Capitulo 34: La calma antes de la tormenta

Las gotas cristalinas de agua, cayendo de la punta rocosa de las estalactitas, formando el acompasado sonido de un chisporroteo, en donde el pequeño riachuelo fluía entro los más pequeños rincones de rocas oscuras, de aquella cueva fría y oscura, buscando calidez de la cual un metro era la distancia, que había entre el agua y la calidez del fuego iluminando una pequeña parte del lugar… Su respiración era calmada y profunda, mientras su mirada color marrón se mantenía fija en la danza de fuego frente a él, ignorando los mechones de cabello que caían a cada lado de su rostro, mientras su brazo era vendado cuidosamente por unas manos ajenas, que se repartían el trabajo en mantener firme su postura y la proporción del vendaje.

-Ya esta –pronuncio con suavidad una voz femenina, al joven que veía fijamente el fuego- En menos de una semana estará curado, Sora –finalizo al guardar los objetos usados.

-Gracias, Amaru –agradeció Sora al colocarse correctamente su ropa- ¿y Hinata? –cuestiono al terminar arreglar los últimos detalles de su vestimenta.

-No lo sé –negó con preocupación- Desde que Rin-sensei nos dijo que mejor nos escondiésemos aquí, no he sabido de ella –afirmo pensativa.

-Deberíamos ir a ver como se encuentra –propuso angustiado.

-No será necesario –intervino una voz femenina, llamando la atención de ambos jóvenes.

-¡Hinata! –exclamo alegre Amaru, al identificar a reconocer la silueta de la aludida iluminada por la pequeña fogata.

-Parece que ya te has recuperado –comento con tranquilidad Sora, inspeccionando con la vista a Hinata.

-Así es –afirmo Hinata- ¿y cómo siguen tus heridas? –cuestiono a Sora.

-Tardara casi una semana –suspiro resignado, dirigiendo su vista a Amaru- Rin-san, nos prohibió usar chakra, así que no me queda de otra que curarme a la antigua –cerro los parpados resignado.

-¿Y qué hay de ti? –dijo Hinata, dirigiéndose a Amaru.

-Mis heridas casi terminan de sanar –afirmo con una ligera sonrisa.

-Bien –afirmo tranquila, para luego tomar un semblante más serio, tornando la expresión de sus acompañantes en expectativa- En cuanto terminen de sanar sus heridas podrán marcharse –dijo antes de girarse, sorprendiendo a ambos.

-¡Espera! –exclamaron ambos, deteniendo el paso de Hinata.

-¿Qué sucede? –cuestiono con indiferencia.

-¿Acaso no quieres que nos quedemos contigo? –cuestiono con seriedad Sora.

-No –respondió Hinata secamente.

-¿Por qué? –Dijo Amaru- Se supone que somos un equipo –dijo intranquila.

-Te equivocas Amaru –dijo indiferente- Nosotros ya no somos un equipo –continuo en un tono frívolo- Nuestro equipo se disolvió hace más de siete meses –finalizo al girarse y darles la espalda nuevamente.

"El viento soplaba secamente, llevando consigo esporas de polvo, las cuales se apegaban a los de por si polvorientos y maltratados rostros de varios cuatro jóvenes en el horizonte, fundiéndose ligeramente con las heridas y raspones de sus cuerpos, la primera y enfrente de tres jóvenes más era una joven de largo cabello negro azulado como la noche de ojos perlados y frente a ella se encontraban un joven de cabello liso color azul grisáceo de ojos color caoba, una joven de largo cabello castaño rojizo de ojos azules y finalmente un joven de largo cabello verde pastel de ojos violeta rojizo, todos con largas capas negras.

-¿A qué te refieres con que "este es el fin"? –cuestiono Sora.

-¿El fin de que? –secundo Amaru.

-El fin de "Fenikkusu" (Fénix) –respondió con frialdad.

Más la sorpresa no se hiso esperar en el rostro de los tres jóvenes angustiados, para luego verse entre si y dirigir de nuevo su mirada hacia la joven.

-¡¿Cómo que el fin de Fenikkusu? –Exploto Sora- ¡No puedes hacer eso! –replico enfadado.

-¡Por supuesto que puedo hacerlo! –Respondió Hinata- ¡Yo forme el equipo y también puedo disolverlo! –sentencio con frialdad.

-¡¿Pero, porqué? –reacciono Amaru.

-Muy simple –se tranquilizo- Ya no me son útiles –finalizo entrecerrando ligeramente los ojos.

-¿Qué? –Balbuceo Sora, digiriendo las palabras de Hinata, convirtiéndolas en alimento a su ira- ¡No puedes tratarnos como si fuésemos objetos nada más! –grito.

-¡Pues si no quieren ser tratados como objetos, pueden irse! –elevo la voz Hinata- ¡Ya no los necesito! –finalizo al girarse y darles la espalda.

-¡Me parece perfecto! ¡Porque yo me largo! –grito Sora dándose la vuelta para marcharse, al mismo tiempo que Hinata.

Mientras en aquel campo ya solo quedaban dos jóvenes, Amaru ensimismada en sus pensamientos, aún sin creer lo que había pasado en tan poco tiempo, por su parte el joven de cabello verde pastel se le miraba pensativo pero tranquilo a pesar de todo.

-En verdad… -balbuceo Amaru- ¿Acabo todo? –dirigiendo una mirada temblorosa al joven a su par.

-Parece que si –respondió él tranquilamente.

-Y lo dices como si nada –dijo Amaru con voz temblorosa- ¿No te importa que nos separemos…? Yukimaru –cuestiono aún con voz apagada.

-No –dijo con simpleza, girándose para marcharse- Porque en verdad no ha acabado –afirmo en un leve susurro antes de desaparecer, más sus palabras habían llegado a oídos de Amaru.

-No… ¿ha acabado? –se cuestionaba lentamente.

Repentinamente el campo desierto se convertía en una boscosa selva a su alrededor, sorprendida giro su mirada de un lado a otro.

-¡Genjutsu! –dijo alertada.

-Cálmate Amaru –escucho una voz femenina pronunciar su nombre detrás de ella.

-¿Hinata? –Dijo sin entender- ¿Por qué me has puesto un Genjutsu? -.

-Porque así podremos platicar con más tranquilidad –afirmo tranquila- Escucha necesito que vayas a Sunagakure, tú no tienes un lugar a donde ir, hay un pergamino de invocación en uno de tus bolsillos úsalo y entrégaselo al Kazekage eso te ayudara para que puedas hospedarte ahí el tiempo que necesites y si en un futuro deseas marcharte puedes hacerlo, pero deberás quedarte ahí por lo menos un mes en lo que tus heridas sanan –explico serena.

-¿Por qué haces esto? –Cuestiono desconfiada- Creí que no te importábamos -.

-No lo sé, pero te puedo asegurar que esta es la ultima orden que te daré como líder –dijo antes de desaparecer en un listón de agua que rodeaba su cuerpo y después de ella la selva también lo hacía, dejando a Amaru sola en el mismo campo desierto."

-Pero en este tiempo separados –intervino Amaru dirigiendo su mirada hacia Hinata- ¡No creo que realmente, no nos necesites! -.

-¡Te equivocas, yo no los necesito! –elevo ligeramente el tono de su voz.

-¿Cuánto más pretendes mantener ese teatro? –cuestiono con indiferencia Sora, llamando la atención de ambas- Amaru y yo sabemos que eso de disolver "Fenikkusu" (Fénix) no son más que patrañas tuyas –continuo con seriedad- ¿Qué es lo que realmente pretendes? –cuestiono con frialdad.

-Ah… -suspiro Hinata- Veo que se dieron cuenta –cerro sus parpados- Bien se los diré –abriendo ligeramente- Tengo pensado matar a ambos concejeros del Hokage y al clan Hyuga –finalizo con una mirada amenazante haciendo que la sorpresa y el miedo se apoderara de ambos.

-¿P-Piensas matar a tu propio clan? –cuestiono sin poder creerlo Amaru.

-Así es –afirmo tranquilamente.

-¿Acaso descubriste algo? –cuestiono Sora, después de meditar un poco.

-Si –dijo distante- Y no es conveniente que ellos sigan con vida, al menos no para nuestra aldea –afirmo con crueldad.

-¿No me digas que ellos saben de la existencia de nuestra aldea? –pregunto horrorizada Amaru.

-Créeme que es más que eso, por eso no puedo dejarlos con vida, además ellos también son responsables de la muerte de mi padre –dijo con voz trémula y distante, destellando en la mirada gran odio.

El silencio reino el lugar, por un buen tiempo meditando las palabras o más bien la decisión de Sora y Amaru, ¿continuar o no? ¿Qué era lo mejor? Después de unos segundos más de mirarse entre ellos, dirigieron una mirada a Hinata.

-¿Vas a matar a todo el clan Hyuga? o ¿vas a hacer lo mismo que en aquella aldea del país del Agua en la que te nombraron "ángel negro"? –cuestiono con seriedad Sora.

-Será lo mismo que en aquella aldea del país del agua –sentencio Hinata cerrando sus ojos.

-Si ese es el acaso –dijo Sora observando de reojo a Amaru.

-Estamos contigo –afirmaron ambos.

-Bien –dijo Hinata.

-¿Y cuál es el plan? –cuestiono Amaru.

-Para saberlo deberán ir a una pequeña aldea cercana ahí se encontraran con Yukimaru, él les dirá todos los detalles, pero hasta que llegue el momento ustedes no deberán acercarse a Konoha en lo más mínimo –sentencio autoritaria- ¿Entendido? -.

-¡Hai! –respondieron ambos.

Las manecillas del reloj caminaban segundo a segundo hasta completar su giro y en ello el "tic" del reloj que anunciaba la alarma, en el instante en que la tapa plástica se levantaba dejando ver el humeante colorido de una sopa ramen, más al parecer quien se encontraba frente a ella no parecía querer saborearla, sus ojos azul zafiro llenos de duda lo delataban, en su mente solo se encontraba la imagen de un rostro hermoso pero sin sentimientos, de una joven de largo cabello negro azulado como la noche de ojos perlados.

-Hinata… -suspiro echando su cabeza hacia adelante- ¿Qué voy a hacer? –se cuestionaba desilusionado, más el olor de la recién preparada sopa llego a su olfato- ¡Eh! –Exclamo sorprendido- ¡ya está! –dijo al ver la sopa y engullirla con gran velocidad- ¡Qué bueno esta esto! –comentaba entre mordida y mordida.

Después de un plato de ramen instantáneo a este se le sumaron otros más y sin darse cuente el joven rubio estaba suspirando de alivio y satisfacción al haber saciado su apetito.

-¡Gracias por la comida! –junto sus manos, antes de colocar los platillos sobre la mesa- ¡El ramen siempre me anima! –Comentaba levantándose de la silla, más el recuerdo de aquella joven regreso a su mente- ¡No es tiempo de andar deprimido! –Golpeo sus mejillas con la palma de sus manos- ¡Debo pensar en una forma de que me disculpe! –Se animo al entrar en su habitación- ¿Eh? Parece que va a llover –comento al ver varias nubes grises en el horizonte acercándose.

El viento era frío y húmedo, sin duda llovería o quizá sería una pequeña tormenta a juzgar por las nubes que empezaban a juntarse, más eso no era lo que la tenía tan pensativa, aunque sus parpados estuviesen abiertos dejando ver aquellos llamativos ojos color jade, parecía más ida que antes y no fue hasta que escucho la sonora carcajada de un niño que volvió a la realidad.

Sonrió en una mezcla de ternura y nostalgia al ver a tres pequeños, una niña y dos niños jugando a los ninjas, los tres reían en grandes carcajadas mientras se corrían el uno al otro y no fue hasta que la niña cayo repentinamente al suelo que miro algo que le hizo sentir una fuerte opresión en su pecho, la niña lloraba puesto que se había raspado la rodilla y un brazo, al escuchar su llanto ambos niños se regresaron en su ayuda para consolarla, mientras ambos rompían parte de sus camisas y la amarraban un pedazo en su rodilla y otro en el brazo, para luego extender su mano hacia ella y ayudarla a ponerse en pie.

Imaginación o no, por un momento en vez de ver a esos dos niños tendiendo su mano hacia la niña, pudo ver a un niño de cabellos azabaches y ojos negros y junto a él, un niño de cabello rubio y ojos azules ayudando a una niña de cabello rosa y ojos verdes, más volvió a la realidad al ver como la niña se levantaba y los tres volvían a jugar entre sí, los niños cuidando para que la niña no volviera a lastimarse.

"-Tu amas a Sasuke, no te mientas a ti misma, además hace mucho que te he olvidado y he aprendido a quererte como lo que eres… Mi amiga… No hay más que amistad entre tú y yo Sakura -."

Podía escuchar una y otra vez esas palabras en su interior retumbando como un eco, a su mente vinieron varias imágenes de su infancia, el dolor que sintió al pensar muerto a un joven de cabello azabache y ojos negros, las incontables veces que un joven rubio de ojos azules la había ayudado y protegido, las palabras de agradecimiento que le dio el joven de cabello azabache antes de marcharse, la promesa que le hizo hacer a un joven de cabello rubio de ojos azules y el volver a verlo en una cama de hospital vendado de cabeza a pies con una mirada triste.

-*Es cierto…* -reflexionaba con la mirada triste- *Naruto siempre ha estado ahí para mí… ¡En cambio yo!* -pensaba frustrada- *¡Nunca he podido ayudarlo de gran manera! ¡El incluso me había demostrado lo que sentía por mí y yo!* -sollozo- *¡Solo he tenido ojos para Sasuke!* -una traicionera lagrima rodo por sus ojos- *¡Y ni siquiera fui capaz de detenerlo cuando pude!* -una lagrima más- *¡Siempre débil, solo he sido una carga para él! –sollozaba entre lagrimas.

-¿Estás bien Sakura? –cuestiono angustiada una voz femenina, llamando la atención de la aludida.

-¿Ino? –dijo al reconocerla aún con lagrimas en sus ojos.

-¿Qué ocurrió? –cuestiono preocupada la rubia al sentarse en una pequeña banca en medio de un camino de piedra junto con Sakura.

-Ino… -musito con debilidad Sakura- ¿Crees que he cambiado? –cuestiono lentamente.

-¿Qué clase de pregunta es esa? –Dijo Ino arqueando una ceja a modo de extrañeza- ¡Claro que has cambiado! –Afirmo al ver de nuevo la tristeza en el rostro de Sakura- ¡Te has vuelto mucho más fuerte que antes, incluso te convertiste una de las alumnas prodigio de Tsunade-sama! –Confirmo relajada- Aunque sea difícil de admitirlo –dijo viendo hacia el cielo, llamando la atención de Sakura- Me has superado y por mucho –sonrió en una mezcla de alegría y molestia.

-Gracias Ino, pero aún sigo siendo muy inmadura –dijo Sakura con una sonrisa triste.

-¿Por qué lo dices? –dijo Ino enfadada.

-Sabes… creí que por fin había olvidado a Sasuke y había empezado a ver a Naruto con otros ojos –confeso pensativa- pero ahora… Ya no estoy segura de que sentir –admitió.

-¿En Naruto? –dijo sorprendida.

-Así es –sonrió nostálgica- Sabes él siempre ha estado a mi lado cuando más lo necesitaba, apoyándome, dándome fuerzas y la confianza que necesitaba para seguir adelante, incluso cuando veía todo perdido el siempre me reconfortaba con una sonrisa y me extendía la mano para continuar, aún cuando creí que todo estaba perdido con Sasuke al saber que se había unido a Akatsuki, el no se dio por vencido y tampoco dejo que yo lo hiciera –sus pupilas habían comenzado a dilatarse- Y ahora que intente darme una oportunidad con él… Dijo… -.

"-Es cierto, cuando éramos pequeños estuve enamorado de ti, no te imaginas cuanto y eso mismo me hizo crecer, ya que aprendí que cuando realmente quieres a una persona a veces debes demostrárselo y el mayor sacrificio y a la vez muestra de afecto es dejándola ir, tu amas a Sasuke, no te mientas a ti misma, además hace mucho que te he olvidado y he aprendido a quererte como lo que eres… Mi amiga… No hay más que amistad entre tú y yo Sakura -."

Ino que hasta ese momento había estado escuchando las palabras de Sakura pudo comprender su dolor y como no, ella era su mejor amiga y también rival, se conocían desde niñas y sabia a la perfección que Sakura era fuerte, pero sus sentimientos eran frágiles eso la convertía en una gran mujer, suspiro con tristeza al ver de nuevo su rostro empañado en lagrimas.

-Si me lo preguntas –se atrevió Ino a romper el silencio- no creo que estés enamorada de Naruto –dijo, llamando la atención de Sakura- Por lo que puedo ver le tienes gran afecto, como amigo, como compañero de equipo y casi un hermano –el rostro de Sakura mostraba afecto- Creo que Naruto tiene razón, tú aún sigues enamorada de Sasuke y él lo sabe y es por eso que hasta ahora no te ha dejado darte por vencida con él, ya que si lo haces probablemente te arrepentirías en un futuro y sufrirías mucho y no creo que eso sea lo que quiera Naruto –explico amablemente- Sabes, a mi antes me gustaba Sasuke, pero me di cuenta que lo que yo sentía, no era tan fuerte como lo que tú sientes por él, lo veo en tus ojos, en cada palabra y gesto que haces, la forma en que te preocupas por él y estas dispuesta a dar tu vida para protegerlo como lo hiciste en el combate contra Gaara en los exámenes chunin –sonrió nostálgica.

-Ino –susurro con los ojos abiertos de gran manera.

-No te mortifiques, es normal que no sepas diferenciar tus sentimientos ahora, todos en algún momento lo sentimos, tú eres sumamente fuerte, ya verás que pronto los aclararas y veras al frente con una gran sonrisa –sonrió la rubia.

-Gracias Ino –agradeció Sakura con los ojos nuevamente dilatados de la emoción, antes de abrazarla con fuerza y llorar de felicidad en sus brazos mientras ella correspondía al abrazo y sonreía con calidez.

Por su parte el ambiente se sentía tenso y casi asfixiante, su mirada se mostraba seria ante la joven que frente a ella se encontraba, pues esta también estaba seria.

-¿Y bien? –Dijo Tsunade a Shion- ¿Ahora si me dirás a que has venido a Konoha? –cuestiono con seriedad.

-Si –dijo Shion- Cuando vine le dije que le diría mis razones tan pronto aclarara una duda y ahora lo he hecho –recordó con calma- Verá como sacerdotisa del país del demonio, mis visiones únicamente he tenido visiones acerca de la muerte de otras personas que intentara protegerme, pero recientemente estas visiones me mostraban personas completamente desconocidas y un tiempo sumamente antiguo –explico retomando la seriedad.

-¿Y a que viene esto? –pregunto Tsunade.

-Verá, yo creí que estas visiones pertenecían a mis antepasadas en el país del demonio, pero poco a poco me di cuenta que no era así, por lo que decidí venir a Konoha en busca de ayuda sobre sus leyendas y como era la vida en este lugar antes de crear las aldeas ninja, sin embargo… -hizo una pausa- ahora estoy segura de que mis visiones pertenecen a una aldea entre las cinco grandes naciones –continuo.

-¿Y porque estas tan segura de que tus visiones pertenecen a una de las aldeas entre las cinco grandes naciones? –dijo intrigada.

-En un principio no estaba segura, pero el tiempo que he estado aquí me dio la respuesta –retomo su seriedad.

-¡Hanabi! –Saludo Naruto al ver a la menor abrir la puerta- ¿está Hinata? –pregunto sonriente mientras sujetaba un paquete envuelto en un pañuelo pequeño.

-¡Hola Naruto! –Saludo Hanabi- Onee-chan salió en una misión de reconocimiento y no volverá hasta el anochecer –respondió tranquila- ¿Se te ofrecía algo? –pregunto curiosa.

-¡No, solo necesitaba hablar con ella! –rio nervioso por la expresión de curiosidad tan pronunciada en el rostro de la pequeña.

-De acuerdo –dijo encogiéndose de hombros- ¡Sayonara! –se despidió antes de cerrar la puerta y que Naruto correspondiera su despedida.

-Supongo que no tengo de otra más que esperar –suspiro con decepción Naruto.

Esperar… de algunas formas podemos interpretarlo como un lapso de tiempo corto, un par de minutos, un par de horas, pero nunca se hubiese imaginado que su espera duraría un mes entero, si un mes, ¿Cómo es que ha estado esperando tanto tiempo? Bueno, para empezar la supuesta noche que regresaría, hubo un retraso en la misión y Hinata no regreso hasta dos días después, seguramente hubiese podido verla de no ser por una misión que a él se le había asignado y sin darse cuenta así había pasado el mes, intentando verla pero siempre se encontraba en una misión y cuando volvía era él quien se encontraba en una misión, era como si el destino o Tsunade se opusieran a que estuviesen en la aldea al mismo tiempo y eso solo lo enfadaba más, sin contar que le intrigaba el hecho de que tampoco había visto a Rin-sensei en un buen tiempo, seguramente acompañaba a Hinata o algo así.

Y como no, si después de su regreso, la mayoría del consejo y jounin se opusieron a restituir a Hinata a su vida normal, debido a su "reputación" como ninja, por lo que se le había asignado un ninja escolta por al menos seis meses, afortunadamente Rin fue la escogida a pesar de que ella tampoco había estado en la aldea en varios años y tan solo él y unos cuantos sabían que en verdad estaba con Hinata, se le había adjuntado una misión de largo tiempo, por lo que nadie pudo objetar una protesta y más por haber sido una orden de una muy enfadada Tsunade y de ese entonces habían pasado cuatro meses y medio del regreso de Hinata, pero hoy era diferente, sabía que Hinata estaba en la aldea y no estaba dispuesto a perder su oportunidad, ¡debía encontrarla y aclarar todo de una vez por todas!.

Sus ojos perlados se encontraban fijos en el marco superior de la entrada en donde se dibujaban los viejos y gastados símbolos del que alguna vez fue el más grande clan de Konoha, el clan "Uchiha" sin más que pensar, entro por el umbral en aquella calle empedrada, su mirada se poso en primer lugar en el que parecía una antigua tienda gastada con el tiempo y el polvo.

"-Buenas tardes Sasuke –saludo con amabilidad una mujer de avanzada edad, robusta de cabello grisáceo y ojos de color negro en la puerta de una tienda de dulces, dirigiéndose a un niño seis años de edad, cabello azabache y ojos negro.

-Buenas tardes, tía –saludo amable Sasuke.

-Veo que has traído a una amiga –dijo ella, dirigiéndose a una pequeña niña que escondía su rostro tras la espalda de Sasuke aferrándose a él- ¿Cómo te llamas pequeña? –pregunto amable.

-Vamos no te avergüences –dijo Sasuke, intentando animarla, a lo que ella se limito a asentir con suavidad.

-Me, Me llamo… -dijo titubeante sacando su rostro, dejando ver a una niña de la misma edad que Sasuke de cabello negro azulado y ojos perlados, piel blanca con las mejillas adornadas con un fuerte sonroso debido a la vergüenza- Hi-Hinata –dijo con la mirada baja y una pequeña sonrisa tímida.

-¡Hinata! ¡Qué bonito nombre! –Alago la mujer, haciendo que el sonrojo se incrementase en el rostro de la pequeña- ¡Es un gusto conocerte, mi nombre es Uruchi Uchiha! –Se presento- A juzgar por tus ojos veo que eres una Hyuga ¿Cierto? –cuestiono con curiosidad, mientras ella asentía levemente.

-E-El gusto… es mío –dijo tímida aún aferrada a la camisa de Sasuke.

-Tía, Hinata es mi amiga desde hace un par de años y sabes estudiamos en el mismo salón –comento con tranquilidad Sasuke, sonriendo ligeramente.

-¿Enserio? –Dijo sorprendida- Me alegro mucho –sonrió- pero porque no entran a la tienda y comen algunos dulces, la casa invita –dijo ella ofreciéndoles paso.

-Sí, gracias –dijo Hinata con voz suave al haber tomado un poco más de confianza.

-Pero tía, sabes que no me gustan los dulces –se quejo Sasuke.

-No te preocupes, a ti te daré tus favoritos, dulce agrio ¿sí? –cuestiono.

-Bien –afirmo antes de tomar de la mano a Hinata y entrar.

-¡Sasuke, muchacho, que gusto verte! –saludo un hombre de avanzada edad un tanto robusto de cabello grisáceo.

-¡Buenas tardes tío! –Saludo cortésmente Sasuke haciendo una pequeña reverencia- ¡Te presento a mi amiga Hinata! –dijo al dar un paso a un lado y dejarla a la vista.

-Bu-Buenas tardes –saludo tímidamente Hinata haciendo una reverencia al igual que Sasuke.

-¿Amiga? ¡Creí que era tu novia! –comento burlón.

-No digas esas cosas tío –se quejo avergonzado Sasuke, puesto que Hinata había adquirido un color carmesí fuerte en sus mejillas.

-¡Solo bromeaba! –afirmaba en una carcajada."

Hinata siguió aquel camino empedrado, el cual la llevo por muchos lugares más, pero todo era siempre igual, destruido y gastado con el tiempo, tan solitario y vacio que a cualquiera se le helaba la sangre con solo mirar desde lejos, continúo hasta llegar a la entrada de una mansión, que aunque la fachada no mostrase tanto desgaste como el resto del pueblo si se notaba la ausencia de vida en ella.

"-Esta es mi casa –dijo con amabilidad Sasuke a la pequeña Hinata.

-Es… igual de grande… que la mía –dijo Hinata con su voz tímida que la caracterizaba.

-¡Padre, madre, ya llegue! –dijo Sasuke deslizando la puerta y entrando en el umbral seguido de Hinata.

-¡Sasuke, que bien que hayas vuelto! –Lo recibió el saludo de una mujer de largo cabello azabache de ojos negros, sonriendo con ternura- Veo que has invitado a una amiga –comento al ver a Hinata.

-Sí, ella es Hinata, mamá –presento Sasuke.

-Mu-Mucho gusto –saludo Hinata con una reverencia.

-El gusto es mío –sonrió- yo me llamo Mikoto, soy la madre de Sasuke, pero adelante, estás en tu casa –le dio la bienvenida.

-Gracias –susurro apenas audible.

-Pueden pasar a comer algo –ofreció Mikoto.

-No es necesario mamá –dijo Sasuke- Merendamos algo con el tío Teyaki y la tía Uruchi –continuo una vez se habían retirado el calzado y caminaban por el pasillo- Subiremos a hacer la tarea –comento antes de despedirse de su madre.

-Co-Con permiso –dijo Hinata.

-Adelante –dijo Mikoto sonriente, a lo cual Hinata se sonrojo con más fuerza, puesto que después de sonreír Mikoto la había observado con gran dulzura y cariño."

-*Si en ese instante lo hubiera sabido* -pensaba Hinata al deslizar la puerta de la mansión y adentrarse en ella, despojándose de su calzado y entrar por el pasillo.

A cada paso un rechinido por parte de la madera gastada, se adentro más y más hasta llegar al pasillo exterior de la mansión.

"-La tarea de hoy no estuvo tan difícil ¿cierto? –cuestiono Sasuke con una ligera sonrisa a Hinata, quien afirmaba levemente, más unos pasos llamaron su atención, al frente de ellos caminaba un hombre alto de aspecto serio e imponente de cabello y ojos negros, con la mirada rígida hacia ellos- B-Buenas tardes, padre –saludo Sasuke con una reverencia, sorprendiendo a Hinata antes de que ella también hiciera una reverencia y dijera un "Bu-Buenas tardes".

-Buenas tardes –saludo fríamente el hombre pasando por el lado de ambos, para Hinata ese tipo de comportamiento era normal, puesto que lo había presenciado en su padre siempre, más lo que la sorprendió fue el ver como Sasuke seguía su camino con los puños apretados con gran fuerza "dolor" sin duda eso era lo que Sasuke sentía cada vez que su padre hacia eso, lo entendía, ella también lo sentía con su padre."

-*En ese entonces ambos entendíamos el sufrimiento del otro, al ser rechazados y comparados con nuestros hermanos, ambos queríamos ser reconocidos por nuestro padres y solo contábamos con el amor de nuestras madres* -pensaba con nostalgia Hinata, antes de entrar en una puerta y encontrarse con un cuarto frio y solitario.

Desde la distancia observaba con cautela, la había estado buscando desde hacia tiempo, pero no fue hasta que decidió pensar un poco y usar el modo senin, que la encontró, pero lo que en verdad le sorprendió y más que nada molesto fue hallarla en "ese lugar" con gran sigilo la siguió y ahora la observaba desde el tejado de enfrente oculto entre la sombre de un tanque, podía ver a Hinata sentada en la orilla de la cama con el rostro pensativo, hasta que finalmente se había levantado y se dirigió a la ventana, por un momento pensó en saberse descubierto, más se relajo al ver que ella tomaba un portarretrato boca abajo en una mesa junto a la ventana y lo colocaba de pie, no sin antes limpiarlo del polvo.

"-Lo lamento Hinata, pero mi padre me ha prohibido llevar a cualquier persona a casa –decía Sasuke con la cabeza un tanto baja.

-Des-cuida –dijo ella- mi padre también me ha prohibido salir a la de cualquier otra persona –suspiro con tristeza."

-*Sin duda el cargar con un apellido como el de nuestras familias no era fácil* -pensaba en un suspiro al sentarse en la orilla de la cama.

"Si-Sasuke-kun! –Exclamaba una Hinata de ocho años, aún con la respiración agitada, al entrar en una habitación del hospital, más esta estaba vacía- Sasuke –susurraba con tristeza.

-Sasuke –dijo un poco más animada al verlo, después de haberlo buscado por tantas horas y ya casi anochecía- ¿Po-Porque, estas tan mojado? –dijo al ver como de su ropa aún escurría el agua, pero se preocupo más al ver aquella mirada llena de dolor, sufrimiento pero lo más la asusto fue el odio en el que se convertía lentamente.

-Escúchame bien Hinata –dijo con gran seriedad Sasuke- a partir de ahora, ya no somos amigos –soltó, sorprendiéndola.

-Pe-pero… ¿Por qué? –pregunto asustada.

-Yo, ya no tengo amigos, ahora lo único que tengo es un propósito para vivir y ese es la venganza –dijo con tanta frialdad que hasta helaba los huesos- ¡Juro que no descansare hasta haber cobrado venganza por la muerte de mi clan, no importa que la oscuridad me consuma, no me rendiré hasta matar a mi hermano! –exclamo dando rienda suelta al odio en su mirada.

-Sa-Sasuke… -dijo Hinata en una mezcla de sorpresa y miedo, puesto que por un fragmento de segundo pudo ver el rojo carmesí en los ojos negros de Sasuke.

-Así que no vuelvas a acercarte a mi –dijo con indiferencia antes de pasar por un lado de ella- ya que si lo haces –se detuvo- Te matare –dijo antes de continuar su camino, dejando a una Hinata más que asustada, derramando lagrimas de dolor."

-*Sasuke… Dijiste que no querías tener más amigos para que no interfirieran, pero no era así, tú no querías que nadie cercano a ti volviera a sufrir* -reflexionaba al levantarse de la cama y dirigirse a una pequeña mesa cerca a la ventana y levantar un portarretrato en ella, la foto estaba sumamente en polveada por lo que tuvo que limpiarla con el dorso de su mano.

En la foto se mostraba a tres pequeños jóvenes y arriba de ellos un hombre de cabello parado de color plata con una máscara cubriéndole el rostro sonriente, del lado derecho un chico rubio de ojos azules que miraba malhumorado a un chico de cabello azabache y ojos negros y en medio de ellos se encontraba una sonriente chica de largo cabello rosa sonriendo.

-*Pero a pesar de tus palabras, sin darte cuenta Naruto, Sakura y Kakashi se convirtieron en tu nueva familia* -continuo al colocar la fotografía de pie en su sitio- *Ellos te habian hecho cambiar* -.

"Sus ojos perlados comenzaban a abrirse lentamente, topándose con el gris opaco del techo, sin duda estaba en un hospital, poco a poco recordó cada escena vivida antes de caer inconsciente en el combate que tuvo contra su primo Neji, pero no se sentía mal, había dado lo mejor de sí y más que eso Naruto la había visto, por primera vez no había sido ella la espectadora, si no él, la persona que más admiraba en el mundo, inconscientemente una sonrisa se dibujo en sus labios acompañada de un ligero sonroso.

-Naruto-kun –susurro risueña.

-No soy él –dijo con indiferencia una voz masculina, llamando su atención.

-¿Sasuke-kun? –Dijo desconcertada al reconocerlo, parado cerca de la esquina inferior de su cama- ¿Qué…? -.

-Solo pasaba por aquí –respondió con tranquilidad.

-Pero… -dijo sorprendida- C-Creí que ya no lo éramos… -.

-Puede que Naruto me haya hecho cambiar de opinión –comento al aire, pero frunciendo ligeramente el ceño al recordar al aludido, por su parte, la joven agrando un poco más su sonrisa ante la mención junto con un ligero sonroso en sus mejillas."

*Ellos eran sumamente importantes para ti, y sé que aún lo son, pero la venganza te ha segado no es así ¿Sasuke?* -cuestionaba al aire.

"-¡Sa-Sasuke-kun! –Exclamo una Hinata de trece años sorprendida al ver al aludido tocar en su ventana- ¿Q-Que haces aquí? –cuestiono al abrir la ventana.

-Solo vine a despedirme –dijo con indiferencia observando la luna a lo lejos, dándole la espalda a la joven.

-¡¿Adonde iras? –cuestionaba con dolor al ver la mochila en su espalda.

-¡Debo hacerme fuerte si quiero vengarme de Itachi! –exclamo antes de girarse y seguir su camino.

-¡¿Y qué debo hacer yo? –Alegaba con dolor- ¡Eres mi amigo y!-.

-¡Aún lo soy! –Dijo volteándola a ver- ¡Pero debo irme! –finalizo al voltearla a ver."

Corrió con suavidad el vidrio de la ventana, para dejar entrar un poco de aire, más lo que consiguió fue que una gota de agua cállese sobre su nariz al sacar su rostro, sorprendida subió su mirada al cielo mientras iniciaba la lluvia, finalmente regreso su mirada hacia el horizonte, justo en la casa de enfrente.

-¿Vas a quedarte ahí el resto del día? –cuestiono con naturalidad.

-Veo que no puedo ocultarme de ti –confió Naruto al salir de su escondite y llegar a la ventana de un salto, mientras Hinata se retiraba para darle paso.

-¿Por qué me sigues? –cuestiono cerrando la ventana.

-Quería volver a disculparme contigo por lo que paso con Sai –dijo al quedar frente a frente.

-Ya te dije que no tienes que pedirme disculpas a mi –respondió cruzándose de brazos- Fue Sai, él que recibió todo tu enojo, no yo –continuo- además –se relajo un poco- eso fue hace un mes –encaro una ceja de forma incrédula.

-Lo sé, pero también tenía que disculparme contigo –sonrió apenado- dude de… bueno, de tu amor –un ligero sonrojo apareció en sus mejillas casi imperceptible por el color de su piel.

-No tiene importancia –dijo ella regresando su mirada a la ventana que ahora era empañada por la lluvia, una sonrisa satisfactoria se formo en los labios de Naruto al escucharla.

-¿Y a que viniste a este lugar? –cuestiono un poco más serio.

-Solo quise dar un paseo –respondió tranquila- hace mucho que no venia por aquí –confió en un suspiro nostálgico.

-Esta es la casa de Sasuke ¿cierto? –cuestiono en un principio un tanto molesto, pero luego cambio a un aire melancólico.

-Si –respondió Hinata, sin dejar de ver el agua resbalar por el vidrio.

-Eran buenos tiempos –comento Naruto llamando la atención de Hinata- Nos divertimos bastante con Kakashi-sensei, Sakura-chan y el teme –recordaba el rubio al tomar la fotografía- Sasuke y yo siempre competíamos por todo –se burlaba nostálgico- antes de… -hizo una pausa- decidiera seguir su venganza –dijo con cierta tristeza- Nunca lo dije abiertamente, pero… Yo siempre quise que Sasuke me reconociera, más que nadie –admitió al regresar su mirada a Hinata, que le veía con cierta sorpresa y regresar la fotografía a su lugar.

-Él también quería que lo reconocieras –dijo Hinata al posar su vista en la fotografía y suavizar sus facciones.

-¿Cómo lo sabes? –cuestiono sorprendido.

-No me lo dijo, pero lo supe en las preliminares de la tercera ronda del examen chunin –dijo pensativa- El te dijo; "Naruto… a ti es a quien más deseo enfrentar" fue en ese momento que lo supe, él quería que tu también reconocieras su fuerza –sonrió ligeramente.

-Vaya –sonrió grandemente el rubio- Sabes, cuando él me dijo es, me sentí sumamente feliz porque creí que estaba reconociendo mi crecimiento, pero ahora estoy seguro que realmente me reconoció –continuo sin borrar su sonrisa- Él era, es y siempre será un gran amigo para mí, no… mi mejor amigo –dijo al verla con una mirada llena de seguridad.

-Tú también lo eres para él, aunque ahora… -balo el tono de su voz.

-Se que aún está atrapado en la oscuridad, por eso hare hasta lo imposible por rescatarlo de sí mismo –aseguro con gran determinación- al igual que a ti -.

Los ojos de Hinata se abrieron cuan grandes eran, en el momento en que un fuerte sonrojo que no pudo controlar afloro en su rostro, de nuevo se sentí absorta y perdida en aquella sonrisa, en sus ojos tan profundos y llenos de luz… Por su parte el rubio disfrutaba lo que sus ojos presenciaban, aquel fuerte tono carmesí en sus mejillas, sus ojos brillando con ilusión y en sus labios aunque intentase reprimirla, era una sonrisa pequeña.

-No intentes controlarla –le susurro al colocar su mano ahuecada en la mejilla del rostro de Hinata, acariciando con la yema del pulgar los labios de Hinata- Te ves más hermosa cuando sonríes –afirmo acercando su rostro.

-Na-Naruto… -susurro con la voz temblándole, lo cual para el rubio fue como una melodía para sus oídos.

-Solo déjame estar a tu lado ¿sí? –cuestiono con dulzura, rodeándola con su brazo libre.

-No, no puedo –se retiro Hinata hacia atrás.

-¿Por qué? –Cuestiono intranquilo- ¿Es porque también amas a Sasuke más que a mí? –dijo un tanto molesto.

-Te equivocas –afirmo bajando ligeramente la cabeza- Lo que siento por ti y lo que siento por Sasuke, es completamente diferente –confeso levantando la mirada, dejando ver algo de tristeza en sus ojos.

-¿Así y porqué? –cuestiono con voz irónica.

-Yo… -musito desviando la mirada hacia un lado- porque él… -estuvo a punto de decir más el sonido de un trueno y la luz de un rayo cercano la volvió a la realidad- Debo irme –dijo cambiando la expresión de su rostro por una más seria.

-¡Dime ¿Cuál es la diferencia entre lo que sientes por él y por mi? –exigió deteniendo su paso, más ella mantenía la cabeza baja con el labio inferior levemente apretado- ¡¿Cuál es la diferencia? -.

-¡Que es mi hermano! –Respondió impulsivamente, reaccionando al instante llevándose ambas manos a la boca- Maldición –dijo por lo bajo antes de retomar su seriedad y salir corriendo de ahí, dejando a un rubio más que sorprendido e intrigado, anonadado en aquella habitación.

-*¿Por qué? ¿Por qué se lo dije?* -se cuestionaba Hinata mientras su cuerpo era empapado por las fuertes gotas de lluvia que azotaban su cuerpo- *¡Demonios! ¡Siempre es así, no puedo controlar mis emociones cuando estoy cerca de él, por más que lo intento, no puedo ni quiero alejarme de él!* -se desahogaba- *¡Pero aunque no quiera hacerlo, tengo que! ¡No quiero que él también tenga sufrir por mi causa!* -sollozaba, más un nuevo rayo la hizo reaccionar en su huida.

Frente a ella se alzaba un enorme graderío hacia arriba al pie de una gran entrada en donde una placa tenía grabado el símbolo Uchiha, dejando ver parte de un templo tras la entrada.

-El templo Nakano –musito lentamente Hinata.

"-¿Dijiste; el templo Nakano? –cuestiono una Hinata de trece años.

-Itachi me dijo que si quería conocer los secretos de mi clan debía ir a ese lugar –explicaba con tranquilidad Sasuke.

-Supongo que no has ido ahí ¿verdad? –dijo ella angustiada.

-Te equivocas –negó con un movimiento de la cabeza- Fui al día siguiente de la tragedia de mi clan –comento con resentimiento.

-¿Y qué paso? –cuestiono en el mismo tono que antes.

-En él… -musito, apretando los puños- Decía que si quería obtener un poder mayor al del Sharingan, debía… -hizo una pausa- Matar a mi mejor amigo –confeso cerrando los ojos.

-¿Ma-matarlo? –dijo ella atemorizada- *Naruto-kun…* -pensaba horrorizada."

-*Pero no lo hizo, no fue por mí, fue por él, porque aún en su búsqueda de poder, él no deseaba matarlo para conseguir su venganza* -pensaba al subir las gradas, más la lluvia continuaba mojándola- *Y yo tampoco deseo que Naruto sufra, él ya ha tenido mucho dolor en su vida, si yo continuo acercándome más a él, no solo se repetirá el dolor que sentí con mi padre, sino que también me arriesgaría a que él… muriese…* -reflexionaba con una traicionera lagrima en su mejilla- *¡No quiero, no quiero que el también tenga morir por mi culpa!* -sollozaba al caer de rodillas en la entrada del templo Nakano- *No quiero que le suceda a él también* -miraba sus lagrimas caídas mezclarse con el agua.

-Padre… -.