Capítulo 35. El sello se rompe y una gran batalla comienza.

- Inu...ya... - Antes de que Kagome pudiera terminar de hablar se desvaneció, Inuyasha se dio cuenta a tiempo y la sujetó antes que ella cayera del árbol.

- ¿Qué?... ¿Qué demonios te sucede?

Inuyasha trataba de reanimar a Kagome pero ella no respondía, algo estaba sucediendo y alteraria el curso del destino...

El sol comenzo a salir con mayor velocidad, como si quisiera ser testigo de lo que ocurriría en ese momento, mientras Inuyasha sujetaba a Kagome su transformación en humano se desvanecia, el cabello de Inuyasha volvía a platinarse y sus ojos se volvían color dorado ámbar nuevamente, sus orejas de humano desaparecian. de repente mientras Inuyasha sujetaba a Kagome vio como una hermosa luz brillante iluminaba el pecho de ella, tras esto un inmenso poder comenzó a sentirse.

En la choza de Kaede, ella despertó como golpeada por un mal presentimiento.

- Shippo despierta... Kagome no esta aquí.

- Kaede, tranquila ella debe estar cerca.

- Shippo, no entiendes, el sello acaba de romperse, puedo sentir claramente el fuerte poder de la perla de Shikon, ella está en peligro.

Al escuchar eso, Shippo cogió su armadura y tomó a Tesaiga en sus manos, corrió fuera de la choza seguido por Kaede.

- Kaede, dime en que dirección esta ese poder.

- Esta en la entrada del bosque.

Ambos corrian en la direccion que Kaede había dicho, mientras Inuyasha trataba de despertar a Kagome.

- Levantate tonta, tienes que despertar, estamos siendo rodeados y no podré pelear si estás así.

Kagome no parecía reaccionar y tenia mucha razón Inuyasha, los demonios que se encontraban ocultos en el bosque pudieron sentir el poder de la perla de Shikon y estaban reuniéndose para atacar a quien la llevara consigo.

- Shippo, debemos darnos prisa, se están reuniendo muchas energias malignas.

- Deben haberse dado cuenta de la presencia de ese objeto.

- Shippo si algo le pasa a Kagome no me lo perdonaré, mi hermana Kikyo confió en nosotros.

Shippo escuchó esas palabras que parecian abofetearlo, para traerlo a la realidad, Shippo corrió más rapido para llegar a Kagome antes que cualquier otro ser.

- Despierta, Tsk... Maldita sea ya están cerca.

Inuyasha dejó a Kagome sobre el árbol y bajó para enfrentarse con los mounstruos. Una inmensa horda de demonios se encontraba frente a Inuyasha, el comenzó a atacarlos, parecian no ser tan fuertes; pero Inuyasha sólo usaba sus garras, había acabado con varios, pero seguían llegando más y más, parecian interminables. En ese momento una flecha atravesó a varios demonios, Inuyasha dirigió la mirada de donde provenía la flecha y se encontró con la mujer que le colocó el rosario de dominacion y tras ella un hombre estaba luchando con mas demonios, el hombre tenia una muy buena condicion, estaba luchando sin problemas con los demonios.

- Inuyasha ¿dónde está Kagome? ¿Estaban ustedes juntos? - Cuestionaba Kaede alterada.

- No delires mujer, esa tonta esta ahí arriba.

Kaede miró al árbol y vio que Kagome se encontraba inconciente.

- ¡Inuyasha! ¿Qué le sucedió?¿Por qué ella está inconsciente?

- Si lo supiera mujer no estaría ahí, yo no le hice nada.

Kaede comenzó a atacar a los demonios que se aproximaban a Kagome con sus flechas espirituales, Inuyasha estaba usando sus garras y Shippo tenía a tesaiga luchando a su lado, aunque Shippo parecía estar completamente concentrado en la batalla no dejaba de mirar a Inuyasha y pensar en las palabras de Kikyo, el colmillo de Acero estaba inquieto ante la presencia de Inuyasha y Shippo ya se había dado cuenta de eso..

- «Shippo, el Colmillo de Acero ha elegido a Inuyasha para que sea su dueño, cuando el despierte, deberás entregarselo. Él podrá usar aquel ataque especial de mi señor Naraku, el día que intente proteger de verdad la vida de un humano, si no la espada será tan obsoleta como ahora, en tus manos ha sido útil puesto que por ser un guerrero la has sabido blandir, pero el verdadero poder ha elegido a Inuyasha.»-"Señora Kikyo ha llegado el momento de entregarle a Inuyasha el Colmillo de Acero que pertenecio al Señor Naraku, aún no se como ese hanyou podrá ayudarnos, pero... confiaré en usted. Yo no me podria perdonar que a su hija le suceda algo por mi culpa, juré dar mi vida por ella, y creo que ese momento ha llegado."

- ¡Inuyasha!

Al escuchar Inuyasha que lo estaban hablando, buscó a la persona que lo llamaba y se encontróbcon la fria mirada del hombre que hacia unos momentos estaba tras Kaede.

- ¡Toma, úsala! - Diciendo esto Shippo le lanzó a Inuyasha el Colmillo de Acero, Kaede vio la escena y no entendía que era lo que estaba sucediendo, pero estaba segura que la acción de Shippo tenia que ver con la platica que tuvo él con su hermana Kikyo antes de su muerte. Inuyasha recibió el colmillo de Acero y al instante que la tomó en sus manos, la transformación de la espada fue inminente. Una enorme espada, con la apariencia de Un enorme Colmillo canino, con una hoja de acero tan brillante.

Shippo y Kaede se sorprendieron al ver como la pequeña Katana tomaba una apariencia descomunal ante la presencia de Inuyasha

- "Así que ese era el poder que tenía oculta la espada, Inuyasha el único ser capaz de empuñarla tal y como mi señor lo hizo un día, tal como paso en esa epoca cuando el señor Naraku se enfrento a la demonio Shiory, la espada se ha vuelto un gran colmillo por eso es que nunca pude dominarla por mucho que practique, era el destino de este demonio poseerla."

- "Hermana Kikyo, aún no entiendo todo lo que sucedió con tu muerte, muchas cosas han pasado; pero entiendo porqué tu interés en que sea Inuyasha y no Shippo el que cuide de tu pequeña Kagome. Consideraste todo, hasta los sentimientos negativos de Inuyasha y Kagome."

Inuyasha se encontraba asombrado por el gran poder que sentía pasar a través de la espada, nunca había sentido tanta seguridad como en ese momento. Pero la transformación inminente había sucedido porque Inuyasha quería proteger a Kagome, así que probablemente no duraría mucho, o tal vez sí...

- Dime humano ¿No tienes miedo que con esta poderosa espada que me has entregado pueda matarte?

- ¿Crees que es momento para pensar en matarme cuando tienes enemigos mas fuertes que yo?

- ¡Ja! Acabaré con ellos de un solo golpe... solo mírenme.

En ese momento Kagome comenzó a reaccionar

- ¿Qué...¿Qué me pasó?

Kagome abrió los ojos y vio como su tía Kaede y Shippo luchaban con monstruos, vio un gran numero de demonios muertos en el suelo y cuando dirigió su mirada hacia un lado, se percató que Inuyasha estaba nuevamente con su apariencia de semidemonio, en ese momento Kagome se dio cuenta que la espada que Inuyasha tenia en su poder era la Tesaiga, espada que le perteneció a su padre y que su tio Shippo usaba, nunca la había visto con esa transformación, entonces recordó una plática que tuvo con su madre.

- «Shippo, trajiste al Colmillo de Acero - Cuestionó Kikyo.

- Sí señora KiKyo – Respondió Shippo.

- Mamá ¿Por qué el tio Shippo sigue usando esa espada?, si no logró usar aquella técnica de mi padre.

- La espada se esta reservando, aún no es tiempo de que ese ataque pueda ser usado.

- no entiendo mamá.

- Ya lo entenderas Kagome.»

- Se...estaba...reservando...para...ser usada por...Inuyasha.

Kagome tenía los ojos desorbitados al ver lo descomunal que era la espada, no podía creer que la espada que le perteneció a su padre, un humano, ahora podía ser empuñada por alguien como Inuyasha.

Inuyasha se encontraba luchando con los monstruos, al igual que Kaede con el arco y Shippo con una Katana diferente, Kagome sintió el deseo de ayudar a su familia pero sobre todo a Inuyasha, quien tenía las garras impregnadas de sangre, pero ella no sabía porqué creía que él estaba lastimado, así que ella cerro los ojos fuertemente.

- "Midoriko si es verdad que tu alma están unidas a las de Hitomiko y las mias ayúdame a ayudarlos, quiero salvarlo, quiero proteger a mi familia, necesito un arco y flechas, ayúdame... Onegai, onegai, onegai."

De pronto una hermosa luz comenzó a destellar en las manos de Kagome, era una luz que cada vez se hacía más grande Inuyasha no dejaba de pelear, pero la luz captó la atención de todos, en las manos de Kagome se estaba formando un hermoso arco.

Kagome estaba contenta sentía que su poder espiritual estaba volviendo a ella. De repente miró como aparecían serpientes caza alma alrededor de ella llevando pequeños destellos de luz, parecían almas pero en realidad eran flechas.

- "Arigato Okasan."

La batalla seguía, Kaede se dio cuenta de todo lo que sucedió con Kagome en ese momento; pero estaba segura que no era su poder de sacerdotisa que había vuelto, más bien era ayuda de las almas de su cuerpo, o la ayuda de su querida hermana Kikyo.

Kagome lanzó una flecha, pero sólo pudo herir a los monstruos, no tenía poderes especiales como sacerdotisa.

- ¿Qué haces tonta acaso estas jugando?

- Inuyasha ¡Abajo!

- Aah! demonios, ¡qué te pasa tonta!, ¿por qué me haces eso?

- Deja de llamarme tonta Inuyasha.

- Tsk!

Ellos parecían no llevarse bien, como si lo que hubiera pasado durante la noche no hubiera ocurrido, Kaede los veía discutir y no entendía como era que ellos se encontraban juntos al llegar a ese lugar.

- ¡Kagome! ¡Cuidado! -Gritó Kaede.

Kagome sólo cerró los ojos, sintió la sangre que caía sobre sus ropas. Al abrir los ojos vio la escena, Inuyasha había atacado con sus garras al monstruo que iba tras ella.

- Inu...ya...sha...

Los hermosos ojos color chocolate de Kagome se encontraban cristalizados por lágrimas que amenazaban con salir.

- Levantate ton... Tsk! levantate de una vez niña.

- Inuyasha por qué no me hablas por mi nombre.- Cuestionó Kagome en un tono de reproche.

- Ja, no tengo porqué hacerlo.

- Ti...tienes razón, disculpame Inuyasha.

- No te disculpes niña, mejor haz tu trabajo como sacerdotisa, que esperas para acabar con todos esos demonios.

Kagome sentía miedo, ella aún no tenia sus poderes de sacerdotisa, no quería decirselo a Inuyasha porque aún no confiaba totalmente en él.

- Acaba tú con ellos, mi tio Shippo por eso te entregó esa espada.

- ¡Ja! Yo por qué tendría que defenderlos.

- Hazlo Inuyasha o utilizare el conjuro.

- ¡Tsk!

Una gran horda de demonios se aproximaba, Kagome no sabía como atacar sin sus poderes, Kaede y Shippo estaban agotados; pero en ese momento Inuyasha agitó el colmillo de Acero, y varios acez de luz perforaron a los demonios completamente, Shippo conocía aquella técnica, sólo una vez la habia visto realizar.

- "¡VIENTO COR...TANTE!... Ahora entiendo, Inuyasha es el único que podra usar esa poderosa espada."

Todos miraban con incredulidad lo que sucedia, Inuyasha estaba atacando con todas sus fuerzas y la espada estaba aceptando a su nuevo portador.

Nuevos demonios aparecían, parecía que nunca acabarían, Kagome se sentía segura al estar tan cerca de Inuyasha, que decidió utilizar una flecha más.

- Inuyasha utiliza nuevamente esa técnica.

- No me lo tienes que decir, eso es lo que voy a hacer. –Inuyasha agitó nuevamente la espada y Kagome liberó una flecha. El poder de ambos se juntó, la flecha de Kagome estaba funcionando, tenía los poderes espirituales en el máximo, Inuyasha la miró con seguridad y por un momento creyó ver en ella a otra persona, el ataque de ambos destruyó a la nueva horda de demonios. Todo parecía ir bien pero mas monstruos atacaban, ellos atacaban con la misma fuerza, cada vez estaban mas agotados.

- Amo Sesshomaru, estamos muy cerca de Colmillo de Acero.

- "Puedo sentir la presencia del colmillo de acero, pero también esta el repugnante olor de Inuyasha cerca."

CONTINUARÁ...