POV. Christian Grey.
—¿Tienes hambre? —le pregunto a Ana ya que acaba de terminar la película y no hemos comido nada.
—La verdad es que tengo mucha hambre —me dice con una sonrisa.
—No sabes cuánto me alegra que tengas hambre, vamos a la cocina —le digo levantándome de la cama.
—Está bien, vamos.
Volteo a ver a Bombón y todavía está durmiendo, así que decido dejarla descansar. Salimos de la habitación y dejo la puerta abierta por si Bombón despierta.
Bajamos a la cocina y vemos a Gretchen lavando los platos.
—Hola, Gretchen —la saludamos Ana y yo.
—Joven Grey, señorita Steele —saluda Gretchen con una sonrisa.
—Gretchen, llámame Ana, solamente Ana —dice Ana sonriendo.
—Y a mí sólo Christian —digo yo.
—Está bien, Christian, Ana, ¿quieren algo de comer? —pregunta.
—Sí, por favor —le digo.
—¿Lasaña con ensalada César y jugo de fresa? —pregunta y Ana y yo asentimos.
Luego de comer la rica comida de Gretchen, Ana decidió lavar los platos mientras que yo me quedo sentado en el taburete como se mueven sus caderas, por Dios esto me enciende, contrólate, Grey.
De pronto escucho un grito que proviene de la sala, Ana y yo nos miramos para luego salir corriendo a la sala, cuando llegamos encontramos a Mia dando saltos como una niña de cinco años con Bombón en brazos, ella se da cuenta de nuestra presencia y viene rápidamente hacia nosotros.
—¿Y esta perrita? —pregunta
—Es nuestra, se llama Bombón —le digo.
—La encontramos en la calle y decidimos traerla aquí antes de que muriera —continua Ana.
—Hay pero si es una preciosura, aunque está muy delgada —dice Mia.
—Sí, lo sabemos pero con el tiempo se va a recuperar —le digo
—¿Y ya la llevaron al doctor? —pregunta Mía.
—Sí, ya la llevamos, se pondrá bien poco a poco —le digo.
—¡Síí!, yo los voy a ayudar a cuidarla, y también le compraré ropita, y lacitos... —Mia habla sin parar.
—Mia para, para, para, me vas a marear —le digo agarrándome la cabeza.
—Lo siento, hermanito, ¿la puedo llevar a mi habitación? —pregunta haciendo un mohín.
—Está bien, Mia —le digo.
—Gracias, hermanito —dice y me abraza.
—Solamente cuídala —dice Ana sonriendo.
—Está bien —dice y se da media vuelta para subir las escaleras e irse a su habitación.
—¿Es un poco pesada mi hermanita, no? —le pregunto a mi novia mientras lanzo un suspiro.
—Ni que lo digas —me dice.
—¿Hacemos el trabajo del instituto? —le pregunto ya que no tenemos nada que hacer.
—Uff sí, quiero hacer algo —me dice.
—Bueno, entonces vamos —le digo.
POV. Anastasia Steele.
Miro la hora y son las seis de la tarde, ya Christian y yo terminamos el trabajo hace unos minutos, estaba muy fácil pero era súper largo, en fin ya no tenemos nada pendiente para el instituto.
Dentro de una hora y media vamos a salir con los chicos, pero no quiero dejar a Bombón sola, así que tendré que hablar con Christian.
Salgo de la cocina ya que estaba buscando un vaso de agua, Christian y Mia están en la sala jugando con Bombón así que me dirijo allá.
Cuando llego seguimos jugando con Bombón hasta que un carraspeo nos hace voltear y vemos a Grace de pie junto a la puerta mirándonos curiosa.
—Hola, mamá. —Saluda Mia y Christian.
—Hola, Grace. —Saludo yo.
—Hola, chicos. —Saluda y se acerca a nosotros con una sonrisa—. ¿Y ese cachorro? —pregunta.
—Se llama Bombón, Ana y yo la conseguimos en la calle, se estaba muriendo de hambre, así que la llevamos al veterinario y luego la trajimos aquí, espero que no te moleste —dice Christian mirándola fijamente.
—Oh, es una perrita, que bueno que la hayas llevado al veterinario, y no me molesta para nada que se quede aquí, ahora es parte de la familia —dice Grace acariciando a Bombón tiernamente.
—¿Verdad que es una ternurita? —pregunta Mia.
—Sí, Mia, lo es —dice Grace sonriendo.
—Bueno, yo me voy a arreglar —dice Mia levantándose del sillón.
—Yo creo que no iré, no quiero dejar a Bombón sola —digo mirando a Christian.
—Está bien —dice Christian sonriendo.
—No, ustedes vayan yo cuidaré de Bombón —dice Grace tomando a Bombón en brazos.
—¿Estas segura? —le pregunto insegura.
—Sí, muy segura —dice Grace sonriendo.
—Oh gracias, entonces yo también me voy a arreglar —digo levantándome.
Subo a la habitación de Christian y me dirijo directo al baño para luego poder arreglarme y quedar bella para mi novio, o eso espero.
Ya estoy lista, con un vestido color negro ajustado a mi cuerpo haciendo que mis curvas resalten, tiene un descote en el pecho que me hace ver mis senos más grande de lo normal, tacones negros altos, y estoy maquillada levemente. Me veo en el espejo y me veo bonita o eso quiero creer.
Tomo mi teléfono, maquillaje y mis otras cosas personales y los guardo en una pequeña cartera negra con algunos adornos dorados por los lados. Ahora si estoy lista.
Veo que mi novio sale del gran vestidor que tiene, ya que él se estaba vistiendo ahí y se ve hermoso, está para comérselo.
Lleva unos vaqueros ajustados negros, una camisa azul oscuro y la americana, y su cabello revuelto como siempre. Se acerca a mí como un depredador y me coge por la cintura.
—Dios, nena, no sabes lo hermosa que estas —dice para luego besarme como solo él sabe hacerlo.
—Tú estás guapo y sexy, y te quiero comer —le digo y veo como sus ojos se oscurecen.
—Es tarde ya los chicos deben de estar abajo esperándonos —dice Christian.
—Está bien, vamos.
Bajamos y nos encontramos con Elliot, Kate y Mia, todos están guapos.
—¡Ana! Qué guapa estás —dice Kate mientras corre a abrazarme.
—Kate, tú también estás muy guapa —le digo con una sonrisa.
—Hola, Christian. —Saluda a Christian con un beso en la mejilla.
—Hola, Kate, ya veo que todos están listos, entonces que estamos esperando para irnos —dice Christian con una sonrisa.
—Entonces vámonos —dice Elliot y todos salimos.
—Ana, ya Mia me conto de la perrita que tienen —dice Kate emocionada.
—Sí, se llama Bombón. Es hermosa —le digo.
—Sí, para que sepas que algún momento la voy a secuestrar para cuidarla, yo adoro a los animales —dice Kate.
—Está bien, serás su niñera —le digo y ella suelta una carcajada.
Vamos camino al restaurante conversando animadamente, Elliot va conduciendo y Kate va de copiloto, en la parte de atrás vamos Mia, Christian y yo.
—¿Elliot cómo te va en la Universidad? —pregunta Mia.
—Me va muy bien, la mayoría de los profesores me caen bien, y tu guapo hermano arrasando con las chicas como siempre —dice arrogante y Kate le da una mirada asesina.
—¿De qué hablas? —pregunta Kate con el ceño fruncido. Oh, oh.
—Tranquila, bebé, hablo de que todas las chicas babean por mí, pero yo solo tengo ojos para ti —dice mirándola y Kate se relaja.
—Elliot, mira a la carretera si no quieres tener un accidente —dice Christian.
—Tranquilo, hermanito —dice Elliot riendo.
—En el colegio las chicas siempre preguntan por mis bellos hermanos y yo me siento... Mmm dichosa de tener unos hermanos tan guapos —dice Mia soltando una risita.
—Wow, al parecer tenemos muchas admiradoras —dice Christian.
—Solo espero que ninguna cometa una locura —comento yo distraída.
—Elliot, espero que te hayas acordado de hacer la reservación en el restaurante —dice Christian y Elliot frena el auto de golpe haciendo que todos nos echemos hacia adelante y yo casi me pego en la cabeza con el asiento.
—Joder, Elliot, ¿qué mierda te pasa? —le dice Kate furiosa.
—Yo no hice ninguna reservación, pensé que la ibas a hacer tú —le dice Elliot a Christian.
—Joder, quedamos en que la ibas a hacer tú —dice Christian pasándose una mano por su cabello.
Yo también quiero hacerlo.
—Pues yo no hice ninguna reservación. —Vuelve a hablar Elliot.
—¿Y ahora qué hacemos? Ya que el idiota de mi novio no hizo nada —dice Kate.
—Comamos hamburguesas —digo yo.
—Sí y luego vamos al cine —continúa Mía.
—Me parece bien —dice Christian resignado.
—Está bien, hamburguesas vamos por ustedes —dice Elliot y continúa el camino.
—En estos momentos te quiero comer yo a ti —susurra Christian en mi oído haciendo que se me ericen los vellos. ¿Quiere jugar? Entonces juguemos.
—Yo también te quiero comer, aunque primero te chuparía por completo —le susurró al oído en un tono de voz seductora haciendo que se remueva en el asiento.
¡Ja!, chúpate esa.
—¿Qué tanto cuchichean ustedes? —pregunta Mia curiosa y yo me sonrojo.
—Nada de tu incumbencia —le dice Christian y ella lo mira molesta, y yo solo sonrío. Mia es muy, que digo, demasiada curiosa.
—Ya llegamos —dice Elliot después de un rato, interrumpiendo la mini pelea que tenía Mia con Kate sobre que tienda de diseñador es mejor Calvin Klein o Victoria Secret's.
Bajamos del auto y yo tomo a Christian de la mano y entramos a un lugar donde venden diferentes tipo de comida y caminamos hacia un local que se llama "Burger King".
Nos sentamos en una mesa para cinco personas mientras que Christian y Elliot va a comprar nuestras hamburguesas.
Luego de comer unas deliciosas hamburguesas con patatas fritas nos levantamos de nuestros asientos y caminamos hacia la salida pero Mia choca con una chica rubia haciendo que la comida de la chica le caiga encima (a la chica).
—Niña, estúpida, ¿qué te pasa? —le dice la chica enojada.
—Lo siento, fue un accidente —le disculpa Mía.
— ¡Cual accidente ni que ocho cuartos, me ensuciaste toda, maldita zorra! —le grita la chica a Mia y luego la empuja.
—¡Escúchame bien, culo plástico, en tu vida me vuelves a insultar o tocar un pelo porque no la cuentas! —le grita Mia y la empuja también.
—¿Qué sucede aquí, Tanya? —pregunta una de otras dos rubias que acaban de llegar.
—¡Que esta zorra me ensucio toda! —grita señalando a Mía.
—A ver, a ver. Tú —dice Kate señalando a la tal Tanya—. Eres la zorra porque fue un accidente y Mia se disculpó contigo, así que anda a lavarte la gran boca que tienes porque repugna ya que de ahí salen puras asquerosidades —dice Kate en voz baja pero amenazante y vemos como las chicas se comen con la mirada a Elliot y Christian que tienen el ceño fruncido y las tres rodamos los ojos.
—¡Hey! —dice Mía chasqueando frente ellas captando su atención—. Sabemos que ellos son muy guapos, sexys y merecen salir en la revistas de Calvin Klein, pero como ven tienen novia y nunca se interesaría en unas brujas operadas como ustedes, que parecen que en vez de tener senos tienen dos bombas nucleares ahí a punto de explotar, cuidado se te rompe la blusa —dice Mia, y Christian y yo estamos tratando evitar una carcajada.
La tal Tanya mira mal a Mía. Veo como una rubia se acerca a Christian y la otra a Elliot.
—Hola, bombón —le dice a Christian y él vuelve a fruncir su ceño, se ve sexy cuando hace eso.
Que regalada es esta mujer.
—¡Oye! Mi novio no es ningún chocolate para que le digas así, ¿estas ciega o qué?, creo que necesitas unos lentes para verte más estúpida de lo que eres —le digo molesta y los chicos sueltan una carcajada.
—Es cierto, nosotros nunca nos interesaríamos en ustedes —dice Elliot mirándolas con una sonrisa de arrogante—. Pero vámonos ya antes de que las bombas estallen y nos peguen con los botones de sus blusas —dice Elliot y todos volvemos a soltar unas carcajadas y las tontas están rojas de la furia.
—Vamos —dice Christian ya calmado.
—Adiós, y recuerda lavarte la boca aunque no creo que dejes de soltar asquerosidades por ahí —dice Kate y todos nos volteamos y nos vamos.
Salimos del local y todavía nos vamos riendo. Nos montamos en el coche y nos vamos rumbo al cine.
Cuando llegamos compramos las entradas y nos vamos a la sala. Pero antes de entrar el chico que recibe las entradas para poder pasar a la sala detiene a Mia.
—Oye, tú no puedes pasar eres muy pequeña para ver la película —le dice y Mia y ella frunce el ceño.
—¿Y qué demonios tiene que ver la estatura para poder ver una película? —pregunta Mia enojada.
—Bueno, no me refiero a la estatura sino a la edad —dice el chico.
—Tengo dieciséis años así que puedo ver la película —le dice Mia.
—Permíteme tu identificación —le dice el chico y ella molesta la busca y se la entrega.
—Ves, tengo dieciséis años así que no molestes y déjanos pasar a la sala. ¿O también se la pedirás a ellos? —dice Mia señalándonos.
—No, lo siento, pueden pasar —dice el chico abochornado.
—Definitivamente el mundo hoy está en mi contra —susurra Mia y luego pasamos a la sala.
Ya estamos en casa después de ver la película, y debo admitir que el día de hoy ha sido muy movido estoy súper cansada. Kate se quedará hoy con Elliot.
—Buenas noches, yo me voy a acostar —dice Mia bostezando—. Elliot, espero no hagas mucho ruido.
—Buenas noches. —Respondemos nosotros al unísono.
—Nosotros también deberíamos a irnos a acostar, veremos a Bombón mañana ya que debe de estar durmiendo en la habitación de mi madre —me dice Christian.
—Está bien, estoy muy cansada —le digo y él asiente.
Nos despedimos de Elliot y Kate y nos vamos a la habitación.
Nos desvestimos y nos acostamos, apoyo mi espalda en el pecho de Christian y el me abraza por la cintura.
—Duerme, nena, te amo —dice Christian y me da un beso en el cuello haciendo que me estremezca.
—Yo también, te amo —le digo.
A veces me pregunto si él se molestará porque no hemos tenido sexo, yo no quiero que me deje por eso. Solo espero que no se enoje por eso.
Y con esos pensamientos caigo en un profundo sueño.
