Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

¡Hola! Bueno, primero que nada, quiero pedirles una enorme disculpa por no haber actualizado el sábado pasado, lo que ocurre es que he estado teniendo problemas dentales, y mi cita la programaron para el sábado, y fue un tiempo perdido en el consultorio dental, en serio, mil disculpas por no actualizar, no tengo perdón de Yisus ni del osito panda que aun no anda, pero en fin, aquí estoy, de nuevo, con el capítulo final de esta historia, que a lo largo de este trayecto, se ha ido deformando, no es nada de lo que al inicio sería, pero admitiré que me siento completamente satisfecha con los giros que dio, en el tono más "dark" que resultó teniendo comparado con el cliché color rosa que ya tenía planeado, quiero decirles que de haber seguido el color rosa que tenía planeado, éste capítulo hubiese sido el noveno y hubiésemos terminado la historia en el capítulo doce o por alargarlo en el quince xD

Quédense tranquilos, habrá un epílogo, tampoco es que sea tan cruel (sólo un poco pero no mucho), así que muchas gracias por todo el apoyo desde que comencé con ésta hermosa aventura con este fic, gracias por sus reviews, sus favoritos, sus follows, sus regaños, sus mentadas de madre, todo es bien recibido, siempre y cuando sea en buen plan, bueno, nos leeremos pronto en el epílogo ;)

Gracias por su atención, y espero que sea de su agrado el capítulo.

Por cierto; cualquier error, no duden en hacérmelo saber, lo arreglaré.


La pelirroja observó con atención a Riddle, no podía negar que era un hombre atractivo, si fuese más joven o ella más vieja, claro, y no fuera una persona siniestra, posiblemente hubiese podido tener un enamoramiento momentáneo con él, pero eso no ocurriría jamás, porque existía Draco Malfoy en su mundo.

—Dime ¿realmente amas a Draco? –cuestionó, acercándose a ella.

—Sí –informó.

—Y por lo cariñoso que se está comportando, supongo que han vuelto a las andadas reproductivas ¿no es así?

—Tendré que hacerte un diario contándote los detalles, al parecer.

—Estamos hablando tranquilos y como amigos, a menos que quieras volver a mi cama, ser mi mujer, y tener una bonita familia junto a Asher, mientras lo ves torturarse al vernos juntos ¿Qué dices?

—No sé qué es lo que quieres que hablemos, Tom, tú siempre hablas, yo sólo acato.

—Veo que nuestro hijo es encantador, y que le has educado bastante bien, y ciertamente no me preocupa su futuro.

—Habla claro.

—Dejaré a Asher contigo, sin decirle que soy su padre, siempre y cuando, tú te olvides de que ocurrió mientras estuvimos juntos, las cenas, los lugares, quiero que dejes de ser un peligro para mí.

—Si quisiera serlo, sabes que lo hubiese hecho hace muchos años.

—Es que hace años tenías la ventaja, cariño –argumentó él –ahora no, y con tal de chantajearme, accionarás tus fichas, y odio que las personas hagan eso, mejor soluciono las cosas ¿Qué dices?

—No hay recuerdos de mi parte sobre ti y lo que sea que digas –sonrió.

—Sin embargo, vas a permitir que ponga a Asher en mi testamento, él heredará todos los bienes Riddle, y negocios, incluso los sucios.

—No –negó.

—Es mi hijo, tiene derecho a ello.

—No lo hará, él no tendrá nada tuyo, déjalo a la caridad, no sé, pero no a Asher.

—Dime ¿crees que la caridad agradecería setecientas chicas de distintos orígenes? Vírgenes en su mayoría –sonrió –lo dudo, las dejarían escapar, y así no es el juego.

—Asher no seguirá con tus negocios cuando sea grande.

—Es inteligente, quiere ser mago, como Gandalf, no hay nada más mágico que desaparecer chicas vírgenes, convertir el polvo blanco en dinero, en mis negocios se hace magia, y él quiere ser Gandalf –sonrió.

—Y si él no es capaz, y no hablo de inteligencia, Tom, hablo de que si él no es lo suficientemente cruel y sádico como tú para hacer todo eso, obligarás a ese chico a ser perseguido por tus socios.

—Bien, dejaré el dinero limpio –hizo un mohín –pero es mi hijo, espero que ese lado de él aparezca en algún momento de su adolescencia y poco de adultez.

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El lugar era un alboroto cuando Ash regresó, Draco lo observó y sin poder explotar, salió del lugar, haciendo que todos los adultos se quedaran callados, observando al pequeño niño.

—Es que ¿nadie piensa ir tras él? –cuestionó, y como nadie más se movió, él lo hizo.

—Ha sido la cena más desastrosa de la historia –argumentó Harry.

—Llena de sorpresas, querrás decir –soltó Riddle con una sonrisa –eso no estaba dentro de mis planes y lo sabes, tu trato conmigo sigue en pie ¿cierto?

—Asher no lo sabe –musitó Ginny.

—No es como si mi hijo no se lo fuese a decir –murmuró Lucius –lo tenías bastante guardado ¿no, Riddle?

—Bueno, no voy comentando por el mundo con cual mujer me acosté y con cual no, has sido un error garrafal el volver, Narcissa –soltó, observándola.

—Ella no quiso alejarse de él, así que hice que él se alejara de ella.

—Será mejor que nos vayamos, Ginny –sugirió Harry.

—No, Ash fue tras Draco, no me iré sin mi hijo.

—Bien, esperaremos contigo –comentó Pansy, yendo hasta ella y guiándola hasta el sofá.

Ginny sonrió un poco divertida, ya que Pansy la abrazaba, pero la que estaba temblando era la morena, no ella, no dijo nada, comprendía lo difícil que era dominar el miedo por una persona, y aunque el resto del mundo lo dudara, Riddle jamás había sido violento con ella, por el contrario, el sexo siempre había sido tranquilo y en mayor parte consensual.

El teléfono de Ginny sonó, la pantalla mostró el nombre de Draco, así que se apresuró a contestar.

—Draco –musitó –donde…

—No vayas a alterarte ¿quieres?

—El alterado aquí eres tú, y por lo tanto no quiero que Ash…

—Ya dile que estamos en el hospital –se escuchó la voz del niño al fondo.

—Hospital ¿qué? Draco ¿qué pasó?

—Nada serio, sólo ven aquí, te envío la dirección por mensaje –colgó.

Ginny observó el reloj, había pasado una hora desde que había decidido no marcharse sin su hijo, y cuando les dio la noticia a medias, Harry decidió dirigirse con ella y su novia, al hospital más cercano.

La pelirroja entro corriendo al lugar, se acercó al mostrador, a punto de pedir informes, hasta que Pansy le golpeó el hombro y giró, encontrándose con Draco en una de las sillas de espera, fue hasta él, con un tono gris en su pálido rostro.

— ¿Dónde está Asher? –sujetó a Draco por las solapas del saco.

—Señora Weasley, supongo –soltó un doctor acercándose a ellos.

—Sí –admitió.

—Su novio trajo a su hijo por un incidente, pero no es nada grave, sólo ha necesitado que le inmovilicemos el brazo, le daremos medicamento y podrá irse con él a casa.

—Gracias –sonrió.

—Todo es su culpa –informó Draco ante la mirada asesina de la pelirroja.

—Nada más porque sé que él es demasiado imprudente, y más, si se junta contigo –soltó enfadada.

Pansy iba sentada junto a Asher, sacando unos pocos dulces de la bolsa y dándoselos en la boca al niño, que sonreía, mientras charlaban de lo popular que sería en la escuela por el yeso de su brazo.

—Te has librado, quería que fueras quien tirara los pétalos en la boda –informó Pansy.

—Entonces ha sido una bendición el yeso –argumentó –pero si quieres, puedo colgar la canasta en el yeso y tirarlos con la mano sana –terminó cuando la mujer frunció el ceño.

—No, ya has dicho que no, no voy a obligarte –soltó fingiendo indignación, pero Harry pudo notar la sonrisa formarse en los labios de su prometida.

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Ginny Weasley se sentó frente al varón de cabellos azabaches y brillantes ojos esmeralda, con una sonrisa socarrona, sí que estaba de buen humor tomando en cuenta lo que había pasado hacía dos noches en la casa de los padres de Draco, pero no quiso tocar el tema, sobre la forma en la que le había hecho creer quien era el padre de Asher.

— ¿Por qué la sonrisa? –cuestionó frunciendo el ceño.

—Ya vi porqué querías una boda rápida, pícaro –le guiñó un ojo y soltó una carcajada divertida.

— ¿Ah sí? Pues compártelo conmigo.

—Independientemente de los millones de mensajes en mi celular, está en la primera plana –le mostró el periódico.

—Pero qué demonios –vociferó.

En el periódico del día se podían ver unas fotos de Pansy, y el titular es que "El famoso Harry Potter ¿Próximo a ser padre con su prometida?" La chica estaba saliendo de un laboratorio muy popular, y estaba vestida de una forma sencilla, intentando pasar desapercibida, pero era Pansy Parkinson, según Harry, la mujer más hermosa y maravillosa del mundo, jamás podría pasar desapercibida, y el periódico le daba la completa razón.

—Me hubieras dicho –murmuró Ginny con un puchero.

—Es que ni siquiera yo lo sabía –argumentó.

—Vaya, vaya –sonrió.

—Pero tú estás muy feliz, tomando en cuenta de lo que dijo Narcissa.

—Bueno, yo pensé que Draco se pondría loco e inestable.

—Como es normalmente –sonrió, ganándose un ceño fruncido –continúa.

—Pero llegando a casa, esperó que el medicamento le hiciera efecto a Ash, y hablamos, dijo que como me lo había dicho anteriormente, no le interesaba quien fuera el padre de mi hijo, nos besamos y… -hizo una pausa con una sonrisa traviesa –digamos que tuvimos una noche entretenida.

—Te estás cuidando ¿cierto?

— ¿Bromeas? –Rió –Draco toma muy en serio su protección sexual, una enfermedad es lo de menos, un hijo sería el final de su mundo.

—Entonces ¿Qué pasó con quien era el padre de Ash y me habías dicho? –inquirió.

—Las cosas son complicadas, Harry.

—Pues ya no tanto, dices que Riddle no va a molestarlos, al menos hasta que sea más anciano y a punto de morir, para dejarle sus bienes a Ash.

—Ash no heredará nada de eso –objetó tajante.

—Viejo y acabado no creo que pueda obligarte –admitió Harry.

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Ginny estaba ayudando a Pansy con su vestido, le sorprendió mucho ver que no era demasiado llamativo como esperó de ella, por el contrario, era algo sencillo, pero igual de costoso y hermoso, quedó embelesada con tanta perfección.

—Ya podrás usar el tuyo cuando te cases con Draco –informó Pansy.

—Eso jamás pasará –se burló –Draco y boda no va en la misma oración, deberías saberlo.

—Bueno, está loca y perdidamente enamorado de ti, una boda no suena tan descabellado ahora que no son unos adolescentes de 17 años.

—No ha cambiado mucho en ese aspecto, no creo que jamás ocurra.

—Te conformas con el sexo, que al final él regrese a su apartamento y tú te quedes en casa, con tu hijo.

—Suena horrible si lo dices así.

—Si él no está dispuesto al menos a vivir contigo y Asher, deberías considerar volver con Nott, que por cierto –hizo un mohín –le invité a la boda.

—No te preocupes –sonrió Ginny –él y yo quedamos como amigos, Asher insiste en que quiere que lo reconozca como un hijo.

—Sí que lo quiere, pero comparado con Riddle, hasta Draco sería un buen padre.

—Quien sabe –sonrió –hablando de padres ¿sabes que saliste en el periódico hace un par de días? La prensa supone que su boda tan apresurada es porque… estás embarazada.

— ¡Qué! –Chilló –es que no saben que necesitas exámenes para la maldita boda, casi parece que jamás se han casado.

—Yo no lo sabía –sonrió la pelirroja.

—Jamás vas a casarte por ser tan malvada –bramó Pansy, girándose para contemplarse en el espejo.

—Por cierto, Ash me preguntó si podía invitar a su amiga Amelia a tu boda.

—Amelia ¿Amelia qué? –frunció el ceño.

—Amelia Jones –se encogió de hombros.

—Sí, me parece bien, por cierto, he pensado la posibilidad de ponerle peluca a tu hijo, o un sombrero –se encogió de hombros.

—Prueba diciéndole –se burló.

—No, sí quiero casarme.

—Buena chica –rieron.

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Draco observó de Asher a Harry, que estaban hablando de los votos, el niño le sugería algunas cosas, mientras el adulto lo rechazaba, no quería ser demasiado ridículo, según él.

—Ya eres bastante ridículo, Potter –se burló Draco.

—Tú mejor no opines –soltó Asher –ni siquiera tienes el valor de invitar a mi madre a la boda de Harry –gruñó.

—Oh, bueno, eso, es que realmente ella y yo, no sabemos cómo tomarás si te decimos que salimos, así que, preferimos ir cada quien por nuestro lado, encontrarnos ahí, saludarnos casualmente y… ya sabes, pasarla bien, mientras tú bailas con Amelia –se burló.

— ¿Puedo apuñalarlo en el ojo con mi pulgar? –interrogó Ash a Harry, mientras señalaba su dedo que salía del yeso.

—No creo que a tu madre le guste tuerto.

—Así podría volver con Theo –se encogió de hombros.

—Oye, oye –lo reprendió Draco –ella es sólo mía.

—Mi madre no es una cosa –soltó el niño –y en todo caso, me prefiere a mí, sobre ti o cualquier otra persona, y si le preocupa mi opinión, le diré que no puede salir contigo, a ver, si eso hace que me tengas más respeto –Harry soltó una carcajada.

—Ginny me dijo que querías pedirle a Theo que te reconociera como su hijo ¿es cierto? –Ash se encogió de hombros ante la pregunta de Harry.

—Creo que es el único que querrá hacerlo –fingió distraerse con su yeso –con todo lo que hemos pasado mamá y yo… he estado pensando en la clase de hombre que es mi padre, y… no sé qué pensar al respecto, ella nunca habla mal de él, pero… ¿Qué tan bueno tiene que ser una persona que abandona a su hijo? –Negó –quiero tener un padre, alguien que se preocupe por mí, y creo que Theo lo hace, incluso ahora que no sale con mamá, se preocupa por mí, me ha llevado a Camden a comer, y muchas cosas –admitió –y ya lo habíamos hablado cuando estaban los planes de boda entre él y mi madre, la posibilidad de adoptarme.

Ni Harry ni Draco dijeron nada al respecto, no podían opinar, y Ginny ya había prohibido que le dijeran a Ash sobre Riddle.

—Iré a buscar que comer, tengo hambre –soltó el niño como si nada y se alejó.

La mirada de Harry se topó con la de Draco, que no dijo nada, se quedó sentado en el sofá, observando a un punto inexacto de algún lugar que no existía más que en sus pensamientos, así que no dijo nada, limitó su mirada a la pequeña libreta y a la frase que Ash le había apuntado, para que usara en sus votos.

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Draco sonrió cuando la pelirroja se sentó junto a él, le dio un casto beso en la mandíbula antes de recostarse sobre su pecho, tenía la tableta en las manos, estaba trabajando con los pocos preparativos que le faltaban para la boda de Pansy y Harry, echó una mirada cada determinado rato, cuando notó que no se movería de ahí, así que pasó su brazo por sus hombros, hasta que su palma quedó en el estómago de la mujer.

—He estado pensando…

—Wow, tiene que ser un milagro –sonrió divertida.

—Ya en serio, en que voy a operarme, no quiero hijos, Ginny.

—Oh, vas a operarte tú, está bien para mí.

— ¿De qué hablas? –frunció el ceño.

—Con Asher tengo suficiente, en serio, tampoco quiero más hijos, así que estaba pensando en la posibilidad, pero si lo vas a hacer tú, no voy a torturarme a operarme también –se encogió de hombros.

—O sea que no quieres hijos conmigo ¿o cómo?

—No sé porque te ofendes –se alejó de él para observarlo –ninguno de los quiere, tú no quieres hijos y yo no quiero más ¿por qué te ofendes?

—No, no, es mejor, así, si vuelves a embarazarte, sabré que me pusiste el cuerno.

—Por supuesto que no –se burló ella –antes de irme a la cama con otro, primero voy a dejarte –volvió a acomodarse sobre el pecho de su novio.

—Es bueno saberlo.

—La comunicación es la mejor vía para evitar malentendidos –se estiró para besar el cuello del chico.

—Es mejor que no sigas por ese camino, Asher no tarda en llegar con el idiota de Nott, y no nos dará tiempo.

—Bien –rió divertida y se concentró en el trabajo.

Draco se concentró en la televisión, ignorando todo a su alrededor, como el hecho de que su padre quisiera que volviera a verlo, que su madre le hubiese exigido que se alejara de Ginevra, porque era una mujerzuela, y que lo único que haría era herirlo.

—Buenas tardes –el rubio volvió a la realidad cuando la voz de Theodore Nott le golpeó de repente.

—Ya no son tan buenas contigo aquí –soltó, ganándose un golpe de Ginny en el costado.

—Tranquilízate, Theo es mi amigo, y amigo de Ash…

—Es mi padre –soltó el niño con una sonrisa, ganándose una cara de odio del rubio platino hacia el rubio cobrizo.

—Gracias por dejarme llevarlo a Camden –sonrió Theo.

—No tienes nada que agradecer, mi padre ha estado tan tranquilo, que honestamente me agrada, sabes que si me ponía histérica con respecto a Ash…

—Lo sé, no tienes que recordarlo –sonrió –por cierto –observó al niño –dime ¿podemos hablar a solas un momento? –hizo un movimiento de cabeza, así que ella asintió.

—Ash, pórtate bien con Draco, y lo cuidas.

—Claro mamá –sonrió el niño.

Ginny se puso su abrigo y salió del lugar seguida de Theo, cosa que no le agradó para nada a Draco, su humor había empeorado considerablemente.

—Creo que no hemos hablado el asunto en serio, Ginny –murmuró Theo.

—El asunto ¿qué asunto?

—El asunto de tu hijo, que quiere que lo reconozca como mío.

—Ah, eso –se abrazó a sí misma.

—A pesar de que ya has solucionado todos tus problemas y tus miedos terminaron siendo injustificados, dime ¿cuánto más seguirás dándole vueltas al asunto? –Ginny observó a otro lado.

—No le estoy dando vueltas al asunto, Riddle ya…

—Sabes muy bien de lo que estoy hablando, Ginny.

—Voy a hablar con él, te lo juro, después de la boda de Harry, hablaré con Ash sobre su padre, si él quiere saberlo, se lo diré, sino, haremos como si eso jamás hubiese pasado, pero tú…

—Yo sería la persona más feliz, por reconocerlo, por darle mi apellido, pero no haré eso, no hasta que él sepa sobre su padre, hasta que él decida que el apellido que quiere usar es el mío, en lugar del de su padre biológico, es lo menos que puedo pedir ¿no lo crees?

—Ash es un niño –musitó Ginny.

—Sí, un niño que lidia mejor los problemas que su madre, él no va a desmoronarse, tampoco huirá de tu lado por saber quién es su padre, no le interesa el dinero, si así fuera, se hubiese ido con Oliver Wood, sin importarle si es o no su padre verdadero, Gin –murmuró, acercándose a ella, la sujetó de la mejilla y pegó su frente con la de la pelirroja.

—Theo –musitó un poco temerosa.

—No pasara nada, ya verás, Ash es un niño increíble –besó su mejilla.

La pelirroja regresó adentro, Draco no se dignó a mirarla, y Asher seguía jugando con lo que fuera que Theo le había comprado, no preguntó, se limitó a sentarse junto al rubio, pero no se sintió con la misma confianza de acurrucarse contra él, no con Ash ahí, no con lo que le tenía que decir, por fortuna aún faltaban un par de días.

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La mirada de Draco inspeccionó a la pelirroja frente a él, había entrado sin tocar a la habitación, aprovechando que Asher había salido de nueva cuenta con el idiota de Theodore, el vestido de un rosa extraño con una cinta negra alrededor de su formada cintura, sin duda se veía perfecta.

—Y… eso ¿qué es eso? –interrogó aclarándose la garganta Draco.

—El estúpido vestido que Pansy ordenó para las damas de honor –bufó –no puede ser más espantoso ¿cierto? –hizo una mueca y se cubrió los pechos, que sobresalían gracias al escote.

—Si me preguntas, diré que te ves sensual así, pero –avanzó hasta ella –sino te gusta –la sujetó de la cintura y besó el hombro descubierto, yendo en dirección a su cerviz y bajando por su columna vertebral –puedo quitártelo en este momento si no te gusta.

—Que generosa es tu oferta –murmuró.

—La pregunta ahora es ¿vas a rechazarla?

— ¿Tenemos tiempo antes de reunirnos con Pansy y Harry? –cuestionó cerrando los ojos, mientras el chico seguía besando su espalda y subiendo sus manos desde sus caderas hasta sus pechos.

—Comprenderán la tardanza.

Deslizó el cierre del vestido, introdujo sus manos y lo deslizó hasta que terminó en el suelo, la lencería de Ginny hicieron que el varón sonriera satisfecho, la alzó sorpresivamente y la llevó en brazos hasta la cama, que estaba a unos cuantos pasos de ellos, la recostó y se subió suavemente sobre ella, al tiempo que dejaba un par de besos por la suave piel pecosa de la pelirroja.

Sus labios se encontraron, furtivamente, comenzando una danza descomunal, ya no eran un par de adolescentes, estaban rozando los treinta, hacía tiempo que habían vuelto a la vida sexual activa y aun así, parecía que la pasión que sentían el uno por el otro terminaría consumiéndoles, tal y como al inicio de su relación.

Ginevra estiró sus brazos sobre su cabeza cuando Draco se adentró en ella, comenzando el vaivén de una forma rápida, haciendo que ella se retorciera ante el placer, las manos del varón recorrían el cuerpo completamente desnudo de la mujer debajo de su cuerpo, sus labios se separaron y los de ella, y viajaron hasta sus pechos, yendo de uno a otro, usando una de su mano cuando su boca se enfocaba en uno pecho.

El roce caliente de las manos del chico en su piel sensible estaba volviéndola loca, y agradecía enormemente que su hijo no estuviera presente, todo ese tiempo juntos habían logrado controlarse, y el niño jamás se había percatado de sus encuentros sexuales, pero en ese momento precisamente, no estaba siendo recatada y controlada, se estaba dejando llevar, no sabía a qué se debía, pero estaba disfrutando más que nunca el tener a Draco sobre ella, arremetiendo contra su cuerpo de una forma desenfrenada y pasional.

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El restaurante estaba en la azotea de uno de los edificios más exclusivos de la ciudad, normalmente no eran la clase de lugares que Harry ni Ginny frecuentaban, más que nada, porque les agradaban los sitios tranquilos y comunes.

—Han tardado –soltó Pansy cuando la pareja de recién llegados se sentó frente a ella y su prometido –he tenido que ordenar por ustedes.

— ¿Seguro que aún no te arrepientes de casarte con esta clase de controladora? –murmuró Draco, echándole una mirada enfurruñada a la morena.

—No voy a arrepentirme después de haber gastado tanto en la boda –se burló el chico, ganándose un codazo bastante fuerte en las costillas –sólo bromeaba, cariño –besó su cuello.

—No comenzarán con eso o nos iremos –soltó Ginny con el ceño fruncido.

—Es cierto, mejor hubiésemos llegado cincuenta minutos tarde para tener sexo salvaje en la habitación junto a la de mi hijo –soltó Pansy en tono burlón –sólo espero que no traumen al pobre chico.

—Fue con Theo a Camden –informó Ginny sonriendo –y sí, es mejor tardar, que andar con esa clase de exhibiciones –soltó.

—Controla a tu mujer, Draco –soltó Pansy –casi parece que no puedes satisfacerla, mira que amargada está –se burló, dejando a Ginny con una cara sorprendida y la boca un poco abierta, entre sorprendida de que dijera eso y divertida, por el comentario.

—Voy a perdonártelo, sólo porque el sábado es tu boda –soltó Ginny con una sonrisa.

—Ni lo digas, estoy tan estresada, que se me ha comenzado a caer el cabello –gruñó –sólo espero que la tortura termine pronto.

—Tortura ¿eh? –frunció el ceño Harry.

—Sí, la tortura de tener que ver que todo salga perfecto, burro –besó la mejilla de su prometido –iré al sanitario –se disculpó y se levantó.

—20 Libras esterlinas a que está embarazada –soltó Draco.

—Cállate –soltó Harry frunciendo el ceño y observando en dirección a donde había desaparecido Pansy.

Draco aprovechó la distracción del varón frente a ellos, para acercarse a su pelirroja y besarla rápidamente.

—Tranquilízate –pidió ella, limpiando las manchas de labial en la piel pálida y de porcelana del rubio.

—Contigo es imposible, y más viéndote en ese vestido de dama de honor, creo que te haré usarlo muchas veces.

—Eres un idiota –sonrió, besándolo rápidamente y alejándose cuando Pansy regresó hasta la mesa.

—Es increíble, parecen adolescentes hormonales.

—No creo que tú y Potter sean unos santos –soltó Draco –sólo falta ver cuántas veces más vas al baño, para calcular cuánto tienes de embarazo, después de todo, fuiste a esos laboratorios por algo, y no para ver cómo eran por dentro ¿o sí?

—Eres un idiota ¿segura que quieres un pedazo de alcornoque como ese en tu cama? –Interrogó a Ginny que se encogió de hombros –ni siquiera es tan valiente como para pedirte vivir juntos.

Draco se atragantó con el agua, mientras observaba a la morena sentada frente a él, frunció el ceño y estuvo a punto de insultarla, pero el mesero llegó con los platillos.

—Esto luce delicioso –sonrió Ginny.

—Gracias cariño –le guiñó un ojo Draco –pero no soy comestible por el momento.

—Idiota –sonrió ella.

—Consíganse un cuarto de hotel –bramó Pansy.

El almuerzo resultó bastante bien, la mayoría de los presentes, incluidos Pansy y Draco, les observaban a Harry y a Ginny con los ceños fruncidos a causa de sus risotadas estruendosas y poco educadas, cosa que ninguno le importó, y al final, los otros dos sentados a la mesa, terminaron sonriendo a medias, interrogándose uno al otro de la razón por la cual salían con esos dos extraños fenómenos, pero al final de todo, sintiéndose alegres de estar saliendo con alguien como Harry Potter y Ginevra Weasley.

Draco observó el ceño fruncido de su pelirroja y la vio bajar lo que fuera que estaba leyendo, su teléfono no dejaba de encenderse, dejando ver el millón de notificaciones llegar, fuera lo que fuera, no era nada bueno.

—Dime ¿qué ocurre? –inquirió el rubio.

—Tus fans, eso es lo que ocurre –bufó –tus fans y las de Harry, eso es lo que ocurre.

—Mis fans son adorables –hizo un puchero, ganándose una mirada de odio.

— ¿En serio? –soltó –no recuerdo que hicieran un maldito escándalo y satanizaran a Jenny Mitchell cuando salía contigo de la misma forma que me están satanizando a mí, y para colmo, ni siquiera salimos.

«Ni siquiera salimos» Esa simple frase le taladró el pecho a Draco ¿Si no estaban saliendo, que significaba todo el sexo que habían estado teniendo en un corto periodo? Pero tal pareció que su expresión ni siquiera le afectó a Ginny.

—Dime ¿entonces qué hacemos? ¿Restregarnos nuestras partes como animales? –bufó cerrando la portátil de Ginevra de una mala manera.

—Es sexo casual –respondió, volviendo a abrir la computadora.

—Creo que desconoces el significado de sexo casual –cerró la computadora.

—No lo desconozco, es sólo que tú y yo no tenemos una relación, Draco, somos adultos, tenemos sexo, pero nada más, no tenemos una relación.

—Bien, solucionemos eso –volvió a cerrar la computadora ya que Ginevra ni siquiera lo estaba observando por volver a abrirla –salgamos, sé mi novia, mi pareja, vive conmigo –se acercó a ella, dejándola sorprendida, y por primera vez desde que iniciaron su pequeña discusión, no prestó atención a la laptop.

—Tienes que estar bromeando –soltó sorprendida.

—No, no estoy bromeando, quiero que tú y Asher vivan conmigo, o mudarme aquí, lo que sea que les agrade más a los dos –se acercó más a ella, acortando la distancia entre sus rostros –ya no soporto tener que irme después de tenerte, Ginny –sus labios se rozaron –tener que salir o entrar a hurtadillas a tu habitación, a tu casa, por lo que qué dirá Ash, los quiero en mi vida, por favor –rezó en sus labios –di que sí –ella parpadeó incrédula por lo que había dicho.

—Tengo que hablarlo con Ash –musitó –tengo que pensarlo, yo no…

—Bien –aceptó –piensa lo de vivir juntos, contéstame ahora mismo si quieres que salgamos, si quieres estar sólo conmigo, ser mi novia, mi pareja, mi concubina…

—Sí –musitó agitada, ya que cada que hablaba el rubio, se había estado subiendo sobre ella.

La aceptación de salir con él, fue como música para sus oídos, la besó apresurado, hambriento por sus labios, por su piel, por toda ella, ya no soportaba tener que alejarse de ella, y por extraño que fuera, ni siquiera le molestaba el hecho de tener que lidiar con el hijo de ella y su padrino, Asher le caía bien.

El rubio salió de la habitación de Ginevra, con los pantalones flojos de pijama que había llevado una noche que los había llevado desde su apartamento hasta allí, se había quedado a dormir y en algún momento, había dejado un par de mudas en la casa de la pelirroja.

Se sentó sobre la alfombra y abrió el computador de Ginevra, la pantalla se iluminó un momento después, dejando a la vista lo que había estado leyendo, y lo que le había molestado, había un montón de fotografías que les habían tomado en ese almuerzo con Pansy y Harry, había un artículo, que le había enviado la amiga a Ginny, Demelza Robins, diciéndole lo que se había topado en un sitio de fanáticas "Drarry".

En ese artículo, expresaban lo enfadadas que estaban porque tanto Ginevra como Pansy se interpusieran entre "el verdadero amor" entre "el ardiente cantante Draco y el sensual actor Harry", lo mucho que hacían una buena pareja y un montón de cosas, ahí era cuando una guerra despiadada entre los fans de "Harry y Ginny" intervenían, diciendo que los únicos que estorbaban en la perfección eran Draco y Pansy, que porque la pelirroja y el moreno de ojos esmeralda habían sido creados el uno para el otro, había otros que al parecer les agradaba emparejarlo a él con Pansy, en lo único que se había fijado, en la enorme lista de comentarios, era que había muy pocas personas con el buen gusto de emparejarlo con Ginevra, si acaso tres personas defendían lo bien que se veían ellos dos, pero la mayoría de los comentarios eran insultos a la persona de Ginny, llamándola zorra, y oportunista, diciendo que ya tenía un hijo del que se desconocía al padre, que ¿cómo Draco se iba a fijar en una mujer con el hijo de otro fulano?

—Pensé que te habías ido –murmuró Ginny, tallándose los ojos.

—No, sólo vine por agua, pero me quedé revisando lo que te hizo enojar tanto.

—Ah, eso –murmuró, avanzó hasta él, cerró la computadora y se subió a horcajadas sobre él –me importa un bledo lo que digan.

—Hace unas horas no era así –gruñó, enfadado por la forma en que la habían atacado.

—Solucionaste mi enfado, puedo hacer lo mismo por ti –murmuró, mordiendo el lóbulo derecho de la oreja de Draco, mientras movía sus caderas.

—Mamá –habló Asher saliendo de su habitación.

Ginny quitó de inmediato del regazo del chico, quedando sentada junto a él, se levantó de inmediato, pasando a Draco y yendo hasta su hijo.

— ¿Qué ocurre cariño? –interrogó.

—El brazo me duele, y no soporto el dolor, podrías… -se quedó callado y su vista fue a Draco, que había flexionado las piernas, y recargado sus brazos en sus rodillas, para que el niño no notara su erección creciente –qué ¿qué hace Draco aquí?

—Oh bueno, él –Ginny titubeó.

—Ya era muy noche, así que me dijo que podía quedarme en el sofá –comentó el rubio.

—Oh, claro –dirigió su vista hasta su madre –podrías ¿darme una pastilla para el dolor? –pidió.

—Claro, ven –lo tomó del hombro y lo dirigió a la cocina.

Draco sonrió divertido, de todas las veces que habían estado teniendo sexo, era la primera vez que Ash los descubría, y agradecía que apenas fueran iniciando y no en la mitad del acto.

—Perdón, perdón, perdón –murmuró Ginny sentándose junto a él.

—No te preocupes, es común cuando vives con un niño ¿no?

—Sí –admitió con una sonrisa.

—Es mejor dormir, o tendremos ojeras mañana en la boda –la besó y se puso de pie.

—No, no ¿qué haces? –interrogó Ginny cuando rodeó su cintura desde atrás y la guio a la habitación.

—Ir a la cama a dormir.

—Le dijiste a Asher que te quedarías en el sofá, si sale y no te ve…

—Bien –frunció el ceño enfadado y regresó al sofá.

—&—

Draco hizo una cara de pánico cuando vio a su padre, no sabía que Pansy lo hubiese invitado, para su colmo, Riddle estaba también ahí, salvo que más alejado, se aguantó las ganas de salir corriendo y avanzó hasta su padre, se desabotonó el saco y se sentó, observando al frente.

—Pensé que serías padrino de Potter.

—No –soltó –no somos tan amigos como para eso –aceptó.

—Ginevra es la dama de honor, no me digas que es muy amiga de Parkinson.

—Te sorprendería saberlo –argumentó.

La vista de Lucius Malfoy se alejó, siguiendo al niño al que apenas tenía un par de centímetros de cabello rubio en su cabeza.

— ¿Por qué Ginevra dejó que se rapara? –bufó negando.

—Ginny no tuvo nada que ver, además, es su hijo.

—Pero se ve espantoso.

—Tenía el cabello largo, hasta los hombros –argumentó Draco –no, un poco más largo, creo, pero –señaló con la vista a la niña rubia que corría junto con el niño –se rapó, porque su amiga tiene cáncer, en la escuela la molestaban por su peluca espantosa, así que Asher le donó su cabello –se encogió de hombros.

—Cabello largo –hizo una mueca de agrado.

—Quiere ser como Gandalf, eso incluye el cabello largo.

—Ya sé quién es Gandalf –sonrió triunfal –he leído todos los libros en los que se ve involucrado y…

—Ya con Asher tengo suficiente –lo cortó Draco.

—Hablas de él en un tono orgulloso, pero tengo que recordarte que hasta para eso eres un maldito inútil ¿no? –Bramó –ese chico podría ser un Malfoy, le regresaría la gloria a esta familia, pero no, es un Riddle, y bueno, no me sorprende, si fuese tu hijo, no sería como es, sería mediocre, como tú.

—Sí, no esperaba menos de ti –soltó incómodo.

—Es que sólo vele –argumentó –se aventó de las escaleras para alcanzarte más rápido, cayó sobre su brazo y no conforme con eso una de las macetas le cayó encima, y sólo se ha fracturado un brazo, tú en cambio, hubieses medio muerto al intentar imitar la hazaña.

—Tú y mi madre me querían estudiando, sin salir, sin jugar, siempre quieto y bien portado, a la edad de Asher, ya estabas diciéndome que era un maldito perdedor por seguir siendo virgen –bufó enfadado.

—Él al menos tiene una chica ¿ves como no es igual de patético que tú? Creo que me alegro de que no sea tu hijo, porque no es un inútil como tú, pero a la vez me enfada, por no tener una descendencia digna, una vez más, los Riddle muestran mejor linaje que nosotros –gruñó.

—Ni siquiera Riddle, Asher quiere que Theodore Nott le reconozca.

—Theodore Nott es mucho mejor hombre de negocios que tú, así que ese niño sigue teniendo un mejor padre postizo que tú, a pesar de que te acuestas con su madre.

Draco se removió, no importaba que hiciera, que dijera, su padre jamás iba a estar orgulloso de él, ni decirle un par de buenas palabras, siempre iba a ser así, de cruel y sin sentimientos.

—Si te soy honesto, yo también me alegro que no sea mi hijo –soltó Draco –le he librado de tener al más miserable y cruel de los abuelos.

Lucius Malfoy no tuvo oportunidad de replicar, ya que la música comenzó a sonar, la niña que había jugado con Asher hacía unos momentos había esparcido los pétalos, mientras Asher se ponía de pie frente a Lucius, sonriendo encantado, Amelia llevaba un hermoso vestido color lila, y se veía completamente bonita, al parecer, el niño no podía dejar de verla, ocasionando una sonrisa amplia en el rostro de Ginevra.

La boda transcurrió tranquila, pero la mente de Draco seguía perdida entre las palabras de su padre y lo "fabuloso" que sería si él tuviera un hijo, pero eso era algo que no pensaba concederle, Lucius Malfoy iba a morirse sin saber lo que era tener un nieto "digno del apellido Malfoy", y de eso sin duda se encargaría él, de que jamás de los jamases, Lucius tuviese esa dicha inmensa que al parecer deseaba más que nada.

El rubio reaccionó cuando Harry estaba diciendo sus votos, pero lo único que alcanzó a escuchar antes de sumergirse en sus pensamientos fue una pequeña frase.

«El amor es cuando dos personas se encuentran por casualidad y resulta, que se estaban esperando toda la vida».

La audiencia rompió en aplausos y gritos de emoción, sacando al rubio de sus pensamientos, observó a los ahora señores Potter besarse, anunciando que estaban oficialmente casados, la marcha nupcial comenzó a sonar, mientras ellos se alejaban del altar, rumbo a la parte de atrás, donde sería el banquete.

—Felicidades, por fin lo atrapaste –sonrió Draco, abrazando a Pansy.

—Idiota –sonrió, abrazándolo fuertemente –necesito hablar contigo, y es importante –lo sujetó de la mano –casi tan importante como esta boda.

—Oh, entonces sí que es importante –sonrió divertido.

Ginny y Harry observaron a Pansy y a Draco, mientras se alejaban sujetados de la mano al interior del lugar, no tenían idea de que podían estar planeando, pero conociendo a Pansy, Harry pensaba que debería estar insistiéndole para que le propusiera matrimonio a Ginny.

—Si querías huir conmigo lo hubieses hecho antes de decir sí –bromeó Draco, acomodándose el saco.

—No seas idiota –cerró la puerta, fue hasta su bolso y sacó un sobre.

— ¡Lo sabía estás embarazada! –chilló alegre.

—Ábrelos –lo incitó, así que él frunció el ceño e hizo lo que le ordenó.

—Este –titubeó –no comprendo niveles de coincidencia, 99.9% -negó.

—Lo primero son los datos de la persona, el nombre, fecha y todo.

—Es cuando te fotografiaron para el periódico –musitó Draco.

—Lo siguiente es el número de referencia –los ojos del rubio bajaron por el papel –lo siguiente y si leyeras, es la explicación de cómo interpretar y entender la prueba de ADN –la mirada de Draco se levantó y su expresión fue un poema.

— ¿Qué? –inquirió.

—Lo siguiente son el nombre del padre y el de abajo el del hijo.

La mirada de Draco volvió al papel, su nombre aparecía en el lugar del padre, y el de Asher aparecía en el nombre del hijo.

—Lo siguiente importante es el resultado de la prueba, donde dice: "Status" –Draco se quedó inmóvil, observando la página en sus manos, completamente de piedra –ya leí los resultados pero, no estoy segura de que lo entiendas, así que…

—Coincide –murmuró, tragó saliva y su respiración se agitó –Asher es mi hijo.