Hola ¡hola mis queridas segguidoras! espero todas anden de lo mejor, acá hay ¡otro capi de la historia!.
Faltando poco para decir adiós, espero les haya gustado el fic y les haya satisfecho.
¡muchas gracias por leer!.
¡déjenme saber su parecer!¡con un excelente REVIEW!.
Sailor moon, es propiedad de Naoko Takeuchi, yo solo, quiero que disfruten a Diamante.
Las derrotas.
-huele bien. Fue lo único que dijo mi princesa antes de posar sus labios sobre su copa y sorber –sabe bien ¿esta es la mía?. Preguntó, asentí.
-así es. Dije –ella huele bien ¿me la puedo comer?. Preguntó interesada –así es, te la puedes comer…después que yo, haya tenido unas palabras con ella. Dije.
- ¡pero la quiero ahora!¡tengo tanta sed!. Dijo mi princesa haciendo pucheros, pero negué decidido.
-tu te esperas, esta mujer casi hace que me de un infarto y si no le arranco el corazón, es para que la puedas drenar, porque si no, olvídalo. Ella asintió, sailor uranus dio otro paso hacia atrás al verme ponerme de pie, dejé la copa en el suelo, mi princesa me siguió con un ágil movimiento, sonreí, la besé.
-a tu trono. Le dije como un padre que mandara a su hija a dormir –no la mates. Me dijo coqueta –me la quiero cenar, tengo mucha sed, además. Dijo sujetando su falda blanca manchada de rojo.
–me arruinó mi vestido. Agregó, asentí –lo pagará. Dije, la tomé entre mis brazos y la besé, ese beso, fue divino, siendo vampiro fue como 3000 veces mejor de lo que ya era, cuando pasé la lengua por sus colmillos, creí ver la loria, ella se rompió un poquito la misma, para darme un poquito de sangre, lo agradecí conmovido, sin sabero, me había dado el vino de la felicidad, el que sellaba nuestra unión como vampiros, nos soltamos dulcemente.
-te amo. le dije –y yo a ti mi Príncipe, te amo. me dijo, le sonreí y ella, tras darme un último beso, regresó a su trono y se sentó.
-ahora si bonita, vamos a lo nuestro. Le dije a sablor uranus tomando mi lanza, ella tomó su espada.
-espera. Me dijo - ¿esperar que?. Pregunté - ¡yo no iba a matarla a ella!¡tu le ordenaste que se interpusiera!. Exclamó, negué.
-lo único que tiene que hacer, es amarme, si me ama, haz de suponer que no querrá mi muerte ¡que clase de cerdo sería si la mandara a morir por mi!. Exclamé enojado, ella comenzó a moverse.
- ¡yo pensé!. Comenzó a decir - ¡pensaste que!¡que la veía como un objeto!¡como una mera posesión!¡como la que me libera para que no me duelan los testículos!¡mírame bien!¡mírame bien zorra!¡yo no me llamo Endimiun!¡yo me llamo Diamante!. Exclamé anzándole un puñetazo, ella rodó.
-no, no por favor. Pidió - ¡no por favor que!¡vas a morir!¡lástima que no pueda arrancarte la piel!¡los músculos!¡los huesos!¡todo!. exclamé.
-pero lamentablemente ya prometí tu sangre a mi princesa. Dije, ella siguó moviéndose, mientras yo, seguía atacando implacable.
Las otras 3 peleas se habían detenido, al escuchar el grito - ¡no sailor uranus!. Exclamó sailor neptiún.
-torpe. Dijo mi padrino.
-no, se lo dije, le dije que tuviera cuidado. Dijo sailor nepitún, mi padrino miró, cuando mi princesa regresó a su trono, sailor neptiún volteó a mirarlo.
-bueno, hora de comenzar. Dijo mi padrino, retomando la pelea.
Zafiro, miró a sailor plut, que se había quedado pálida, pues, sentía como el futuro comenzaba a cambiar, Zafiro sonrió.
-bueno, andando. Dijo mi hermano comenzando a pelear una vez mas, sailor plut, retomó la pelea profundamente preocupada, por el resultado de la pelea, que ya sabía como iba a ser, los 2, lanzaban y lanzaban rayos desde sus distintos instrumentos, buscando darse el golpe de gracia, antes de que el otro lo hiciera.
Balquirion, seguía peleando con sailor saturn, mandobles iban, mandobles venían, la alabarda y la espada chocaban y chocaban, dándose y dándose mandobles, se habían hecho unas cuantas heridas, las de sailor saturn seguían sangrando en cambio, las de Balquirion, ya se habían cerrado.
-bueno niñita, es hora de que vayas al infierno. Dijo.
-seguro que voy detrás de ti. Dijo la pequeña, intensificando el ataque.
Mi princesa se había acercado a mi, que estaba disfrutando de mi ventaja.
-mi comida. Me dijo, me di la vuelta y me aparté, sonreí.
-todo tuyo hermosa. Fue cuando Háruka intentó lanzarse por mi cuello, pero mi princesa, la sujetó.
-el es mi príncipe. Dijo, la sailor se puso pálida - ¡princesa no!. Exclamó.
-si, tengo hambre, por ti me transformé y de paso ¡quieres dejarme sin mi alma gemela!. Exclamó, le clavó los dientes de arriba, Háruka jadeó de forma involuntaria, cerró jos ojos.
-adiós sailor uranus. Dije sonriendo, vi como mi princesa, comía y comía.
-quiero mas. Dijo dejando caer el cuerpo, le sonreí.
-bueno hermosa, allá tienes mas comida. Dije, ella me miró, de repente, recordé que habían otros 2 humanos a los cuales, quería preservar.
-Mejor te acompaño, vamos. Dije, la guié hasta donde mi padrino y sailor neptiún peleaban, vi como ella y el se lanzaban rayos y rayos desde los espejos.
- ¡dame paso padrino!. Exclamé, el lo hizo sin mas, mi princesa se lanzó hacia Michiru y le clavó los dientes en la garganta, recogí el espejo.
-bueno, un regalo ma para ella. Dijo –yo quería acabarla hijo. Dijo mi padrino.
-Te lo habría dejado hacer, en serio, pero un neófito hambriento, para ti es peligroso. Dije, el sonrió mirando al mismo tiempo que yo, como mi princesa, la dejaba sin sangre.
-yo me río del peligro. Dijo mi padrino, bufé –con un vampiro, no vale la pena que te rías. Dije con calma, el sonrió.
-tu princesa se ve mas hermosa. Dijo –así es, ha embellecido mas. Dije orgullosamente, la atajé por el brazo.
-vamos princesa, vamos al siguiente enemigo. Dije, ella asintió, siguió jjunto a mi hasta sailor plut, que al verla, dejó escapar lágrimas.
-princesa. Dijo –intentaste alejarme de mi príncipe. Dijo ella.
-es por su bien, usted no lo ama. Dijo Setsuna.
-yo amo al príncipe Diamante, a nadie mas. Dijo, se acercó mas a ella y le clavó los dientes, sailor saturn, que había visto todo, se detuvo, miró al vampiro que sonreía.
-jake mate. Dijo, Hotaru comenzó a llorar al ver los cadáveres de sus amigas, de su familia, se acercó a la princesa y se puso de rodillas.
-acá estoy princesa. Dijo, mi princesa se puso de rodillas, yo, estaba con los nervios de punta, podría ser un plan para matarla, atravesarla con esa alabarda que yo sospechaba, que como la espada, que como las técnicas, podrían dañar a cualquier ser.
-déjenme ir con mi familia. Dijo la muchacha, mi princesa sonrió, buscó su cuello y lo mordió con suavidad, sonreí al ver el gesto placentero pero involuntario de la sailor, poco a poco, fue perdiendo fuerzas, finalmente, tras la loca carrera de su corazón, cayó, suspiré.
-se acabó. Dije –ganamos. Dijo Zafiro, nos abrazamos, todos de manera triunfal, mi princesa sonrió.
-Díam, quiero ir a bañarme. Me dijo, sonreí.
-claro hermosa, lo que quieras. Dije, todos asentimos.
-esperen, yo quiero enterrar los curpos. Dijo mi padrino.
-merecen mi padrino.
- ¿quieres que te ayudemos padrino?. Pregunté.
-si, me encantaría, vamos hay que hacerlo. Dijo, todos asentimos y fuimos con mi padrino, tras cada uno, haber cargado a su guerrera.
Estaban las 4 envueltas en unas mantas de sus colores respectivos: amarillo, azul, morado y gris, mi padrino miró los 4 cadáveres.
-bien, sailors scouts, esto s para honrrarlas como peleadoras. dijo el, todos asentimos.
-fueron rivales honorables y por lo tanto, serán enterradas con respeto. Dijo el, todos asentimos.
-bien, al agua. Dijo Zafiro, uno a uno, los fuimos lanzano al interior del mar, los 4 cadáveres se deslizaron hacia la obscuridad, hacia el fondo del mar, los 5 sonreímos y desaparecimos hacia el castillo.
Vi el vestido de mi princesa, en el suelo, estaba lleno de sangre - ¿quieres que lo bote hermosa?. Pregunté –si Díam, por favor. Pidió, lo tomé y lo arrojé en el basurero, mi princesa, seguía bañándose, me desvestí y la segguí.
-todo se ve tan nuevo. Dijo –si, lo se, es fascinante. Dije mirando su cuerpo, que era el mismo, pero a la vez, distinto, sonreí.
-eres tan hermosa. Dije pasándole las manos desde el cuello hasta los senos, ella sonrió.
-mi príncipe, es como verte con nuevos ojos, eres tan hermoso. Me dijo –no mas que tu, mi princesa, no mas que tu. le dije, ella sonrió, pasó las manos por mi pecho, sonreí al sentir su nuevo tacto, tan maravilloso como el primero, le besé los labios y luego, los senos, comencé a atenderlos con rapidés, lo había deseado tanto, sus gemidos de placer, llenaron todo, la arrinconé en la pared y mientras mis manos, jugaban con su clítoris, elevándola mas y mas, mis labios, y mi lengua, se unían con los de ella, para sellar, el beso de amor eterno, que le entregaba y me entregaba.
Mi princesa entró al cuarto de las alimentadoras con risitas, era evidente que se sentía fascinada e incómoda en partes iguales, la llevé de la mano.
-me gusta mas cazar. Me dijo –con el tiempo, apreciarás los 2, pues,ambos estilos son igual de bellos y se complementan a la perfección. Dije con calma, las chicas, se hallaban jugando, perdidas en el mundo feliz de las endorfinas, mi princesa las miró.
-bueno ¿cual te gusta hermosa?. Pregunté.
-la verdad, me gusta mas la sangre masculina. Dijo.
-bueno, habrá que buscarte alimentadores, pero, por ahora, tenemos estas. Dije, ella caminó alrededor de la mesa, mirando a todas las chicas, se acercó a sablor Venus.
-en la muñeca, señalas a los alimentadores, en el cuello, a los amantes y las presas y en la mano, a las prostitutas. Dije, ella asintió, con mucha suavidad, tomó la muñeca de la sailor.
- ¿vas a morderme?. Preguntó Venus, mi princesa asintió y con deliberada lentitud, le clavó los dientes en la muñeca, sailor Venus jadeó, se sentía pletórica, y yo, orgulloso de mi neófita, la cual, era mía, por siempre jamás.
