EX CONFIDENTE…

Eleonor agacho la mirada y desvió ligeramente su mirada.

-nunca creí que tu lo tomarías en serio, no quería ser yo la que te lo hiciera saber, hubo muchos rumores y siempre sospeche que tu algún día te ibas a enterar.- Alexander comenzó a negar ligeramente con la cabeza, a la vez que fruncía el seño.

-¡ósea que si lo sabías!.- acuso alzando la voz.- no sabía con exactitud si lo sabías o no…- Eleonor se volteo a verlo con muestras de desentendimiento.- ¿no entiendes?, te tendí una trampa para saber si lo sabías o no, y me has dicho que si lo sabes… ¡¿Por qué no me lo dijiste?!.- reclama aun en un tono más alto.

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Anastasia se dirigió hacia el laboratorio, pues notaba demasiado ruido en su interior, por un momento se imagino al pingüino alto con su amante, cerro fuertemente sus ojos y se atrevió a abrir la puerta sin previo aviso, ahí encontró a su hija Emma acompañada de su padre.

-Hola mamá.- saluda la pingüina.

-hola Emma.- regresa el saludo, no sin antes darse una nueva sobada en la cabeza.-…

-¿todavía te duele mucho tu cabeza mamá?.- la interrumpe cuestionándola.

-sí, debe ser por el calor, últimamente lo he resentido mucho.- miente recordando su pelea con Eleonor el día anterior, pues la había tirado al suelo de una forma muy brutal. Kowalski la tomo de la aleta y la llevo a sentarla en una pequeña banquita.

-ven Anastasia, voy a comenzar a hacer tus exámenes para la operación que te prometí.- la pingüina se llevo un susto por dentro, había olvidado por completo esa situación, ¿cómo es que la va a revisar y operar si ya estaba completamente curada?

-está bien Kowalski, como tu digas.- solo contesto a ello acertadamente, su hija se retiro del laboratorio dejándolos a ambos solos, Kowalski tomo su pequeña lupa, esta era una lupa especial que el había diseñado para analizar la vista de los ojos, la posiciono enfrente de ella, acerco dicho aparato sobre sus ojos y los observo detalladamente, Anastasia se encontraba algo nerviosa, no estaba del todo segura si esta revisión iba a salir a su favor, pues el pingüino alto era muy listo, cerro sus parpados y los volvió a abrir con una orden de este, Anastasia tenía la mirada fija en un solo punto, se dejo analizar, sus aletas reflejaban los nervios en su interior, el pingüino se mostraba confundido, en sus pupilas no encontraba una anormalidad alguna, se fijo mas en ellas y encontró el reflejo de los objetos, incluso de el mismo, movió y se concentro de igual manera más en las corneas, la lupa también le permitía verlas a profundidad, y el sabia la diferencia entre unas corneas dañadas de las saludables, pero aun así encontraba todo normal, le registraba que esta poseía una visualización clara y sana, regreso su mirada en sus pupilas y estas se movieron hacia donde estaba él, por solo pocos segundos estos se vieron sus propios ojos, diciéndose lo que no podían con las palabras.

-bueno Anastasia, hemos terminado, ya, ya tengo la observación, pronto te daré noticias para tu operación, volverás a ver.- besa su pico sin seguridad.- te lo prometo.- la pingüina no mostro gesto facial alguno, se quedo totalmente paralizada, el pingüino no tuvo de otra que seguir la corriente, fingiendo aun el no saber nada extraño en esta observación.

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-¡¿entonces, es cierto?!, ¡¿Kowalski y mi mamá son amantes?!.- continua con el mismo tono de voz alto.

-¿¡y a ti quien te dijo eso?!

-¡solo contéstame!, ¿es cierto?.- Eleonor se levanto enseguida y se alejo un poco de él.

-no se… no estoy muy segura.

-tú misma lo acabas de aclarar, me dijiste que no querías ser tu quien me lo dijera.

-sí, pero también he dicho que son rumores, no hay tanta seguridad si todo esto es cierto o no.

-¿tú los has visto?.- Eleonor callo, ya no sabía ni que decir, iba arruinar aun mas los planes si soltaba una sola palabra mas, por un lado debía mantener sus planes bajo control, pero por otro lado si no decía nada, arruinaría aun mas su situación con Alexander.- ¡con-tés-ta-me!.- le grita esta vez con todas sus fuerzas, ya sin importar quien escuche.

-¡no!, ¡no los he visto!, son… son solo rumores…- responde en la misma tonalidad.- son solo rumores.- vuelve a recalcar ya más calmada. Volteo su mirada al pingüino y encontró en él unos ojos llorosos, la incertidumbre rondaba entre ellos.

-te lo vuelvo a repetir, ya estoy conociendo a la verdadera Eleonor… ya no te creo nada y por lo tanto, ya no confió en ti…

-no, no me digas eso por favor.- pide Eleonor hincándose ante la cama de cemento donde él descansaba, jamás creía sentir un sentimiento así, un sentimiento de dolor ante la decepción de Alexander por ella, siempre se mostraba segura de sí misma, tan soberbia, tan inteligente, calculadora, y ágil, sin importar a quien traía problemas, que ahora sentía un karma de dolor por lo que tanto había echo.- por favor Alexander…

-… ya no confió en ti, y por lo tanto, ya tampoco vas a ser mi confidente, ahora cada cosa que digas o hagas me va a ser indiferente, para mi tu ya no eres mi familia.- termino sus términos a tiempo, pues en ese momento entro su hermana.- hola Alexander, quería venir a verte.- habla caminando hacia él, Eleonor se puso nuevamente de pie y el pingüino macho limpió sus lagrimas. Eleonor se retiro rápidamente y dejo a los dos hermanos solos.

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Mikaela se encontraba en la isla de concreto, de alguna manera mirar la claridad del agua del estanque le daba relajación, cerro sus ojos por un momento y los abrió al sentir una presencia acercarse a ella.

-hola MIkaela.- le saluda Emma, la pingüina siguió en silencio por un momento.

-hola Emma.- regresa el saludo la hermana.

-creí que estarías en el habitad de Alexander, ¿ya sabes cómo esta él?

-no, no he querido ir.- agacha su cabeza por sentirla sentarse a su lado.- ¿tú ya fuiste a verlo?

-no, tampoco he encontrado la oportunidad para ir a verlo.- contesta mirando hacia el cielo, era claro que ninguna de las dos deseaba verse a la cara o a los ojos.

-creí que aun seguías molesta por… por mi relación con Alexander.- Emma negó con la cabeza ante la idea.

-no, no estoy molesta, al contrario, ante la situación de Alexander me he dado cuenta que no vale la pena estar en una pelea contigo, con mi hermana…- la toma de las aletas.-… por un macho, si Alexander te ha escogido debe ser por qué tu si eres perfecta para él, lo que fue entre él y yo ya paso, me engañe a mi misma varias veces sintiéndome traicionada por ambos cuando la realidad es que están enamorados, si tu y Alexander son felices, yo también debo serlo, descuida, lo juro estoy sin rencores.- ante tal reflexión ambas hermanas se unieron en un abrazo, ambas lo sentían y necesitaban, ahora Emma podía respirar tranquila, se sentía tan bien poder aclarar las situaciones y alejarse de los rencores y egoísmo que sentía por ambos.

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Al anochecer Eleonor se encontraba perdida en el agua del lago, manteniéndose a flote y a penas deseando el seguir respirando, se sentía derrotada antes sus sentimientos y emociones. Pronto despertó al mirar una piedra caer y ahogarse en el agua.

-¿qué haces ahí tan sola?, ¿necesitas compañía?- interroga Darío con una sonrisa picara, Eleonor esta vez solo levanto la cabeza ligeramente para verlo y la volvió a agachar sin dar respuesta alguna.- ¿sabes nadar?.- interroga ahora entrando en el agua para nadar hacia ella. Al llegar la abrazo contra si, se coloco detrás de ella y la abrazo con las aletas en la cintura.- ¿qué te sucede belleza?, ¿Por qué tan apagada?

-¡déjame en paz Darío!- exige con una ligera fuerza que aplica en sus aletas para apartar las de él de su cintura.

-que no ves que solo te quiero consolar.- responde abrasándola a un con más fuerza.- ¿Qué te pasa?- pregunta seguido de llenar su cuello de besos.

-Alexander me ha descubierto… me dijo que ya no confiaría mas en mi… me odia.

-¿y eso es lo único que te tiene tan apagada?, ¿Qué tu niño dorado ahora te desprecie?

-¡tú no entiendes!, Alexander era de alguna manera el único del que llegue a tomar y recibir un cariño verdadero.

-¡¿y eso que importa?!, me tienes a mi… ¿o qué?, ¿te enamoraste de él?

-¡no seas idiota!.- le responde alzándole la voz.- no es amor pasional lo que siento por él, sino cariño, el me amaba y yo a él de una forma cariñosa, como una unción madre e hijo.

-¿eso quiere decir que por mi si sientes un amor pasional?.- interroga mirándola darse media vuelta para verlo de frente.

-¿y qué hay de Marlene?

-tú misma me lo has dicho, ella no es la única.- le contesta tomándola con más fuerza, unió su pico al suyo y logro un beso que le corta la respiración por completo.

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A la mañana siguiente Alexander despertó ante una cierta presencia, tenia ahora la compañía de Mikaela, el desconocía por completo si era desde una hora o media hora que ella esperaba su reacción.

-qué bueno que ya despertaste, decidí esperar hasta el día de hoy para verte.- le explica tomándole una aleta, pero al instante se le fue retirada.- no estés molesto Alexander, la verdad es que también estaba algo confusa en venir a verte…

-tu mamá tenía razón Mikaela… creo que mi mamá y tu papá… son, son amantes.- Mikaela ahora dio un paso hacia atrás y observo a sus espaldas para asegurarse que nadie los escuchara.

-pero tú mismo lo negaste… tu mismo…

-creo que Eleonor lo sabia… y nunca me dijo nada, siempre ha estado en complicidad con ellos al simple hecho de quedarse callada.

-no lo estas asegurando Alexander, así que no podemos decir del todo que si es cierto.

-ahora ya conozco mejor a Eleonor y sé que me está mintiendo al decirme que no está segura que ellos dos sean amantes… no puedo seguir con esto Mikaela…

-¿de qué estás hablando?...

-no sé si pueda seguir viviendo con ellos aquí en el zoológico.- ante la respuesta Mikaela solo se quedo mas confundida de lo que ya estaba, creía a Alexander era el pingüino mas bipolar que haya conocido, primero negaba la idea de su madre y ahora le da la razón, las confusiones los invadían, y ante ello sentia no poder hacer nada.