.
.
El socorro en la necesidad, aunque sea poco, ayuda mucho.
(Mateo Alemán, escritor Español 1547-1614)
.
Capítulo 37,
EL DANDY
(POV Oliver-Inglaterra 2p)
.
El policía se detuvo frente a la celda, me traía comida y un par de mantas.
- ¿Cuánto tiempo voy a estar en esta celda? – le pregunte incómodo.
Recobrado el sentido me sentía avergonzado como suele pasar siempre que me intoxico, no es que lo haga apropósito.
- Allano una casa y se desnudó en una celda, va a estar aquí mucho tiempo – me leyó la cartilla el guardia.
Yo me acurruque entre las sabanas y le pedí por enésima vez que llamara al consulado. La voz de los otros reos me entretuvo por horas, escuchaba cantar a los reclusos que acababan de traer de las redadas (la mayoría borrachos) y yo me pregunte cuanto esperaría.
- ¿Kirkland? – pronuncio alguien y acto seguido me encontré con François Christophe (el francés más guapo) frente a mi celda.
François lucia muy diferente a como solía hacerlo, por alguna razón se había arreglado y perfumado (hasta acá olía su aroma) hasta lucir una pinta de dandy muy impresionante, la ropa planchada, el pelo sedoso y la cara rasurada; obviando toda la rareza anterior y entusiasmado por mi rescate me precipite fuera de las mantas y pude sentir como el pantalón se me resbalaba.
- Señor creo haberle advertido que se vistiera - me regaño el policía divertido, no debo ser el único reo que termina en pelotas.
- Lo siento – me sonroje mientras me subía los pantalones y me fajaba la camisa – me alegro tanto de verte amigo.
François me miro aturdido, supongo que decirle mi amigo parecía algo excesivo pero estaba demasiado contento de verle frente a esa celda.
- ¿Quién eres? - me desubico el tipo - …de acuerdo, conseguiste ganarme – me soltó de pronto - No sé cómo lo hiciste pero te llevaste el premio gordo, petite – sonrió derrotado pero muy afable – admito que no creí que fueras capaz de montar esta farsa especialmente después de gritarme al teléfono, pero tampoco me extraña, a ti te encantaba tomar clases de teatro con Shakespeare. No se como lo hiciste, aunque me puedo hacer una idea. Mira que confabularte con el consulado, la policía de Manarola, enrutar mis llamadas para que pareciera que te marcaba a la oficina e incluso llegar tan lejos como para teñirte el pelo. Ya se que el día de inocentes pasado te jugué una broma fuerte, pero tu también me has echo lo mismo; supongo que este año querías adelantarte - y François me aplaudió con respeto.
Mi cara se desencajo un poco, ¿gritarle yo? ¿gritarle a mi adorado François? ¿hacerle bromas? ¿teñirme el pelo?
Tal vez el era el que me estaba haciendo una broma.
- Si fue muy divertido, pero ya en serio sácame - le suplique - prometo...bueno no prometo pero si me propondré no causarte mas problemas si me sacas.
François se rio con elegancia, tenia la dentadura perfecta y blanca, seguro se la había blanqueado para la broma.
- Hay Arthur, eres todo un pillo - me señalo sonriendo - Mira que te finges tan serio y eres capaz de jugadas como esta. Pues lo acepto, captaste mi atención.
- ¿Arthur? – pregunte confundido y francamente todavía mareado.
- Si, Arthur. Ese es tu nombre ¿o me vas a salir con alguna tontería?
- Yo no soy Arthur, ¿pero que te pasa?
- Tranquilo cher, déjame disfrutar un poco mas la broma. Es mas, no importa si no quieres, te are una foto para el recuerdo. Es lo mínimo que me merezco por venir hasta acá -y el francés me saco la foto con su teléfono.
- Oye por favor, te lo juro, yo no te estoy haciendo una broma, mas bien diría que tu me la haces y no es divertido. ¿Qué no ves lo mal que lo estoy pasando?
- Pensándolo bien no suenas igual que Arthur, ese tonito es algo diferente al de mi Arthur - François me cogió un mechón de mi rojo cabello - ¿Eres un doble? Se que hay personas que se parecen a otras y con unas prótesis y maquillaje...No, ya lo entendí - se sonrió malicioso - ¿A ti te contrataron los gemelos irlandeses? No, ya se, fue Escocia.
Mi boca no producía palabra, mi ceño estaba fruncido, François lo noto y negó con la cabeza.
- Tranquilo, no te pasara nada. Aun si fueron ellos, que realmente se la hicieron buena a Arthur, no le diré tu nombre al cejon – François parecía divertido.
Yo no sabía que debía decir o hacer ante tal monologo, tal vez François estaba borracho; no sería nada raro.
- Por favor sácame de aquí – le dije.
- Primero dime cuál es tu nombre petite.
- ¡François soy yo maldición!
- Francis, mi nombre es Francis – sonrió con una blanca dentadura - aunque casi le atinas joven. No importa, dejemos el parloteo y vamos a sacarte de aquí para que me cuentes. ¿Ya desayunaste?
Aunque no entendía nada de lo que estaba pasando, quería salir ya mismo, no vacile en seguirlo.
- Lo que quieras, pero sácame.
François se marchó con el guardia y, luego de una hora de angustiosa espera escuchando las maldiciones que soltaban en las celdas contiguas, me liberaron; salí descalzo y avergonzado con la mirada gacha y el espíritu partido. Yo soy un apasionado defensor de los derechos animales y como no me gusta probar mis pócimas mágicas en animales inocentes las pruebo en mí mismo, ya sé que es una imprudencia pero en mi causan menos daño y yo soy el único afectado, me parece justo. Aquella ocasión había consumido una receta que elaboramos mis hermanos y yo para hacer crecer el cabello en segundos y que resulto muy peligrosa en combinación con el túnel interdimensional que atravesé para salir al aire libre, tal parece que solo yo sabía identificarlo.
La voz del guardia me saco de mi trance, me llevo fuera de la celda mientras los borrachos me gritaban obscenidades y me lanzaban papel de baño, François me esperaba en la entrada, se había puesto los lentes de sol y estaba muy ufano; me entregaron la ropa que me habían decomisado y me dijeron que me marchara de inmediato y que no volviera a meterme en problemas, era otra humillación más a mi persona.
- Sé que puede ser mucho encaje de mi parte – tantee el terreno - pero me gustaría cambiarme – tal vez no teníamos la mejor relación bilateral pero un favor pequeñito no le costaba mucho.
Sorprendentemente François no se negó, me condujo hasta su auto rentado y nos perdimos entre las calles.
- Este es el hotel donde me hospedo petite – me señalo François – te permitiré usar mi habitación, pero no te emociones – se sonrió malicioso, de alguna manera su proceder me ponía incomodo, ese no era el François que conocía.
Abochornado, entre en la habitación ignorando las miradas morbosas de todos los huéspedes y dependientes que recorrían sin discreción mi semi-desnudes, mis mejillas se colorearon, quería bañarme y sentirme limpio, sacarme el hedor a cárcel. Debo haber durado horas porque me extendí en la bañera aclarando mi mente del terrible mareo, cuando emergí del agua caliente me sentía mejor conmigo mismo, me puse la ropa decomisada y salí todo arrugado.
- Deberás que te tomas tu tiempo – se burló el francés ofreciéndome una copa de vino – que dices monsieur…
- Oliver – le recordé sentándome, seguro que François estaba fingiendo desconocerme para molestarme.
- Bueno Monsieur Oliver ahora si cuénteme tu aventura.
.
Continuara…
.
.
Guest: Aquí tienes lo que pediste, ¿que te pareció el encuentro?
Yuriko Miiyo: Gracias por el alago, tu eres de las pocas personas que siguen fieles esta historia eso significa mucho para mi. También que te tomes la molestia de dejarme un comentario, sinceramente no la seguiría si no fuera por eso. u_u Gracias por lo de las frases =D , me esfuerzo por darle un buen formato a la historia y también las colecciono. Y si ese perro es el único que se a ganado la papa, ¿verdad? los demás no dan pie con bola XD y claro que Lutz y Flavio se lo llevan de regreso, no creo que quieran dejarlo solo. Cuando los 2p y 1P se encuentren será un incidente de alineación de astros o algo por el estilo, se van a caer de espaldas.
