme el dolor de cabeza me va a matar, pero poco a poco siento como empiezo a salir del sopor en que me encuentro, del sueño tan real que estoy teniendo, en el que incluso me permite tener la sensación de Edward abrazándome, acunándome mientras duermo. Pero incluso en mi sueño se aleja, se va dándome un beso en la frente, disculpándose por tener que dejarme.
El calor de los rayos del sol pega en mi rostro intentando avisarme que un nuevo día comienza.
Cierro con más fuerza los ojos y abrazo con mayor fuerza la almohada, imaginando con tanta intensidad que es Edward, que mi mente juega a hacerme creer que huele a él.
Alice entra como un torbellino cantando y lanzándose directamente a la cama, para desearme feliz cumpleaños, sin saber que al despertarme, me aleja de un hermoso sueño, que puede sea el mejor regalo de cumpleaños que el universo pudo haberme dado.
-Levántate dormilona. ¡Toma! Para que se te pase la resaca que de seguro tienes. – dice quitándome la almohada con el imaginario olor de Edward y poniéndome frente a mis ojos un enorme vaso con un líquido naranja.
-¡Déjame dormir un poco más Alice! – Me quejo a la vez que busco cubrirme el rostro con el cobertor. – Además… - empiezo a susurrar bajo las sabanas. – Si tengo resaca es culpa tuya… - me acurruco y entierro la cabeza en la almohada. – y de tu hermano. – suelto en un suspiro que solo podría haberlo escuchado una persona con oído de tísico.
Siento como me arranca el cobertor y lo lanza lejos de la cama a la vez que me levanto sobresaltada de un solo impulso.
-A levantarse. ¡HAY MUCHAS COSAS POR HACER! – comienza a hablar ella con su característica energía. – Y hoy no pienso separarme de ti, más que a la hora de AVANZARME al concierto, porque usted señorita, al igual que Rose y Seth, tienen pases especiales para estar tras camerinos conmigo… - comenta con una enorme sonrisa esperando mi festejo.
-Yeih – logro decir con desgano lanzando un flojo puño al aire, a la vez que cojo el vaso que previamente me ofreció y tomo un sorbo con desgano. El primer trago me provoca un desagrado, pero pasa. Está un poco dulce.
-¡Levanta! – Me empieza a empujar fuera de la cama. – Seth y Rose están ya en la mesa esperándote para que desayunemos todos juntos.
-¡Voy Alice! ¡DIOS! NO SE COMO PUDE EXTRAÑARTE TANTO SIENDO TAN INTENSA. – Comento alzando los brazos al aire, un poco molesta, pero bromeando con ella, sabiendo que se lo tomara de esa forma. – Primero déjame que vaya al baño a lavarme los dientes. – Salgo de mala gana de la cama y me dirijo hacia el baño.
Una vez dentro, cierro la puerta, y me volteo hacia el espejo, mientras coloco la pasta de dientes en el cepillo. Veo mi reflejo en el espejo, y me sorprende la mujer que me regresa. Una mujer una año mayor ya, con un amor inimaginable por el hombre que un día creyó el de sus sueños, pero que hoy no se encuentra en su vida. O tal vez se encuentre, pero no de una forma presencial.
La presencia de Edward durante mi sueño, el olor que sentí en la almohada. Mi cabeza lo evoca de forma tal, que sigue presente sin estarlo. Sonrío sin quererlo con el cepillo de dientes en la boca al recordar ese olor, pero que se desapareció en cuanto Alice me arranco de las manos la almohada que fue objeto de mi imaginación.
Terminé pronto con los dientes, y me peiné un poco. Sorprendentemente el maquillaje de la noche anterior apenas si se había regado un poco, por lo que con unos pequeños paños húmedos que pase por debajo de los ojos, y en los parpados, quedo como si solo tuviera un delicado delineado en los ojos.
Salgo del baño, directamente a la cajonera, en busca de un short, ya que no solo estamos las tres chicas que hemos vivido juntas, sino que tenemos a mi mejor amigo hombre de invitado en la casa, y con el no puedo salir simplemente con una camiseta y pantis como única vestimenta.
Al llegar al comedor me encuentro con una enorme torta en el centro, con una vela que reza "Feliz Cumpleaños".
Solo puedo sonreír, abrazar a mis amigos y estar agradecida por poder estar rodeada de gente que me quiera, de mis mejores amigos.
-Te quiero mucho Bella. Feliz cumpleaños Isabella. – me dice por mi nombre completo Seth, al mismo tiempo que con una sonrisa le doy un pequeño golpe en el brazo. Sabe cómo odio que me llame por mi nombre completo. Me tiende el teléfono que carga en la mano. – Tus padres. – me da un beso a la vez que lo deja en mi mano. Solo puedo sonreír no más, ya que las palabras parecen que el día de hoy han abandonado mi boca.
-¿Mamá? – hablo con la voz temblándome. La emoción me atacó de repente. - ¿Papá?
- Los dos cariño. – contesta mi madre con la voz rota. – Cariño, lamentamos mucho no poder ir a verte, pero tu padre se lastimo la pierna la semana pasada, lo tienen en reposo. – comenta con lastima.
-Tranquila mamá. La llamada de ustedes me basta, saber que están conmigo siempre incluso en la distancia. – las palabras salen atropelladas con emoción por el cariño que me demuestran mis padres.
- Teníamos ganas de pasar tu primer cumpleaños como profesional contigo amor, pero tu viejo piso lo que no debía pescando. – escucho que habla papá con una voz un poco somnolienta. Imagino como le debe de doler aceptar haber cometido cualquier tipo de error en lo que respecta a pesca. Rio con ganas al escucharlo.
-No te preocupes papa, Alice tiene ya planeado todo mi día de cumpleaños. – comento con alegría, con una sonrisa real en mis labios. - ¡Incluso me saco temprano de la cama para no alterar su muy estricto horario! – comento fingiendo indignación
-Ya me preguntaba yo, ¿Qué podría haber levantado a mi pequeña de la cama tan temprano? – la pregunta sarcástica de mi madre me hace soltar una autentica carcajada.
-Claro mamá. Por mí dormiría hasta tarde.
-De eso nada señorita. Hay mucho que hacer aun. – Empieza a hablar Alice en su característico tono de "No estropees mis planes" – Lo siento señores Swan, - Habla pegada al teléfono, y yo con un sonrisa por sus locuras. – pero ya es hora de que esta cumpleañera se venga conmigo. El día es corto, y tenemos por delante una noche inolvidable. – algo en su tono me hace preguntar, ¿Cuáles podrían ser esos planes que tiene, para que sea inolvidable? – por si acaso, mi mama va a ir hoy con ustedes. – comenta como si nada.
-Adiós nena. Que pases un muy feliz día cariño. – mamá empieza a despedirse. – A tu padre también le toca ya su medicación para el dolor. – comenta con alegría en la voz. Me pregunto cuál será el motivo de su risa.
-Por su puesto mama, a más que si no me apuro, la loca de mi amiga posiblemente le dé un ataque por trastocar su horario. – comento en broma con ella,
-Por supuesto que sí niña. Muévete y ven a desayunar. – habla alto Alice.
-Chao mama. Chao papa.
-Feliz día Bella. – contestan al unísono antes de cortar la llamada.
El abrazo que recibo de Rosalie es más de lo que puedo contener, y se me salen las lágrimas de los ojos. Este día, parece tener todo para que mi cumpleaños pueda ser el más perfecto que jamás pudiera tener, pero sé que no lo será.
La noticia de Edward está demasiado fresca en mi cabeza, es como una herida que aún no empieza a cicatrizar, y el abrazo de Rose consigue que mis fuerzas decaigan y llore callada, enterrando mi rostro en su cuello.
-Tranquila Bella, este día hará que olvides todo posible dolor que tengas en tu corazón. – me susurra Rose, seguro, conociendo cuál es el dolor que me aqueja y provoca esta tristeza inexplicable para Alice. Se aleja un poco para mirarme a los ojos con una sonrisa única, y un brillo en los ojos que no logro identificar el significado de ello. – Feliz cumpleaños Bella. – Vuelve a abrazarme con fuerza antes de permitir que Seth tome su lugar.
-Gracias. – Susurro a Rose mientras se mueve a un lado con Alice terminando de poner las tazas con agua caliente en la mesa.
-Bella, - Seth me da un beso en la frente a la vez que me abraza con fuerza. – Este cumpleaños no lo vas a olvidar nunca bonita. – Sonrío al escuchar el apodo que hace años no le escuchaba decirme, desde que habíamos sido novios para ser más exactos. – Toda tristeza haremos que se esfume este día, - acaricia mi cabello a la vez que va a hablando. - ¿De acuerdo?
Simplemente atino a asentir con la cabeza enterrada en su pecho, abrazándolo con fuerza.
¿Es que acaso tanto se me nota la tristeza y el desengaño amoroso en el rostro como para que Seth sepa lo que me está impidiendo disfrutar de esta hermosa mañana de cumpleaños con mis amigos?
-Gracias Seth. Eso espero. – le doy una tímida sonrisa, pidiéndole silenciosamente una disculpa por mi estado de ánimo. – Por favor, no digas nada, nunca le comenté nada a Alice. – Me atrevo a agregar en un susurro demasiado bajo, aprovechando que se encuentra en la refrigeradora sacando unos trozos de fruta.
-No te preocupes bonita, yo soy una tumba. – Dice con su característica sonrisa deslumbrante en el rostro.
El verlo aquí, con tanto cariño y amor por darme, no puedo dejar de preguntarme, ¿¡por qué no pude enamorarme de él?!
Lo quise, ¡Sí! Y mucho, pero lo que siento por Edward es algo que va mucho más allá del simple enamoramiento que alguna vez pude haber siquiera soñado sentir por alguien. Incluso por Seth, que durante una época de mi vida llegue a creer que podría haber sido esa persona especial.
Con Seth hubiera sido todo tan fácil, tan sencillo. La distancia no nos hubiera afectado tanto, porque era seguro vernos cuando menos durante nuestras vacaciones, y no hubiera sido tan difícil vernos durante las clases, no hubiera habido tantos problemas ni dudas.
De haber aceptado intentarlo otra vez en el baile de graduación, tal vez mi vida en este punto fuera muy diferente.
Seth me lleva a la mesa, y antes de permitirme darles la cara a las chicas, me da un beso en cada mejilla, a la vez que con los pulgares limpia los rastros de mis lágrimas.
Nos sentamos todos a desayunar, y empiezan a conversar de trivialidades, pero mi mente por ahora quiere hacerse una ilusión, quiere dejarse ir en la posibilidad de haber aceptado en aquella ocasión una segunda oportunidad con Seth.
¿Cómo sería?
Y por un segundo me imagino este cumpleaños con él, festejando en la intimidad de mi habitación, preparándonos para ver una maratón de películas, con muchos arrumacos, y abrazos. Es una linda escena, pero ver que es con Seth, no me llena, no es ideal como quien diría, en esa escena, lo veo, y está fuera de contexto él.
Y en ese momento, por un segundo, me descuido, y a mi mente viene la imagen de Edward, de que fuera él en esa escena, y todo parece perfecto.
Es triste ver hasta qué punto influyo en mi vida esa pequeña decisión en la graduación. De haber aceptado a Seth, probablemente no estaría con él el día de hoy, o tal vez sí, pero estoy casi segura de que no estuviera sufriendo por amor como lo estoy haciendo ahora, no estaría rota por dentro, vacía.
Pero no se trata de eso el amor, el al menos saber que alguna vez pudiste llegar a amar de esta manera en que lo amé, amo y amaré a Edward.
¡Dios! En unos pocos minutos, mi mente ha divagado en demasiadas posibilidades y demasiadas verdades. Y a pesar de todo ello, no logro frenar mi creativa imaginación.
En medio de todas mis divagaciones, una pequeña vocecilla detrás de mi cabeza logra hacerse oír diciéndome: "De nada hubiera servido esa decisión, Edward estaba destinado a cruzarse contigo, estaba destinado a ser el amor de tu vida" Consiguiendo esta frase, que una sonrisa triste se forme en mi cabeza.
Es verdad, nuestros destinos estuvieron demasiadas veces a punto de cruzarse y no lo hicieron en demasiadas ocasiones. Lo más probable es que de no haber sido en la graduación, fuera en algunas de las otras ocasiones. Como por ejemplo, cuando Alice escapó, o por Emmet.
Al pensar en Emmet no puedo evitar mirar a Rose, mi enredada vida con Edward también la llevó a ella a conocerlo. Nunca la había visto tan feliz, como la veo desde que lo conoció. Sonrío de forma autentica, al pensar que por lo menos algo bueno resulto de toda esta tristeza. Ellos se aman, puedo verlo.
-¡Bella! – Grita Alice agitándome la mano frente a mi rostro. – REGRESAAAAAA. – Suelto una verdadera carcajada, por la ocurrencia de Alice.
-Lo siento chicos… estoy un poco pensativa, y en cómo estamos el día de hoy reunidas las personas que más quiero… a mis mejores amigos…. – comento un poco ida, mi cabeza se niega a estar en el aquí y el ahora, pero me obligo a mí misma a regresar. Alice vino a pasar mi cumpleaños conmigo, y eso es algo que no hemos podido hacer, desde antes de que ella se fuera a Volterra, es decir, desde antes de la graduación, por lo que me obligo a olvidarme de mis divagaciones, a tragarme mi tristeza para otra ocasión y disfrutar de las locuras de mis amigos. – Soy muy afortunada de tenerlos. – suelto en un suspiro antes de abrazarlos a todos. – Voy a cambiarme y tendrás a tu disposición a "Barbie Bella". – le digo mirando a Alice, y me encamino a mi habitación.
Mientras me levanto y acerco a la habitación logro escuchar a Alice a mi espalda como celebra ante la posibilidad de poder jugar su juego favorito, aplaudiendo y dando pequeños. "Si. Si. Si. Si"
Al entrar a la habitación cierro la puerta y apoyo la espalda en ella.
Ya en una ocasión encerré toda tristeza por meses, esta vez intentaré hacerlo hasta que Alice se vaya. Ya luego tendré meses o años para desmoronarme, así que en cuanto cierro la puerta del baño, me miro al espejo, me sacudo todo lo triste y lo pongo en la caja fuerte imaginaria.
Me baño a conciencia, disfrutando mientras me lavo el cabello. Sentir como el agua me acaricia el cuero cabelludo me alivia, la sensación de pesadez provocada por el alcohol que aún circula por mis venas empieza a ser más leve, pasando a ser una pequeña sensación que se puede ignorar con gran facilidad.
Me seco a conciencia, y por algún extraño motivo, el olor que cargaba presente en mi cabeza desde el momento en que me levante, se fue con el baño.
Decido ignorar ese pequeño detalle, puesto que con ello se me hará más sencillo encerrar su existencia en la caja fuerte, junto con sus recuerdos.
Al salir a mi habitación envuelta en la toalla me encuentro ya con Alice, saltando de emoción, y con toda mi cama cubierta por sus cajas de maquillajes, con la secadora, plancha de pelo y absolutamente todo su set de juegos que vienen con el juego preferido de ella, "Barbie Bella". Rosalie se encuentra frente a mi espejo cepillándose su larga cabellera, con una cómoda ropa de casa.
-Seth se fue a ver tu regalo querida. – me habla Rosalie mirándome fijamente en el espejo, con eso respondiéndome la pregunta aun no formulada por mi mente, peor por mi boca.
Sonrió con tranquilidad, y me siento en el asiento que se encuentra frente Alice y le permito hacer lo que ella planee hacer conmigo, cerrando mis ojos, y concentrándome en tratar de disfrutar este día con mis amigas.
Cerca de las 4 de la tarde, se puede decir que Alice ha terminado conmigo… Me ha arreglado las uñas. Me ha puesto un tratamiento en el cabello antes de cepillármelo, planchármelo y arreglármelo en un sexy moño casual, que deja sueltos unos pocos mechones de cabello, lo que lo hace ver un poco más a YO.
Me ha aplicado una crema de tratamiento también en el rostro, según dijo ella para darme un brillo natural, que se me vea la piel más fresca y radiante antes se proceder a aplicarme el maquillaje. El maquillaje que me puso me gusta mucho, puesto que combina con mi vestido, y es bastante natural. Un poco de base y color en las mejillas, con un suave color en los labios, terminándolos en un brillo labial color carne. Un delineado de ojos delicado, pero con un rabillo muy sensual, haciendo que mis ojos se vean un poco menos redondos, más almendrados por así decirlo, resaltando de igual manera el color chocolate de ellos, terminando con una ligera capa de rímel.
Nunca antes me había sentido tan satisfecha con el resultado de Alice en sus maquillajes. ¡Me encanta!
Mis dos queridas amigas me insistieron en que me colocara una crema en el cuerpo, de un olor a fresas muy suave, con un poco de brillo, provocando que mi cuerpo, en las áreas en que la aplique, se vea con un sexy brillo, pareciendo natural, ya que da a la vez la apariencia de un bronceado "saludable".
Me siento realmente como una autentica reina de belleza, y se me hace extraño mirar en el espejo la imagen que se refleja, la mujer que se ve ahí, no pareciera ser la misma chica que se levantó esta mañana pensando en su amor….
¡NO!… no Bella, no vayas por ese camino. ¡Hoy él está prohibido en tus pensamientos!
Me reprendo mentalmente al permitirle colarse por mis pensamientos un segundo.
-Vamos chicas. A Vestirse, tenemos que ir a comer. De seguro Seth debe de estar cansado de estar esperándonos. – Alice nos apura a ponernos nuestros vestidos a la vez que ella se da un rápido pero no menos increíble maquillaje viéndose al espejo.
-Y ¿Dónde está Seth? – pregunto con tranquilidad, conociendo a mi amiga y su tendencia a exagerar al apurar a la gente, mientras me encamino al armario y saco la funda que esta guindada en él, con el vestido que escogimos para este día.
-En el restaurante en el que hice la reservación. – dice con total tranquilidad, a la vez que plancha distraídamente su cabellera, que ahora se la ve más larga de costumbre, o al menos más de lo que yo estoy normalmente acostumbrada a verle.
-Alice, - no puedo contenerme de preguntar. - ¿Desde cuándo usas el cabello tan largo?
Recuerdo que ella acostumbraba a decir que el cabello largo, para ella significaba calor, y poco glamour.
-A Jazz le encanta. – dice con una enorme sonrisa en su rostro. – A más que está de moda. - contesta encogiéndose de hombros. – pero lo hace aún más fácil, - habla metiéndose la mano bajo la nuca. – que existan estas. – me enseña un enorme mechon de cabello, que tiene entre sus dedos. – son extensiones de cabello natural. – Se ríe como si fuera nada. Yo no creí nunca ver a Alice Cullen usando esas extensiones. Ella odia los cabellos largos. – Así es fácil amar tenerlo largo. Si quiero me la quito, -regresa sus manos a su nuca y el mechon queda en el lugar en que se encontraba minutos antes. – Me permiten hacerme todo tipo de peinados, y no tengo porqué lidiar con el cabello largo a la hora de dormir. – Termina de comentar con una enorme sonrisa triunfal. Y enfundándose ya en su vestido.
Aun ahora, esta chica me sigue sorprendiendo con su sorprendente facilidad para arreglarse y vestirse de forma increíble, en un tiempo realmente record.
Ella se encuentra ya calzándose sus zapatos, mientras yo, atontada aun por las extensiones, recién me encuentro sacándolo de la funda.
Rosalie se encuentra divina ya, enfundada en su hermoso vestido, y con sus infartantes piernas resaltadas por los megaaltos tacones. Tiene su rubia cabellera arreglada en una hermosa trensa ancha, con unos pocos brillos aquí y allá. En resumen, bella.
Yo termino de colocarme mi vestido, y por primera vez no siento que desencaje a lado de mi rubia amiga, me siento igual de hermosa que ella, y junto con Alice, parecemos en esta ocasión modelos. La verdad es que esta tarde de mujeres, ha hecho la diferencia que jamas creí pudiera ser.
En cuanto salimos del departamento, nos subimos al coche de Alice y nos encaminamos a un restaurante que se encontraba a unas pocas cuadras del estadio donde se daría el concierto.
Encontramos a Seth en la barra del bar, vestido realmente apuesto, y con su característica sonrisa estampada en su rostro.
La comida pasó en un parpadeo, y la verdad es que estuvo exquisita, culminando con un postre extremadamente delicioso, una tarta de chocolate de 4 pisos, rellena de cerezas con jarabe. Mis dos debilidades en un mismo dulce.
Terminada la comida Alice mandó a traer una botella de champagne, con lo que yo llegue ya a sorprenderme, ya que la cuenta de seguro sobrepasaba lo que podía permitirme pagar.
-Alice. Deberías de medirte un poco en los gastos. – le susurro en el oído, un poco avergonzada. – Ya con la comida nos hemos pasado…. – me corta lo que estoy diciendo batiendo la mano despreocupadamente frente a mi rostro.
-Bella, esto es cortesía de mis representados. – dice sin preocupación alguna, como siempre, siendo tan Alice. – Además, yo también estoy celebrando…. – comenta de forma un poco petulante, sin llegar a ser odiosa. Solo puedo sonreír. – El concierto de hoy, sé que será un éxito, y con ello, mi carrera y las de mis representados, será lanzada…
Mientras Alice hablaba, nuestras copas fueron llenadas con el champagne, y la botella puesta en el centro de la mesa, en hielo.
-Por Alice. – digo jovial, alzando mi copa.
-Por Bella. – Dice contrariándome Alice, logrando que Seth y Rose se rían.
-Porque este día sea inolvidable para las dos. – Consigue decir Rose, logrando evitar un encuentro de fuerzas entre Alice y yo en el brindis.
-Porque así sea. – secunda Seth.
Todos chocamos nuestras copas, y conversamos amenamente, hasta que cerca de las 6 de la tarde Alice se disculpa para dejarnos solos, ya que debe de irse para el Estadio. Nos entrega a los tres nuestros pases especiales, y nos indica la puerta por la que debemos de ingresar.
Se retira de la mesa, y logro ver como conversa con el encargado y deja indicaciones.
Al poco rato nos llega una segunda botella de champagne a la mesa y yo solo puedo pensar en que Alice o desea que me achispe un poco con el alcohol, o se le ha pasado totalmente por alto que mi tolerancia era relativamente baja hasta hace un par de años.
Descarto esa idea en el momento en que Rose y Seth parecen secundarla en la idea, y no conformes con las dos botellas de champagne, llegan a pedir dos rondas de cocteles, con ello logrando que empiece a sentirme un poquitín mareada.
Si a el alcohol que he consumido ahora, le sumamos todo lo que ingerí el día de ayer, la verdad es que la concentración de este en mi sangre llega a ser alta con mucha rapidez, pero de momento no podría importarme menos, ya que, de seguro nos vamos de fiesta al salir del concierto, o por ultimo en los mismos trasbastidores podría haber una fiesta, y lo que más me gustaría es poder estar desinhibida, por lo que no me refreno, sino que les sigo el ritmo a mis amigos.
Cerca de las 8 de la noche Seth se levanta.
-Chicas. – unas cuantas risitas se le escapan. Está ya un poco achispado por el alcohol parece. – Es hora de irnos.
-Creo que nos hará mal el aire. – comento riéndome.
-Nada de aire, ya debe de estar afuera el carro que Alice mandaría para nosotros. – Rose comenta seria, a la vez que coge la chaqueta con la que se ha cubierto por el frío.
-Entonces andando mi capitana. – Me burlo, poniendo mi mano con la perfecta manicura que me hizo Alice en la frente, al puro estilo de los militares.
Yo busco también la chaqueta que me dio Alice para cubrirme, y Seth nos brinda caballerosamente sus brazos para que cada una fuera de un lado.
Al llegar a la puerta, una limusina se encuentra en la puerta, y yo no puedo más que sorprenderme enormemente, creando una perfecta "O" con mi boca por la sorpresa. Y por lo visto los chicos igualmente.
Un hombre se baja perfectamente uniformado de negro, con las típicas gorras, que por la forma en que camina, manteniendo la pose de "sumiso" o "respetuoso", le cubre el rostro. Es alto, de contextura ligeramente musculosa.
Nos abre la puerta trasera de la limosina, y nos permite el paso. La primera en entrar es Rosalie, y yo al momento en que avanzo para ingresar, piso mal, y se me dobla un poco el pie, por lo que me apresuro a agarrarme a la puerta por un lado, y al brazo de Seth por el otro.
No sé si podría ser por mi estado de embriaguez, pero una parte de mi cerebro registró una sonrisita preveniente del chofer. Seth inmediatamente lo fulminó con la mirada, pero yo no le preste mayor atención, ya que tenía demasiado tiempo sin que sufriera algún tipo de accidente de los que eran tan normales para mí, y en parte, creo que sería imposible que el día de mi cumpleaños no me sucediera algún tipo de accidente. Eso es una tradición desde el primer año de existencia.
Ingreso sin más demora y me ruedo en el asiento, para que ingrese Seth. El cruza un par de palabras con el chofer antes de ingresar con una cara que no logro descifrar.
En el camino, vamos con una Rosalie muy alegre, que canta una canción que alguna vez le escuche a Emmett, pero que no logro recordar bien su letra.
Como es un camino muy corto en realidad no hacemos mucho por acomodarnos, por lo que no creo sea un buen momento para decirle a Seth que deje pasar lo del chofer y la risa, pero el enojo que ví en su rostro en el momento, no lo veo ahora.
Por un segundo. Solo por un segundo llega mi mente un pequeño recuerdo de una risita muy similar a la del chofer, pero junto en el momento en que ese recuerdo se asoma a mi cabeza, llegamos al estadio, y en el lugar en que estamos, inmediatamente un guardia o no sé qué mismo sería nos abre la puerta para que ingresemos directamente por el lugar que nos permite el paso preferencial, es el ingreso de las personas que se van a presentar, por lo que llegamos directamente al "salón" de los camerinos.
Los artistas principales del show no llegaran sino hasta dentro de 1 hora aproximadamente me imagino yo.
Busco inmediatamente a Alice con la mirada, e inmediatamente aparece frente a nosotros, con su característica personalidad. Saltando a medida que va caminando, pero hay algo en ella que me llama la atención. Unos pocos segundos me bastaron para darme cuenta de la sutil diferencia en ella. Está ansiosa, más que ansiosa, un poco nerviosa, y asumo que es por la importancia que tiene el lanzamiento que planea hacer en este concierto.
-¡Chicos! – Habla un poco más alto de lo normal. - ¡Vamos para adentro! Acá les tengo un lugar donde podemos sentarnos un momento hasta dentro de unos minutos que empieza la parte importante del concierto. – poco a poco baja el tono de la voz. Ella mira el camino por el que llegamos, y nos apresura a que avancemos por el camino que ella vino. - ¡VAMOS QUE YA ESTAN HACIENDO LAS PRUEBAS DE SONIDO! – Vuelve a hablar en voz alta, lo que me llama la atención. La voz le salió un poco chillona, mientras nos empuja casi literalmente por el pasillo.
Cuando llegamos no dejo de ver que es un espacio relativamente reducido, pero con muchas comodidades.
Hay unos sillones de color rojo intenso, rodeando una mesa con muchos bocadillos de tipos de sal y dulce, bebidas de tipos energéticas, minerales, refrescos y alcohólicas. Es un lugar bastante cómodo, y a más de ello, hay un pequeño bar, en el que hay una persona que hace cocteles a medida que le pedían.
A penas vió ello Rosalie, se encaminó directamente a pedir cuatro margaritas frizadas, a lo que yo solo me preguntaba, que tan ebria desea esta mujer ponerme en este día, ya que ni siquiera llegamos a las 9 de la noche, y ya hemos bebido más de 3 tipos diferentes de bebidas.
Brindamos una vez más los cuatro, antes de que Alice desapareciera por los bastidores, para ir a ver que todas las cosas estén bien.
Cerca de media hora después regresa, pero no sola. Llega acompañada de Emmett y el que por lo que recuerdo y la forma en que viene agarrada de su brazo, debería de ser Jasper.
A penas Rosalie ve a Emmett se lanza a sus brazos y se dan uno de sus besos de películas, que siempre he sabido que se los daban, pero que en si nunca lo hacían en frente mío. Por primera vez creo que no se han limitado frente a mí, y creo que ese es uno de los mejores regalos que ellos me han dado, saber que al fin dejan de preocuparse por mí, y ellos empiezan a ser felices, como se lo merecen.
-Bella, él es Jasper. – me habla Alice, pero su mirada está perdida en Jasper, y en sus ojos veo la adoración, que creo alguna vez tuve yo en mis ojos. Casi de forma obligatoria, Alice despega la mirada de Jasper, y me mira a mí. – Jasper, ella es Bella. – Le extiendo la mano a Jasper, y el proceso, parece que por el alcohol, le pego en el estómago al hacerlo demasiado rápido. Sin quererlo suelto una enorme carcajada antes de poder hablar.
-Lo siento. – Le cojo la mano en esta ocasión sin golpearlo. – Tu novia me tiene tomando desde demasiado temprano. – Miro a Alice lanzándole un beso, mientras ella me saca la lengua de forma infantil. – A más que yo no me caracterizo por tener buena coordinación. – Suelto sin quererlo, lo que demuestra que mi lengua ya no tiene filtros. Provocando una vez más que suelte una risa, que contagia a todos.
-Bueno, bueno, bueno. – Interrrumpe Alice. – Vamos avanzando al lado izquierdo del escenario. Mis chicos ya están por salir a hacer su Show. – Me lanza una mirada con un brillo en sus ojos, que por un momento intento interpretar, pero mi cabeza de momento no está en condiciones de analizarlo, por lo que lo dejo estar. – ¡Lleven sus copas! – Agrega mientras ella retira también su copa de Martini.
Caminamos mientras yo voy dándole pequeños sorbitos, ya que si quiero disfrutar asi sea un poco del concierto, debo de controlarme un poco más en los tragos, así me los estén dando tan seguidos mis queridísimos amigos.
Al llegar al costado del escenario, nos encontramos parcialmente escondidos del público, en las oscuridades del escenario, y como las luces se centraran en los chicos, estamos a muy buen recaudo aquí, y podremos disfrutar de primera fila el espectáculo.
Menos de un minuto después sale un chico alto, con un jean desgastado y una chaqueta negra, que se acomoda en el centro del escenario, con una guitarra en sus manos y sentado en una silla alta.
Empiezan a sonar unas notas, cuando ingresa otro chico, vestido de negro, con una gorra cubriéndole rostro, se sienta en la otra silla que se encuentra en el escenario, él también va con una guitarra en mano, y al impulsarse para adelante, una cadena cuelga de su cuello y a causa del reflector que pega en ellos, la hace brillar.
Solo logro ver al primer chico que salió, ya que el segundo se encuentra tapado por el primero desde mi campo de visión.
-Bella… - me habla Alice al oído. – Quédate un momento aquí. – volteo a verla, y me doy cuenta que me encuentro solo con ella y Seth. – Rose fue a ayudar a Emmett con un inconveniente que tuve, y yo debo de ir a ver que esté todo listo para la segunda canción.
-Claro Alice, es tu trabajo, igual me quedo con Seth acompañándome. – Le sonrio. Seth se para a lado mío y me atrae a él para darme un beso en la cabeza.
-Eso no lo dudes bonita, estoy para ti si me necesitas. – me acaricia suavemente el brazo antes de alejarse para apoyarse en uno de los pilares metálicos del escenario.
-Ya regreso. – Dice Alice, lanzándole una mirada a Seth.
No logro entender el día de hoy las miradas y los gestos de Alice, pero no me detengo a pensar.
Hasta el momento solo han estado tocando unos que se repiten y se escuchan como un eco.
-La canción con la que vamos a empezar, ustedes ya deben de conocerla. – Empieza a hablar el chico que está en el centro. – Es con la que empezamos, y que muchos de ustedes buscaron para oírla cuando recién empezábamos. – los vitoreos de la gente no se hizo esperar, desde mi lugar podía escuchar los gritos que muchas chicas lanzaban, la emoción por verlos, y yo no puedo dejar de preguntarme cómo es posible que yo nunca los haya escuchado, si son capaces de crear una reacción así ante esta multitud. Alcanzo a ver como el chico sonríe, mientras agarra el micrófono. – Muchos no saben esto, pero el creador de esta canción es E. – Dice, logrando arrancar aún más gritos de las chicas, enardecidas por escucharlos, deseando que por fin empiecen a cantar. – y el motivo por el que vamos a empezar en esta ocasión con ella, es porque la chica que inspiró la canción se encuentra en este estadio el día de hoy. – A cada frase, los gritos de las chicas se vuelven más demenciales, y solo puedo sonreír ante todo lo que escucho. La verdad es que el caso es muy romántico, según lo que va diciendo el chico. – A más que la mejor amiga de nuestra representante esta de cumpleaños el día de hoy, por lo que te dedicamos a ti nuestra primera canción Bella. – Él se voltea a verme, y por un pequeño momento el reflector me ilumina a mí, lo que me deja momentáneamente helada, consiguiendo solo hacer un pequeño asentimiento hacia el público, que aplaude y en parte se escuchan gritos descoordinados de ciertas áreas deseándome feliz cumpleaños. El que habla me hace un gesto con la mano y vuelve la vista al frente, con ello logrando que el reflector regrese a él, permitiéndome a mi recobrar mi tranquilidad. – Allá va chicas.
Dueles en el alma,
Dueles en el pecho,
Dueles en todos lados,
Solo eres dolor…
¡OH POR DIOS!...
Hola chicas, discúlpenme por la demora tan larga, pero en esta ocasión estoy decidida a terminar Dios mediante este mes la historia, ya que tengo algunas otras rondándome la cabeza, y no pienso empezar otra hasta que haya termina esta.
Entiendan que esta es mi primera historia, por lo que también, saber que ya esta a poco de terminar, me cuesta demasiado encontrar el sentido.
Si bien en este capítulo creo que no hubieron muchos diálogos, creo que si me lanzo por mucho a ellos, no vamos a terminar nunca, ya que con ello me voy por todos los lados posible y me voy a desviar.
Dios mediante, si esta inspiración que me ataco en estos dos días en los que he escrito este capitulo sigue, espero la próxima semana poder actualizar nuevamente.
Espero sus comentarios chicas.
Nos leemos.
XOXO
WICHI 0705
