Cuando se quiso dar cuenta la primera evaluación había terminado ya; entre sus estudios, las clases privadas con Snape, la práctica de pociones y algún entrenamiento casual de Quidditch en el que más bien actuaba de apoyo para su equipo; el tiempo había ido pasando. Pronto se hizo el eco de la fiesta navideña de Slughorn, justo el día antes de terminar el trimestre e ir a casa por vacaciones; para las navidades, este año Harry también quería regresar, el castillo lo tenía demasiado visto, además había invitado a Luna a ir con él a casa por navidades, deseaba presentársela a todos. También la había invitado a asistir a la fiesta de Slughorn, la verdad esas reuniones no estaban mal, pero tampoco era que fuesen lo mejor; eran tan sólo un entretenimiento, nada más.
En la fiesta organizada por el profesor de pociones, podría decir que lo pasó bastante bien, la fiesta en si era un auténtico tedio, pero la presencia de Luna había animado un tanto la fiesta, o la había hecho algo más soportable; Harry se había dado cuenta que esa fiesta era en realidad una reunión social para que comenzasen a estrechar lazos unos con otros, una de esas reuniones políticas de las que tanto le habían hablado Natalie y Jack y para las que en cierta manera lo habían preparado, pero aun así no quitaba que le desagradase ese aspecto de la política, tenía claro que podía usar esa fiesta como practica de lo mismo, dado que en unos meses cumpliría los diecisiete y sería considerado entonces adulto entrando de lleno en ese mundo para el que se suponía los preparaba la escuela. Así que pasó la mayor parte de aquella velada junto a Luna, conversando con sus distintos compañeros, no sólo de las clases y los planes de futuro que tenían, sino también sobre el ministerio y como veían las cosas, algo que poco a poco todos eran conscientes que iba entrando poco a poco en sus vidas, la política. Ellos mismos, muchos de ellos la habían empleado ya en su primer año, solo que ahora estaba seguro no solo que en su momento lo habían hecho bien, sino que ahora con los conocimientos y habilidades que tenían lo hubiesen conseguido hacer mejor.
Terminada la fiesta, acompañó a Luna a su sala común, se había hecho un poco tarde y no deseaba que fuese ella sola por el castillo, no porque tuviese miedo que pudiese sucederle algo, sino porque simplemente deseaba acompañarla y saber que llegaba bien, sabía que en Ravenclaw había unos pocos graciosillos que la molestaban, aunque eso había ido cesando con el tiempo, más o menos.
- Nos vemos mañana Harry
Con esas palabras se decidieron, antes de que ella comenzase a subir por las escaleras que llevaban a la aldaba que guardaba la entrada a su sala común y Harry bajase de nuevo las escaleras, esta vez hacia las bodegas, donde estaba situada la sala común de Hufflepuff, su sala común; antes de acostarse se cercionó que lo tenía todo listo para regresar a casa por navidad.
A la mañana siguiente, Harry y Luna acomodaron sus cosas en unos de los compartimentos, disfrutando ambos del viaje a Londres, para Harry era una pena que el ministerio no les hubiese autorizado un traslador desde Hogsmeade, o incluso desde el propio castillo, era algo que consideraba una medida de seguridad, además que no le hacía mucha gracia la estación de Londres, no mientras estuviese fresco en su mente los sucesos de inicios del verano.
- Estas preocupado – Afirmó su novia.
- Así es Luna, me preocupa que Dumbledore vuelva a intentar algo, como también que te ocurra algo a ti, no creo que vaya por ese camino pero nunca se sabe.
- Tu tranquilo, además vienen a recogernos, ¿no?
- Si vendrán mi tío Jack y Sirius; Remus quería venir también pero como es profesor se debe quedar en el colegio.
- Seguro que nos lo pasamos bien, además puedes estar tranquilo, el ministerio no admitió a trámite tu denuncia pero dudo que Dumbledore intente algo en mucho tiempo, sobre todo por si vuelva a haber problemas, ya sabes, no creo que quiera que el rio suene.
- Puede ser, pero siento que hay algo detrás de todo, no se es como si el asunto de Voldemort no fuese sino la punta del icebeg. Creo que todo se limita a un juego de poder, pero me pregunto qué propósito hay con todo eso.
- Hace un par de meses salió un libro sobre Dumbledore, una biografía suya que ha consrguido publicar Rita Skeeter y que para Dumbledore ha supuesto muchos problemas, mi padre me escribió diciendo que había tratado de convencerlo que publicase una crítica para ese libro, dado que con el profeta no lo ha conseguido.
- Rita Skeeter es una sensacionalista, suele engordar las cosas y exagerarlas, pero muchas veces, cuando no se inventa las cosas suele dar en el clavo – Harry se encontraba reflexivo, no había oído del libro, y eso que se mantenía al tanto de todo aquello que iba saliendo, así que sólo se explicaba una cosa, y quería preguntarle antes - ¿Puso alguna denuncia al libro?
- Eso parece, quería que la revista de mi padre le ayudase a que ganase peso su denuncia generando crítica social.
- Habrá que hacerse con alguno de los pocos ejemplares que se vendiesen – Susurró, si Dumbledore hacía sacar ese libro de la circulación era por algo, por algo importante y que no solo lo dejaba a la altura del betún, porque de las injurias y falsedades te podías defender demostrando cuan malas eran; así que había algo en ese libro que deseaba ocultar y podría ser provechoso conócelo, pero ¿estaría esta gente dispuesta a entregar el polémico libro?; claro que también podría conseguirse un manuscrito original, solo que ¿estaría la periodista dispuesta a permitir su lectura sin su compra? – Necesitaremos usar lo que practicamos en la fiesta de anoche, pero mejor hecho.
- O tener paciencia; creo que Skeeter es amiga del máximo responsable del consejo escolar y Theo Nott te tiene mucho aprecio.
- Si algo he aprendido de Draco es que pocas veces los favores entre amigos se quedan en eso, él me ha enseñado algo del juego político de la casa Slytherin, los favores se cobran, tarde o temprano; por eso los Slytherin suelen ser buenos políticos, juegan el juego de la política desde niños; algo así como el club de Slughorn pero a mayor escala.
Pasaron el resto del trayecto jugando al ajedrez y también estudiando un poco juntos, se habían dado cuenta que cuando trabajaban en equipo lograban conseguir avanzar bastante, no solo en contenido sino en la profundidad de los conocimientos, no quedándose únicamente con los conocimientos básicos sino que le encontraban un mayor razonamiento a todo, Harry se daba cuenta que con esos avances no solo lograba estar por delante de sus compañeros de curso sino que estaba seguro que Luna, a final de curso, sacaría todo extraordinarios.
El tren poco a poco se fue deteniendo en la estación de King's Cross; Harry bajo ambos baúles del portaequipajes, antes de que ambos se dirigiesen a la salida del tren. Eran bastantes los que habían ido de vacaciones por navidad a sus casas, no tantos como en verano, pero los suficientes para que Harry estuviese en sobrealerta hasta llegar junto a Jack y Sirius.
- ¿Qué tal la evaluación? – Les preguntó a ambos Sirius
- Bien, Harry me llevó a una fiesta del club del profesor de pociones y no estuvo mal; aunque nadie quería escuchar que el ministerio está conspirando para alinear a los más inteligentes y dominar la galaxia usándolos como instrumento.
Harry sonrió ante aquel comentario, mientras Sirius se reía y Jack comenzaba a intercambiar opiniones sobre conspiraciones con Luna; le agradaba verlos conversar mientras se dirigían a la zona habilitada en la estación; Harry fue guiado esta vez por Sirius, mientras que Luna por Jack. Justo antes de desaparecerse le pareció ver fugazmente a Dumbledore, conectando su mirada con este y sintiendo un ligero empuje a su mente que pudo repeler por los pelos, era algo que sabía debía comentar en casa, pero cuando no pudiese aguar la fiesta a los demás, también le recordaba que debía seguir profundizando en la oclumancia, había muchas cosas para tratar.
(***)
Lo había visto en la estación, con la alumna esa rara de Ravenclaw cuyo padre se negaba a ayudarle con el asunto Skeeter, ambos dirigiéndose a dos adultos que conocía, uno lo había tenido como estudiante, al otro había empezado a investigarlo después de lo sucedido durante el verano, sin llegar a averiguar mucho, únicamente que era alguien respetado y eso lo molestaba porque no podía tirar por ese camino para lograr sus propósitos.
Había muchas leyendas circulando por el mundo desde hacía siglos, la mayoría de ellas relacionadas con el poder y como este podía moldear el mundo e incluso decidir el destino del mismo, fuerzas que podían reconstruirlo desde sus cimentos; ese había sido su sueño siempre, derrumbar el mundo y reconstruirlo bajo sus normas, bajo sus creencias y que todo fuese incuestionable, como si el mismo fuese uno de esos dioses de la antigüedad; uno de esos poderosos magos griegos que fueron considerados dioses por los seres humanos durando su culto a ellos hasta la caída del imperio romano. Una de esas leyendas en particular hablaba sobre los fundadores, sobre la verdadera sangre de estos, sus herederos; una leyenda que consideraba verdadera pues había visto ese poder contenido en Harry y también había quedado asombrado por el poder de Voldemort, pero no que llegaría a cumplirse, Voldemort estaba muerto, no sabía quién lo había quitado de en medio ni como se habían encargado de ese secreto, el secreto de la inmortalidad del mago oscuro, pero le habían hecho un favor, eliminando el heredero de Slytherin, uno de los que podía tratar de evitar su obra. Ravenclaw era otra historia, en Hogwarts estaba la dama gris, y él sabía de sobra quien era, aunque esa fantasma altiva y prepotente nunca se había dignado a dirigirle la palabra, pero no importaba, hasta donde alcanzaban los registros a los que había podido tener acceso, la línea de Ravenclaw terminaba con ella. Su obstáculo era Harry, lo necesitaba tener de su lado para cuando reuniese las reliquias y tambalease el mundo con ellas no tener nada que se le opusiese, además de tenerlo como el corderito confiado del cual drenar todo su poder cuando dejase de serle necesario o si veía que se le revelaba; pero el acercamiento que había tenido hacia él el curso pasado parecía haberse quedado en el olvido, y no había cosa que lo molestase más, pues ahora se daba cuenta de la estratagema del niño y que nunca lo tendría de su lado, sino que tendría que conseguir las reliquias y encargarse de él en ese orden, antes que se hiciese demasiado poderoso; ahora se arrepentía de haberle hecho llegar una de ellas, teniendo ya en su poder dos; había muchas cosas que no había visto venir respecto a Harry, no pudiendo hacer de él el sacrificable héroe confiado, y ahora estaba pagando el precio, pero era sólo una complicación, conseguiría su objetivo, estaba seguro de ello, y ahora sabía que podía hacer para lograrlo, atacar sus puntos débiles. Lástima haber perdido al joven Weasley como arma, aunque su informante secreto le había hablado de lo competente que era Harry en duelos, como lo había demostrado frente a un Weasley entrenado por él mismo durante el verano, mientras trataba de lograr que su ira hacia Harry aumentase. Este informante secreto era toda una revelación, algo que no había esperado realmente y que era bien recibido; y en cierta manera mucho más competente que Nympadora Tonks, la cual solo hacía comentarios sobre los progresos de Harry en las distintas materias en general y que estaba mucho tiempo estudiando; si esa chica no le aportaba información de verdad, tendría que tener una "charla" con ella.
Abandonó la estación tras verlos marchar, no sin antes intentar entrar en la mente del joven mago, descubriendo para su sorpresa lo diestro que era en oclumancia, eso lo contrariaba más todavía, pero no podía ponerse demasiado nervioso, había quedado con su informante, un descendiente de la mismísima Hufflepuff que creía ser su heredero en un puff del callejón Knocktum, dejaría que Zacharias Smith se pensase que era el heredero de Helga Hufflepuff, pues el verdadero heredero sabía desde hace años quien era, un heredero de dos fundadores; la magia había elegido a la rama más digna de esa familia, sin dudas; y ahora necesitaba de toda la ayuda posible para lograr sacar provecho de esta. Tenía unas cuantas preguntas que hacerle al joven Smith.
(***)
Las navidades habían sido asombrosas, y Harry podía estar feliz con ese hecho, Luna había sido completamente aceptada por toda su familia, había tenido algo de miedo a que no fuese así por sus peculiaridades, pero Luna sabía hacerse a la gente, además de resultar que congeniaba muy bien a nivel intelectual con su madre al punto de que esta le sugiriese que cuando terminase en Hogwarts estudiase para poder trabajar juntas en un futuro, era algo que habrá resultado impresionante. Pero no era lo único impresionante de las fiestas, por fin su madre y Booth habían decidido afrontar lo que sentían y comenzar a hacer vida de pareja, lo cual tampoco era un gran cambio pues antes lo parecían de verdad, tan solo se notaba en el hecho de que ahora vivían juntos. Además Sirius y Cam, habían anunciado que se casarían a final de junio, y eso a Harry lo ponía contento, muy contento; después de lo mal que lo había pasado Sirius durante años era el momento que encontrase por fin felicidad.
Nada más llegar a la sala común e instalarse nuevamente en su habitación, se fijó en el tablón de anuncios, había un anuncio dedicado a los alumnos de sexto y séptimo, era un curso de aparición que tan solo costaba veinticinco galeones, Harry sabía que no podría rendir el examen hasta cumplir la mayoría de edad, los diecisiete años, pero también sabía que lo que aprendiese por adelantado bien aprendido estaba, de modo que sin pensárselo demasiado se inscribió, planteándose en cómo iba organizarse con sus actividades y estudios que realizaba hasta el momento, consciente que necesitaría un buen planing. Nada que con meticulosidad no pudiese quedar resuelto, eso lo sabía seguro.
