La batalla del Sol, la Luna y la Guerra: Verdad, Luz y Muerte.
Los arqueros de Apolo se estaban preparando recargando los carcajes vacíos. París miraba a todos lados preocupado, no era la primera vez que peleaba, pero nunca creyó verse envuelto en semejante enfrentamiento. Artemisa había mandado a llamar a sus ángeles, estos estaban listos para proteger a su señora. Touma de Ícaro, a pesar de poseer ya varios años encima, mantenía una contextura física envidiable, París le miro, esperaba tener la oportunidad de llegar a vivir tanto. Jazmín se acercó a él, parecía igual de nerviosa.
-¿Asustado?-Pregunto tratando de aparentar tranquilidad.
-No, para nada... Como voy a estar asustado si están a punto de atacar un santuario que no conozco. Sin contar que la persona que quiere atacar este sagrado lugar, resulta ser el maldito que se apodero del cuerpo de mi padre y me quiere como trofeo... No tengo motivo para estar asustado ¿Por qué lo estaría?-pregunto notoriamente nervioso.
-Calma niño...-Soterios de Eneas, el más joven de los arqueros, se acercó al dúo de guerreros Atenienses.-Nadie ha podido penetrar en este santuario.-El joven les sonrió.-No están solos. Cuenta.-El muchacho levanto sus puños cerrados.-Somos seis arqueros.-Levanto los dedos una mano y uno de la otra.-Tres ángeles.-Levanto tres más- y dos dioses. Bueno ahí me quedo corto... no tengo 11 dedos...-El muchacho estallo de risas.
-¿Cómo puedes estar tan animado...?-Jazmín arqueo una ceja.- Estamos al borde de un combate.
-No por que llueva, el sol deja de brillar-El muchacho sonrió, en ese momento ambos jóvenes se dieron cuenta que tranquilamente podría tener su edad.-No se preocupen... son guerreros su deber es pelear. Además contaran con nuestro apoyo... No creo que venga específicamente por ustedes.- Soterios les sonrió.-Si quieren pueden estar con migo, me toca vigilar el lado Oeste... Es el más aislado y nadie suele irse por allí.
-No es mala oferta...-Jazmín miro a París, quien asintió. Pues estarían en el sector Oeste mientas esto acontecía.
Fuera de los límites del santuario de Apolo.
Ares miraba a sus filas... La gran mayoría guerreros de su padre, pobres ilusos creídos que pelaban por el verdadero deseo de su señor. Miro a los tres hijos de Eris que estaban con él. Se dividirían para el ataque, el comandara uno de los grupos, formado exclusivamente de sus guerreros, mientras que los otros dirigirían a los grupos de guerreros mixtos...
-Homados, Proioxis, Ate.-Los dioses menores se acercaron y se arrodillaron ante el dios.- Ah los guerreros me los traen muertos. A los idiotas de mis hermanastros, vivos.-Sentencio el dios. Las tres divinidades asintieron. Se separaron dejando solo al dios de la guerra-Estense preparados mis soldados... la fiesta apenas está por comenzar.
Santuario Submarino.
Kiara entrenaba con Kristen de Sirena, para un momento y miro el cielo de mares... Su mirada parecía carecer de toda emoción, ya no reía si no que su rostro estaba por completo serio.
-Mi señora... ¿Sucede algo?-Ariel de Scylla, que contemplaba el entrenamiento, se acercó a su diosa.-Parece preocupada...
-Lo estoy... algo malo esta por suceder en la superficie...-Informo la diosa. Kristen invoco su armadura.-Es lejos de aquí Kristen. Pero sería prudente avisarle a Sebastián...
-El señor Poseidón esta con los generales de Crisaor y Dragón Marino.-Informo Scylla.-Ya mismo parto a decirle.-El joven abandono el patio dejando a las dos mujeres solas...
-Mi señora... Él sospecha.-Informo la sirena.
-Tarde o temprano se va a enterar...-París, Jazmín desearía poder ayudarlos en esta batalla, pero hay cosas que devén aprender por si solos...-Sigamos entrenando, no podremos hacer nada para ayudarles.
-¿Ayudar a quién?
-Yo me entiendo Kristen, yo me entiendo...-La diosa volvió en poner en posición de combate-Continuemos.
Santuario de Apolo, sector Oeste.
Nyx comenzaba a cubrir el cielo con su manto negro, trayendo con sigo a las estrellas y Artemisa decoro el perfecto paisaje con una brillante luna. Sin duda el combate seria de noche, y quería otorgarle a los guerreros la mayor visibilidad posible. No muy lejos de donde estaban, Solteiros emitía unos sonidos que simulaban el canto de un pájaro como respuesta recibir unos sonidos similares.
-Se está comunicando con los otros arqueros...-Comento Jazmín, mientras revisaba si su armadura estaba bien colocada...-Unos cazadores cerca de la aldea donde me crié hacían lo mismo, se comunicaban de esa forma para informar el avance de las presas.
-¿Crees que estén haciendo lo mismo?-Pregunto Paris, mientras emitía un par de acordes de su lira.-Crees que se estén avisando entre ellos el avance de las tropas de Ares...
-No, en realidad estábamos consultándonos sobre que habrá para cenar... Nadie quiere cocinar.-Informo el joven que se acercaba sonriente. Los guerreros de Athena se miraron entre ellos.-Es broma. No ah ávido movimientos de las tropas Ares... Pero según el señor en cualquier...-El muchacho se corrió de golpe esquivando un ataque...-Van a atacar...- Se dio vuelta encontrándose con tres guerreros del dios Ares.
-Parece que nos esperaban...-El que parecía ser el jefe sonrió a los tres jóvenes.-Un arquero de Apolo y dos niños del ejercito de Athena.-Paris se colocó en posición lo mismo que Jazmín.-Pero que suerte la nuestra, si son tres niños... El arquero más chico del ejército de Apolo.-el hombre sonrió con crueldad- Cuanto tienes 14 o 15... Sera una lástima matarte... El señor Ares te quiso entre sus tropas... Pero no aceptaste...
-Señor... ¿Qué haremos con el principie?-Pregunto burlona la que estaba a su izquierda.-A perdón... ya no tienes familia... ya no existe la tribu de la que saliste...-Informo la guerrera burlona.-Que pena... toda esa gente inocente, muertos por que te negaste a servir a nuestro señor.
-¿Que pasa príncipe? Por la cara de los guerreros de Athena no lo sabían. Él, es descendiente directo de los antiguos reyes Romanos... El ultimo que queda de ellos. Un eslabón perdido en el tiempo, una pequeña aldea en medio de una isla del Mar Egeo...-El hombre sonrió- En una isla que se creía desatibada... Ahora lo está.-Estallo en risas con sus camaradas. Mientras la respiración del joven se hacía más acelerada.-Solteiros el salvador que no salvo a nadie.
-SILENCIO.-Solteiros armo su arco y apunto al pecho del jefe, cerró los ojos mientras su respiración se calmaba y bajaba su arco.-No pude salvarlos a ellos, pero no permitiré la muerte de nadie más. SAETA SOLAR...-Levanto su arco en cuestión de microsegundos, apunto y disparo. Sin darle oportunidad de reaccionar el jefe de los enemigos cayó al suelo, mientras su corazón se prendía fuego y moría lentamente...-Eso va por mis padres y mi hermanos.
-MALDITO MOCOSO...-La guerrera se lanzó contra el joven, Paris le salió al encuentro y se tranzo en combate con ella.
-SEÑOR APOLO... ESTÁN ATACÁNDONOS.-Informo Solteiros. Aunque sabía que su aviso era innecesario. Sentía como en otras partes del santuario comenzaban a elevarse cosmos...-Un ataque sorpresivo en varios puntos... Atacan por varios flancos a la vez.
-Hola... Solteiros...-Escucho una voz melodiosa y volteo encontrándose con Mirna de Lynmades... Solteiros le miro con ira. Ella era la que lo había sacado del pueblo engañado, para luego internar matarlo cuando se negó a servir a Ares. Apolo intervino y evito la muerte del joven. Cuando este volvió presuroso a la aldea encontró a todas las personas que conocía muertas. No quedaba nadie, estaba solo. -¿Me extrañaste nene...?-El joven armo su arco-Tomare eso como un si.-Se lanzó al encuentro del joven.
Sector sur del Santuario de Apolo.
-Solteiros no dejes que ella nuble tu visión.- Apolo levanto la vista solo un segundo. Para luego esquivar un ataque de uno de los guerreros de su padre. Había ordenado no matarlos a ellos, solo deberían asegurarse de dejarlos fuera de combate. Ellos no tenían la culpa, de que a su progenitor le pusieran una venda sobre los ojos. Su armadura dorada y cobriza al igual que la de sus guerreros resplandecía ante los rayos de la luna. No muy lejos de allí Artemisa vestida, con su armadura también, esquivaba de una forma magistral. Casi parecía danzar, mientras esquivaba los ataques de sus oponentes. Su padre mortal, Touma, acababa de matar con su lanza a uno de los guerreros de Ares.
-Señor... Permítame irle ayudar a los demás-La guerrera Amelia de Casandra le miro.-No podemos dejar a los niños solos.
-Ve con ellos.-Ordeno el dios. La joven partió corriendo hacia donde estaban sus compañeros, mientras lo hacía de paso mato a varios guerreros de Ares con sus flechas de filosas puntas.
-Apolo.-Una mujer de cabellera negra se presentó ante el dios, con una sardónica mirada.
-Proioxis... Ya me estaba aburriendo de esperarte.-El dios miro fijamente a la diosa de menor.-Por un momento pensé que te habías retirado del combate.-La diosa le miro con ira. ¿Ella retirarse cuando el combate recién en pesaba? Se lanzó contra el dios, a la que no le era mucho esfuerzo esquivar sus ataques. Era patético enfrentarse a él. Siendo el dios de los profetas, sabía que era todo lo que su oponente planeaba.
-Yo jamás escapo de un combate Apolo...-El dios se apartó de ella, mientras convocaba su arco. Tomo con firmeza este y apunto.
-Realmente no quiero hacerlo.-Informo el dios.
-Sí, claro... ¿Sabes lo que hará era cuando te tenga besando sus pies?-Pregunto esta burlona, el rostro del dios se volvió iracundo-Le hará un retoque en el rostro a Leto, para que Zeus nunca más se acueste con ella.-Apolo soltó la flecha y mato a la diosa reencarnada. -Artemisa.
-Si lo escuche...-La diosa mato a otro guerrero con su arco.-Hera se está ganando una tunda.
Sector norte del santuario de Apolo.
Helen de Dafne y Quinn de Jacinto peleaban a la par, como buenos hermanos. Helen cubría la espalda de Quinn y este se la cubría a ella.
-Quinn cuidado.-El joven escapo del ataque de una mujer vestida con una armadura negra y roja. La mujer de cabellera rubia y mirada indescifrable volvió a formar una esfera en su mano.
-Falle, pero no lo haré de nuevo.-La diosa Ate no parecía tener verdadero deseo de pelear, su rostro no expresaba nada…-Que bueno que los hermanos están juntos… Así puedan ir juntos al Hades.
-¿Lista Daf…?-Pregunto Quinn, mientras se colocaba en posición.
-Siempre lo estoy hermano…-La guerrera sonrió.
-Adiós pequeños. FURIA DE LA RUINA…-La diosa lanzo su técnica, que para su desgracia fue evitada por los jóvenes, portadores de las solar amor que representaban a los antiguos amores de Apolo, quienes no demoraron en devolver el ataque.
-Disco solar.-El joven arrojo un disco que brillo y se volvió de fuego.
-Lazos de laureles…-Unas rices surgieron del suelo atrapando a la diosa en ellas, que no le permitieron liberarse por lo cual sufrió el impacto del ataque del otro joven. La diosa cayó de rodillas.
-Desháganse de ellos.-Los guerreros de Zeus, junto con los de Ares, salieron de su escondite dispuestos a acabar con los guerreros del dios solar. Ate, que se sentía terriblemente humillada, se reincorporo. Su armadura estaba dañada, las ataduras de los "Lazos de laureles" habían dañado partes de su armadura y el "Disco solar" había dañado el peto de esta.-Terminen con ellos.-La diosa se retiró, Ares la solicitaba en otro lugar.
-¿Por qué no nos matan?-Uno de los guerreros de Zeus miro a los mellizos que no los habían matado, habían acabado con los guerreros de Ares. Realizando simultáneamente una técnica llamada "Danza solar". Los guerreros de Zeus estaban en el suelo, con sus armaduras destruidas, casi al borde de la muerte.
-Porque esa fue la orden de nuestro señor.-Informo Quinn, que colocaba una flecha en el arco.-A su señor le pusieron una venda sobre los ojos. Su visión esta nublada.
-¿Qué?-Pregunto el jefe del grupo.- ¿Cómo que una venda en los ojos de nuestro señor?
-¿Crees que te mentiría?-La chica les miro.-Nuestro señor es el dios de la verdad, no tenemos necesidad de mentir. ¿Quién eres? No me gusta hablar con extraños.-La joven sonrió.
-Soy Baxter de Perseo.-Informo el joven mientras intentaba ponerse de pie. Pero unas raíces surgieron de la tierra e impidieron que se levantara. Otras hicieron lo mismo con sus compañeros.- ¿Por qué no nos matan?
-Por la misma razón por la que no mataron a los guerreros de Polux y Hércules-El joven le sonrió.-No tienen la culpa de lo que está pasando, solo eres otro títere de Ares, Eris y Hera.
-¿Piensas lo mismo que yo?-La joven miro a su hermano, quien asintió, coloco el arco en posición.-Si estamos en lo cierto… Tu eres la reencarnación de Perseo y Hera te odia al igual que al resto.
-Nos quieren matar…-Baxter cerró los ojos. Por eso Hera les había sonreído de esa forma mientras salían del palacio del terror.- ¿Zeus quiere que seamos asesinados?
-Son sus hijos. ¿Qué clase de padre les desearía la muerte?-Le pregunto Quinn.- Serán sus reencarnaciones, pero no dejan de ser sus hijos.
-Esto no es más que un derrocamiento, hacia tu señor.-La joven le miro.-Puedes perder la vida por lo que te estamos por decir.
-Díganmelo. -Suplico Perseo.-No me importa si pierdo la vida, díganmelo.
-Ares quiere el Olimpo para él. No quiere evitar que derroquen a Zeus, él es que quiere derrocarlo.-Perseo abrió los ojos. Estaban peleando contra los dioses equivocados. Cerró los ojos y dejo que la inconsciencia lo abrazara.
-Muchas heridas e información de golpe.-Quinn sonrió.
-Es mejor que sepa la verdad. Espero que el resto este bien…-Helen de Dafne suspiro, mientras seguía atenta a los posibles guerreros enemigos que podrían aparecer en cualquier momento.
Sector Oeste.
-Reivindicación de los sabios- tres guerreros cayeron ante el ataque de la amazona.-Solteiros, Paris son muchos…-Eran realmente muchos los guerreros que les rodeaban todos ellos vestidos con armaduras rojas y negras.
-Si nos dimos cuenta…-Solteiros disparo otra flecha que se clavó en el pecho de otro oponente.- No podemos dejarles entrar al santuario… Seguramente quieren apoderarse del oráculo.
-No me cabe la menor duda…-Paris esquivo a uno de sus oponentes.-Nocturno de Cuerdas.-Varios guerreros cayeron atrapados en la técnica del chico.-cuatro menos…
-Si serán cuatro menos… pero estos desgraciados siguen llegando.-Exclamo Jazmín, mientras bloqueaba los ataques de uno de sus oponentes.
-PERO QUE SUERTE LA MIA.-Escucharon la voz de un hombre, una voz áspera carente de emoción.-Sin son los hijos de los dorados y el príncipe sin reino.
-ARES.-Los tres chicos retrocedieron algo asustados.
Sector Este.
-Amelia detrás de ti.-La joven esquivo una lanza que paso a centímetros de su cabeza. Andrew lanzo una de sus flechas y mato a quien casi mata a la guerrera.
-Gracias Andrew…-La guerrera le sonrió y disparo otra flecha derribando a otro guerrero de Ares. Una lanza plateada incrusto a uno de los guerreros contra un pilar.
-Gracias Odiseo.-El otro arquero, Ciro de Paris, agradeció la ayuda brindada. No podía evitar el ataque, momentáneamente estaba trabado en combate con uno de los guerreros de Zeus. Gracias a un hábil movimiento, con su espada, derribo al guerrero de Zeto. Una vez desarmado su rival, lo dejo inconsciente siguiendo las órdenes de su dios.
-¿Y ese cosmos de quién es?-Ciro de Paris levanto la vista un momento.-Está presente en el lado Oeste.
-Amelia-Llamo Andrew- ¿Quien está en el sector Oeste?
-Los niños.-Miro a su camarada, es ahí donde se dirigía, se distrajo para ayudar a sus amigos.
-Ve por ellos. Nosotros, junto con Odiseo, nos encargaremos.-Dijo Ciro, sonriente.-Ten cuidado.-La joven les sonrió y abandono el lugar.-Es medio difícil… creo que no cargare con mi conciencia si algo le sucede.-El rubio le sonrió al otro chico de cabellera negra.
-No le pasara nada no te preocupes.-Andrew de Crises le calmo.
Sector Oeste.
-JAZMIN, SOLTEIROS…-Paris miro con terror como su mejor amiga y Solteiros, a quien podría comenzar a considerar un amigo, salían impulsados hacia atrás debido al impacto de la técnica del dios. Ambos jóvenes se levantaron como pudieron, no pazo mucho hasta que él también fue víctima del mismo ataque.
-Es muy poderoso…-Solteiros escupió un poco de sangre… Busco con la mirada su arco, durante el impacto lo había soltado. Intento tomarlo cuando lo vio, pero cuando lo intento Ares piso tanto su mano como el arco.
-No nene estas muy equivocado…-El temible dios piso con más fuerza su mano escuchando, mientras embozaba con una cruel sonrisa, los huesos crujir.-Me encanta escuchar como resuenan tus frágiles huesos…-El muchacho intento soltarse, pero le era imposible liberar su mano.-Vez lo que le pasa a los idiotas que no me sirven…
-ARDIENTE FUEGO DE TROYA.-De su mano aprisionada surgió una poderosa llamarada que quemo ligeramente al dios, quien se vio obligado a soltarlo. El joven retrocedió hacia donde estaba Paris, que estaba arrodillado junto a Jazmín, que aún no era capaz de levantarse debido a las heridas. De su mano lastimada brotaba sangre, el dios había roto el guantelete mientras le pisaba.
-Acabas de firmar tu sentencia de muerte principito.-El dios miro iracundo al joven. Que le sostenía la mirada retadoramente.- FURIA…ag.-El dios soltó un alarido de dolor cuando una flecha se clavó en su brazo.
-Aléjate de esos niños inmundicia.-Amelia dio un salto, quedando entre el dios y los tres adolescentes.-O la próxima va a tu corazón.-Coloco en el arco una flecha dorada, distinta a todas las demás, era claro que no era suya. Las flechas doradas eran exclusivamente del dios Apolo, los arqueros poseían flechas cobrizas.
-Pagaras cara esta agresión… muy cara.-Se sacó la flecha del brazo.- FURIA DIVINA.-La guerrera sufrió el golpe de la técnica, sin soltar el arco, lo mismo los tres más jóvenes. Quienes terminaron estrellándose contra los muros del santuario. Paris, Solteiros y Jazmín cayeron inconscientes, las armaduras de plata quedaron destruidas, mientras que la Solar Amor quedo parcialmente destruida. La guerrera comenzó a ponerse de pie, mientras preparaba el arco de nuevo.
-Lamentaras tus bajezas Ares. FLECHA DIVINA DEL SOL.-La flecha se llenó totalmente de cosmos y la disparo, Ate salió de su escondite y recibió la flecha por Ares.-NO…-La única flecha dorada que poseía con ella, acababa de ser desperdiciada.
-Qué pena muchacha… me toca.-El dios sonrió, mientras pasaba por encima de la joven reencarnación moribunda.-BORRASCA DE LA GUERRA-Un poderoso viento cargado de cosmos lanzo a la joven hacia atrás, mientras que realizaba diversos cortes en ella. Cayó al suelo y escupió sangre. Con algo de dificultad comenzó a pararse, pero una fuerza extraña le obligo a quedar de rodillas.-Que suerte la mía…-El dios se acercó y tomo al inconsciente Paris en brazos.- Pájaro carpintero, Lechuza-Dos jóvenes, un chico y una chica, se presentaron.-Como dos de mis generales les impongo esta importante misión… Lleven al príncipe romano y a la amazona al Palacio. Que no se les escapen. Tengo unos bonitos planes para ellos.
-Sí, señor.-Ambos guerreros tomaron a los chicos inconscientes y desaparecieron de ahí volando.
-Maldito ¿Que bajezas les harás a esos chicos?-Amelia de Casandra sentía como la impotencia se apoderaba de su cuerpo, no podría ayudarles, estaba inmovilizada por el cosmos del dios.
-A me estaba olvidando de ti…
-Ares... lo prometiste…-Ate escupió sangre, estaba moribunda, dentro de poco su corazón dejaría de latir.
-Como le dije a Enio hace más de 1700 años. Si fuera tu verdadero cuerpo me daría pena dejarte, pero solo es una reencarnación.-La diosa abrió los ojos. Su mirada era de terror, el dios que juro servir le estaba abandonando.
-Ya acabare con vos luego, como también me apoderaré de este santuario.-El dios sonrió a la arquera, para abandonar el lugar. Apenas se fue Amelia recupero sus movimientos, se acercó a la diosa moribunda.
-Por… favor…no quiero morir sola…-De la boca de la diosa salía sangre.-Nunca debí escuchar sus promesas…
-¿Qué le prometió?-Amelia se arrodillo a su lado, mientras tomaba la mano, que la diosa le tendía. Sentía pena por ella, estaba siendo traicionada eh iba a morir sola. Nadie merece morir solo, pensó para sí.
-Me permitiría volver al Olimpo, estar cerca de mis hermanos y madre.-De sus ojos cayeron lagrimas-Me dijo que si lo cubría lo haría, me sanaría y me permitiría volver. Que si le aseguraba el éxito de la misión, me lo permitiría-Varias lagrimas siguieron cayendo con mayor intensidad.-Yo no puedo volver al Olimpo, ni comunicarme abiertamente con mis hermanos. Solo quería volver a casa…
-Shh…-La joven acaricio la cabellera rubia de la diosa. Le daba pena ver esos ojos miel llenos de lágrimas. A fin de cuentas esa diosa no dejaba de ser una mujer, un ser con sentimientos-Tranquila yo estoy al lado suyo diosa Ate.
-¿Sabes quién soy?-La mujer sonrió, a pesar de tener la boca llena de sangre.
-Si… ahora guarde silencio.-La joven tomo la cabeza de la diosa y la coloco sobre sus piernas, mientras acariciaba la cabellera rubia y suave de la diosa, comenzó a cantar una canción de cuna. La diosa cerró los ojos, era ridículo que recibiera compasión de una mortal, que esta fuera la que le hacía compañía al momento de su muerte. Pero prefería que fuera esa situación ridícula. Total ella estaba obligada a reencarnar siempre, una y otra vez. Jamás volver al Olimpo.-Algunas personas son muy crueles con sus hijos-Comento la joven, luego de que el corazón de Ate dejara de latir.
Salón del trono, Santuario de Apolo.
Luego de que Ares se retirara, así lo hicieron los guerreros tanto los suyos como los de Zeus, que aún eran capaces de pelear. Apolo convocó a sus guerreros al salón del trono, para oír sus reportes
-Lo siento mi señor… no pude evitar que se los llevaran-Amelia miraba el suelo, mientras daba su reporte de lo acontecido en el sector Oeste. Apolo se acercó a su guerrera se arrodillo junto a ella, le tomo el mentón e hiso mirarle.
-No te culpo por ello.-Le informo este.-Helen de Dafne. –El dios se reincorporo.-Ve a avisarle a Athena sobre lo acontecido aquí.
-Si mi señor.-La joven partió de ahí inmediatamente. Los demás ángeles y arqueros no dijeron nada.
-Artemisa…-Llamo el dios, su hermana le miro.-Por precaución hemos puesto a los guerreros de nuestro padre en las prisiones. ¿Puedes coordinar a los guerreros para que les vigilen?
-Si hermano.-La diosa se retiró seguida de sus ángeles.
-¿Señor?-Andrew miro a su señor.
-Retírense yo les daré las instrucciones a su debido tiempo.
Santuario de Athena. Dos horas después.
Shaka estaba de rodilla, había sentido debilitarse el cosmos de su hija. Pero jamás le había esperado ese destino. Sus lágrimas caían sin tener fin. Su hija, su preciada hija estaba en manos de ese monstruo. Su hijo Daiitoku, permanecía callado al igual que Saga. Este no había emitido palabra o expresión alguna, estaba en shock por la noticia. Por dentro Saga se sentía morir, Ares le acababa de arrebatar a otro de sus hijos. Paris, el pequeño que le había sonreído apenas nacido, su pequeño niño, lo había mandado al santuario de Apolo para mantenerle alejado de los ataques hacia el santuario de Athena. Pero el resultado había sido nefasto.
-Saga-Aioros trato de acercarse a él. El actual patriarca se alejó de allí, dejando a todos en la seriedad absoluta. Mu se arrodillo junto a Shaka quería consolar a su amigo, pero no sabía cómo. ¿Cómo darle esperanzas a alguien que sabe lo que sucede? ¿Cómo decirle que recuperarían a Jazmín, si eso hasta el momento resultaba imposible? ¿Cómo calmar su dolor?
Saga en su despacho lloraba, dando libertar a su angustia. Se sentía caer en un abismo, se sentía miserable. Él mismo había enviado a su hijo a los brazos del peligro, sin saberlo lo había expuesto a un peligro mayor del esperado. No solo lloraba por Paris, lloraba por todos sus fracasos: No había podido localizar jamás a su hermano y liberarlo, no había podido evitar la guerra, no había podido liberar a los guerreros presos de hacía varias décadas en manos de Ares, no había podido salvar a sus hijos. Ahora tenía que sumarle a sus fracasos la hija de Shaka. Sabia, que tanto como él, este jamás le perdonaría que Jazmín callera prisionera.
Palacio del terror.
-Cambia esa cara Eris… Ate ya estará buscando un lugar donde reencarnar-El dios de la guerra sonrió, mientras acariciaba el cabello del inconsciente Paris. Tenía al joven sobre sus piernas inconsciente, era un trofeo para él y quería exhibirlo. Cuando el chico estuviese despierto le pondría una cadena y lo ataría a su trono… Como si se tratase de un perro.
-Escuche lo que le prometiste a Ate… eso fue muy cruel de tu parte, Zeus no la quiere en el Olimpo- la diosa le miro-tampoco la bruja que tienes como madre.
-Ya sé que Hera quiere a todos los hijos "ilegítimos" de Zeus muertos.-El dios puso cara de fastidio.- No es mi culpa que te revolcaras con mi padre y mucho menos que Ate naciera.-Miro sonriente a la diosa-Pero su muerte nos puede resultar beneficiosa.-El dios siguió acariciando el cabello del menor.
-¿Cómo?-Phobos miro a su padre. Eris le había curado y evitado que muriera. Juro vengarse de la amazona de Piscis por la agresión.-Como nos puede resultar beneficiosa su muerte.
-Ya lo verán…-El dios sonrió-¿Que hicieron con el arquero y la amazona?
-Como ordeno mi señor…-El dios Homados le miro, el único que fue con él al santuario de Apolo y sobrevivió.-… están encerrados en las mazmorras.
-Perfecto… Avísenme cuando despierten… si es que lo hacen.-El dios estallo en risas. Una risa llena de crueldad.
Continuara…
Criaturas de la mitología
Criaturas procedentes de la mitología griega. Los lymnades son un derivado de los duendes. Aunque en otras variantes de los mitos dicen que eran mujeres.
Según las historias, estas criaturas vivían en los lagos o en sus cercanías y tenían el deber de proteger a las ninfas de cualquier hombre que se atreviese a acercarse a ellas.
También se dice que poseen el don divino de ver en lo más profundo del corazón y los sentimientos de los hombres. Los lymnades usaban esta habilidad para tomar la apariencia de seres queridos o personas importantes de aquellos incautos que se acercaban demasiado para matarlos y devorarlos.
Dioses poco conocidos y personajes de la mitología griega.
Homados
Homados es un dios menor o espíritu que personificaba el alboroto de las batallas, los gritos de los soldados y el chocar de las armas. Se le podría considerar como uno de los macas, y por sus atributos se le equipara con Cidoimos. Como otros muchos espíritus maléficos, Homados fue engendrado por Eris.
Proioxis
En la mitología griega Proioxis era una diosa menor, daimon o espíritu que representaba la embestida, el avance o ataque en las guerras, con su hermana Palioxis simbolizaban el avance y retroceso de las tropas en las contiendas, siendo por tanto ambas consideradas como integrantes de los macas, los espíritus del campo de batalla.
Ate.
Ate, Atea o Ateo ('ruina', 'insensatez', 'engaño') era la diosa de la fatalidad, personificación de las acciones irreflexivas y sus consecuencias. Típicamente se hacía referencia a los errores cometidos tanto por mortales como por dioses, normalmente debido a su exceso de orgullo, que les llevaban a la perdición o la muerte. En las obras de escritores clásicos Atea aparece bajo una luz diferente: venga los actos malvados e inflige justos castigos a los delincuentes y su posteridad, de tal forma que su personalidad es casi la misma que la de Némesis y las Erinias. Aparece con mayor protagonismo en los dramas de Esquilo, y con menor relevancia en los de Eurípides, donde la idea de Dice (Justicia) está más completamente desarrollada.
En la Ilíada, Homero dice que Atea es la hija mayor de Zeus, sin mencionar madre alguna. Instigada por Hera, usó su influencia sobre Zeus para que éste jurase que el día que naciera un mortal descendiente suyo, éste sería un gran gobernante. Hera inmediatamente retrasó el nacimiento de Heracles y provocó el de Euristeo prematuramente, logrando así que éste obtuviese el poder destinado al primero. Encolerizado, Zeus arrojó a Atea a la tierra para siempre, prohibiendo que volviese al cielo o al Olimpo. Atea vagó entonces por el mundo, pisando las cabezas de los hombres en lugar de la tierra, provocando el caos entre los mortales. En su Teogonía, Hesíodo afirma que la madre de Atea es Eris (Discordia), pero no menciona a ningún padre. Algunos autores, pues, la consideran hija de Zeus con Eris.
Zeto.
En la mitología griega, Zeto o Zetos (en griego antiguo Ζήθος Zếthos, en latín Zethus), hijo de Zeus y Antíope, es el hermano gemelo de Anfión. Ambos fueron abandonados de niños, por orden de su tío Lico, rey de Tebas, en el monte Citerón y recogidos por pastores. Anfión se convirtió en músico y Zeto se ocupó del ganado.
Al crecer, gracias a que su madre escapó del encierro a la que tenía sometida Lico y les encontró, Anfión y Zeto conocieron su historia, y para vengar a su madre destronaron a Lico y castigaron y mataron a su esposa Dirce, atándola a los cuernos de un toro de la misma manera que había hecho ella con su madre.
Zeto se casó luego con Tebe en la ciudad de Tebas, bautizada en honor a ésta.
Según Homero tuvo un hijo, Itilo, concebido con Aedón, pero ésta lo mata en un ataque de locura.
Perseo.
Perseo (en griego antiguo, Περσεύς) es un semidiós de la mitología griega, hijo de Zeus y la mortal Dánae. La tradición le atribuía la fundación de Micenas. Según la versión del Pseudo-Apolodoro y la de Pausanias, un oráculo había anunciado a Acrisio, rey de Argos, que moriría a manos de su propio nieto. Para evitarlo, Acrisio hizo encerrar a su hija Dánae en una torre de bronce (o en una cámara subterránea de ese material) para impedir que tuviera trato con varón. Sin embargo, el rey de los dioses, Zeus, se transformó en una lluvia de oro que cayó en Dánae desde el techo y la preñó.
Pero había otra tradición que decía que había sido Preto, hermano de Acrisio, quien había seducido a Dánae. En cualquier caso, la princesa concibió a Perseo. Al enterarse Acrisio, no creyendo divino el nacimiento del niño, lo arrojó con Dánae al mar en un cofre de madera. El mar fue calmado por Poseidón a petición de Zeus, y la madre y el hijo sobrevivieron y alcanzaron la costa de la isla de Sérifos. En esa isla gobernaba el rey Polidectes, y su hermano Dictis recogió a la mujer y al niño, al que criaría como si fuera su hijo.
