Nuevo capitulo gente. Siento el retraso. (Soy Saru) Izih al principio no quería actualizar, luego fui yo que estaba cansada y no tenía tiempo y tal, ahora si...aqui está, por cierto Muchisimas Gracias por todos los comentarios.

Dejen comentario :) Recuerden que cuando escribimos en cursiva representa que hablan en Italianini :D


It's funny how you just break down
[Read my mind – The Killers]

Cuddy entró a su casa en Florencia cargando la maleta y mirando si acaso había algún cambio aparente. Nada, quizás el jardín sin cuidar y la piscina algo más sucia, pero eran detalles. Al menos el exterior.

-¿Matt, Bella?

Nadie contestó. Entró y se encontró un montón de cuentas impagadas, el diario de varios días que nadie recogía y al gato de Joe, Liam, comiéndose un pájaro que había atrapado.

-Hey… -Tomó al animal y le acarició atrás de las orejitas, sintiendo sus ronroneos de aprobación- Estás delgadito ¿Te han dado de comer? –El gato no le contestó, sólo se acurrucaba más en su pecho- Vaya… quizás sea mejor llevarte con Joe, ¿Verdad? Te quedarás en mi casa de USA si es que House no te quiere tener…

Dejó al gato en el suelo y siguió caminando con la maleta por su casa, preguntándose por qué nadie estaba en la casa. Entró a la cocina encontrándose con un montón de platos sucios en el lavadero, un montón de cajas de comida rápida y su refrigerador vacío.

Sólo por mirar, abrió su despensa de vinos encontrándola casi vacía, cuando antes de irse había comprado varias botellas nuevas.

Suspiró y entró al minibar que tenían en el salón. Todas las botellas estaban a medias o casi vacías; sintió un escalofrío, Matt jamás había sido bueno para beber.

Subió al segundo piso y entró a su habitación, que estaba totalmente oscura para ser mediodía y con un hedor insoportable.

Vio a Matt durmiendo ahí, con barba de varios días, varias latas de cerveza vacías en el suelo y una botella de whisky media vacía. También había un montón de colillas de cigarrillo, algunas cajas de pizza y varios DVDs de porno.

-Matt –Pronunció, casi sin palabras, mirándole dormir profundamente. Éste hizo como que iba a despertar pero siguió durmiendo. Cuddy, comenzando a enojarse, abrió las cortinas dejando entrar la luz- Despierta,hombre

Matt con dificultad abrió los ojos, obviamente víctima de la resaca de la noche anterior. Al verla, los ojos del italiano brillaron como un niño y se levantó de la cama tambaleándose, quizás aún algo ebrio, y la abrazó intensamente.

Cuddy suspiró:

-Matt… por Dios, qué es esto…

-Mi amor...

-No, no, déjame hablar –Cuddy estaba enojada, pero más era lástima lo que sentía- Te has acabado todo el alcohol existente en la casa, has vuelto a fumar, has alimentado a Bella con mierda todo este tiempo, no te has bañado sabrá Dios en cuánto tiempo y

Cuddy no pudo seguir porque Matt le devoraba los labios. Intentó negarse, pero no debía admitir que su esposo sí sabía llegar hasta ella.

-Matt, te estoy hablando…

-Ven,vamosahacerlo –Matt la llevó hasta la cama y se subió encima. Cuddy se negaba.

-No, no, quizás en cuanto tiempo no has cambiado las sábanas, apestas a todo, mira la habitación es un desastre, ¿Qué es ese porno de ahí? Mi amor no es ésta la casa que dejé antes de irme…

-¡Notevayasmás,entonces! –Matt se bajó y se recostó en el otro lado de la cama, triste, sin llorar. Cuddy sintió ternura al verlo así y no pudo más que abrazarle, besándole en el cuello.

-Ve a bañarte mientras arreglo la habitación… y hablamos, ¿Vale?

Matt asintió.

Un mes después, la casa parecía otra. Estaba reluciente, la cocina rebosaba de comida casera y comestible, las botellas estaban llenas en la despensa, Bella estaba en la casa estudiando, Matt ya no fumaba y el gato ya no estaba esquelético.

En ese mes, lo habían hecho un par de veces, pero Cuddy no podía sacarse de la cabeza al padre de sus hijos y al desliz que tuvieron. Mucho menos, cuando prácticamente cada día hablaba con Joe y Dan.

No obstante, y a pesar de que su vida parecía de nuevo encauzada y la de siempre, Cuddy no soportaba más eso. Esos últimos días Matteo había estado ocupado de reunión en reunión y la soledad le había vuelto a acechar, induciéndole la necesidad de cruzar el charco, arreglar las cosas con House y abrazar a sus hijos.

-En que piensas?-Matt la abrazó por la espalda, ambos mirando por la ventana de la cocina.

-En que debo viajar otra vez

-No

-Matty

-No, porfavor-Cuddy se giró- es por él ¿no?

-¿Otra vez los celos?-Cuddy frunció el ceño, molesta, separando las manos de él de sus caderas-no te entiendo

-¿Qué?

-Me amas sólo por dos motivos

-Lisa eso…

-Si, Matt, Me amas a distanciacuando no estoy, te das cuenta que me echas de menos, pero sino-Cuddy hizo un gesto de indiferencia-la otra es la misma, cuando crees que van a quitarte tu juguete, entonces, te das cuenta que no lo tienes, que es tuyoy no quieres compartirlo.

-¿Entonces te comparto con House?

-No he querido decir eso-se cruzó de brazos-.

-Acláramelo, pues.

Lisa bufó y se movió por la cocina. Fue al salón y ahí esperaba su maleta, junto con el transportin del gato, su bolsa de mano, el bolso con el pasaporte, todo.

-¿Bella lo sabe?

Cuddy asintió.

-¿Y me avisas ahora?

-Necesito estar con Daniel

-Danielsiempre Daniel¡No es un bebé!

-¡LO ES! ES MI HIJO, Y LO DEJÉ CUANDO ERA UN BEBÉ, NO LO VOY A DEJAR DE NUEVO-Cuddy perdió los nervios, no podía más, cuando estaba en Italia, necesitaba estar en Nueva Jersey, y cuando estaba allí, necesitaba volver con su esposo. Se estaba volviendo loca.-Losiento

Ambos se miraron con tristeza y a pesar de todo, se abrazaron y se dieron un tierno beso.

-Te llamo cuando llegue¿OK?

Matt asintió mirando como su esposa se marchaba de nuevo.

Princeton

Tras unas cuantas horas de vuelo, Cuddy aterrizó en Newark y recogió su maleta, saliendo del aeropuerto. Al otro lado, en la zona de espera, un Dan nervioso, esperaba a su madre.

Miró su reloj una vez más, y la vio aparecer, cargando con un montón de cosas, él mismo se ofreció a ayudarle. Cuddy se abrazó con fuerza, pasando sus brazos por su cuello, soltando todo, mientras se ponía de puntillas, pues sus hijos ya eran más altos que ella.

-Has crecido… y estás más delgado.

-Yo también me alegro de verte, Lisa-sonrió Dan, mientras caminaban hacía el parking.

-Mamá-corrigió la endocrina.

-Mamá-repitió bajito el pequeño de los gemelos con una sonrisa tímida-¿Qué tal el viaje?-preguntó para romper el hielo-¿Qué es eso?

-Es Liam, el gato de tu hermano…

-Papá odia los animales, son dependientes.

-Lo sé, le conozco. Se quedará en mi casa…

-¿Te quedarás definitivamente aquí?-Dan intentó disimular su emoción, pero no pudo. Ambos llegaron al coche, y guardó todo en el maletero, subiéndose en el auto, y arrancando rápidamente.

Dan conducía rápidamente y en silencio. Cuddy estaba nerviosa, y a pesar que él lo notó, optó por no preguntar su motivo. No era la primera vez que iba a ver a House.

-¿No vas demasiado rápido?

-Nah…-Dan pegó un volantazo, y le quitó importancia, mientras entraban en Princeton por la carretera principal-iremos a la biblioteca un momento…

Cuddy enarcó la ceja.

-Joe está allí estudiando…

-Ah, ya…-Cuddy miró a su hijo- ¿Estás bien, cielo?

Dan paró en un semáforo en rojo y la miró. Asintiendo. Ahí estaba de nuevo la Cuddy sería, preocupada y la que seguramente le daría una charla. En el fondo, no le importaba, pues se merecía una desde hacía años. De una madre, una de verdad, una como la que tenía ahora.

-¿Cuánto has salido…?-acarició su mano en el cambio de marchas-dime…

-Unas cuantas fiestas, nada importante de verdad.

-¿Sigues bebiendo tanto?

-Cuddy…

-Dan, soy tu madre, me preocupo…

El chico suspiró.

-No. No quiero hablar de esto-cuando el semáforo se puso verde aceleró, y tras un par de vueltas, aparcó delante de la biblioteca.

-Aquí no se puede aparcar.

-Es sólo un momento, además, la multa le llegaría a papá-Dan se bajó del auto y caminó, sacando su móvil llamó a Joe para que saliera de la biblioteca. Cuddy estaba parada detrás de él.

Cuddy suspiró. Necesitaba tener una charla con House acerca de Dan lo antes posible, y luego hablarían ambos con el adolescente, su actitud debía cambiar… pero el sólo hecho de tener que hablar con House la aterraba, no sabía como reaccionaría, después de un mes de…aquello.

Joe divisó a su hermano y luego a su madre y se quedó parado, sorprendido hasta que corrió hacia ellos, pasando de largo de su gemelo y abrazando a su madre, elevándola del suelo, mientras le daba tiernos besos y ambos reían.

-¿Cuándo has llegado?

-Ahora mismo me acaba de recoger tu hermano…

Joe sonrió contento.

-Genial… vamos para casa… papá se pondrá…-no terminó la frase cuando llegó al auto y vio a su gato-¡LIAM! ¡Oh dios mamá, eres…genial!

Dan miró a su hermano negando. Ese último mes, House había estado con un humor de perros y estaba consumiendo bastante vicodin, lo último que haría al ver a Cuddy era alegrarse. O no, tal vez lo calmaría.

Apartamento de House

Luego de dejar a Liam en casa de Cuddy, ella y los chicos fueron hasta el apartamento de House, charlando en el camino sobre una posible tocata que tendrían dentro de una semana.

-Mamá, ¿En qué piensas? –Joe preguntó, notando que su madre estaba más callada de lo habitual.

-Pensaba en lo mucho que me aburrí en Italia sin ustedes –Cuddy mintió, ya que pensaba en todo lo acontecido con House y con Matt el último tiempo- Quizás me tenga que ir pronto, no quiero dejar tan descuidados a Bella y a Matt, ¿Les gustaría venir conmigo? Serían unas vacaciones adelantadas, hablo con el director de su escuela y apuesto que no tendrían problemas.

-¡Me encantaría! –Joe exclamó, sonriendo- Tengo ganas de ir a Venecia, ¿Podemos? Se acerca el carnaval, sería genial.

-Sí, claro, Bella también me lo propuso antes de venir.

-Oye, entonces, ¿Yo puedo ir a Italia como Dan House sin problemas? -Dan preguntó, interesándose- Porque no tengo la nacionalidad…

-Bueno, en teoría sí –Joe respondió- Porque mamá la tiene y por lo tanto tú también deberías tenerla, pero…

-Pero como mamá no me ha reconocido, no tengo nacionalidad ni nada –Dan acabó de decir, notando como la cara de su madre se entristecía- Vale mamá, da igual, ya iré en otra oportunidad.

-Danny mis abogados ya están trabajando en eso, dentro de esta semana se debería arreglar ese asunto.

-¿Qué asunto? –Los dos gemelos preguntaron a la vez, justo en el instante que Dan se estacionó frente al apartamento de su padre.

Cuddy les miró desde el copiloto.

-Ya saben... reconocer a Dan como mi hijo, House reconociendo a Joe, cambiándoles el apellido…

-¿A ambos?

-En Italia usamos ambos apellidos bro –Joe respondió- Entonces, cuando las cosas estén en orden, yo seré Joe House Cuddy y tú Dan House Cuddy, en Italia. Aquí da igual.

-Aquí también usarán ambos –Cuddy les aclaró- Fue un trato que hicimos con tu papá cuando nacieron, y al menos la última vez que discutimos el tema estaba de acuerdo.

-Seguro, ¿Entonces podré ir a Italia?

-Claro.

Los 3 se bajaron del auto y se acercaron a la puerta, encontrándose un estetoscopio en la manilla. Los gemelos se miraron algo complicados y Cuddy lo notó.

-¿Qué pasa?

-Nada… -Joe fue el primero en hablar- Creo que sería buena idea ir a tomarnos un café, seguro papá está durmiendo.

-¿Y por qué no entramos?

-Porque sería aburrido estar aquí…

-No, necesito hablar con su padre –Cuddy tomó el estetoscopio e intentó recordar qué era lo que significaba. Era obvio que sus hijos estaban así por el objeto, y algún flashback de la universidad tenía sobre la utilización de este instrumento médico- ¿Me van a abrir?

-Ya Joe, si ya está grande –Dan dijo, sacando su llave y abriendo la puerta- Pero nosotros nos vamos…

-¿Pero…? –Cuddy no dijo nada más. La presencia de una blusa rosada en la misma entrada del departamento le bastó para obtener su explicación. Los gemelos huyeron de ahí casi al instante- Serán idiotas.

Cerró la puerta con cuidado haciendo el menor ruido posible al entrar. A la blusa rosa se le unió una camisa azul de House, botas, zapatos, pantalones jeans y una chaqueta. Todo regado por diferentes partes del apartamento.

Apretando sus labios con los dientes, comenzó a caminar hacia la habitación, encontrando en el pasillo una braga, un calzoncillo y un sostén blanco.

Respirando profundamente y pensándolo una última vez abrió la puerta, encontrándose a House en pleno acto sexual con una chica que ella recordaba muy bien.

-¡Mierda! –Cuddy y House exclamaron a la vez, ella cerrando sus ojos y él saliéndose del cuerpo de Kelly y ocupando el otro lado de la cama.

-¿LISA QUÉ COÑO…?

-Tenía que hablar contigo –Cuddy aún no abría los ojos, estaba espantada- Y acabo de recordar qué significaba el estetoscopio.

-Eh… creo que me tengo que ir –Kelly dijo, avergonzada, tapándose el cuerpo con una sábana- Hola Sra. Cuddy… ¿Me recuerda? Yo soy…

-Claro que te recuerdo, ¿Podrías hacerme el favor de vestirte?

-¡Sí!

Kelly salió corriendo de la habitación.

Cuddy miró a House aún acostado en la cama y una expresión asesina inundó su rostro.

-¿Es enserio? ¿La niñera de los chicos?

-Hombre, fue su niñera 16 años atrás.

-¿Desde cuándo tienen sexo? –Cuddy no podía estar más furiosa- ¿Lo tuvieron mientras estábamos juntos?

-Por supuesto que no -House parecía feliz con el enojo de su ex- Pero follamos desde hace años, sí…

-¿Qué diablos pretendes con ella?

-Nada, me gusta, ¿No me puedo acostar con alguien que me guste?

-Pensaba que yo te gustaba.

-No, ya estás muy vieja para mí.

-Claro… -Cuddy movía su mandíbula como nunca, estaba furiosa- ¿Con quién más te has acostado además de ella?

-Con nadie más, sólo me gusta ella.

-Ah… House el fiel.

-Jamás te fui infiel.

-Iré… iré a buscar a los chicos, háblame cuando no tengas las sábanas cubiertas de semen.

House iba a decir algo pero Cuddy salió de ahí dando un portazo. El nefrólogo rió.

Cuddy caminó por la calle enfadada. A pesar que nada de eso tenía sentido, pensó que el joderle el polvo a House le gustaría, pero todo lo contrario. Se sentía absurda, se sentía como una adolescente.

Tres manzanas más allá se topó con los gemelos, jugando en un parque infantil. Viendo la cara que llevaba su madre, no preguntaron nada, y los tres, hablando de otras cosas se fueron de compras.

3 horas después

-Es House-dijo Joe con el móvil de Dan en la mano, mientras su hermano y Cuddy cargaban un par de bolsas, mirando en una tienda.

-Pues responde-dijo pasando completamente.

-Ahá. Ok. Espera. –Joe se giró- ¿Mamá que si vamos a cenar?-pudo escuchar perfectamente como House se quejaba al otro lado del teléfono, y Cuddy no ponía su mejor cara-ninguno tienen ganas de verse…-Joe colgó-.

Cuddy se acercó a él, y en medio de ambos gemelos, fueron caminando de vuelta a casa de House.

-Somos adultos, podemos cenar juntos con nuestros hijos.

-¿Estas intentando convencerte a ti misma?-preguntó Dan- ¿Qué pasó hace un mes?

-Nada que te interese.

Dan miró a su gemelo, ambos sin saber que más decir.

-¿Y antes?

-¿Todavía quieres venir a Italia o no, cariño?-Dan sonrió por como su madre le contestaba. La verdad es que no era como imaginaba.

Un rato después, y haciéndose bromas, llegaron a casa del nefrólogo que les esperaba con comida japonesa.

Los tres dejaron las bolsas con las compras en el sofá, y se sentaron en el suelo donde estaba su padre.

-¿Hay sake también?

-Dan, hoy no se bebe alcohol.-dijo Cuddy sería, mirando a House. Éste tampoco apartaba la mirada de él-.

-Ok, aburridos….-Dan agarró un bol con rammen y comenzó a devorarlo, mientras Joe comía más pausadamente y sus dos padres estaban en silencio-¿Quién se ha muerto?

-¿Qué?

-No sé… como estáis callados.

-Ya-House y Cuddy contestaron a la vez, y se miraron. Joe miró a Dan, sin entender, ahí había gato encerrado, y no sólo por el encontrón con Kelly.

-Papá, Lisa dice…

-Mamá.-masculló House-.

-Mamá-House miró a Cuddy, con aprobación-dice que hablará con el señor Jenkins y podremos irnos a Venecia, al carnaval-Dan estaba ilusionado con aquello, serían unas buenas vacaciones, con su madre, su hermano…-podrías venir tu también…

-¿Yo? ¿Qué se me ha perdido allí?

-No sé, sería genial, hacer unas vacaciones juntos antes de que nos vayamos a la universidad ¿no?

Joe asintió con la boca llena de sushi.

-Bueno, no creo que a tu madre…

-No me metas en esto-refutó Cuddy, peleando con sus palillos y agarrando un trozo de salmón.

-Ok, ya veremos entonces, aun quedan dos semanas…

-Oh vamos no seas aburrido…

-No soy aburrido, si no, no haría esto-House metió de golpe un trozo de sushi en la boca de Cuddy, obligándola a masticar.

-¡House!-la endocrina escupió medio manjar, casi atragantada, mientras todos reían. Cuddy frunció su ceño y le tiró comida en la cara a House.

Dan rió y se la tiró a Joe. A Este se le cayó en la cabeza y puso cara de asco.

-Oh venga…no se juega con la comida-Pero Cuddy recibió un buen montón de salsa wasabi en toda la cara- Cabrón.

-Madre, no se usan esas palabras-Dan agarró lo que quedaba en su plato de rammen y lo volcó en la cabeza de House.

House rió mientras Joe también tiraba comida, después de aquello, todo se volvió una guerra campal, donde volaban los restos de comida, ensuciándolo todo, mientras los cuatro no paraban de reír como no hacían en mucho tiempo, relajados, en familia.

Muertos de la risa, los gemelos fueron a por unos trapos a la cocina, dejando a sus padres aun tirados en el suelo.

-Mis abogados dicen que será un House la semana que viene… y Dan un Cuddy…oficialmente.

-Perfecto.

-No te entiendo House…-House se limpió la cara con una servilleta, mientras miraba a Cuddy-.

-¿Qué quieres que te diga? Así soy yo.

-No…yo…sólo ahora eres…

-Cuddy no sigas. Aclárate. Ni comes ni me dejas comer, pero como ves, yo también se follarme a otras personas… y sé, que te enfadaste antes al verlo.

-Lo hice… por que estoy enamorada de ti-dijo sin pensarlo, sólo sintiéndolo.-

House se quedó callado, impresionado por la sinceridad de la doctora. Su corazón palpitaba a mil por hora. No esperaba aquello, no lo vio venir.

House cogió aire, intentando buscar todo el valor posible, pero lo soltó sin decir nada. No se atrevía. Se acercó a la mesa, agarrando una cajita roja que había allí y sacando un bombón se lo metió en la boca.

-Ya es san Valentín.

Cuddy asintió al ver que ya era 14 de febrero. Ambos podían escuchar los gritos y risas de los gemelos en la cocina, mientras estaban en silencio, mirándose. Cuddy se acercó a House, poco a poco, sin apartar la mirada de los hipnotizantes ojos azules del nefrólogo. Se quedaron a escasos centímetros.

-Ojala nos hubiéramos conocido en otra vida…

-Ojala estuviéramos en otra situación-contestó House apartándose de ella-.


Continuará…