Inspirado en la canción skyfall de Adele
Clasificación: M
Antes de empezar: Terminó mi celebración de siete (cinco, en realidad) días, jaja! Ahora, no, no es ningún error. El "arco" de No más Vongola solo tiene un capítulo y es este. La verdad no quise decir que este sería el último capítulo porque supuse que sería predecible lo que sucederá a continuación.
Sin más, disfruten el capítulo
(Don't) Let the sky fall
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FINAL
No más Vongola
Era un bello día, el cielo estaba más azul que de costumbre y había una que otra nube haciéndolo ver más hermoso. Un tenue rayo de sol se coló por su ventana y como respuesta, decidió cubrirse la cabeza con su sábana.
―¡Tsu-kun! ―lo llamó su madre desde las escaleras―Se te hará tarde para ir a la escuela
A Sawada Tsunayoshi no se le veía intenciones de levantarse, estaba muy cómodo en su cama y no quería irse de ahí. Pero toda esa relajación que proyectaba el chico desapareció en un instante cuando un bebé irrumpió en su habitación y disparó hacia la pared.
―¡HIIIEEE! ―Gritó Tsuna al mismo tiempo que se caía de su cama―¡Reborn! ¡¿Por qué me levantas de esta manera?!
―Porque no le haces caso a tu mamá―Reborn apuntó su arma contra Tsuna―¿Quieres que vuelva a disparar?
Y con una velocidad impresionante Tsuna se puso de pie y corrió hasta el baño. A los cinco minutos salió de ahí ya peinado y vestido con su uniforme de la escuela. Bajó las escaleras tan rápido que sus pies chocaron entre sí haciendo que cayera al piso.
―B-buenos días―saludó a su madre desde el suelo
Nana rió quedamente y ayudó a su hijo a ponerse de pie
―Buenos días, Tsu-kun―sacudió un poco el uniforme de su hijo y después miró el reloj de la pared―Se te hará tarde para ir a la escuela
―¡HIIEEE!
Corrió hasta el comedor, en donde esquivó un huevo que Lambo le aventó y agarró un pan tostado de la mesa. Se puso el pan en la boca mientras se abrochaba las cintas de sus zapatos en la entrada.
―¡Nos vemos! ―gritó desde la puerta
―Que tengas un buen día―respondió Nana antes de que Tsuna cerrara la puerta.
El castaño corría en dirección a la escuela y comía el pan tan rápido que no le sacaba sabor.
―¡Juudaime, buenos días!
―¡Buenas, Tsuna!
―Buenos días Gokudera -kun, Yamamoto.
Los tres jóvenes siguieron su trayecto hasta la escuela sin ningún tipo de problema, platicando y riéndose por tonterías. Llegaron justo cuando las campanas anunciaban el inicio de las clases. Pero antes de poder entrar al edificio, Hibari ya los estaba esperando.
―H-Hibari-san―lo saludó Tsuna con nervios
―Los morderé hasta la muerte.
Los tres amigos salieron corriendo y Hibari fue detrás de ellos. Hubo momentos en donde Gokudera quería darle pelea pero Tsuna se lo impedía, así que continuaron huyendo de él.
―¡Al extremo! ¿Por qué estamos corriendo?
―¡Onii-san!
―¿En qué momento llegaste, cabeza de césped?
―¡¿Cómo me llamaste, cabeza de pulpo?!
―Maa, maa, no peleen chicos.
―¡HIIEE! ―gritó Tsuna cuando Hibari lo tomó por el cuello de la camisa.
―Te morderé hasta la muerte por llegar tarde.
―P-pero todavía había tiempo―se defendió el chico―Si no nos hubieras perseguido habríamos llegado a tiempo al salón.
―¡Eso es verdad! ―gritó Yamamoto desde lejos, estaba sosteniendo a Gokudera para que no se fuera contra Hibari.
―No me importa, lucha conmigo
―¡¿Eso es todo lo que querías, verdad?! ―chilló Tsuna.
Luego de una tremenda paliza por parte de Hibari, los chicos pudieron ir a sus respectivos salones de clase: Tsuna con un ojo morado, Yamamoto con una mejilla morada, Gokudera con varios raspones y Ryohei con su felicidad extrema de que Hibari dio buena batalla. Tsuna, Gokudera y Yamamoto habían llegado justo en el momento en que Nezu-sensei estaba entregando los exámenes de matemáticas.
―Tsuna-kun, ¿estás bien? ―le susurró Enma preocupado.
―Sí. Ya sabes que Hibari-san le gusta pelear.
―¡Sawada! ¡Kozart! ―ambos se pusieron tensos cuando Nezu-sensei les habló/gritó―En lugar de estar parloteando deberían concentrarse en mejorar sus calificaciones―mostró las hojas de ambos ante todo el salón―Los dos obtuvieron tres puntos.
Hubo carcajadas en el salón y ambos chicos se pusieron colorados de la vergüenza.
De ahí en fuera fue un día escolar para Tsuna: bajas notas, caías en gimnasia, controlar a Gokudera para que no le hiciera daño a los maestros y huir de Hibari.
―Ya llegué―anunció Tsuna entrando a su casa junto con Gokudera, Yamamoto y Ryohei
―Con permiso―dijeron los tres chicos.
―Bienvenidos―Nana les sonrió―No sabía que traerías más invitados, Tsu-kun
―¿Más?
Fueron al comedor y ya estaban Chrome, Mukuro y Hibari, cada uno tomando una taza de té.
―¡HIIEEE! ¡¿Qué hacen ustedes aquí?! ―gritó sorprendido y confundido
―Kufufu~ ¿Es así como tratas a tus invitados, Tsunayoshi? ―dijo Mukuro fingiendo estar ofendido―Que malos modales.
―Buenas tardes, Jefe―saludó Chrome.
Hibari no dijo nada y dio otro sorbo de té.
―No seas así con tus huéspedes, dame-Tsuna―Reborn le dio una patada en la cabeza y sonrió satisfecho―Como ya ibas a traer a tres de tus Guardianes, pensé que era un buen momento para tener a todos reunidos
―¡Debiste decirme eso antes! ―reclamó Tsuna
―La cena está lista―anunció Nana contenta.
Tsuna dejó salir un suspiro de rendición y tomó asiento.
La verdad es que la cena había sido muy entretenida. Al principio todos estaban comiendo civilizadamente, pero fue hasta que Lambo le aventó comida a Mukuro que el desastre comenzó. Primero fue una guerra de comida entre la piña y la vaca, después una competencia de comida por parte de Ryohei y Gokudera, Yamamoto y Chrome estaban platicando y la verdad no molestaban a nadie, Hibari solo comía con calma, Bianchi quiso que Futa e I-pin probaran un postre venenoso que había hecho y ambos niños se aferraron a Nana temblando, ella solo les sonrió. Reborn observó a Tsuna, él estaba relajado y riéndose por todo lo que sucedía en ese momento; esto en realidad ya era normal.
Al finalizar la tan animada cena, Nana se retiró con Futa, I-pin y Bianchi, dejando a los demás en el comedor.
―Tsuna, la comida de tu mamá es excelente―dijo Yamamoto con una sonrisa de satisfacción.
―Kufufu~ Mucho mejor que la comida congelada de los súper mercados.
―¡Por supuesto que sí, cabeza de piña! ¿Cómo se te ocurre comprar la comida casera con esa basura?
―Yo no tengo cabeza de piña, maldito.
―Mukuro-sama, por favor contrólese.
―¡Extremo! ¡Pelea!
―Bebé, lucha conmigo.
―Mejor lucho con Tsuna
―¡HIIEE! ¡A mí no me metas en esto!
Hibari se puso de pie pero era para retirarse y Tsuna, creyendo que iba a ser golpeado, se levantó de inmediato y se tropezó con la nada, golpeando a Lambo. El niño estaba comiendo un pastel muy tranquilo y con ese golpe, Lambo empujó su plato de pastel y le cayó a Chrome en el rostro.
Mukuro no pudo evitar reprimir su carcajada junto con Yamamoto. Chrome se mostró confundida y Ryohei le dio una servilleta para que se limpiara. Hibari mostró una muy, muy débil sonrisa y Gokudera veía si Tsuna estaba bien. Lambo, por el otro lado, lloraba por su pastel. Entonces sacó la bazooka de los diez años.
Todos se pusieron tensos y perdieron sus sonrisas. Los Guardianes inmediatamente se abalanzaron sobre el niño para que soltara ese aparato, pero Lambo lo aventó haciendo que fuera en dirección hacia Tsuna. Reborn quiso ir hasta el chico pero fue muy tarde.
¡Poof!
El odioso humo rosa se hizo presente. Tsuna tenía cubierta su cara con sus manos y sus piernas estaban muy juntas a su pecho. Quería que los cinco minutos pasaran de inmediato. Entonces cayó en cuenta en la posición que se encontraba, ¿por qué él estaba...?
―¿Tsuna? ―lo llamaron.
Se sobresaltó al oír aquella voz. Se apegó más a su cuerpo y bajó lo más que pudo su cara a pesar de que la seguía cubriendo.
―Soy sólo yo, Tsuna, no hay nadie más
Aún con desconfianza, Tsuna abrió un poco sus dedos para ver a la persona que tenía enfrente: un poco más alto que él, luciendo un traje negro y fedora del mismo color, llevaba un paraguas para cubrirse de la tremenda lluvia que caía en el lugar (que hasta en ese momento se dio cuenta) y aún así no opacaban esas inconfundibles patillas rizadas.
―Reborn...
El Reborn de quince años sonrió de lado con nerviosismo cuando Tsuna le habló. Se agachó para poder cubrir a Tsuna de la lluvia con su paraguas.
―¿P-por qué estoy...?
―Te lo dije―lo interrumpió―Te dije que no volvieras aquí.
―F-fue culpa de Lambo, todos intentaron quitarle la bazooka pero ya sabes cómo es él.
―Debiste destruir la bazooka de inmediato cuando regresaste en aquella ocasión.
―El Reborn de mi tiempo no quiso, además, no es como si yo quisiera regresar...
El castaño guardó silencio de inmediato y miró al ex-arcobaleno con cierto miedo, Reborn solo suspiró con pesadez y sin importarle que se manchara su traje de lodo, se sentó a un lado de Tsuna.
―Me quedaré contigo hasta que pasen los cinco minutos. Lambo y los demás niños no tardarán en llegar.
―Dices que son niños pero dos de ellos son de tu misma edad e incluso Futa es mayor que tú―bromeó el chico, pero no obtuvo ninguna respuesta.
A pesar de la lluvia, el lugar se veía bastante seco. Los árboles no tenían hojas y no había ningún tipo de vegetación, el suelo era pura tierra y estaba desnivelado.
―¿Por qué estaba afuera? ―preguntó Tsuna con seriedad―Se supone que no debería estarlo
―Ignoro quién de los seis te sacó. Recibí una llamada del guardia y es por eso que estoy aquí con los ni- quiero decir, con los chicos.
Tsuna se abrazó las piernas y descansó el mentón sobre ellas. Miraba hacia la nada al igual Reborn, y sin apartar esa mirada dijo:
―Nunca me lo comentaste. No me dijiste cómo es que yo...
―¿Moriste? ―volvió Reborn a interrumpirlo. El ahora adolescente mostró un rostro de frustración con tan sólo recordarlo.
Hubo gritos, maldiciones y mentadas al cielo y a todo aquel ser Omnipotente. Reborn veía a los Guardianes hacer diferentes reacciones, reacciones espantosas y parecían querer moverse pero no lo hacían. Bermuda fue el que lo vio primero.
―Se tiró―susurró
En el suelo, había un gran charco de sangre. Reborn quiso ser un estúpido optimista y quería creer que era otra persona, alguien de la famiglia Franchessi, por ejemplo. Chrome estaba de rodillas en el piso, llorando y gritando sin control.
―¡Jefe! ¡Jefe! ―repetía constantemente.
Entonces no le quedó de otra más que la realidad. Fue el primero en dar el gran paso. Los demás chicos seguían llorando y maldiciendo, no se dieron cuenta de su presencia. Conforme se iba acercando hasta el lugar donde él estaba, iba dando pasos temblorosos y se estaba manchando las suelas de sus zapatos de sangre. Y lo vio: sangraba de la cabeza, ojos y nariz. Y a pesar de ese espantoso estado, lo que le dio más miedo y tristeza fue su rostro: tenía una sonrisa de alivio.
―Tsuna... ―susurró Reborn y derramó una lágrima
―¡NOOO!
Reborn se dio media vuelta para ver a Nana, con las chicas y Enma. Kyoko y Haru gritaron su nombre y se dejaron caer de rodillas al piso. A Enma le temblaba el labio y estaba comenzando a llorar. Nana se fue directo hacia donde estaba Tsuna y, sin importarle que se manchara de sangre, también se dejó caer el suelo.
―¿Ts-Tsu-kun?
Nana quería tocarlo, pero parecía que algo se lo impedía. Miró con rabia a Reborn y lo abofeteó.
―Tu... ¡Tú hiciste todo esto!
―Mamma..
―¡No me llames así! ¡No te atrevas! Tsu-kun... ¡Mi hijo está muerto!
―No es cierto...
Iemitsu estaba ahí también.
―L-los seguí a ti y a los muchachos, supuse que algo pasaba... Pero no esto.
La Sra. Sawada se levanto y se fue contra su marido. Nadie tuvo la intención de detenerla. Cada golpe que le daba a Iemitsu lo manchaba de sangre.
―¡Bastardo! ¡Eres un maldito bastardo! ¡Estúpida de mí que me casé contigo!
Los golpes de Nana fueron disminuyendo y hasta que ella una vez más gritó y lloró con todas sus fuerzas. Reborn se alejó de ahí y fue con los Guardianes.
―¿Por qué? ―les preguntó
Los seis lo miraron confundido sin dejar de llorar
―¿Por qué no hicieron nada para detenerlo?
―N-nosotros... ―Gokudera intentaba decir algo pero el llanto se lo impedía
―Mukuro, Chrome, ustedes pudieron crear algo para evitar que cayera al piso... ¡Se partió la cabeza! ¡Y los demás también pudieron usar sus armas! ¡¿Por qué no lo hicieron entonces?!
―¡No pudimos! ―gritó Hibari―Estas porquerías no hicieron nada, ¿crees que no lo pensé?
―Los anillos no hicieron nada―siguió Mukuro―Parece que no querían que lo salváramos.
Reborn comenzó a pensar en todas las posibilidades. Lo único que pensaba era que los anillos habían perdido la lealtad hacia ellos.
―¿Por qué?―cuestionó Kyoko entre lágrimas―N-no se suponía que esto pasaría.
―¿Cómo―le preguntó Reborn―¿Qué quieren decir con eso?
―Tsu-Tsuna-san nos envió una carta, el Tsuna-san del futuro―le respondió Haru―Así no era como se supone que debía ser esto, ¡dijo que lo habían salvado!
―Tsuna-kun...―chilló Kyoko su nombre.
Ryohei, estando igual que su hermana, quiso consolarla, pero ella lo apartó.
―¡Ustedes tienen la culpa!―les gritó furiosa―¡Tsuna-kun no merecía morir!
―¡Bastardos!―continuó Haru―Tsuna-san confiaba en todos ustedes, ¡lo traicionaron!
Ningún Guardián dijo nada.
Al siguiente día en la escuela el aire era bastante pesado. Era la primera vez en Namimori-chuu que alguien se tiraba del edificio. Las autoridades y todos querían saber que había pasado, pero debido a que todos los compañeros de Tsuna habían confesado que lo molestaban no fue difícil saber la causa. Sin embargo, el dato era que no solo fue por eso, los Guardianes y todo lo que tuviera que ver con la mafia era la mayor responsable. Hotaru y Ryu estaban incrédulos pero no les dolía. ¿Por qué? Les daba igual Tsuna.
Vamos, ¿a quién querían engañar? Todos los que lo molestaron les daba igual. Como sea, nunca les cayó bien.
Hana quiso con todas sus fuerzas consolar a Kyoko pero no podía. Ella y Haru, apesar de todo, creían que la culpa era suya.
Días después Nono fue a Namimori al funeral del chico. Nana no lo dejó entrar. De hecho, Nana no dejó entrar a ningún Guardián ni a Iemitsu ni a ningún otro mafioso (sin saber que lo eran), mucho menos a Reborn.
―Nono―le habló el ex-arcobaleno―No me vuelvas a llamar nunca.
Reborn había estado toda su vida en la mafia, había visto cosas peores que un suicidio. Pero desde que había llegado con Tsuna eso había cambiado, creyó que él iba a cambiar el mundo oscuro y despiadado de la mafia. Pero al final ese mundo se lo tragó costándole la vida
―Reborn...
Aria y los demás ex-arcobalenos también estaban en el lugar, de igual forma Nana no los dejó pasar.
―No se atrevan―les dijo―No quiero oír ni un "lo lamento".
―¿Qué harás entonces? ―le preguntó Mammon haciéndole caso al hitman―Tu trabajo era volver a ese chico el Décimo Vongola, ¿entrenarás al siguiente?
―¿Bromeas?
Los arcobalenos aguantaron la respiración un momento al ver cómo Reborn los miraba.
―No voy a volver a hacer nada que tenga que ver con la mafia. Ya tuve suficiente
―¿Y qué harás entonces? ―le cuestionó Verde―Para el resto del mundo eres solo un bebé, no te darán trabajo.
―Me las ingeniaré
―¿Este es el adiós entonces? ―Aria lucía triste
Reborn ya no respondió y solo se marchó de ahí.
―Créeme, es mejor que no lo sepas.
―¡Pero necesito saber! ―insistió Tsuna quitando su cara de las rodillas
―No, no lo necesitas. Y no sigas con el tema o te doy un disparo.
Por supuesto que no lo haría, si tuviera la oportunidad nunca volvería a hacer eso pero sabía que solo de esa manera Tsuna le haría caso. El chico no quiso seguir con el tema y mejor pasó a otro
―Entonces ¿quién se hace cargo de la famiglia? Si yo ya no estoy aquí me supongo que Gokudera ¿no?
Reborn se mordió el labio inferior
―No llegaste ni siquiera a ser nombrado Décimo―el castaño amplió sus ojos ante esa declaración―Por lo tanto tus... ―Reborn hizo una pausa, como buscando la palabra adecuada para describir a los chicos―... Guardianes no asumieron su posición. Nono estuvo con Vongola por cinco años más hasta que falleció por depresión.
―¿Cinco años? Quieres decir que yo...
―Tú falleciste exactamente a la edad que tienes hoy, Tsuna
El castaño no supo que responder, así que Reborn prosiguió
―Así que el que seguía era Iemitsu
―¿Mi padre? ¡¿Él se hace cargo de Vongola?!
―Si quieres oír la historia no vuelvas a interrumpir.
―D-de acuerdo
―Como Coyote ni ningún otro Guardián de Nono quiso ocuparse de Vongola se la encargaron a Iemitsu. Yo para ese momento ya no estaba involucrado con la famiglia ni con la mafia, por lo tanto desconozco si tuvo Guardianes o quienes fueron, lo que sé es que dejó a tu madre en cuanto supo que iba a ser el nuevo Jefe. Y por dejarle me refiero a que se divorció de ella. ―miró de reojo el rostro estupefacto de Tsuna, pero decidió mejor continuar―Estuvo controlando a Vongola por dos años, e hizo un pésimo trabajo. La famiglia era un completo caos. Y entonces fue cuando Vongola fue absorbida por la nueva famiglia más poderosa.
―¿Q-quién?
―Los Franchessi.
El rostro de Tsuna mostró un cierto alivio, cosa que no pasó desapercibida por el hitman
―¿Por qué esa sonrisa?
―Bueno, la famiglia Franchessi es buena, supongo que podemos decir que Vongola está en buenas manos.
―¿Los conoces?
―Claro, el Reborn de mi tiempo organizó una reunión junto con Nono y Dino a mis espaldas donde el capo Franchessi jugaría el papel del malo. ―entonces Tsuna llevó una mano detrás de su cabeza y lucía un poco avergonzado―Debo decir que fue una total sorpresa, no me lo esperaba. Entonces cuando me encontré con él a solas en la sala donde se había celebrado la junta, me dijo que desistiera de Vongola y me negué. Cuando llevó una mano dentro de su sacó creí que iba a sacar un arma y pensé en irme sobre él, pero me controlé y en realidad sacó un puro falso que servía como micrófono.
Tsuna soltó un suspiro nostálgico.
―Entonces salieron tú y Nono y nos comentaron que era una prueba. Una vez que todos nos relajamos nos pusimos a 'celebrar' que había pasado la prueba. El capo Franchessi cuenta muy buenos chistes, y su hijo Fausto es muy amable a pesar de ser lo contrario a su padre... ¿Reborn?
Reborn no había podido evitar reprimir un rostro lleno de sorpresa y dolor, y con su mano libre de cargar el paraguas cubrió su boca.
―¿Sucede algo?
―¿Qué sucedió en tú infancia?
―¿Cómo?
―¡Cuando estabas en el jardín de niños! ¡¿Qué fue lo que sucedió?!
―N-no me sucedió nada... Bueno, un niño llamado Ryu me comenzó a molestar, él y otros niños me hicieron tragar arena de niño. Cuando mi mamá me preguntó qué me había sucedido pensé en no decirle pero se lo conté todo y ella fue halar con la maestra Kaori y los padres de los niños. Para hacer corta la historia no me volvieron a molestar, al menos no de esa forma tan cruel. Logré superarlo.
No era posible... Entonces el problema siempre estuvo en su Tsuna, a él le había tocado sufrir, estar solo y no tener a nadie para defenderlo.
―¿Reborn-san?
Ambos se tensaron. ¿No habían transcurrido ya los cinco minutos?
―Corre―susurró Reborn mientras se ponía de pie y dejaba caer el paraguas.
Tsuna no hizo lo que le pidió de inmediato y seguía sentado en el suelo, totalmente congelado
―¿Reborn-san? ¿Por qué está aquí? ―la cabellera plateada se hizo presente
―¿Con quién estás? ―le preguntó el azabache japonés mirando con curiosidad al bulto en el suelo
―¿Es extremadamente quien creo que es? ―cuestionó el peli-gris intentando acercarse
―¡TE DIJE QUE CORRIERAS, TSUNA! ―gritó Reborn cuando apartó de inmediato la mano de Ryohei.
Fue entonces que Tsuna se puso de pie y se alejó de su lápida lo más rápido que pudo.
―¡Jefe! ―oyó la trastornada voz de Chrome cuando lo detuvo tomando su mano
Tsuna estaba asustado, no voltearía a verla, no como la última vez. Como pudo, logró zafarse de su agarre y siguió corriendo. ¿Por qué mierda no habían pasado los cinco minutos? ¿Es que acaso la bazooka se había descompuesto?
―Tsuna-nii―gritó el Lambo adulto. Él estaba con I-pin y Futa. Le dio un rápido abrazo y después lo apartó―Sigue corriendo, nosotros los detendremos.
Tsuna solo asintió y continuó corriendo. Era imposible que cinco minutos fueran tan eternos. Llegó al límite del cementerio, ya no tenía más para donde correr, vio entonces que sombras se estaban acercando a él. El castaño gritó y se resbaló debido al lodo que había. Se volvió a hacer bulto, no los miraría a la cara, no lo haría
―Kufufu~ que mala educación tienes.
No eran ellos. Ellos no era sus Guardianes
―Herbívoro, he estado esperando a luchar contigo
No le quitarían la buena imagen que tenía de ellos. Tenía que recordar que ellos no son sus amigos.
―Juudaime―la voz de Gokudera estaba cerca.
―Tsuna
―Sawada
¿Dónde estaba Reborn o Lambo? ¿No habían podido detenerlos?
Sintió seis manos en su cuerpo y soltó un grito, y por impuso cambió de posición, obligando a mirar sus rostros. A ver aquellos rostros demacrados que tanto miedo le daban
―¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!
¡Poof!
―¡Juudaime!
―¡Tsuna!
―¡Al extremo Sawada!
―¡Jefe!
―¡Tsunayoshi!
―Herbívoro
―Tsuna-nii
Los ojos llenos de lágrimas de Tsuna miraron sus Guardianes. Los jóvenes amigos que ahora lo miraban con preocupación. El castaño no reprimió sus sentimientos y se puso a llorar.
―L-los vi.. ―dijo entre sollozos. ―Sa-sacaron el cuerpo de la lápida porque cuando llegué estaba e-en la superficie―no pudo evitar reprimir los temblores de sus manos ―N-no quería verlos ¡No quería ver esos rostros muertos!
Los Guardianes, Hibari y Mukuro solamente pusieron su mano, abrazaron a Tsuna y lo consolaron. Reborn no interrumpió el momento y simplemente se quedó pensando.
¿Tan malo era aquel futuro? ¿Realmente los Guardianes habían enloquecido como lo comentó Tsuna la otra ocasión en que había ido a ese futuro?
Había un problema con la bazooka y Tsuna, porque los demás iban a un futuro donde él estaba vivo y todo marchaba a la perfección, pero cuando le tocaba a Tsuna, él siempre era mandado a aquel desastre de futuro. ¿Quizás era una advertencia?
No lo sabía, pero de algo estaba seguro: nunca permitiría que algo así sucediera.
Comentarios: Antes, me gustaría aclarar una cosa y es respecto al título. Al principio puse esa referencia solamente hacia Tsuna, vamos, él es el Cielo y el punto de aquí era no dejarlo caer aún cuando todo apuntaba a que así sería, y que así fue; sin embargo, conforme la historia avanzó me convencí que no solo era Tsuna. El Cielo es el que sostiene (por así decirlo) a las nubes, el que deja ver el sol, el que deja caer lluvia y así a todo lo demás. Por lo tanto, el título adquirió otro significado para mí. Al final su significado fue que no hay que dejar caer el cielo y por lo tanto, tampoco todo lo que implica en él; a lo que ya vienen entrando Gokudera, Yamamoto y en general todos los Guardianes (menos Lambo). Que al final vieron que todos "cayeron" a su manera. El (Don't) yo lo veo como algo implícito, o sea, está ahí pero no necesariamente le vas a hacer caso; por lo tanto, sino lo agrego solo sería "deja caer el cielo", que fue lo que hice.
Espero que más o menos me haya dado a entender a mi loca referencia.
Luego de cinco días de fiesta, decidí que este fin de semana sería tranquilo, gracias a aquellos que me felicitaron c: La pasé muy bien.
Entonces, regresando al capítulo. ¿Recibiré amenazas de muerte? ¿Alguien esperaba que este sería el final? ¿Creyeron que iba a salvar a Tsuna de algún modo? Para ser sincera sí pensaba en que iba salvarlo y a partir de ahí iban a surgir más cosas, como una paliza a los Guardianes (quitando a Lambo y un poco a Mukuro y Hiabri) para que por fin entraran en razón, el proceso de recuperación de Tsuna (que iba a ser largo) y que con lo poco que interactuaron con el futuro con los Franchessi sería... pues su futuro, jaja.
Pero no sé, se me ocurrió esto y la verdad me gustó más. Que el futuro con el que interactuaron era uno alterno y por eso las cosas no sucedían como en "su" pasado, por eso el Lambo de diez años estaba sorprendido de que los Franchessi hicieran lo que hicieron y que la carta de la explicación de Tsuna no tuviera el mismo final del suceso.
Soy un poco cruel, tal vez. Pero quería intentar algo diferente y este fue el resultado. Espero que mi seguridad este bien, jaja.
Muchas gracias de verdad por seguir conmigo en esta historia hasta el final *reverencia hasta el suelo* No creí que fuera tan bien recibido esta historia. Gracias a:
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Yo sé que no son todos, pero de verdad que les doy las gracias a todos por leer, aún cuando no hayan dejado reviews. De verdad que siento muy contenta de que se hayan tomado su valioso tiempo en leer. Y realmente deseo que el final no les haya decepcionado. Creo que esto es lo máximo que he escrito en este pedazo, jaja. Y también que todas las dudas se hayan resuelto. En caso de que no, pues tengo planeado subir uno o dos extra, bueno, uno es de que sí lo tengo que subir, jaja. Así que espérenlo o espérenlos!
Entonces esto es todo. Fue un gusto enorme compartir esta historia y no sé si publique otra, esperemos y mi inspiración me lo permita.
¡Gracias!
Saludos~
Terminado el día: 29 de marzo del 2014
