[Clarke]

Detuve el coche ante la puerta del colegio, Eli salto por encima de los asientos dándonos un beso a su madre y a mí, le falto tiempo para salir escopeteada y reunirse con sus compañeros de clase.

Había crecido tan rápido, estaba apunto de cumplir seis años. Era una niña risueña con mucho desparpajo y conseguía cautivar a todo el mundo que la conocía.

-¿Estas bien?-Miré de reojo a mi mujer.

-Clarke mi respuesta va a ser la misma que hace cinco minutos.-Estaba más seria de lo normal y eso me preocupaba.-Y que la de los cinco minutos anteriores.

Fuimos a casa de mi madre que vivía cerca del colegio, mientras abría la puerta observe a mi mujer cavilosa. Suspiré y entramos, jugueteé nerviosa con las llaves en busca de mi madre encontrándola en el salón.

-Hola, no es esperaba.-Nos abrazo.-¿Queréis tomar algo?

-S...

-No Abby,-Me cortó Lexa.-siéntate tenemos que contarte una cosa.-Su seriedad hizo que mi madre tomara asiento frente a nosotras.-Estas cosas suceden Abby, no es culpa de nadie, o tal vez sí. Lo hemos hablado pero después de lo que ha hecho su hija.

Me cubrí el rostro avergonzada. ¿Qué podía esperar de mi mujer?

-¿Qué sucede cariño?-Tras echarme una mirada reprobatoria mi madre tomo la mano de Lexa.

-Veras Abby.-Se froto la frente.-Clarke y yo jamás hemos usado protección en nuestras relaciones sexuales.-La cara de mi madre era un poema y la mía un tomate.-Me ha dejado embarazada y quiero que se haga responsable...-A cada palabra se le escapaba una pequeña carcajada y finalmente rompió a reír.-¡Vas a ser abuela de nuevo suegri!

-¡Eres...-Mi madre le dio una pequeña palmada en el hombro.-Incorregible Lexa, que susto me has dado. ¡Ven aquí!-La estrecho en sus brazos emocionada.-Enhorabuena cielo.-Beso la cabeza de su nuera.-A las dos cariño.-Me cogió la mano con una gran sonrisa.

16 años después...

[Lexa]

Íbamos en el coche de Eliza, estaba tan orgullosa de la mujer en la que se había convertido mi guisantito, era una replica de su madre. Las observaba a las dos desde el asiento trasero embelesada, no podía haber más amor en mi corazón.

-¿Se puede saber donde nos llevas cariño?-Rogó saber Clarke.

-¿Circuito Ricardo Tormo?-Pregunté al ver una señal.-¿Nos llevas a Cheste?-Estaba algo confusa, pensaba que nos iba a invitar a cenar.

Antes de responder mi hija me dedico una mirada traviesa a través del retrovisor.

-Bueno, he pensado que no habría mejor lugar para celebrar vuestras bodas de plata que en el sitio donde le propusiste matrimonio a mama.

-¿Has alquilado el circuito para montar una fiesta?-Me sorprendí.

-No sé a quien habrá salido.-Se burlo mi mujer.

Al llegar todos nuestros amigos estaban allí, habían varias mesas montadas en el recinto, un escenario... la verdad que Eli no había reparado en gastos para la celebración.

Subió al escenario y cogió el micro al que dio un par de golpecitos llamando la atención de todos.

-Bueno familia gracias por venir, espero que hayas venido guapos.-Coqueteó haciéndonos reír.-Lo digo porque todas esas cámaras que veis-Empezó a señalar a nuestro alrededor.-van estar rodando para un documental sobre mi madre. De quien quiero añadir una anécdota antes de empezar con la celebración de sus 25 años de matrimonio. Antes de convertirme en campeona nacional y luego mundial primero fui su campeona, la campeona de la comandante...

Con forme iba hablando recordaba aquellos momentos.

Estábamos en el paddock, le había comprado una mini moto a Eliza por su sexto cumpleaños, Raven le había regalado un mono y un casco igualitos a los que yo llevaba en mi época de piloto.

-Recuerda...-Me arrodillé a su lado.

-Sí mama, suelto el embrague despacio hasta que empiece a moverme.

Y como si hubiera pilotado toda su vida soltó poco a poco el embrague y aceleró, dando vueltas a mi alrededor. Sonreí admirándola, puede que hasta me cayera una pequeña lágrima.

-¡Joder tu madre!-La detuve al ver a mi mujer y la hice bajar.-No se dicen palabrotas. ¿Vale?-Asintió. Me subí yo en la moto y Eli subió detrás agarrandosé a mí.-Hola mi amor.-Disimulé cuando llegó hasta nosotras Clarke.

-No deberías subirte a ninguna moto en tu estado por muy mini que sea, te recuerdo que tú me prohibiste ir con mi honda.-Se cruzo de brazos.

-Tienes razón, nada de motos.-Levanté la mano prometiendoselo.-Iremos al box a dar ordenes.-Sonreí y mi guisantito me rodeó el cuello.

-Sí porque el tío Aden ha perdido ritmo en los entrenamientos.

-¿La escuchas?-Reí emocionada.-Creo que me puedo coger vacaciones y dejar a Eliza a cargo del equipo.

Clarke no quitaba esa mirada de madre a punto de echar una bronca.

-Lexa no soy tonta, todo el paddock esta hablando de como pilota la pequeña Woods. Cómo os hagáis daño os voy a castigar a las dos.-Nos señaló con el índice.

-A mama no la puedes castigar.

-Oh sí que puedo cariño.-Me miró levantando una ceja y fue suficiente para entender a que se refería.

-¡Oh! ¡Oh! Sí que puede guisantito, será mejor que guardemos la moto. Por ahora.-Le susurré.

Eliza estaba dando el broche final a su anecdota.

-Hasta el día de hoy aun no sé con que te amenazó mama pero me puedo hacer una idea.-Me guiño un ojo y todos rieron.-Gracias a las dos porque habéis sido unas madres estupendas.-Nos lanzó un beso.-Os amo.

Lincoln Jr. relevo a Eliza en el escenario, era incluso más grande que su padre y tenia el mismo color de ojos que Octavia.

-Ya que estamos celebrando el amor os voy a contar la primera charla que tuve con Lexa. Fue durante el cumpleaños de Eli,-Le dedico una sonrisa a mi hija.-creo que cumplía seis años...-Me transportó.

Habíamos decorado la casa del pueblo para celebrar el cumpleaños de Eliza, castillo hinchable, guirnaldas... no reparé en gastos, mi princesa se merecía el mundo entero a sus pies.

Medio paddock había acudido y todos los niños de su clase también acompañados por sus padres.

Salí de la cocina en la cual me escondía de todos aquellos niños y vi a Clarke de espaldas, aproveche para pellizcarle el culo. Me reí efusivamente por el saltó que dio.

-¿Qué bebes?-Me quitó molesta el vaso.-Amor sabes que no debes beber.-Le dio un sorbo.-¿Por qué te estas tomando el zumo de manzana en un vaso de whisky y con hielo?-Empezó a reír.

-Me hace sentir mayor ahora que no puedo beber alcohol.-Respondí indignada.-Me puedo tomar el zumo como quiera.-Asintió reprimiendo la risa.

Los niños correteaban por todo el jardín gritando, jugando con Eight que por suerte se había quedado de un tamaño mediano, destrozando mi pequeño huerto pero me sentía demasiado intimidada por ellos como para pedirles que no tocaran nada.

Me dedique a buscar a mi guisantito que estaba con Lincon Jr. saltando en el castillo hinchable, me descalcé y entre con mis dos monstruos favoritos. Bueno con los dos únicos niños que por el momento me caían bien.

-¡Mama! Mira como salto.-Gritó.

-¡Yo salto más tía!

Puse cara de sorpresa ante el espectáculo y nos cogimos los tres de la mano formando un circulo para salta a la vez.

-¡Chicos la tarta!-Gritó Clarke desde lejos.

-La tarta, espero que sea de chocolate.-Comentó emocionada.

-¡Y yo princesa!

Eli le di un beso en la mejilla a su amigo y salió corriendo descalza. A veces no sabia a quien había salido así de hiperactiva pero era un amor de niña.

Entrecerré los ojos observando al hijo de mis amigos algo ruborizado.

-¿Qué pasa Junior?-Deletreé la pregunta asustada.

-Somos novios.-Murmuró avergonzado.

Mi mandíbula se desencajo. ¿Qué mi hija de seis años tenia novio?

-¿Pero novios de cogeros de la manita?-El niño asintió.-¿Tú quieres comer tarta de chocolate?

-¿Como sabes que es de chocolate?-Preguntó con curiosidad.

-Pues porque la he comprado yo.-Respondí con suficiencia.-¿Tu no eres muy mayor para ser novio de Eliza?

-Tengo ocho años.

-Ya lo sé, lo que yo digo, muy mayor.

-Solo dos años.-Murmuró.

-Pero nada de besitos pequeño Lincoln,-Me resigne.-o te dejo sin tarta.-Le amenacé.

-¿Y a su otro novio también?-Protestó.

-¿Pero cuantos novios tiene?-Pregunté con incredulidad.

-Bueno al final conseguí a la chica.-Levanto la copa desde el escenario.-Brindo por el amor y porque habéis criado a la mujer de mi vida. ¡Quien no apoya no folla!-Concluyó apoyando su copa en el suelo y dándole un trago después.

Levantamos las copa respondiendo a su brindis.

-Un día le cortaré los huevos.-Le dije entre dientes a mi mujer.

-Cariño es el prometido de Eliza.-Dijo divertida.

-Y ella sigue siendo mi niña.-Bebí de mi copa, pero antes la apoye, yo también quería follar.

-¿Cómo están las mujeres más guapas de mi vida?-Unos fuertes brazos nos rodearon.-Feliz aniversario mamas.-Nos dio un beso a cada una.

-¿Se puede saber donde estabas Alex?-Indagué.

Nuestro pequeño que no era tan pequeño, para ser un adolescente ya era el más alto de la familia. No es porque fuera su madre pero Alex era guapísimo, moreno con mis mismos ojos verdes y una ligera barba que lo hacia parecer más mayor de lo que era.

Al contrario que a Eliza a él le interesaba más la medicina que las motos y estaba segura que algún día seria un gran médico como su madre ya que era un estudiante excelente.

-Con el tío Aden y Raven.

Mi hermano y su jefa de mecánicos me dieron el peor dolor de cabeza durante mi embarazo cuando en pleno mundial descubrí que estaban liados.

Me enfadé muchísimo, Raven siempre había sido muy... libre y mi hermano en aquella época también para que negarlo, sin contar la diferencia de edad de ambos. Estaba segura de que me arruinarían el equipo con esa relación, o perdería al mejor piloto que tenia o a la mejor mecánica. Pero dieciséis años después seguían juntos, casados y con una pequeña, era sorprendente.

-¿Recuerdas cuando nació Alex?-Preguntó entre risas mi mujer.

Estaba en las ultimas semanas del embarazo, Eliza quería subir a la casa del pueblo para bañarse en la piscina y yo simplemente cedí a sus deseos. Invitamos a Marcus y Abby para pasar un día tranquilo en familia.

Clarke estaba jugando en la piscina con nuestra hija cuando empecé a bajar las escaleras para acompañarlas.

-¡Cuidado que viene el tsunami!-Gritó Clarke levantando a Eli.

-¿Me has llamado gorda?-Fingí estar indignada y las salpique con el agua haciéndolas reír.

-Estas preciosa mi amor.-Me dio un beso.

Tras comer me tumbe en el sofá aun con el bikini, Eliza envuelta en una toalla pintaba sobre mi barriga el nombre de su hermanito.

-¡Ups!-Murmuró.-Se me ha caído pintura en el sofá mama.

Observé que no estuviera Clarke y cubrí la mancha con un cojín.

-¡Solucionado!-Levante mis manos sonriendo.

Eliza empezó a reír conmigo hasta que llego su madre y disimulo.

-Estáis manchando el sofá.-Nos regaño con dulzura Clarke.

Mis ojos se abrieron de par en par mientras negaba, había roto aguas.

-¡Prepara el coche!-Dije asustada.-¡Ah!-Una fuerte contracción.

-¡Mama!-Gritó Clarke paralizada haciendo que Abby acudiera de inmediato.-Esta de parto.-Murmuró.

-Eliza cariño ve con el abuelo y dile que llame una ambulancia.-Acarició el rostro de su nieta quien la obedeció.-Deja que vea.-Me quito la parte de abajo del bikini.

-¡Ah!-Otra.-Genial ya no voy a poder mirar a la cara a mi suegra. ¡Ah!

-Vale será mejor no moverte ya estas coronando.

-Tu siempre tan dilatada cariño.-Me devolvió la broma mi mujer cogiéndome la mano.

-Clarke me estoy acordando de tu madre ahora mismo y no porque la tenga delante precisamente. Suegri yo quiero la epidural,-Lloriqueé.-por favor... me estoy ¡aaahhh!-Clarke gritó conmigo.- Arrepintiendo de esto, ha sido muy mala idea. Dile que se quede dentro.

Tras un bochornoso parto en el que no paré de lloriquear llego un llanto mucho más precioso, el del pequeño Alex, justo y cuando llegó la ambulancia.

Estábamos terminando de cenar cuando nuestros dos hijos hicieron aparición en el escenario con unos folios en las manos.

-Gracias a todos por venir.-Empezó Alex.

-Aunque seguro que ha sido por la barra libre.-Remató Eliza siempre tan graciosa.-Luego os paso la factura.-Bromeó.

-Todos habéis sido testigos de como estas dos maravillosas mujeres se conocieron y se enamoraron.

-Normal siempre había una cámara delante.

Sonreí y abrace a Clarke.

-Esas mismas gradas,-Alex señalo hacia el circuito.-fueron testigo de como mis madres se prometían. Pero nosotros hemos sido testigos del amor que se procesan cada día.

-Por todos los rincones de la casa.-Añadió Eliza haciéndonos reír y ruborizándonos.-En serio ya no tenéis veinte años pero es precioso que la llama siga encendida.

-Han sido las mejores madres que hemos podido tener. Clarke siempre ha sido la cordura de la familia pero no por ello menos divertida, la casa es un campo de batalla en la que siempre tratamos de devolverle las bromas a Lexa.

-Ya sabéis que Lexa sigue sin madurar.-Todos rieron y yo rodé los ojos.-Más que una madre ha sido una compañera de travesuras, pero siempre ha estado ahí apoyándonos en todas las decisiones.

-¿Hablas de cuando mama se enfado porque te había inscrito en el campeonato?

Clarke me miró de reojo sonriendo.

-Eso fue un momento difícil de los muchos que han atravesado. Pero soy una Woods el gas corre por mis venas.-Dijo con arrogancia y los compañeros del mundial la victorearon.-Nos han enseñado que dialogando se solucionan todos los problemas y veinticinco años después de que esa morenaza.-Me señaló.-En serio son unas MQF.-Tras el inciso que nos hizo reír prosiguió.-Como decía, veinticinco años después de que Lexa recorriera la recta de meta en dirección contraria dando gas como una loca mientras muchos de vosotros-Señaló al publico.-quemabais rueda a su alrededor.

-Eliza creo que todos hemos visto esa carrera.-La interrumpió su hermano.

-Cierto, felices bodas de plata y por otros veinticinco años más.-Levantó la copa.-Esperó que en las bodas de oro ninguna llegue con la cadera dislocada.-Rió y su risa se contagió entre todos.

-¡Felicidades mamas! Gracias por todo.

-¡Qué empiece la fiesta! No quiero ningún culo sentado todos a bailar.-Gritó Eliza ensordeciéndonos.

Todos aplaudieron y empezaron a levantarse, Clarke estaba llorando y yo también, seque mis lágrimas.

-¿Qué te parece si robamos una botella de cava y nos escapamos un rato?-Le sugerí a mi mujer.

-Qué sean dos.-Me concedió levantándose y cogiéndolas.

Disimuladamente y entre risas nos alejamos de la fiesta hacia una zona oscura y lo suficientemente apartada para que nadie nos molestara.

Abrimos las dos botellas, de las cuales se desbordo un poco de cava al brindar. Empezó a sonar una canción que nos trajo demasiados recuerdos.

-Jerez.

Clarke se mordió el labio.

-Al final te tendré que comer.-Canturreó mi mujer acercándose a mis labios.

Nos fundimos en un beso profundo y tranquilo.

-Te quiero doctora Griffin.-Murmuré sobre sus labios.

-Te quiero Lexa Woods.-Y volvió a besarme.

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