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Tienen que venir de inmediato, no hay tiempo para explicarlo por teléfono, es urgente-habló tan deprisa que a penas y pude comprender sus palabras… lo único cierto era que mis temores tenían fundamento… todo mi cuerpo comenzó a temblar alarmantemente… Jake me arrebató el celular y habló directamente con Alice… para desgracia mía escuche su voz cantarina como si la tuviese a un lado mío-tuve una visión… los Volturi vienen hacia acá Jacob… es inminente

Capítulo 36

-Bells, cielo, ya llegamos-parpadee un par de veces mientras mi vista se ajustaba al entorno, ¿a que hora llegamos a casa de los Cullen cuando hasta hace unos momentos estábamos en la carretera?... giré mi rostro hacia la mansión y coloqué mis manos a la altura de mi pecho, el fin estaba llegando… podía percibir el aroma a muerte y desesperanza tan claramente penetrando por mi nariz que un escalofrío helado que jamás había experimentado recorrió todo mi cuerpo

Mientras salía del auto ayudada por Jake, las palabras de Alice retumbaban una y otra vez en mi mente, parecía que tenía una versión en miniatura de mi querida amiga dentro de mi cabeza, la cual, cruelmente me recordaba sin decírmelo con palabras cual era mi destino, percatándome al tiempo que nos encaminábamos a la puerta de entrada de la mansión de los Cullen, que no es miedo a morir lo que sentía crecer como espuma dentro de mi pecho, mi angustia residía en algo mucho mas importante que mi propia existencia, mis hijos. Conscientemente aferré con fuerza mi mano a la de Jake, si este era el final de todo, abandonaría este mundo a su lado, aunque antes de morir tenía algo importante que hacer, buscar la manera de proteger a mis bebés de los Volturi, debía existir una manera de que pasaran completamente desapercibidos por ellos, aunque de no haberla, la inventaría, aun así una vez puse un pie dentro de la lujosa estancia, me obligué a sonreír mientras veía a mis pequeños jugar divertidamente con Jasper y Emmet… todo indicaba que los Cullen habían decidido ocultarles el peligro que nos envolvía a todos. Agradecí infinitamente que los alejaran, dentro de lo posible, de la catástrofe que estaba por caer sobre nosotros, aunque una parte de mi mente se repetía como una letanía, que ese peligro iba dirigido expresamente a ellos… no me importaba en lo más mínimo si eran los Volturi, la realeza de los vampiros, los que imponen la leyes o como sea que quieran llamarse, yo encontraría la manera de proteger a mis bebés.

-¡mami!-al vernos, ambos corrieron a nuestro encuentro, tomando Jake entre sus brazos a Aidan mientras yo tomaba entre los míos a Ann, necesitábamos tenerlos cerca y saber que se encontraban con bien… por la manera que Jake aprisionaba contra su pecho a Aidan supe que cada uno de nuestros pensamientos estaban sincronizados, ambos haríamos hasta lo imposible por protegerlos, aun cuando ese imposible significara morir en el intento… si lográbamos llegar a nuestra meta, la muerte sería un premio que recibiríamos con gusto-¿tan rápido nos vamos a casa?, queremos quedarnos más tiempo, ¿podemos?-sonreí mientras besaba las mejillas de mi hija, no me cansaba de proferirle mimos y cariños, quería decirle sin palabras lo mucho que la amaba, necesitaba que recordara que siempre estaríamos juntos los cuatro, que aunque no me viera presente, tanto ella como su hermano nos encontrarían a Jake y a mi dentro de su corazón… que daría todo por ella con tal de saberla sana y salva junto con Aidan y Jullien… mis hijos eran ese algo que debía salvar, lo demás era insustancial, no necesito decir que mis hijos y Jake eran mi prioridad principal, la única

-por supuesto, pueden quedarse el tiempo que quieran, ¿verdad Jake?-pregunté y Jake asintió mientras acariciaba la cabeza de Ann

-por supuesto que si, pero antes de darles el permiso completo denme un beso, si no, puedo cambiar de opinión-Jake adornó su rostro con un gracioso mohín al tiempo que colocaba a Aidan en el suelo, captando sus palabras la atención curiosa de nuestros hijos-… aunque antes tendrán que alcanzarme-sabía que Jake estaba tan devastado como yo, y aun así tenía el valor suficiente de sonreír y jugar con nuestros hijos para evitar que sospecharan que algo sucedía

¿Pero por cuanto tiempo podríamos mantenerlos ignorantes del peligro que nos aguarda a todos?

-¡papá, eso es trampa!-la voz de Ann hizo eco en la sala de los Cullen al igual que su risa, al tiempo que Aidan junto con ella, se impulsaban sobre sus pies para seguir a Jake, el cual había desaparecido de nuestra vista una vez se internara en el bosque que nos rodeaba

Durante un momento todos permanecimos en silencio, ni un ruido, ni siquiera era capaz de percibir el sonido del viento, o del trinar de los árboles, dentro de mi oscuridad, sólo un sonido podría obligarme a continuar sonriendo, el latido de un corazón humano, de un ser pequeño e indefenso… existía alguien más por el cual debía seguir luchando por mantener en pie esta falsa felicidad, no importaba que Jullien sólo tuviera un año de edad, no quería que mi hermano padeciera ni por un instante de esta agonía que nos alcanzaría tarde o temprano, no me permitiría mostrarle mi desesperación, sabía que era lo suficientemente fuerte para mantenerme en pie en una situación así.

Giré mi rostro y vi a Rosalie descender por la escalera ataviada con un vestido asimétrico corto con una sola manga color lavanda, llevando orgullosamente en brazos a mi hermano, el cual al verme sonrió mostrándonos a todos los dientes pequeños que comenzaban a asomarse por sus encías enrojecidas e hinchadas… Rose le había ofrecido una mordedera para mitigar el dolor, la cual terminó en el suelo al extender sus brazos hacia mi, mientras abría y cerraba rápidamente sus deditos formando unos puños tan pequeños que sin esfuerzo alcanzaría a cubrirlos con una de mis manos.

-ven aquí… -sin detenerme a pedirle a Rose que me entregara a mi hermano, lo tomé entre mis brazos y comencé a darle vueltas en el aire mientras el entorno que nos rodeaba se convertía rápidamente en una masa borrosa y sin forma, a mis ojos parecían pinceladas rápidas de color que habían sido creadas al azar, escuchando en cada rincón de esta mansión como la risa de Jullien se hacía cada vez más y más fuerte… su felicidad, al igual que la de mis hijos, me daban el valor para enfrentarme a lo que fuera, no necesitaba escuchar de boca de Alice la nueva amenaza que se acercaba rápidamente hacia Forks, adivinaba cuales serían sus palabras… en este momento sólo quería jugar con mi hermano… necesitaba estar el mayor tiempo posible a su lado, ayudándole a dar más primeros pasos, a enseñarle a recitar más primeras palabras, ansiaba decirle el nombre de cada cosa que lo rodeaba, pero por sobre todas las cosas, no quería que olvidara ningún rasgo de mi rostro, porque en mi caso, sería imposible olvidar el suyo, lo tenía grabado en mi mente junto con el de mis bebés… eso siempre serían para mi… mis bebés, mis pequeños por los cuales daría mi vida entera sin dudar

Una parte de mi intuía que esta era una despedida, que existía la posibilidad de que jamás volvería a ver a Jullien o a mis bebés, y mientras permanecía sentada sobre el césped que adorna el amplio jardín de los Cullen, con Jullien sentado sobre mi regazo, le recito una y otra vez la misma historia… de cómo nuestros padres se conocieron, lo mucho que lo amaron y lo importante que es para mi que siempre, pase lo que pase, sea feliz, y como si comprendiera lo que digo, clava sus ojos azules sobre los míos y coloca una de sus pequeñas manos sobre mis mejillas… era como si intentara darme consuelo… cerré fuertemente los ojos intentando reprimir las lagrimas que amenazaban con desbordarse a través de mis mejillas, volviéndose insoportablemente doloroso este nudo que se había instalado en mi garganta.

Mientras veía a Jullien luchar por mantenerse despierto entre mis brazos y como su cabeza se balanceaba hacia delante y atrás al tiempo que sus ojos se cerraban, una brisa fría chocó contra mi rostro obligándome a pegar a mi hermano contra mi pecho mientras dirigía mi mirada hacia el cielo, ¿cuánto tiempo había pasado?... ¿una hora, dos?... lo cierto era que no me importaba, jugué con Jullien hasta que el cansancio le recordó que era hora de su siesta, y aun cuando el tiempo transcurrido carecía de importancia alguna, mi mente se repitió que debía de ser la 1:30 aproximadamente… despegué mis ojos de las espesas nubes grises que adornaban el cielo de Forks y volví a admirar el rostro de mi hermano, el cual finalmente había sido vencido por el cansancio y dormía placidamente en un sueño libre de pesadillas, pero fue un sonido estruendoso parecido a una explosión lo que lo obligó a despertarse abruptamente al tiempo que comenzaba a llorar… con Jullien en brazos me puse en pie reconociendo que ese sonido provino del interior de la casa de los Cullen… algo se había roto, ¿un televisor acaso… una cómoda o un enorme ventanal?, me perfilaba por esto último.

No tuve tiempo de encontrar la respuesta correcta ni ganas de recorrer la casa para saber que o quien había descargado su mal humor contra aquello que seguramente yacía en pedazos sobre el piso de alguno de los cuartos de la mansión de los Cullen, mis sentidos estaban enfocados en calmar el llanto de mi hermano, el cual frotaba sus ojos cerrados con sus puñitos, así como su frente contra mi pecho, estaba tan asustado como cansado.

-no pasó nada… duerme, estoy aquí, nada malo te pasará-mientras lo mecía suavemente de un lado a otro, viendo como adornaba su rostro con un tierno puchero, escuché como poco a poco su llanto cedía, apoderándose el cansancio nuevamente de mi hermano, Rosalie se acercó presurosa hacia nosotros

-perdón bebé, tu tío Edward te despertó ¿verdad?-¿Edward ya había regresado?, ¿acaso el había sido el responsable de ese sonido estridente?

-parece que ya se está quedando dormido de nuevo-susurré mientras entrábamos juntas a la casa, encontrándonos con Alice y Esme en la sala, las cuales tenían entre sus manos una cobija y un biberón… parece que este último no nos sería de mucha utilidad por el momento, Jullien estaba más dormido que despierto realmente

-está fatigado, estuvo jugando toda la mañana-sonreí ante las palabras de Esme, habría sido perfecto tomar fotos de Jullien dar sus primeros pasos en cortos tramos, gatear sobre el césped húmedo mientras intenta alcanzar una mariposa que reposa sobre una flor… o simplemente captar sus hermosas sonrisas mientras algunos dientes blancos y pequeños adornan sus encías… si, habría sido perfecto captar esos instantes en fotografías-parece que su biberón tendrá que esperar-musitó al tiempo que retiraba uno de los rizos de Jullien que caía libremente sobre su frente, adornando su rostro con una sonrisa tierna y fraternal… parece que Jullien despertaba el instinto maternal en todas las Cullen de esta casa, aunque especialmente en Rosalie y Esme, les era imposible resistirse al encanto natural que mi hermano emana

-para el seguramente hace bastante frío, por eso bajé preparada-inquirió Alice mientras colocaba un cobertor encima de el

-gracias Alice-dije y después silencio

Poco a poco el resto de los Cullen, incluida Tanya, se reunieron en la sala, y sabía que sea lo que sea que Alice, Carlisle o Esme fueran a decir, era algo que no deseaba que Jullien escuchara aunque estuviese dormido, así que lo coloqué sobre los brazos de Rose, la cual le susurraba una canción de cuna mientras subía con él las escaleras.

-los Volturi vienen por mi y mis hijos ¿verdad?-susurré al escuchar que Rosalie se encontraba lo suficientemente lejos de la sala, la mirada de todos se clavó sobre mi rostro

-… si, pero… -Alice titubeo al tiempo que posaba rápidamente sus ojos sobre Edward y Carlisle, parecía que ellos conocían un dato que yo desconocía

-¿qué sucede?-pregunté con cierto recelo, no podía existir algo peor que saber que los Volturi venían expresamente para llevarse a mis hijos o matarlos en el intento ¿o si?… pero yo misma me silencié al percatarme de mi error, ¡estaba equivocada!-… está relacionado con Jake ¿verdad?-pregunté mientras aferraba mis manos en el pantalón de mezclilla azul que llevaba puesto, justo a la altura de las rodillas… comencé a sentir como un temblor recorría mi cuerpo, temía y ansiaba escuchar la respuesta

-al parecer alguien presentó una… acusación formal a los Volturi contra el asesino de Laurent, Bella-dejé de respirar en cuanto escuché la voz de Carlisle llenar el silencio que reinó de momentos en la sala de los Cullen… aunque no necesitaba escuchar más, me era imposible moverme de este sillón en el que me encontraba sentada, temblando ante el terror creciente de saber que el nombre que pronunciaría Carlisle a continuación sería el de la persona por la cual me aventaría a cualquier infierno creado por el hombre con tal de protegerlo de algún peligro-después de escuchar la denuncia, los Volturi decidieron condenar a muerte a esa persona… vienen a matar a Jacob

-¡no!-¿esa había sido mi voz?, ¿acaso aquella resonancia segura y enfurecida se generó en mi garganta?... ¿¡pero si mi cuerpo entero seguía temblando como una gelatina?, ¿cómo era posible que mis palabras y mis movimientos expresaran emociones completamente diferentes?-¡no… ni mis hijos ni Jake!, antes los mato, ¡los despedazo con mis propias manos aunque muera en el intento!-espeté sin importarme que mi voz se escuchara varios kilómetros a la redonda, estaba realmente furiosa, jamás en mi vida había experimentado estos niveles de enojo, odio y rabia, solo necesité escuchar que existía una amenaza de muerte sobre los pilares de mi existencia para saber que mi mente, mi alma y mi corazón, incluso el rincón más minúsculo, estaban dispuestos a descuartizar a quien quiera que osara ponerle un solo dedo a Jake o mis hijos

-y yo contigo-giré mi rostro rápidamente al escuchar la voz de Jake en la sala, viéndolo de pie sólo en el marco de la entrada. Una vez más, sin dar la orden a mi cuerpo, este se incorporó de un salto del sillón y refugié mi rostro en su pecho al tiempo que rodeaba su cuello con mis brazos-escuché todo… no pretendo morir tan fácil a manos de esos chupasangres, y mucho menos poner a mis hijos en bandeja de plata para que formen parte de su colección… antes que eso suceda pelearemos contra ellos con un solo objetivo, matarlos

-siento que les debo ofrecer una disculpa a ambos en nombre de mi familia-de pronto la voz de Tanya, con aquella resonancia de campanas que me hipnotizaba, me obligó a apartar mi mirada del rostro de Jake para enfocar mi atención en ella y sus ojos dorados, me sorprendió mucho verla con el semblante de una persona consumida por el dolor y no con aquella arrogancia y egolatría que desde que la conozco le he visto portar-me temo que este problema lo ha ocasionado mi hermana Irina, de verdad lo siento mucho… ella fue la que levantó cargos contra Jacob y es por eso que los Volturi han decidido venir hacia acá, no importan sus motivos, no es razón suficiente para darle la espalda a la familia… hemos puesto en peligro a los bebés, eso jamás me lo podré perdonar

Cubrió su rostro desesperada con ambas manos mientras Edward rodeaba sus hombros con uno de sus brazos para intentar darle consuelo, sabía que sus palabras las había dicho con sinceridad… una parte de mi quiso correr y abrazarla, o al menos tomar sus manos entre las mías e infundirle un poco de consuelo, pero no creo que esperara esa reacción de mi parte, el cero y yo éramos exactamente lo mismo para ella… nada, aun así supe que debía decir algo aunque mis palabras no fuesen de mucha ayuda.

-no tenemos nada que disculparte, en realidad creo que de no haber ido tu hermana con los Volturi, ellos habrían buscado otra excusa para venir a Forks, esta visita es algo que harían a corto, mediano o largo plazo, no debes sentirte culpable… mi destino sólo lo decido yo-Jake apretó con fuerza sus manos sobre mi cintura intentando asirme más contra su cuerpo hirviente… no necesitó decir que el opinaba lo mismo que yo

-¿y los niños?-pregunté al recordar que Jake había llegado solo

-se quedaron con mi papá y Rachel en la Push… no fue fácil persuadirlos, pero sabía que era necesario mantenerlos alejados de aquí para poder hablar con libertad… ahora debo encontrar la manera de conseguir la colección en 10 tomos de química avanzada para Ann y un ipod para Aidan con todas las melodías de Haydn… esas fueron sus condiciones para que aceptaran quedarse en la Push por unos momentos-me divirtió más de lo que me permití expresar las peticiones de mis hijos… no era momento para reír, pero me servía como terapia, era una incógnita cuando volvería a carcajearme de esta manera… disfrute al máximo de cada inhalación y exhalación de aire hasta que el estómago me dolió de tanto reír

¿Por qué Jake no reía conmigo?, ¿por qué no se decidía a compartir estos momentos de felicidad robada a mi lado?, alguien gritaba en la lejanía, ¿o era un llanto desesperado?, más bien parecía hacer las dos cosas al mismo tiempo, ¿por qué sufría tanto esa persona?, su lamento era tan lastimero aunque se escuchaba el eco de sus carcajadas, que yo misma tenía ganas de llorar a su lado, ¿acaso nadie quería consolarla?.

-no llores Bells, por favor, me parte el corazón verte así-susurró en mi oído mientras sentía con claridad sus manos rodear mi cintura y mis hombros al tiempo que pegaba su rostro contra mis mejillas

¿llorar?, ¿quién estaba llorando?, yo estaba riendo

Pero fue cuando escuché sus palabras que me di cuenta de muchas cosas a la vez, lágrimas bañaban mi rostro, mi risa se mezclaba con los sollozos que salían despedidos desde mi garganta, por primera vez me di cuenta de un dolor agudo y profundo que se había instalado en el centro de mi pecho que no pensaba desaparecer fácilmente, con cada lágrima se volvía más intenso este malestar, ¿acaso no podía guardar este dolor sólo para mi?, ¿por qué no fui un poco mas fuerte y aparte a Jake de esta agonía?, ya era suficiente el dolor que tenía que cargar como para que yo, egoístamente, le hubiese añadido un peso más a su alma, me enojé conmigo misma por mi debilidad e incapacidad de disfrazar mi dolor, pero en el fondo de mi alma, lograba escuchar una voz que repetía sin cesar verdades que no deseaba escuchar… palabras que dolían una más que la otra y aun así no pude seguir evadiendo aquello que sabía era la única verdad que jamás le revelaría a Jake.

¿Por qué cuando era tan feliz al lado de mi familia, cuando parecía que comenzaba a recorrer un destino en común con el hombre que amo, ignorando los demonios que llevo sobre mi espalda, tenía que suceder esto?, jamás lamentaré las decisiones que me ayudaron a conseguir este destino, dar mi vida por proteger los pilares de mi existencia siempre sería una manera grandiosa de sacarle provecho a mi existencia, pero me habría gustado disfrutar mas de mis hijos, de Jake, y porque no, imaginar que algún día seríamos marido y mujer… en el fondo, sin poder decirlo en voz alta, es algo que me gustaría ver culminado si es que tenemos la suerte de seguir con vida, pero mi realidad era otra, el y yo íbamos a morir, finalmente conocería aquel final feliz que Rosalie asegura es la muerte… ¿qué mas podía pedirle al mundo que ir a mi paraíso personal con la persona a la que le rendiría tributo el resto de mis días?... eso es un premio que no merecía pero que no pensaba rechazar de presentárseme la oferta.

Obviamente no logré convencer a Jake ni a ninguno de los Cullen que mis lágrimas habían sido producto de la felicidad y no de la tristeza, sabía que hasta para mi esa había sido una excusa bastante tonta, pero no les di tiempo para sermonearme, había algo mucho más importante que atender en este momento que intentar darme un sermón que no pensaría escuchar. Alice decía que los Volturi estarían en Forks aproximadamente en 15 días, pero como Jake, mis hijos y yo estábamos involucrados, la definición de sus visiones no era demasiado precisa, así que teníamos que comenzar a tomar precauciones inmediatas, y la primera de la lista era, ¿como proteger a mis hijos sin que ellos sospecharan lo que sucedía alrededor suyo?.

Jake rechazó toda ayuda de los Cullen, no tenía pensado aceptar nada que viniera de ellos, yo sabía que estaba siendo irracional y orgulloso, ahora más que nunca necesitábamos unir fuerzas, pero no quería imponer una solución que me traería problemas con el… lo que menos deseaba era que el y yo tuviéramos una pelea, los que podrían ser nuestros últimos días juntos.

-no podemos permitir que enfrenten solos a los Volturi Jacob, ¿por qué no nos sentamos y discutimos las posibles soluciones?, te aseguro que juntos podremos proteger a Bella, pero sobre todo a Aidan y Ann como es tu deseo… permítenos resarcir en algo el daño que les hemos ocasionado sin ser esa nuestra intención-todos guardamos silencio, sabía que si alguien de los Cullen podía convencer a Jake de abandonar su misión suicida era Carlisle, el cual con su diplomacia logró lo que ninguno de los presentes pudo, inmovilizar los pies de Jake sobre el suelo de madera que pisaba y dejarlo sumido en sus pensamientos que le repetían una y otra vez que debía escuchar las palabras de Carlisle y dejar a un lado su orgullo, el cual podría costarle la vida a nuestros hijos… nosotros no importábamos en lo absoluto

¿Qué opinas Bells?-escuché la voz de Jake tan claro que creí por una fracción de segundo que realmente esas palabras habían salido de su boca, pero la verdad era que jamás movió sus labios, fue su mente la que se comunicó con la mía, ¿me pregunto si pensando la respuesta el escucharía también mis palabras?

Que debemos aceptar la propuesta de Carlisle… si algo nos pasa, ellos podrán proteger a Aidan y Ann, tienen los medios para hacerlo-¿me habría escuchado?, abrí la boca intentando pronunciar lo que hace un momento pensé, pero no necesite hacerlo, uno, porque ningún sonido salió de mi boca, y dos, porque en este preciso instante los brazos de Jake se asieron sobre mi cintura al tiempo que sus labios chocaban contra los míos… disfrutaba enormemente sentir como su calor traspasaba mis barreras auto impuestas y desnudaba mi alma, jamás me sentí tan unida a alguien como con Jake… era una unión completamente natural y a la vez algo fuera de este mundo.

Inmediatamente aceptamos la propuesta de los Cullen, comenzó el movimiento dentro de la casa, si bien Carlisle apostaba a que no habría batalla y que podíamos solucionar cualquier diferencia con palabras, el resto de los Cullen y la manada no tenía esa misma perspectiva, sabíamos que una pelea sangrienta se desataría, y posiblemente las vidas de las personas que quería se perderían al igual que la mía.

Aidan y Ann llegaron a la casa de los Cullen acompañados por Jake, cuando la noche cayó sobre Forks, una vez pusieron un pie dentro de la estancia, mis hijos se mostraron tensos al percibir la angustia y preocupación que intentábamos por todos los medios ocultarles, pero, ¿si me preguntaban algo tendría el valor de mentirles?, ¿acaso esa era la mejor manera de protegerlos del peligro?, ¿mantenerlos completamente ignorantes de la situación… dejarlos completamente indefensos?.

-mamá, ¿qué sucede?-preguntó Ann mientras se refugiaba en mis brazos al tiempo que Aidan se escondía entre las piernas de Jake con lágrimas en los ojos… los músculos que cubrían el cuello de mi hija estaban tensos como las cuerdas de un piano, sus manos pequeñas se afianzaron con increíble fuerza sobre mi pecho enterrándome ligeramente sus uñas, no sentí dolor en realidad, solo me transmitió su angustia… definitivamente no estábamos logrando apartarlos del peligro, con nuestros gestos les decíamos todo sin pronunciar una sola palabra-¿por qué están preocupados?, mi hermano y yo podemos sentirlo-Jake tomó a Aidan entre sus brazos, el cual estaba serio, viendo fijamente el rostro de todos mientras lágrimas traidoras resbalaban por sus mejillas… parecía que intentaba mantenerse sosegado ante la situación, pero era demasiado pequeño aun, no importaban los progresos asombrosamente rápidos que nos regalaban día a día, mis pequeños aun no cumplían un año de edad y su vida ya estaba en grave peligro… debían lidiar con esa situación aunque mis instintos me gritaran que guardara silencio, que les dijera mentiras para evitar que sufrieran

Sin responder inmediatamente su pregunta me dirigí al sillón seguida de cerca por Jake y el resto de los Cullen y comencé a narrarles lo poco que sabíamos sin entrar mucho en los detalles oscuros que los rodeaban a ellos en particular… la mejor manera de protegerlos es hablarles con la verdad, mentirles solo conseguirá acercarlos más al peligro.

-¿tendremos que separarnos?-preguntó Ann con su voz madura mientras posaba su mirada en la nada, aunque un distraído podría decir que miraba con una fijación no propia de una niña de su edad a Carlisle y Esme que estaban sentados justo frente a ella

-tal vez… -respondí sin tener ganas de mentirle, no quería hacer promesas que quizás no podría cumplir

Esperé que llorara, que se enojara, incluso que hiciera una rabieta que en su corta vida jamás le he visto hacer, pero nada, sólo silencio, incluso las lágrimas que adornaran el rostro de Aidan hacía unos momentos comenzaban a desaparecer, sea lo que sea que pasara por sus mentes era indescifrable incluso para mi, observé a Edward esperando una señal que me indicara que es aquello que pasaba por la mente de mis pequeños, pero nada, estaba tan concentrado en ellos que supuse que estábamos en igualdad de circunstancias aunque Jasper se veía inquieto y un poco alterado, sea lo que sea que pensaran hacer mis hijos no estaba agradándole en absoluto.

-¿qué es lo que quieren que hagamos realmente?-se bajó de mis piernas de un salto y se paró en el centro de la estancia emulándola Aidan, los cuales tomados de la mano, dieron unos pasos hacia el ventanal que adornaba la estancia, iluminando sus cuerpos un rayo de luz lunar al tiempo que giraban sus cuerpos hacia nosotros, pareciendo a nuestros ojos criaturas increíblemente hermosas, que curiosamente los hacía tan reales como fantasiosos, parecía como si la luna hubiese enviado a unos dioses pequeños que venían exclusivamente a expiar todos nuestros pecados… no sabía si lo que veía era real o producto de mi imaginación, pero me dio la impresión que sus ojos brillaron en la distancia con luz propia, pero por primera vez percibí en ambos un sentimiento que heló mi sangre… furia-¿cuál será el papel que desempeñaremos en esta batalla?, ¿acaso nos pedirán que estemos escondidos mientras vemos como nuestra familia entera muere en una batalla suicida?... ¿de verdad son tan ingenuos para creer que lo permitiremos?-de pronto el cielo nocturno, que estaba imposiblemente negro se llenó de nubes negras con tonalidades rojas y anaranjadas escuchándose en la lejanía varios truenos que estremecían el suelo que pisábamos

Ninguno pudo pronunciar una sola palabra, estábamos sin habla y completamente anonadados, era irreal ver a un par de niños que no aparentaban tener más de 3 años y medio de edad con la postura propia de un adulto, y mucho menos ver a una niña pequeña que en apariencia es indefensa, dirigirse a un grupo de personas con aquella voz madura que tenía una resonancia de campanillas, aunque pude distinguir un tono oscuro y lúgubre en su voz que jamás le había escuchado portar sino hasta ahora… frente a nosotros teníamos a un par de niños dispuestos a lo que fuera con tal de defender a su familia, un miedo terrible recorrió mi cuerpo al visualizar esa escena, Aidan y Ann cara a cara con los Volturi… peleando una batalla a muerte… no me importaban que tan valederas fuesen las razones de mis hijos para luchar lado a lado con nosotros, no pensaba negociar nuestras decisiones con ellos… antes de escuchar su plan mi respuesta sería un no rotundo e irrevocable.

-nuestra única preocupación es velar por su seguridad-pronunció Carlisle en un susurro mientras estrechaba la mano de Esme entre las suyas, por un momento creí que la mirada de mis hijos se suavizaba

-nosotros podemos pelear, somos útiles en una batalla, ¡lo sabes mamá!-Ann estaba molesta, su voz hizo eco en la estancia al tiempo que la mano que tenía libre la cerraba fuertemente en forma de puño… fue tal la fuerza que imprimió, que su brazo comenzó a vibrar alarmantemente-papá… ¡díselo a mamá!, ni Aidan ni yo queremos ser protegidos si ustedes no están con nosotros, ¡no queremos!, nuestra opinión también cuenta, después de todo somos los causantes de que esta batalla este por empezar, tenemos derecho a decidir que es lo mejor para nosotros-no importaba que hubiésemos omitido ese detalle, mis hijos leyeron perfectamente entre líneas las palabras que deseaba jamás supieran… mi alma era un libro abierto para ellos, era obvio que sabían que mi respuesta silenciosa era un no, las cejas de Ann y Aidan estaban tan contraídas que casi podían tocarse la una a la otra

-no queremos que se vean involucrados en esta pelea y esa es nuestra última palabra… ¿creen que es fácil aceptar esta situación?, ¿qué su mamá y yo deseamos alejarnos de ustedes porque eso es lo primero que llegó a nuestra mente?... es la decisión más difícil que hemos tomado, y pese lo duro que me resulta asimilar que existe la posibilidad de no volver a verlos, se que jamás me arrepentiré de nuestra decisión, Bella y yo queremos que ustedes sean fuertes para no hacer esta situación aun más difícil, pero sobretodo verlos vivos y felices, quizás ahora no lo comprendan, pero más adelante entenderán que todo esto lo hicimos por su bien, porque los amamos más que a nada en este mundo-Jake me dejó sin habla, había sido duro pero al mismo tiempo cálido y gentil… dulce, sus palabras solo hicieron toda esta situación más real e inevitable

-bueno, es hora de comer y después a la cama-de pronto Esme se levantó del sillón y se acercó a mis pequeños, Aidan y Ann la observaron como si fuese una gigante que hablaba un idioma extraño, pero no existía ser en este mundo que lograra resistirse a la sonrisa cálida de Esme, y sin ser la excepción mis hijos, extendieron sus bracitos hacia ella mientras recargaban cada uno su cabeza en los hombros de Esme

Antes de perderse de nuestra vista, Aidan y Ann nos dieron a Jake y a mi un beso de buenas noches adornando su rostro con aquella sonrisa que adoraba, ya no había furia en su mirada, sólo un amor infinito hacia nosotros que ninguna amenaza de muerte o distancia podría quebrantar.

-creo que ustedes también deberían ir a dormir Bella… son libres de usar cualquiera de las habitaciones que hay en la casa-inquirió Carlisle mientras se ponía en pie, la verdad era que enseguida pronunciara la palabra dormir mis ojos comenzaron a cerrarse en contra de mi voluntad… había sido un día demasiado largo

Alguna parte de mi cerebro que aun estaba conectada con la realidad se percató de la calidez que me envolvía enseguida Jake me tomara entre sus brazos, así como palabras sueltas como cabaña, vieja, ruinas… nada tenía sentido salvo una cosa, el cuerpo de Jake cerca del mío, su aroma a madera y canela penetrando por mi nariz, los latidos rítmicos de su corazón que generaban una melodía cadenciosa y relajante a mis oídos… todos esos elementos unidos me ayudaron a pasar una noche tranquila al lado de la persona que amaba, mis miedos los exilié por esta noche, ya mañana tendría tiempo de volver a lidiar con ellos.

Los días comenzaron a transcurrir a una velocidad pavorosa, y aun cuando mi mente estaba al tanto de todos y cada uno de los acontecimientos que fueron sucediendo, sentí que no era suficiente, era poco el tiempo que teníamos para prepararnos y demasiado lo que teníamos que hacer.

En contra de su voluntad, la manada se vio en la necesidad de visitar continuamente la casa de los Cullen para recibir cierta información que les sería útil a la hora de entablar una posible batalla. Pese que Carlisle estaba en contra de diseñar estrategias de pelea, le era imposible ignorar que todos estábamos en peligro, y si queríamos sobrevivir debíamos unir fuerzas para poder salir airosos de esta nube negra que estaba cada vez más cerca de nosotros, aun así no perdía la esperanza de que todo esto terminaría sin la necesidad de peleas innecesarias. Los Cullen no tenían pensado involucrar a nadie más en esta batalla, aunque era obvio que la familia Denali se involucraría completamente en vista que Irina había sido, desde su perspectiva, la causal de que toda esta catástrofe cayera sobre mis hijos y los Cullen, era obvio que Jake y yo les importábamos menos que un gusano de tierra, aun así nos sorprendió ver que poco a poco llegaban vampiros de varias partes del mundo, todos amigos cercanos de Carlisle y su familia, los cuales, habían escuchado rumores de que los Volturi se dirigían hacia Forks con el único objetivo de asesinarnos a todos, y aunque Carlisle jamás les pidió que se unieran a nuestra causa, todos y cada uno de los presentes se mostraron firmes en su decisión de respaldar a la familia Cullen y mis bebés por si una pelea se desataba… un rayo de esperanza iluminó mi alma ante la posible visión de salir airosos de esta situación, quizás Jake y yo podamos salir con vida después de todo.

Irlandeses, Amazonas, Egipcios, Ingleses, Americanos, Rumanos… había una gran variedad de vampiros reunidos en la casa de los Cullen a los cuales intentaba no prestar mucha atención, la mayoría de ellos eran similares a mis amigos vampiros, pero al mismo tiempo abismalmente diferentes, la presencia de todos ellos me imponía tanto como les temía, cada uno representaba una versión diferente de Victoria, no importaba que su apariencia fuese diferente a ella en el exterior, en el interior los percibía exactamente de la misma manera, letales y mortíferos, aunque algo que no esperaba, era ver la facilidad con que cada uno de los presentes había aceptado a mis pequeños, los cuales, pese que se mostraban recelosos en un principio –al igual que yo he de admitir– por la actitud tan fría y poco cortés que los invitados y aliados tenían hacia Jake, terminaron rindiéndose al embeleso y fascinación que todos les profesaban. Si bien tenía un miedo constante de que los fuesen a atacar en un descuido, o premeditadamente, me fue difícil separarme mucho de ellos en un principio, pero gracias al apoyo de Alice pude enfocar mi mente en un entrenamiento que me ayudaría a manipular mejor mis habilidades sin tener que angustiarme por mis hijos, sabía que ni ella, ni ningún miembro de los Cullen, permitirían que algo les sucediera.

Pese los intentos de los amigos de Carlisle por llamar la atención de mi hijo, Aidan no era tan feliz como Ann de estar bajo la mirada fascinada de todos, refugiándose continuamente en los brazos de Jake, al cual ninguno de los vampiros intentaba acercársele, o en ausencia de él, corría con Jasper o Emmet, los cuales lo mantenían alejado dentro de lo posible del bullicio en que se había convertido la generalmente silenciosa mansión de los Cullen.

Fue una sorpresa para los recién llegados conocer las sorprendentes habilidades de mis hijos, y no faltaba el incauto que quería experimentar en carne propia, por llamarlo de alguna manera, la habilidad de Aidan y Ann sobre ellos mismos, los cuales terminaban arrepentidos y a la vez fascinados por el despliegue de poder que mis hijos les demostraban en cada exhibición, un nómada llamado Garret, al cual por lo visto le gustaban las experiencias fuertes, fue el más insistente con Ann para que esta hiciera caer un rayo sobre el, así como insistirle una y otra vez a Aidan para que manipulara su mente por unos momentos solamente… fue hasta que logró su cometido, prometiendo jamás volver a repetirlo, que su curiosidad quedó saciada.

Obviamente una preocupación constante de todos nosotros era Jullien y su apetitoso aroma para los amigos recién llegados de Carlisle, si bien estábamos agradecidos con todos ellos por el servicio desinteresado que nos ofrecían, era cierto también que, además de los Denali y los Cullen, el resto no seguía la estricta dieta vegetariana que admiraba en mis amigos, así que era normal que estuviese sumamente angustiada por mi hermano humano, al cual no podía recluir dentro de una habitación los días que faltaran hasta que los Volturi llegaran a masacrarnos a todos. Afortunadamente Rosalie se había convertido en una fiera protectora de Jullien, del cual no se alejaba ni siquiera por las noches, y Emmet de cerca o a distancia, era un guardia sumamente estricto cuando del amor de su existencia se trataba, así que podía estar tranquila al respecto, pasara lo que pasara Jullien estaría seguro… al menos por un tiempo, una parte de mi mente sabía que tenía que encontrar una manera de protegerlo del peligro que estaba cada vez más cerca de nosotros, y fuese cual fuese el plan que debía idear, nadie tendría que saberlo, era la mejor manera de protegerlos de los Volturi.

Sin que la fascinación que los amigos de Carlisle le profesaban a mis hijos disminuyera, una parte de su mente decidió enfocarse en mi y mis inusuales habilidades, ya que para todos yo era una especie única en su clase, lo cual me hizo sentir como un bicho extraño de laboratorio que todos querían tocar, probar y al mismo tiempo poseer… aunque un factor que los atraía irremediablemente a mi era el sabor único de mi sangre, me daba la impresión que les era imposible ceder a la tentación de desear probar solo una gota, pero Carlisle y el resto de los Cullen los pusieron sobre aviso a todos un día que creían dormía junto con Jake en la cabaña que estaba alejada varios metros de la casa principal, advirtiéndoles que si lo hacían podían morir envenenados en el intento… desde entonces todos mantenían una sana distancia de mi, detalle que no pudo hacer más feliz a Jake, y en el fondo a mi también, seguía detestando ser el centro de atención, eso al menos no había cambiado.

Alice y Esme se dieron a la tarea de acondicionar la cabaña que usábamos por las noches para dormir, o simplemente cuando quería crear memorias de mis hijos, Jake y mi hermano, fuera de esas horas de descanso robadas, continuaba entrenando en mis habilidades, comprobando que podía proteger a más de una persona con mi escudo, consiguiendo ampliarlo varios metros alrededor de mi sin problemas, así como hacer invisibles a varias personas a mi alrededor sin la necesidad de concentrarme enteramente en ellos, sólo bastaba desearlo y la o las personas en las que me concentraba desaparecían de cualquier ojo humano, vampiro o licántropo, llegando a suponer Carlisle y Edward que muy probablemente Demetri era incapaz de rastrearme… me gustaba creer que mi habilidad estaba protegiendo también a los seres que amaba.

Con ayuda de Jasper pude pulir un poco mis habilidades de pelea pero jamás lo suficiente, era una persona con una fuerza bruta la cual era incapaz de controlar, aun así no renunciaría, debía seguir intentando y aprendiendo lo más que pudiera… quedaban pocos días para que la fecha se cumpliera, y con temor me di cuenta que sólo contaba con 3 días más para planear la huida de mis hijos, ¿pero como podría hacerlo sin que Aro se enterara?... el único camino que tenía era hacerlo completamente sola, si quería proteger a mis hijos y Jullien no necesitaría de nadie más que de mi misma… mi silencio mental era un arma excelente, a la cual pensaba darle uso.

Notas de la autora

aqui les dejo el cap 36 finalmente¡ espero les fuste y que no haya tenido muchos errores jajajaja, dejen sus comments y no habra avances¡ esperen el capitulo final¡