Disclaimer: Ni Glee ni sus personajes me pertenecen, son propiedad de RIB y Fox. Solo la historia y los personajes originales son de mi creación.
CAPITULO XXXVI
Kurt y Blaine estaban en la habitación de este último, el moreno bailaba mientras que el castaño lo miraba pensando en unas cosas que lo tenían inquieto.
- ¿crees que soy aburrido? – preguntó Kurt, su novio lo vio sin entender.
- ¿de qué hablas? Eres el chico más interesante de todo Ohio – contestó sonriendo.
- me refiero a sexualmente – dijo algo incómodo – quiero decir, estamos siendo muy cuidadosos con no darle visas a nuestras manos para viajar al sur del Ecuador – explicó de una manera que casi hace reír a Blaine.
- pensé que eso era lo que queríamos – contestó Blaine sin dejar de bailar.
- lo sé – concordó Kurt – pero no sientes algunas veces ganas de ponernos sucios y arrancarnos toda la ropa – cuestionó.
- eh sí, pero para eso se inventó la masturbación – respondió con obviedad Blaine.
- repentinamente hace calor aquí – comentó Kurt sonrojándose, Blaine se trepó en la cama para hablarle de cerca.
- somos jóvenes Kurt, y sí, tenemos deseos pero lo que sea que hagamos quiero que estés cómodo – explicó sonriendo – para poder estar yo cómodo – su novio asintió – además – añadió en un tono provocativo, acercándose más – arrancarte toda la ropa sería algo difícil – observó la cantidad de ropa que vestía su novio.
- ¿por la capas? – cuestionó comprendiendo.
- por la capas – dijo Blaine antes de besarlo.
Cuando Kurt volvió a su casa, Blaine le pidió a Lizzie que fuera a verlo.
- ¿cuál es la emergencia? – preguntó Lizzie entrando en la habitación, dejó sus cosas a un lado y se tiró en la cama.
- ¿Qué tan lejos llegaron tú y Rachel? – Le preguntó Blaine con la vista en el techo – sexualmente – aclaró.
- bueno… - meditó la respuesta Lizzie – llegamos a segunda base – explicó rascándose la cabeza – pero no voy a negar que mis manos se mueven inquietas cada vez que nos besamos – giró para poder ver mejor a su amigo – y que ella nunca use pantalones largos no ayuda para nada – volvió a tirarse con la vista en el techo, ambos suspiraron – últimamente se me hace cada vez más difícil contenerme – Blaine le prestó atención – pero no quiero que su primera vez sea por un arrebato – miró a su amigo – me gustaría que sea especial – susurró, Blaine sonrió - ¿tú y Kurt? – cuestionó con su atención en él.
- bueno, nuestras manos no van hacia el sur – explicó el chico – pero hay veces que tan solo quiero sacarle todo y dejarme llevar – su amiga asintió entendiéndolo – que bueno que existe la masturbación.
- amén – añadió, se vieron a los ojos y empezaron a reír – de todas formas – retomó la seriedad que ameritaba el asunto – creo que el hecho de que lo hagamos con alguien que amamos lo hace especial – Blaine le prestó atención – mi primera vez fue con un con un chico – su amigo asintió recordando esa época – fue estando ebria, ya sabes, quería estar segura de qué me gustaba – jugó con sus manos recordando ese momento – y mi primera vez con una mujer fue lindo pero nada especial, fue como si no tuviéramos nada más que hacer – negó con la cabeza.
- tienes razón – dijo Blaine tomando una mano de su amiga – hacerlo con Kurt, el amor de mi vida hace que sea especial.
- nadie te apura Blaine – él no dijo nada, solo sonrió acariciando la mano de Lizzie.
El lunes siguiente, Rachel y Blaine tuvieron ensayos desde temprano, con la obra a una semana y media de estrenarse debían ensayar mucho más seguido.
Ambos estaban cantando una de las escenas bajo la supervisión de los tres directores, la entrenadora Beiste lloraba en silencio, mientras que Artie los observaba sin poder convencerse de algo.
- ¿vas a llorar cada vez que cantemos? – le preguntó Blaine a la entrenadora Beiste.
- como una niña – contestó ella.
- mi única observación es: más dientes – dijo Emma, los chicos asintieron.
- ¿puedo ser honesto? – Preguntó Artie, los dos protagonistas asintieron – esta escena es sobre el despertar sexual, como todo el musical – repentinamente todos se sintieron incómodos – ustedes dos carecen de pasión… alguna vez, ya saben – preguntó dándose a entender.
- wow, bien, debo irme – dijo la señorita Pillsburry poniéndose de pie rápidamente.
- sí, esos balones no van a inflarse solos – la entrenadora Beiste también se apresuró en salir. Rachel y Blaine intercambiaron miradas titubeando.
- miren, mi experiencia con Brittany fue sensacional – retomó la palabra Artie – la manera en la que me hizo sentir hombre, a pesar que me llamó con distintos nombres antes y después – le restó importancia - ¿cómo fue su experiencia chicos? – preguntó a sus amigos, ellos se miraron uno a otro sin saber qué decir, balbuceando cosas inentendibles, ninguno de los dos quería hablar primero.
- estoy esperando el momento correcto – contestó finalmente Blaine.
- también yo – coincidió Rachel con alivio – me alegra que seas mi Tony – dijo al moreno.
- miren, como su amigo apoyo su extraña antipatía hacia la diversión – comentó Artie sonriendo – pero como su director estoy preocupado.
- lo siento, ¿a qué te refieres? – cuestionó Rachel.
- como esperan transmitir la experiencia humana al público cuando ni siquiera se abrieron a una de las necesidades más básicas y primordiales del ser humano – explicó su punto dejando sin palabras a los dos amigos.
La entrenadora Beiste se cruzó en el camino con Lizzie, iba junto a un hombre fornido, rubio de ojos celestes que vestía un traje de negocios.
- qué bueno que te encuentro Prescott – dijo la entrenadora – ella es la chica de la que estaba hablando – palmeó con algo de fuerza el hombro de Lizzie, ella intentó no quejarse.
- ¿qué sucede entrenadora? – preguntó intentando saber por qué la veían de esa forma.
- permíteme presentarte al reclutador del estado de Ohio, Cooter Markins – dijo sonriendo la mujer.
- mucho gusto señorita Prescott – dijo el hombre estrechando su mano con la de Lizzie.
- no entiendo – dijo Lizzie frunciendo el ceño – ya no hay equipo femenino de baloncesto y yo no juego fútbol americano – explicó mirando a ambos.
- lo sé – dijo Cooter – pero Shannon me habló muy bien de tus habilidades en baloncesto, y sé de algunos reclutadores que pueden estar interesados – explicó el hombre sonriendo – de universidades como Yale, Stanford y UNY – Lizzie le prestó mayor atención.
- escucho – dijo cruzando sus brazos, con la mirada clavada en el hombre.
- me agrada – opinó Cooter asintiendo – estaré en contacto – le entregó una tarjeta – espero que no desperdicies esta oportunidad, no suelo hacer esto por cualquiera – su mirada se dirigió a la entrenadora – pero Shannon me convenció – Lizzie hizo una mueca de desagrado.
- gracias – terminó diciendo con una sonrisa – voy a empezar a entrenar para estar lista – volvió a estrechar su mano con el hombre y se alejó mirando la tarjeta sonriendo con emoción.
Un rato después, Lizzie ayudaba a su novia a pegar sus posters de campaña.
- uno aquí – indicó Rachel, la castaña obedeció – todavía no me dijiste por quien votarías – comentó Rachel.
- bueno, es que Kurt y Britt son mis amigos, y sus propuestas son interesantes, sobre todo las de Kurt – contestó mientras pegaba bien el poster.
- pero con ninguno de ellos puedes hacer esto – dijo Rachel poniéndose de puntillas para besar de forma pausada los labios de su novia, no solían tener muestras de afecto de ese tipo en medio de los pasillos.
- bueno, Britt me propuso un trío con San – bromeó sonriendo, se apoyó sobre la columna mirando con curiosidad a Rachel - ¿a qué se debe ese beso? – preguntó.
- nada, es solo la confianza del éxito – respondió sonriendo – quiero decir, agoté las entradas para tres noches, la encuesta de Jacob Ben Israel me tiene empatada en el primer lugar para la presidencia estudiantil y salgo con la chica más inteligente y sexy del instituto – susurró con voz provocativa, Lizzie sonrió impresionada – espero que mi repentino éxito no te eclipse.
- para nada – negó Lizzie – además yo también tengo la confianza del éxito – Rachel le prestó atención – resulta que un reclutador de deportes está interesado en hacerme una prueba – contó con ilusión – y puede ser para la UNY, sabes cuánto me gusta el baloncesto y sería una ayuda para poder tener el ingreso asegurado.
- ¡eso es fantástico! – Dijo con felicidad Rachel – está pasando… nuestros sueños se están haciendo realidad y estamos creciendo – ambas sonrieron con felicidad.
- lo sé – dijo sonriendo con los labios Lizzie – oye mis padres se irán toda la semana – comentó captando la atención de su novia – mi padre va a estar con Burt haciendo campaña y mi madre irá a San Francisco a ver a Sadie y la abuela, estaba pensando en invitar a Blaine a quedarse, pero tú y Kurt están enojados – se rascó la nuca, su plan tenía ciertos problemas.
- podría ir solo yo – la interrumpió Rachel, se acercó para hablarle de forma más intima – podríamos estar a solas – Lizzie pestañó algo sorprendida.
- ahm, de acuerdo, sí, es una buena idea – balbuceó repentinamente nerviosa – te espero esta tarde.
- estaré allí a las seis – dijo Rachel, se inclinó para poder besarla de nuevo, dejando una caricia en su mejilla, cuando se separaron la morena se alejó dejando a Lizzie algo perdida.
- ¿qué acaba de pasar? – Se preguntó a sí misma – oh dios – caminó por los pasillos totalmente distraída, perdida en sus pensamientos, tenía que organizar su casa para esa cita que prometía ser especial.
Después de clases, Blaine hizo una visita a sus amigos en Dalton, los encontró justo cuando practicaban un número musical. Hubo algo que llamó la atención de moreno, había un chico alto, de rostro alargado, cabello castaño y ojos verdes que no le quietaba la vista de encima, tanto que logró ponerlo incómodo. Al finalizar la canción sus antiguos compañeros lo saludaron y le preguntaron si volvía a Dalton, pero Blaine les explicó que solo había ido a visitarlos e invitarlos a la noche de apertura de la obra.
- Blaine Anderson – lo llamó el chico que no le quietaba la vista de encima – Sebastian Smythe – se presentó estirando su mano, Blaine se la estrechó sonriendo con educación.
- ¿eres de primer año? – preguntó con curiosidad.
- ¿luzco como alguien de primero? – Cuestionó el chico alzando las cejas, Blaine titubeó la respuesta – te invito un café – le indicó con la mano que lo siguiera – así que eres una leyenda en Dalton – comentó Sebastian, estaban sentados uno frente al otro.
- bueno… yo – balbuceó Blaine, no entendía por qué le incomodaba la forma en la que lo miraba ese chico.
- no seas modesto – le restó importancia Sebastian, recargó la espalda sobre el respaldo de la silla mirando fijamente al moreno – yo estaba como: "no sé quien es este chico Blaine, pero aparentemente es sexy y canta de ensueño" – a juzgar por el tono de voz y por las cosas que decía estaba coqueteando con él, Blaine no estaba acostumbrado a ese tipo de situaciones – desde que estoy intentando llegar a tu nivel me estuve preguntando ¿por qué abandonaste Dalton? – Preguntó con interés - ¿estabas aburrido de los chicos de aquí o simplemente rompiste tantos corazones que no podías quedarte? – Sebastian estaba asumiendo una serie de cosas que estaban muy lejos de la realidad, tenía una impresión muy errónea de Blaine, y él no entendía de donde las había sacado, alguien lo estaba diciendo por ahí o simplemente la imaginación del nuevo Warbler se dejaba llevar.
- no fue así – negó Blaine sin poder creer lo que pensaba de él – solo diré que extraño Dalton todos los días pero mi corazón está ahora en McKinley – explicó diciendo lo último con una sincera sonrisa.
- bien, tengo práctica de Lacross – dijo Sebastian acomodando sus cosas para irse – espero que podamos repetirlo – miró al moreno con intensidad – me vendrían bien un par de consejos, ya sabes, de Warbler a Warbler.
- ahm, claro – contestó Blaine, Sebastian se despidió con la mano y se fue, dejando al moreno algo perplejo, no se esperaba algo como eso.
Abandonó Dalton cuando recibió un mensaje por parte de Lizzie, quien le pedía que se pasara por su casa lo más rápido posible.
- ¿cuál es la emergencia? – Preguntó Blaine entrando como si fuera su casa - ¿hola? – le pareció extraño no escuchar música o risas, en esa casa siempre se notaba la presencia de los padres de Lizzie y de su amiga, el silencio solo aparecía de noche o cuando no había nadie.
- ¡en la cocina! – escuchó la voz de Lizzie, dejó sus cosas sobre el sofá y fue hacia la cocina, allí estaba su amiga cocinando, por sus movimientos Blaine se dio cuenta que estaba nerviosa - ¿qué tal Dalton? – preguntó sonriendo, intentando aparentar que estaba de lo más tranquila.
- bien, extrañaba verlos, llegué justo cuando estaban practicando un nuevo número – contó recargando el cuerpo sobre el desayunador, cruzando sus brazos viendo cada movimiento por parte de su amiga – el nuevo capitán de los Warblers es un chico nuevo, algo peculiar.
- ¿peculiar? – repitió Lizzie arqueando una ceja.
- sí, no lo sé – se pasó una mano por el cabello, Lizzie dejó sus tareas de lado y le prestó atención – me preguntó si había dejado Dalton por haber roto muchos corazones y dijo que por lo que escuchaba de mi supo que era sexy con una voz de ensueño – citó textualmente.
- Blaine, ese chico estaba flirteando contigo – dijo Lizzie como si fuera algo obvio, su amigo la vio formando una "o" con la boca, cosa que hizo reír a la chica – eres adorable cuando no te das cuenta del efecto que causas en los hombres y algunas mujeres.
- necesito ayuda – dijo el moreno – no quiero que Sebastian tenga una impresión que pueda incomodar a Kurt.
- entonces deberías presentarlos – opinó Lizzie retomando sus tareas culinarias – de esa forma le dejas en claro a ambos el rol que tienen en tu vida – Blaine inclinó la cabeza de forma pensativa – Kurt como el amor de tu vida y ese chico Sebastian como un posible amigo o enemigo – se dio golpecitos en la barbilla con la cuchara de madera, especulando cómo sería ese nuevo Warbler – la cosa es que no dejes intimidarte – lo apuntó con la misma cuchara.
- te dejaste salsa en el rostro – indicó de manera divertida Blaine, Lizzie intentó verse pero solo se limpió con un repasador – de acuerdo, te ayudo – se quitó su campera y arremangó las mangas de su camisa – ¿esto es para tus padres? – preguntó mientras ponía en un recipiente crema, azúcar y chocolate para batirlo luego en la batidora.
- mis padres estarán fuera de la ciudad esta semana – contestó con una sonrisa traviesa – esta noche Rachel viene a cenar y bueno, quería hacer algo lindo – Blaine tuvo una leve idea de lo que iba a pasar, solo esperaba que Lizzie no resultara herida.
- vaya… eso es genial – dijo Blaine forzando una sonrisa, Lizzie lo miró por unos segundos, intentando descifrar la razón por la que su amigo estaba de esa forma, quizá se debía a que no iban a estar los cuatro juntos como solían hacer cada vez que estaban a solas, como el año anterior, o sin ir más lejos, el verano que pasaron juntos en Cleveland.
Blaine se fue un rato antes que Rachel llegara, Lizzie echó un último vistazo a la casa antes de abrir la puerta. Sonrió al ver a su novia tan elegante, con un vestido y su cabello peinado hacia un costado.
- estás hermosa Rach – halagó Lizzie – pasa – se hizo a un lado dejando espacio para que la morena entrara.
- tú también – dijo Rachel poniéndose de puntillas para besar los labios de su novia. Lizzie estaba vistiendo un pantalón negro, una camisa azul marino y un chaleco negro, también se había puesto un moño negro con puntitos azules por insistencia de su mejor amigo – por cierto, el moño es un buen toque – le guiñó un ojo sonriendo.
- vamos, voy a servir la cena – entrelazando sus dedos guió a Rachel hacia el comedor, había acomodado la mesa para dos personas, con velas, generando una luz tenue. Cortésmente corrió la silla para que su novia se sentara, luego se alejó para poder servir la comida. Rachel estaba algo nerviosa, esperaba que todo saliera bien y como ella esperaba. Echó un vistazo hacia la casa, notó que el sofá el living estaba semi estirado, con varios almohadones, muchas veces lo ponían de esa forma para ver películas, pero esa noche era distinto. De repente, Rachel sintió que la invadían los nervios, después de todo no sabía que hacer. Decidió calmar un poco sus nervios poniendo algo de música, prendió el IPod de Lizzie, como era de esperar lo primero en la lista era un playlist de The Beatles.
Por otro lado, Blaine y Kurt habían aceptado la invitación de Sebastian de ir al bar gay de Lima, "Scandals".
- tu amigo se veía muy impresionado al saber que ya tenía una identificación falsa – comentó Kurt a su novio mientras cenaban juntos, no quería decirlo pero le había caído muy mal ese chico, no le gustaba para nada, se le notaban las intenciones que tenía con Blaine.
- quizá tenía otra impresión – opinó Blaine algo distraído – pero seguro nos la pasamos genial – sonrió con entusiasmo – desde hace mucho que quiero ir – admitió sorprendiendo a Kurt.
- ¿por qué no lo dijiste? – preguntó él sin entender.
- no lo sé, creí que dirías que no – contestó con un encogimiento de hombros – además quería que fuéramos con Lizzie y Rachel, pero como no se hablan.
- mejor no saquemos ese tema – pidió Kurt suspirando – admito que la extraño pero es una cabeza dura – negó con la cabeza, pinchando con enojo su ensalada.
- hey la lechuga no tiene culpa de nada – señaló Blaine sacando una sonrisa a Kurt.
Cuando terminaron de cenar fueron hacia el bar, donde ya los esperaba Sebastian. Entraron sin ningún inconveniente, esa noche era miércoles de travestis. El bar no era muy grande, había mucha gente, sobre todo hombres vestidos como Tina Turner o Liza Minelli.
- no es muy escandaloso – opinó Kurt mirando el lugar con ojo crítico.
- oh allí está Sebastian – indicó hacia la barra, allí estaba sentado el nuevo Warbler.
- de verdad no me gusta este chico – opinó Kurt mientras se acercaban.
- es inofensivo – le restó importancia Blaine
- una cerveza para Blaine – entregó la bebida al moreno – y para Kurt un Shirley Temple con cerezas extras – Kurt lo recibió con una sonrisa forzada – oí que eres el conductor designado… como siempre – Sebastian le dedicó una sonrisa cínica – por la vida glamorosa – chocaron sus vasos y botella y bebieron.
En casa de Lizzie ya había terminado de cenar.
- estaba delicioso Lizzie – dijo Rachel sonriendo.
- gracias Rach – contestó con una tímida sonrisa - ¿más sidra? – preguntó levantando la botella.
- claro – la morena le entregó su copa vacía - ¿deberíamos hacer un brindis? – preguntó.
- de acuerdo – dijo Lizzie sirviendo en las dos copas, luego miró a su novia.
- por cuatro meses juntas sin amenazas de rompimientos – dijo Rachel – solo amor, amor, y nada más que amor – antes de chocar sus copas se dieron un coro beso en los labios, luego bebieron todo el contenido.
- ¿debería servir el postre? – Preguntó Lizzie poniéndose de pie – hice un cheesecake de chocolate vegano, tu favorito – sonrió alegremente.
- de hecho pensaba que podíamos acurrucarnos en el sofá, cerca del fuego – dijo Rachel, su novia intentó disimular su sorpresa.
- de acuerdo – aceptó Lizzie sintiéndose algo nerviosa, tomó la mano que Rachel le tendía y fueron al living, Rachel se quitó los zapatos y se sentó en el sofá, alisando su vestido, mientras Lizzie prendía el fuego de la chimenea.
Rachel se acostó sobre las almohadas, esperando a su novia, ella trepó por el sofá, acostándose con cuidado encima de la morena. Rachel la sujetó por la nuca acercándola a su boca, besando con ansias los labios de Lizzie, pero pasados unos segundos ella se separó un poco.
- ¿no quieres ir a mi habitación? – cuestionó sobre los labios de Rachel.
- descuida, estoy bien aquí – contestó la morena sonriendo, volvió a unir sus labios, pero Lizzie volvió a separarse luego de unos segundos.
- tengo… tengo lubricante para evitar lastimarte – dijo algo nerviosa, solo quería que su novia se sintiera cómoda.
- gracias amor – dijo con cariño Rachel, esta vez fue Lizzie quien inició el beso, que empezó siendo algo delicado, y justo cuando se estaba tornando más pasional, Lizzie volvió a separarse, levantando un poco el cuerpo.
- espera – hizo una pausa – necesito saber que estás segura Rach, hasta hace unos días íbamos a esperar a que cumplieras veinticinco y ganaras un Tony.
- o cualquier otro premio – corrigió la morena enderezando su postura – un People's Choise nos llevaría a tercera base – intentó que sus nervios no se notaran – pero no sé que cambió, digo, solo el pensamiento de llegar a New York virgen me parece tonto – Lizzie le prestó atención – pero cuando se va a sentir mejor y más correcto que ahora contigo – preguntó sonriendo – te amo Lizzie – la castaña sonrió, volvió a acostarse para besarla. Permanecieron besándose por varios minutos, hasta que Lizzie se separó de nuevo.
- solo quería asegurarme que fuera especial para ti – susurró sobre sus labios – estaba pensando que podíamos esperar unas semanas e ir a la cabaña en Cleveland – propuso sonriendo emocionada.
- no, no puedo esperar un par de semanas – Lizzie la vio sin entender – tengo que hacerlo antes de la noche de estreno – intentó besar a la castaña, pero ella se separó de golpe, sentándose bien en el sofá.
- ¿lo tenías planeado? – preguntó con el ceño fruncido.
- no puedo interpretar a un chica que está despertando sexualmente si yo misma no lo estoy haciendo – explicó sentándose mejor, Lizzie la veía sin poder creerlo.
- entonces… ¿haces esto para poder actuar mejor? – preguntó dolida.
- ¡no! ¡No! – Se apresuró a decir – estoy haciendo esto porque te amo y así podre actuar mejor – intentó justificarse, Lizzie miró hacia otro lado, haciendo un esfuerzo por no llorar – pero ese es mi problema ¿de acuerdo? – Le acarició un hombro intentando que la mirara – no tiene nada que ver contigo – Lizzie se separó con cuidado y se puso de pie – espera Lizzie no te vayas – se llevó las manos al pecho – estoy lista, por favor regresa – rogó sintiéndose mal al ver cómo había herido a su novia.
- nunca te presioné para hacerlo Rachel – dijo Lizzie sin mirarla, pensando en las palabras correctas – solo… solo quería que te sintieras especial, quería demostrarte cuanto te amo, esperando el momento adecuado – finalmente la miró, pero Rachel hubiera dado cualquier cosa porque no lo hiciera, esa mirada tan iluminada había desaparecido, solo se veía dolor y decepción – pero ahora tú quieres hacerlo para actuar bien – asintió lentamente, como si estuviera digiriendo la información – voy a… voy a envolverte el postre – bajó la mirada hacia sus pies descalzos – creo que es mejor si vuelves a tu casa… necesito estar sola – sin dirigirle la vista fue directo a la cocina.
Rachel se sentó con una rodilla levantada, se golpeó levemente la frente, como recriminándose sus acciones, comprendió que había cometido un error.
Mientras tanto, Blaine y Kurt salían de "Scandals", Kurt tenía que sostener a su novio quien había bebido bastante.
- esa fue la mejor noche de mi vida – dijo Blaine tambaleándose un poco.
- estuvo bien – contestó Kurt con menos entusiasmo.
- quiero vivir aquí – señaló el bar – y quiero hacer arte y ayudar a la gente – Kurt rió al escuchar las cosas que su novio decía.
-definitivamente podrías ayudar a prender fuego con tu aliento – opinó Kurt.
- oh vamos, solo bebí una cerveza – se defendió Blaine.
- sí, claro – Kurt abrió la puerta de los asientos traseros del auto de Blaine – solo entra ahí – pidió.
- bésame – pidió Blaine acorralando a su novio contra el auto, pero él logró meterlo en el auto.
Blaine lo tomó de la mano tirando para que entrara, intentando besarlo.
- vamos hagámoslo – susurró besando a Kurt – te deseo tanto – pero Kurt lo alejaba con cuidado.
- no Blaine, ahora no – se negó algo incómodo.
- sé que querías hacerlo en un prado de lilas con Sting tocando de fondo – dijo Blaine mirando con intensidad a Kurt – pero solo interesamos nosotros – intentó besarlo pero el castaño lo empujó.
- exacto – dijo Kurt saliendo del auto – es por eso que no quiero hacerlo en una noche en la que te pasaste la mitad bailando con otro – se justificó molesto, no entendía la actitud de su novio - ¡y en la que no estás lo suficientemente sobrio como para recordarlo al otro día!
- ¿por qué me gritas? – preguntó Blaine saliendo del auto.
- porque nunca me sentí con menos ganas de intimar con alguien – contestó Kurt – y tú no te das cuenta o simplemente no te importa, ¿a dónde vas? – preguntó al verlo alejarse.
- discúlpame por intentar ser espontaneo y divertido – dijo Blaine dejando caer sus brazos hacia los costados en signo de derrota – creo que solo caminaré a casa – sin esperar respuesta se alejó.
- ¡Blaine! – lo llamó Kurt, pero fue inútil, el moreno no volteó para verlo – dios – susurró derrotado, no entendía que diablos acababa de suceder.
Blaine decidió ir a casa de su mejor amiga en lugar de la propia, no quería cruzarse con Kurt. Entró usando su llave, notó el sofá acomodado, y la mesa recogida, fue hacia la cocina y encontró unas botellas de cerveza vacías, le pareció extraño. Subió por las escaleras, supo que su amiga estaba sola al no ver el auto de Rachel afuera. Entró en la habitación de Lizzie, encontrándola sentada en el filo de la ventana, gracias a la luz que se colaba pudo ver sus mejillas húmedas.
- tú lo sabías ¿cierto? – Preguntó Lizzie sin mirarlo – digo, seguro que Artie te dijo lo mismo – sonrió irónicamente – supongo que a ti también te fue mal con Kurt.
- Lizzie lo siento – dijo Blaine con tristeza.
- ¿sientes no habérmelo dicho o que no haya resultado? – preguntó viéndolo finalmente, se puso de pie, el moreno se dio cuenta que su amiga estaba molesta – tú y Rachel son perfectos para compartir escenario, ambos igual de talentosos… e igual de egoístas – Blaine bajó la mirada apenado, sabía que se merecía esas palabras pero de todas formas dolía escucharlas – no les importa herir los sentimientos de las supuestas personas que aman… y todo por un estúpido musical de instituto – subió su tono de voz, pateó unas zapatillas con molestia – no me imagino lo que harían si fuera algo más importante – negó con la cabeza.
- Lizzie no digas eso – dijo Blaine con tristeza – sé que estuvo mal, lo sé – remarcó tocándose el pecho – se suponía que tenía que ser especial, y yo solo lo arruiné – Lizzie se dio la vuelta al escuchar los sollozos de su amigo, no importaba que tan molesta estuviera, no soportaba verlo de esa forma. Se acercó y lo abrazó.
- no llores Blainu – pidió acariciando la espalda de su amigo – pero mejor lo solucionan, tú y María – dijo seriamente – ven, vamos a dormir, mañana vamos a estar con los ojos hinchados y con resaca – suspirando guió al moreno hasta la cama, le quitó los zapatos y la ropa y lo arropó. Ella se acostó a su lado, pero tardó en dormirse, se quedó pensando en la noche que habían pasado.
Rachel estaba sentada sobre su cama, con las rodillas a la altura del pecho, siendo abrazada por la única persona con la que podía contar en ese momento.
- lo arruiné Finn – se lamentó Rachel, el chico la abrazó con fuerza, no sabía como ayudarla – ahora no va a perdonarme, debiste haber visto sus ojos tan heridos – sollozó con angustia.
Finn había ido nada más escucharla llorar por teléfono, a pesar que estaba molesto por lo que había hecho, no pudo dejarla sola.
- Lizzie te ama Rachel – dijo finalmente – y a pesar que te hayas equivocado, si lo hablan lo pueden solucionar.
- ¿tú crees? – preguntó como una niña, él sonrió de lado.
- claro, ustedes se aman, eso se nota a leguas – exageró – pero como todo ser humano cometieron un error, debes darle unos días para que se le pase el enojo y solucionarlo – recomendó.
- ¿pero cómo? – cuestionó Rachel.
- siendo sincera – dijo como si fuera obvio Finn, Rachel levantó la vista, él le limpió las lágrimas con sus pulgares – pero no te quedes esperando que las cosas se solucionen solas – advirtió conociendo bien a la morena, ella asintió y volvió a esconderse en el pecho de su amigo.
Finn se quedó consolándola hasta que la morena se quedó dormida, pensando en cómo ayudar a sus amigas.
Holaa! lo se, lo se, tardé en actualizar, pero mejor tarde que nunca ;) espero que les guste este capítulo, se viene algo de drama y situaciones con resultados sexuales jajaja. En estos dias subo un nuevo capitulo para compensar la tardanza.
Nos leemos! que tengan linda semana, gracias por reviews, que aunque sean pocos se aprecian mucho :)
