Capítulo 37: Noche de géneros
Había mucho revuelo esa noche en La Ermita, pero afortunadamente no había posibles vecinos que se quejaran del ruido. Jeremy, Ulrich, William, Odd y Carlos habían decidido pasar una noche de chicos ese sábado. Habían logrado su autorización gracias a Sissi, que también había pedido permiso a su padre para una noche de chicas en casa de Yumi.
Y tenían intención de pasar la noche bebiendo un poco, viendo un partido de fútbol gracias a una televisión que se habían encontrado (a Carlos y Jeremy no les hacía esto mucha gracia, pero era más porque estuvieran todos juntos) y luego contar historias de miedo o algo por el estilo antes de dormirse.
—¡Vamos, chicos, que empieza! —llamó William desde el sofá.
Todos se apresuraron a ir. El partido fue emocionante para los más deportistas, pero Carlos y Jeremy sólo lograron encontrar emoción gracias a las cervecitas que Odd había conseguido para la ocasión.
Terminado el partido, tenían tanto calor que optaron por quitarse las camisetas. Odd, más valiente que ellos, se quitó incluso el pantalón, aunque ninguno se sorprendió mucho. Calentaron unas pizzas en el horno después, y mientras se hacían, se quedaron hablando.
Ya hemos visto las fotos con Sissi... —comentó William, en claro intento de provocar a Ulrich—. ¿Yumi no se enfadó?
—No. De hecho, me ha pedido otro set de fotos para su cumpleaños —respondió Ulrich tranquilamente, aunque por dentro se alegró de haberle devuelto la pelota.
—Chicos, haya paz —dijo Jeremy, intentando calmar el ambiente.
—Claro, lo mejor que podemos hacer es fotografiarnos todos y enviarles las fotos a las chicas —rió Odd.
—Por supueeeeesto —ironizó Carlos—, y mientras tanto nos montamos una orgía...
"Pues me has dado una idea", pensó Odd, y empezó a discurrir cómo llevarlo a cabo. Luego volvieron al salón a disfrutar de la cena mientras veían una comedia en la televisión.
—Tengo unas ganas de que llegue el verano… —comentó Ulrich.
—Comprensible… —dijo Carlos—. Buen tiempo, días más largos, chicas en minifalda y pantalón corto…
Rieron ante aquello, aunque en cierto modo no le faltaba razón.
—Va a ser una pena que no podamos vernos durante el verano —dijo William—. Y pensar que el próximo curso tengo que prepararme para entrar en la universidad…
—Bueno, con el grupo que tenemos, vas a poder desestresarte con facilidad… —dijo Jeremy, golpeando la mesa con la lata de cerveza, vacía. Estiraba un poco las "s".
—Bueno, bueno, bueno… si nuestro Einstein se está emborrachando —rió Odd—. ¿Cómo te sientes?
—¿Yo? Perfectamente. ¿Y tú? ¿Duele mucho estar borroso? —preguntó, y los demás echaron una carcajada.
—Creo que Jeremy no debería beber más… —comentó Ulrich.
En ese momento, Jeremy le plantó en beso en los labios que le hizo quedarse sin aliento, para sorpresa de los demás.
—Definitivamente, no tienes que beber más... —dijo Ulrich una vez se hubieron separado.
—¿Por qué? ¿Por que he sido así capaz de abrirme un poco? —preguntó el chico—. He pensado durante mucho tiempo en el trío que nos montamos... Y lo de Navidad... Y todo ha sido increíble. Con ellas y con vosotros. Así que... ¿qué habría de malo en repetir?
Los chicos se miraron incómodos, aunque Odd sentía por dentro que la situación se estaba poniendo a su favor.
—Es decir, pensadlo... todos lo hemos probado... sabemos los límites que tenemos, lo que podemos hacer y lo que dejamos que nos hagan... ¿no os parece?
Decidido a ayudar a las palabras de Jeremy, Odd optó por terminar de quitarse la ropa y ponerse en pie.
—Yo accedo. En vuestras manos queda.
Jeremy se apresuró en imitar a su amigo, y desvestirse él también. Poco a poco, William, Carlos y Ulrich hicieron lo mismo, y luego se sentaron los cinco en el suelo en corro, observando sus cuerpos desnudos. Por orden, se habían sentado Ulrich, Carlos, William, Odd y Jeremy.
—¿A alguien se le ocurre como podemos empezAAAAAH! —gimió William. Odd había empezado a estimular su miembro y el de Jeremy cuando estaban desprevenidos.
Entendiendo la idea del rubio, todos estiraron las manos para masturbar a las personas que tenían a ambos lados. Era una mezcla extraña de placer, ya que estaban siendo excitados al tiempo que excitaban a los otros. Lentamente, sus miembros empezaron a erguirse, hasta que estaban preparados para la acción.
Sin pensárselo dos veces, Odd se dejó caer hacia su izquierda para devorar el miembro de Jeremy. El chico dio un pequeño respingo, pero no quería dejarse dominar por el placer a secas, de forma que se llevó el miembro de Ulrich a la boca. A su vez, este se dispuso a felar a Carlos, quien hizo lo propio con el miembro de William, y este atrapó el sexo de Odd con los labios para darle placer.
Cada uno lo hacía a un ritmo diferente, y no obstante, a todos les agradaba lo que les hacían. Odd, abierto como él sólo, alternaba entre ritmos rápidos y lentos con naturalidad. Algo más inexpertos, Jeremy y William lo hacían lentamente pero con intensidad. Ulrich y Carlos, los menos amigos de estas prácticas, iban a su ritmo, y habían optado por ayudar la estimulación con sus manos.
Terminaron a distintos tiempos, y se quedaron un rato jadeando. Ninguno sabía si aquello iba a llegar a más, pero Odd no estaba dispuesto a dejar que aquello terminara así. Cuando se incorporaron, se apresuró en moverse hasta donde estaba Carlos. Este sintió la boca del chico sobre su miembro, volviendo a provocarle la erección. Hecho esto, se sentó a horcajadas encima del chico, introduciéndose su erección lentamente. Profirieron un gemido, y Odd empezó a moverse lentamente sobre el miembro de Carlos. Instintivamente, éste le agarró por la cintura.
Sin ganas de quedarse parados, William y Jeremy gatearon hasta Ulrich, dispuestos a que pasara un buen rato. Empezaron a lamer su miembro con avidez, alternándose primero, y luego intentaron ir al tiempo, besándose alrededor de la erección del chico. William atrajo el cuerpo de Jeremy contra el suyo, y sin dejar de dar placer a Ulrich, empezó a frotar su propia erección contra la de Jeremy, aumentando su excitación. Jeremy llevó sus manos a las nalgas de William y las masajeó mientras pensaba que iba a estallar de placer en cualquier momento.
Pasaron varios minutos así, aunque ya no sabían cuanto tiempo había pasado. Odd se levantó un momento, y tiró de Carlos hasta que estuvo al lado de Ulrich. William se apartó, y se quedó ofrecido para Jeremy. Con cierto temor, este deslizó con cuidado su erección dentro de William, quien no tardó en pedirle más rapidez.
Carlos y Ulrich se pusieron en pie por órdenes de Odd, y este se arrodilló ante ellos para degustar sus miembros al unísono. Ambos tuvieron que sujetarse mutuamente para no caerse ante aquel cálido ataque de su amigo. Quizá fue la proximidad de sus cuerpos o el calentón del momento lo que provocó que ambos se besaran mientras disfrutaban de aquello.
El placer se extendió hasta que volvieron a moverse. La vena dominante de Odd se había encendido, y ahora le apetecía un poco de marcha. Se acercó a Jeremy por la espalda, y le derritió besándole el cuello. Se dejaron caer con cuidado al suelo, y Odd separó sus nalgas. Le lubricó con maestría, y luego le hundió su erección. Jeremy abrió la boca para gritar, pero fue acallado por el miembro de William, quien aprovechando el momento, se lo introdujo. Totalmente pasivo, aquello era nuevo para Jeremy, pero se sorprendió a si mismo deseando más.
Ulrich se situó detrás de Odd, y sin pensárselo mucho le introdujo su miembro. Aquello estaba muy bien para el chico. Penetrar y ser penetrado, algo que aplacaba sus instintos lujuriosos por placer. Decidido a animar un poro a Jeremy, localizó su miembro con la mano, y empezó a masturbarlo al ritmo de las acometidas que recibía de Ulrich, mientras Carlos era llamado por William.
Este gruñó al sentir la erección del chico centro de él, pero aquel dolor era extrañamente atrayente. Movió sus caderas, logrando un doble efecto de placer: en la felación que obligaba hacer a Jeremy, y en las embestidas que recibía de Carlos. Esto fue el detonante final para que los cinco llegaran al clímax en cuestión de minutos.
Se separaron despacio por el agotamiento. Odd ayudó a Jeremy a darse la vuelta y se quedó con él, como si le cuidara, acariciándole el torso.
—Hay que hacer esto todas las semanas... —murmuró William.
—Pero con las chicas, no con vosotros —rió Ulrich.
—Luego ponemos los almohadones por ahí —dijo Odd, señalando una parte del salón más cercana a la chimenea y donde no habían estado teniendo sexo—, para dormir.
—Me pregunto qué estarán haciendo las chicas... —comentó Carlos.
—Jugar con los penes de látex de Sam —respondió Jeremy, señal de que el alcohol aún no le había bajado del todo—. ¡Festival de tetas! —rió con su propio comentario.
Carlos se puso en pie y preguntó si alguien iba a querer otra cerveza. Tenía la garganta seca. William pidió otra para él, y Carlos se apresuró en ir a la cocina. "¡Vaya culito!", bromeó Odd cuando le vio de espaldas. Al volver, tendió una de las latas a William y luego bebió de la suya antes de preguntarles algo.
—Pero... ¿no os sentís culpables por hacer estas cosas?—preguntó Carlos—. Ya no hablo sólo del sexo en grupo, que cuando volvió Alicia me tiró un poco para atrás... pero también entre nosotros...
—A mi nunca me ha supuesto un problema —respondió Odd—. Hace tiempo tenía curiosidad por saber lo que era el sexo con otro hombre... hablé con Sam, ya que ambos somos muy liberales... y me dio "su permiso" para intentarlo.
—Puedo asegurar que lo intentó —dijo Jeremy—. Con indirectas, con directas, y con hechos. Y muy bien lo hizo... —afirmó.
Carlos les miró, no convencido del todo, y luego se giró a William y a Ulrich.
—Pues todo tiene origen en Odd en realidad... —dijo William—. Me estuvo provocando para que probara yo también... aunque no cedí hasta que tuve a Ulrich cambiándose de ropa delante de mi.
—Y si llego a saberlo no lo hubiera hecho —respondió el chico—. Al menos no tuve que hacer nada desagradable... hasta navidad...
—... Por culpa de Odd —completó Carlos—. Voy a empezar a pensar mal de ti.
—Soy bisexual reconocido —respondió el aludido tranquilamente—. Y disfrutar del sexo con las mujeres y los hombres me abre muchas más puertas. Lo que no impide que...
Se calló en ese momento.
—¿Lo que no impide qué? —quiso saber Ulrich.
—¡Que esté enamorado de Sam! ¡Pero como eso es muy romanticón prefiero no decirlo! —gritó el chico, y estuvo tentado de añadir "Pero también me gustas tú, Ulrich".
—Además, tú dirás lo que quieras —añadió William, dirigiéndose a Carlos—, pero no has puesto muchos reparos en hacer esto. Aunque sólo haya sido por desahogar.
Al no saber qué responder, Carlos optó por echar un trago largo de su cerveza.
—Yo también tengo curiosidad por algo... —dijo Ulrich—. ¿Cuál ha sido el sitio más raro... y la vez más memorable... con la que habéis tenido sexo?
—Pues... —empezó William—, fue justo la semana pasada... fui con Laura al cine... y ella insistió en tener sexo.
—Eso no es muy raro... —dijo Odd—. Muchas parejas...
—¿Alguna pareja lo ha hecho alguna vez en las escaleras de la sala? —inquirió William, provocando que se quedaran boquiabiertos—. Pues eso. Y la que más recuerdo... el año pasado con una morena en la playa.
—Joder con William... y parecía tonto —rió Odd—. Yo... bueno, esto no lo sabe nadie pero... lo más grabado que tengo fue con Brynja, la prima de Sissi... terminamos echando un polvo en el despacho de la Hertz antes de que se fuera... y el sitio más raro... en la piscina con Sam... en casa de un amigo suyo. El polvo más rápido que hemos echado.
Rieron los cuatro.
—Me toca —dijo Ulrich—. El sitio más raro... Lyoko —les dijo. William y Carlos estuvieron a punto de atragantarse con la bebida—. Y el que más recuerdo... el año pasado por mi cumpleaños. Entró Yumi cuando estaba dormido... y me despertó de una manera muy... agradable.
—Carlos, tu turno.
—Bueno... tengo grabado a fuego cuando Alicia se vistió de cosplay para mi... aquella noche ardió Troya —dijo, sin poder disimular un tono de orgullo—. El raro fue... cuando vine desde España. Me ligué a una guiri en el avión y me escabullí con ella al baño... mis padres aún creen que algo me había sentado mal para tardar tanto.
—Sois peores que los monos —bromeó Jeremy.
—¿Es que tú no has hecho nada así con Aelita? —preguntó Ulrich.
—Sí... —dijo Jeremy—. La verdad, por lo menos antes de que empezara el acuerdo... nos escabullíamos del Kadic y nos íbamos a un parque por la noche. Lo mejor de eso era hacerlo subidos al balacín, que ayudaba mucho. Y el más memorable... si se entera de que os lo he contado me mata... me mandó un mensaje... fui a buscarla a su dormitorio y me estaba esperando sentada en la silla, desnuda, y abierta de piernas...
Ninguno dijo una palabra. Vaya, vaya, vaya... ¿quién iba a decirlo de la srta. Einstein? Decidieron en ese momento echar el último trago de la noche. Brindaron.
—¿Y qué me decís... de echar también el último polvo de la noche? —sugirió esta vez Jeremy, adelantándose a las intenciones de Odd—. Tranquilos —añadió mirando a Ulrich y Carlos—, todos sabemos quienes dominan aquí.
Los chicos accedieron. Jeremy, tumbado en el suelo, rodó hacia Carlos, y se ofreció para que le tomara cuando le apeteciera. Este se masturbó para tener la erección, al tiempo que dilataba a su compañero. William prefirió ayudar a Ulrich, apoyando sus nalgas en el miembro del chico para excitarle y que pudiera penetrarle. Odd aguardó impaciente.
Una vez Carlos acometía a Jeremy, y Ulrich a William, Odd se puso de espaldas a este último y sin avisar, se introdujo su longitud. William profirió un gemido ahogado. Al ver que estaba cerca, Odd alargó la mano hasta el miembro de Jeremy, y lo masturbó velozmente. Este suspiró e hizo lo propio con Odd. Aquello se estiró hasta que en pequeños intervalos cada uno llegó a un poderoso y gran orgasmo final. Agotados, se dejaron caer al lado y sin moverse, poco a poco, se fueron quedando dormidos.
La noche de las chicas había empezado siendo un desmadre. La idea original de Yumi era hacer una fiesta de pijamas. No obstante, por sugerencia de Sam, había terminado siendo una "fiesta del sujetador y el tanga", para estar más cómodas, aprovechando la ausencia de Hiroki y de los padres de Yumi.
—¿Estás bien? —preguntó Laura a Alicia.
—Bueno... no suelo estar en ropa interior delante de otras personas... —murmuró ella.
—¡Más te vale acostumbrarte! —bromeó Sam—. Es algo bastante común...
Se calló cuando Yumi, intentando relajar a la chica, empezó a mimarla, y masajearle los hombros. Sam no pudo evitar mirarla con envidia.
—Y bueno, Sissi —habló Aelita—. ¿Estás ya mejor? Ulrich nos ha contado todo lo que te ocurría...
—Estoy algo mejor... aún estoy un poco caída por lo de la soledad, pero...
No le dio tiempo a terminar la frase. Aelita y ella tenían la confianza suficiente para que de pronto, la pelirrosa le plantara un pasional beso, moviendose hasta quedar en la pared.
—¿Mejor?
—Un poco... —respondió Sissi, agradecida.
Sam estaba roja de rabia por dentro. Yumi con Alicia... Aelita con Sissi... ¡Que alguna hiciera lo mismo con ella, joder! Pero intentó tranquilizarse. La noche era larga. Y si se daba bien, podría convencer a sus amigas de que hicieran lo que quisiera.
—Bueno, vamos a intentar que la noche sea genial para todas —propuso Sam—. Y para empezar, ¿vemos una película?
Pusieron los cojines en el suelo. Aelita, Yumi, y Sam se sentaron en el sofá, y a sus pies, Laura, Alicia (que no se atrevía a separarse mucho de Yumi) y Sissi. Esto brindó una gran idea a Sam. Dado que era Aelita quien tenía las palomitas y Yumi estaba en medio, cuando estiraba la mano para coger, "accidentalmente" se le caían sobre las piernas de la japonesa, y así tenía una excusa para tocarla. Por su parte, Laura y Sissi habían apoyado sus cabezas en los hombros de Alicia, aumentando su nerviosismo, aunque este, poco a poco, empezó a desaparecer.
En cuanto terminó la película, Yumi se echó encima de Sam y la sujetó por las muñecas.
—Has estado provocándome toda la película... —dijo en tono mordaz. Sam la miró con cara de inocencia—. ¿Qué debería hacer contigo?
—No lo se... ¿qué se te ocurre?
Por toda respuesta, Yumi levantó el sujetador a Sam, y atacó sus pezones con los dientes. Sam profería gritos de dolor y placer. Aelita se puso en pie para dejarles sitio, y las demás también se apartaron un poco para ver el espectáculo.
Alicia estaba bloqueada, y no supo como reaccionar cuando Laura se situó detrás de ella y empezaba a masajearle los pechos. A su lado, Sissi se había abrazado a Aelita, y había deslizado una mano debajo del tanga de la pelirrosa. Alicia terminó huyendo de Laura.
—Me parece que yo me voy a volver... —dijo con nerviosismo, buscando su ropa.
Eso provocó que el resto de chicas se detuvieran y la miraran. Yumi se incorporó, y Sam se puso en pie. Con las manos en alto, se acercó a su compañera de habitación.
—Alicia, ¿estás bien?
—No... no, Sam... una cosa es que haya jugado contigo o con Yumi... y otra muy distinta era el ambiente que se estaba formando aquí... así que yo me voy y os dejo que...
Sam sonrió y le acarició el rostro. Disimuladamente, hizo una señal a sus amigas para que alguna se acercara. Fue Sissi la que se apresuró en ponerse detrás de Alicia, y acariciarla despacio, sólo por el vientre.
—¿Podemos hablar? —preguntó Sam. Alicia asintió—. Esto es un juego. Nada más. Un rato entre chicas. Liberales. Ya lo probamos un día en las duchas, y estuvo bien. Antes de que te unieras.
—No queremos obligarte —se apresuró Aelita—. Podemos hacer otra cosa si quieres. De hecho, hoy queríamos que vinieras no sólo para esto, sino para seguir conociéndote...
—El problema es que nos hemos dejado llevar un poco... —añadió Yumi, azorada.
—¿Nos sentamos a la mesa? —sugirió Sissi—. Empecemos a conocerla. Y así puede ir tomando confianza.
Laura se apresuró en ir a buscar las bebidas. Se distribuyeron en el sofá y las sillas, asegurándose que la chica iba a tener su espacio. Laura llegó con las bebidas, y todas dieron un trago corto, ya que aquello tenía alcohol.
—Bueno, Alicia, cuéntanos... ¿qué hiciste ese año separada de nuestro amigo Carlos? —preguntó Aelita.
—Estuve en Estados Unidos. Creía que eso lo sabíais...
—Vale, seremos más concretas... ¿con cuántos te acostaste? —atajó Sam.
Alicia bebió de nuevo antes de responder.
—Sólo con uno —dijo secamente—. Fue a la semana de llegar, yo... me sentía muy sola, así que... aproveché cuando tuve la oportunidad. Y después del polvo, le obligué a marcharse.
Sissi silbó. ¿Quien lo iba a decir de la chica?
—Y es más... pensé en hacer lo mismo cuando llegué aquí... Pensaba que estaba rodeado de lobas... y veo que no me equivoqué mucho. Tenía celos de vosotras... —confesó—. Cuando me enteré de este acuerdo... fue el remate...
Yumi, que se había sentado al lado de Alicia, le dio un beso en la mejilla.
—¿Y ahora estás mejor? —le preguntó.
—Sí... aún se me hace un poco difícil, pero bueno... —dijo con una media sonrisa—. ¿Y cómo fue para vosotras esto? Es decir... Yumi, Sam, Aelita... vuestros novios... compartidos.
—Odd y yo somos swingers —respondió Sam con calma—. Pero esto es mucho mejor, ya que no hay muchas parejas así a nuestra edad. Pero or prometo que os hemos sido fieles desde entonces —bromeó.
—Yo en cambio, la primera vez pillé a Sam con Ulrich... y me dieron ganas de asesinarlos —dijo Yumi—. En serio, no lo había pasado tan mal en la vida... pero esta putilla —guiñó un ojo a Sam— es capaz de convencer a cualquiera y me uní a ellos.
—Pues yo confiaba mucho en Jeremy... —comentó Aelita— y terminé dudando de mi propia identidad sexual... estuve varias noches soñando con las tetas de Emily... —añadió, muerta de la vergüenza.
Todas se sorprendieron. Eso no lo sabía nadie.
—A lo mejor eso es lo que se teme Alicia... —dijo Sissi—. Tener dudas.
La chica se movió incómoda en su asiento, dándole la razón así.
—¿Tú quieres a Carlos?
—Sí.
—Entonces no va a pasar nada... —dijo Laura, acercándose a ella— si jugamos un poco. Aquí ninguna ha cambiado. Y no tiene por qué pasarte a ti. Esto es como lo que hiciste con Yumi, pero a lo grande. ¿Te fías de nosotras?
Alicia la miró a los ojos, y no supo decir que no. Laura sonrió al ver que Yumi se acercaba a Alicia y la desabrochaba el sostén. Las demás también empezaron a desnudarse, animadas por cómo se tornaba el ambiente. Su noche empezaba con fuerza.
Laura y Aelita se alternaron para besar a Alicia, mientras sus manos recorrían su cuerpo despacio, apenas rozando sus zonas erógenas al principio. Sam Yumi y Sissi se quedaron al otro labo, besando sus cuerpos entre ellas, y permitiéndose tocar en "zonas prohibidas".
Aelita lanzó una mirada sugerente a Laura, y esta asintió con malicia. La rubia empezó a lamer los pechos de Alicia. Esta cerró los ojos para disfrutarlo, y no pudo ver que la mano de Aelita se dirigía directa a su sexo. Sintió sus dedos dentro, y su cuerpo se convulsionó momentáneamente, aunque no tardó mucho en disfrutar de aquel repentino ataque sorpresa. Aelita sonrió por la reacción que había conseguido de la chica
Decidida a no quedarse quieta, recordó lo bien que lo había pasado con Sam unas noches antes, y decidió devolverlas el favor. Llevó una de sus manos a los pechos de Aelita, y lo masajeó con cuidado. Sintió duro el pezón de la chica gracias a lo que hacía. Confiando un poco más, usó la otra mano para estimular el clítoris de Laura.
A su lado, Sam devoraba el sexo de Sissi con avidez, tumbada sobre las piernas de Yumi. La japonesa a su vez, masturbaba a su amiga a un ritmo deliciosamente lento, mientras se besaba con Sissi, y esta de vez en cuando atacaba sus pechos. "Debí haber sacado antes la cámara... ahora no puedo... hacerlo...", pensó Sissi mientras la lengua de Sam estaba a punto de llevarla al orgasmo.
Laura dejó los pechos de Alicia, y mientras seguía con ella una mutua masturbación, atacó con su boca la intimidad de Aelita, sacándola un gemido tan sensual que estimuló más a sus amigas. En cuanto logró que Sissi terminara, Sam cruzó sus piernas con las de Yumi, frotando sus sexos con fuerza. En cuestión de unos minutos todas habían terminado.
—¿Qué te ha parecido? —preguntó Sam, que descansaba sobre los pechos de Yumi y esta le acariciaba el cabello.
—Increíble... —dijo Alicia, que estaba como en una nube en los brazos de Laura—. ¿Cómo puede sentirse esto tan bien?
—Entre mujeres nos entendemos mejor —comentó Sissi—. Pero ahora que lo pienso... esto lo hemos montado mal.
—¿Por qué? —preguntó Aelita.
—¿No deberíamos haber cenado antes de empezar a hacer estas cosas? —rió Sissi—. Que es antihigiénico.
—Pues venga —dijo Yumi—. Todas a asearse y luego cenamos.
—Aunque las pizzas no sean lo único que vayamos a comer... —dijo Laura mordazmente, provocando una carcajada general.
Se limpiaron por turnos, y luego fueron a la cocina. Llevaron más bebida al salón, y luego se dispusieron a comer con tranquilidad. Ya estaban con mayor confianza. Incluso su nueva amiga parecía más relajada. Sam por su parte, miraba a sus amigas con orgullo, le gustaba que fueran tan liberales.
—Vais a tener que pillar fuerzas —aseguró Sam—. Hoy ninguna se duerme aquí hasta que esté sin energías. Yo me encargo de eso.
Mientras recogían, a Yumi se le ocurrió un plan de "calentamiento" del personal. Subió rápidamente a su dormitorio, y bajó con un CD de música. Lo puso en el reproductor, y luego, tiró de Aelita para que saliera a bailar con ella. La música que sonaba tenía ritmo de discoteca, y no tardaron en empezar a erotizar a las demás con el baile. Cuerpo contra cuerpo, manos rozándose, movimientos de cadera, Yumi bajaba y luego Aelita...
Todas las miraban encendidas, pero Sam estaba calentándose más que ninguna otra de sus amigas. En cuanto las chicas cesaron el baile, saltó de su sitio y se abalanzó a por Aelita, hundiendo su cabeza entre los pechos de la chica, y frotando su sexo contra el cuerpo de la pelirrosa.
Yumi optó por dejarlas a su aire y fue al encuentro de Laura, que la esperaba tumbada bocarriba en el sofá. Subió sobre ella a horcadas, juntó sus pechos con los de ella, y empezó un suave movimiento de su cuerpo, mientras los dedos de Laura recorrían sus caderas.
Por su parte, Alicia había decidido tomar un poco la iniciativa con Sissi. Había empezado a besarla tímidamente, mientras exploraba su cuerpo con las manos. Ella simplemente se dejaba hacer. A ver de qué era capaz. Se sorprendió gratamente cuando Alicia hizo que separara sus piernas y la acariciara por la parte interna del muslo,antes de estimular su sexo. No estaba nada mal lo que hacía la chica.
Sam y Aelita se encontraban ya devorando sus sexos mutuamente, arrancándose gemidos que podrían escandalizar a los vecinos. Yumi y Laura se masturbaban la una a la otra, mientras contemplaban a las demás. Alicia había cruzado sus piernas con las de Sissi, y la dominaba mientras sus sexos se frotaban entre sí. Sissi había empezado relajada, y ahora debía sujetarse al sofá para controlar el placer que iba recibiendo su cuerpo.
Una vez terminaron, y con algo de fuerzas aún, optaron por subir al piso de arriba. Yumi les dijo que había preparado algo en el dormitorio de sus padres. Y así era. Había puesto un colchón en el suelo, al lado de la cama.
—Para que tengamos más sitio para dormir... —las informó—. Y sois privilegiadas. Esto antes sólo le ha hecho con Ulrich.
Todas la miraron, agradecidas por el gesto.
—Pero... ¿vamos a dormir ya? —preguntó Alicia.
Todas la miraron, provocando que la chica se pusiera colorada. Claramente, le había pillado el gusto a aquello.
—Tranquila —dijo Sam—. Creo que podemos tener aquí el último asalto y luego dormirnos directamente, ¿no? —sugirió.
Alicia asintió.
—Bueno... pues tenemos la cama grande, colchón... podemos estar ahora sin dividirnos —dijo Laura—. Ya sabéis. Algo más íntimo...
Todas estuvieron de acuerdo en aquello. Sam gateó por la cama hasta situarse, y fue seguida por Laura, quien atacó su sexo empleando su lengua. Sissi se animó a ponerse al lado de Laura, y ayudarla a dar placer a Sam. Lamían su sexo, y de vez en cuando se besaban entre ellas.
Yumi animó a Alicia a que se uniera a ellas. Dudando, optó por situarse en pie delante de Sam, quien en seguida entendió lo que quería. Hundió un par de dedos en su sexo al principio, y luego lo lamió, sujetándola por la cadera. Alicia tuvo cuidado de no apoyarse sobre su cabeza, pero no pudo evitar acariciarla.
Yumi y Aelita habían empezado a frotar sus sexos entre sí, lentamente. A la vez, Yumi masturbaba a Sissi, y Aelita a Laura. Aquello era placer, definitivamente. Antes de terminar, optaron por hacerlo de otra forma. Se colocaron en círculo sobre la cama, tumbadas. Alicia lamía el sexo de Sam. Esta a su vez empleaba su lengua con la intimidad de Yumi, quien jugueteaba con el sexo de Laura con sus labios. Ella daba placer a Sissi, que a su vez usaba su lengua con la intimidad de Aelita, quien cerraba el círculo devorando el sexo de Alicia.
Una vez estaban todas satisfechas, dijeron que ya era hora de acostarse. Pero eso no iba a ser todo. Sissi las pidió un minuto, y bajó corriendo a por su cámara. Iban a hacerse una foto muy picante para los chicos.
Sam, Alicia, Laura, Sissi, Yumi y Aelita. En ese orden se tumbaron en la cama, y separaron las piernas. "Van a lamentar no haber estado aquí esta noche", rieron.
Para dormir, Laura se puso tras Aelita, y Alicia frente a ella. Sam optó por abrazarse a Yumi, y esta quiso que Sissi se situase entre ella y Alicia, para que no se sintiera desplazada. Durmieron apaciblemente.
Aquella mañana, en ambas casas, volvió a erguirse el descontrol por el placer. El grupo estaba cada vez más unido. Pero aún no eran conscientes de lo que les podía ocurrir.
¡Lo prometido es deuda! Hace un tiempo me sugerísteis esto. Y hace poco, alguien más lo hizo. Y aquí está.
Ha sido algo difícil, pero espero que os haya gustado. También he querido meter algo más de los personajes para seguir su desarrollo. Por si a alguien le interesa, siempre he considerado que las chicas tenéis más confianza entre vosotras que las que tenemos los chicos entre nosotros... Por eso ellas han sido más "libres". Aún así, espero que os haya gustado. Y como hago siempre os respondo.
Alejito480: Es una teoría, porque no la han confirmado, aunque nosotros sepamos que es verdad :P Escribiré tu lemon entonces. Lo de Hiroki... ¿también quieres que aparezca? Interesante sería.
Moon-9215: Siempre he tenido el problema de la edad con Hiroki, por eso tampoco había unido a las reporteras. Sin embargo, esto es una deuda que tengo contigo, y haré que Hiroki se termine uniendo... mira más abajo para tener una pista.
Usuario865: Otro para ti ;)
carlosjim04: Por eso he querido compensaros en este xD EL problema también es que tras 37 capítulos, es más y más difícil ser original con el lemon, por eso intento compensar con la trama.
Guest: Me gusta tu forma de pensar. El problema que tendría ese argumento es que deja un final cerrado y es lo que no me interesa. Además, YUmi, Aelita, Jeremy y Ulrich se desenvuelven bien juntos, ¿crees que no les daría por hacer más swinging? :P
Zuole: Lo máximo que pueden hacer son cameos... pero te digo una cosa, me has dado una idea genial...
lalo101097: Estaré atento cuando te vea publicar. Me alegra que te gustara el capítulo. Aunque no entendí eso de que lo viste vacío... ¿en qué sentido fue? Y tranqui, que no me ofendo ;)
El domingo habrá otro capítulo (espero), y sobre todo a los que me seguís... atentos. Voy a empezar a publicar sobre otro fandom. No será lemon. Pero me gustaría que os pasárais cuando publique (si dais a "seguir" al dejar una review os avisará automáticamente) y que opinéis de ese nuevo fanfic. Pero descuidad, no tengo intención de abandonar este. Es más... si esto fuera una serie de televisión, os podría decir que he firmado por una segunda temporada... en la cual saldaré mis deudas con vosotros ;) Lemon rules!
