Hola chicas, ¿que tal pasaron el fin de semana? yo bien y con mucho trabajo. Por fin mañana me voy de libre dos días y así termino este Fic. Bueno espero que les guste la continuación. Sin más que decir, saludos y disfruten :D

Capítulo 37: Pillados por Weasley.

Esa noche Ronald y Hermione volvían a hacer ronda de prefectos.

· Buena suerte chicos.- Ginny se despidió de ambos mientras ella y Harry aprovechaban su noche a solas.

· Gracias hermanita y Harry tranquilo, si vemos algo raro te lo haré llegar.

· Si, hazme ese favor.

Hermione se molestó al escuchar a los chicos de nuevo.

· Harry no te acuestes tarde, recuerda que mañana tienes detención con Snape.

Harry estaba molesto.

· Gracias Hermione. Gracias al grasiento me perderé uno de los partidos de Quidditch más importantes. Ese indeseable se las verá conmigo…

· Será mejor que no hables así de él en mi presencia amigo. Sé respetuoso.

· Chicos, calmaos. Vamos Harry, a la cama…

Ginny salió intentado hallar paz.

· Hasta la vuelta Harry.

Ronald se despidió por última vez y la pareja de prefectos salió del retrato de la Dama Gorda.

La noche estaba tranquila. Ambos chicos paseaban con tranquilidad, hablando entre susurros para no despertar a los habitantes de los cuadros.

· Está todo muy tranquilo. Bueno, ya hemos terminado la ronda, vayamos a dormir.

Hermione observaba la hora, ya era un poco tarde.

· Hermione, la última vuelta, vamos.

· ¿Otra?, no Ronald. Estoy cansada. Necesito descansar y tú también. Mañana tienes partido y tienes que estar al 100%...

· Si, si Hermione, pero le prometí a Harry así que…

· Como tú has dicho, le prometiste a Harry, no a mí. Así que ve tú si quieres, yo me vuelvo a la cama.

· Bien, buenas noches Hermione.

Ron se acercó a la castaña y depositó un beso en su mejilla.

El pelirrojo se alejó con rapidez.

Ronald llegó al séptimo piso. El pasillo estaba desértico. No había ni un alma. Pasó varias veces por la extraña pared pensando.

Pensando una y otra vez en un lugar para pasarse horas escondido. Se rompía la cabeza, pero nada. La puerta no aparecía.

Hasta que ya lo entendió, no se puede aparecer la sala de los menesteres, si ya hay una persona dentro. Así que tal vez Malfoy ya estuviera dentro.

A pesar de querer pasarse toda la noche vigilando al hurón, no podía más y ya los ojos le jugaban una mala pasada. Veía al rubio en el pasillo y al frotarse los ojos, ya no estaba. El sueño le estaba ganando la batalla.

Necesitaba dormir…

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Hermione vio al pelirrojo alejarse con rapidez al séptimo piso. Ella estaba cerca del salón comedor. No lo pensó dos veces y se alejó a las mazmorras. Con sigilo pasó poco a poco, pasando por el aula de Pociones.

La joven se paró en la puerta de al lado. Posó su oreja en la puerta, esperando un ruido para poder comprobar que Snape se encontraba allí.

Se dio la vuelta y siguió caminando.

· ¿Qué haces aquí Granger?

Pansy apareció con Goyle, venían de un piso superior.

· Eso mismo podría preguntar de vosotros.

· ¿Oyes eso?- Pansy quería parecer chistosa.

· Volved a vuestra sala común, ahora.

· ¿Y si no me da la gana, sangre sucia?

Hermione cogió su varita y apuntó a Parkinson.

· Uy, qué miedo. ¡Desmaius!

Hermione pudo protegerse rápidamente con un movimiento de varita, un fino escudo apareció a su alrededor.

· Volved a vuestra sala común, no lo repetiré de nuevo.

Esa voz no vino de Hermione. Las serpientes pálidas, miraban más allá de Granger.

Se giró y allí estaba Snape, con los brazos cruzados. Observando detenidamente la escena.

· Vamos.

Parkinson miró por última vez a la Gryffindor.

· Hasta otra, Granger.

Las serpientes volvieron la mirada hacia la castaña. Sus pasos se perdieron en la oscuridad.

· Gracias prof…

No había nadie, solo una puerta abierta. La puerta de su despacho.

No se lo pensó dos veces y entró a su famoso despacho.

· Gracias, por aparecer. No sabía que...

· ¿Qué haces sola en la ronda?, ¿otra vez Weasley se ha puesto enfermo?

Snape hablaba mientras colocaba bien unos trabajos.

· No, él está bien. Sólo que mañana hay Quidditch.

· Por supuesto. Antes el Quidditch que nada…

· No lo veas así, yo no me molesté. Todo lo contrario, le pedí que descansara. Gracias, de todas formas.

· No me las des, Granger.

Hermione se acercó hasta él.

· ¿Qué tal fue la clase de Aparición?

· Excelente. Con ganas de examinarme.

Hermione lo abrazó mientras él estaba de espaldas.

· Es tarde, deberías volver a tu dormitorio.

· ¿Ya? Quiero estar contigo Severus.

· Mañana si quieres, ya mira qué hora es. Si no fuera por el castigo de Potter, podrías quedarte. Pero… necesito descansar.

· Si, claro. Bueno, buenas noches…

Deposité un dulce beso, pero él me agarró con fuerza entre sus brazos.

· Severus…

· Hermione, no te voy a dejar ir sola. Te acompañaré.

· Gracias amor.

Dicho esto salieron del despacho y se encaminaron hasta el séptimo piso.

….. … … … …..

Ronald se dio por vencido y decidió regresar a su dormitorio. El pasillo estaba a oscuras, al llegar a la esquina encontraría el retrato de la Dama Gorda.

Pero antes de llegar, una leve luz invadió el pasillo.

Ronald asustado no quiso averiguar que era, sino que investigó por un filo.

Sus ojos no podían creer lo que estaba viendo.

· Hermione...- se dijo para sí mismo.

El grasiento y Hermione, ambos hablaban amistosamente y al llegar al retrato se forjaron en un gran beso.

El pelirrojo no sabía cómo actuar, si salir y pillarlos o quedarse allí y seguir observando.

· Buenas noches Hermione.

· Buenas noches Severus.

La joven se adentró por el hueco del retrato y Snape se quedó observándola hasta que desapareció. Después de esto, volvió a sus aposentos.

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A la mañana siguiente, Hermione bajó temprano para desayunar junto con Ginny y Harry. Ronald no apareció, solo un par de minutos antes para que Harry le desease mucha suerte en el partido.

Ronald agradeció su alago.

· Buenos Días chicos.

· Bueno Días, Ronald.- Hermione lo saludaba con naturalidad.

· ¿Qué tal os fue anoche?- Ginny preguntaba con naturalidad.

Hermione observó a su amiga un instante, pasando por Harry y por último por el pelirrojo.

· Pues…

Ron abrazó a una Hermione asombrada.

· Muy tranquilo el castillo, ¿a qué si Hermione?, ¿te encontraste con alguien al regreso?

Ron me observaba esperando una respuesta.

· No… solo un par de Slytherin con ganas de juerga.

Ginny volteó la mirada a su chico.

· Que pena chicos, Harry y yo esperábamos con ansias alguna noticia. Bueno, en otro momento.

Harry se levantó de su asiento, se acercó a su chica y le depositó un suave beso en la frente.

· Me voy Ginny. Chicos, nos vemos más tarde. Suerte Ronald, confío en ti. Machácalos.

· Si amigo, suerte en tu castigo.

· Hasta luego Harry.

Hermione vio salir a su amigo y aprovechó para sentarse al lado de su querida amiga. Ronald la imitó sentándose enfrente de ella.

· ¿A qué hora regresasteis?

· A la una… - se adelantó Hermione.

· A las dos… - Ron habló al mismo tiempo que su compañera.

La pelirroja los observaba sin entender.

· No os entiendo, si habéis ido juntos, ¿Por qué habéis llegado en horas diferentes?

Ginny no entendía nada y esperaba una explicación.

· Pregúntale a Hermione, ¿Qué pasó amiga?

La joven Granger, en completa tensión escuchaba a su compañero.

· Decidí dar un último vistazo al castillo, eso fue todo.

Herm terminó de dar un par de bocados a su sándwich e intentar salir airosa, pero Ronald siguió sus pasos.

· ¿A dónde vas Hermione?, ¿Por qué huyes?

La joven quería salir del comedor sin levantar sospechas. Paró en seco cuando le preguntó y volteó en si para contestar al pelirrojo.

· Me voy al campo y no, no huyo de nadie y menos de ti.

· Estás molesta y sé porque, ¿Qué pasó anoche?

· Me encontré con Parkinson y Goyle, eso es todo.

Hermione salió como alma que lleva el diablo del Gran Comedor, no quería que Ronald la siguiera. No entendía el porqué de sus preguntas tan bien detalladas.

Los jardines de la entrada del castillo, estaban abarrotados de alumnos, todos equipados con banderas, bufandas, gorros de la casa a la que iban a animar.

· ¿A dónde vas Hermione?, te vi. Te vi anoche, con él. No se parecía en nada a Goyle. Me has mentido. Lo vi todo, como te tocaba, como ese mortif…

· Basta Ronald.

· ¿Quieres que me calle?, te vi con él, besuqueándoos como niños.

Esto último lo dijo a grito pelado. Los alumnos escucharon todo y aplaudían.

· Vaya Hermione, estas hecha una leona.- Draco pasaba con sus colegas en ese momento.

Hermione se ruborizó y agachó la cabeza.

·Ron, por favor… te lo puedo explicar…

· ¿Explicar?, no tengo 5 años. Sé perfectamente lo que vi y no me gustó nada. No eres digna de pertenecer a la casa Gryffindor.

Hermione tuvo que dar la vuelta e intentar que el torpe Weasley no siguiera hablando.

Sólo se le ocurrió eso.

Una bofetada en toda la cara al pelirrojo hizo que Hermione perdiera los estribos.

· ¿Eso es lo mejor que sabes hacer, Hermione?

· No me tientes Ronald. Déjame en paz, no soy tuya. Tengo cosas mejores que hacer, que estar aquí…

· ¿Conmigo?, eso es, ¿no? Desde que ese murciélago llegó a tu vida, tus amigos han pasado a segundo plano… cuando él se canse de ti, que lo hará. ¿Quién estará aquí para aguantarte?, dime Hermione… porque yo no.

· Ron…

Intenté persuadirle para que me escuchara, lo había fastidiado. El pelirrojo también lo había hecho. No contarles a los chicos mi relación con el profesor. Había sido un error.

· Déjame, Hermione. Me das pena. Ahora cómete tus sentimientos…

Ron se alejó de ella. Debía estar en el terreno de juego. Hoy era un gran día, pero la disputa con Hermione… había hecho que el león saliera antes de lo previsto.

Hermione se mezcló con sus compañeros de la casa Gyrffindor. A pocos metros…

Ginny escuchó la conversación a escondidas. Sin perder ningún detalle.

· Hermione, espera.

Ginny se acercó a Hermione.

· Hola Ginny, no te esperaba…

Herm estaba dolida por las palabras de Weasley, pero intentó no darle importancia a la vista de su hermana.

· Tranquila Herm, no le hagas caso. Es normal que se sienta así, pero no es tu culpa. Por cierto, ¿Cómo os encontró?, ¿hablando?

Hermione parpadeó un par de veces antes de contestar.

· Según dice él, nos vio…

Hermione pensó en la noche anterior, como ambos rozaban sus labios con pasión…

· ¿Estas bien, Herm?

· Que tonta he sido… nos besamos y…

· ¿Os besasteis?, ¿en mitad de los pasillos?, vaya Hermione. Suerte que solo fue Ronald. ¿Te imaginas que os pillara McGonagall?

· Calla por favor, no me lo pongas más difícil.

· Cambiando de tema, Harry se fue a su castigo. Vayamos al partido. No quiero llegar tarde.

· Si, vamos.

CONTINUARÁ...