Escritora original: Bex–chan
Nombre original: Isolation
Traducción/adaptación: Sunset82
N/A: ¡Sólo las recomendaciones habituales! Tengo algunas... Florence and the Machine – "Bedroom Hymns", The XX – "Crystallised", y Glen Hansard and Marketa Irglova – "If you want me". Espero que funcionen bien para el capitulo.
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AISLAMIENTO
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Capitulo 37 : Defectos.
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Draco no estaba seguro si se había despertado con un dolor de cabeza, o si había sido el mismo dolor de cabeza que lo hizo despertarse no mucho antes de la cinco de la mañana. De cualquier manera, estaba allí, martillando contra el dorso de sus órbitas, y apretó los dientes contra el dolor.
Si bien no podía recordar nada específico, supo que había sido atormentado por las pesadillas por la mayoría de la noche; podía sentir su crueldad en el sudor frío que goteaba por la espalda; y el instinto le dijo que muy probablemente giraba alrededor de Granger, sus padres, y Voldemort. Fue probablemente porque su brazo estaba envuelto tan fuertemente alrededor de la cintura de Hermione, y porque su pelo estaba revuelto en un ángulo extraño por su respiración agitada.
La soltó y se sentó, intentando de aliviar el dolor de cabeza chasqueando el cuello y masajeando el puente de su nariz. Al pie de la cama, Crookshanks estaba acurrucado en una bola, espiando con un ojo por debajo de su pata y observando a Draco con curiosidad.
—Lárgate, feo —susurró él, tirando las mantas y dejando la cama.
Como era de esperarse, estaba muerto de sed, y se puso algunas prendas y tomo su varita antes de dejar la habitación, con la intención de tomar un trago en la cocina e ir a buscar un frasquito de Poción para Dormir sin Sueños. Pero cuando se chocó con algo que se sintió a una persona justo afuera de la puerta en el oscuro pasillo, se sobresalto y a penas logro reprimir un jadeo de sorpresa. Manejando torpemente su varita y lanzando un Lumos, rodó los ojos cuando la luz capto la sonrisa de medio lado de la persona infractora.
—Maldita sea, Theo —siseó Draco. — ¿Estás intentando asustarme?
—Bueno, no lo estaba intentando —bromeó. —Pero sin duda fue un accidente divertido.
— ¿Qué demonios estás haciendo aquí?
—Supongo que lo mismo que tú. No podía dormir, y tengo sed. ¿O solo estás yendo al baño?
—No, voy a la cocina —dijo él, hacienda un gesto hacia las escaleras. —Vamos entonces.
—Así que ¿por qué no puedes dormir? —pregunto Theo. — ¿Granger ronca?
—No.
— ¿Es muy inquieta?
—No.
— ¿Es…?
— ¡No tiene nada que ver con Granger! —gruño tan fuerte como pudo en voz baja.
—Entonces son pesadillas —dijo él en un tono conocido, encogiéndose de hombros ante la mirada confusa de Draco. —Todos las tenemos. Blaise solía tener unas realmente malas; solía despertar gritando hasta que sus pulmones quedaban en carne viva y vomitaba por horas. Supongo que es inevitable. Nunca nadie en verdad puede dormir durante la Guerra.
Draco seguía contemplando como podía responder racionalmente al comentario de Theo mientras llegaban a la puerta de la cocina, y si ambos hubieran estado prestando atención, tal vez hubieran escuchado las voces apagadas del otro lado. Ron y Harry estaban sentados a la mesa, sus cabezas se levantaron y cerraron la boca cuando Draco empujo la puerta e interrumpió cualquiera sea la conversación que estaban teniendo. Ron estuvo de pie en un segundo, enderezándose y fulminando con la mirada a Draco, su labio se curvo hacia atrás enojado y las manos se apuñaron a sus costados. Dando unos pasos despreocupados por la sala, Draco simplemente ladeo la cabeza y mostro una sonrisa condescendiente a Weasley, mirando a su rival de arriba abajo para impresionar.
Ron aún poseía ese aire un poco desorientado y cansado, como si alguien hubiera lo hubiera dado vuelta y estaba intentando adaptarse a un mundo del revés sin éxito o, Draco pensó, en esa metáfora Muggle acerca de un pez fuera del agua. A pesar de una mejora desde la última vez que habían discutido en esta misma sala, Weasley seguía luciendo como en la cornisa, e incluso desde un distancia. Draco podía distinguir sus ojos inyectados en sangre y las uñas carcomidas. Al juzgar desde la expresión exasperada de Potter y la tez ruborizada de Weasley, Draco dedujo que él y Theo habían interrumpido una discusión bastante intensa, no es que especialmente le importara.
—Genial —comento Theo rotundamente detrás de él. —Es el dúo indiscreto. No, espera. Puedo salir con algo mejor que eso…
— ¿Qué diablos quieren? —exigió Ron, su mirada hostil y mostrando los dientes en un semi gruñido. —Dije que ¿Qué diablos quieren?
—Te escuche, Weasley —le regaño Draco. —Cálmate, te va a sangrar la nariz…
—Yo te voy hacer sangrar la maldita nariz —amenazó él.
— ¡Wehey! A Weasley le regreso el ingenio —se burló Draco, dando unos pasos arrogantes por la sala. —Que alguien alerte a El Profeta…
—Te lo estoy advirtiendo, Malfoy, te voy a romper esa nariz puntiaguda que sale de tu cara…
Draco se mofo. —Estoy aterrorizado…
— ¡Vamos, imbécil! —espeto el pelirrojo, inclinándose hacia adelante con su cuerpo agresivamente. —Te voy a sacar esa maldita sonrisa de la cara…
—Ron —dijo Harry, poniéndose de pie y metiéndose en el medio del camino de su amigo. —Sólo relájate un minuto, amigo…
— ¡No! ¡Nosotros llegamos aquí primero!
Theo se rió detrás de Draco. —Diez puntos al Gryffindiota por afirmar lo obvio.
—¡Y puedes cerrar la jodida boca, Nott! Imbécil desgarbado…
—Oh, vamos, Weasley —dijo él, rodando los ojos. —Eso casi hirió mis sentimientos…
— ¿Por qué no regresas a molestar al maldito de tu padre? —Ron espeto fríamente. —Oh espera, Papi no te acepta sin la Marca Tenebrosa estampada sobre tu brazo, ¡inclinándose y besando los pies de Quien-Tú-Sabes!
Draco alzo una ceja furioso y se dio vuelta hacia Theo, justo a tiempo para presenciar como todo rastro de humor dejaba su rostro, y luego su expresión se tornó dura y afilada de rabia. Draco podía ver los destellos de furia que se desato en los ojos de su amigo, una vena abultada en su garganta, y sus fosas nasales dilatadas con las primeras advertencias de un inminente estallido, pero antes de que Draco pudiera si quiera considerar una palabra que lo calmara, Theo explotó.
— ¡NO TE ATREVAS A MENCIONAR A MI PADRE, WEASLEY! —grito, lanzando unas respiraciones aleccionadoras para mantener el equilibrio. —Hablas de mi padre de nuevo, y te juro que…
— ¿Tú qué? —lo desafió Ron. — ¿Qué diablos vas hacer, Nott?
— ¡Te rompería la puta mandíbula si supiera que no me va a contagiar nada, como rabia o pobreza!
— ¿Crees que eres mejor que yo sin la herencia de papi?
Theo se lanzo hacia adelante unos pocos pasos. — ¡TE DIJE QUE NO MENCIONARAS A MI MALDITO PADRE!
— ¡BUENO LO HICE! —grito Ron, empujando a Harry a un lado. —¿Toqué un nervio allí, no es así, Nott?
—A la mierda con esto —murmuró Theo, metiendo la mano en su bolsillo e intentando de sacar su varita, pero sus dedos estaban temblando por la falta de paciencia, y Weasley sacó su varita primero.
— ¡Desmaius! —grito Ron, pero su puntería fallo, y el encantamiento fue débil.
El hechizo lo golpeo a Theo en un ángulo extraño, pero no fue lo suficientemente preciso para dejarlo inconsciente, pero lo tiro y su cuerpo salió volando, deslizándose por el suelo. Mirando hacia atrás para ver si Theo estaba bien, Draco retiro apresuradamente su propia varita y lanzó un Hechizo Impedimenta a Weasley, dándole con éxito justo en el pecho y arrojándolo hacia atrás hasta que se estrello contra la pared con un golpe fuerte. Antes de que Draco pudiera tomar un momento para sonreír cuando Weasley gimió de dolor, escucho a Potter gritar — ¡Expelliarmus! — y miró como su varita dejo su agarre y aterrizo en la mano preparada de Harry.
— ¡Devuélveme mi maldita varita, Potter! —espetó.
Mientras marchaba hacia adelante y miraba a Harry, fue vagamente consciente de que tanto Theo como Ron se habían levantado del suelo y se estaban yendo uno hacia el otro con los puños cerrados y los ánimos llenos de adrenalina. Todos iban unos contra otros, listos para chocarse en el centro de la sala como machos en guerra defendiendo su territorio, pero antes de que pudieran estrellarse, una nueva voz estaba diciendo en voz alta un hechizo.
— ¡Dispersum!
Y Draco sintió la fuerza del hechizo en su estomago, levantándolo del suelo y elevándolo hasta que fue atrapado con eficacia; mitad contra el techo y la otra mitad entre las dos paredes; sujeto en su lugar en una de las esquinas del techo. Levantando la cabeza, descubrió que Theo, Weasley y Potter estaban en predicamentos similares; todos encajados en las esquinas del techo de la sala, retorciéndose con inquietud como moscas enredadas en telarañas. Girando su cuerpo e intentando de romper el hechizo que se apoderaba de él, los ojos de Draco se asentaron en el lanzador del hechizo, y dejo de forcejear.
Hermione estaba parada cerca de la puerta; su brazo estirado con la varita de Bellatrix se veía un poco extraño en su mano. Su pelo era salvaje alrededor de su rostro, alborotado por el sueño, y su expresión era tensa, fijada en un gesto de desaprobación con sus pómulos realzados por sus labios fruncidos, y sus ojos entrecerrados en aberturas controladoras. Descalza, todavía tambaleante en sus pies, y vestida con una bata purpura hecha jirones, que era probablemente dos talles más grande que ella (Draco llego a la conclusión que era posiblemente del embarazo de Tonks); aun así lograba de alguna manera lucir intimidante.
— ¡Hermione! —exclamó Weasley. — ¡Bájanos!
— ¡No! —contraatacó ella. — ¡Deberían estar avergonzados! Hay personas que están muriendo a causa de esta guerra, y ¿ustedes no pueden superar sus rivalidades escolares patéticas? ¿En verdad se odian tanto que están dispuestos dejar que esto potencialmente afecte el resultado de esta guerra?
Draco aclaró la garganta. —Granger…
— ¡No termine, Draco! —lo interrumpió con una mirada firme. — ¡Ya no son niños! ¡Son hombres! ¡Así que actúen como tal y muestren un poco de madurez y dignidad!
—Hermione —intento Harry. —Bájanos, y podemos…
— ¡No, Harry, todos se van a quedar donde están hasta que haya terminado! —despotricaba ella, cambiando un poco la inclinación de la varita así la presión que sostenía a los cuatro en su lugar rayaba en lo doloroso, y todos gruñeron molestos. — ¡No los voy a tener ustedes riñendo y discutiendo como un grupo de segundo año¡ ¡Me niego a seguir siendo un árbitro con mis amigos y mi novio! Así que sólo van a tener que…
—Granger —interrumpió Theo, y Draco rodó los ojos ante el aparente deseo de muerte de su amigo. —Me gustaría señalar que como no soy tu novio y técnicamente tampoco ninguno de tus amigos, no debería ser incluido…
—Cállate, Theo —lo regaño. — ¡Estoy cansada de intentar de razonar y hacer de pacificadora con todos ustedes! No estoy pidiendo que sean amigos o ni siquiera que se lleven bien, pero si les digo que dejen de lado sus disputas ridículas y se toleren mutuamente, o les juro ¡Sabrán lo que es bueno!
Las cejas de Draco se dispararon a lo alto de la frente y se pregunto cuando había sido la última vez que la vio así; tan inquieta y furiosa que estaba prácticamente vibrando con el calor de su arrebato. Él miro a los otros, encontrando expresiones similares de incredulidad en sus rostros mientras contemplaban a la bruja furiosa y el agarre amenazador que tenía sobre la varita de Bellatrix.
—Voy a decir esto una última vez —dijo Hermione, su voz ahora extrañamente firme. —Se van a tolerar mutuamente, van a poner de lado su resentimiento de Hogwarts, y van hacerlo ahora. ¿Está claro? —El silencio que le respondió fue tan profundo que retumbaba, y ella contuvo la respiración, doblando la muñeca ásperamente y alterando la inclinación de la varita de Bellatrix de una manera nefasta. —Dije ¿Está claro?
—Sí —se apresuro Harry. —Entiendo.
—Seh, lo capto —asintió Theo. —Blah blah blah, abraza a un Hufflepuff. ¿Podemos bajarnos ahora?
Hermione lo ignoro, sus ojos iban entre los dos magos que todavía no habían respondido. — ¿Ron? ¿Draco? —se impulso con impaciencia. —¿Y bien?
—Bien —Ron dijo forzado entre dientes.
—Lo que sea —gruño Draco, lamiéndose los dientes obstinadamente cuando Hermione le entrecerró los ojos. —Jodidamente bien, sí ¡Sólo déjanos bajar!
—Bien —dijo ella en un tono cortante. —Entonces estamos todos de acuerdo de palabra.
Con eso, ella bajo la varita y lanzó el hechizo, cruzándose por sobre su pecho mientras que los cuatro magos se deslizaban de las paredes y cayeron al suelo de una manera poco agraciada y con fuerte golpe. Draco gruño mientras se ponía de pie, poniéndose la mano en la espalda para atender a su coxis lastimado, y mirando a Hermione con cautela mientras parecía considerar la situación con esa mirada pensativa tan de ella que habitualmente le llevaba a una decisión que a él no le gustaría.
—Harry, Theo, Draco —se dirigió a ellos cuando estaban todos de pie, moviendo las manos a su cadera. —Vayan a la cama. Quiero hablar con Ron.
El rostro de Draco se transformo en una mueca de indignación antes de resoplar en voz alta, ignorando a las miradas desconcertadas que se intercambiaban los otros tres mientras que negaba con la cabeza y tensaba la mandíbula. — ¿Me estás jodiendo? —pregunto. —Granger, no hay manera que…
—No fue un pedido —le dijo ella, ladeando la cabeza para dispararle una mirada severa. —Lo digo en serio. Ustedes tres, a la cama.
Draco se quedo sin habla por un momento, mirándola mientras ella ofrecía a Potter una sonrisa a medias agradecida cuando dejo la sala sin discutir. Theo fue el que siguió pero se quedo en la puerta, evidentemente esperando por Draco, e intentando de llamar su atención; no que él lo haya notado. Estaba demasiado ocupado frunciéndole el ceño a su novia y ejercitando todo su control para no lanzar su puño al rostro satisfecho de Weasley.
— ¿Qué demonios crees que estás haciendo? —exigió él, dando un paso hacia ella. —Esperas que yo…
—Recién estuviste de acuerdo en tolerar…
— ¡Nunca estuve de acuerdo en dejarte a solas en una habitación con él!
—Draco, no me pongas a prueba esta noche —le advirtió en voz baja. —Necesito hablar con él y quiero hacerlo a solas, así que ve a la cama, y estaré ahí cuando termine de…
—De ninguna jodida manera…
—Draco, hablo en serio —dijo ella tensa, y algo sobre la rigidez en sus rasgos le dijo a Draco que esa era una discusión que no iba a ganar. —Esto necesita hacerse y sería más fácil si no estás aquí. Ahora, por última vez, ve a la cama y estaré allí pronto. No lo voy a volver a repetir.
Él gruño entre dientes, lanzándole una mirada amenazadora a Ron antes de regresar a Hermione con una mirada mordaz. —Vamos a discutir sobre esto después de que termines —siseó él.
Paso junto a ella de una manera decididamente fría, caminando hacia la puerta y casi golpeando a Theo mientras salía volando de la sala, dando un portazo con la fuerza suficiente para hacer chillar las bisagras. Estaba furioso. Total y absolutamente enfurecido; todos sus músculos rígidos y tensos de rabia y su sangre corriéndole por el sistema mientras iba por el pasillo con Theo detrás.
—Así que… — murmuró Theo. —No hay puntos por adivinar quien lleva los pantalones en tu relación…
—Cállate —espeto él.
—Simplemente una observación —se defendió. —No tengo vergüenza en admitir que estoy un poco asustado de tu novia. Da miedo cuando es toda mandona así…
— ¡Maldita sea, Theo, vete a la mierda!
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Hermione se estremeció ante el duro golpe de la puerta, pero el silencio que siguió y que se estableció entre ella y Ron fue incluso más perturbador.
Ella lo observo con atención, su corazón acongojándose cuando él se negó a mirarla a los ojos o dar cualquier indicación de que él estaba consciente de su presencia. Él simplemente se quedó allí; su mirada centrada en el suelo y su postura rígida por la incertidumbre. Suspirando profundamente, ella se movió adelante y se sentó a la mesa, metiendo la varita de Bellatrix en el bolsillo de su bata antes de inclinarse hacia adelante y juntando las manos como si fuera hacer un negocio.
—Ron —dijo gentilmente. —Siéntate, por favor…
—No quiero…
—Siéntate y cálmate —le dijo en un tono autoritativo. —Tenemos que hablar.
Si fuera posible, su cuerpo pareció agarrotarse aun más, pero levanto la mirada y la vio entre los mechones desordenados de su flequillo rojo. —No estoy seguro que pueda decirte.
—Me puedes decir cualquier cosa. Me conoces.
—Bueno eso fue antes de todo esto —frunció el ceño. —Antes de que supiera tu… tema con él.
—Sigo siendo la misma persona, Ron —dijo ella. —Sigo siendo yo.
— ¿Lo eres?
Ella se estremeció al oír eso, metiéndose un mechón de pelo detrás de su oreja nerviosa. —Mira, entiendo que estés enojado conmigo…
—Ese es el tema —la detuvo. —No estoy enojado contigo, estoy… no lo sé. Sólo no lo sé, Hermione.
—Por favor siéntate —le pidió ella, sintiendo una pequeña oleada de alivio cuando de hecho esta vez lo hizo. Exhalo mientras se dejaba caer en la silla delante de ella, descansando las manos sobre la mesa. Ella intento estirar la mano y tomarlas, pero él se aparto antes de que ella pudiera rozar sus nudillos. —Ron —, intento ella. —Por favor, háblame…
—Hermione, no es tan fácil…
—Si sólo lo intentaras —le suplicó. —Sólo di algo, y…
—Creo que tenías razón —se apresuró él, casi demasiado rápido para que ella lo absorbiera. —Es decir, sobre nosotros. He estado pensando sobre lo que dijiste en los últimos días, sobre como no funcionaríamos. Me imaginaba como sería estar en una relación contigo, y ¿sabes lo que pensé? Pensé que sería lindo, y luego recordé que lindo es la peor palabra…
—En la lengua Española —terminó ella por él asintiendo en complicidad. —Lo siento, sólo que no creo que nosotros estemos…diseñados para estar juntos de esa manera.
—No —estuvo de acuerdo con una voz poco distante. —No, tal vez no lo seamos. Aunque pensé que lo éramos. Diablos, todos lo pensaban.
—Si la mayoría siempre tuviera razón, no habría progreso —murmuró ella, más para sí misma. —Lo siento, sólo quiero decir que… a veces las personas ven lo que ellos quieren ver.
—Si te amo —Ron le dijo sinceramente. —Pero… no se sí como una amiga o como algo más. Es tan confuso que me asusta, y tal vez si no lo sé, eso significa que no es lo que pensé. ¿Tiene sentido?
—Sí, lo tiene —le aseguro ella. —De hecho tiene mucho sentido.
—Es como… —intento incomodo, frotándose la nunca en esa manera encantadoramente torpe tan de él. —Es como, cuando creí que estabas muriendo, no estaba pensando, "esa es la chica que amo", estaba pensando, "esa es mi mejor amiga", y… cuando lo pensé después, es como que caí en la cuenta ¿sabes?
—Lo sé —dijo ella, y cuando estiro la mano para tomar la de él, esta vez no se resistió. —Sé a lo que te refieres.
—En verdad no hubiéramos funcionado ¿verdad? —murmuro tristemente. —Es como dijiste, hubiéramos sido demasiado conveniente. Y yo y tú…
—Tú y yo —le corrigió ella automáticamente, pero se cubrió la boca e hizo una mueca. —Lo siento, no es el momento para…
—Pero eso es quien eres —él se encogió de hombros. —Y ahí hay otra cosa. No entiendo de lo que hablas la mayor parte del tiempo. Si hubiéramos estado juntos, me pasaría la mitad del día con la cabeza en un diccionario intentando de entenderte.
—Ron, no eres estúpido…
—Pero, no estoy a tu nivel, y nunca lo estaré —continuó él. —Ves, entiendo eso, en verdad lo hago. No estoy enojado de que no estemos juntos. Supe que siempre hubo una chance de que eso sucediera. Estoy enojado porque… porque es Malfoy. Simplemente… no puedo entender eso. No siento que me hayas dejado, siento como si me hubieras traicionado. Como amiga.
—Es difícil de explicar —respiró ella. —Es decir, viví con Draco por meses. Llegué a conocerlo. Te prometo, él no es ese… ese imbécil que era…
—Parece que lo fuera —gruño él. —Sigue actuando como un total imbécil.
—Mira, se que puede ser grosero, e irritable…
—Para nombrar algunos pocos…
—Pero eso no lo hace una mala persona —continuó ella persistentemente. —Tú tienes bastante temperamento ¿sabes? Y sé que puedo ser mandona y obstinada, y siempre tengo que tener razón, y Harry también es obstinado cuando se trata de aceptar ayuda, y eso lo hace imprudente. Todos tenemos nuestros defectos, Ron, es lo que nos hace humanos. Draco tal vez sea un montón de cosas, pero no es quién era. No es malo. El hecho de que esté aquí lo demuestra.
—Pero todo los que nos hizo. Que te hizo a ti —Ron argumento. —¿Cómo puedes olvidar todo eso?
Ella vacilo y se froto los labios, contemplando cómo debería comenzar a razonar su lógica con Ron. Estiro la mano a través de la mesa para tomarle las manos otra vez, y las palabras que se posaron en su lengua se sintieron bizarras y un poco fuertes, pero estaban saliendo de su boca antes de que pudiera intentar detenerlas.
—Draco es como… la nieve —dijo Hermione en voz baja, su mirada ausente y distraída. —Al principio es fría y cruel, pero de alguna manera hermosa, y la extrañas cuando no está allí. Y si la sostienes en tus manos lo suficientemente cerca y por mucho tiempo, cambia. Se derrite.
Ella inhalo, y el sonido de eso le arrebato de su trance. Levantando la cabeza, vio la mirada perpleja de Ron, y sus mejillas comenzaron arderle por la vergüenza. Incluso en la compañía de las personas que la conocían mejor, no le gustaba perder su control habitual y lógica, pero la metáfora melancólica había sido tenaz. Se estaba preparando que decir a continuación, planeando recuperar la compostura y la prudencia apropiada para su charla, pero Ron se adelantó.
—En verdad lo amas ¿no? —pregunto él. —Es decir, realmente lo haces.
—Sí—contestó ella, intentando de reprimir una sonrisa. —Creo que esto podría ser lo indicado para mí.
Ron frunció el ceño. —Pero ¿por qué él?
—No… no sé cómo explicarlo —confesó dudosa. —Sólo lo hago. Supongo que algunas cosas sólo son. Tal vez no se supone que hay que intentar razonar las cosas como el amor.
Él sonrió, y la compasión conocida en su expresión la consoló al instante. — ¿Ni si quiera tú intentarías de razonarlo?
—Ni siquiera yo.
— ¿Y él te ama? —pregunto Ron, luciendo un poco incomodo con la pregunta. — ¿Te lo ha dicho?
—No lo ha hecho, pero sé que lo hace —dijo siendo sincera. —El hecho de que esté aquí es prueba suficiente para mí.
Bajando la mirada a sus manos entrelazadas, él permaneció en silencio por un momento, mascándose la lengua pensativo. — ¿Sabes? Lupin vino a verme ayer a la mañana.
— ¿Lo hizo?
—Seh —asintió él. —Me hablo por un rato; me conto sobre lo difícil que fue para Sirius separarse de su familia, y que Malfoy estaría atravesando lo mismo. En verdad nunca lo pensé de esa manera, pero… por más que odio admitirlo, me hizo pensar.
—Bien —murmuró ella, insegura de que más debería decir. —Eso es… bueno.
—Y después de todo el asunto de la Mansión Malfoy —dijo él de mala gana. —La manera en que Malfoy reaccionó al verte como estabas…él se asusto completamente y eso también me hizo pensar.
—Parece que has estado pensando mucho —comento ella con una sonrisa breve.
—Si, me ha dado dolores de cabeza —bromeó él con poco entusiasmo, pero luego su expresión se tornó seria. —Mira, Hermione, no puedo soportar a Malfoy…
—Lo sé…
—Y no estoy haciendo ninguna promesa de que eso va a cambiar —le dijo sin rodeos. —Dudo que alguna vez me vaya a caer bien el imbécil. Pero…—suspiró él, haciendo una pausa para frotarse la incipiente barba sobre su mentón. —Si Tonks y Remus y Luna pueden tolerarlo, creo que puedo… intentar de acostumbrarme a él.
— ¿Lo harías? —dijo ella sorprendida, intentando de reinar en su euforia. — ¿Lo dices en serio?
—Seh, voy a intentarlo —repitió él. —Te lo prometo, lo voy a intentar. Tengo que hacerlo ¿no? No vale la pena perderte.
Ella apretó el agarre en sus manos. —Tú nunca me podrías perder.
—Y me tienes que prometer que no me mentiras otra vez —insistió él. —Lo digo en serio, Hermione.
—Lo juro, no lo haré —dijo rápidamente de acuerdo. —Lo siento. Por todo.
—Lo sé. Yo también lo siento. Ha sido raro, no hablarte en estos últimos días —admitió él, dándole a sus manos un ligero apriete. —Es como si hubiera perdido una extremidad. Una extremidad mandona que habla demasiado y corrige mi gramática, pero aun así es una extremidad.
Ella se echo a reír, pero fue una risa breve de alivio más que cualquier otra cosa, y mirándolo los ojos a través de la mesa, le hizo la pregunta que había hecho que su cerebro sudara desde que se había enamorado de Draco. —Vamos a estar bien ¿verdad?
—Sí —dijo él, ofreciéndole una sonrisa tranquilizadora. —Sí, vamos a estar bien.
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Draco dejó de pasearse para volver a mirar el reloj, insultando en voz baja cuando se dio cuenta que la aguja larga apenas se había movido dos minutos desde la última vez.
Reanudo sus pasos agitados, marchando hacia atrás y adelante por la longitud del dormitorio como un dragón enjaulado y con tanto fuego quemándole la punta de la lengua. Había pasado cerca de media hora desde que Hermione lo despacho tan abruptamente de la cocina para estar a solas con Weasley, y el calor del resentimiento se había estado inflando dentro de él como una ampolla apunto de estallar. Apretando los dientes y preguntándose cuantos minutes más podía soportar la espera, estuvo a punto de bajar las escaleras e irrumpir en su pequeña reunión cuando la puerta se abrió.
Él levanto la cabeza cuando Hermione entro al dormitorio con su barbilla levantada, desafiante, su mirada fija leyéndolo, analizándolo como a uno de sus libros. Él ya estaba abriendo la boca, preparado para lanzar una diatriba furiosa, pero ella le dio la espalda mientras cerraba la puerta, murmurando encantamiento en voz baja y agitando la varita de Bellatrix lentamente.
— ¿Qué demonios estás haciendo?
—Estoy asegurando la puerta y lanzando un Hechizo Silenciador así nadie me oirá gritarte — dijo con total naturalidad. —Casi listo…
— ¿Tú me vas a gritar? —resopló él. — ¡Estuviste fuera de lugar!
Ella giro con una expresión ofendida — ¿Yo? ¿Yo estuve fuera de lugar? ¿Cómo en el nombre de Merlín llegaste a esa conclusión?
— ¡La forma en que jodidamente me despachaste así! —espetó él con dureza. — ¡Me hiciste quedar como un idiota!
Ella rodó los ojos. —Eso lo lograste por ti mismo.
—No seas malditamente condescendiente…
— ¡Estoy hablando completamente en serio! — le grito ella irritada, avanzando hacia él y golpeando su pecho con el dedo. — ¡Se estaban comportando como niños! Lo digo en serio. Riñendo como niños y comenzando peleas patéticas, y tú…
—¡Oye! —interrumpió él. —Weasley fue el que comenzó a ponerse todo agitado…
—Oh, esa es una gran manera de contradecir mi punto sobre ser infantil, Draco; el decir que ¡Ron comenzó!
— ¿Le gritaste a él como me estás gritando a mi? —pregunto él de repente. — ¡No, por supuesto que no lo hiciste! Sobreproteges a Potter y a Weasley y ¡es jodidamente ridículo!
— ¡Yo NO los sobreprotejo! —se lo negó. — ¡Son mis mejores amigos, Draco! Nos cuidamos entre nosotros…
— ¡Oh, vamos, Granger!¡Se que no taladraste los tímpanos de la Comadreja como lo estás haciendo conmigo!
— ¡Los trato a todos de la misma manera! —se defendió con firmeza. — ¡Utilice el mismo hechizo en ti, Theo, Harry y Ron! ¡Estoy más enojada por la manera en que te comportaste cuando te pedí que nos dejara a Ron y a mí a solas! Tuviste una rabieta.
Draco respiro hondo. — ¡NO tuve una rabieta! —contraataco. —La manera en que me ignoraste me hiciste quedar como un maldito idiota, ¡y eso estuvo fuera de lugar!
— ¡Esto no se trata de tu orgullo! —le replicó obstinadamente. —Necesitaba hablar con Ron, y te pedí que te fueras y te negaste…
— ¡Por supuesto que me negué, maldita sea!
— ¡Sin ninguna buena razón! —argumento ella, golpeando su pecho otra vez. ¡Deberías confiar en mí lo suficiente como para estar cómodo que yo esté hablando con mis amigos a solas!
— ¡No tiene nada que ver con confiar en ti! —grito él, dejando escapar un suspiro frustrado. — ¡Por supuesto que confió condenadamente en ti! ¿Sabes? Para ser una sábelo todo, ¡a veces eres tan tonta como Longbottom!
—Oh —suspiro ella consciente. — ¿Así qué es el típico argumento de que no confías en él a mi alrededor?
—No me digas, Granger, ¡Por supuesto que no confío en Weasley! —espeto él. —Y sí, soy posesivo, y siempre voy a mirar a Weasley con sospecha alrededor tuyo, ¡pero ese no es el punto!
— ¿Entonces cuál diablos es tu punto?
— ¡TE PUSISTE DE SU PARTE! —grito él, pasándose los dedos por el pelo. —me rechazaste ¡y delante de él!
— ¡No lo hice!
— ¡Si, lo hiciste! ¡Y ni siquiera consideraste por un momento que Weasley incitó la pelea! Tú sólo entraste allí, y luego…— su voz se calmó, y se echó para atrás arrastrando su mirada desde sus pies a su cabeza. Se detuvo en el rubor bastante rojo tiñéndole las mejillas, y la chispa de fuego en sus pupilas dilatadas, sintiendo un destello de calor en el estomago antes de volver a mirar a sus piernas. —Espera un minuto…
—Incluso si Ron comenzó la discusión, ¡no deberías haber tomado represalias así! —continuo Hermione, ajena a la mirada penetrante de Draco. —Y otra cosa…
—Estás caminando —la detuvo, señalando a sus piernas. — ¿Puedes sentir todo de nuevo?
—Yo… ¿qué? —tartamudeo ella, parpadeando cuando cayó en la cuenta. —Oh, cierto. Sí, tome la poción y puedo sentir todo mejor… de todas maneras, mira, Draco, actuaste como un completo…
Pero fue interrumpida cuando él prácticamente se abalanzó sobre ella, chocando su cuerpo contra el de ella con un impacto apresuradamente torpe, que la desequilibró y la hizo caer. Pero no hubo problema. La pared atrapo su espalda y Draco la sujeto en su lugar, sus manos aferrándose bruscamente a sus costados antes de que su boca se pegara a la de ella, besándola con fuerza y arrebato entre respiraciones superficiales. Sus labios eran tibios y húmedos por su discusión, y ella podía sentir el stacatto de sus latidos zumbando contra su propio pecho mientras él se presionaba contra ella lo más que podía, hasta que ella pensó que la pared podría derrumbarse por la fuerza de ambos.
Ella se aferro a sus brazos, los dedos clavándose en los músculos tensos bajo las mangas de su camiseta, y se pregunto distraída si sus uñas le dejarían marcas en la forma de media luna a pesar de la gruesa tela que la privaba de esa fricción de piel sobre piel que ella de repente ansiaba. Había una condenada desesperación en su beso que era demasiado urgente para resistir, como si no se hubieran besado en meses, y ella sospecho que no lo habían hecho. No de esta manera. No como si fueran un torbellino de lujuria con sus extremidades y labios trabados entre ellos y ahogándose simplemente en la prisa del momento.
—Espera —dijo ella, apartando la boca e intentando de recuperar algo de su irritación hacia él. —Espera, todavía sigo enojada contigo…
—Tú siempre estás enojada conmigo, ¿recuerdas? —se encogió de hombros, bajando la boca a su cuello. Abrió la parte baja de su bata y puso la mano sobre el interior de su muslo, curvo sus dedos, y arrastro su mano hacia arriba hasta que la sintió estremecerse. — ¿Puedes sentir eso?
—Draco —dijo ella sin aliento. —Estábamos discutiendo…
— ¿Puedes sentirlo?
Ella trago saliva. —Sí, pero yo…
—Déjalo, Granger —murmuro él. —Si en verdad insistes tanto en atacarme, entonces puedes…
—Dios, eres malditamente incorregible —le dijo ella, pero ladeo la cabeza para besar su frente, y sus dedos estaban arañándole de nuevo los hombros.
—Al menos puedo deletrearlo —bromeó él, dando un paso hacia atrás para admirar sus mejillas sonrosadas y el movimiento errático de su pecho. — ¿Sigues enojada conmigo?
—Furiosa —respondió ella.
—Bien —sonrió él, volviendo acariciar su muslo, y luego las uñas de ella estaban prácticamente apuñalando sus hombros mientras su cuerpo se tensaba. —Eres desinhibida cuando estas enojada.
Hermione le dio una de sus miradas tenaces, sus cejas se fruncieron desafiantes, y por un momento fugaz, Draco pensó que tal vez lo empujaría a un lado y retomaría sus gritos hacia él, pero luego ella volvió a estrellar su boca contra la de él. Sus dedos estaban de vuelta en su pelo, las uñas arrastrándose por su cuero cabelludo y apuñando su pelo mientras lo traía hacia ella lo más cerca que físicamente podía. Draco complació naturalmente a los tirones frenéticos de sus labios y las manos busco el cinto de su bata, aflojándolo y empujando la prenda por sobre sus hombros hasta que escucho como cayó junto a sus pies. Ahora vestida solo en un pequeño pantalón corto y una musculosa holgada, la piel de Hermione imploraba ser tocada, y Draco no perdió tiempo en hacerlo.
Él bajo las manos por la longitud de sus brazos y luego las deslizo bajo su musculosa, rozando los nudillos por sus costillas y la parte inferior de sus pechos. Sintió como su respiración se agitaba en la garganta y él ajusto su cabeza para succionar la línea de su mandíbula mientras ella dejaba escapar un pequeño sonido de placer. Ese pequeño sonido fue como un catalizador, enviando una ola de sangre caliente a su ingle, y sus acciones se hicieron más urgentes e intensas. Tirando de la prenda por sobre su cabeza, volvió a fundir sus labios sobre los de ella, la agarro por la cintura y la levanto, haciéndose a un lado hasta que su trasero estuvo sentado sobre la desvencijada cómoda cerca de la cama.
El mueble tambaleante se movió y crujió mientras Draco guiaba sus piernas para que cayeran a cada lado de él; y se puso en el espacio que había entre las mismas, golpeando sus rodillas contra la madera mientras intentaba de acercarse lo más posible a ella. Él la ayudo a quitarse la camiseta y exhalo con voz ronca cuando ella le beso el pecho, haciendo una pausa para seguir la huella de la cicatriz de su Sectusempra con la lengua. Rozando sus dientes distraído sobre la cicatriz del hombro de ella, él sintió que los tobillos de ella se clavaron en la parte posterior de sus muslos, justo por debajo de sus glúteos, juntando las pelvis de ambos, y juntos gimieron ante la fricción. La erección de Draco estaba al máximo e hinchada, luchando contra sus pantalones holgados y frotándose contra el punto de ella mientras se frotaban el uno con el otro, guiado por instinto y la estática intensa chispeando entre ellos, como un rayo caliente de luz.
Cuando Draco metió los pulgares bajo los dobladillos de sus pantalones cortos y ropa interior, ella pasó los brazos alrededor de su cuello y se levanto a sí misma así él podía deslizar las prendas por sus piernas. Sus acciones fueron rápidas e impulsivas, pero a medida que rozaba sus dedos por el interior de sus muslos de nuevo, ella sintió como cada movimiento era significante y medido para golpear los nervios correctos para incrementar la anticipación. Ella mordió accidentalmente su labio inferior cuando sus dedos finalmente acariciaron la turgencia de su clítoris, y Draco paso su brazo desocupado alrededor de su cintura cuando ella sacudió sus caderas hacia adelante.
Él volvió a romper el beso, manteniendo sus rostros lo suficientemente cerca que podía sentir sus pestañas atrapando las suyas con cada parpadeo. —Puedes sentir eso ¿cierto? —pregunto él, empujando los dedos dentro de ella. — ¿Puedes sentir eso?
—Mhmm —logro decir ella con un movimiento de cabeza. —Puedo sentir todo.
Y en verdad ella podía. No tenía idea si era porque había tenido sus extremidades bloqueadas, o si era porque no había sido acariciada por Draco de esta manera desde hace meses, pero cada toque intimo fue como una poderosa sacudida de sensación, y sus entrañas estuvieron ardiendo en cuestión de minutos.
Ella dejo escapar un gemido suave y tiro de su cabeza para reanudar su beso, anhelando el contacto mientras su excitación se recargaba, como una burbuja tibia y de hormigueo. Su pulgar estaba frotando su clítoris en un patrón y velocidad deliberada. Ella cambio de posición su pelvis, y el movimiento contra la mano de Draco envió una poderosa sensación de placer que se disparo por su espina dorsal, y dejo caer la cabeza hacia atrás contra la pared para dejar escapar un gemido estrangulado, mirando a Draco viéndola con los ojos entornados.
—La cama —dijo entre jadeos. —La cama, Draco.
Él le dirigió una sonrisa arrogante, haciendo una pausa en las embestidas de sus dedos así podía volver a levantarla, dirigiéndole las piernas para que se envolvieran alrededor de su torso, y su erección se frotaba sobre ella una vez más. Salpico con besos prolongados sus pechos, hombros, torso y garganta mientras la llevaba por la habitación, dejándola caer sobre la cama de una manera un poco más brusca de lo que pretendía antes de sacarse los pantalones y los bóxers.
Cubriendo el cuerpo de ella con el suyo, se puso entre sus piernas y empujo su longitud en su calor húmedo y ajustado. Él sintió que sus muslos se tensaron alrededor de él y su espalda se arqueó fuera de la cama con los primeros balanceos de sus caderas, y él enterró el rostro en el hueco de su cuello para sofocar un gemido. Sabía que no iba a durar mucho; simplemente había pasado demasiado tiempo desde que su cuerpo se había sentido un hervidero para que él pudiera resistirse físicamente a reaccionar a las sensaciones corriendo por su sangre y músculos. Fue por esa razón que se había asegurado que ella estaría cerca de estallar antes de buscar algún tipo de placer para sí mismo, y juzgando por su respiración agitada y los pequeñas convulsiones que comenzaban a revolotear a su alrededor.
Draco bajo la velocidad de sus embestidas frenéticas cuando un impulso extraño se apodero de él, y rozo con ternura su mejilla con el dorso de sus dedos, observándola, sus labios entreabiertos y sus ojos lujuriosos. Ella lo miro y casi sonrió cuando estiro la mano para rozar los dedos a lo largo de su mandíbula, estirando su cuello para fusionar su boca de nuevo con la de él.
El ritmo de su sesión amatoria se volvió a intensificar, con Draco introduciéndose y saliendo con un ritmo urgente, y los sonidos de su piel empapada en sudor chocando entre sí mezclada con sus gemidos y jadeos. En un momento audaz de espontaneidad de su parte, Hermione subió las piernas un poco más alto, y el bombeo de su erección se sintió más profundo y mucho más concentrado. Se aferró a él como si su vida dependiera de ello mientras esos últimos empujes poderosos la enviaron volando, y sus músculos se pusieron tensos y rígidos, y luego estaba estremeciéndose sin control, temblando mientras el calor de su dicha se hundió en su torrente sanguíneo y se desparramo por todo su cuerpo. Ronroneó a medias, y gimió a medias ante la cúspide del orgasmo, y cuando se calmó, se sintió mareada pero completamente satisfecha.
Las ondulaciones de sus músculos alrededor de su longitud le habían llevado a Draco mucho más cerca a su propio orgasmo, y espero hasta que ella había absorbido todo lo que pudo de su liberación hasta que él agito sus caderas una vez, dos veces y una tercera vez antes de que los latidos de su corazón estaban palpitando en sus oídos y también estaba temblando. Gruño con voz ronca cerca de su oído y apoyo los labios sobre su frente distraídamente antes de que toda la energía lo dejara, y rodó cuidadosamente sobre su costado. Arrojando los brazos alrededor de su cintura, la trajo hacia él, descansando la barbilla sobre su cabeza mientras ella comenzaba a acariciar círculos sobre su pecho distraída, mientras el ritmo de su respiración comenzó a regresar a la normalidad.
—Dame un poco de tiempo y vamos de nuevo —dijo con voz áspera.
Ella ladeo su barbilla para dispararle una mirada curiosa. — ¿Cómo sabes que no tengo intenciones de continuar nuestra discusión?
—Vamos, Granger, no me arruines la diversión —suspiro él. —Además, ¿no quedamos de acuerdo que una vez que estuvieras curada, follaríamos hasta que nuestros huesos nos duela?
— ¿Qué? No, creo que no lo hicimos.
—Oh —se encogió él de hombros. —Entonces debió haber sido en mi cabeza.
Ella se rió suavemente y besó su pecho, sintiendo su pulso latir contra sus labios. —Está bien, no más discusión sobre Ron. Aunque vas a mantener tu palabra ¿no? ¿Te vas abstener de enfrentarte con él?
—Si Weasley mantiene su distancia, yo mantendré la mía —estuvo de acuerdo con rigidez. — ¿Feliz?
—Mucho —sonrió ella. —Gracias. Te amo.
Él frunció el ceño y se humedeció los labios con consideración, trayéndola un poco más cerca de su cuerpo. No era el momento, pero la necesidad de decir algo hizo que la lengua le picara. —Granger —comenzó vacilante. —Tú sabes que yo…
—Lo sé, Draco —le aseguro ella. —Está bien, lo sé.
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Bueno ahora después de leer este "reencuentro" se pueden ir a tomar un helado para calmar un poco los calores jajaja
¡Holaaaaa!
Muy Feliz Navidad… espero que lo hayan pasado bien y lo estén pasando bien en estas fechas y en las que vienen. Este capítulo viene de la mano de su servidora, y disculpen la demora, pero entre el super calor que está haciendo por estos lados, se hace difícil trabajar con la compu en calores que llegan casi a los 40ª, y por otro lado les cuento una pequeña infidencia de la traducción porque créanme que fue un poquiiiito dificil traducir esa escena super hot de nuestros enamorados, Bex lo puede hacer por momentos muy poético, pero luche lo suficiente para que quedara algo más o menos parecido, y que no sonara…mmmm… tan "guarro", por decirlo de alguna manera o que la escena no quedara muy confusa entre tanto envolvimientos de extremidades jajaja
Hoy acabo de recibir una linda noticia y quiero compartirla con ustedes porque se trata sobre la autora de "Aislamiento", ya que uno de sus one-shots: "La Caligrafía del Defensor" y cuya traducción es mía gano en la categoría Mejor Fic Extranjero en el Fanfics Awards 2015 del grupo Premia Tus Fics Favoritos. De más está por decir que estoy super emocionada por la mención y muchísimas gracias si dentro de las lectoras se encuentra aquellas que han votado por esta historia. ¡GRACIAS!
Muchas gracias por todas sus reviews, en verdad es lo que pone las pilas para poder seguir y a los nuevos ¡Bienvenidos!. Nos vemos el año que viene con nuevo capítulo… Que comiencen un Feliz 2016 y encantada de seguir junto a ustedes con tan bella y cautivadora historia. Un gran abrazo y besooossss para todos.
26 de Diciembre de 2015
Sunset82 ;-)
