CAPITULO XXXVII
La boda del licántropo y la metamorfomaga
El gran día llegó.
Todos amanecieron muy cansados, ya que la noche anterior, se había hecho las despedidas de solteros de ambos.
Hermione nunca había ido a una despedida de soltera, ni en el mundo muggle, ni en el mágico (ya que a Yanet no se le había hecho por su trabajo en la orden), pero estaba segura que ninguna era como la de esa noche. Porque en ninguna, los novios festejaban juntos.
Y es que, en el ultimo momento, como eran muy pocos, decidieron hacerla juntos, y fue muy divertido.
La que organizó todo fue Andrómeda.
Hubo mucha comida, música y diversión.
Todo acabo, cuando la sra. Weasley mandó a todo mundo a dormir, y Andrómeda la apoyó.
Y las protestas acabaron, cuando Tonks tiró sin querer la mesa de la comida por recargarse en ella.
En el día se la pasaron muy apurados terminando los últimos detalles.
Por suerte los elfos ayudaron de mucho, en especial Winky, que no se separaba ni un minuto de Hermione. Hasta que Sirius dijo que se sentía desplazado y celoso de la elfina, haciendo que Winky saliera de ahí ofendida, ganándose una mirada asesina de Hermione, causándole un ataque de risa a Ron y que Harry y Ginny intentaran no reírse mientras levantaban el quinto florero que había sido tirado gracias a los nervios de Tonks.
A las 5:30 de la tarde, todos salieron corriendo a sus habitaciones a ducharse y arreglarse por que pronto llegarían los invitados para la boda.
La boda salio sin contratiempos. Cosa por la cual Hermione estaba contenta, ya que sus exhaustivas y detalladas revisiones de cada cosa, habían hecho que todo saliera a la perfección)
A tiempo llegaron todos los Weasley.
Charlie había llegado de Rumania media hora antes, mientras que Bill y Fleur habían llegado desde Francia, en donde trabajaban juntos en un banco temporalmente.
Percy no fue, como era de esperarse (sobre todo porque Tonks se había negado rotundamente a invitarlo).
Había muchos miembros de la orden, incluidos Severus, Yanet, Jacqueline, Kingsley, Ojoloco, la profesora Mcgonagall, y muchos más que Hermione no conocía.
Y claro, no podían faltar, los Lovegood, los Longbottom y Hagrid.
Lo más impactante de todo fue que Tonks no tiró ni rompió nada durante la ceremonia. Se veía realmente hermosa, con su vestido blanco y con el cabello felicidad la hacía resplandecer.
Mientras que Remus, no parecía para nada hombre lobo, la felicidad se le notaba a kilómetros, parecía que habían quedado muy lejos las noches de luna llena.
La ceremonia pasó muy rápido, o al menos eso fue lo que sintió Hermione, ya que todo el tiempo miraba a Sirius y él a ella.
En el salón, la fiesta se armó en grande.
En esta ocasión todo estaba adornado de rosas blancas (las favoritas de Tonks).
A la mitad de la fiesta, llegó el profesor Dumbledore, que solo fue a felicitar a los novios y luego se marchó.
Hermione vio como Ron, Harry y Ginny intercambiaban miradas y luego se apartaron para hablar a solas. Ella, desde hace tiempo, se había dado cuenta de que tenían un secreto, algo relacionado con Dumbledore y con voldemort.
Era aun más obvio, por las salidas que Harry hacia en la noche, después de que el director le mandara una nota con algún estudiante, y cuando él regresaba, se quedaba hablando con Ron y Ginny hasta tarde.
Ella no había querido tocar el tema porque hace poco que se hablaban y no quería echarlo a perder. Además estaba el hecho de que eran amigos de nuevo y debían tener la confianza para decirle lo que fuera. Así que solo era cuestión de esperar, no solo para saber que pasaba con el profesor Dumbledore, sino también el hecho de que Harry subiera en sus notas en pociones sorprendentemente.
Hermione sabia que algo estaba pasando.
Un abrazo cálido de Sirius, la saco de sus pensamientos.
Abrazo que ella respondió de manera entusiasta.
-¿ya te dije lo tan hermosa que te ves hoy?- Le dijo Sirius a Hermione en el oído, sin soltarla.
-Déjame pensar… creo que unas mil veces- Respondió Hermione
-Pues nunca me voy a cansar de decírtelo. Te vez hermosa- Le repitió Sirius y la besó.
-Y tú te ves muy guapo- correspondió Hermione rompiendo el beso.
De pronto se escuchó un sonido extraño, todos asustados sacaron sus varitas, hasta que se dieron cuanta que era solo el pastel de bodas que había tirado sin querer Tonks, al tropezarse con un florero.
Tonks, muy apenada, trató de disculparse y de limpiar el desorden con su varita, pero solo logró que se incendiara el mantel de las mesa.
La sra. Weasley y Andrómeda se acercaron rápidamente para controlar la situación y evitar una catástrofe provocada por Tonks.
-Ya se había tardado en romper, tirar o quemar algo- Comentó Sirius sonriendo divertido -En la ceremonia se esforzó mucho por no meter la pata, pero ya se había tardado-
Pero Hermione no lo escuchaba, por que a lo lejos vio a Noemí Hirson mirándolos fijamente, muy enojada. Estaba acompañada por una mujer que Hermione no conocía. Era de estatura baja, cabello negro y lacio, y jalaba a Noemí como diciéndole que se fueran, ya que ambas no estaban vestidas de gala.
La mujer logró convencer a Noemí y se la llevó.
-¿Hermione?- La llamó Sirius al notar que ella no le estaba poniendo atención -¿pasa algo malo?- Preguntó volteando a ver hacia donde unos segundos atrás había estado Noemí con su amiga.
-N-no… no pasa nada- Sonrió Hermione volviendo a la realidad.
-¿Qué mirabas con tanta atención?- La cuestionó el animago.
-Nada… solo… buscaba a Ron, Harry y Ginny- Respondió la castaña -Desaparecieron de pronto y no sé a donde se metieron-
-Ah… no es nada… ya ves… cosas de ellos- Explicó el pelinegro un tanto nervioso, haciendo que Hermione se diera cuenta de que lo que fuera que ellos ocultaban, él lo sabia.
-¿Qué tal si bailamos?- Cambió de tema el animago.
-Si, claro- Le sonrió la chica.
Así pasaron lo que restaba de la noche y parte de la madrugada.
Y Ron finalmente se atrevió a pedirle a Luna que bailara con él, quien aceptó gustosamente.
La chica, le había confesado a Hermione, tiempo atrás, que estaba enamorada de Ron y por parte de Ron, era obvio que también.
Poco a poco se fueron los invitados, hasta que solo quedaron los habitantes de la mansión y Neville con su abuela, que habían decidido quedarse a dormir.
Fue entonces cuando se divirtieron mas, porque así nadie miraba con malos ojos a Sirius y Hermione por la diferencia de edades.
Porque se amaban lo suficiente como para no prestar atención en lo que dijeran los demás.
Al terminar la fiesta, Remus y Tonks se despidieron de todos porque se iban a pasar unos días de luna de miel a un lugar apartado solo para ellos.
Aún cuando solo pasarían dos días de luna de miel, serian dos días inolvidables para ellos.
