EL BEBÉ DE HELGA

Original: Helga's baby

Por: KatherineHowardRose

Traducción: Tsubasaglz

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Nota traductora: Un excelente fanfic que su idioma original se encuentra en Inglés. La autora KatherineHowardRose me dio el permiso para poder traducir su trabajo, y espero poder hacer una buena traducción de sus Fics. Hey Arnold no me pertenece ni mucho menos y el Fic original (Helga's Baby) es de la autora KatherineHowardRose. Yo solo estoy haciendo labor de traducción =D Espero lo disfruten.

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Muchas gracias a todos por sus comentarios =D

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CAPITULO 37

Helga lo disfrutó mucho, se ayudó con el dinero que Miriam le había dado para comprar una mesa para cambiar y una silla mecedora. Miles, por supuesto, se había sobrepasado y también compró una silla alta y una sillita. Arnold y Miles ayudaron a Helga a escoger la pintura en la ferretería, rosa por supuesto. Las latas de pintura y otras herramientas hicieron que el asiento trasero estuviera lleno.

"¿Podemos comenzar cuando lleguemos a casa?" Arnold casi saltaba en el asiento.

Miles rió. "No veo por qué no."

El teléfono de Arnold sonó. Lo contestó, y luego lo alejó de su boca. "¿Pueden Gerald y Phoebe venir?"

"¿Gerald va a ayudar?" Miles los miró por el espejo retrovisor.

Arnold regresó a su conversación por el teléfono. "¡Aja! ¡Dice que sí!"

Helga se recargó en su asiento. Había estado buscando algo de tiempo a solas con Arnold durante su descanso por Navidad. Suspiró. Aún tenemos 2 semanas completas…

Cuando llegaron a la Casa de Huéspedes, Gerald y Phoebe estaban caminando por la acera. Arnold los saludó por la ventana. Saltó fuera del auto una vez que estuvieron en el garaje y corrió hacia ellos.

"¡Hola Gerald! ¡Hola Phoebe!" hizo su saludo de manos con Gerald.

Phoebe miró hacia Arnold. "¿Dónde está Helga?"

Arnold miró hacia atrás de él. "¡Oh! Debe estar aún en el garaje." Apunto su pulgar hacia el garaje. "Tenemos un montón de cosas por bajar."

Gerald puso un brazo alrededor del hombro de Phoebe y la guió hacia el Packard. "Bien, vamos a ayudar."

"¡Ayudando!" chilló Phoebe.

Helga y Stella estaban sacando sus bolsas de compras de la cajuela mientras Miles trataba de sacar todas las latas de pintura al mismo tiempo.

"¡Déjame ayudarte, papa!" Arnold alcanzo a tomar una de las latas de pintura antes de que cayera.

Phoebe tomó una de las bolsas de compras de Helga. "Me gusta tu nuevo conjunto, Helga."

"Gracias, Pheebs." Helga apuntó hacia la bolsa que Phoebe cargaba. "Esa va bajo el árbol."

El grupo entró a la casa, solo para ser recibidos por Pookie usando una fedora y un abrigo militar. "¿Obtuvieron los bienes?" Demandó.

"¡Pookie! ¡Déjalos entrar, rayos!" Phill la empujó fuera del camino de la puerta. "Lo siento, piensa que es un agente del FBI o algo hoy."

"¡Agente Denero, Ojo privado! ¡Listo y fuera para montar!" Pookie se inclinó hacia el rostro de Phoebe. "¿Qué hay en esa bolsa, bebé?"

Phil la apartó. "¡Por el amor de Dios, Pookie! ¡Ve a jugar al detective a otro lado!"

Phoebe soltó una risita mientras Pookie decidía ir a cuestionar a Oskar en la sala.

"Nunca hay momento aburrido." Suspiró Helga.

Stella dejó las bolsas en la cocina mientras los chicos iban escaleras arriba. Stella abrió el refrigerador. "Les haré a ustedes chicas unos bocadillos."

"Gracias." Helga se sentó en la mesa.

Phoebe se sentó junto a ella. "Muy amable de su parte, Señora Shortman, gracias."

"Me alegra." Stella sacó algunas manzanas y comenzó a rebanarlas.

"¡Helga! ¡Estoy tan emocionada por ti!" dijo de repente. "¿En serio es una niña?"

"Aja," Helga se sentó en su silla. "Lo supimos justo antes de ir de compras"

Stella dejó un plato con rodajas de manzana. Helga tomó una. Había aprendido a no pelear con Stella haciéndola que comiera comida saludable, en cambio, convencería a Arnold de llevarla fuera por una hamburguesa o un café. Muchas veces cedía porque eso la hacía feliz.

"¿Ya han pensado en nombres?" Pregunto Phoebe mientras mordisqueaba un pedazo de manzana.

"En realidad no," Helga tomó otra rebanada, "supongo que estábamos esperando en saber que iba a ser el bebé."

Arnold y Gerald estaban ayudando a Miles a preparar el cuarto del bebé. Pusieron una cinta azul alrededor de las molduras y Miles preparó el resto. Gerald abrió las latas de pintura.

"¿Rosa?" levantó la mirada hacia Arnold. "¿Por qué no estoy sorprendido?"

Arnold se encogió de hombros. "Helga lo eligió, vamos a tener una niña. Pienso que se verá lindo."

Miles vació algo de puntura en una cubeta y cubrió de pintura su rodillo. Cada uno eligió una pared y comenzaron a pintar.

"Así que, Phoebe tenía razón. Ustedes van a tener una niña." Platicó Gerald.

"Ajap," Arnold asintió. "Helga tuvo otro ultrasonido hoy y lo averiguamos."

Gerald cargó más pintura. "¿Tienen alguna idea de los nombres?"

Arnold dejó de pintar. Se dio cuenta que no había pensado en ningún nombre potencial. "Yo.. no.."

"No te preocupes, hombre." Gerald se encogió de hombros. "Además, estoy seguro que Helga no te va a dejar mucho para decir de todos modos."

Escucharon voces femeninas acercándose a la habitación. Helga y Phoebe entraron por la puerta, sosteniendo una bandeja con tazas de chocolate caliente. Los chicos dejaron sus rodillos de pintura y tomaron cada quien una taza.

"Stella pensó que ustedes chicos querrían algo, ya que están trabajando y eso. "Helga se encogió de hombros entregándole la bandeja vacía a Phoebe. Miró alrededor. "¿Así que este es el cuarto?"

El rostro de Arnold decayó. "Sé que es un poco pequeña…"

Helga rió. "¡Caray, Arnoldo! ¡No vivo en alguna clase de fantasía donde pienso que vivimos en el Taj Mahal o algo así!"

Miles recargó su mano contra una de las paredes y tomó de su chocolate caliente. Después de tomar un sorbo, se encogió y se alejó de la pared. Su mano estaba cubierta con pintura rosa. "¡Ooops!"

"¡Papá!" Arnold rodó los ojos.

Él se limpió la mano con un trapo, y luego tomó uno de los rodillos de pintura. "¡No le digas a tu madre!" Comenzó a pintar sobre la marca de mano en la pared."

"¿No me digan qué?" Stella entró a la habitación, sonriéndole.

Miles saltó. "¡Oh! ¡Nada!"

Helga y Phoebe rieron tontamente mientras Stella miraba la habitación. Helga puso su mano sobre el hombro de Phoebe. "Nosotras vamos a ir arriba y hablar sobre basura de chicas. ¡Diviértanse pintando!" Empujó a Phoebe hacia el pasillo, subiendo las escaleras hacia el ático.

Se acomodaron en la cama. Al principio, Phoebe estaba incomoda sentada en la cama de Arnold, pero Helga la intimido. Helga se estiró y apilo las almohadas detrás de su espalda. Se sorprendió de lo cansada y adolorida que estaba, y aun no era la hora de la cena.

"¡Oh, Dios mío, Helga!" Exclamó Phoebe. "¡Tus pies lucen horriblemente hinchados!"

Helga bajó la mirada. "¿Qué? Oh, sí. Viene con todo esto de la cosa embarazada."

Phoebe comenzó a quitarle las botas a Helga. Tenían un pequeño tacón y algo de plataforma. "Bien, considerando tu condición, pienso que deberías vestir zapatos más prácticos."

"Cometeré Harakiri antes de usar crocs." Murmuró Helga.

"Bueno, pienso que los crocs son un poco innecesarios." Le quitó los zapatos a Helga y comenzó a masajearle los pies. "¿Por qué no usas tus tenis, o tus botas de combate?"

Helga se encogió de hombros. "Solo sentí que quería usar esto hoy, quedaban bien en mi…" una sonrisa le cruzó el rostro. "Phoebe, eres increíble…"

Phoebe sonrió. "¿Para qué son las amigas?" Clavó sus ojos alrededor del cuarto y bajo la voz. "¿Es esto lo que deseaste siempre?"

"¿Qué? ¿Dibujar sobre el cabeza de balón?" Rió.

"No," negó con la cabeza. "¿Vivir con Arnold y ser una familia?"

Helga suspiró. Su mejor amiga era la única persona en la que podía confiar sin preocuparse por las consecuencias. "Sí. Esto es todo lo que pude soñar." Sintió desmayarse. "¡Arnold me declaró su amor, y a ha aceptado a nuestro amado hijo como suyo!" Su corazón comenzó a acelerarse. "¡Amo cada momento! La calidez de sus fuertes brazos mientras me abraza al dormir, la luz en sus ojos cuando mira hacia los míos, el amor en su voz cuando me habla, como murmura en mí oído… ¡Mi corazón está lleno y mi pecho inadecuado para apresar mi sincero deseo! ¡Me toma en su amor como una pequeña criatura bajo el brillante sol…!"

Phoebe escuchó el monologo de Helga, siempre disfrutaba de escuchar sus poéticos sinsentidos. Suspiró. "Es bueno escuchar que estas contenta, Helga. Había estado preocupada por ti… desde que dejaste la escuela y todo eso…"

Helga se encogió de hombros. "Estoy continuando con mis estudios. Es agradable, no tengo que navegar con gente basura nunca más."

"Si, lo apuesto." Phoebe había sentado a Arnold y a Gerald después del incidente de las escaleras y les había hecho prometer que no dejarían que Helga averiguara sobre todo el relajo que estaba pasando en la escuela. Helga siempre había sido mentalmente inestable, y con su embarazo, Phoebe estaba preocupada de que Helga siguiera muy lejos.

"¿Qué pasa, Pheebs?" Helga la animó. "Pareces deprimida."

Phoebe agitó las manos. "¡No, estoy bien, en serio!"

Helga quitó sus pies. "¡Escúpelo!"

"P-pero Helga…" Phoebe se retorció los dedos. "¿Qué importa? Estas aquí, lejos de todas las tonterías…"

"¡Sera mejor que me digas!" Helga empujó su pierna bajo ella y comenzó a caminar por la cama para atacar a Phoebe.

Phoebe retrocedió hasta la cabecera. "¡No es nada! ¡Por favor! ¡Helga!"

Helga tomó a Phoebe, presionando su nariz contra la nariz de Phoebe. "¡Dime!"

"¡Esta bien!" jadeó mientras Helga se alejaba. "Pero no te va a gustar…"

"¡Dilo!" Helga golpeó la cama con los puños.

Los ojos de Phoebe estaban clavados en la puerta, estaba cerrada. Suspiró. "Denisse ha estado siguiendo a Arnold por toda la escuela… Pienso que Lila la ha estado motivando…"

Las manos de Helga estaba fuertemente apretadas en puños. "¿Y?" gruñó.

"Y…" Phoebe cerró los ojos apretándolos, horrorizada por la reacción de Helga. "Escuche rumores de que de alguna manera atrapó a Arnold en el closet de balones en el gimnasio…"

"¡Arnnnnulllld!" gritó, sus puños moviéndose mientras su ira afloraba. ¡Cómo se atreve esa zorra a tocar a mi Arnold! ¡Cómo se atreve él a dejarse atrapar en un closet con esa ramera!

Los chicos estaban limpiando, habían estado esperando para que la pintura secara antes de aplicar la segunda capa. Miles se había ido a la cocina por un bocadillo.

Los ojos de Gerald se clavaron en la puerta, luego hacia Arnold. "Y, hombre, ¿Le dijiste?"

"¿Sobre qué?" Arnold se limpió las manos en uno de los trapos de trabajo.

"Sobre… tu sabes…" Gerald asintió con la cabeza.

Arnold rodó los ojos. "¡No!" Señaló con el dedo hacia Gerald. "¡Y tú no le vas a decir tampoco!"

Gerald pestañeo. "Sabes que se va a enterar tarde o temprano…"

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando escucharon a Helga gritar el nombre de Arnold a todo pulmón. Arnold corrió por el pasillo hacia las escaleras. ¡Oh Dios! ¡Por favor estés bien! ¡Por favor que estés bien! Abrió rápido la puerta y vio a Phoebe tratando de mantener a Helga en la cama.

"¡Helga! ¡Por favor! ¡Necesitas calmarte!" La voz de Phoebe era presa del pánico mientras luchaba contra las extremidades de Helga.

Helga tenía la cara roja de ira. "¡Déjame!" Sus ojos se clavaron en Arnold. "¡Mas te vale tener una buena explicación!"

Arnold saltó cuando Gerald entró por la puerta. Vio la escena y se giró hacia Arnold.

"Hermano, ¿Qué hiciste?"

Helga se las arregló para quitarte a Phoebe y casi cae de la cama. Arnold corrió para atraparla, pero ella lo agarró de la camisa y le gritó.

"¡¿Qué hiciste con Denise?!"

La quijada de Arnold se le cayó y la sangre le abandono el rostro. "¿Qu-Que?"

La respiración de Helga era inestable. "¡¿El closet de balones?!"

"¡Gerald!" Arnold giró su cabeza hacia él. "¡Te dije que no le dijeras a Phoebe!"

"Hermano, toda la escuela lo sabe" Gerald negó con la cabeza.

Helga hizo un sonido gracioso como de succionar aire. Liberó a Arnold y cayo de trasero en la cama. La boca abierta mientras lo observaba. ¿Es cierto?

Arnold pasó una mano por su cabello. "Helga, por favor, déjame explicarte…"

¡No! Helga negó con la cabeza. ¡No! ¡Esto no está pasando! Su corazón palpitaba tan rápido, que la habitación comenzó a girar. ¡Pensé que Arnold me amaba! ¡Él dijo que me amaba! Los ojos de Helga giraron hacia la parte de atrás de su cabeza mientras se desmayaba.

Arnold la tomó de los hombros y la agitó. "¿Helga? ¡Helga!"