DISCLAIM: Que quede claro que Harry Potter no me pertenece. Tampoco Aang el último maestro de aire. Estos les pertenecen a sus respectivos creadores.
PRECAUCIÓN: fanfic BL- YAOI Crossover Harry Potter y Avatar: The last airbender. Si no les gusta el género... no lo lean.
CAPITULO 35: "La verdad"
El disgusto en la cara del profesor era obvio pero la impotencia también lo era así que con un último suspiro de frustración dio media vuelta y se fue, sabía que la conversación había terminado pero no esperaría el permiso del director. No estaba de humor así que simplemente se fue a paso rápido pensando en todo lo dicho.
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-No quiero más secretos.
-Lo siento.
-Blaise… sé que tienes tus motivos y sé que… al final puedo confiar en ti pero… no me gusta que me oculten cosas. Todos en el mundo mágico lo hacen, no seas uno más de ellos.
Blaise recordó que nunca le había dicho de Aang a Harry, tal vez podría haberlo supuesto uniendo puntos… pero él nunca se lo había dicho, era otro secreto. Se merecía una maldición imperdonable por esto pero no podía hacer nada, Harry no tenía que saberlo, no podía cuando al parecer había una conexión entre la mente del chico y la de Voldemort. Preguntarle si quería clases de occlumencia en ese momento no parecía una buena idea, muy sospechoso.
-Está bien. No más secretos, lo que suceda de ahora en adelante te lo diré. –O eso esperaba Blaise.
Ron y Hermione habían estado en silencio todo ese tiempo, finalmente Harry sonrió y los dos se relajaron. Ron se había disculpado con Blaise mucho antes de que Harry llegara de su reunión con Dumbledore, en realidad si quería aprender un elemento si era posible.
-Bien. Entonces tengo que contarles sobre mi sesión con Dumbledore, lo que vimos del recuerdo de Sluggorn.
Fue algo que sorprendió a todos, sería necesario leer más de eso en la biblioteca, sería necesario saber más… las cosas se complicaban. Las siguientes semanas serían más difíciles.
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-¡El año se ha acabado Aang! ¡Matará a mi familia!
-Tranquilízate Draco. Sé que lo lograras.
-No lo entiendes. ¡No quiero ni puedo hacerlo! –Draco se derrumbó al suelo abrazándose a sí mismo. Nunca se había mostrado tan débil como lo hacía ahora delante de Aang, confiaba culpablemente en él –Tengo miedo…
Aang lo vio y un dolor creció en su pecho. No quería ver así a Draco, verlo sufriendo le causaba rabia y pena al mismo tiempo. Rabia contra aquel que le hacía esto y pena por ser impotente, no poder hacer nada ante ese dolor.
Se acuclilló a la altura del rubio y puso sus manos en las mejillas del rubio.
-Draco…
-Debes irte.
-No lo haré.
-No lo entiendo… ¡¿Por qué sigues aquí?! ¡Soy un peligro, todos tus amigos te lo han dicho y tú hermano también! ¡¿Qué sigues haciendo aquí?! ¡¿Qué hace que no te vayas?! ¡¿Qué debo hacer para que te vayas?!
Draco había empezado a agitarlo por los hombros con lágrimas en los ojos mientras se derrumbaba desesperado y Aang no pudo retener la verdad más.
-¡Porque me gustas! –Draco se detuvo –Porque soy incapaz de dejarte cuando veo que tú tienes bondad dentro tuyo. Porque veo que esto no es lo que quieres y entiendo tu ideal. Entiendo lo que me dijiste en el tren y pienso que es lo acertado. Porque he aprendido a querer todo en ti incluido tu orgullo y tus debilidades. Porque ya no puedo negar más, que después de todos estos años y al verte en este estado, te quiero y no podría dejar de hacerlo aun si está totalmente mal, he incluso sé que esto puede ser amor aunque tema decirlo.
Aang se acercó y lo besó. Draco tenía la boca abierta en sorpresa por lo que Aang profundizó el beso sin problemas. Y el sabor de Draco lo invadió, el aroma de Draco lo invadió. Una esencia y aroma fuerte pero delicado, delicioso y embriagador. Draco era dulce y amargo a la vez, como un kiwi o una mora que hizo que a Aang se le hiciera agua la boca por más.
La tranquilidad, el consuelo, el cariño y la libertad que encontró en esos labios lo sorprendieron. No sabía cuándo pero en algún momento le había comenzado a responder. Aun sentía lágrimas en sus ojos pero estas parecieron secarse incluso antes de salir. Aang sabía a libertad. Olía a la brisa fresca que soplaba en primavera haciendo que las flores soltaran su aroma y se elevaran en el viento. Sabía a frescura, a todo y nada a la vez, sabía al aire cuando volaba en su escoba a toda velocidad, sabía al aire salado que soplaba cerca del mar, al aire helado de una montaña, al aire húmedo de una jungla, sabía a lo más importante y necesario para vivir. Era su aire.
Era lo que lo había mantenido vivo y cuerdo, era lo que necesitaba para vivir, no para aprovecharse, pero porque era perfecto y delicioso tenerlo. Aang lo había escogido por encima de todo y él… él lo entregaría a alguien que lo mataría. Él lo traicionaría, él lo echaría a perder, lo echaría a perder como todo en su vida y sólo porque Aang lo había escogido a él, a un Malfoy.
Abrió los ojos antes de empujar al chico. Aang cayó de espaldas y Draco lo vio con terror y necesidad en los ojos.
-N-no… no lo haré –susurró casi inaudiblemente y corrió. No lo haría, no traicionaría de esa manera a Aang, no a él. Ya no importaba nada. Fue hacia el único que pensó que podía ayudarlo.
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Blaise acababa de salir de la biblioteca, había quedado en verse con Harry en el segundo piso. Saldrían como "amigos" a dar una vuelta por las afueras del castillo, tal vez ir donde Hagrid, las cosas tal como estaban, estaban bien. Soltó una ligera sonrisa, no habían ido más allá de besarse aun, Blaise no quería ir rápido temía que Harry decidiera huir ante algo más o que él mismo no pudiera ir más allá. Probablemente sólo estaba pensando demasiado las cosas pero con toda la información nueva y todo lo que pasaba era difícil conseguir el tiempo incluso para salidas como esa.
Normalmente se la pasaban investigando o practicando. Hermione ahora practicaba puro agua control, aunque sin la adrenalina del momento era más difícil lograrlo, los chicos aún leían los libros que Blaise y Hermione habían censurado para que no dijera nada muy relevante o deslumbrante.
Estaba avanzando por un pasillo desierto cuando escuchó pasos apresurados. Vio a Draco correr como si buscara algo o a alguien cuando lo vio. Blaise sólo resopló y dio la vuelta para irse pero Draco lo tomó del brazo con más fuerza de la necesaria girándolo.
-¡Qué demonios…! –Draco parecía estar o a punto de llorar o a punto de vomitar y desmayarse. Se preocupó, lo que detuvo su exclamación. -¿Draco? ¿Qué tienes?
-¡Tengo que hablar contigo! ¡Ahora! –Lo intentó jalar pero Blaise se resistió –Blaise… por favor… -casi susurró las palabras pero se veía tan desesperado que Blaise sólo asintió olvidando la reunión con Harry y yendo tras Draco.
Reconoció el camino, iban a la sala de requerimientos, ya pasaban mucho tiempo en esa sala y Harry decía que Draco también. Cuando la puerta se abrió vio el lugar y lo reconoció. Era una réplica el cuarto de Aang pero más pequeño. Draco quería un lugar donde se sintiera cómodo, donde se sintiera protegido y seguro. Blaise tragó antes de entrar, estaba sorprendido pero por la mirada de Draco él igual estaba sorprendido. Draco fue a la cama y se sentó acurrucándose entre las almohadas, Blaise se sentó al pie de la cama.
Estuvieron un minuto en silencio hasta que Blaise decidió iniciar la charla.
-¿Por qué me trajiste Draco? –Su tono era frio y serio, Draco pareció estremecerse un poco.
-¿Cómo lo hiciste Blaise? ¿Por qué… por qué decidiste arriesgar a tu familia al seguir a Harry?
-Sabes bien el por qué Draco. Además Aang se abría unido a ellos aun si yo no lo hacía. Mi madre sabía que se arriesgaba pero en ningún momento me dijo que me detuviera. Ella me dijo que si era importante y era lo que quería, que continuara.
-Pero-…
-La familia es importante Draco. Pero llega un momento en el que tienes que empezar a identificarte como una persona independiente y no parte de un conjunto. Aunque los ames, sus decisiones son las suyas, y las tuyas son tuyas. Afectan la una a la otra pero… no lo sé Draco ¿Qué es lo que tú crees que es correcto?
-¿Lo qué yo creo…?
-Sí, tú. Como Draco no como Malfoy. ¿De qué lado estás?
Draco recordó su conversación con Aang en el tren, creía en eso y aun lo hacía, totalmente. No estaba de ningún lado pero quería estar con Aang. Quería encontrar esa tercera opción con Aang.
-Estoy por Aang. Ningún lado, sólo por Aang.
-Entonces habla. ¿Por qué me trajiste aquí?
-...Porque es hora de que termine esta locura y arruine las dos misiones 'oh tan importantes' que me dieron. –Ahora estaba serio.
Draco le contó la reunión con el Señor Tenebroso, la misión de matar a Dumbledore, sus intentos fallidos y finalmente su segunda misión.
-¡¿ACEPTASTE ENTREGARLE A AANG?! –Blaise levantó su varita con odio en los ojos Draco resistió el impulso de sacar la suya y sólo lo miró de vuelta intentando tranquilizar al otro con la mirada.
-No tenía opción.
-Es por eso. Es por eso que has estado juntándolo a tu lado, separándolo de mí y de sus amigos. ¡Tú no eres su amigo, tú sólo lo estas utilizando!
-¡NO! –Draco se levantó de golpe tomando la mano de Blaise y botando al chico hacia atrás. Los dos cayeron de la cama al suelo Draco golpeo las manos de Blaise contra el suelo y las sostuvo ahí. –No… no quiero hacerlo.
-No veo por qué no, después de todo ya lo vendiste, sólo debes entregarlo. Bien pensado Malfoy, no importa lo que le diga te creerá a ti y te seguirá sin saber que será su muerte. –Las manos en sus muñecas temblaron y sintió una gota húmeda caer en su mejilla. Vio sorprendido cuando Draco se levantó y le dio la espalda. Blaise se incorporó lentamente, el otro lloraba.
-No quiero hacerlo… no puedo hacerlo Blaise. Él… él… me besó. –Volvió a sentir ganas de hechizarlo, su varita no estaba muy lejos, podía alcanzarla… o usar fuego y quemar al maldito –No puedo traicionarlo cuando lo amo Blaise, no puedo.
Blaise se congeló a medio camino de alcanzar su varita y lo vio con sorpresa.
-…Cuéntamelo. Todo. Ahora.
Y Draco lo hizo. Le contó su ataque de pánico, como Aang lo había intentado consolar, sus preguntas y finalmente el beso y como Draco lo había empujado antes de huir.
-… ¿Te fuiste? Sin decirle que no era por él. Sin decirle que sentías lo mismo. Sin decirle nada.
-¡Entré en pánico! –Blaise suspiró intentando eliminar las ganas de matar a Draco.
-Eres un imbécil…
-Blaise, quiero la verdad. –Draco lo observó con cuidado, analizándolo por cualquier intento de mentira. –Sé que lo sabes. ¿Por qué busca a Aang? Sé que es por el poder inusual pero sé también que tú sabes todo sobre ese poder. Dejé de lado eso todo este tiempo porque sabía que esa información era peligrosa en mi cabeza pero ya no.
-¿Por qué te lo diría? Hasta donde sé esto bien podría ser parte de tu juego, de tu misión. Yo te digo todo lo que sé y tú corres a decirle todo a tu Lord.
-¡No es mi Lord! Blaise, yo… yo haré lo que quieras para que creas en mi. Quiero saber por qué Aang está en peligro. ¡Lo que sea!
-… ¿Qué te parece un juramento inquebrantable? Si lo juras te contaré todo lo que sé.
Draco asintió y Blaise ocultó su sorpresa, tal vez era verdad que si lo amaba o quería o lo que sea, no quería pensar en eso.
-Necesitamos una tercera persona, el testigo.
-Hermione, puede hacerlo ella ya que… ¡Demonios Harry! –gritó sobresaltando a Draco.
-¿Qué caraj-…?
-¡Me olvidé de Harry! Tenía que verme con él…
-Volvamos al tema Blaise.
-¡Iré por él! Espera aquí.
Blaise corrió a la puerta sin darle tiempo a Draco de decir o hacer nada. Suspiró, se quedaría pero sólo porque no sabía qué decirle a Aang cuando lo viera de nuevo.
Harry volvió a ver el mapa del merodeador. Estaba entre enojado y preocupado. Ya había pasado casi una hora y seguía esperando, lo único que evitaba que se fuera de ese lugar eran las ganas de gritarle a Blaise cuando apareciera. Su nombre apareció de repente en el séptimo piso. La sala de requerimientos pensó Harry. Vio como el nombre de Blaise avanzaba a gran velocidad y bajaba sin detenerse.
Qué hacía en esa sala no tenía idea, Aang no estaba por allí así que podía asumir que Draco y él estaban en algún otro lugar del castillo. Cuando vio que ya estaba bastante cerca susurró "Travesura terminada" antes de guardar el pergamino.
-¡Harry!
-¿Dónde demonios estabas?
-Tenía que terminar una conversación. Es sobre Draco y Aang, Harry tenemos que ir a la sala de requerimientos ahora.
-¿Aang y Draco? ¡Averiguaste qué trama!
-Sí. O bueno más o menos pero es hora de que yo hablé y te necesito allí.
Harry asintió, al fin sabría que tramaba Malfoy aunque las palabras de Blaise también lo intrigaban. ¿Hora de hablar de qué?
Harry lo guió por unos pasadizos hasta el séptimo piso. Fueron y apareció una puerta, Blaise la golpeo. Harry lo vio cuestionando pero Draco la abrió.
-¡¿Lo trajiste?!
-¡¿Qué hace él aquí?!
Los dos lo miraron alarmados, Blaise rodó los ojos antes de empujar a Harry al cuarto y cerrar la puerta.
-Hay algo que debo contarte Harry. Draco aquí también va escuchar pero él debe estar bajo un juramento inquebrantable porque no pienso arriesgarme.
-¡Hey! –Draco lo miró ofendido pero Blaise lo hizo callar con una mirada.
-Ron también debería estar aquí pero… no hay tiempo y no pienso soportar sus discusiones.
Y en efecto Draco y Harry ya se estaban mandando insultos.
-¡Ya basta! ¡Esto es sobre Aang no ustedes! –El grito los hizo callar. –Harry necesito que seas testigo, que seas el nexo en el juramento inquebrantable que haremos. Hay cosas sobre Aang que mereces saber, lamento no habértelo dicho antes pero es el secreto de Aang no el mío. Draco dice querer redimirse, ya es hora de que les cuente y que le cuente a Aang pero debo asegurarme que Draco no nos traicione. ¿Lo harán?
Los dos lo miraron y Draco se arrodilló frente a él como respuesta, Blaise se arrodilló frente al rubio
-¿Qué?... ¿Qué hacen? ¿Qué es un juramento inquebrantable?
-Es un juramento que no puede ser roto, si lo rompes morirías, es por eso que acepto que Draco sepa todo, con esto sabré que no hablará.
-¡¿Qué?! ¡Eso es…!
-No es momento Potter, sólo hazlo.
-¿Y qué se supone que haga? ¿Me arrodillo frente a ustedes?
-No Harry. Tú te quedas parado y pondrás la punta de tu varita en la unión de nuestras manos. ¿Draco?
Blaise estiró la mano y Draco la miró un segundo antes de tomar aire y tomarla. Harry se paró delante estando sobre ellos aun inseguro pero hizo caso, quería saber qué pasaba, puso su varita algo nervioso en la unión.
-Draco, ¿prometes no decir ni mencionar lo que se hable aquí sobre Aang y su historia de ninguna manera a nadie que no la sepa?
-Lo prometo. –Dijo Draco seriamente.
Harry sintió magia en su varita y se sorprendió al ver una fina cuerda brillante salir de su varita y enlazarse alrededor de las manos de los chicos.
-¿Y prometes no atacarlo ni usar la información que te dé de ninguna manera que no sea beneficiosa para Aang?
-Lo prometo.
Una segunda cuerda salió y se entrecruzó con la primera, las cuerdas brillaron más.
-Y sin importar el riesgo o las consecuencias ¿Prometes no entregar a Aang a Lord Voldemort ni a sus seguidores?
Draco se sobresaltó un poco ante el nombre pero no dudo ni un segundo para responder.
-Lo prometo.
Una tercera cuerda salió y se unió a las otras brillando más, parecieron hundirse en la piel de ambos antes de desaparecer dejando una ligera marca que fue desapareciendo de la misma manera poco a poco. Finalmente no había rastro y los dos se levantaron Harry aun parecía sorprendido.
-Bien, no nos queda mucho tiempo por lo que me dijiste Draco. Así iniciemos.
Blaise les contó todo. Les contó que Aang era el Avatar, que no era su hermano real, lo que había averiguado en la biblioteca, el pasado y los poderes de Aang.
-¡Cómo pudiste ocultarnos eso! –Harry estaba furioso.
-¡Aang no lo sabe! –Draco estaba preocupado
-¡Por más de que me griten no cambia nada! ¡Era muy niño para decirle!
Eso hizo que Harry explotara y lo tomara del cuello de su camisa colándolo contra la pared. Draco sólo los miró dudando, Harry parecía estar a punto de matar a alguien.
Y lo estaba. Sabía lo que era que te mintieran sobre tu vida, sabía que era sentirse diferente pero no entender nada, sabía lo que era tener miedo, sabía que era tener una responsabilidad y ni siquiera saber de ella, sabía que era que la gente espere algo de él que ni siquiera él tenía idea, sabía que era sentir que todos saben más de ti que tú mismo y sabía que era sentirse traicionado por la persona que supuestamente lo introducía a ese mundo. En su caso Dumbledore y sus interminables secretos y planes, saber que Blaise había hecho lo mismo con Aang lo enfurecía.
-¡Tenía derecho a saber la verdad desde el inicio! ¡Tú no tenias derecho a ocultarle eso! ¡Es sobre SU vida! ¡Su pasado! ¡Le creaste un mundo de mentiras! ¿Quién te crees que eres? ¡Qué derecho tienes para-…!
-¡NINGUNO! –Draco se sobresaltó ante el grito, nunca había escuchado a Blaise gritar de esa manera. Blaise miraba a Harry con temor pero decisión –No tenía ningún derecho sobre Aang y no creía ser nadie.
-Entonces ¿Por qué? Tú no sabes lo que se siente. –La voz era amenazadora.
-No, no lo sé. Pero tú sí, Harry y deberías entenderlo. Aun así no lo haces. Puedo odiar muchas cosas en Dumbledore, Harry, pero pienso que él hizo lo correcto en general. Hay cosas que debería haberlas dicho antes pero hay otras que si no fueran por las circunstancias hubiera sido mejor que no las supieras aun.
Harry llevó su mano al bolsillo donde guardaba su varita, Blaise no hizo nada pero Draco se lanzó y tomó de los brazos al pelinegro jalándolo con fuerza hasta el suelo. Harry luchó contra Draco por soltarse pero el rubio sabía que si lo soltaba sería el primero en ser hechizado. Blaise se acercó a ellos aun mostrando una actitud tranquila y fría, como si no supiera que eso hacia enfurecer más a Harry.
-Piensa un poco Harry no desde el punto de vista de la "víctima" pero de la lógica. Cuando llegaste a Hogwarts y todos te vieron como trofeo de oro, te sentiste agobiado, tú mismo rostro lo decía, no querías toda esa atención. Sólo la fama, sin responsabilidad ya era mucho con lo que cargar. ¿Cómo te habrías sentido? Cómo te habrías sentido si desde que tenías 11 años el primer día en Hogwarts te llamaba y te decía que el asesino de tus padres estaba buscando algo que estaba escondido en el castillo, que él aun estaba vivo. Si te enterabas ese mismo día que para todo el mundo tu padrino había traicionado a tus padres al venderlo a su asesino pero no fue él fue su otro amigo y que tu madre murió por ti, que tienes una conexión que no puedes controlar con ese mismo asesino, que de una u otra manera hay una profecía que dice que él viviría hasta que lucharan y uno de los dos muriera. Que compartes no sólo varita pero también la habilidad de hablar parsel con él y un pasado parecido, un cariño a Hogwarts parecido y que además él tiene una ventaja enorme con los objetos que te dijo Dumbledore. ¿Cómo te habrías sentido al saber toda esa verdad a los 11 años?
Harry dejó de luchar y lo vio como si comprendiera algo por primera vez. Draco estaba sorprendido por todo pero siguió agarrando a Harry fuertemente por si acaso.
-Ahora imagina como se sentiría un Aang de 11 años. Un Aang de 11 años que se entera que huyó cuando le dijeron que debía salvar al mundo, que casi se mata al huir y quedó atrapado en el hielo, que miles si no millones de personas murieron porque él no estaba. Que los Muggles nos empezaron a odiar porque él no estuvo ahí, que los Muggles nos cazaban porque él no estuvo ahí. Harry, tú eres el héroe que todos esperan que seas ante la sociedad en este país, Aang es el héroe que el mundo esperó pero que él le falló, a todo el mundo. Tenían esperanzas, confiaban en él, en que vuelva pero no lo hizo, les falló y la magia tuvo que adaptarse para sobrevivir. Muchas personas fueron torturadas sólo por ese odio. Aang ni siquiera tiene un enemigo a quien enfrentar, teme a su mismo poder y lo que su ausencia marcó no es algo que se pueda solucionar fácilmente porque ese miedo y desconfianza seguirán y ahora aun más por los ataques de esos 8. Dime si Aang habría podido soportar toda esa información a los 11.
Blaise bajó la vista con dolor y le hizo una señal a Draco para que soltara a Harry, Draco lo soltó y se alejó rápidamente. Blaise fue hasta Harry y extendió una mano.
-Sé que tenía derecho a saberlo, los dos lo tenían. Pero no me parece que una responsabilidad cargada con tantos hechos y sentimientos deba ser puesto sobre ustedes sin que pudieran disfrutar algo de libertad. Dumbledore no pudo ocultar todo y fue revelándote lo necesario poco a poco pero ahora se ve obligado a decírtelo todo por Voldemort. Y yo que logré ocultar prácticamente todo ahora debo decírselo, por Voldemort, por esos 8 y por él mismo. ¿Entiendes por qué lo hice Harry?
Harry vio su mano dudando. Ya no estaba enojado, con todo lo que había dicho Blaise podía decir que entendía y aceptaba todo lo que había hecho tanto él como Dumbledore. Tomó la mano de Blaise quien lo ayudó a pararse.
-Lo entiendo, pero no lo apruebo totalmente.
-Lo sé. ¿Tienes algo que decir Draco?
-Eh… no. Creo que Potter lo dijo todo por mí. ¿Cómo se lo dirás a Aang? Espero que no como tu último monólogo.
-Quería mostrárselo en el pensadero de Dumbledore pero no veo como lograrlo sin que se den cuenta. Si lo ve lo entenderá mejor que si intento contárselo sin que explote como Harry –No lo había soltado, no soltaría esa mano en un futuro próximo.
Los tres pensaron un tiempo en silencio.
-Puede que haya una manera… -Harry habló –Él siempre sale para verme en la enfermería cuando algo sospechoso sucede. Podemos crear una distracción entre Draco y yo para que tú lleves a Aang a su oficina y al pensadero.
-Jamás pensé decírtelo, pero esa es una brillante idea Potter.
Blaise soltó una risa.
-Es porque Hermione no está aquí para pensar por él. –Draco soltó otra risa y Harry lo miró ofendido antes de soltar una ligera sonrisa y negar con la cabeza.
-Bien, toma Blaise. –le dio un pergamino y Blaise se dio cuenta de qué era. Blaise lo tomó y vio que Aang estaba por la torre de astronomía pero estaba por encima.
-Creo que está en el techo. Ustedes calculen cuando yo empiece a bajar con Aang hacia el despacho.
Les devolvió el mapa y se separaron.
-Vamos al segundo piso.
-¿Por qué?
-Estaba esperando a Blaise allí, cualquier amigo puede confirmar eso y tú podrías haber pasado por ahí por casualidad o con la intención de joderme la vida como lo haces últimamente.
-Tienes que aceptar que respondes muy fácilmente a provocaciones.
-Mira quién habla.
Estaban cerca de la puerta del baño de chicas, nadie los había visto ir.
-El despacho más cercano es el de Snape pero nadie irá allí a menos que sea Slytherin. Debemos esperar a alguien de otra casa que decida ir con Dumbledore.
-Hola Harry, hola Draco. –Los dos se sobresaltaron al voltear y ver a Luna. -¿Qué andan haciendo?
-Loovegood vete de aquí y dejan-…
-¡Espera! Luna, tú puedes ayudarnos.
-¡¿Qué?!
-Claro Harry, ¿Qué necesitan?
-Necesitamos que vayas donde Dumbledore y le digas que estamos luchando, que estamos heridos y lo traigas. ¿Sabes dónde es su despacho?
-Sí. Detrás de la gárgola. Voy.
-¡Espera! –Harry sacó su mapa y vio que Blaise y Aang aun no se movían.
-¿Seguro que es una buena idea?
-Sí, Luna ayudará. –Los puntos empezaron a moverse. –Ahora Luna ¡Ve!
Luna se fue caminando rápida pero tranquilamente, casi saltando.
-Bueno esperemos que le crea… ahora Potter, aun te acuerdas como son los duelos de magos ¿cierto?
-No creas que te dejaré ganarme sólo por el bien de la actuación.
-Sería aburrido si no hicieras el intento de defenderte.
Se pusieron frente a frente inclinaron la cabeza como lo habían hecho en segundo año e iniciaron.
Draco le mandó un rápido hechizo que Harry esquivó metiéndose al baño. Desde la puerta le envió un hechizo Confundus. Draco se protegió antes de lanzar un Bombarda a la puerta. Harry tuvo que saltar detrás para evitar que el hechizo lo lastimara.
Draco entró al baño. Harry lanzó un Deprimo, Dracó rodó en el suelo logrando evitar a penas el hueco en el suelo, otro escudo evitó que el Desmaius de Harry le llegara. Draco enfurecido lanzó un Expulso, Harry voló hacia los lavabos chocándose duramente. Lanzó un Everte Statum que Draco no pudo evitar pero no lo lanzó con tanta fuerza como el otro hechizo.
Mirttle gritaba desesperada sin saber qué hacer.
-¿Es todo lo que tienes Potter? Usas hechizos patéticos.
-¡Incarcerous! –Draco esquivó las cuerdas, el entrenamiento con Aang enserio estaba ayudando. Le estaba ganando a Potter.
-¡Expulso! – Harry se pudo proteger antes de lanzar un Bombarda a su vez al lavado detrás de Draco. Este explotó y lanzó a Draco por el aire. Este se levantó con un hilo de sangre cayendo por su cabeza y el labio partido, estaba furioso. Harry dudo al lastimarlo, retrocedió un paso y no se protegió del siguiente hechizo
-¡Diffindo! –Un corte apareció en el brazo de Harry, otro hechizo de Draco lo hizo caer al sentir un fuerte golpe. Harry respondió con el primer hechizo que se le vino a la mente. Un hechizo que no sabía que hacía, un hechizo que había leído hace poco en su libro de pociones, un hechizo que decía ser para enemigos y lo lanzó sin pensar.
-¡Sectusempra! –Draco no pudo esquivarlo y le dio. Draco gritó y cortes muy profundos aparecieron en su pecho, por todo su cuerpo pero en su pecho estaban los peores. Harry retrocedió con horror, el charco de sangre crecía.
No habían calculado que Snape escucharía el escándalo y cuando este entró, corrió donde su ahijado empujando a Harry en el proceso y comenzó a curarlo, había mucha sangre por todos lados.
Había mucha sangre y Harry no sabía qué hacer, en cuanto Snape había acabado de sanar a Draco fue hacia él y lo tomó del cuello de su uniforme. Exigiendo respuestas.
-¿Quién habría pensado que usted sabía magia oscura Señor Potter? –A pesar de intentar negarlo Snape no se convenció de nada. Draco se movía débilmente en el suelo intentando hablar y Harry pensó que Snape lo hechizaría cuando Dumbledore entró.
-Mi querido muchacho, profesor Snape, ¿Qué sucedió aquí? –Detrás de él estaban la profesora Macgonnagal y Luna.
-Potter atacó a Malfoy Director, debemos expulsarlo. –Harry se preguntó si valdría de algo si suplicaba.
-No nos adelantemos Severus. ¿Cómo está el Señor Malfoy?
-Llegué a tiempo así que está débil pero estable. Las cicatrices no desaparecerán, era un hechizo oscuro. –Snape lo miraba con tanto odio que Harry cerró los ojos esperando el hechizo, parte de él creía que lo merecía, una muy grande parte.
-Harry, ¿qué sucedió?
-Director-…
-Tranquilo Severus, déjalo hablar.
-…Yo… ¡Lo lamento mucho Director! Esperaba a Blaise y Draco apareció y discutimos… lo intenté hechizar y él sacó su varita, luchamos… ¡No sabía qué hacía el hechizo! Yo… -¿Lo saqué de un libro? No parecía ser una buena idea decir eso. –Lo… escuché pero cuando lo usé… Draco… Y yo…
Harry no pudo decir más. Draco estaba parado con ayuda de Luna, aun respiraba agitada y dificultosamente.
-Vamos a mi oficina, hablaremos ahí a fondo. –Dumbledore los guió sin hacer caso de las protestas de Snape. Este jalaba a Harry del cuello haciéndolo caminar lejos de Draco a quien ayudaban Luna y la profesora.
Harry caminó esperando que Blaise tuviera suficiente tiempo y que Draco estuviera bien. Snape tenía razón, Hermione tenía razón, debería haberse deshecho del libro hace tiempo. Y se hubiera seguido cuestionando si no hubiera sentido el temblor.
Una energía enorme se podía sentir y el suelo temblaba ligeramente, se podía sentir una ráfaga de aire en los pasillos.
-¿Qué es esto? –Mc Gonagal parecía alarmada.
-Creo que viene de su oficina Director. –Snape parecía un poco nervioso.
Todos empezaron a avanzar hacia la gárgola.
-Creo que podemos asumir que se lo mostró… -La voz de Draco sonaba débil y lo susurraba de manera a que sólo Harry lo escuchara.
-Quédense aquí.
Dumbledore empezó a subir las gradas seguido de Snape pero Harry no se quedaría y al parecer Draco opinaba lo mismo. Como si fuera planeado Draco se desplomó, Mc Gonagal se volteo a ayudarlo y Harry corrió escaleras arriba. La profesora intentó detener al chico pero Draco se levantó mientras la otra miraba a Harry y corrió tras él como podía aun sintiendo sus heridas volver a abrirse y el dolor invadirlo. Mc Gonagal suspiró en total frustración.
-Quédese aquí señorita Loovegood. –fue tras los demás.
Ninguno había esperado ver la oficina semi destruida, el viento mandaba todo a volar, el suelo estaba rajado y desigual, el fénix de Dumbledore estaba en una esquina con las alas alzadas, Blaise estaba cerca de la puerta y trataba de avanzar hacia un tornado. Al centro de este, volando, estaba Aang.
Dumbledore había entrado para quedarse congelado, a su lado estaba Severus Snape igual de sorprendido. Y entraron Harry y Draco.
-¡Aang detente, todo está bien!
Las palabras parecieron enojarlo más porque lanzó una corriente que golpeó a Blaise y lo mandó a volar hacia los demás.
Dumbledore lanzó un hechizo pero fuera lo que fuere fue simplemente destruido por el viento y Blaise chocó contra Harry, cayeron desequilibrando a Draco que ya estaba en el suelo intentando luchar contra el dolor de sus heridas.
Los tres lo miraron desde el suelo y Aang los vio directamente a ellos, todo anunciaba que estaban en peligro.
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¡Feliz año nuevo! Tenía que subirlo hace unas horas pero me dormí jaja
Por cierto sobre la información de wikipedia, eso es "lo que cuentan los Muggles" las cosas son un tanto diferentes en mi fic. Cualquier pregunta es bienvenida las cosas se complican jaja.
¡Mata ne!
