Soarin se aleja del único lugar que había sido su refugio desde este caos en la ciudad. No le importaba en lo más mínimo su vida, ahora que Rainbow Dash, no estaba. Puede que por fuera se vea frío y serio, pero por dentro, está desesperado, quebrado, agonizando. Perdió al amor de su vida, y todo por no intentar ayudarle. Pero como podía ayudarle un humano normal a una chica con alas y orejas de pony y magia? Siguió avanzando, sin mirar atrás, sabiendo que desapareció del campo de visión de sus compañeros. Recordando una y otra vez, el último momento que la vio asustada.
Era una cálida tarde en el parque, casi vacío, donde estaban un puñado de personas. Una hermosa chica estaba perdida en su mundo, sentada en la banca. Se le podía ver un semblante preocupado, más bien, aterrorizado. Sus ojos magenta eran consumidos por un detalle que permitía ver el miedo que la tenía pensando. Él sabía muy bien que era su culpa, la lastimo y amenazo, solo por verla, en una forma diferente. Suspira, regañándose a si mismo por las palabras que uso. No debió de haber reaccionado así. Las palabras que uso, fueron crueles, y pretendía arreglarlo ahora. Toma aire y se acerca con nerviosismo a la chica, que antes le parecía linda, ahora, no lo sabe.
Cuando está frente a ella, despierta y se asusta. Pudo percibir una mirada asustada en ella. A los pocos segundos, se levanta y corre. Corre tras ella para aclarar todo el daño que le causo por días enteros. Después de perseguirle, no logra atraparla. Frustrado, intenta recibir aire, después de tanto ejercicio.
Lo siento si!
Grita, y se va, malhumorado por no cumplir su objetivo como había planeado.
El recuerdo se detiene, cuando escucha una lata rodar. Cuánto tiempo lleva caminando sin rumbo alguno? Confundido, examina el lugar, intentando averiguar dónde estaba, pero no sirvió. Estaba perdido. Murmura unas palabras incomprensibles y patea frustrado lo primero que vio, sin darse cuenta de que algo está por suceder. Cuando recobró la compostura, voltea hasta toparse con algo que provocó que apareciera la curiosidad en su rostro. Arquea una ceja y se acerca a lo que parece ser un hueso, pero con una letra tallada. Estaba muy raro y deforme. No se veía con claridad. Lo mueve en varios ángulos hasta comprender la letra, no, más bien frase. Decía,"Este camino, te llevará a casa". Cualquiera hubiera ignorado eso y seguir con su frustración, pero él, sin nada más que perder, se aventuró, y siguió un camino de huesos, de diversos tamaños y formas, que le recordó su infancia,en la cual le encantaban los dinosaurios. Le suplico a sus padres por meses para que lo llevaran a una convención de dinosaurios, y al final cedieron. Era un crío feliz, paseando por los pasillos con sus padres, rodeado de muchas cosas expuestas sobre el tema de dinosaurios. Recuerda haber visto unos ojos magenta muy bonitos pero no logro divisar quien era o cómo lucía, pero hablando de sus padres, los recordó. Recordó a su hermosa madre que todas las noches lo arropaba y daba un beso en la frente, deseándole buenas noches, recordó a su padre que le enseñó a andar en bicicleta, o que sin él, no hubiera descubierto su amor por el football. Tantos buenos momentos con sus padres, que fallecieron hace casi un año. Al menos pudieron conocer al amor de su vida. Oh mierda, recordó a Rainbow de nuevo. No, no era el momento de llorar, no era el momento de derrumbarse, no era el momento de ser débil. Reprimió las lágrimas y sigue su camino. Al parecer ya está oscureciendo. Pasó tanto tiempo? Solo recordando un poco, se fue el tiempo? Es increíble cómo el tiempo te lo juega cuando recuerdas lo bueno y lo malo. Cuando despertó de su mundo, se dio cuenta de que estaba a una corta distancia de la casa que era su refugio. Hace cuanto que llegó, o quien fue quien dejó el camino, más importante, como sabia que esa era el camino correcto. Esas y más preguntas lo atormentaban, hasta que alguien grita su nombre.
-Soarin!
El mencionado alza la mirada, para ver a Twilight, caminando lo más rápido que podía, pues sus heridas aún molestaban a la princesa. Je, quien lo diría, era amigo de una princesa pony de otro mundo, que loco y descabellado suena eso.
-Estaba muy preocupada por ti! Pensé que no volverías. Sería mi culpa si algo te hubiese pasado!
Seguía hablando pero la ignoraba, ahora que lo piensa, su voz era bastante chillona y estrés ante, puff, si le acaba de decir amiga. Pasó de largo, sin prestarle atención, para adentrarse en la casa que aún estaba en pie. Ese día había acabado, ahora podía descansar y pensar con claridad y paz.
