Autora del fic:Nolebucgrl
Traducido por:Paulii Aguilar
Betado por:Jocelynne Ulloa, Beta FFAD.
www . facebook groups / betasffaddiction/
BPOV
No había sido el mejor fin de semana de nuestras vidas, eso es seguro. Nunca me había asustado tanto como cuando Edward me llamó y me dijo que me necesitaba en casa. Su voz había sonado tan mal que ni consideré hacerlo esperar. Le había dicho a Roger Goodell que tenía una emergencia familiar y que tenía que irme. Él fue muy comprensivo y me fui del restaurante lo más rápido posible. Haber encontrado a Edward luciendo totalmente devastado, escuchar lo de Esme y verlo quebrarse, me asustó terriblemente.
No supe qué mierda decir o hacer cuando se presentaron en la puerta, ya que Jasper los había hecho entrar. Pero obviamente, ellos estaban como siempre, dando abrazos y sonrisas a pesar de la circunstancias. La cena fue un poco tensa. Sabía que Edward seguía enojado con su padre por no haberle dicho lo que estaba pasando, pero lo dejó a un lado por su madre y tuvimos una velada lo suficientemente agradable.
Él se había mantenido en su rutina, práctica, reuniones y estudiando los juegos, pero su corazón claramente no estaba con él. Había intentado sentarme y discutir estrategias de juego con él y él me respondía con respuestas monótonas que no demostraban su pasión o interés en el juego. Me puso triste, pero no sabía qué hacer por él. Solo lo dejaba abrazarme por la noche y decirle que estaba aquí si quería hablar. Parecía que estábamos en stand—by hasta el lunes y que este fuera el fin de semana más largo de nuestras vidas.
Edward ya estaba levantado y fuera el domingo en la mañana, antes de que estuviese completamente despierta, dándome un beso en la mejilla y un "nos vemos después" antes de irse por la puerta. Dormí por una hora más o menos, aunque había sido una siesta intermitente, interrumpida por pesadillas de Edward alejándose de mí. Me desperté sintiéndome mal del estómago. Él me había necesitado mucho el viernes, pero había estado distante desde entonces, excepto en la noche, cuando me abrazaba muy fuerte mientras dormía. No había tenido interés en el sexo, lo que era comprensible bajo las circunstancias, pero se sentía extraño que mi novio siempre caliente estuviera apagado.
Encima de todo, Jasper y Emmett sabían que pasaba algo, lo que quería decir que las chicas sabían también, y habían intentado saber lo que estaba pasando. A mi saber, Edward no les había dicho y yo les dije que Edward les iba a decir cuando estuviese listo. Afortunadamente, lo dejaron pasar, pero sabía que se preguntaban y era realmente muy raro que yo no le dijera nada a Alice. Pero esta no era mi historia para contar y con suerte mañana no habría nada que contar. Esperaba que así fuese el caso.
Me preparé para el partido, vistiendo una falda navy y una chaqueta, junto con una blusa roja. Era mi apoyo para Edward. Esperaba que este partido fuese un poco menos incómodo que la anterior contra los 9ers. Ahora que nuestro comercial había salido, había sido reconocida en todos lados, incluyendo en la tienda que prohibí que vaya Edward. Algún idiota flirteó conmigo en la sección de frutas y una señora chilló que era la novia de Edward Cullen. Me había pedido un autógrafo, lo cual fue raro.
Kate Turner, la nueva publicista de Edward, estaba constantemente llamándome, informándome sobre posibles entrevistas. Playboy llamó otra vez, lo que era ridículo. Kate sugirió que contratara un agente porque aparentemente había más publicistas que estaban interesados en mí después del comercial. Todo era muy desconcertante y algo que no podía manejar ahora mismo. Le había rogado a Alice y ella aceptó en ser mi representante oficial y ella y Kate estaban rechazando a las personas por ahora.
Me habían bromeado sin compasión en el trabajo y en el juego, lo que era mejor que ser esquivada, creo. Paul había echo un gran show echándose First & Ten cuando entré al trabajo y todo el lugar había explotado en risas, menos Seth, por supuesto. Ronnie me había apodado la Cazadora de Supermodelos en la zona de prensa la semana pasada después de unas bromas de otros compañeros. No fue tan malo, por decir, solo diferente. Al menos Dan ya no estaba más para atormentarme. Todavía había algunas miradas y comentarios celosos pero la mayor parte estaba bien.
—Hey, Bella. —Ronnie me sonrió mientras me sentaba en mi asiento a su lado, ubicando mi bolso y sacando mi laptop y preparándome.
—Hola, Ronnie. ¿Cómo estás hoy?
—Bien como la lluvia. Visité a Buddy ayer. Luce genial. —Sentí la culpa corriendo por mí. No lo había visitado en una semana. Tendría que ir en esta semana.
—Sí, lo está haciendo bien. Aunque el doctor no lo deja volver por otro mes.
—Eso es lo que él dijo. Pero tampoco está muy encantado por eso.
Me reí un poco. —No. ¿Sabías que se comió todas las galletas que le llevé? No eran buenas para el corazón pero las amó igualmente.
Él sonrió. —Creo que estaba contento de que no fueran zanahorias. Carol intentó forzarlo a que las coma un poco ayer. Pensé que se las iba a arrojar a ella.
—Estaba enojado porque no podía venir al juego, no porque esta extrañando el trabajo, sino porque es el único lugar donde ella no lo puede vigilar. — Aunque no tenía dudas que Carol me pediría que lo vigilara si trabajáramos juntos en los juegos. Todavía no sabía que iba a pasar cuando Buddy vuelva a trabajar. Yo solo estaba esperando a que vuelva a la oficina de nuevo. Él hacía todo más divertido.
Ronnie negó con la cabeza. —Ella ya me pidió que no lo dejara que coma mierda en los juegos, como ella lo prohibió.
Me reí. — ¿O sea que tú vas vigilar a Buddy? ¡Gracias a Dios! Pensé que lo sería yo. Tú puedes hacerlo enojar. —Me dio un codazo y me reí más fuerte.
—Ambos lo vamos a hacer enojar. No lo voy a hacer solo.
—Oh no, Carol te lo pidió a ti. Yo estoy libre y limpia.
—Recordaré eso la próxima vez que la gente te esté bromeando, Diosa del Perfume.
Me puse rígida. —Okey, okey, te ayudaré. Probablemente se necesitará a nosotros dos para mantenerlo fuera de la tienda. —Que mal que Emmett estuviera en el campo. Probablemente, él era la única persona que sabía como tomar a Buddy.
—Eso suena mejor. ¿Tu hombre esta listo para el juego de hoy?
El humor que estaba sintiendo se evaporo. ¿Estaba listo? El había echo todo que supuestamente se hace para prepararse, pero no podría decir cuanto había absorbido.
—Sí, está listo.
Ronnie me miro de cerca. — ¿Problemas en el paraíso?
Sacudí mi cabeza rápidamente. —No. Estamos genial, en serio. — Las palabras me sonaron vacías y Ronnie escuchó, por supuesto. ¿Por qué tenía que ser tan perspicaz?
Tocó mi brazo. —Sabes, Bella, las cosas pueden ponerse tensas a veces en una relación de alto perfil como la que tienes. No puedo imaginarme las cosas que ustedes dos tienen que enfrentarse. Solo sigan hablándose entre ustedes y todo va a estar bien. Cullen sería un idiota si te deja.
Sonreí y palmeé su mano. —De hecho, no estoy preocupada por eso. Hemos tenido que enfrentarnos a algunas cosas pero realmente no es sobre nuestra relación.
Ronnie asintió. —Está bien entonces. Lo que sea que es, lo superarán.
Lo haríamos. Solo esperaba que Esme estuviera bien, no solo por el bien de Edward, sino por el mío también. La amaba, aunque pueda ser un poco loca, y no podía empezar a imaginar una vida sin ella. No podía imaginar Edward o Carlisle sin ella. Ella era la roca de esa familia.
Los Cardinals tomaron el campo y la multitud rugió. Vi como Edward aparecía en el Jumbotron y sacudí mi cabeza. Su expresión estaba mal. El fuego que usualmente tenía en sus ojos no estaba allí. Había esperado que él se hubiera estimulado antes del juego, pero aparentemente eso no había pasado. Caminó para hablar con su coordinador de defensa, como siempre. Luego, tiró algunos pases a Jasper, como lo usual. Sus acciones eran normales, pero podía decir que estaba apagado. Jasper trotó hacia él y le dijo algo. Edward sacudió su cabeza y volvió con el entrenador. Eso era raro.
Los Giants ganaron el sorteo y se posicionaron en ataque primero, llevado el balón por el campo rápida y eficientemente, con Eli Manning tirando pases cortos a Nicks y Manningham. Mesclaron con algunas corridas de Brandon Jacobs y estaban en la zona final con una carrera de tres yardas hacia la mitad. El estadio rugió, como yo mientras tomaba notas.
Lawrence Tynes pateo el balón hacia la zona final para un touchback y Edward tomó el campo en su línea 20. Gritó órdenes y entonces lanzó hacia Crowley para ganar dos. En el siguiente tiro, tomó tres pasos para lanzarla hacia Cheney, pero aterrizó sobre su cabeza dentro de los laterales. En el tercero, Edward tomó cinco pasos y tiró el balón hacia Jasper, quien tenía la seguridad y toda la esquina sobre él. Jasper sacó una mano y rápidamente se la saco de las manos a Aaron Ross, convirtiéndolo en córner y salvando a Edward de tirar una intercepción.
—Esa fue una serie fea. — Murmuró Ronnie. Yo asentí, pero no dije nada. Algo estaba mal, eso es seguro. Era mi novio. Él fue a los laterales y se sacó su casco. Su entrenador le dijo algo y él solo se encogió de hombros y empezó a gesticular. Mierda, esto no estaba bien.
Los Giants se detuvieron por la mitad del campo y apuntaron el balón al catorce. Edward volvió al campo y volvió a los pases. Nunca dejó de mirar a Fitzgerald y dejo ir el balón mientras esquivaba Osi Umenyiora. Terrell Thomas se puso en frente de Fitzgerald y cortó el pase, corriendo libremente hasta la zona final y ganar seis. Los gruñidos eran cada vez más audibles en la zona de prensa esta vez.
Ronnie me dio un codazo. —Lo que sea que es, lo superarán juntos. —Eso esperaba. Todavía faltaba un cuarto para el medio tiempo y Edward había tirado tres tiros malos. Su mente, su corazón, no estaba en el juego hoy. No podía culparlo, pero tampoco sabía que hacer por él.
Breaston regresó el saque hacia el treinta y tres y Edward completó el pase a Cheney para ganar cinco. Tyler ganó tres en una corrida hacia el lado izquierdo y era tercero y dos desde el 41. Edward trató un pase rápido a Cheney pero fue muy bajo y aterrizó en el suelo inofensivamente. Observé mientras que caminaba hacia los laterales, ya luciendo desanimado.
Los Giants encabezaban 17—0 en la mitad y podía sentir los ojos sobre mí en la zona de prensa mientras los reporteros trabajaban en sus historias. Muchas preguntas "¿Qué le pasa a Cullen?" corrían por el lugar.
— ¿Lo abandonaste? — Me giré y miré furiosamente a Rick de Sports Illustrated.
—No, estamos muy juntos. — Respondí caliente. Ronnie volvió a su lugar y me dio una coca y un hot—dog.
—La escuchaste, Rick. Lárgate. — Rick solo se rió y se fue.
—Gracias, Ronnie. — No sabía si le estaba agradeciendo por la comida o por la ayuda. Probablemente por ambos. Él sonrió.
—Todos tenemos un juego malo, Bella. Tu chico no es perfecto, incluso aunque los comerciales lo hagan parecer así.
—Pero se acerca bastante. —Le dije. Él era perfecto para mí y eso era todo lo que importaba.
Ronnie sonrió. —Tomaré tu palabra. Todavía falta otra mitad. Tal vez lo de vuelta.
Esperaba que tuviese razón. Odiaba ver a Edward jugar tan mal. —Tal vez.
Pero no lo hizo. Cuando tuvieron la pelota por primera vez terminó en un tiro errado. Edward soltó sus manos muy temprano y el balón cayó al suelo. Umenyiora la recuperó y los Giants estaban en la zona final tres series después en un pase de 15 yardas de Manning a Nicks. 24—0 y la derrota ya estaba.
Edward mandó a Jasper a un sprint por la línea lateral, pero él lo tiró bajo y fue tomada por Thomas. El balón fue regresado a la mitad del campo y los Giants terminaron obteniendo un gol de campo. Edward logró tirar fuerte después que Breaston diera el balón al 48 de los Giants, tomando lo justo para lograr un gol de campo para Rackers.
Acercándose al último cuarto, estaba a 27—3. Después que los Cards fallaran en hacer algo, faltando cinco minutos en el juego, Edward fue sacado y pusieron a Anderson. Edward tiró su casco contra el banquillo y no estaba segura si estaba enojado por haber sido sacado del juego o solo por lo mal que había jugado. Seguramente que por ambos. Quería ir con él pero no podía. Tomé notas por el resto del juego y luego nos fuimos con Ronnie a la sala de conferencia.
Edward estaba allí, luciendo sudado y desalineado. Sus ojos se encontraron con los míos y él me dio un pequeño asentimiento antes de bajar la mirada hacia la mesa en frente de él.
— ¿Qué paso hoy allí afuera, Edward? — Rick de SI sonó muy contento y le fulminé con la mirada. Edward no mostró signo de enojo, aunque me preocupó.
—Los Giants son un equipo duro. Ellos hicieron cosas que no esperaba y no reaccioné bien. La pérdida fue por mí. —Él sonó resignado y desinteresado mientras respondía a cada pregunta de la misma manera.
— ¿Por qué forzaste el pase a Whitlock cuando era claro que estaba cubierto? —Otro reportero sin nombre preguntó.
—Tengo toda la fe en el mundo que Jasper puede atrapar lo que sea. Si lo hubiese arrojado un segundo más rápido, él lo hubiese atrapado. Aunque en esa jugada, me liberó de un tiro. —Y así siguió y Edward respondió a cada pregunta con el mismo tono desinteresado. La multitud disminuyó y él volvió a los lockers. Ronnie me palmeó el hombro y me giré a enfrentarlo.
—Lo que sea que es, él te tiene a ti y estará bien. — Le di una sonrisa y guardé todas mis cosas para ir a los lockers. Fui allí y encontré a Emmett apoyándose contra la pared, sin su sonrisa usual.
—Hey, Em.
—Mira, no sé qué está pasando, pero ¿están ustedes dos bien? Porque nunca había visto a mi chico así antes y si él ha hecho algo para arruinar las cosas, solo me lo dices y voy a golpearlo hasta que lo arregle.
Reí y sacudí mi cabeza. —Estamos bien. No tiene nada que ver conmigo.
Se movió de la pared y tomó mis manos en las suyas gigantes. — ¿Lo prometes? Porque él ha estado preocupado y quieto y eso realmente no está bien. Preferiría que estuviese gritándome y perdiendo su mierda en el campo a que actúe como un zombi. Hoy pegué una imagen de él en corpiño en su locker y ni siquiera le importó.
Me reí y abracé a Emmett, quien me envolvió en sus brazos. —Te lo prometo. Él va a estar bien. Esta pasando por algo pero con suerte se pasará pronto.
Emmett retrocedió y me miró sospechosamente. —Él está enojado con su padre por algo, ¿no? —No dije nada y él asintió. —Sí, ha estado evitándolo y todos lo vimos salir corriendo lejos de él el viernes. Dime que Doc no engaño a Ma. —Pausó y sacudió su cabeza. —Eso no es posible, ¿o no? Conozco a esos dos y él no podría…
—Por supuesto que él no podría. Dios, Emmett, te dije que casi lo hacían en la cocina en Día de Gracias. — Él tembló pero entonces sonrió.
—Okey, voy a confiar que lo que sea que es, se le va a pasar. Pero si necesitas que alguien le incruste un poco de sentido, me llamas.
—Lo haré. —Lo abracé de nuevo.
—Puedes pasar. Tengo que ir a casa con Rosie. No vemos pronto, Rachel Nichols. —Me reí mientras que se alejaba y abría la puerta de los lockers. Estaba todo en silencio allí y caminé por los lockers y encontré a Edward sentado en la mesa del entrenador. Estaba vistiendo solamente jeans. Me detuve y admiré cuan hermoso era y Carlisle salió de la oficina.
—Realmente deseo que me dejes ver su codo.
—Está bien, —Edward respondió, alejando su brazo de su padre.
—Edward, se que estás enojado conmigo pero es mi trabajo asegurarme que estás bien.
—No estoy enojado contigo y estoy bien. —El tono de Edward demostraba que no decía la verdad pero Carlisle suspiró y dejo de intentar mirar su brazo. Hubo un momento de silencio incómodo y no podía soportarlo más.
—Hola. —Murmuré. Edward levantó la cabeza de golpe y me dio una sonrisa que no llegó a sus ojos. Me ofreció su mano y me acerqué para tomarla ya que solo Carlisle estaba alrededor.
—Hola, Bella. —Carlisle me dio esa misma sonrisa. —Me voy a ir. Llámame si hay algo… —paró y miró a su hijo. —Solo llámame. —Lo vi irse con sus hombros caídos antes de girarme hacia Edward.
— ¿Estás bien?
Él suspiro y apoyó su frente contra mi hombro. Acaricié su cabello y lo sentí relajarse contra mí.
—Jugué como la mierda.
Abrí mi boca para negarlo pero ¿Qué podía decir? Él sabía la verdad.
—Todos tenemos juegos malos.
Él rió amargamente. —Esto fue más que un juego malo. Fue una implosión. No podía hacer nada bien.
—Tu mente no estaba en el juego. Es entendible.
Retrocedió y me miró.
—No lo es. Es mi trabajo dejar toda esa mierda a un lado y jugar football. Fui un fracaso hoy.
—Tuviste un juego malo, Edward. Tienes mucho en tu mente. Después de mañana.
— ¿Después de mañana? ¿Qué si tiene cáncer? — Sus ojos hermosos y tristes me rogaban por respuestas que no tenía.
—Si lo tiene, lo vamos a manejar. Ella lo manejará. Y estará enojada contigo si no juegas lo mejor, todas las semanas. Eso es por lo que ella no te lo dijo, ¿recuerdas? Tú solo estarás probándole que tenía razón si no lo pones a un lado y juegas como tú sabes que puedes.
Sus ojos brillaron enojados.
—Eso es fácil de decir para ti, pero tu madre no es la que puede estar muriéndose. ¿Honestamente crees que podrías ponerlo a un lado y jugar bien?
No lo sabía. No sería fácil, eso es seguro.
—Lo intentaría.
Rió amargamente.
—Lo intenté también y claramente fallé.
Esto no era él.
—Edward, esto fue un juego. La próxima semana.
—Estamos contra los Bears ahora para poder ir a playoffs.
—Y tienes la ventaja porque los venciste cabeza a cabeza. —Le recordé.
—Una derrota más y ese no será el caso.
Acaricié su mejilla y él me dejó, cerrando sus ojos y apoyándose en mi mano. Estaba aliviada. Había estado asustada con que me iba a alejar cuando se enojo.
—La próxima semana, no tendrás esto rondando por tu cabeza. —Sus ojos se abrieron y marque su pómulo. —Bueno o malo, sabrás a lo que te estas enfrentando. Creo que lo manejarás mejor que a lo desconocido. — Él asintió lentamente.
—Probablemente tengas razón. — Se alejó de mi toque y tomó mi mano llevándola a sus labios para besar mis nudillos. — ¿Tienes alguna pregunta?
Tenía muchas, pero no tenían nada que ver con el juego. Sabía porque había jugado de la manera que lo hizo, pero lo que no sabía era como iba a escribir sobre ello. Muchas veces me había encontrado empezando párrafos con cosas como "Era claro que la mente de Cullen no estaba en el juego". Eso era especulación. Era la verdad, si, pero no era algo que podía imprimir. Quería poner escusas por él, pero ese no era mi trabajo.
— No, no tengo preguntas, solo ¿qué quieres para cenar?
Él sonrió suavemente y besó mi mano otra vez.
—No creo que vaya a estar en casa para la cena. —Abrí mi boca para protestar y él sacudió su cabeza. —Necesito estar solo por un rato, para ir a las cintas y encontrar que mierda hice mal hoy. Ni siquiera vi a esos tipos, Bella. — Paso su mano libre por su cabello, agitado. —Solo me enfoqué en mis chicos y no me di cuenta de nada más. Soy mejor, pero eso es lo que hice.
— ¿Estás seguro? Podemos solo comer ligero y mirar una película o algo, ¿sacar tu mente del football?
Se rió.
—Mi mente va a estar en el football o en mi madre, decidí hacerlo en el football ya que claramente no lo hice hoy. Tú tienes que ir a casa y escribir. — Frunció el ceño. — ¿Eso va a ser divertido, no? ¿Escribir sobre mí cagando todo?
Sentí mi corazón tartamudear ante sus palabras. —No, no será divertido. No quiero escribirlo pero…
—Tienes que hacerlo. — Terminó por mí, apretando mi mano antes de soltarla. —Sé que tienes. Adelante y has lo tuyo, cariño. Lo entiendo. —Podía ver que lo entendía, pero realmente odiaba mi trabajo en este momento. ¿Qué me hizo pensar que podría escribir objetivamente sobre el hombre que amo?
—Ve a hacer tu trabajo, Bella. Voy a estar bien. — Sonrió y me acerqué para besarlo. Me acerco a él y lo abrasé fuertemente, deleitándome al sentir su piel entre mis manos. Él me amaba y yo a él y ambos lo vamos a superar.
— ¿Te veré en casa? —pregunté.
Edward asintió.
—Tal vez sea tarde. Claramente tengo mucho que estudiar en esos videos. — Suspiré y él me besó otra vez. —Si no te veo antes que te vayas a dormir, te veré en la mañana. Te amo.
—Te amo. — Lo besé una vez más antes de tomar mis cosas e ir a casa. Entrar en el apartamento vacio se sintió solitario y depresivo por la primera vez desde que me había dado la llave. Tomé mi laptop hacia la habitación y me desvestí, tomándome una ducha antes de ponerme una remera y shorts y subirme a nuestra cama y abrir la computadora. Tenía que entregar mi artículo a Ted dentro de una hora y tenía cosas que pulir.
Las estadísticas y hechos eran fáciles. Edward había tirado unos miserables 118 yardas, con dos intercepciones y un tiro errado. Lo que me resultaba difícil era no poder detener mi urgencia de poner escusas por él. Sabía porque había jugado mal. Sabía porque su mente no estaba en el juego. Pero este no era mi lugar para decirle a la gente porque. Mi trabajo era enfatizar los hechos, analizar solo lo que paso en el campo, no usar lo que pasa fuera del campo para justificar la mala jugada.
Enojada, borre un párrafo completo donde había hecho eso e intente otra vez. Cullen no había jugado así de mal desde que era novato, cuando terminó 3—13 con Anderson contra los Rams. A sus pases le faltaron su usual energía y él telegrafió sus pases todo el tiempo. Mientras que solo tiró dos intercepciones hoy, sus receptores le fallaron al menos en otras tres veces por ir a la defensa. La esperanza es que este juego sea una anomalía, ya que, el equipo se prepara para los playoffs, uno de esos malos saltos que muchos equipos inevitablemente tienen en el camino a la victoria. Si no sucede, entonces Los Cardinals no estarán para después de la temporada. La próxima semana nos darán una idea de si el barco sigue a flote o si se hunde.
Mi estómago cayó al leer y releer mi párrafo final. Traté de hacerlo lo más objetivo. Si estuviese escribiendo sobre Drew Brees, ¿no diría algo diferente? No, no lo haría. Pero igualmente me sentía horrible poniendo esas palabras sobre el hombre que amo en la pantalla. Él me había dicho que vaya y lo haga y no tenía opción, pero me sentía desleal, como si dudara de él. Sabía que jugaría mejor la semana que viene. Él tendrá algo que probar la semana que viene después de un juego como este. Pero no podía poner eso en mi artículo.
Corrí el cursor sobre mi párrafo, debatiéndome entre borrarlo e intentarlo de nuevo. Pero si llego a la conclusión, eso es lo que diría sobre cualquier juego, cualquier equipo. No podía dejar que mis sentimientos se metan en mi trabajo. Le había prometido a Ted que no lo haría. Tenía que ganarme la confianza que Buddy me había dado. Suspiré y guardé mi documento antes de mandarlo por e—mail a Ted. Estaba hecho. Esperaba que Edward lo entendiera.
Me hice un sándwich de ensalada de pollo y vi a los Ravens machacar a los Browns en football de domingo. Mis ojos me pesaban para el medio tiempo y no todavía no sabía nada de Edward. Fui a la habitación y me subí a la cama, mandándole un mensaje rápido.
¿Sigues mirando los videos?
Un minuto después, me respondió.
Si, estaré en casa en más o menos una hora.
Me voy a dormir. Te amo.
Te amo, cariño. Buenas noches.
Me fui a dormir, abrazando a una almohada en vez de Edward. No me gustaba, pero sabía que necesitaba tiempo para él mismo.
Xoxoxoxox
Cuando me desperté en la mañana, el olor de café permanecía en el condo. Estaba sola en la cama, pero Edward había estado aquí. Su lado de la cama estaba desordenado. Me levanté y me dirigí a la cocina, sirviéndome un vaso de café antes de buscar en el living. No estaba allí. Fui a la oficina pero tampoco estaba. Caminé hacia el comedor y vi el periódico. Mi corazón se cayó mientras lo tomaba. Seguro, la sección de deportes estaba en la parte superior con el título "Los Cardinals pierden el liderazgo" con una imagen de Edward soltando el pase y mi línea.
Él no había esperado a que me levante y leerlo juntos. Aunque eso era comprensible. Usualmente, leemos y revivimos cada jugada como lo había escrito y él absorbía las palabras que escribía sobre él. No había nada que celebrar hoy. Tomé el periódico y lo tiré al tacho de basura frente a la puerta. Allí había una nota de Edward donde usualmente deja sus llaves, las cuales no estaban. La tomé.
Decidí ir temprano para seguir estudiando los videos y entrenar antes de las reuniones. Te veo esta noche. Con amor, Edward.
Que bien que íbamos a vernos en la mañana. Pero otra vez, ¿Por qué querría verme después de todo lo que dije sobre él en el periódico? Probablemente estaba enojado conmigo y no quería verme ahora. No podía culparlo. De echo, si podía, porque él me había dicho que vaya a hacer mi trabajo eso era lo que estaba haciendo. Él no había hecho el suyo, eso no era mi culpa. ¿Por qué estaba enojado conmigo cuando yo no había hecho nada malo?
Fui al living y prendí el televisor. Noticias de Los Cardinals estaban en la mayoría y cambié a un canal de shopping. Tomé un sorbo de mi café y traté de calmarme. No sabía si realmente Edward estaba enojado conmigo. Él se había despertado en su horario normal y fue al trabajo. Sí, usualmente toma el desayuno conmigo el día después del juego antes de irse, pero otra vez, él nunca había sido derrotado de esa manera desde que estábamos juntos. Así que no era como que tenía un patrón para seguir desde aquí.
Tomé mi teléfono y traté de llamarlo pero fue directo a la casilla de voz, lo que quería decir que su teléfono estaba apagado. Eso tenía sentido si estaba en el gimnasio. No tenía idea si estaba enojado o si no y eso era muy inestable. Tome una ducha y me preparé para ir a trabajar antes de intentarlo otra vez. La casilla otra vez. Eso me irritó más así que le mandé un mensaje.
¿Estás bien?
Corto y dulce. Me encaminé al trabajo e ignoré las preguntas de Paul sobre qué le pasó a mi hombre, enfocándome en los estadísticas de los Vikings, nuestro siguiente oponente. Casi sonreí cuando me di cuenta que Emmett iba a estar en el mismo campo que Brett Favre. Se va a regocijar de alegría cuando llegue este domingo. Yo no estaba tan emocionada sobre ir a Minnesota en diciembre, pero con suerte va a estar cálido dentro del estadio.
Sonó mi teléfono y miré al identificador. Esme. Mierda santa. Conteste rápidamente.
— ¿Hola?
—Hola, Bella, querida, ¿Cómo estás?
Rodé mis ojos. Cómo si yo fuera importante en este momento.
—Estoy bien, Esme. ¿Cómo estás tú?
—Estoy perfecta, querida. Los resultados salieron negativos. Estoy saludable como un caballo, justo como les dije a todos ustedes.
Un alivio recorrió por mi cuerpo y me dejé caer en mi asiento. Gracias a dios. Edward va a estar emocionado.
— ¿Ya lo llamaste?
Se rió suavemente. —Lo intenté pero me da a su casilla de voz. Tú sabes como tiende a enojarse ese chico cuando juega mal. Mandé a Carlisle a la oficina para que le diga. — Eso estaba bien. Entonces no estaba evitando solamente a mí.
— ¡Estoy tan contenta que estés bien! Sabía que lo estarías. Tenías que estarlo.
Esme resopló. —Por supuesto. Todo fue para nada. Es por esto que no quería decírselo. Tuvo un juego horrible ayer y era solamente porque se estaba preocupando por mí. — Su voz sonaba triste ahora.
—Hey, no es tu culpa. Él escucho sin querer algo que no tenía que escuchar y se lo tomó a pecho, como siempre lo hace. No puedes culparlo por preocuparse por ti.
Suspiró. —Lo sé, pero se lo que le hace a él cuando tiene un mal juego. No le dejes que te aparte.
Golpeé mis dedos en el escritorio. — ¿Leíste el periódico esta mañana?
Esme rió. —Por supuesto que lo hice. Eso debió de ser difícil para ti.
—Lo fue. Muy difícil. Quería contarle a mundo porque jugo tan mal, pero no era mi trabajo.
— Ya, ya, querida, él va a tener juegos malos ahora y en el futuro no importa que. Pittsburgh lo asesino a principios de este año, ¿recuerdas? — Por supuesto que lo recuerdo. —Él ha enfrentado derrotas antes y ahora que sabe que estoy bien, va a estar con ganas de patear traseros la próxima semana. ¡No puedo esperar para verlo!
Reí por su entusiasmo. —Tienes razón, lo va a estar. Solo que no lo he visto desde que leyó el articulo y estoy…
— ¿Preocupada que este resentido sobre ello? Él no hizo su trabajo. Tú hiciste el tuyo. Él sabe eso, fundamentalmente. Déjalo descargarse con sus compañeros hoy y estará bien como la lluvia mañana.
Reí. — Haré eso. Gracias por llamarme y decirme que estabas bien.
— ¡Por supuesto, querida! Eres mi hija. Bueno, pronto, por lo menos. Te amo y estoy encantada que mi hijo te tenga a ti. Gracias por cuidar de el este fin de semana, cuando yo no pude.
—Realmente no hice nada…
—Sí, lo hiciste. Fue hacia ti donde él fue cuando estaba enojado con su padre y mal por mi. Mi hijo tiende a internalizar las cosas, pero esta vez él fue hacia ti. Eso me dice todo lo que necesito saber. Ahora, sigue con tu trabajo y te veré pronto. Si mi marido y mi terco hijo no arreglan sus cosas por ellos mismos, tendremos que golpear sus cabezas esta semana, ¿okey?
Reí. —Por supuesto.
—Bien. ¿Vendrán a cenar ustedes dos este jueves, antes que viajes a Minnesota el viernes?
—Tendré que preguntarle a Edward, pero sería genial.
—Él vendrá. Nos vemos pronto, Bella. Te amo.
—Te amo, también, Esme. — Colgué sintiéndome más aliviada que antes. Traté de llamar a Edward pero como Esme dijo, fue directamente al buzón. Le mandé otro mensaje diciéndole que había hablado con su madre y que estaba feliz de escuchar que todo estaba bien y que vuelva al trabajo.
El día entero se pasó sin escuchar algo de Edward y estaba enojada cuando empecé a juntar mis cosas para volver a casa. Si él pensaba que podía evitarme todo el día, solo porque había sido un poco crítica sobre él en mi artículo, la que se le iba a venir. Me despedí de Ted, quien había estado muy contento con mi artículo, no como otra persona de apellido Cullen, primer nombre Edward, y fui a mi coche. Mi celular sonó justo cuando subía y lo tomé rápidamente y vi el identificador y la poca esperanza que tenía fue remplazada por el pánico.
— ¿Jasper?
— Hola, Bella.
— ¿Qué pasa? ¿Por qué me estas llamando? ¿Por qué no es Edward?
Jasper resopló enojado. — Porque él está muy ocupado desgastando su brazo como para molestarse en levantar un teléfono. Mira, no se lo que esta pasando, pero sé que Edward está enojado con su padre por alguna razón. Los dos hablaron temprano y pensé que todo estaba bien, pero Edward seguía enfadado con él en la tarde. — Diablos, ¿Por qué estaba comportándose como un niño? Todo estaba bien ahora.
—No me ha llamado en todo el día.
—Bueno, ha estado en reunión tras reunión y después estudiando los videos y ahora está de vuelta en el campo practicando. El entrenador dijo que lo deje y que se vaya por hoy, pero él sigue allí afuera y me estoy preocupando. Emmett está pensando en sacarlo del campo y tirarlo dentro del sauna, pero pensé que tal vez tú podrías venir y hablar con él.
Suspiré. ¿Querría verme? Tal vez estaba muy enojado con su papá y conmigo.
—No sé si quiere verme.
Jasper rió.
—Por supuesto que quiere verte. Estoy muy seguro que eres la única persona a la que quiere ver.
— ¿Incluso después de lo que escribí sobre él?
— Incluso así, tonta. Darnell le dijo algo sobre eso y él le dijo que se vaya a la mierda, que tu solo habías escrito la verdad. —Me sentí mejor cuando Jasper me dijo eso. — ¿Vendrás aquí y salvar mi quarterback antes que se desgaste y no pueda tirar este fin de semana?
Jodidamente que lo haría. Encendí mi coche.
—Voy en camino.
